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6 Jul
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¿Es correcto llamar a María “Madre de Dios”?

6 Jul

¿Es correcto llamar a María “Madre de Dios”?

No , no es correcto. En el Concilio de Calcedonia en 451 d.C., la Iglesia oficialmente instituyó el título de “Madre de Dios” (griego = Teotokos) para María. Corresponde señalar que el intento del concilio no fue exaltar a María al nivel de divinidad.

Circulaba en aquel entonces una herejía atribuída a Nestorio, obispo de Constantinopla, que enseñaba que el hombre Jesús y el Verbo eran dos personas diferentes y separadas.

Los ortodoxos rechazaron esta Cristología, entendiendo que las Escrituras enseñaban (aunque no en términos técnicos) que Jesucristo en realidad poseía dos naturalezas, pero ambas concurrían en una sola persona.

Een sus predicaciones, Nestorio usaba siempre el título de “Madre de Cristo” para María. Sospechando que detrás del título había una implicación teológica, los ortodoxos insistían que María era la madre de Dios, implicando que el ser nacido de María era la segunda persona de la Deidad, y al mismo tiempo era completamente humano.

De este modo se le dio a María oficialmente el título de “Madre de Dios”. La intención original de la Iglesia fue combatir una herejía. Lamentablemente se abrió así la puerta para que grupos devotos de María, ya existentes en esa época, se infiltraran en la corriente principal de la Iglesia.

¿Qué tan bíblico es el título “Madre de Dios’?

Si bien el concilio de Calcedonia estuvo acertado en su Cristología, como veremos a continuación, el título para María fue incorrecto. La experiencia histórica nos revela una vez más que los concilios no son infalibles en sus resoluciones.

Sin lugar a dudas, el ser que María dio a luz es la segunda persona de la Trinidad, Jesús . En ese sentido podemos decir que el ser que nació de ella es Dios. Sin embargo, aplicar a María el título de “madre de Dios” indiscriminadamente es no sólo irresponsable sino también engañoso. La persona que es teológicamente ignorante puede llegar a creer que el Dios eterno tiene una madre, cuando en realidad el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que crearon todas las cosas y que siempre han existido, no proceden de madre alguna.

Podemos decir que el Hijo, el cual en un punto de la historia se unió a una naturaleza humana en el vientre de la virgen, mira a María como madre sólo con respecto a su humanidad, no a su Deidad.

María no fue la fuente de existencia de Jesús, sino sólo el organismo que actuó como vehículo para la encarnación del sempiterno Hijo de Dios. Como sabemos, el Hijo existió antes que su madre, y en realidad, ella le debe la existencia a él (Jn. 1:1-2).

Como cristianos deberíamos de seguir el ejemplo de los apóstoles, los cuales la llamaron la “madre de Jesús” (Jn. 2:11). De esta forma evitaríamos confusiones a muchos que ya están bastante confundidos.

Los eruditos católicos dicen que María supera a todas las personas creadas, incluyendo los ángeles, porque está relacionada por sangre al Hijo de Dios en su naturaleza humana. ¿Es bíblica la exaltación de María a causa de su relación física con Cristo? Bueno, si bien ella fue y es “bendita entre las mujeres” (Lc.1:42), Jesús mismo dio testimonio de que la relación física con su madre era de menor importancia que la espiritual ( Mt. 12:46-50; Lc. 2:48-50; 11:27-28). .

En verdad, Jesús siempre le restó importancia a su lazo sanguíneo con María. Hasta llegó a llamarle “mujer” (Jn. 2:4; 19:26), y ésta no era la costumbre de un hijo judío, como lo admite el eminente mariólogo Michael O’Carroll (Theotokos, Una Enciclopedia Teológica de la Virgen María). Ni Pablo ni los otros apóstoles tratan de contrarrestar esta impresión en sus epístolas.

Vemos entonces que la tendencia de exaltar a María por su relación de sangre con Cristo carece de apoyo bíblico, y que usar desprejuiciadamente el título “madre de Dios” para María muestra una carencia de discernimiento y de respeto por la persona de Cristo Jesús. <>

Pablo Santomauro

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

EL AMOR PRESIDE LA MATERNIDAD FíSICA Y ESPIRITUAL

6 Jul

EL AMOR PRESIDE LA MATERNIDAD FíSICA Y ESPIRITUAL

Rv. Rodolfo Loyola

“Muchas maravillas hay en el universo, pero la obra maestra de la creación es el corazón materno”.

