España se blinda contra la burka

23 Jun

España se blinda contra la burka
Juanjo Robledo
BBC Mundo, Madrid

El burka tradicional afgano es una prenda que raramente se ve en las calles de España.

Casi nadie ha visto a una mujer cubierta con una burka en España pero su prohibición ya se ha acordado.

Este miércoles el Senado español aprobó una moción del Partido Popular (PP) con el apoyo del partido nacionalista catalán Convergència i Unió (CiU) para que se prohíba el uso de esta prenda y del niqab en instalaciones y edificios públicos.

El PP ha logrado que la Cámara Alta aprobara su propuesta para prohibir la burka (la túnica que cubre todo el cuerpo de la mujer) y el niqab (que deja ver los ojos).

El Partido Socialista había pactado con CiU y Esquerra Republicana de Cataluña una enmienda para que no progresara la petición del PP, pero al final CiU y Unión del Pueblo Navarro apoyaron al Partido Popular, lo que permitió que saliera adelante por dos votos.

La moción está pendiente de un nuevo pleno para ratificar los detalles.

El polémico tema saltó al Congreso desde Cataluña donde cerca de una docena de poblaciones ya prohibieron la burka incluyendo a Barcelona.

Expertos, organizaciones no gubernamentales y asociaciones islamistas califican la medida como política y artificial.

¿Cuántas burkas hay?

Comenta Kamal Rahmouni, presidente de la Asociación de Inmigrantes Marroquíes. que

“Hay un millón y medio de musulmanes en España y ¿cuántas burkas hay? Los ayuntamientos catalanes están legislando contra nadie, porque ninguno aporta datos sobre cuántas personas usan burka. Ahora bien, no creo que nadie pueda defender una prenda como ésa, una prenda que para nosotros es lejana y rara, que viene de Afganistán, que es más cultural que religiosa”

Los ayuntamientos catalanes están legislando contra nadie, porque ninguno aporta datos sobre cuántas personas usan burka (Kamal Rahmouni, presidente Asociación de Inmigrantes Marroquíes.)

La polémica catalana saltó al Congreso después de que el ministro de Justicia, Francisco Camaño, anunciara que la futura Ley de Libertad Religiosa que actualmente se redacta “limitará el uso de este tipo de prendas por seguridad y porque no es compatible con la dignidad humana”.

No obstante, desde el gobierno se ha pedido prudencia sobre un tema “complejo” sobre el que aún no se tiene un criterio claro.

Lérida fue la primera ciudad en prohibir el uso de la burka en instalaciones públicas. A partir de allí cada semana se ha ido sumando algún ayuntamiento catalán, entre ellos los de Barcelona y Tarragona. Las principales ciudades catalanas (excepto Gerona) prohibieron la burka y el niqab.

El fantasma de la burka

DEBATE EN AMÉRICA LATINA
Si bien la discusión sobre el velo islámico no ha sido tan fuerte como en Europa, sí ha tenido un leve eco en América Latina.

A finales de mayola presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner se metió al debate criticando la prohibición del uso del velo en Europa. En el III Foro de Alianza de Civilizaciones, Fernández de Kirchner dijo

“no puedo dejar de señalar nuestro rechazo a aquellas legislaciones que impiden que una mujer o un miembro de determinada comunidad religiosa pueda usar sus vestimentas de acuerdo a sus identidades y su religión”.

Un año antes, el velo causó revuelo durante la visita del Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad a Bolivia, cuando inauguró un hospital financiado por su gobierno junto a su par boliviano, Evo Morales.

Hasta ahí todo normal si no fuera porque todas las mujeres vistieron el velo durante la ceremonia. Entonces surgieron denuncias de que habrían sido obligadas a usarlo.

Aunque no se suele ver mujeres con burka en América Latina, el velo es más común. Se considera que habrían más de seis millones de musulmanes en la región, concentrados principalmente en Argentina y Brasil.

Uno de los principales promotores de la medida es el partido nacionalista Plataforma Per Catalunya, liderado por Josep Anglada, quien manifestó comentarios polémicos como:

“Hay que luchar contra la invasión islámica” o “ya somos demasiados”, en relación con la llegada de inmigrantes.

