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Benedicto XVI: razón y fe promueven una civilización «que reconoce la dignidad de la persona»

18 Jun

Benedicto XVI: razón y fe promueven una civilización «que reconoce la dignidad de la persona»

LA RAZÓN

El Papa Benedicto XVI ha afirmado en la catequesis de su audiencia general semanal que la razón humana junto a la fe cristiana, promueven una civilización que reconoce “la dignidad de la persona, la inviolabilidad de sus derechos y la convicción de sus deberes”.

En este sentido, ha indicado que Santo Tomás de Aquino es “un ejemplo de la necesaria relación y complementariedad entre fe y razón”, que unidas, a su juicio, “permiten llegar a la verdad y así,  a Dios”. “Tomás estaba firmemente convencido de su compatibilidad, más aún de que la filosofía elaborada sin conocer a Cristo esperaba casi la luz de Jesús para ser completa”, ha añadido.

De esta forma, el Santo Padre ha asegurado que ambas ideas tienen su función con respecto a la otra. Así, ha señalado que la fe “protege a la razón de toda tentación de desconfianza en su capacidad  y la estimula a abrirse a horizontes más amplios”, mientras que la razón puede “demostrar los fundamentos de la fe y rechazar las objeciones que se plantean en contra de ella”.

En esta línea, ha defendido la existencia de un lenguaje teológico  y ha destacado la importancia de esta doctrina que, a su parecer, “ayuda a superar algunas objeciones del ateísmo contemporáneo, que niega que el lenguaje religioso tenga un sentido objetivo”. “La teología afirma que, aunque el lenguaje es limitado, tiene un   significado religioso”, ha puntualizado.

Por último, el Santo Padre, ha manifestado la importancia de “la ley natural” en la que se arraigan las virtudes teologales y morales -según Santo Tomás de Aquino-. “Cuando se niegan la ley natural y las responsabilidades que conlleva se abre el camino al relativismo ético en el ámbito individual y al totalitarismo del Estado, en el   ámbito político”, ha concluido.

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UN ESPEJO

18 Jun
David Wilkerson Today

FRIDAY, JUNE 18, 2010

UN ESPEJO

“Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio
la gloria de Dios y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: veo los
cielos abiertos y al Hijo del hombre que está a la diestra de Dios” (Hechos
7:55-56).

Esteban representa lo que un verdadero Cristiano se supone que sea: uno que es
lleno del Espíritu Santo con los ojos fijos en el Hombre en la gloria. Uno que
refleja esa gloria de tal manera que todos los que la vean se asombren y sean
maravillados. Uno que está con la mirada continuamente fijada en Cristo,
siempre admirándolo, completamente ocupado con el Salvador glorificado.

Mire usted a la situación sin esperanza en la que se encontraba Esteban,
rodeado por la locura religiosa, por la superstición, el prejuicio, y los
celos. La multitud enardecida se abalanzó contra él con ojos desorbitados y
sedientos de sangre, y la muerte se le avecinaba. ¡Qué circunstancias
imposibles! Pero mirando hacia el cielo, él contempló a su Señor en la
gloria, y súbitamente, el rechazo del gentío aquí en la tierra significó
nada para él. Ahora él estaba por encima de todo, mirando a aquel que era
invisible.

Una mirada fugaz de la gloria del Señor, una visión de su preciosa santidad,
y Esteban ya no podía ser herido. Las piedras y los insultos furiosos eran
todos sin efecto por el gozo puesto delante de él. Una mirada fugaz de la
gloria de Cristo lo colocará a usted por encima de todas las circunstancias.
Manteniendo sus ojos en Cristo, conscientemente buscándolo cada hora que esté
despierto, provee paz y serenidad como nada más puede hacerlo.

“Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando
como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria
en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor” (2 Corintios
3:18). Esteban capturó los rayos que emanaban del Hombre glorificado en el
cielo y los reflejó a una sociedad que rechazaba a Cristo.

Cuán cierto es que nosotros llegamos a ser igual a lo que contemplamos. La
correcta traducción debería leerse, “¡Nosotros todos, con el rostro
descubierto reflejando la gloria, somos cambiados!”

La idea es que el Cristiano refleje, como un espejo, la gloria de lo que él
mira continuamente. Somos nosotros los que somos “un espejo” mirando a
Cristo, el objeto de nuestro afecto y llegando a ser como él en el proceso de
contemplarlo.

Cuando el enemigo viene como un río y las circunstancias preocupantes nos
abaten, necesitamos asombrar y condenar al mundo a nuestro alrededor con
nuestro dulce reposo en Cristo. Ya que podemos ver en nuestra mente espiritual,
esto podemos lograrlo al mantener nuestra mente permaneciendo en Cristo. 
 



Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/8654

El juez Edmond Levy postergó la discusión para el domingoPiden a la Suprema Corte que libere a los padres de Emmanuel

18 Jun

El juez Edmond Levy postergó la discusión para el domingoPiden a la Suprema Corte que libere a los padres de Emmanuel


La organización Noar Halajá, quien originalmente presentara una petición a la Suprema Corte de Justicia contra la discriminación en la escuela para niñas Beit Yaakov, en el asentamiento de Emmanuel, que diera como resultado la encarcelación de 40 parejas de padres ashkenazíes; ha presentado ahora una respuesta a la petición por la liberación de los padres, pidiendo a la corte que considere un castigo alternativo, como revocar subvenciones y licencias.

Los abogados Aviad Hacohen y Yeshayahu Avraham escribieron en su respuesta: “Las circunstancias en este caso, claramente muestran que los padres continuarán violando la decisión de la corte, y no enviarán a sus hijas de regreso a la escuela”. Por ello, añaden los abogados, debería considerarse la liberación de los padres “y discutir opciones alternativas, tales como retirar subvenciones y licencias de la institución en la cual la discriminación se está llevando a cabo”.

“El mensaje que era la base de la petición con respecto a la necesidad de frenar la injusta separación, y respetar la decisión de la corte, fue recibido parcialmente”, agragaron.

Representantes de la organización enfatizaron que su decisión “no muestra un consentimiento de la violación de la ley por parte de los padres, y su revuelta contra la autoridad de la honorable corte”. Los abogados añadieron en su respuesta, que nunca rebieron una copia de la petición de los padres de cancelar su arresto, y que no era la primera vez que no reciben copias de documentos de la corte presentados por los padres.

Mientras tanto, el juez de la Suprema Corte, Edmond Levy (foto), decidió posponer hasta el domingo la discusión sobre la apelación presentada por las madres de Emmanuel, quienes pidieron cancelar las órdenes de arresto.

http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Newsletter/29874/

Oir…practicar

18 Jun

Oir…practicar

En algunas ocasiones el Señor Jesucristo parecía repetitivo en su forma de enseñar. El era estricto en el cumplimiento de las verdaderas leyes de Dios, aunque no era legalista sino práctico en todo sentido…

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir” (Mateo 5:17)
Jesús no se refería a cumplir ciegamente lo que decía la Ley, sino a vivir según los parámetros que Dios establecía:

“Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20)
El decía:

“Oísteis que fue dicho a los antiguos… Oísteis que fue dicho… También fue dicho… Además habéis oído que fue dicho a los antiguos… Oísteis que fue dicho…” (Mateo 5:21, 27, 31, 33, 38)
Oír no significa automáticamente aplicar, practicar, hacer. Es necesario llevar lo que se oyó o aprendió al ámbito de lo que se hace día a día, situación tras situación. Las teorías solas no son suficientes, es necesario practicarlas.