“Dios no podía estar corporalmente en todas partes, y por esto hizo las madres” (proverbio judío).

En la Sagrada Escritura el amor de Dios es comparado con el amor maternal. La madre posee el divino encanto de darlo todo sin nada a cambio. El rey Salomón (1 Reyes 3:16-28) con su sabiduría hizo resaltar el amor de una madre aunque ésta fuera una prostituta.

“En aquel tiempo vinieron dos mujeres rameras y se presentaron delante de él…” Una de ellas había matado con su cuerpo al hijo mientras dormía, pero se quiso apropiar del hijo de la otra. De manera que ambas reclamaban la maternidad de aquel niño. Al llevar el caso delante del rey Salomón y después de mucha discusión el rey mandó a buscar una espada y a partir al niño en dos y darle a cada una su mitad. Entonces la que era su madre, dijo: “dadle el niño a ella, no lo matéis”. Entonces Salomón dijo:“Dádselo a ella, ésta es su madre”. El amor de aquella madre prefería perder a su hijo pero verlo vivo.

Por el heroísmo de una madre nació Moisés y fue enseñado para llegar a ser el líder del pueblo de Israel en el desierto. Su buena madre se hizo su nodriza y su criada, viviendo como esclava hebrea en la corte de Faraón, con el propósito de hacer de él un hombre de Dios y un profeta y legislador para su pueblo. Se puede tener hijos sin ser madre. Aunque parezca extraño hay mujeres que por seguir a un hombre o por encubrir un desliz son capaces de abandonar a un hijo y también de matarlo. Llamémosle como quiera, pero una madre es la representación más pura del amor. Cada madre está escribiendo su historia de amor sin darse cuenta. La concepción es una maravilla, pero la maternidad es un don que Dios ha puesto en el corazón de las grandes heroínas de la historia. Si no fuera por el amor de las madres, amor que lleva a dar cuidado, cariño, calor, alimento; el cincuenta porciento de las criaturas moriría antes del segundo año de vida.

En las madres se puede encontrar con relativa facilidad la mayoría de las cualidades del amor:tolerancia, perdón, cariño, paciencia, sacrificio, desinterés, ternura…

Desde tiempos muy remotos, ser huérfano era una desgracia. Los psicólogos modernos dan mucha importancia al papel de la madre en la primera niñez. Lo que una madre da de sí misma no se puede igualar con artilugios aprendidos, aplicados por profesionales. No hay mejor psicóloga que una madre. ¿Que el enfermo necesita que le escuchen? Ahí están no sólo los oídos de la madre, sino toda su atención, toda su paciencia e interés que ninguna otra persona puede dar. Una madre con diez hijos, como la mía, puede saber cuál de sus hijos es delicado para comer; sabe cuál es cobarde y a qué le tiene miedo; cuando uno se queja de noche o suspira profundo ella sabe si está desvelado o si algo le aqueja. Pongo aquí un poema en prosa dedicado a mi madre, que pudiera ser para cualquier madre como ella en semejantes circunstancias:

A TI MADRE

“Todavía recuerdo aquellas noches de mi infancia, cuando tu imagen silenciosa se paseaba por entre nuestras camas, celosa de que en tu sueño algo nos fuera a dañar.

Por nosotros aprendiste a cantar, aquellas canciones que tenían sabor a cuna; también aprendiste a llorar, pues casi siempre que derramaste alguna lágrima fue por tus hijos.

Tus manos, que según cuenta mi padre, cuidabas con esmero, las entregaste sin reparo a la dura tarea, que suponía atendemos en medio de la pobreza. Por nosotros te convertiste en sastre y modista. ¡Cuántas veces me alegraste un domingo con ropa nueva de tu taller! ¡Qué lindo me quedaba aquel pantaloncito corto, que me sacaste de uno viejo de papá!

Convertiste tu regazo en cuna y refugio. Vivías tan dentro de nosotros, que siempre fuiste el mejor médico de la familia.