Precisamente Anglada fue el promotor de acabar con el empadronamiento de inmigrantes en el ayuntamiento de Vic, trámite que permite al inmigrante demostrar su estadía en España, entre otras utilidades.

Anglada se defiende señalando que

“el 95% de los ayuntamientos de Cataluña votaría en contra del uso de la burka. Debería estar prohibido no sólo en edificios municipales sino en la calle. Entre otras cosas, porque no se puede identificar a la mujer. Es mejor prevenir a tiempo”.

Su argumento ha sido bien recibido por partidos nacionalistas como CiU o por el Partido Popular.

Para el Movimiento contra la Intolerancia Anglada es un ejemplo de “cómo la ultraderecha ha engatusado a otros partidos”.

Señala Esteban Ibarra, presidente de la ONG que

“Éste es un debate artificial con un interés electoral que está dentro de la tendencia europea de la islamofobia. Le pedimos a los partidos que no caigan en la trampa del populismo xenófobo”,

Un dato relevante, subraya, es que en otoño son las elecciones autonómicas en Cataluña y los partidos están ondeando temas como la prohibición de la burka o el control de la inmigración como banderas de campaña.

¿Qué hacer?

“Prohibir la burka no es una medida útil ni necesaria pero sirve para que la sociedad vea que el Estado controla a los musulmanes”, comenta Ángeles Ramírez, antropóloga de la Universidad Autónoma de Madrid.

La prohibición sigue el ejemplo de otros gobiernos europeos que también se han mostrado contrarios a esta prenda.

Además, afirma, la burka, el niqab y la hiyab (velo) son muy diferentes.

“Primero, porque no hay ninguna mujer con burka en España y, segundo, porque llamando a cualquier velo integral burka, las autoridades consiguen que los ciudadanos lo relacionen con algo negativo, con Afganistán y con el veto a las mujeres”.

En ese sentido, durante el debate de este miércoles en el Congreso el Partido Socialista abogaba por utilizar las herramientas ya existentes como “el Código Penal o la Ley de Violencia de Género para perseguir la burka” y el acercamientos con las comunidades islámicas en España, en lugar de prohibirlo explícitamente.

“La burka es una cárcel de tela para las mujeres. Pero con esta decisión de prohibirlo se está reconociendo una realidad que en España no existe”, señaló Leire Pajín, senadora y secretaria del PSOE.

La Unión de Centros Islámicos y Culturales de Cataluña emitió un comunicado en el que señala que

“no se trata de un problema real de los ciudadanos. Tanto la burka como el niqab no responden a ninguna obligación religiosa sino que en todo caso son costumbres y prácticas culturales de determinadas áreas geográficas”.

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Una respuesta to “España se blinda contra la burka”

  1. Ricardo Paulo Javier 24 junio 2010 a 9:46 AM #

    El Senado pide al Gobierno que prohíba el “burka” en los espacios públicos

    DIARIO DE NAVARRA

    Los socialistas se llevaron ayer una desagradable sorpresa con la aprobación de una moción del PP en el Senado, en la que insta al Gobierno a que prohíba el uso del burka y niqab en los espacios públicos. “Medida electoralista, debate inexistente, símbolo religioso, derecho fundamental”, protestaron desde el PSOE y las organizaciones islamistas.

    Pero críticas aparte, el Senado sentó las bases para prohibir el uso del velo integral en espacios públicos que no tengan una finalidad religiosa.
    La moción presentada por el PP no es vinculante ni aclara si será una realidad en la calle, pero abre la puerta para que el Gobierno realice “las reformas legales necesarias” para aprobar la iniciativa.

    El cambio de CiU

    El cambio de sentido de voto a última hora de CIU permitió al grupo popular apuntarse un triunfo “sorprendente” para el Ejecutivo, partidario de limitar el velo integral a través de la futura Ley de Libertad Religiosa, ya que a última hora del martes los nacionalistas catalanes habían comprometido su apoyo a un texto alternativo de los socialistas en la cámara alta que proponía utilizar las facultades que ya otorgan las leyes para dar una respuesta social al uso del burka.

