La carta de Aristeas

22 Jul

«Yehuda Ribco dice que “aunque algunos consideran que La “Carta de Aristeas” es un apócrifo, no lo es, si entendemos por tal un texto reservado que pretende poseer índole sagrada y que no fuera admitido dentro del Tanaj (la así llamada Biblia), por no contar con las características indispensables para tal inclusión. El principal escollo para ser tomado en cuenta como texto sacro del pueblo judío, es que es obra de un gentil; aunque no es el único rasgo adverso. La “carta”, es (en principio), eso: una carta, considerada pseudo-epigráfica (texto que es firmado bajo nombre y título falso). Sin embargo, esta carta (que tampoco es tal en realidad) es una versión novelada (en buena medida ficticia) de lo que pretendidamente fue la traducción del Pentateuco del original hebreo al griego, a manos de 72 sabios seleccionados por el rey heleno Ptolomeo II Filadelfo (285-246 AEC).»(1)

Respecto de la carta de Aristas la enciclopedia católica nos dice algo mas: «A pesar del carácter legendario, el relato de Aristeas logró ganar crédito. Aristóbulo (170-50 B.C.), en un pasaje conservado por Eusebio [antiguo historiador de la iglesia] dice que “por el esfuerzo de Demetrio de Falero una traducción completa de la legislación judía fue realizada en los días de Ptolomeo”. La historia de Aristeas se repite casi verbatim por Flavio Josefa (Ant. Jud., XII, ii) y por Filón de Alejandría sustancialmente aunque con la omisión del nombre de Aristeas (De vita Moysis, II, vi). La carta y la historia fueron aceptadas como genuinas por muchos Padres y escritores eclesiásticos hasta principios del siglo dieciséis. Y para enfatizar el extraordinario origen de la versión, se fueron añadiendo detalles al relato de Aristeas: Los setenta y dos intérpretes fueron inspirados por Dios (Tertuliano, S.. Agustín, el autor de “Cohortatio ad Graecos” [¿Justino?], y otros); al traducir ninguno consultó con los otros porque habían sido encerrados en distintas celdas, ya solos ya de dos en dos, y cuando sus traducciones se compararon se vio que coincidían con el texto original y unos con otros en el sentido y en las expresiones empleadas (Cohortatio ad Graecos, St. Irenaeus, St. Clement of Alexandria). S. Jerónimo rechazó la historia de las celdas como fabulosa y no verdadera (“Praef. in Pentateuchum”;”Adv. Rufinum”, II, xxv) y otro tanto respecto a la supuesta inspiración de los Setenta. Finalmente los setenta y dos intérpretes tradujeron no sólo los cinco libros del Pentateuco sino todo el Antiguo Testamento hebreo. La autenticidad de la fue puesta en duda primero por Luis Vives carta en cuestión (1492-1540), profesor en Lovaina (Ad S. August. Civ. Dei, XVIII,
xlii) después por Scaliger (+. 1609), y especialmente por H. Hody (+. 1705), Dupin ( +1719) y hoy es negada universalmente.»(2)

De acuerdo a las opiniones del criticismo, la enciclopedia católica nos relata que:«1.La carta de Aristeas es ciertamente apócrifa. El escritor que se llama a si mismo
Aristeas y dice que es un griego pagano muestra en todo su trabajo que es un judío pío y celoso que reconoce al Dios de los judíos como el único verdadero, que declara que Dios es el autor de la Ley Mosaica. Es un entusiasta admirador del Templo de Jerusalén, de la tierra de los judíos de su gente, de sus sagradas leyes y de sus hombres sabios. 2. El relato de la carta ha de ser considerado como fabuloso y legendario, al menos en algunas de sus partes. Algunos de los detalles, tales como la intervención oficial del rey y del sumo sacerdote, el número de 72 traductores, las 72 preguntas a las que tenían que responder, los 72 días que les costó realizar el trabajo, son afirmaciones arbitrarias. Es difícil admitir que los judíos alejandrinos aceptaran para su adoración pública una versión de la Ley, hacha a petición de un rey pagano. Por fin, el mismo lenguaje de la versión de los Setenta traiciona en algunos lugares un conocimiento imperfecto tanto del griego como del hebreo y de la topografía de Palestina y se corresponde más con el idioma vulgar de Alejandría. Pero no es cierto que todo lo contenido en la carta sea legendario y los estudiosos se preguntan si no hay un fundamento histórico bajo los detalles legendarios. De hecho es probable – como aparece por el carácter peculiar del idioma, también por lo que sabemos del origen e historia de la versión – que el Pentateuco fue traducido en Alejandría. Parece también verdad que data de tiempo de Ptolomeo Filadelfo y por consiguiente de mediados del siglo tercero a.C. Porque si, como se cree normalmente, la carta de Aristeas se escribió alrededor del 200 a.C. cincuenta años tras la muerte de Filadelfo y con la intención de incrementar la autoridad de la versión griega de la Ley, ¿hubiera sido tan fácilmente aceptada y extendida si hubiera sido ficticia y si el tiempo de la composición no coincidiera con la realidad? Más aún, es posible que Ptolomeo tuviera algo que ver con la preparación o la publicación de la traducción, aunque no podamos determinar cómo ni por qué. ¿Fue para el propósito de enriquecer la biblioteca como dice el Pseudo-Aristeas?. Esto es posible, pero no probado, como se mostrará abajo y podemos muy dar cuenta del origen de la versión independientemente del rey. 3. Los pocos detalles que durante el curso de los tiempos han sido añadidos al relato de Aristeas no pueden ser aceptados, tal como la historia de las celdas (S. Jerónimo la rechaza explícitamente), la inspiración de los traductores, una opinión basada en la leyenda de las celdas, el número de traductores, setenta y dos, (ver abajo), la afirmación de que se tradujeron todos los libros hebreos al mismo tiempo. Aristeas habla de la traducción de la Ley (nomos) de la legislación (nomothesia), de los libros del legislador. Estas expresiones, especialmente las dos últimas, ciertamente significan el Pentateuco, excluyendo otros libros del Antiguo Testamento. S. Jerónimo (Comment. in Mich.) dice: “Josefo escribe y los hebreos nos informan que sólo los cinco libros de Moisés fueron traducidos por
ellos (setenta y dos) y entregados al rey Ptolomeo”. Además, las versiones de los varios libros del Antiguo Testamento difieren tanto en vocabulario, estilo, forma y
carácter, a veces libre a veces extremadamente literal, que no pueden ser la obra de los mismos traductores. Sin embargo, a pesar de estas divergencias el nombre de Versión de los Setenta se aplica universalmente a la colección completa de los libros del Antiguo Testamento de la Biblia Griega adoptada por la Iglesia Oriental»(3)

«Josefo afirma que Aristeas escribió un libro relatando el proceso y los antecedentes de esta traducción, y lo cita como existente en su época (“…puede consultar a
Aristeas, quien escribió un libro sobre el particular, párrafo 12), pero hoy en día nadie puede afirmar que el controvertido documento conocido como “La carta de
Aristeas”, sea una copia del libro auténtico y no un apócrifo tardío que alguien escribiese a raíz de la mención de Josefo.»(4)

Biografía:

(1) http://serjudio.com/rap1101_1150/rap1115.htm

(2) www.enciclopediacatolica.com/v/versiondelossetenta.htm

(3) www.enciclopediacatolica.com/v/versiondelossetenta.htm

(4) http://estudios.iglesia.net/pdf/lavirgenconcebira.pdf

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