Mateo 5:21 dice “cualquiera que matare”…

Mateo 5:22 nos muestra que no solamente quitando la vida se mata…

El perdón otorgado mutuamente da vida plena:

“Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel” (Mateo 5:25)
Mateo 5:27 dice “no cometerás adulterio”…

Mateo 5:28 nos muestra que no solamente en un acto físico se adultera…

La santidad nos da vida plena:

“Por tanto, si tu ojo te es ocasión de caer… échalo de ti… si tu mano derecha te es ocasión de caer… échala de ti…” (Mateo 5:29-30)
Mateo 5:33 dice que el incumplimiento de la palabra es perjurio…

Mateo 5:34 nos muestra que los grandes juramentos no son sinónimo de veracidad…

La fidelidad en la vida diaria nos da seguridad:

“Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede” (Mateo 5:37)
Mateo 5:38 dice que la mala acción merece igual trato…

Mateo 5:39 nos muestra que podemos tener otra perspectiva…

Una vida de amor trae bendición para todos:

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?” (Mateo 5:44-46)
¿Cuál es la medida exacta para aplicar lo que se aprende?

“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48)
Si antes de actuar lográramos pensar lo siguiente: “¿Cómo haría esto el Señor?”… ¡Qué diferente sería nuestra conducta!

Recordemos: Entendamos el verdadero sentido de cumplir las Reglas de Dios…

TBS
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La Llenura del Espíritu Santo

18 Jun

La Llenura del Espíritu Santo
Por Jorge L. Trujillo

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu” Efesios 5:18

Aunque el bautismo en el Espíritu Santo ocurre una sola vez, al momento de la salvación, la llenura del Espíritu es algo que puede ocurrir múltiples veces. La Biblia no nos ordena a buscar el bautismo en el Espíritu Santo, pero sí nos ordena a ser llenos del Espíritu Santo (Efesios 5:18.) Para un estudio relacionado sobre el tema puede leer el Significado del Bautismo con el Espíritu Santo. Es importante reconocer la diferencia entre el ser “bautizado por el Espíritu” y el ser “lleno del Espíritu”. Hay un solo bautismo. (Efesios 4:5) que nos une al cuerpo de Cristo y nos abre la puerta a todas las bendiciones que conlleva ser parte de la iglesia de Dios (1 Corintios 12:13). El ser lleno del Espíritu es una de esas bendiciones que usted debe buscar de continuo en su vida.

El Espíritu Santo es lo “principal” en la obra de la iglesia y el ser llenos del poder del Espíritu de Dios es de vital importancia para todo creyente. Jesús dijo a sus discípulos “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:8). Personalmente creo que Jesús habló estas palabras en referencia a la llenura que los creyentes habían de recibir cuando el Espíritu Santo viniera sobre ellos. Mas adelante veremos como esto es cierto por medio de la Biblia, pero por ahora solo quiero hacer claro que todos los creyentes están en la misma posición de poder ser llenos del Espíritu. Dios no tiene favoritos. Si usted busca de Dios será lleno de Dios.

Controlados Por El Espíritu

La palabra griega traducida “sed llenos” es “pleroo”, esta en forma presente imperativa y se refiere a estar completamente saturados hasta lo máximo de algo. Esta palabra da la idea de ser completamente controlados (guiados) por el Espíritu Santo, Es estar bajo su total dominio aunque sein perder de vista quienes somos y que hacemos. La palabra “pletho” usada en Hechos 2:2 está en forma pasiva indicativa y tiene que ver con el estado de “haber sido lleno”, tal como aquellos que estaban en el aposento alto el día de Pentecostés.

En Efesios 5:18, el apóstol Pablo hace una comparación entre el efecto del alcohol y el efecto del Espíritu Santo. Una persona que se embriaga con vino (alcohol) será controlada en todas las áreas de su vida. La persona pierde de sí misma y es el alcohol quién controla sus acciones. El producto de ser controlado por el alcohol es el descontrol y la contienda (disolución).

Como contraste, aquella persona que es controlada, “embriagada”, o saturada del Espíritu Santo será una persona que dejará de ser su carne y será entonces el Espíritu Santo quién controle su vida. A diferencia de los resultados que produce el alcohol, el creyente que es lleno del Espíritu será un creyente en victoria, de santidad y servirá de edificación a la obra de la iglesia.

Solo Para Cristianos

Solo aquellos que han sido bautizados por el Espíritu Santo, pueden ser llenos del Espíritu Santo. Se necesita ser cristiano nacido de nuevo, identificado con Cristo y tener el Espíritu de Dios habitando dentro de nuestra vida para poder ser llenos del Espíritu. Esto me recuerda las bombas que se usan para sacar agua de los pozos o cisternas. Estas necesitan ser “sangradas” para que puedan trabajar. Este proceso requiere que se eche agua dentro de la bomba para que esta pueda usar el agua que se le pone como fuente de succión para poder sacar mas agua. Cuando la bomba no es sangrada, no importa lo mucho que usted trate, el agua no sube. Lo mismo pasa cuando buscamos la llenura del Espíritu Santo. Para poder ser llenos del Espíritu, necesitamos haber sido “habitados” por el Espíritu. Un inconverso no puede ser lleno del Espíritu porque no tiene el Espíritu.

Tres Aspectos De la Llenura

La llenura del Espíritu Santo actúa en la vida del creyente en tres áreas. Estos aspectos son la llenura inicial, la llenura normal y la llenura especial. Abajo estaremos explicando lo que significa cada una.

La Llenura Inicial

La llenura inicial es aquella por la cual se experimenta el Poder del Espíritu Santo por primera vez. Esta llenura puede ocurrir al momento de la salvación (junto con el Bautismo con el Espíritu Santo) o no mucho tiempo después. (Hechos 8:15, 16; 9:17; Hechos 10:44) Es cuando el Espíritu Santo viene sobre la persona y la llena de su poder para funcionar como creyente. Algo ocurre en la persona que la hace sentir distinta, pero la evidencia más común es la de querer compartir el mensaje de Cristo con otras personas. Esto es consistente con las palabras de Jesús que dijo a sus discípulos, “y recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). Es lo que muchos han llamado “el fuego del primer amor”. Cuando el Espíritu Santo viene con poder “llenador” sobre una persona el resultado es que ” se convierte en un testigo”. Un testigo es uno que da testimonio de algo. En este caso se dará testimonio de Jesucristo, se querrá hablar de Jesús a todo el mundo.

La palabra traducida al español “poder”, es la palabra griega “dunamis”, de donde proviene la palabra “dinamita”. Eso es lo que se recibe con la llenura del Espíritu Santo. Dinamita para poder funcionar con poder en la obra del Señor.

