Transubstanciación y la Presencia Real

10 Jul

TRANSUBSTANCIACIÓN

Transubstanciación - Diccionario Filosófico de Voltaire Los filósofos protestantes consideran la transubstanciación como el colmo de la impudencia de los frailes y de la imbecilidad de los laicos. No tienen ningún miramiento respecto a esta creencia, que llaman monstruosa, y no creen que haya un solo hombre de buen sentido que, después de haberla estudiado, la adopte seriamente. Esta creencia es tan absurda en su opinión, tan opuesta a todas las leyes de la física y tan contradictoria, que el mismo Dios no podría verificar esta operación, porque, efectivamente, es anular a Dios suponer que hace cosas contradictorias. No sólo creen que hay un dios en el pan, sino un dios en el sitio del pan: cien mil migas de pan convertidas en un instante en otros tantos dioses, y que esta multitud de dioses no forma mas que un solo dios; creen que hay blancura sin haber un cuerpo blanco; redondez sin haber un cuerpo redondo; que el vino se convierte en sangre, y que sin embargo, tiene gusto de vino; que el pan se convierte en carne y en fibras, y que sin embargo tiene gusto de pan; todo esto inspira tanto desprecio a los enemigos de la religión católica, apostólica y romana, que algunas veces su desprecio se convierte en furor.

Este furor aumenta en ellos cuando les cuentan que se ven todos los días en los países católicos sacerdotes y frailes que, saliendo de un lecho incestuoso y sin lavarse las manos manchadas de impurezas, van a hacer dioses por centenares y se comen y se beben a su dios. Cuando los protestantes reflexionan que esta superstición, cien veces más absurda y más sacrílega que todas las de los egipcios, valió a un sacerdote italiano de quince a veinte millones de renta y la dominación de un país de cien millas de extensión, quisieran todos los protestantes presentarse armados y expulsar a este sacerdote que se apoderó del palacio de los Césares. No sé si haré ese viaje, porque soy partidario de la paz, pero cuando los protestantes se establezcan en Roma, indudablemente iré a visitarles.

Transubstanciación y la Presencia Real
La Transubstanciación es la enseñanza que dice que durante la Misa en la consagración de la Cena del Señor (Comunión), los elementos de la Eucaristía, el pan y el vino, son transformados en el mismo cuerpo y sangre de Jesús y ya no son mas pan y vino, solo que aún mantienen su apariencia de pan y vino.

La “Presencia Real” es un termino que se refiere a la presencia verdadera de Cristo en los elementos del pan y el vino que han sido transubstanciados.
En el párrafo 1376 del Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) se establece,

El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma:

“Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su sangre; la Iglesia Católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación” (CIC, 1376)

Debido a que ahí está la presencia misma de Cristo, los Católicos adoran y exaltan estos elementos.

La Misa consta de una serie de rituales contenidos dentro de la Cena del Señor y entre ellos la recreación del sacrificio de Cristo. Además, la enseñanza de la transubstanciación establece que la substancia de los elementos son milagrosamente cambiados, aunque no su apariencia. En otras palabras, el pan y el vino se presentan como pan y vino, incluso bajo el examen científico, pero la verdadera substancia es de manera mística el Cuerpo y Sangre de Cristo. A la par con la transubstanciación esta la doctrina de la Presencia Real o Verdadera. Mientras la transubstanciación es el proceso de cambio, la presencia real es el resultado de ese cambio. En otras palabras, la doctrina de la presencia real establece que el pan y el vino contienen la presencia efectiva de Cristo en forma corporal como resultado del proceso de transubstanciación. El Catolicismo Romano establece que la encarnación misma de Cristo en donde Jesús se hizo hombre, pero conteniendo una naturaleza invisible y divina, es análoga a la doctrina de la presencia real.

Algunos de los versículos usados para sostener esta enseñanza son los siguientes:

  • Mateo 26:28, “porque esto es mi sangre del nuevo pacto que por muchos es derramada para el perdón de los pecados.”
  • Juan 6:52-53, “Entonces los judíos discutían entre si, diciendo: ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo, Si no coméis la carne del Hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.”
  • 1 Corintios 11:27, “De manera que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.”

¿Podemos concluir a partir de los versos anteriores que la Cena de Comunión involucra realmente un cambio de los elementos al cuerpo y sangre de Cristo de forma mística? Observemos detenidamente.

Primero, no hay indicio que las palabras expresadas sean literales en su significado.

No hay lugar en las Escrituras en donde encontremos eso. Vemos que las Escrituras hablan de los elementos como el cuerpo y la sangre, pero también vemos a Jesús enseñando que las palabras que El hablaba eran espirituales: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada provecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida,” (Juan 6:63). El no dijo que eran palabras literales; esto es, El no dijo que eran de hecho Su cuerpo y sangre.

