Sin contaminarnos

25 Jun

Sin contaminarnos

Existen innumerables formas de preservarnos de la contaminación a nosotros y lo que usamos o consumimos. Limpiamos nuestros utensilios, lavamos bien las verduras, no usamos los mismos elementos para carnes crudas y cocidas. Ahora que en el mundo prolifera la gripe llamada A, el lavarse las manos adquirió una connotación casi de vida o muerte.

En los tiempos en que el Señor Jesús vivió en la tierra, se enfrentaban a similares cuestiones:

“Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan” (Mateo 15:1-2)
Pero, como correspondía, para el Señor había cuestiones más importantes que los simples legalismos:

“Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre… pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre… Hipócritas… este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí… Y llamando a sí a la multitud les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre” (Mateo 15:3-11)
Evidentemente tocó una herida que dolió, porque sus discípulos le avisaron:

“… ¿sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?” (Mateo 15:12)
¡Es tan cierto esto! Se pueden decir las más duras verdades frente a un grupo, pero aquellos que no quieran reconocer sus pecados y errores, serán los que ocuparán las primeras filas de ofendidos ¿Por qué?… El Señor dio la respuesta:

“… Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15:13-14)
Los que se ofendieron creían ser algo que en verdad no eran…

Pedro, no estando tal vez muy seguro de lo que su Maestro quería decir, se animó a preguntar, y Jesús le aclaró:

“Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale, y esto conmina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre” (Mateo 15:15-20)
¿Cómo somos? ¿Nos ofende que nos corrijan y nos hagan ver nuestros errores? ¿Queremos saber más para entender mejor? ¿Cambiamos aquello que está mal en nosotros?

Recordemos: Debemos purificarnos no conforme a nuestras ideas, sino conforme a la Palabra de Dios…

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