Existen algunas experiencias que en ocasión se hacen manifiestas en aquellos que son llenos del Espíritu Santo. Todas las experiencias inmediatas no son iguales, así que no debemos esperar que todo el mundo reaccione de la misma manera. Algunos creen que todos deben hablar ” lenguas extrañas” pero esa teoría no puede ser respaldada bíblicamente. Para un estudio sobre las lenguas recomendamos leer nuestro estudio titulado “El Bautismo con el Espíritu Santo y las Lenguas Extrañas”. Lo que sí debe ocurrir en todos es que aquel que ha sido/ es lleno del Espíritu Santo es que deseará hablar de Cristo (dar testimonio) a todo el que se encuentra. Esto es más que una simple emoción pasajera. No es producto de los sentimientos sino del poder del Espíritu Santo obrando en la vida de la persona. Esto es algo genuino. El que ha tenido la experiencia de la llenura del Espíritu Santo crece y permanece. El Espíritu Santo quita el miedo y da poder y confianza “porque no nos ha dado Dios Espíritu de temor…”. Jesucristo dijo: “…pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8) La llenura del poder del Espíritu Santo También da palabras a quien no es salvo y aunque sea un “Cristo te ama” deseará decir a alguien. Creo que esta llenura inicial viene como regalo de Dios a los que de corazón ser arrepienten y vienen a Él. Por esa razón dice la Biblia que Pablo preguntó a los samaritanos que se encontró en Efeso, “¿recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?”(Hechos 19:2). Esta llenura inicial es parte del “paquete de salvación”. Es lo que produce ese fuego del “primer amor”. Los Samaritanos de Efeso conocían el bautismo de Juan pero no conocían la obra completa del Espíritu Santo bautizando y llenando, por lo tanto debían ser expuestos a la clara doctrina bíblica de ser llenos (controlados/ guiados con poder) del Espíritu Santo. Si ellos habían “creído” en el mensaje de la cruz de Cristo como parece haber sido la situación, entonces ellos habían sido “bautizados” por el Espíritu Santo y ‘unidos’ de esa manera al cuerpo místico de Cristo y formaban parte de la iglesia. También debían tener el Espíritu Santo morando dentro de ellos pues sin esa operación permanente del Espíritu no se puede considerar una persona salvada (Romanos 8:9).

Aunque esta llenura inicial de poder es muy importante y muy necesaria, puede pasar y dejar de tener su efecto inicial, si la persona se descuida en su vida Espiritual. Por eso es necesario seguir siendo lleno del Espíritu continuamente. El Cristiano no necesita volver a ser habitado por el Espíritu Santo otra vez. Eso ocurre una vez y para siempre. Pongamos un ejemplo como ilustración. Es como cuando usted se compra un automóvil nuevo y la compañía que le vende el automóvil le llena el tanque de gasolina gratis por haber comprado el carro. Luego le dice “por haber comprado este auto con nosotros usted tiene como ‘garantía’ acceso a toda la gasolina y todo servicio de mantenimiento y reparación necesarios para que su carro siga funcionando correctamente”. Usted sale a pasear y está muy contento con su carro. Lo lleva a que todos sus amigos y familiares lo vean. Se va de paseo y quiere que el mundo se entere de que usted tiene un carro nuevo, se siente como un rey, como la persona más importante y más feliz del mundo. Pero a ese carro nuevo hay que darle mantenimiento. Hay que seguir echándole gasolina. Hay que chequear el aceite, y las llantas. Si usted no se mantiene velando su carro y beneficiándose de la garantía ofrecida gratuitamente por la agencia que le vendió su carro, llegará el día que se quedará sin gasolina o sin gomas o sin aceite y no podrá seguir funcionando. Su automóvil ya no necesita una llenura de gasolina inicial, ya usted “la agencia” se la dio. Tampoco necesita la llenura inicial de aceite. Lo que ahora necesita es el mantenimiento normal que requiere un automóvil. La llenura del Espíritu Santo es igual. Dios te regala la primera llenura o derramamiento del Espíritu como parte de la salvación. Las demás llenuras dependen de su búsqueda y dependencia de esa fuente inagotable que le ha sido dada y garantizada por Dios. Depende de su disposición Espiritual a querer seguir siendo lleno. La palabra traducida “sed llenos” lleva consigo la idea de que sea algo continuo. La llenura no es algo que recibimos una vez y nos olvidamos. Es algo que requiere constancia, búsqueda persistente.

Una persona que ha sido llena del Espíritu Santo, puede volver a ser llena una y otra vez. Esta llenura inicial se hizo evidente en los apóstoles y los que estaban en el aposento alto el día de Pentecostés. La Biblia nos dice: “y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:4). Uno de aquellos que fue lleno del Espíritu Santo en el día de Pentecostés fue el apóstol Pedro quién se puso en pie y comenzó a predicar a la multitud que estaba reunida en aquel lugar para celebrar la fiesta. Pedro el que había negado enfáticamente a Jesús unos cincuenta días atrás, ahora se enfrenta ante la gran multitud, “lleno del Espíritu Santo” y les habla de las maravillas de Dios sin temor alguno. Eso es verdadero “poder Pentecostal”.

La Llenura Continua Del Creyente – ¿Para Qué?

* Para una vida espiritual

La llenura continua o normal es la llenura que necesitan tener los creyentes para poder vivir una vida victoriosa día tras día. No todos los creyentes tienen esta llenura. Algunos creyentes que recibieron la llenura inicial, no se preocuparon por su vida Espiritual y terminaron vacíos. Aunque son creyentes y son salvos, son creyentes que no buscaron seguir siendo llenos del Espíritu Santo. Estos son los creyentes que se quedan niños en la fe. Estos no maduran a un nivel mas alto de vida cristiana y muchos terminan siendo creyentes carnales. La llenura normal del creyente es necesaria para poder vivir una vida Espiritual victoriosa. Esta llenura proviene del dejarse guiar por el Espíritu Santo, de la búsqueda en oración y sometimiento a la Palabra.

Si usted es o desea ser líder en la iglesia, lo más importante no es lo mucho que usted sepa de Biblia aunque eso es necesario. Lo más importante es que usted sea una persona llena del Espíritu Santo de Dios. Si usted sabe mucho de Biblia pero no está lleno del Espíritu de Dios, tendrá dificultad en su ministerio. En el libro de Hechos cuando los apóstoles vieron la necesidad de elegir siete hombres (los primeros diáconos) para que ayudaran a servir las mesas de los necesitados, buscaron hombres que fueran “llenos del Espíritu Santo.”

Hechos 6:2,3

Entonces lo doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, entre vosotros, siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de Sabiduría, a quienes encarguemos este trabajo”.

Uno de los requisitos era que “fueran llenos del Espíritu Santo”. Entre aquellos hombres, dice la Biblia, se escogió a Esteban. El hecho de que los apóstoles indicaran que los varones debían ser llenos del Espíritu Santo, nos da a entender dos cosas (1) la importancia que es el ser vivir una vida estando lleno del Espíritu y (2) no todos estaban viviendo vidas llenas del Espíritu. Esto establece claramente la diferencia entre “bautismo por el Espíritu” y “llenura del Espíritu”. El bautismo le une al cuerpo de Cristo, la llenura le capacita para funcionar con altura Espiritual dentro del cuerpo de Cristo. Los apóstoles no estaban buscando a varones que una vez fueron llenos del Espíritu Santo, ni que acababan de ser recientemente llenos del Espíritu Santo. Tampoco buscaban varones que estuvieran planeando ser llenos del Espíritu Santo. Ellos querían varones que estuvieran viviendo una vida llena del Espíritu Santo. También nos da a entender que al parecer había algunos que aunque pertenecían al grupo de creyentes, no estaban viviendo llenos del Espíritu Santo.

Una persona que está llena del Espíritu es una persona que produce los frutos de Gálatas 5:22-23. El apóstol Pablo nos dice “Andad en Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”. Es decir, debemos andar “por medio” o “siendo controlados” por el Espíritu Santo, es alguien que en todo tiempo “anda siendo guiado” por el Espíritu. No hace falta nada extraordinario, nada especial, nada espectacular. Simplemente hace falta dejarse guiar por el Espíritu Santo. Eso es ser una persona llena del Espíritu.

El apóstol continúa con una lista del fruto del Espíritu. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-26).

* Para Soportar La Tentación y Vencier el Pecado

Este ejemplo perfecto lo tenemos en Jesús. Dice la Biblia que Jesús fue “lleno del Espíritu Santo” y después de esto fue tentado. (Mateo 3:16- 4:11) Jesús venció la tentación. Como creyentes estamos llamados a vencer la tentación. En Santiago 1:12 dice: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”. Todos queremos la corona de vida, pero esta viene después que hayamos vencido la tentación. Para poder vencer la tentación tenemos que estar llenos del Espíritu Santo. Nuestra lucha no es carnal, es Espiritual.