Pero, un Católico podría objetar y decir que Jesús claramente dijo, “Esta es Mi sangre…” y “Esto es mi cuerpo…” Esto es verdad, pero Jesús frecuentemente habló en términos espirituales: “Yo soy el pan de vida,” (Juan 6:48); “Yo soy la resurrección y la vida,” (Juan 11:25); “Yo soy la vid verdadera,” (Juan 15:1), etc. Jesús a menudo habló en términos figurativos y en el contexto de las conversaciones con sus discípulos, que ellos debían comer de Su cuerpo y Su sangre, claramente dice que está hablando en términos espirituales, “…las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”

Luego de que Jesús dijese, “Esta es mi sangre,” (Mateo 26:28), El dijo, “Os digo que desde ahora no beberé mas de este fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” (Mateo 26:29). ¿Por qué hablaría Jesús en sentido figurado de Su sangre como “fruto de la vid” si era literalmente Su sangre? Vemos claramente que Jesús estaba hablando figurativamente.

Segundo, no hay indicio de que los discípulos pensasen que los elementos cambiaron.

No hay indicios en los registros bíblicos de la Ultima Cena que los discípulos pensasen que el pan y el vino cambiaron al cuerpo y sangre de Cristo literalmente. No hay indicios de eso. ¿Podríamos decir que los discípulos que estaban al lado de Jesús en la Ultima Cena, pensaban que Jesús tenía en sus manos, Su sangre y Su cuerpo? Eso es ridículo.

Tercero, no hay indicios de adoración a los elementos de parte de los discípulos.

No vemos algún indicio de adoración a los elementos. La adoración a la Eucaristía es practicada durante la Misa. El Catolicismo dice, “Además, la Iglesia Católica se mantiene firme en su creencia de la presencia del Cuerpo y Sangre de Cristo en la Eucaristía no solo en su enseñanza sino que también en su vida, debido a que ella entrega a este gran Sacramento, todas las veces, la adoración conocida como “latría,” la cual solo es entregada a Dios.”1 ¿Cuándo los discípulos hicieron esto en el Nuevo Testamento? Esto no sale.

Cuarto, la cena fue instituida antes de la crucifixión de Jesús.

La Misa se supone que es un re-sacrificio de Cristo. Por lo tanto, el cuerpo y sangre representados en la misa se vuelven el cuerpo partido y la sangre derramada de Cristo. En otras palabras, ellos representan la experiencia penosa de la crucifixión. Pero, ¿Cómo puede ser esto si Jesús instituyó la Cena antes de ser crucificado? ¿Concluimos entonces que en la Ultima Cena, cuando estaban en la mesa, cuando Jesús partió el pan se volvió en Su mismo cuerpo sacrificado, aun cuando el sacrificio no había sucedido? De igual manera, ¿Concluimos que cuando Jesús entregó el vino se convirtió en su sangre derramada, aun cuando el sacrificio no había sucedido? Parece no tener sentido.

Quinto, el punto de vista Católico Romano es una violación a la ley Levítica.

La interpretación Católico Romana de la Eucaristía requiere de los participantes comer carne y beber sangre humanas. Recordemos, que el Catolicismo Romano enseña que el pan y el vino se convierten en el mismo cuerpo y sangre de Cristo. Esencialmente, esto significa canibalismo. ¿Qué dice la Escritura con respecto a esto?

  • “Porque la vida de toda carne está en su sangre. Por tanto He dicho a los hijos de Israel, No comerás la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre, cualquiera que la coma será eliminado,” (Levítico 17:14).

Notemos que las Escrituras nos dicen que no debemos comer la sangre de ninguna carne. Pareciese que el punto de vista Católico Romano está en contradicción al Antiguo Testamento ya que aboga a comer el cuerpo de Cristo.

Sexto, es una violación a la Encarnación.

La doctrina bíblica de la Encarnación establece que la Palabra que era Dios y que estaba con Dios (Juan 1:1), se hizo carne y habitó entre nosotros (Juan 1:14). Este “se hizo carne” involucra lo que se conoce como “unión hipostática.” Esta es la enseñanza que en la sola persona de Cristo hay dos naturalezas: divina y humana. Esto es, Jesús es tanto Dios como hombre al mismo tiempo y que El será por siempre Dios y hombre.