¿Y quién guisó como tú, haciendo manjares de comidas pobres? Diariamente practicabas el milagro de multiplicar los panes. Ahora me doy cuenta por qué muchas veces no comías en la mesa.

Cuando alguno de nosotros locuelos equivocados te ofendía y llegaba a oídos de papá, tú eras la primera en salir en defensa del culpable.

Tu alegría llenó siempre la casa y nuestros corazones. Siempre llevaste en silencio tus dolores, a tal extremo que llegamos a creer que eras más fuerte que la enfermedad.

¡Y pensar que antes no pude comprender a cabalidad, tu grandeza! Yo sé que ayudé a blanquear tu cabeza y a plisar tu rostro.

Quiero, en honor a tu nombre, enseñar a cuantos encuentre por el camino de la vida lo que vale una madre buena.

Cuando vayas a dormir a los brazos silenciosos de la tierra, ve tranquila, madrecita, sabiendo que tuviste el supremo privilegio, el de darlo todo con amor”.

La Biblia habla de la maternidad espiritual. El apóstol Pablo le dice a los Gálatas:

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto,hasta que Cristo sea forrmado en vosotros.Gálatas 4:19

Constancio Vigil decía: “El arte es maternidad en el hombre”. En el Antiguo Testamento hay varios pasajes en los que Dios se presenta como marido de su pueblo, y Jerusalén, que representa a la Iglesia es la esposa. (Ver Isaías 54, Isaías 62:3-5). Y habla de multiplicarse, de tener hijos.

En la alegoría del Cantar de los Cantares, que es un poema de amor, muchos intérpretes quieren ver a Cristo y la Iglesia. En el Nuevo Testamento se repite la figura de Cristo como el esposo amante y la Iglesia como la esposa y madre. Los hijos vienen por un acto de amor entre un hombre y una mujer y los hijos espirituales, vienen por actos de amor entre la madre espiritual y Dios.

Todos hemos sido llamados para reproducirnos, pero sin amor es imposible. El amor preside la maternidad espiritual. Lo mismo que una madre física ama al hijo desde antes de venir al mundo, así también las madres espirituales derraman sus corazones delante del esposo: Cristo, suplicándole un hijo para el reino de los cielos.

Es en el discipulado donde se hace más patente la maternidad espiritual, porque después de concebidos los hijos como viene el parto, y luego criarlos, enseñarlos; alimentarlos con los pechos de la Palabra de Dios.

Una madre espiritual cuida sus palabras y reacciones para no dar mal ejemplo a la nueva criatura (ver Juan 3:3-5). El recién nacido en el Señor tiene muchas preguntas, abre los ojos a una nueva vida y ha de aprender la cultura del reino.

La madre espiritual ha de enseñarle con paciencia y esperanza. Trata de guardar de peligros al niño en el Señor, y será su amor tan valiente y tan sabio como el de una madre física, aunque en un plano diferente y cuando el niño crece (espiritualmente) tiene la sabiduría y el desprendimiento amoroso, de destetarlo para que sirva al Señor, como hizo Ana con Samuel su hijo (1 Samuel 1-2).

Así como las madres físicas son imprescindibles en el mundo para la reproducción, en el reino de los cielos las madres espirituales, llevadas por el amor, contienen el germen que fecunda para la eternidad.

Muy diferente sería si en vez de tanto programa, tanto método, tanta organización, tanto acto público para hacer prosélitos; se hiciese una llamada a la militancia maternal, a la búsqueda individual y colectiva del Señor como el Esposo;y clamar como hizo Raquel con su esposo Jacob: “Dame hijos o me muero” (Génesis 30:1).

La iglesia como cuerpo viviente es la que concibe y cría hijos por medio de sus miembros.

En la concepción y crianza de un hijo toman parte todos los miembros del cuerpo de la madre.

En base a tener una inforrnación correcta de un creyente, nunca deberíamos preguntar: ¿Cuántos años llevas de convertido; si pagas los diezmos, si cantas en el coro, si eres diácono o maestro de la escuela dominical?

La pregunta clave sería: ¿Tienes hijos espirituales? ¿Sufres de embarazo por las almas? ¿Sientes amor por Cristo el Esposo de la iglesia?

