Cuidado dental gratis para niños de Jerusalén

20 Jun

Cuidado dental gratis para niños de Jerusalén

By Julie Stahl
Corresponsal en Jerusalén
Friday, June 18, 2010

mundocristiano

JERUSALEN, Israel – Dentistas cristianos de todo el mundo participan en un proyecto único en Jerusalén con el fin de poner sonrisas en las caras de los niños más necesitados de la ciudad.

El cuidado dental es considerado un lujo para 200.000 niños que viven bajo la línea de pobreza en Jerusalén. Pero el grupo de voluntarios pretende romper el ciclo de pobreza proveyendo cuidado dental gratuito y educación a los niños más pobres de Jerusalén.

“Desde los años ochentas hasta ahora hemos atendido niños judíos y palestinos, inmigrantes etíopes, rusos y franceses, cualquiera que viva bajo la línea de pobreza” dice Michelle Levin de Voluntarios Dentales de Israel.

Levin agrega que la clínica atiende cerca de 4.000 niños al año y es completamente gratis para los pacientes y sus familias.

“Lo único que demandamos es que reciban todo el programa de educación en salud”, agrega. “Cada seis meses deben recibir una lección diferente con un higienista y deben traer sus cepillos de dientes.

Unos 150 dentistas del extranjero son voluntarios en la clínica cada año, incluyendo a Liisa Weckstrom de la Sociedad Cristiana Dental de Finlandia.

“Hay dos razones”, dice Weckstrom. “Soy dentista, amo mi trabajo y también amo a Israel”.

El Dr. Bob Leiber dirige la Sociedad Cristiana Dental en Estados Unidos. El dice que no tiene problemas al comunicarse con sus jóvenes pacientes.

“Niños son niños”, dice Leiber, “no importa donde estén. Cuando se trabaja con niños se debe hablar el idioma de los niños – dales palmaditas en la espalda, pregúntales su nombre, tráta de relajarlos un poco”.

Y los pacientes están más que satisfechos. “Escuché de la clínica en el seguro social”, dice la madre Sarah Wang. “No podía pagar el tratamiento en otra clínica. Luego me hablaron de ésta que es gratis y que de verdad ayuda ya que soy madre soltera, ahora no estoy trabajando y mi hijo realmente necesita trabajo dental”.

El hijo de siete años de Wang, Uriel, tuvo un tratamiento de nervios hace dos años en una clínica privada. Fue costoso desde entonces Wang no puede costear el tratamiento.

“Es un alivio”, agrega Wang. “Es una bendición, es de mucha ayuda y estoy feliz. De otra forma no se lo que haria. No lo se”.

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