    La amplia sonrisa de la senadora y candidata del PP a la Generalitat, Alicia Sánchez Camacho, tras concluir la votación fue la mejor ilustración de lo que había pasado. El calado político de la moción no era el de un asunto cualquiera. Entraba de lleno en el debate preelectoral de Cataluña y robaba el mensaje que se atribuyen Gobierno y PSOE como valedores de las políticas de igualdad.

    La iniciativa fue aprobada con 131 votos a favor del PP, CIU y la senadora de UPN, María Caballero, y 129 en contra de PSOE, PNV, Entesa Catalana del Progrès y el resto del Grupo Mixto. Los apoyos de los siete senadores convergentes resultaron claves para la moción del PP. Una decisión de última hora y que desde las filas socialistas se leyó en clave electoral.

    Pero la alianza de PP y CIU contra el Gobierno tiene una lectura más allá de la prohibición del velo integral. El acuerdo podría abrir una nueva etapa de colaboración con la vista puesta en las autonómicas catalanas.

    Ensayo para Cataluña

    Los populares saben de su probable posición como partido bisagra podría aupar al candidato de CIU, Artur Mas, a la Generalitat de Cataluña. Los socialistas vieron un ensayo para futuras ententes en la votación del Senado y que podría tener su prolongación la próxima semana. La federación nacionalista anunció que también votará a favor la próxima semana una iniciativa del PP en el Parlamento catalán para prohibir el burka.

    Durante el debate en la cámara alta, la popular Sánchez Camacho defendió la necesidad de “afrontar un polémica que está en la calle” y que el Gobierno no sabe cómo abordar. Igualmente, aseguró que los derechos de la mujer y la igualdad están en juego, ya que el velo integral dijo “no es un símbolo religioso, sino el reflejo de una actitud oscurantista, regresiva y discriminatoria”.

    La socialista Patricia Hernández rechazó el planteamiento del partido opositor porque es un debate “interesado, electoralista, simplista y oportunista” a “pocos meses de las elecciones catalanas” y defendió que con las leyes vigentes ya se garantiza la libertad y la igualdad de las personas. El resto de grupos reclamó al PP un debate serio y profundo sobre el asunto, y no al calor de la precampaña catalana.

    Innecesario para el PSOE

    Tras la votación se incorporaron al debate los primeros espadas de los grupos socialista y popular, Leire Pajín y Dolores de Cospedal. La secretaria de Organización del PSOE respondió que ya hay suficientes instrumentos para restringir el burka no sólo del ámbito público, sino de todas las esferas sociales, y sostuvo que la enmienda socialista “iba mucho más allá de la moción del PP”.

    La secretaria general de los populares celebró que el PSOE haya perdido “la batalla de la igualdad” en una “cuestión nacional” como es el uso del velo integral.

    También las comunidades islámicas alzaron la voz. La Comunidad Islámica de España aseguró que se va a legislar sobre un “debate inexistente” que afecta a casos contados, y que, en todo caso, se trata de una decisión personal de la mujer.

    Veto del Senado al ‘burka’ y al ‘niqab’

    EL MUNDO

    El PP consiguió ayer contra pronóstico y por sorpresa que el Pleno del Senado aprobara la moción que pide al Gobierno que prohíba el burka y el niqab por suponer «una discriminación contraria a la dignidad de las personas». El PSOE había conseguido el martes involucrar a todos los grupos menos al PP para que apoyaran una moción alternativa que no pedía prohibir esta prenda. Finalmente, CiU se desmarcó y dio un revolcón a los socialistas.

    El PP golpeó al PSOE donde más le duele: en la defensa de las políticas sociales y de igualdad de la mujer. De forma solemne, la senadora y secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, proclamó al término del debate de la moción sobre el burka que «hoy [por ayer] hemos dado un paso muy importante a favor de la libertad y de la igualdad entre hombres y mujeres».

    Lo que acababa de ocurrir en el Pleno del Senado fue insólito por inesperado. El PP, CiU y UPN votaron a favor de la moción que había presentado la presidenta de los populares catalanes, Alicia Sánchez-Camacho. El texto insta al Gobierno a «realizar las reformas legales y reglamentarias necesarias para prohibir» el burka y el niqab, las dos prendas que cubren el rostro y el cuerpo de las mujeres musulmanas, en todos los espacios públicos, incluida la calle.