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Tomado de “Dejad que el amor presida”. Editorial Unilit

http://www.adorador.com/mensajes/loyola-dejad/el_amor_preside_maternidad_esp.htm

¿Qué significa honrar padre y madre?

6 Jul

¿Qué significa honrar padre y madre?

Vamos ahora a Efesios 6:1-3: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.”

Es una bendición tener padre y tener madre. Entre los cristianos, hay muchos jóvenes que no tienen alguno de ellos, o a ninguno. Sin embargo, hay consuelo al saber que “el Señor es padre de huérfanos y defensor de viudas en su santa morada”, y “Dios hace habitar en familia a los desamparados” (Salmo 68:5-6).

Si alguien ha llegado a ser cristiano faltándole uno de sus padres o ambos, sepa que en la iglesia va a encontrar socorro, y va a encontrar muchos padres, y muchas madres, y va a encontrar a muchos hermanos.

El Señor nos manda a que honremos a nuestro padre y nuestra madre. No dice “padres” en plural, sino que los individualiza. Es necesario honrar al papá, es necesario honrar también a la mamá. La promesa es clara: “Para que te vaya bien”. El contraste es que si tú y yo no honramos padre y madre, podemos llegar a fracasar. El Señor no nos va a bendecir. El hijo que maldice, que deshonra a su padre o a su madre, se expone a que el Señor salga en su defensa. Porque Dios es Padre. Dios es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

El primer conocimiento de Dios que algunos de nosotros (al menos los que provenimos de familias católicas) tuvimos es este:“Padre nuestro que estás en los cielos …” Dios es Padre. Y el Hijo (el Señor Jesucristo) honra al Padre. Él siempre honró a su Padre. Cuántas veces se refiere a su Padre.

Si tú lees en el evangelio de Juan, el Señor Jesús todo se lo atribuye al Padre. “Mis palabras me las dio mi Padre. Lo que hago, no lo hago yo, sino que lo hace mi Padre a través de mí”. “El Padre que me envió …” “Salí de mi Padre … vuelvo al Padre”. “Padre, la hora ha llegado, glorifica a tu hijo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”. ¡Qué preciosa relación hay entre el Padre y el Hijo!

Entonces, Dios no tolera que alguien no honre a su Padre, porque Él mismo es Padre. Cuando nosotros no honramos a nuestro Padre visible tampoco estamos honrando al Padre que no vemos. Si puedo honrar a mi padre (que veo), me estoy sujetando a este Padre que no veo.

El triste caso de un hijo necio

Veremos ahora un contraste. El de un hombre que no honró a su padre. Esto ocurre inmediatamente después del diluvio.

Génesis 9:2o-23. “Después comenzó Noé a labrar la tierra y plantó de la viña, y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros , y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre. Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven, y dijo: “Maldito sea Canaán. Siervo de siervos será a sus hermanos.” Dijo más: “Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, y sea Canaán su siervo. Engrandezca Dios a Jafet y habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán su siervo.”

Fíjate que este breve pasaje muestra la actitud distinta que tuvieron Sem y Jafet, respecto de Cam. Al tomar conocimiento que su padre estaba embriagado y desnudo, ellos tuvieron respeto por su padre, y no quisieron verlo. Se pusieron la ropa encima y, caminando hacia atrás, lo cubrieron para no mirar la desnudez de su padre.

Cam, en cambio, tuvo la mala idea, no sólo de ver la desnudez de su padre, sino de publicarla. ¿Cómo lo decimos con palabras más simples? Cuando nosotros sabemos algo negativo de nuestros padres, ¿qué hacemos? Nosotros no hacemos bien, más aun, ofendemos al Señor, si salimos publicando –como exhibiendo– las debilidades de nuestros padres. La desnudez tiene que ver con la vergüenza. Si hay algo que nuestro padre o nuestra madre ha hecho, que es vergonzoso, nosotros tenemos que cubrir eso. No deshonrarlos.

Cam se ganó una maldición con esto. Mientras sus hermanos fueron bendecidos, Cam fue maldito. Los tres troncos raciales que hay en el mundo proceden de los hijos de Noé. Los descendientes de Cam vinieron a ser los africanos, y ellos han sido históricamente los más maltratados, los esclavos. La lección está clara.