La mayoría de los creyentes hemos oído mensajes que tienen que ver con la tentación de Cristo. Pensamos que fue algo especial el que Cristo pudiera vencer la tentación y no caer en ella pero pensamos que Cristo venció porque era Cristo. Sin embargo la Biblia dice que él fue tentado como hombre. De la misma manera en que usted y yo somos tentados (Hebreos 4:15). Jesús pudo vencer la tentación porque estaba lleno del Espíritu Santo. Nadie puede hacer frente al diablo con sus propias fuerzas. Aún el apóstol Pablo dice “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Sin la fortaleza de Cristo no podemos hacer nada.

* La Llenura Para Discernir Espíritus Y Doctrina

La llenura del Espíritu Santo es necesaria para poder discernir las falsas doctrinas. En el tiempo en que vivimos, donde existe tanta confusión, es fácil dejarse engañar por falsas doctrinas. Si escudriñamos la Biblia y crecemos en conocimiento, y somos llenos del Espíritu Santo, podremos darnos cuenta rápidamente de que es lo correcto y que es lo falso.

El apóstol Pablo se encontraba en Efeso cuando pudo discernir que un hombre estaba lleno del Espíritu Santo.

Los falsos profetas y maestros, normalmente tuercen la Biblia para poder probar sus doctrinas erradas. Es necesario tener la llenura del Espíritu Santo para poder discernir y exponer tales enseñanzas. Satanás hizo precisamente eso cuando quiso engañar a Jesús. Le presentó textos torcidos para que Jesús fuera engañado. Los falsos maestros presentan las mentiras tan bien “envueltas” y tan bien “preparadas”, que son fácilmente creíbles. Aún personas con conocimiento y estudios, caen en ellas. Si usted está lleno del Espíritu Santo, no caerá en estas trampas del diablo.

La Biblia dice que el diablo se disfraza de ángel de luz, que También sus ministros se disfrazan de ángel de luz. Un falso maestro se puede presentar como muy Espiritual, y hasta hacer creer a otros que es alguien enviado de Dios y que está lleno del Espíritu Santo. Normalmente, los falsos profetas y maestros, suelen pretender tener conocimiento especial de parte de Dios. También suelen hacer creer a otros que ellos si son Espirituales y que se comunican con Dios mas que nadie. Tienen palabrería y carisma y solamente una persona llena del Espíritu Santo podrá darse cuenta de quién verdaderamente es esta persona. Otros pretenden hacer creer que reciben mensajes y revelaciones de parte de Dios y hasta que luchan con el diablo y ven los demonios. Cosas que se parecen a las verdaderas pero que son mentira.

Es también importante poder rechazar el legalismo que se levanta en nuestras congregaciones y en el pueblo cristiano. Nunca faltan aquellos que se oponen a la sana doctrina de la Gracia y se empeñan en subyugar a los creyentes a todo tipo de legalismos y tradiciones de hombres. En el libro de Hechos se relata un suceso que tomó lugar en los comienzos de la Iglesia cristiana. Algunos de los Judíos convertidos al cristianismo querían hacer que los gentiles cristianos se circuncidaran y guardaran la ley de Moisés.

En Hechos 15 se tuvo que llevar a cabo en Jerusalén el primer concilio de la Iglesia Cristiana para resolver el problema de los judaizantes que querían seguir imponiendo cargas a los nuevos creyentes en Cristo que eran de descendencia gentil. El Espíritu Santo guió a los apóstoles a ordenar a los gentiles que no tenían que guardar la ley. Solamente una persona llena del Espíritu Santo podrá discernir entre lo que es sana doctrina y lo que es falso.

La llenura para una ocasión especial

Una persona que es llena del Espíritu puede aún así volver a ser llena del Espíritu. Es algo que nosotros no podemos entender con nuestra mente humana, pero es así. Esta llenura especial del Espíritu puede venir para preparar al creyente para realizar una tarea específica o para atravesar una situación difícil. Es una forma de preparación especial que Dios le da por medio del poder del Espíritu Santo. Hay en la Biblia distintos ejemplos de personas que habían sido llenas del Espíritu Santo, Vivian llenos del Espíritu Santo y aún así fueron llenas del Espíritu Santo una vez más.

* Para Predicar O Testificar Con Denuedo (Valor)

Esta llenura del Espíritu Santo puede venir sobre alguna persona para darle denuedo para predicar o exponer la Palabra del Señor con poder en momentos específicos. Anteriormente habíamos visto que el apóstol Pedro había sido lleno del Espíritu Santo el día de Pentecostés y había predicado y se añadieron a la iglesia como tres mil personas aquel mismo día. Ahora, Pedro era lleno una vez más del Espíritu Santo.

En Hechos 4:8, el apóstol Pedro fue lleno del Espíritu Santo para hablar a los gobernantes y ancianos de Jerusalén cuando comenzaba la persecución de los cristianos. “Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, ancianos de Israel…”. Esto causó que Pedro y Juan terminaran siendo tomados bajo custodia por los principales Judíos quién les amenazaron para que no continuaran predicando acerca de Jesús. Cuando fueron puestos en libertad, vinieron y a los suyos [los demás apóstoles], y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos le habían dicho. Después de haber oído lo que Pedro y Juan les había dicho, todos los presentes se propusieron orar, y una vez mas fueron llenos del Espíritu Santo.

En Hechos 4:31 nos dice que Pedro junto con todos los demás que estaban orando, fue una vez mas, lleno del Espíritu Santo y hablaba(n) con denuedo la Palabra de Dios. “Cuando hubieron orado, el lugar donde estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la Palabra de Dios” (Hechos 4:31.) Si dice “todos” entonces esto significa que Pedro y Juan fueron una vez más llenos del Espíritu Santo. Nuevamente, esto nos indica muy fuertemente que la llenura y el bautismo con el Espíritu no es lo mismo. Nunca se dice que una persona fue “bautizada” por el Espíritu Santo una vez y luego ‘volvió’ a ser “bautizado” con el Espíritu Santo, sin embargo vemos que con la llenura esto sucede una y otra vez.

* Para Desempeñar El Oficio De Líder

Para ser líder en la congregación el requisito más importante es el ser lleno del Espíritu Santo. Un hombre lleno del Espíritu Santo podrá ser buen líder del rebaño. El líder lleno del Espíritu Santo en su vida diaria tendrá la visión necesaria para poder guiar sus ovejas. Un líder lleno del Espíritu Santo tendrá el fruto del Espíritu: Amor, Gozo, Paz, Paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, irreprensible, fiel a su esposa, sobrio, prudente, no-dado al vino, apacible, no codicioso de ganancias deshonestas, no avaro, buen gobernador de su casa y tendrá buen testimonio para con todos. (Gálatas 5:22-23; 1 Timoteo 3:2-7)

* Para Tener Fuerza En La Adversidad

Si bien, podemos tomar el ejemplo de Esteban. Esteban era un hombre lleno del Espíritu Santo cuando fue escogido como diácono. Esteban continuó siendo un hombre lleno del Espíritu Santo. En Hechos 6:8 vemos que Dios hacia grandes prodigios y señales entre el pueblo por mano de Esteban. Esteban fue perseguido y se convirtió en el primer mártir de la iglesia. Mientras era muerto a pedradas, Esteban fue lleno del Espíritu Santo. “Puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios y dijo: He aquí veo los cielos abiertos y a al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios”. (Hechos 7:55). Esteban mientras moría, perdonaba a aquellos que le mataban. Esteban fue lleno del Espíritu Santo para poder hacer frente a la muerte cruel que sufrió.

