Un lugar…

3 Jul

Un lugar…

Las posiciones privilegiadas son las más buscadas por el ser humano. Nos gusta ocupar el primer lugar en una fila, recibir los honores en una conferencia. Que nos nombren entre los destacados de cualquier actividad. Ni qué decir de sentarnos en los palcos oficiales o junto a las máximas autoridades de un evento importante. Provoca orgullo y satisfacción, al tiempo que eleva la autoestima personal.

En ocasiones son méritos ganados con esfuerzo. Otras quizás el simple reflejo de un trabajo en conjunto.

Cuando Jesús vivía en esta tierra, recibió un pedido de compartir honores de parte de dos hermanos…

“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda” (Mateo 20:20-21)
¿Quiénes eran Santiago y Juan? ¿Qué méritos habían logrado como para pedir este lugar?

Según Mateo 3:17 y Lucas 9:53-54 eran hombres de mal carácter:

“…a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno”
“Mas no le recibieron… viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías y los consuma?”
Según Marcos 5:37 y 9:2 Jesús los llevó con él:

“Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo”
“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos”
¿Tal vez esto los hizo sentirse tan especiales o superiores al resto de los discípulos elegidos que hicieron semejante petición?

Pero Jesús les bajó los humos muy fácilmente:

“Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís…” (Mateo 20:22)
Pensemos en nosotros mismos… ¿Se nos dio alguna oportunidad especial, algún privilegio de servicio? ¿Creemos tener una responsabilidad mejor o mayor que los demás? Tal vez nos lleve a creernos superiores… Pero veamos lo que significa para el Señor:

“Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ella, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:25-28)
Esto significa: Mayor “título” entonces, Mayor RESPONSABILIDAD.

El Señor Jesucristo, siendo Dios vino a cumplir una misión en particular. La comenzó y la terminó. En el ínterin no tuvo gloria ni reconocimiento, sino dolor, sufrimiento y rechazo. Los méritos los recibió al llegar al lado del Padre

“El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos” (Hebreos 1:3-4)
Recordemos: Cumplamos nuestra misión en la tierra sin esperar reconocimiento ni honores mientras vivamos en ella…

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