Dios perdona…

1 Jul

Dios perdona…

Leer Salmo 32

“La marca del verdadero penitente cuando ha sido una piedra de tropiezo para los otros es el ser tan cuidadoso en levantarlos con su arrepentimiento como les fue perjudicial con su pecado…” (Charles Spurgeon)

Este Salmo fue clasificado adecuadamente como uno de los “Salmos Penitenciales”. Junto con el Salmo 51 expresan como pocos escritos la importancia de la confesión para tratar adecuadamente las cargas más profundas originadas en situaciones de pecado y rebelión…

Cuando David fue confrontado sabiamente por Natán debido a su situación insostenible causada por su relación pecaminosa con Betsabé (ver 2 Samuel Capítulos 11 y 12), su respuesta fue: “Pequé contra Jehová” (2 Samuel 12:13). Es en ese contexto cuando decidió expresar sus sentimientos a través de un canto que técnicamente es descripto como un “masquil”, lo que implica que su contenido era para enseñanza o edificación.

En este Salmo encontramos algunas enseñanzas muy importantes para nuestra vida al considerar la necesidad de ser perdonados de múltiples pecados…

Primeramente descubrimos lecciones acerca de los Resultados que traen aparejadas nuestras decisiones sean estas buenas o malas…

“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad… Muchos dolores habrá para el impío; más el que espera en Jehová le rodea la misericordia…” (Salmos 32:1-2, 10-11)
En estos versículos se mencionan cuatro expresiones relacionadas con la pecaminosidad…

Transgresión: Pasarse de la raya, hacer lo prohibido
Pecado: Errar al blanco, no hacer lo mandado
Iniquidad: Lo que se ha desviado
Engaño: Doblez, Fraude
…y tres expresiones con la solución a ese problema… perdonar, cubrir y no imputar (o no culpar)… Recibir el perdón y entrar en una nueva relación con Dios brinda al ser humano la condición de “bienaventurado”…

Luego descubrimos algunas lecciones sobre el riesgo de ofrecer Resistencia para reconocer la culpabilidad…

“Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día… Se volvió mi verdor en sequedades de verano… No seáis como el caballo o como el mulo, sin entendimiento…” (Salmos 32:3-4, 8-9)
La rebelión espiritual afecta al ser humano en todos los aspectos de su vida. No es solo un hecho que se pierde la relación con Dios, sino también que inclusive se sufren efectos físicos diversos como describe David en este salmo…

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13)
También es posible encontrar en Dios la Respuesta adecuada cuando decidimos confesar nuestras faltas…

“Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado…Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás” (Salmos 32:5-7)
David pasa de sentirse oprimido por Dios antes de su confesión (v4) a encontrar en El su “refugio” (v7). Es evidente que no hay experiencia más liberadora que sincerar nuestras almas delante del Señor y limpiar nuestras conciencias de cargas de iniquidad…

Recordemos: El primer paso hacia la libertad espiritual es reconocer delante de Dios nuestra pecaminosidad y rebelión…

DECH
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