Esto no significa, en todo caso, que tú no puedas hacer confesión de tus dificultades con sus padres ante alguno de tus pastores, si es que estás tristes por algo. Lo importante de esto es que la información llegue adonde debe llegar, que llegue a buenas manos.

La alegría de los padres

Vamos a leer ahora algunos Proverbios. Son muy útiles.

Proverbios 17:6: “Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos, sus padres.” Es una honra que tengamos papá y mamá. Dios nos honra con esto.

Proverbios 23:22-25: “Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies. Compra la verdad y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia. Mucho se alegrará el padre del justo, y el que engendra sabio se gozará con él. Alégrese tu padre y tu madre, y gócese la que te dio a luz.”

“Oye a tu padre”. ¡Cuántos han fracasado por no oír a su padre! “Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies”. ¡Qué tremendo es todo esto! Desoír al padre, y menospreciar a la madre, o avergonzarse de ambos, es algo que trae maldición, que trae una deshonra muy grande. Pero alégrese tu padre, y alégrese tu madre.

¿En qué se va a alegrar tu padre y tu madre –si son creyentes– sino en que sus hijos sean creyentes? Si tus padres aman al Señor, de lo que más se van a alegrar ellos es de que tú también ames al Señor. Y si tú sigues los caminos del Señor y permaneces en el Señor y das frutos de Cristo, esto va a producir una gran alegría en sus padres. Aun cuando ellos no conozcan al Señor. Podría ocurrirle a alguno que sea rechazado por causa del Señor, pero el padre y la madre sabrán comprenderlos mejor que nadie. Dirán: “Mi hijo siguió el buen camino.”

Viviendo en medio de una generación perdida

2ª Timoteo 3:1 dice: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres …”

Los postreros días son nuestros días. Este es el carácter de nuestro tiempo. Así son los hombres hoy día. Así es nuestra generación: Hombres soberbios, vanidosos, desobedientes a los padres … Pero nosotros, con el Señor dentro, con Cristo en el corazón, conociendo la poderosa vida del Señor, nosotros estamos en el mundo hoy para salar al mundo. Si otros son desobedientes a los padres, nosotros no lo seremos. Nosotros somos creyentes. Si otros menosprecian a su madre y no oyen el consejo de sus padres, nosotros viviremos sujetos a nuestros padres y los honraremos.

Honraremos padre y madre, porque es el primer mandamiento con promesa. Porque Dios lo dice y porque queremos que nos vaya bien. Queremos contar con la bendición del Señor.

Nosotros estamos viviendo en medio de una generación perdida. No hace mucho se celebraron los 30 años del festival de Woostock. El festival de Woostock fue una verdadera orgía de sexo, de alcohol y drogas. Cuántas madres solteras salieron de allí, cuántas enfermedades venéreas se transmitieron en esa ocasión, cuánta desgracia hubo. Qué decir de la música en boga, de las barras bravas en los estadios de fútbol, de los punk, los neonazis, los de la ‘new age’. Esta es la generación de nuestros días. ¿Qué tendrán en el corazón? Pobres jóvenes, están llenos de muerte, de amargura, arrastrando cadenas en el alma. Y eso lo expresan de la manera como se comportan.

Pero bienaventurado eres tú, hermano, que tienes a Cristo en el corazón. ¡Nosotros somos felices! ¡Nosotros no somos una generación perdida! ¡Nosotros tenemos al Señor en el corazón! ¡Somos una generación que tiene esperanza! ¡Nuestras vidas tienen propósito! Nosotros no vamos a morir infectados. Nosotros vamos a vivir en santidad, vamos a esperar la venida del Señor. Nosotros nos levantaremos con Cristo, y reinaremos con Él.

http://www.aguasvivas.cl/joven/04.htm

¿De dónde vienen las tradiciones que se practican en las bodas?

