CUANDO SURGEN PREGUNTAS

23 Jun

David Wilkerson Today

WEDNESDAY, JUNE 23, 2010

CUANDO SURGEN PREGUNTAS

“Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y
vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se
conviertan en pan” (Mateo 4:2-3).

En el momento en que Jesús era físicamente vulnerable, el diablo trajo su
primera tentación.

No había pecado en tener hambre. Así que, ¿cuál era el asunto aquí?
Satanás estaba desafiando a Jesús: “Si eres completamente Dios, entonces
tienes el poder de Dios en ti. Y ahora mismo, estás en una situación muy
dura. ¿Por qué no usas el poder que Dios te ha dado para librarte a ti mismo?
¿No te dio Él dicho poder para ver si lo usarías correctamente?”.

Acá tenemos una de las tentaciones más insidiosas que enfrenta el verdadero
pueblo de Dios. Como Jesús, el ejemplo, usted tiene una pasión por Dios. Ha
decidido rendirse a Él con todo su corazón. Luego el Señor lo lleva a
experimentar el desierto y, luego, surgen preguntas. Usted comienza a
desorientarse y duda sobre el propósito eterno de Dios en su vida. Y mientras
trata de orar y obtener la victoria, las tentaciones de Satanás parecieran ser
más feroces que nunca.

El enemigo quiere que usted viva independientemente del Padre. El diablo dice:
“Tu sufrimiento no es de Dios. No tienes que pasar por esto. Tienes el poder
de Dios en ti, por el Espíritu Santo. Di la palabra, libérate a ti mismo.
Satisface tu propia hambre”.

La primera artimaña de Satanás fue crear un fracaso del poder. Esperaba que
Dios no honrase el clamor de Jesús por pan, si lo hubiera pedido. Si el poder
del cielo fallara, entonces Cristo dudaría de su divinidad y se alejaría de
su propósito eterno en la Tierra. Segundo, Satanás sabía que Jesús fue
enviado para hacer sólo lo que el Padre le dijo. De modo que se propuso
convencer a Cristo a que desobedezca por su propio bienestar. De esa forma, si
Jesús usaba su poder ahora, para evitar el sufrimiento, podría hacer lo mismo
luego, para evitar la cruz.

Así que, ¿cómo respondió Jesús a la tentación del diablo? “Escrito
está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la
boca de Dios” (Mateo 4:4). Cristo dijo, en esencia: “Mi venida a la Tierra
no tiene que ver con mis necesidades, dolores, heridas o comodidad física. He
venido a dar a la humanidad, no a salvarme a mí mismo”.

Aun en ese nivel de sufrimiento, Jesús no perdió de vista su propósito
eterno. Y si nuestro Señor aprendió dependencia y compasión a través de una
experiencia en el desierto, nosotros también.

Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/8939

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