Habrán momentos en la vida cuando situaciones difíciles se levanten contra el creyente; persecución, pruebas, dificultades, tentaciones, controversias, etc., y se necesitará ser lleno del Espíritu para poder vencer. Dios, tal como lleno a Esteban, nos puede llenar a cada uno de nosotros cuando la dificultad y la adversidad llegue a nuestra puerta. Que bueno que podemos depender del Espíritu Santo en nuestros momentos difíciles. Jesús mismo nos prometió que nos daría un “Consolador” el cual estaría con nosotros en todo tiempo.

El Peligro De No Ser Llenos Del Espíritu

El creyente que no es lleno del Espíritu corre un gran peligro en su vida espiritual. El no ser lleno del Espíritu Santo es lo mismo a ser carnal. En la vida cristiana, se es espiritual (tendiendo a lo celestial) o se es carnal (tendiendo a lo terrenal.) No se puede ser espiritual y carnal a la misma vez. Es decir, nos dejamos guiar por el Espíritu Santo o por la carne. El apóstol Pablo habla de ser “llenos del Espíritu” en Efesios 5:18, pero antes de darnos esta orden nos advierte que dejemos de hacer lo que podemos identificar como lo opuesto a ser lleno del Espíritu.

El apóstol Pablo dice “No os embriaguéis con vino en lo cual hay disolución”. Lo que esto significa es que el ser dado a la bebida es un signo de falta de espiritualidad (relación con Cristo), esto es ser carnal. Cuando se es un cristiano carnal se corre un gran riesgo en la vida cristiana. Es como manejar un automóvil sin aceite. No se puede llegar muy lejos, pronto el automóvil estará con el motor destruido y la reparación de un motor destruido es costosa. Puede ser costoso el daño espiritual que se sufra por no ser lleno del Espíritu. Una persona que se deja llevar por su carne, será engañada al pensar que esta haciendo lo correcto. Es decir, esta persona esta ciega espiritualmente (sin capacidad de discernimiento). Cuando esa persona se llega a dar cuenta de los errores cometidos por no estar lleno del Espíritu, puede costar demasiado él volver a estar en una posición de vencedor y los daños ocasionados pueden haber sido devastadores tanto para el cómo para otros. Por no ser lleno del Espíritu se puede caer en adulterio, fornicación, mentiras, engaños, peleas, etc. Lea Gálatas 5:19-21 para una lista más amplia. Lo triste de esto es que personas que un tiempo estuvieron llenas del Espíritu, también pueden llegar a encontrarse en esta grave y difícil situación. Por tal razón el ser lleno del Espíritu debe ser algo constante y continuo en la vida de TODO creyente sea un líder en la iglesia o sea un recién convertido.

Otro aspecto que no debe olvidarse es que nuestra lucha no es contra carne ni sangre. Satanás, nuestro enemigo, no dejará de atacar. Los días malos llegarán a nuestra vida. Si no estamos preparados Espiritualmente por medio de la llenura del Espíritu Santo, jamás podremos vencer. Anteriormente vimos que la llenura del Espíritu Santo nos ayuda a tener fuerza en medio de la dificultad.

¿Cómo Se Recibe La Llenura Del Espíritu Santo?

Siempre que vemos en la Biblia, aquellos creyentes que fueron llenos del Espíritu Santo, nos encontramos que esta llenura era producto de “algo” en especifico. Todo creyente debe de buscar ser lleno del Espíritu Santo, pero para poder recibir esta llenura, necesitamos tener ese “algo” en orden. Esto es para todos, los nuevos creyentes para poder vivir una vida en la plenitud que Cristo quiere y lo mas viejos para poder renovar las fuerzas. En Efesios 4:18, la Biblia nos ordena a “ser llenos del Espíritu”. Lo primero que debemos entender en nuestra vida Espiritual es que, no importa si usted es un nuevo creyente, si lleva tiempo en la iglesia, si es un maestro, si es pastor o evangelista. No importa si usted es joven, o si es niño, o si es anciano. No hay requisitos ha llenar. Si usted ha recibido a Cristo como su Señor y Salvador ¡Usted puede ser lleno del Espíritu!

En el libro de Hechos vemos que en el día de Pentecostés estaban todos:

* Comunión Con Dios

“Estaban orando”

* Comunión Con Los Hermanos

“Estaban unánimes”

* Unidad Y Orden Del Cuerpo De Cristo

“Estaban Juntos”

Aquí claramente vemos tres principios importantes para poder ser llenos del Espíritu Santo. Primero, la comunión con Dios a través de la oración. Segundo, la comunión con los demás hermanos, y tercero, la unidad del cuerpo de Cristo.

Estos principios son También establecidos por Dios en el libro de Efesios 5:18-21:

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos Espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Someteos los unos a otros en temor de Dios (Efesios 5:18-21)

En la carta a los Efesios el apóstol Pablo nos da una orden, “sed llenos del Espíritu” y luego nos presenta una lista de requisitos necesarios para poder ser llenos del Espíritu. Si nos detenemos a escudriñar esta porción tan importante de la Escritura, encontraremos que tiene mucho en común con el libro de Hechos. Veamos:

* Comunión Con Dios

“Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

* Comunión Con Los Hermanos

“Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos Espirituales”

* Unidad Y Orden Del Cuerpo De Cristo

“Someteos los unos a otros en temor de Dios”.

El apóstol Pablo nos dice que para poder ser llenos del Espíritu Santo debemos de estar en comunión con Dios. Esto se obtiene por medio de los cánticos y alabando a Dios “en el corazón”, en ‘oración’ dándole gracias siempre por todo, es decir teniendo un corazón agradecido. También dice que debemos estar en comunión con los hermanos. Esto por medio del compartimiento de la Biblia, los salmos, los himnos y los cánticos. Cuando todos están pensando en una misma cosa existe la comunión, pues todos están en el mismo canal. Y por ultimo, nos dice que debemos estar sometidos los unos a los otros. Esto es humildad. Solamente aquellos que son humildes se someten. Esto También es amor. Nadie se puede someter si no tiene amor. Esto es obediencia, debemos someternos tal como la Biblia lo dice. Esto es Unidad. La unidad del cuerpo de Cristo es imprescindible para poder ser llenos del Espíritu. No podemos estar pensando en una cosa.

Conclusión

Dios desea llenarle del Espíritu Santo. Usted puede ser lleno porque Dios así lo establece en su Palabra. Dios, no solo quiere que usted sea lleno, sino que le ordena que sea lleno. Llénese del Espíritu Santo. Comience ahora mismo. Para ser lleno:

1. El primer paso para ser lleno del Espíritu es que tenemos que reconocer que no importa su nivel de Espiritualidad, Dios desea llenarle aún más.
2. Sea obediente, y desee ser lleno y busque a Dios de corazón.
3. Ordene su vida para que este en línea con la Palabra de Dios y su voluntad. Este paso es importante, una vida en desobediencia no puede recibir de Dios.
4. De gracias a Dios por su llenura, y comenzará a ver los cambios en su vida.
5. Siga buscando ser lleno del Espíritu.

Cuando hablo de ser llenos del Espíritu, no hablo de emociones de pelos de punta, ni de saltos y gritos ni de lenguas hasta más no poder y otras cosas semejantes que tanto confunden a nuestras iglesias. Tampoco hablo de palabras vacías ni hipocresías superficiales y manipulaciones de la emoción de las personas como muchas veces ocurre. Eso no es la llenura del Espíritu.

