Dios piensa…

9 Jul

Dios piensa…

Leer Salmo 40

“Si el hombre tiene un apoyo firme donde poner el pie, su carga queda aliviada; pero si está cargado y ha de andar por fango resbaladizo, su prueba es doblemente difícil” (Charles Spurgeon)

Cuando David escribió el Salmo 40 es evidente que terminaba de sufrir una situación dura en extremo. En Dios encontró consuelo y esperanza a pesar de que, como el mismo reconoce, sus propios pecados le dañaron profundamente. Es interesante que este sea uno de los Salmos reconocidos como Mesiánicos, ya que parte importante de él es aplicado a la Persona de Cristo, el Mesías de Israel. El deseo de David queda emparentado con el deseo del Señor de tal manera que es posible encontrar un mensaje profético anunciando aspectos de la Primer Venida del Mesías a esta tierra…

En primer lugar encontramos a David yendo del Pozo a la Peña…

“Pacientemente esperé a Jehová… Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios…” (Salmos 40:1-3)
Cuando menciona el “pozo de la desesperación” se refiere a una mazmorra, que era un lugar de detención donde no había aberturas, ya que el agujero en la parte superior servía como puerta y ventana. Obviamente, el fondo de estos lugares de tortura era sucio, repugnante y normalmente lleno de lodo. La diferencia entre esta superficie cenagosa y la solidez de una peña es abismal. En El Señor encontramos el fundamento firme para enfrentar las luchas cotidianas. Esperar en Dios con paciencia en el tiempo de aflicción es en algunas ocasiones lo único que podemos hacer, pero como David podemos estar seguros que tarde o temprano El Señor “se inclina hacia mi y oye mi clamor”…

Luego lo vemos pasar del Pecado a Su Perdón…

“Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza…” (Salmos 40:4-12)
El salmista declara rotundamente cual es el efecto de sus pecados: “Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista” (Salmos 40:12), pero al poner en El Señor nuestra confianza descubrimos su accionar a nuestro favor…

David menciona aquellas cosas que le asombran del obrar de Dios a su favor cuando habla de, “tus maravillas”, “tus pensamientos”, “tu voluntad”, “tu ley”, “tu justicia”, “tu fidelidad”, “tu salvación”, “tu misericordia” y “tu verdad”. La combinación de estos factores transforma la vida del creyente de tal manera que el salmista podía decir: “Has abierto mis oídos” (v.6) refiriéndose a la costumbre de horadar las orejas de aquellos siervos que voluntariamente se quedaban al servicio de sus amos (Éxodo 21:6). Esa es la razón por la eleva como afirmación: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (v.8)

Finalmente nos dice que va del Peligro a Sus Pensamientos…

“Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová apresúrate a socorrerme… digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido. Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes” (Salmos 40:13-17)
La situación podía parecer complicada pero David sabía que por causa de “su” salvación El Señor merece ser “enaltecido”. La razón esencial es que El “piensa” en nosotros.

Como dijera William Jay: “Cuando Dios piensa en ti, Él sabe perfectamente cuál es tu situación, tus peligros, tus necesidades. Asimismo, observa la eficiencia de sus pensamientos. El que piensa en ti es un Dios a mano, no distante; Él tiene todos los sucesos bajo su control; es el Dios de toda gracia”

Recordemos: Podemos confiar en El Señor simplemente porque Sus Pensamientos están enfocados en nosotros…

DECH
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