    La moción defiende la prohibición porque considera que ese atuendo es «una discriminación contraria a la dignidad de las personas y lesiona la igualdad real y efectiva de los hombres y las mujeres».

    El PP presentó su moción hace dos semanas. En ese tiempo, los socialistas negociaron con todos los demás grupos una enmienda de sustitución que eliminaba la prohibición. La razón que esgrimían los socialistas es que «no existe un problema» con el burka porque prácticamente no hay en España. Además, argumentan que con la legislación vigente ya se puede luchar contra estas prendas, que sí rechaza. Por último, el PSOE cree que la cuestión se debe afrontar desde el diálogo con las comunidades musulmanas, fomentando la educación y el respeto a la dignidad personal e impulsando acciones de sensibilización y formación de estos colectivos.

    Todo esto lo plasmó el PSOE en una enmienda de sustitución que firmaron también CiU, PSC, ERC, ICV-IU, PNV, BNG y el Grupo Mixto. De su texto se eliminaba la prohibición de la prenda.

    En la noche del martes, cuando los socialistas cantaban victoria, la senadora Sánchez-Camacho les ofreció aprobar la enmienda socialista íntegra con un solo añadido: «Regular la prohibición del uso público del burka y el niqab». El PSOE lo rechazó.

    Sin embargo, los titulares de ayer alertaron a CiU, como reconocieron desde la coalición nacionalista, que no podía apoyar una cosa en los ayuntamientos de Cataluña, donde se están aprobando reglamentos contra el burka, y lo contrario en la Cámara Alta.

    En ese momento, Artur Mas marcó la pauta en la Cadena Ser: CiU no aprobaría ninguna moción que no incluyera la prohibición del burka. A continuación, la senadora nacionalista Montserrat Candini defendió su cambio de postura, primero en el Pleno y, después, ante los periodistas: «No podemos tolerar que alguien entienda que no estamos a favor de prohibir el burka». Y votó la propuesta popular, que salió adelante con sólo dos votos de diferencia: 131 a favor (PP, CiU y UPN) y 129 en contra.

    La indignación de los socialistas fue patente. Sobre todo por lo que consideraron una «utilización partidista, demagógica y electoralista» del resultado por parte de Sánchez-Camacho y de Cospedal.

    La número tres del PSOE, Leire Pajín, compareció con la portavoz, Carmela Silva. Ambas defendieron que el Grupo Socialista «ha trabajado a fondo» para «erradicar» el burka. Pajín trató de demostrar que el PSOE iba «mucho más allá que el PP» porque pretendía «erradicar esas prendas de la vida pública y privada», pero no prohibiéndolas, sino mediante el diálogo con las comunidades musulmanas. «No permitiremos que ninguna dirigente del PP nos dé una sola lección de igualdad», insistió.

    Ayer, Carmela Silva precisó a este diario que no cree que el Gobierno vaya a cumplir la moción del PP porque la misma «va contra los principios y los valores democráticos y los derechos de la mujer».

    Tanto CiU como el PSOE anunciaron que presentarán una nueva moción más completa que la aprobada ayer. Según los nacionalistas catalanes, «la prohibición sola no es suficiente». Para el PSOE, el texto aprobado va directamente «contra la igualdad de la mujer».

    CiU regala al PP la batalla del ‘burka’

    EL PAÍS

    Montserrat Candini, senadora de CiU por Barcelona, entendió que el PSOE quería que se prohibiera el uso del burka y del niqab en toda España. Y su partido está a favor de la prohibición. Por eso firmó un texto de los socialistas en el que, tenía como única razón de ser evitar que se aprobara otro texto, del PP, en el que sí se pedía expresamente tal prohibición.

    Montserrat Candini, senadora de CiU por Barcelona, entendió que el PSOE quería que se prohibiera el uso del burka y del niqab, velos que cubren el rostro, en toda España. Y su partido está a favor de la prohibición. Por eso, según dijo ella misma ayer, firmó un texto de los socialistas en el que, no solo no se decía tal cosa, sino que además tenía como única razón de ser evitar que se aprobara otro texto, del PP, en el que sí se pedía expresamente tal prohibición. La autora de la propuesta era Alicia Sánchez-Camacho, senadora del PP, presidenta del partido en Cataluña y candidata en las inminentes elecciones autonómicas. El texto alternativo lo firmaban todos los demás grupos y su objetivo era “erradicar” esta prenda, según el PSOE.

