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¿Me estoy haciendo viejo?

4 Jul

¿Me estoy haciendo viejo?
¡Cuántos personajes, cuántos seres queridos, de repente, han comenzado a desfilar en la pantalla de mi corazón!
Autor: Marcelino de Andrés, L. C. y Juan Pablo Ledesma, L. C. | Fuente: Catholic.net

Revisando algunos cajones, he dado con este pensamiento. En la misma página aparecía un abuelo fumando en pipa. De sus frente cuelgan los años en arrugas. Su mirada es cansina, pero segura. Por momentos me parecía el protagonista de “El viejo y el mar”.

No me he podido resistir y he soltado en mi interior las palomas de los recuerdos. ¡Cuántos personajes, cuántos seres queridos, de repente, han comenzado a desfilar en la pantalla de mi corazón! Y es que me parece un canto a la juventud fresca de nuestros mayores. Léelo despacio, con bastón, si lo necesitas. Percibirás una mirada más profunda, más luminosa de esa etapa final de la existencia terrestre. Son líneas de ilusión y de esperanza.

Me dicen que me estoy
haciendo viejo:
les diré que no es así.
La “casa” en que vivo,
ya sé, se está
deteriorando.
Eso ya lo sé.
Es que hace mucho
tiempo que la habito.
Ha pasado conmigo
muchas tormentas.
Ya está algo débil.

El techo está
cambiando de color.
Las ventanas ya están
un poco empañadas:
ya no se ve bien
hacia afuera.
Las paredes se sienten
débiles, quebradizas:
es que los cimientos ya
no están tan sólidos
como hace unos
cuantos años.
Mi “morada” se ha
vuelto temblorosa,
la estremecen el frío
del invierno, las noches
sin sueño.

Siento que estoy en
plena juventud,
ya que la Eternidad está
a un paso de mí,
una vida llena de vida,
sin posibilidad
de tristezas que
envejecen,
sin ausencias que nos
sacan canas,
sin dolor que atenta
contra la verticalidad
de nuestra existencia.

La Eternidad está a un
paso de mí.
Sin embargo mi “casa”
no soy todo yo.
Mis años, transcurridos
velozmente,
no me pueden hacer
viejo a mí,
alma siempre joven,
lozana y alegre.

Una inacabable vida de
gozo y de verdad.
Yo viviré allá
para siempre,
amando sin temor
de perder el Amor.
Y el Amor es la Vida:
¡que siga la vida!

¿Y decían que me
estoy haciendo viejo?
El que habita en mi
pequeña “casa”
está joven, lleno de luz
y de alegría,
principiando
justamente una vida
que durará, durará,
durará…
Ustedes solamente me ven
por fuera
y me repiten lo que
todos dicen:
anciano arrugado,
cabizbajo, trémulo,
lento…

Parece que se terminan
los horizontes.
No confundan mi
“casa” con lo que soy yo,
conmigo:
un nuevo amanecer,
horizonte con luz
indeficiente,
cielo de azul
indeclinable.
¡Que siga la vida!

¿Todavía dicen que me
estoy haciendo viejo?

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La dulce sangre de los romanos

4 Jul

La dulce sangre de los romanos

Publicado por Lawrence of Eurabia en 8/Febrero/2007

En el año 636, Khaled-ibn-Walid, la espada de Allah, lanzo su terrible amenaza a aquellos romanos que se negaban a rendirse y someterse al yugo del Islam: “Nosotros somos gentes que beben sangre. Y se nos ha dicho que no hay sangre mas dulce que la de los romanos”.

Estas no eran las palabras de un oscuro fanatico perdido en el desierto cuyos actos van contra su propia fe, son las palabras de un amigo personal y uno de los compañeros mas cercanos del profeta. Vamos, el equivalente a un apostol en el cristianismo.

El apostol de la muerte, el general mas exitoso de la Historia.  Nunca derrotado, fue capaz de derrotar y conquistar las dos superpotencias de su tiempo con unas pocas tribus de beduinos piojosos, con la ayuda de una fe ciega que invitaba a la muerte y al martirio.

Esta semana, el lider de Al Qaeda en Irak, ha vuelto a las raices del Islam, recordando las palabras del compañero del profeta al que le encantaba beber la sangre de los americanos. Toda una vuelta a las raices.

http://noticiasdeeurabia.wordpress.com/2007/02/08/la-dulce-sangre-de-los-romanos/

la homosexualidad en la palabra de Dios

4 Jul

Venezuela – Expulsan a misión evangelista Nuevas Tribus de territorios indígenas

4 Jul