“Un Estado laico es la única forma de que convivan juntas todas las creencias”

21 Jun

“Un Estado laico es la única forma de que convivan juntas todas las creencias”

DIARIO DE NOTICIAS

Sami Naïr apuesta por una normativa que defina de forma clara el espacio público y el privado para que no se den problemas en el uso de símbolos religiosos. Afirma que “la inmigración de musulmanes proviene de las capas menos evolucionadas, lo que ralentizará la integración”

El politólogo y catedrático en la Universidad de París VIII Sami Naïr participó el pasado jueves, 17 de junio, en una conferencia sobre el diálogo intercultural con motivo del primer aniversario de la cátedra Unesco Ciudadanía, Convivencia y Pluralismo de la Universidad Pública de Navarra. Nacido en Argelia y nacionalizado en Francia, Naïr fue asesor del Gobierno de Lionel Jospin en materia de movimientos migratorios y miembro titular de la Comisión de Asuntos Extranjeros de los Derechos de las Personas en el Parlamento Europeo. Su lucha por el reconocimiento de los derechos de los inmigrantes ha sido reconocida con varios premios internacionales, entre ellos el Premio a la Cooperación Internacional General de Granada en 2001.

Llega en un momento en el que la polémica sobre el uso del velo vuelve a estar presente en algunas instituciones.

Es normal que se produzca este problema porque las leyes vigentes no diferencian entre el espacio público y el privado, y porque no definen de manera clara el carácter no religioso del Estado. Además, con la llegada de una inmigración de origen musulmán, viniendo de países donde la religión funciona de manera generalizada como religión civil, ellos no entienden que en el espacio público no se pueda enseñar su pertenencia religiosa.

¿Es necesario que se apruebe una normativa que regule la utilización de símbolos religiosos?

España está experimentando desde hace unos treinta años una magnífica experiencia democrática, pero las normas no son determinantes y no sabemos exactamente lo que podemos hacer y lo que no. En una sociedad republicana mucho más organizada como la francesa, no pasa lo mismo, y cuando hay un problema, se aplican las leyes. Aquí hay que generarlas. En estos momentos se está preparando una normativa en la que se está determinando de manera clara el espacio público y el privado. Ahora, la prohibición del uso del burka no debe de depender de un argumento de laicidad sino de seguridad, no podemos aceptarlo porque pone en juego la seguridad colectiva. Nadie sabe quién ni qué se puede esconder debajo de él.

Uno de los puntos polémicos es permitir el uso de símbolos religiosos en las aulas.

La escuela es el lugar para transmitir el saber, no para enfrentar las distintas creencias. Hemos visto que las sociedades donde no se define de manera clara esta prohibición unos empiezan por llevar el velo, otros por no sentarse junto a compañeros de sexo opuesto porque su religión se lo prohibe, y otros que no pueden asistir a la clase sobre Darwin porque va en contra de su fe. Esto niega toda la enseñanza laica que depende del telón cultural de fondo, que es la sociedad. Por eso, las administraciones públicas deben de prohibir todo símbolo religioso en las aulas.

Esta medida, ¿puede suponer barreras que dificulten la interculturalidad?

No se ponen barreras porque la interculturalidad consiste en que cuando uno llega a una sociedad tiene que aceptar sus reglas y adaptarse a ella. Por supuesto puede llevar señas de identidad diferentes pero no puede imponerlas. Además, nadie prohibe que una persona lleve el velo en la calle. Un Estado laico no está en contra de ninguna religión ni tampoco favorece a ninguna; es la única forma de que puedan convivir juntas todas las creencias.

Quizás sea la comunidad musulmana la que más problemas tenga para integrarse.

El islam se ha polemizado y los musulmanes son guetarizados culturalmente. La adaptación del islam a la modernidad va a tardar mucho tiempo porque las capas que han llegado a Europa no son las más evolucionadas ni las mas educadas. Si no entienden por qué se prohibe el velo, es porque los argumentos no son expresados claramente ya que se trata de una regla general. No es una ley contra ellos, es una ley que se impone a todo el mundo y por eso debería de hacerse un esfuerzo pedagógico porque es necesario que ellos lo entiendan.

No debe de ser fácil adaptarse a una sociedad en la que cada vez pesa menos la religión cuando en sus vidas personales tiene tanta importancia.

Lo que hay detrás del islam es el encuentro entre una sociedad tradicional y una sociedad moderna. El concepto que tienen de las mujeres, la familia o el honor al padre es totalmente diferente, es otro mundo, y lo que hay que explicarles es que respetamos sus creencias y comportamiento pero que el Estado es neutral, no estamos ni a favor ni en contra de sus creencias. Necesitamos tomar decisiones para que el enfrentamiento confesional no se pueda desarrollar. En cuanto al género, en Europa tenemos una concepción igualitaria de hombres y mujeres, somos seres humanos dotados de los mismos derechos y deberes. Son aspectos muy sencillos que les debemos de explicar y ellos tienen dos opciones: aceptarlo o vivir apartados de la sociedad, y si violan las leyes, naturalmente, el Estado tendrá que reaccionar.

¿Es más complicada la integración contando con un telón de fondo de crisis económica?

Sí y no. Sí porque no hay gran tradición democrática en España, hay muchos problemas que los españoles no han resuelto, como por ejemplo la identidad. Sin embargo, el movimiento asociativo que se da en este país es el más importante de toda Europa, más combativo y mucho más arraigado, y eso puede frenar reacciones xenófobas que se puedan producir.

¿Los partidos políticos también tendrán algo que aportar?

Los partidos políticos tienen una gran responsabilidad a la hora de saber cómo vamos a salir de esta crisis tan profunda pero la inmigración es un problema mínimo a la hora de tratar este tema. Lo grave sería que las formaciones políticas utilicen la presencia de extranjeros para incrementar la competencia entre los grupos sociales y conseguir votos y el consiguiente poder. La mercantilización de la inmigración en el debate político puede generar exclusiones importantes.

las claves

carné de identidad

· Edad. 64 años

· Lugar de nacimiento. Tlemcen (Argelia). Con tan solo un año de edad, su familia se trasladó a Belfort, Francia.

· Carrera profesional. Profesor catedrático de Ciencias políticas en la Universidad de París VIII desde 1970 y profesor investigador de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Se doctoró en La Sorbona en Filosofía política en 1973 y en Letras y Ciencias humanas en 1979. De 1997 a 1999 fue asesor del Gobierno de Lionel Jospin, y entre 1999 y 2004 eurodiputado. Desde 2001 es vicepresidente del Movimiento de los Ciudadanos.

· Algunas de sus obras. El Mediterráneo hoy, entre el diálogo y el rechazo (1995), En el nombre de Dios (1995), Las heridas abiertas (1998), El peaje de la vida (2000, en colaboración con Juan Goytisolo) y La inmigración explicada a mi hija (2001).

Sus frases

“No podemos aceptar el burka porque pone en juego la seguridad colectiva”

“La escuela es el lugar para transmitir el saber, no para enfrentar las distintas creencias”

“La adaptación del islam a la modernidad va a tardar mucho tiempo”

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