    El martes por la noche, Candini se dio cuenta de la verdadera posición del PSOE en este asunto, cuando los socialistas se negaron a aceptar la palabra “prohibir” en su texto, según explicó ella misma. Por eso ayer, a las nueve y media de la mañana, cuando ya se estaba debatiendo en el Pleno del Senado sobre la prohibición del burka, dio a conocer a todos los grupos con los que había pactado el texto alternativo que no votaría lo que había firmado, sino a favor de la prohibición del burka propuesta por el PP. El Senado aprobó la moción con votos del PP, CiU y UPN (131 a 129).

    La enmienda pactada el día anterior fue avanzada por los medios de comunicación en la tarde del martes. Tras la votación, Candini admitió en los pasillos que en el cambio de postura había influido la interpretación que la prensa había dado al pacto con el PSOE. “No podemos tolerar que se entienda que nosotros no queremos que se prohíba el burka”, dijo, y mencionó a EL PAÍS, que destacaba el acuerdo alternativo al PP en su edición de ayer. ¿Han cambiado su voto?, le preguntaron. “Sí, pero no de posición”, contestó.

    El pasado 3 de junio, cuando Sánchez-Camacho anunció su iniciativa, el presidente de CiU, Artur Mas, declaró que consideraba “innecesario” regular el uso del burka a nivel estatal.

    Una moción es una propuesta política que el Parlamento hace al Gobierno, sin consecuencias legales inmediatas, aunque el Ejecutivo está obligado a estudiar su puesta en práctica. En el texto aprobado ayer, el Senado pide al Gobierno que legisle “para prohibir el uso en espacios o acontecimientos públicos que no tengan una finalidad estrictamente religiosa, de vestimentas o accesorios en el atuendo que provoquen que el rostro quede completamente cubierto”. No lo dice expresamente, pero por contexto se entiende que se refiere al burka.

    La senadora Candini también fue víctima de una confusión respecto a la moción del PP. Ella creía que el PP se refería a prohibir el uso del burka en los edificios públicos, según dijo. Minutos después, la senadora Sánchez-Camacho aclaró que la definición de “espacio público” que hace la Ley de Régimen Local incluye todo el espacio urbano. No ocultaba su sonrisa cuando daba esta explicación, tras conocer la interpretación dada por CiU. La votación de ayer es una significativa victoria política para Sánchez-Camacho. El PP tan solo recogía en su moción algo que ya se está aprobando en varios municipios catalanes con apoyo de los mismos partidos que ayer la criticaban en el Senado.

    En definitiva, todos los partidos condenaron ayer el burka sin matices, inequívocamente. El PP y CiU lo querían “prohibir”. Todos los demás lo querían “erradicar”. Ganó prohibir.

    El Senado aprueba prohibir el «burka» en espacios públicos

    ABC

    El Pleno del Senado ha dado hoy luz verde a la prohibición del «burka» en los espacios públicos con 131 votos a favor, 129 en contra y ninguna abstención.
    La moción presentada por el PP sale adelante gracias al apoyo a última hora de CiU, que ayer decidió sumarse a la iniciativa. En la tarde de ayer, CiU firmó una enmienda de sustitución promovida por el PSOE que recibió el apoyo de todos los grupos de la Cámara a excepción del PP.
    En ella se instaba al Ejecutivo a utilizar el ordenamiento jurídico para “dar una respuesta adecuada” a la cuestión del velo integral y promover la educación, la sensibilización y la relación con las comunidades musulmanas en este ámbito.
    Sin embargo, CiU pactó después un nuevo texto con el Grupo Popular, que incluyó las mismas intenciones de apostar por la educación y las relaciones con las comunidades islámicas, pero que en su último punto pide “que se proceda a regular la prohibición del uso público del burka y el niqab en espacios acontecimientos públicos para garantizar la igualdad, la libertad y la seguridad”, conforme planteaban los ‘populares’ en su moción inicial.

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