Hablo de lo que leo en la vida de aquellos primeros cristianos que comenzaron este ministerio tan bello de predicar la Palabra de Dios al mundo. Hablo acerca ser un canal de bendición, unificación y edificación en amor “AGAPE” para otros en el cuerpo de Cristo. Hablo acerca del poder de la predicación que convierte el pecador y sana al enfermo. Hablo del poder que restaura al caído, perdona al que ofende, expone la falsa doctrina y rechaza el error y el legalismo. Hablo acerca del poder que nos santifica dejando el pecado y buscando la verdad en Cristo. Hablo de vidas cambiadas que producen frutos al 30 al 60 y al 100%.

Hablo de una iglesia que obedece la Palabra sin cuestionar lo que esta dice y que crece por encima de las diferencias y se mueve hacia adelante para expandir el evangelio y dar gloria a Dios sobre todas las cosas. Hablo de un pueblo que esta dispuesto a dar su vida por Cristo si fuera necesario. Eso es llenura; eso es el poder del Espíritu Santo.

“Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” Hechos 1:8

Ministerios Vida Eterna, Inc.

http://www.vidaeterna.org

Escrito: 07/2000

Don de lenguas

18 Jun

Don de lenguas

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EL DON DE LENGUAS
Espíritu Santo
Símbolos del Espíritu Santo
El Misterio de la Trinidad
pero recibiréis poder y me seréis testigos… hasta lo último de la tierra. Hechos 1:6 -11
“EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO”
Dones y Poder del Espíritu Santo

El cristianismo define Don de lenguas como el don concedido a una persona por obra del Espíritu Santo para hablar en todos los idiomas al mismo tiempo (del mismo modo en que lo hace Dios) y, de este modo, ser oída por cada oyente solamente en su idioma nativo y en su propio idiolecto SIN que el hablante esté al tanto de estarse expresando en otro idioma y SIN que el oyente sepa que el hablante desconoce su idioma (cfr. Hechos 2: 1-13). Debido a las características de este fenómeno, es imposible para una persona estar al tanto de que está empleando este don, salvo bajo circunstancias tales como que el mismo oyente haga notar su sorpresa al hecho de que el hablante conociera tan bien su idioma. Este fenómeno supone que la interpretación/traducción a todos los idiomas es realizada por obra de Dios sin intervención lingüística del hombre; ya que el hombre, en su incapacidad para conocer verdaderamente un idioma por cuestiones de semiótica y bajo el entendido de que el único lenguaje verdadero es el de los significados sin los significantes, depende de la completa labor de Dios el transmitir Su mensaje de evangelización entre distintos hablantes. No debe confundirse con la “capacidad” de hablar otros idiomas o incluso lenguas muertas o “inexistentes” sin haberlas estudiado o siquiera oído (salvo ciertas posibles excepciones del gusto propio de Dios) ya que esta “capacidad” es considerada como proveniente del demonio y suele ocurrir cuando se realizan ciertas actividades sacrílegas, como pueden ser actividades esotéricas, invocación de espíritus, satanismo; también puede observarse esta “capacidad” demoníaca en personas poseídas en alto o menor grado, o, aún más, en algunos exorcistas que de algún modo se han visto afectados por los espíritus infernales, ya sea por falta de ayuno, oración, vida sacramental o un mal exorcismo, entre otros posibles factores. En la antigüedad el Don de lenguas era muy necesario, no sólo para trasmitir el evangelio sino para mostrar del poder de Dios a aquellos que desconocían de Él y no querían creer en Él. Debido a que las circunstancias no son las mismas y no existe la misma situación, este Don ya no es nada común. Como lo dice Pablo en 1-Corintios:21-22 ” En la Ley de Dios dice: Hablaré a este pueblo por medio de otros idiomas y por boca de extranjeros; pero ni así me escucharán. Entiendan, pues, que el hablar en lenguas es una señal destinada a aquellos que se niegan a creer, y no a los creyentes, mientras que la profecía es señal para los creyentes y no para los que se niegan a creer”.

También se define como la capacidad dada por Dios a un ser humano de hablar una lengua angelical. Nota: El cristianismo considera que existen dos clases de lenguas glossas a saber: Las humanas, como el español, inglés, etc. y las angelicales.

El propósito del don de lenguas es transmitir una idea a otra persona sin utilizar el lenguaje humano, es un lenguaje de alto nivel originado en nuestro ser espiritual, incomprensible para el sentido del oído, pero que el espíritu es capaz de entender y guardar la idea en nuestro cerebro.

El propósito fundamental era el de transmitir el evangelio por todo el mundo, sin que fuese una barrera el idioma, hoy en día hemos sustituido esa herramienta (don) por los interpretes de lenguas humanas en los cuales el sentido del evangelio se puede malinterpretar. Esta creencia tiende a pensar que de nada sirve escuchar a una persona hablar en lenguas, porque humanamente no se entiende, es necesario que exista alguien con el don de interpretación de lenguas, para que lo traduzca a los que solo oyen humanamente.

Lee más acerca de esta experiencia en el capítulo 2 del libro de Hechos, y las cartas del Apostol Pablo a los Corintios.

El don de lenguas es una lengua semejante a la que hablaba el ser humano antes de la construcción de la Torre de Babel. La comprensión de una idea a través de la revelación es el resultado de la comprensión del evangelio del reino de la misma manera en que se comprende una idea transmitida a través de las lenguas angelicales.

De Wikipedia, la enciclopedia libre, http://es.wikipedia.org/wiki/Don_de_lenguas

EL DON DE LENGUAS

18 Jun

EL DON DE LENGUAS
—Su puesto en las Escrituras,
y el de otros dones milagrosos—

Gordon Hayhoe
Traducción: Santiago Escuain

«En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor. Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos» (1 Co 14:21, 22).

«Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen…… Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? …. les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios» (Hch 2:4-11).

El don de lenguas
Es de gran importancia al hablar de esta cuestión que nos demos cuenta de dos cosas. ¿Cuál era el propósito del don de lenguas? ¿Se trataba de lenguas habladas en el mundo, o simplemente de un hablar extático? Ahora bien, las Escrituras anteriormente citadas dan una respuesta bien clara a estas preguntas.

En primer lugar, fueron dadas como señal a los incrédulos, no a los creyentes.
En segundo lugar, se trataba de lenguas comprendidas por aquellos que las hablaban.
Si tenemos estos dos puntos en mente, entonces quedarán claras todas las Escrituras que tienen que ver con esta cuestión. En cuanto a si existen aún hoy día, si es así, debemos esperar que sean las mismas que las mencionadas en la Escritura. Dios las dio como señales para confirmar la Palabra a los incrédulos, esto es, antes que fuera escrito el Nuevo Testamento (Mr 16:20; He 2:3, 4). Pero es doloroso que vemos dos motivos para alarmarnos en el actual movimiento de lenguas.

En primer lugar, no se emplean para proclamar las maravillas de Dios a los incrédulos en su propio lenguaje.

En segundo lugar, muy frecuentemente van asociadas con algunos errores muy graves en cuanto a la Persona y a la obra de Cristo, así como con otras prácticas no escriturarias.

Tales cosas nos debieran llevar a ponernos en guardia antes de involucrarnos en tales movimientos, porque se nos advierte: «Examinadlo todo; retened lo bueno» (1 Ts 5:21). La manera en que lo examinamos todo es por la Palabra de Dios. Es algo muy serio buscar un poder que no es conforme a la Palabra de Dios.

