El Poder de la Palabra

22 Jun

¿Qué pensaríamos acerca de una medicina que proclamara ser el tónico contra la ansiedad, la tristeza, la decepción, la ira, el desánimo, la depresión, el orgullo, la arrogancia, la hipocresía, la inseguridad, la maldad, la insensibilidad y una lista que sigue y sigue? Si en verdad existiera y se comprobara que es eficaz, creo que la valoraríamos por encima de casi todas las cosas.

Esta es la realidad de la Palabra de Dios, la Biblia, el Libro de libros donde Él se ha revelado tal y como es. Ella dice de sí misma que “vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23), que “es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). Al Señor le plació revelar su Persona y Su voluntad por escrito a través de la Biblia ¡Cuánto deberíamos valorar y apreciar ese libro en el cual el mismo Dios Creador se ha manifestado! Es la antorcha encendida que Él ha dejado para guiar a Sus Hijos a través de la vida terrenal, una antorcha que, con toda seguridad, nos guiará por el camino de la Verdad.

Sin embargo, debido a nuestra debilidad y pecaminosidad a menudo no valoramos las Escrituras como debiéramos. Sí, nos esforzamos en leerla todos los días y a veces vamos un paso más allá estudiándola o aun todavía más lejos meditando en ella, pero somos inconstantes y fácilmente nos desalentamos ¿Por qué? Porque no tenemos sed, hambre de ella. En palabras de D.A. Carson: “Si me dices que estudiar la Biblia es aburrido, sólo puedo suponer que lo has hecho muy poco[1]”.

Desde hace algunas semanas, me propuse retomar con seriedad una práctica que pienso que en nuestros días ha sido más olvidada y desatendida que nunca: La memorización de las Escrituras. Ésta no es un fin en sí misma, sino que es un medio para conocer más a Dios, meditar en Él, fortalecer nuestra fe, vencer la tentación, testificar a los inconversos e incontables beneficios más. Creo que sería imposible enumerar de manera exhaustiva todas las bendiciones que un creyente puede extraer cuando guarda la Palabra en su corazón; no cuando simplemente la memoriza, sino cuando piensa en ella constantemente, haciéndola suya.

Y es que ella posee una característica importante que no debemos olvidar: La Palabra de Dios es viva y eficaz. Es una palabra que tiene poder, vida y la capacidad de lograr el efecto para el cual su Autor la envió. Cuando guardamos esa Palabra en nuestros corazones a través de la memorización, el Señor la irá usando para transformarnos, obrar en nosotros, doblegar nuestras almas a Su voluntad y grabar en nosotros la imagen de Cristo. No obstante, es importante aclarar que el poder de las Escrituras no radica en la mera repetición de versículos y capítulos un sin número de veces, como un mantra, para llegar a un plano espiritual superior. El poder no está en la repetición, el poder está en la palabra porque es la Palabra de Dios que a medida que la atesoramos, le prestamos atención y oramos con ella, ésta penetrará en nuestros corazones rompiendo y poniendo en orden lo necesario.

Podemos ver que el salmista lo entendía así:

¡Cuánto amo tu ley!

Todo el día es ella mi meditación.

Jamás me olvidaré de tus preceptos,

porque por ellos me has vivificado.

Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche,

para meditar en tu palabra.

Me regocijo en tu palabra,

como quien halla un gran botín.

Mucha paz tienen los que aman tu ley,

y nada los hace tropezar (Salmos 119:93, 97, 148, 162, 165, LBLA).

Uno de los pasajes que memoricé recientemente fue el Salmo 131. Mientras pensaba en el texto, me preguntaba cómo David podía afirmar delante del Señor que su corazón no se había envanecido y que había acallado su alma como un niño recién nacido. Si había algo que yo no podía asegurar delante de Dios era eso. Así que decidí hacer de ese salmo una oración, una petición al Todopoderoso para que me diera ese corazón acallado como un niño en el regazo de su madre.

Dios respondió esa oración sin que yo me diera cuenta. Fue trabajando en mi corazón poco a poco hasta que pude ver cambios que no pueden ser explicados de otra manera que por la obra del Señor, a través de Su Palabra. Es una realidad el hecho de que mientras más nos sumergimos en la Biblia, más la desearemos, más estaremos —como el salmista—, anticipando las vigilias de la noche para meditar en ella y nos gozaremos en ella como un preciado tesoro. Entonces el Señor nos dará de esa paz que sobrepasa todo entendimiento.

Que esta petición de John Wesley sea nuestra oración, que el Señor Todopoderoso ponga una verdadera sed por Su Palabra que nos lleve a memorizarla y a que permanezca en nosotros de tal modo que experimentemos, en nuestras vidas, el poder transformador de Dios a través de la Biblia.

Pienso que no soy sino una criatura de un sólo día, que pasa

por la vida como una flecha que surca el aire.  Soy un espíritu

que viene de Dios y regresa a Dios, y que entre tanto flota

sobre el gran abismo, hasta que en breve ya no se me verá más.

¡Soy como una gota que cae en la eternidad inmutable!

Sólo una cosa deseo saber: cómo llegar a salvo a esa costa

feliz. Dios mismo se ha dignado a enseñar el camino: Puesto

que a ésto bajó del Cielo ¡Él lo ha escrito en un libro! ¡Oh,

dadme ese libro! A cualquier precio, ¡Dadme el libro de Dios!

Lo tengo: Aquí hay conocimiento suficiente para mí. Concededme

ser un hombre de un solo libro[2].

Recursos Recomendados:

  • Piper, John. “Si mis palabras permanecen en vosotros”. © Desiring God. Website: desiringGod.org

Sermón predicado por John Piper para motivar a su congregación a la memorización de las Escrituras. Puede leer una transcripción traducida al español o descargar el audio en inglés.

Tres programas de radio de 24 minutos en los cuales la autora Janet Pope comparte cómo ha memorizado catorce libros de la Biblia. Puede leer la transcripción en inglés o descargar el audio.


[1] “If you tell me Bible study is a bore, I can only guess that you have done precious little of it.” Carson, D.A. Citado por Robin Boisvert en “The Life, Word, and Love of God”. Traducción libre. Dominio: http://www.covlife.org/resources/3633133-The_Life_Word_and_Love_of_God

[2] Wesley, John. Citado por Robin Boisvert en “Salvation Appreciation”. Covenant Life Church. Dominio: http://www.covlife.org/resources/3623213-Salvation_Appreciation

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