Dios permanece…

8 Jul

Dios permanece…

Leer Salmo 39

“Algunas mariposas sólo viven unas veinticuatro horas ¡Qué tragedia para la que nace en un día lluvioso!” (Anónimo)

Al componer el Salmo 39, David vuelve a enfatizar la transitoriedad de la vida como lo hiciera en el Salmo 37, pero en este caso no es solo aplicada a los malos sino a todo hombre, incluyéndose él mismo en esa condición. Es evidente que las cargas de la vida y la presión de su entorno estaban colocando al salmista en una posición incómoda y de profunda reflexión, inclusive haciéndole sentir el agobio de pensamientos de incredulidad los que prefiere callar para no traer aparejado ningún mal peor si decidiera expresarlos abiertamente…

Comienza el salmo manifestando Prudencia…

  • “Yo dije: Atenderé mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí… Se enardeció mi corazón dentro de mí; en mi meditación se encendió fuego…” (Salmos 39:1-3)

La resolución de David tiene dos aspectos bien marcados:

“Atenderé mis caminos”
“Guardaré mi boca con freno”
“Que hago” y “Que digo” son en muchas ocasiones los grandes temas para resolver en medio de circunstancias apremiantes, mucho más si tenemos en cuenta quienes nos rodean y serán los receptores de nuestro accionar y nuestras palabras.

David dice: “Enmudecí con silencio…”, y según Thomas Brooks “hay siete clases de silencio: 1) Silencio estoico 2) Silencio político o diplomático 3) Silencio necio 4) Silencio hosco 5) Silencio forzado 6) Silencio del desánimo 7) Silencio santo, prudente, gracioso”

Comprender que hechos y palabras sin reflexión generan mayores males es esencial para enfrentar momentos de dificultad…

Continúa manifestando el carácter Pasajero de la vida…

  • “Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy. He aquí, diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti… Y ahora Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti” (Salmos 39:4-7)

Charles Spurgeon para referirse a este pasaje escribió:

“Tan corto que no es casi nada. Piensa en la eternidad, y en un ángel recién nacido, el mundo nuevo y el hombre inexistente. Ante el Eterno, la edad del hombre es como un tic-tac de reloj”

Reconocer la brevedad de la vida es una manera sólida para enfrentar los males pasajeros. Este parece ser el sentir de David, quien en medio de sus tribulaciones afirma que el ser humano y sus actos son simplemente “vanidad” ante lo cual cabe preguntarse: “¿qué esperaré?”… Gracias a Dios podemos responder a este interrogante como lo hiciera David, “mi esperanza está en ti”.

Termina el Salmo elevando una Petición…

  • “Líbrame de todas mis transgresiones… Quita de sobre mí tu plaga… Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor, no calles ante mis lágrimas…” (Salmos 39:8-13)

David sabe que la combinación de una vida breve con sufrir las consecuencias de pecados sin confesar suele ser perturbadora. El entiende que delante de Dios somos como una simple polilla que si bien puede aparentar bella apariencia es un insecto sumamente frágil y de corta existencia.

La Eternidad y la Brevedad de la vida son situaciones completamente opuestas, pero estas se juntan en nuestra meditación para que consideremos seriamente nuestro andar y procuremos encontrar en Dios la respuesta a nuestras necesidades más profundas. Quien clama con lágrimas entiende la urgencia de su situación…

Recordemos: La vida es frágil pero la esperanza es sólida…

DECH
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