El cariño también tiene rostro de hombre

14 Jul

El cariño también tiene rostro de hombre
Por Suzette Pineda

El día menos popular de las festividades resulta ser el de la persona más importante de nuestras vidas justo al nivel de nuestra madre. Para poder completar nuestro crecimiento y nuestra experiencia como seres humanos necesitamos de dos mentores, nuestro padre y nuestra madre. Ambos tienen igual importancia en nuestro desarrollo pero diferentes funciones, si ambos desempeñaran la misma ¿Cuál sería el sentido de tenerlos a los dos?

La madre proporciona la ternura y el cuidado que un niño necesita para sobrevivir a este mundo y el padre proporciona la seguridad y el carácter que un niño necesita para vivir en el, por lo que ocupa un lugar destacado en la configuración de pertenencia de los hijos a una familia, a una sociedad y esto afecta directamente su comportamiento ante la misma.
Su desenvolvimiento social depende mucho de su figura paterna, del equilibrio emocional que el padre dé al hijo. Ambos padres tienen responsabilidades muy grandes sobre la vida de sus hijos aunque la madre esté físicamente más a menudo el padre debe encontrar esos tiempos cortos pero de calidad, en los cuales pueda alimentar por lo menos las necesidades básicas de cariño de sus hijos y aprovechar esos momentos para llenarlos de bonitos recuerdos.

Las funciones principales del padre de familia son la manutención del hogar, el entorno en el cual sus hijos van a desarrollar sus vidas, mientras que la madre ve lo interno, su crecimiento espiritual, sus valores, su carácter, ambas funciones preparan al niño para poder ser un adulto productivo, pero no son las únicas que deben desempeñar, apenas son las principales. Esto no quiere decir que el padre no deba involucrarse en la vida intima de sus hijos, en estrechar relaciones afines con ellos y en intervenir en su educación, la ausencia del padre afecta directamente la seguridad del niño. Si es niña la ausencia de una imagen paterna afecta su autoestima, cómo ella se ve y se siente, y como debe valorarse como mujer; si es niño afecta su carácter, su forma de resolver los problemas, su masculinidad y como proyectarla y su trato hacia otras mujeres.
La función del padre es vital en la vida de un niño y su presencia esencial. Existen más casos de familias sin padre que sin madre. Esto es a raíz de la carencia de imagen paterna que muchos niños tuvieron. Afrontar la vida con la responsabilidad de una familia, sólo es para hombres maduros, para hombres que aprendieron de su padre a liderar un hogar. La madre puede ayudar al niño a manejar esta situación pero necesita hacer un esfuerzo muy grande para que el niño pueda formar una imagen paterna sin tenerla.
El padre es la corrección, es la línea que le marca los límites a un niño, es la primer figura de autoridad total que ellos identifican y sin ella el niño corre riesgos de conducir su vida por la borda aunque la madre intente no dejarlo caer, un niño sin padre crea muchos resentimientos, si este cae en malos caminos se vuelve a menudo irrescatable. Leí un articulo muy interesante titulado “Luz en el trabajo y sombra en la familia”, escrito por un profesor de primaria llamado Aquilino Polaino (no tengo más información de este personaje) este articulo habla de la ausencia paterna en el hogar, el padre cambia su vida familiar por su trabajo y cae en el error de trabajar para darle a sus hijos pertenencias materiales dejándoles vacios emocionales.
Actualmente muchos padres están tomando más conciencia de su papel y su lado tierno esta dejándose ver en el trato y el tiempo que les dedican a sus hijos y por ello creo que debemos darle más importancia al día en el cual se les reconoce dicha labor, porque ser un padre es una profesión para la cual nadie nos prepara, aprendemos en el camino y cometemos muchos errores que afectan directamente a nuestros hijos, pero puede que estemos a tiempo para repararlos y actuar mejor, un hijo es la cosecha de un buen padre o un barril sin fondo educado solo para recibir sin dar nada a cambio.

Mientras somos padres jóvenes y fuertes para poder ver por la vida de nuestra familia, creemos que ausentarnos es parte del esfuerzo que se hace para que nuestros niños tengan todo lo que necesitan, cuando el esfuerzo real está en permanecer junto a ellos porque cuando seamos padres viejos si no sembramos bien en nuestro hijos no recibiremos el cuidado y la atención que les dimos cuando estaban en crecimiento dejando nuestro nido vacío.

Un hijo es como la cuenta de fondo de retiro del banco, pero este no acumula precisamente dinero, acumula un amor que es resistente a los berrinches de ancianos y tolerante a las necedades que vienen en el paquete de la edad. Nadie está dispuesto a vivir esta etapa con sus padres si no hay una siembra correcta. Hay alguien al que le tengo mucho cariño y prefiero no especificar más. Proveyó a sus hijos de viajes y la mejor preparación escolar, obtuvieron reconocimientos internacionales y mientras ellos crecían destacándose en todo, el trabajaba duramente lejos de casa para que ellos continuaran siendo los mejores, hoy uno de ellos se fue a vivir fuera del país, el otro se independizó y el sigue trabajando para sobrevivir porque nunca inculcó en sus hijos el sentido de pertenecía de hogar, no hizo lazos de ellos hacia el que les hicieran sentir la responsabilidad de cuidar de su padre en su vejes y mas que responsabilidad el amor con el que deberían hacerlo, esa sería una forma de agradecerle los profesionales que hoy son. Estos jóvenes quizá continúen el mismo camino envejeciendo solos como si jamás hubiesen tenido una familia.

Un padre no solo es un proveedor de cosas materiales, también es un lazo de amor irrompible si deja que su corazón se desborde de cariño y tiempo frente a sus hijos.

Dentro de cincuenta años no importará:
El tipo de coche que condujiste.
El tipo de casa donde viviste.
La cantidad de dinero que tuviste en el banco
Ni la calidad de la ropa que usaste.
Pero el mundo tal vez sea un poco mejor
Porque fuiste importante en la vida de un niño
Profesor Alquilino Polaino
Una persona es hoy lo que es porque eso es lo que le enseñaron a ser. Todos tenemos la posibilidad de influir en un ser humano para bien o para mal, aquellos que no tienen una base firme construida por un padre y una madre pueden estar expuestos a adquirir malas costumbres y a desarrollar malas acciones fuera del hogar. Hay un dicho que dice que nunca se aprende a ser un buen hijo hasta que se es padre, nadie dijo que sería fácil la labor, y muchas veces los hijos son tachados por la falta de sabiduría de los padres al criarlos y esto desemboca en la rebeldía y el distanciamiento que al final sólo les destrozara la vida. Pero todos llegamos a una edad en la cual podemos ver las cosas que nuestros padres hacen mal y en lugar de repetirlas y resentirnos con ellos debemos mejorarlas y aprender de ellas para cuando nos toque a nosotros desempeñar ese papel. El fruto de una buena acción hoy son muchas buenas acciones mañana. ¿Cuál es la actitud que tienes frente a tus hijos cuando hacen algo mal o cuando se meten en problemas? ¿Cómo los llamas a la cordura y les haces ver sus fallas? El cómo hacemos las cosas tiene que ver mucho en su formación y en la formación que les darán a sus hijos.

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(\__/) D.G.
(=’.’=) Suzette Pineda Cueto
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