EL MILAGRO DE MORIR PARA QUE ELLA VIVA

20 Jun

EL MILAGRO DE MORIR PARA QUE ELLA VIVA

EL MILAGRO DE MORIR PARA QUE ELLA VIVA
ALBERTO MOTTESI EVANGELISTIC ASSOCIATION

EL MILAGRO DE MORIR PARA QUE ELLA VIVA

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“Manuel, por favor, cuando termines de cortar el pasto, hazme el favor y pódame las rosas, luego riegas el jardín, y por favor no olvides de ir a recoger los niños a la escuela”. Así le decía Rosy a su esposo, una tarde en que éste estaba en el hogar con un día libre. Y no era que Rosy se estaba aprovechando de su marido, o lo que es peor, que lo estaba mandando como si fuera un niño. No, Rosy estaba muy ocupada con el quehacer de la casa, y todavía tenía una cena por delante que debía ser preparada.

Manuel había entendido bien su rol de esposo. Él era un hombre muy firme en sus decisiones, muy sólido en sus convicciones pero profundamente amoroso con todos, y de una manera muy particular y muy única cuando se refería a su esposa. En una ocasión, ellos fueron con un grupo para bañarse en un río. La poza donde todos nadaban era muy honda. De pronto, Rosy se paró en una piedra, luego resbaló y la corriente la arrastró a la parte más honda de aquella poza. Manuel no sabe nadar, pero no lo pensó dos veces; se lanzó al agua y poniendo en riesgo su propia vida, como pudo, alargó la mano y le permitió a Rosy asirse de ella. De esta manera la salvó. Todos decían que aquello era un milagro, porque lo normal es que ambos fueran arrastrados por la corriente y murieran ahogados. ¡Pero la fuerza del amor pudo más que la fuerza de la muerte!

Mi amigo lector, hay muchas clases de amor, pero la mayoría de ellos son egoístas, interesados y buscan lo suyo propio. Dice la Biblia que el verdadero amor, el más grande, es que uno ponga su vida por los demás. Y es interesante que cuando Dios define el rol de un marido, dice que el varón debe amar a su esposa de la misma manera que Cristo amó a la iglesia. ¿Cómo? Se entregó hasta la muerte por ella. Es por eso que Manuel cortaba el pasto, lavaba platos, ayudaba a limpiar el piso y colaboraba con el cuidado de los niños. Él y su esposa eran un verdadero equipo de trabajo. Un verdadero milagro moderno.

Pero tú puedes tener ese milagro en tu casa. Basta con que tengas la fe suficiente para clamar al cielo e invocar el nombre de Jesucristo y pedirle que sea el Señor de tu vida; Él vendrá: te salvará, te dará una vida nueva, te dará un hogar nuevo y le pondrá un nuevo propósito y sabor a tu vida.

El hogar no es un campo de batalla, es un lugar donde todos morimos a nuestro propio yo en beneficio de los demás; tu hogar puede ser el Trono mismo de Jesucristo.

(Este mensaje fue predicado originalmente en el programa radial Un Momento con Alberto Mottesi transmitido diariamente en más de 2000 emisoras)

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