6 Jul
Las tradiciones nupciales tienen orígenes muy remotos, algunos casi ancestrales, en hábitos y supersticiones primitivos. El término “luna de miel’ procede de la antigua costumbre de casarse bajo la luna llena y beber vino con miel durante 30 días para propiciar la buena suerte. El pastel rememora la ceremonia en que se rompía un delgado pan de harina sobre la cabeza de la novia para vaticinar fertilidad (los invitados comían las migajas de la buena fortuna). El toque de los claxons y las latas vacías que arrastran los automóviles recuerdan la creencia de que hacer ruidos durante el casorio alejaban a los malos espíritus. El ramo se arroja para compartir la felicidad con los demás. El velo solía usarse en los matrimonios arreglados entre las familias para ocultar el rostro de la contrayente y evitar (en algunos casos) que el novio se arrepintiera al descubrir lo fea que era. El anillo se coloca en el dedo de la mano, que los griegos creían conectado con el corazón a través de una vena. El arroz invoca la prosperidad. El novio carga a la novia cuando entran a la nueva casa para impedir que se tropiece y traiga la mala suerte. La idea de aventar el liguero es de finales del siglo XIX y significa compartir con los demás el placer de la noche.

Dios prospera…

6 Jul

Dios prospera…

Leer Salmo 37

“Uno puede hacer lo malo al angustiarse por la prosperidad del malvado, o imitándole, haciendo lo que él hace, con la esperanza de conseguir su prosperidad” (John Gill)

El tema del Salmo 37 es la antigua pregunta: ¿Por qué prosperan los impíos mientras que los piadosos se debaten en dificultades? Natanael Hardy dijo que este Salmo podría titularse: “Un remedio soberano en la plaga del descontento, o un antídoto contra el veneno de la impaciencia”

David comienza el Salmo llamándonos a renovar nuestra Perspectiva…

“No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad… Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino y Él hará… No te alteres con motivo del que prospera en su camino… Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra…” (Salmos 37:1-13)
La prosperidad temporal de los malvados parece ser un tema sin resolución para los santos sufrientes, pero como dice Charles Spurgeon en referencia a este Salmo: “En cierto sentido, imita al malvado; él se deleita en su porción, tú atiende a la tuya, y lejos de envidiarle, vas a tener compasión de ellos. No hay lugar para la ansiedad o el afán si recordamos que Dios es nuestro”

Una serie de preceptos sencillos nos ponen en perspectiva ante las situaciones de injusticia:

“No te impacientes…”
“Confía en Jehová y haz el bien”
“Deléitate asimismo en Jehová”
“Encomienda a Jehová tu camino”
“Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él”
“No te alteres… Deja la ira, desecha el enojo”
Continúa animándonos en la búsqueda de la Perfección…

“Mejor es lo poco del justo que las riquezas de muchos pecadores… el que sostiene a los justos es Jehová. Conoce Jehová los días de los perfectos…” (Salmos 37:14-20)
Dios en un sentido “pone a resguardo” o “deposita” (“conoce”) los días de los “íntegros” o “maduros” (“perfectos”). Esta es la seguridad que podemos tener en El Señor. Sea cual sea nuestra condición humana en comparación con otras personas podemos estar seguros que en Sus Manos estamos bien resguardados. Esta certeza nos anima a transitar el camino de la santidad.

Luego afirma que en El Señor tenemos Protección asegurada…

“Por Jehová son ordenados los pasos del hombre… Cuando él cayere no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano. Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan… Jehová ama la rectitud y no desampara a sus santos…” (Salmos 37:21-29)
Reconocer la Soberanía Amorosa de Dios sobre nuestras vidas nos llena de consuelo ante la adversidad. Si Él ordena nuestros pasos ¿por qué tenemos que preocuparnos?… El Carácter Bondadoso de Dios nos brinda la seguridad que necesitamos porque conforme a la multitud de Sus Misericordias nunca ha de desampararnos…

Finalmente nos anima dándonos una Proyección de vida…

“Espera en Jehová, y guarda su camino, y Él te exaltará para heredar la tierra… Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz… Pero la salvación es de Jehová, y Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia…” (Salmos 37:30-40)
“La fe garantiza la seguridad de los elegidos. Es la marca de las ovejas, por la cual serán separadas de las cabras. No es su mérito, sino su fe, lo que les distingue” (Charles Spurgeon)

Recordemos: El Dios Soberano y Sus Planes Perfectos nos libran de ser esclavos de las miserias humanas…

DECH
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El Legado Del Cristianismo en La Cultura Occidental

6 Jul