Consideremos los tres pasajes en Hechos que se refieren a las lenguas. En Hechos 2, en el día de Pentecostés, el Espíritu Santo descendió, conforme a la promesa de Hch 1:4, 5 (véase también Jn 7:39; 16:7). Hasta aquel entonces Dios había estado tratando con una nación determinada, y el Señor Jesús, mientras estaba en la tierra, dijo: «No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel» (Mt 15:24). También les dijo a Sus discípulos: «Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel» (Mt 10:5, 6). Pero ahora, en el día de Pentecostés, iba a comenzar una cosa nueva. El Señor Jesús había dicho: «Edificaré mi iglesia» (Mt 16:18), y esta iglesia iba a estar constituida por judíos y gentiles (1 Co 12:13). La pared intermedia de separación entre judíos y gentiles iba a ser derribada (Ef 2:14) y ¿qué señal se podía dar más idónea para ello que mediante el don de lenguas? El mensaje de las maravillosas obras de Dios, sin una instrucción previa por parte de los que lo proclamaban, es pronunciado en muchos lenguajes diferentes. Dios estaba mostrando que Él estaba rebasando los límites de Israel, porque estaba a punto de derribar la pared intermedia de separación que dividía entre ellos.

La siguiente vez que leemos del don de lenguas es en Hch 10:46. Aquí es en compañía de gentiles en la casa de Cornelio, porque de nuevo digo que vemos a Dios introduciendo esta novedad mediante la introducción de los gentiles para constituir sobre la tierra la Iglesia de Dios. Ellos recibieron el Evangelio proclamado por Pedro, y cuando el Espíritu Santo cayó sobre ellos hablaron con lenguas y fueron añadidos a la iglesia. Al relatar lo que había tenido lugar en Hch 11:4-18, Pedro dijo: «Cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio». Esto deja muy claro que ellos también hablaron en lenguas inteligibles (lenguas habladas en el mundo), porque ésta era la manera en que las lenguas habían sido dadas al principio. Otra vez podemos ver que esto estaba en armonía con los caminos de Dios, para mostrar que estaba alcanzando más allá de Israel a los gentiles. Los que estaban en la asamblea en Jerusalén fueron conducidos a confirmar esto, porque dijeron: «¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!» (Hch 11:18).

La tercera vez que leemos del don de lenguas es en Hch 19:6, cuando Pablo fue a Éfeso. Aquí tenemos un grupo de discípulos que nunca han oído el evangelio de la gracia de Dios. Habían aceptado el mensaje de Juan el Bautista que hablaba de la venida del Mesías, y habían sido bautizados por él en arrepentimiento. Ahora oyen del Señor Jesús que ha muerto y resucitado, y que ha venido el Espíritu Santo. Juan había dicho que el Señor Jesús bautizaría con Espíritu Santo (Mt 3:11), y esto ya había tenido lugar en el día de Pentecostés, como lo había anunciado el mismo Señor Jesús en Hch 1:5. Ahora ya no era necesario esperar ya más para el bautismo del Espíritu Santo, porque había venido, y así cuando Pablo puso sus manos sobre ellos, recibieron el Espíritu Santo. También dieron testimonio de ello, al hablar en lenguas, que el cristianismo no era como el mensaje de Juan a la nación de Israel, porque el mensaje del evangelio en el cristianismo alcanza al gentil. La epístola de Pablo a los efesios no menciona el don de lenguas, pero expone claramente cómo ha sido derribada la pared intermedia de separación entre judíos y gentiles, que vienen a constituir un cuerpo en Cristo (Ef 2:14-16; 3:6).

La única de todas las epístolas que habla del don de lenguas es 1 Corintios. En ella se nos dice que los corintios no les faltaba nada en ningún don, y que sin embargo eran cristianos carnales (1 Co 1:7; 3:1). Ahora bien, «irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios» (Ro 11:29), y Dios no retira Su don de una persona a quien se lo haya dado, aunque aquella persona pueda no emplearlo conforme a Su mente según ha sido revelada en Su Palabra. Es factible emplear un don de Dios de una manera errónea, o para exhibición y enaltecimiento propio. Además, es importante señalar que no todos los creyentes en Corinto tenían el don de lenguas (1 Co 12:30), sino que algunos que lo habían recibido lo estaban empleando no con amor a otros ni para provecho, y es por esta razón que Pablo los exhorta a no actuar como niños a los que les gusta la jactancia (1 Co 13:11; 14:20). Cuando habla de lenguas de hombres y de ángeles lo hace en el mismo sentido en que habla de ángeles predicando otro evangelio (Gá 1:8), porque podemos estar seguros de que los ángeles pueden hablar en cualquier lengua terrena, y los ángeles elegidos son espíritus servidores que se cuidan de todos los hijos de Dios, sea cual fuere su nacionalidad (He 1:13, 14).

No hay aquí ninguna idea de un pretendido «lenguaje celestial», porque ¿cómo podría ser un lenguaje desconocido por ninguna gente o nación de la tierra ser un testimonio a los incrédulos? Y sin embargo la Escritura nos muestra, como ya hemos observado, que las lenguas habían sido dadas como señal a los incrédulos. Las lenguas no serán necesarias «cuando venga lo perfecto» 91 Co 13:8-10), por lo que cesarán en la gloria venidera. Observemos aquí que no dice «el don de lenguas», sino simplemente que cesarán las «lenguas». En el cielo no se precisará de la profecía, y el conocimiento no será ya más parcial, y por cuanto seremos de una sola mente y hablaremos el mismo lenguaje, entonces cesarán las lenguas. Las varias lenguas comenzaron en la torre de Babel cuando el hombre, en su soberbia, trató de edificar una estructura de ladrillos cuya cúspide llegara al cielo. Ahora Dios está edificando una casa espiritual, de la que forman parte todos los creyentes con piedras vivas, sin diferencias de nacionalidad ni de lenguaje. De nuevo vemos la sabiduría de Dios al introducir esta cosa nueva mediante el don de lenguas. No estaba en el propósito de Dios el empleo de este don sin amor y simplemente para la exhibición.

Por ello, en el capítulo catorce de 1 Corintios el apóstol prosigue con esta cuestión, y regula su uso en la asamblea. En las anteriores ocasiones que se registran en Hechos, no habían sido empleadas en la asamblea congregada, sino sólo como señal en armonía con el propósito de Dios al darlas. Ahora, por cuanto eran un don de parte de Dios, su uso no quedaba prohibido en tanto que hubiera un intérprete. Serían, cuando se emplearan de esta manera, un recordatorio para la asamblea de la gracia de Dios en Su obra en medio de otras naciones en bendición, y en la incorporación de aquellos creyentes al un cuerpo de Cristo. Incluso hoy en día somos susceptibles a olvidarnos, en una asamblea en la que todos hablamos en un lenguaje, que Dios está salvando y otorgando el Espíritu Santo a estos salvos, como miembros del un cuerpo, de toda raza, y lengua, y pueblo, y nación. Muy a menudo, cuando viene alguien de otra lengua, y tenemos que interpretar para los tales, ello nos recuerda cómo, en el día de Pentecostés, cada uno oyó las maravillas de Dios en su propia lengua en la que había nacido (Hch 2:8).