Es mas, por definición, para que Jesús sea un hombre debe estar localizado en un solo lugar. Esto es parte de la naturaleza humana. Un humano no tiene la habilidad de la omnipresencia. El solo puede estar en un lugar. El decir que Jesús en Su forma física está en más de un lugar a la vez, es negar la Encarnación. Es decir, es negar que Jesús sea totalmente hombre, ya que un hombre solo puede estar en un lugar. Por tanto, decir que el pan y el vino se vuelven en el cuerpo y sangre de Cristo es violación a la doctrina de la Encarnación, al establecer que Cristo está físicamente presente en todo el planeta cuando la misa es celebrada. Este es un serio problema y una seria negación de la verdad y de la absoluta Encarnación de la Palabra de Dios como hombre.
Pero, ¿Acaso Jesús no dijo en Mateo 28:18-20 que El estaría con sus discípulos siempre, hasta el fin del mundo? ¿No es esta una declaración de que Jesús estaría físicamente presente en todos lados? No, no es lo que está declarando.

La respuesta se encuentra en la enseñanza communicatio idiomatum. Esta es la enseñanza de que los atributos de las naturalezas tanto divina como humana están adscritos a la persona única de Cristo. No significa, sin embargo, que todo lo que pertenece a la naturaleza divina se comunicó con la naturaleza humana. De igual forma, no significa que todo lo que pertenece a la naturaleza humana se comunicó con la naturaleza divina. Quiere decir que los atributos de la naturaleza divina pertenecen a la persona de Cristo. Por lo tanto, Jesús es omnipresente, no en su naturaleza humana, sino que a la naturaleza divina.

Para hacer esto mas claro, veamos algunos versículos que ilustran el principio del communicatio idiomatum.

  • Juan 17:5, “Ahora pues, Padre, glorifícame Tu al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera.”
  • Juan 3:13, “Nadie subió al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.”

Por favor, notemos que en estos dos versículos, Jesús declara la gloria que tenía con El Padre antes de la fundación del mundo y que además ha descendido del cielo. Pero ¿Cómo puede ser esto cierto si El es hombre? La respuesta es debido a los atributos de la naturaleza divina son pertenecientes al persona de Cristo. Por tanto la persona de Cristo puede decir tener la gloria con El Padre y el haber descendido desde el cielo. Pero sabemos que Jesús hombre, en la carne, no existió hasta Su concepción. Aun así, esto significa que las dos naturalezas de Cristo son distintas, aunque están en Unión en la persona de Cristo (unión hipostática). También significa que los atributos de la naturaleza divina y los atributos de la naturaleza humana no se transfieren unos a otros, es decir, lo divino no se vuelve localizado y lo humano no se vuelve infinito. Si ese fuese el caso, la naturaleza de lo divino y la naturaleza de lo humano serían violadas. Por tanto, la transubstanciación no sería una enseñanza correcta.

Séptimo, la Cena del Señor no es el sacrificio de Cristo.

La Biblia nos dice:

  • “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Ciertamente, todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios. Allí estará esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Y así, con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” (Hebreos 10:10-14).

En la misa Católico Romana, se encuentra el sacrificio de Cristo. En otras palabras, en las ceremonias, se hace un re-acto y un sacrificio efectivo, de hecho, de Cristo a través de la Misa. Esta es una obvia contradicción a las Escrituras que nos dicen que Cristo murió solo una vez para siempre y que a través de esa ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. En ningún lugar de la Palabra de Dios dice que el sacrificio de Cristo deba ser repetido para perdonar nuestros pecados o de alguna manera mantener nuestra salvación a través de la infusión de gracia. El hecho es que Cristo murió una sola vez, que el sacrificio ocurrió solo una vez y que es suficiente para limpiarnos de nuestros pecados. Estamos conectados al sacrificio de Cristo por fe, no por una ceremonia.

Conclusión

Resulta obvio para cualquiera que cree en la Palabra de Dios, que la doctrina Católico Romana de la transubstanciación no es bíblica. Por las razones anteriores, exhortamos a los Católicos Romanos a reconocer que Jesucristo murió solo una vez y que no hay necesidad de participar en un ritual en donde se practica el re-sacrificio de Cristo.

Finalmente, debido a que el sacrificio de Cristo fue solo una vez para siempre, es suficiente para salvarnos y no necesitamos mantener nuestra salvación por nuestros esfuerzos o por nuestra participación en la Cena del Señor. No hay medios de gracia que nos aseguren vuestra salvación o infundan dentro nuestro la gracia necesaria que nos capacite para mantener nuestra salvación por nuestras obras. Todo lo contrario, somos hechos justos delante de Dios por la fe.

  • “y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,” (Romanos 3:24.)
  • “Concluimos pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley.” (Romanos 3:28.)
  • “pues, ¿Qué dice la Escritura?: Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia.” (Romanos 4:3.)
  • “La promesa de que sería heredero del mundo, fue dada a Abraham o a su descendencia no por la Ley sino por la justicia de la fe,” (Romanos 4:13.)
  • “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,” (Romanos 5:1.)
  • “Si confiesas con tu boca que Jesús es El Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo,” (Romanos 10:9.)

Este artículo también está disponible en: inglés.

1. http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_03091965_mysterium_en.html.

fuentes bibl:

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