¿Mienten los Testigos de Jehová?

9 Jul

¿Mienten los Testigos de Jehová?

¿Cómo saberlo?

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Si  no conocemos de antemano cómo son los pesos verdaderos, nunca podremos distinguir los pesos falsos, o sea que necesitamos ser expuestos a la verdad para luego reconocer la mentira.

Por esta razón, vemos la necesidad de poner al alcance suyo los siguientes pasajes bíblicos que nos muestran cuál es específicamente la mentira fundamental que distingue a los Testigos de Jehová de cualquier otro grupo que tome a la Biblia como fuente de autoridad de su predicación.

Básicamente los Testigos de Jehová niegan la divinidad de Jesucristo, con lo cual destruyen la dignidad propia de la identidad de Cristo como encarnación de Dios mismo. Una declaración bíblica tan fundamental para cualquier seguidor de Jesucristo, como es la autoridad divinia de Jesús, y su naturaleza celestial, requiere entonces negar lo que la Biblia dice, omitiendo ciertos pasajes, o torciendo la traducción de otros.

Para el lector que desea saber acerca de esta falsa predicación de los Testigos de Jehová, le invitamos a que siga leyendo los siguientes pasajes bíblicos que ponen en evidencia la falsa enseñanza fundamental de dicha secta.

Los siguientes versículos corresponden al capitulo quinto del Evangelio de Juan:

  • Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. (v.19)

Primera identificación de Cristo con Dios: ambos hacen todo “igualmente”.

  • Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. (v.21)

La prerrogativa divina de dar vida es afirmada por Cristo como suya propia, a lo que podemos sumar lo dicho por él en Juan 16:15 cuando también afirmó que:

Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.” Obviamente identificar las infinitas posesiones de Dios con las de uno mismo, no es sino reafirmar la declaración también de Cristo al decir: “Yo y el Padre uno somos.” (Juan 10:30). Y esto está en perfecta correspondencia con lo que continúa diciendo:

  • Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. (v.22 y 23)

¿Quién más que la Deidad manifestada corporalmente puede exigir la misma honra que recibe Dios? Es por eso que en la carta del apóstol Pablo a los Colosenses leemos que en Cristo “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,” (Capitulo 2 v.9).

Además, recordemos a los Testigos de Jehová que es Jehová mismo quien afirma lo siguiente: “Yo Jehová;este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.” (Isaías 42:8). Si Jehová no fuera la misma Persona que se manifestó humanamente en Jesucristo, Dios se contradeciría al declarar que: “(Cristo) siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla…; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2:6-11)

Tal como se lee, Dios Padre recibe la gloria por medio del Nombre de su Hijo, Jesucristo, por ser la manifestación visible de Dios (“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” Juan 14:9) y el mismo Jehová que como leímos arriba, dijo: “este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria”. Sólo si Cristo es la Deidad manifestada como Hombre se puede conciliar que en Su nombre Dios reciba gloria. En este sentido, la identidad de la gloria que hace a la adoración del Padre a través de su Hijo es innegable, del mismo modo que el artista recibe la gloria cuando es reconocido al firmar con su nombre su cuadro. De la misma manera, Dios recibe la honra y la gloria cuando el Nombre de Jesucristo es puesto “sobre todo nombre”. Por lo tanto también leemos lo siguiente acerca del Señor Jesús en la Biblia: “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.” (Colosenses 1:15)

  • “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 5:13)

En este pasaje evidentemente la alabanza, la honra y la gloria son recibidas por Jesucristo (“el Cordero de Dios”), quien como unigénito Hijo del Padre está sentado en el Trono del Universo, por lo que recibe la adoración propia de Dios, por cuanto es “a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,” (Hebreos 1. v.2 y 3).

Para no extendernos más de lo que se puede en este espacio, concluyamos viendo un ejemplo en el que podemos ver que el Jehová del Antiguo Testamento, es quien por el indiscutiblemente grande misterio de la piedad “fue manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16) en el Jesucristo del Nuevo Pacto:

Salmo 107:28-29

“Entonces claman a Jehová en su angustia,

Y los libra de sus aflicciones.

Cambia la tempestad en sosiego,

Y se apaciguan sus ondas.”

“Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?” (Marcos 4:37-41)

El echar luz sobre “¿quién es éste?” es la gran disputa por la cual vale la pena defender  la verdad. Y como llamado final a los Testigos de Jehová que leen, agregamos a lo ya dicho, la siguiente pregunta: Si  se dijo de Jehová que “Cambia la tempestad en sosiego, Y se apaciguan sus ondas” y Jesús fue la manifestación viviente que cumplió proféticamente ese Salmo según consta en tres de los cuatro Evangelios, ¿por qué persisten en negar la deidad de Cristo? ¿No dijo acaso Cristo respecto de aquellas Escrituras que contienen ese mismo Salmo que “ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5:39)?

N.M.G.

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Una respuesta to “¿Mienten los Testigos de Jehová?”

  1. yolanda 27 agosto 2010 a 8:03 PM #

    uno no debe ver simplemente los pasajes de la biblia que le convengan a uno, revisen el contexto de cada texto

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