Triste es decirlo, los corintios estaban empleando el don de lenguas para exhibirse, y así Pablo les tuvo que decir que no hablaran en otra lengua, desconocida para los presentes, excepto si había intérprete. En caso contrario, podía, sin embargo, hablar «para sí mismo y para Dios» en otra lengua, por cuanto Él comprendía el lenguaje. Si yo me encontrara en una reunión en la que nadie comprendiera inglés, hablaría para mí mismo y a Dios en inglés. Pero los versículos 21 y 22 ponen en claro que no se está haciendo referencia a proclamaciones extáticas, sino que Pablo está hablando de otros lenguajes, que serían señal a los incrédulos acerca del poder de Dios y de cómo el mensaje de la salvación va ahora a todas las naciones. Si no había nadie presente en la asamblea que comprendiera el lenguaje ni tampoco un intérprete del mismo, no serviría para el propósito para el que Dios lo había dado como aparece en Hch 2. Además, les parecería una insensatez a los extraños que entraran, y que no entenderían lo que se estuviera diciendo. Sería confusión, Dios no sería glorificado, y nadie sería edificado (1 Co 14:21-25).

Pero se plantea con frecuencia la cuestión de si hoy en día tenemos el don de lenguas. Hacer la pregunta es responderla, porque no hay ninguna persona ni ningún grupo que pueda pretender ser capaz de hacer lo que tuvo lugar en Hch 2, reuniendo a un grupo de personas de «todas las naciones debajo del cielo» (Hch 2:5), y luego proclamarles en las propias lenguas de ellos las maravillas de Dios.

… y otros dones milagrosos
Esto nos conduce a una importante consideración, no sólo acerca del don de lenguas, sino también de todos los dones milagrosos. La Escritura no promete que continuarían los dones de lenguas, sanidades y milagros, hasta la resurrección de muertos, que ejercitaron personas especialmente dotadas en la iglesia primitiva. Sabemos que existieron en la iglesia primitiva, como se registra claramente en Hechos y 1 Corintios, como señales para confirmar la Palabra, que aún no había quedado registrada por escrito. Hay, sin embargo, la promesa de la continuación de los dones del ministerio para la edificación de la iglesia (Ef 4:7- 16). Ahora bien, tenemos en la Palabra escrita el fundamento del cristianismo echado por los apóstoles y profetas (Ro 16:26; 1 Co 3:10; Ef 2:20-22), y la continuidad de los dones del ministerio, «a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina» (Ef 4:12-14).

Como se ha mencionado antes, los hay hoy en día que profesan poseer el don de lenguas y otros «dones milagrosos». Al poner a prueba sus pretensiones por medio de la Palabra de Dios y estudiando la realidad, descubrimos que no se trata de lo mismo que vemos en Hechos. No emplean el don de lenguas como señal para los incrédulos, ni pueden reunir a un grupo de enfermos y quedar todos sanados (Hch 5:12-16). Incluso por lo que respecta a las sanidades registradas en Hechos, no hay la certeza de que todos los sanados fueran creyentes, sino más bien indicaciones de lo contrario. Se trataba de una señal para confirmar la Palabra a los incrédulos, porque los verdaderos creyentes no necesitan que se les confirme la Palabra, por cuanto la han recibido como la Palabra de Dios (1 Ts 2:13). Es también importante ver que la sanidad tiene que ver con el mundo o siglo venidero (He 6:5; Is 33:24; Sal 103:3). Era especialmente una señal para aquellos que habían rechazado a su Mesías, y para otros también, de que Él es Aquel que posteriormente introducirá en la tierra las bendiciones del reino, y que Él está ahora resucitado, y estas poderosas obras eran llevadas a cabo en Su Nombre (Hch 4:9, 10).

Es muy importante que distingamos las dos esferas distintas de bendición de las que el Señor Jesús será el centro en el día venidero (Ef 1:10). Habrá la escena celestial a la que pertenece la iglesia (2 Co 5:1; Col 1:5; 1 P 1:3, 4) y habrá la escena terrena de la que Jerusalén en la tierra será el núcleo (Is 4:3-5; 65:18). Por cuanto nosotros, como parte de la iglesia, somos un pueblo celestial, esperamos el momento de Su venida, en el que seremos transformados, llegando a tener cuerpos de gloria hechos semejantes al cuerpo de gloria de Cristo (Fil 3:20, 21). Mientras tanto, «deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial ….. en este tabernáculo gemimos» (2 Co 5:2, 4).

En relación con esto, es sumamente interesante observar cuidadosamente la mención de enfermedades entre los creyentes en las epístolas, esto es, entre aquellos que pertenecen a la compañía celestial. Leemos en Ro 8:23 que «nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, redención de nuestro cuerpo». No hay aquí mención de sanidad, sino más bien de espera para la redención de nuestros cuerpos. Entretanto, el Espíritu «nos ayuda en nuestra debilidad», pero no dice que la elimine.

Luego, más adelante, en 2 Co 12:7-10, encontramos que Pablo tenía un aguijón en la carne, llamado enfermedad en Gá 4:13, pero el Señor no lo sanó, sino que le enseñó dependencia de Él por medio de ello. Timoteo tenía «frecuentes enfermedades», pero Pablo no le sugirió un sanador, sino más bien un remedio para su enfermedad (1 Ti 5:23). Una vez más en 2 Ti 4:20, aunque Pablo había sanado a muchos en su obra del evangelio (como se registra en Hch 19:11, 12; 28:8, 9), dejó a Trófimo enfermo en Mileto.

En Stg 5:14-18 tenemos el caso de un enfermo que llama a los ancianos para que oren por él. No es la fe del enfermo lo que lo restaura a la salud, y ni siquiera se menciona aquí su fe, sino que se trata más bien de fe ejercida por parte de los que oran por él. Tampoco se trata del ejercicio del don de sanidad, sino de respuesta a la oración, sugiriendo que aquel que está enfermo reconoce que debe ser recto y confesar el pecado conocido. Los que oran disciernen la mente del Señor en relación con la enfermedad, y al orar en conformidad a la voluntad del Señor, Él responde a la oración de ellos. No hay aquí mención de una curación milagrosa repentina, sino del Señor restaurando a un enfermo. En aquellos días, además, había ancianos designados por los apóstoles, mientras que en la actualidad no existen ni apóstoles ni delegados apostólicos, como lo era Tito (Tit 1:5) para designarlos. La asamblea local jamás designó a sus propios ancianos, ni siquiera en los tiempos apostólicos, aunque es indudable que en estos días de ruina y fracaso Dios es fiel, y así, al contemplar Pablo aquellos días en los que entrarían lobos rapaces (lo que ha sucedido), él se dirigió a aquellos ancianos en Éfeso no como designados por él, sino por el Espíritu Santo (Hch 20:28-30). No hay ancianos oficiales en la actualidad, pero es indudable que hay, incluso hoy, aquellos que han sido levantados por el Dios para asumir la supervisión de Su pueblo, en espíritu de humildad y de amor para la grey de Dios. Es indudablemente por esto que Santiago menciona el caso de Elías, un profeta en los tiempos del fracaso y de la división de Israel, y muestra cómo tenía inteligencia de la mente del Señor en sus oraciones. Primero vio la necesidad de disciplinar al pueblo de Dios con la retirada de lluvia, y luego Dios, en gracia, respondió a la oración de Elías enviando lluvia. ¡Cuán a menudo hemos visto al Señor respondiendo a la oración en nuestros días en muchas situaciones difíciles, y restaurando a enfermos de vuelta a la salud! Pero tengamos un entendimiento de los tiempos y un discernimiento de Su voluntad en estas cosas (Ef 5:17).

Podemos ver, por 1 Co 11:30, cómo Dios emplea la enfermedad en Sus caminos de gobierno con nosotros, porque leemos que debido a un pecado no juzgado Dios había permitido que muchos en Corinto quedaran «enfermos y debilitados», por cuanto no se habían juzgado a sí mismos acerca de sus descuidados caminos. En tanto que el cristiano está eternamente seguro en cuanto a la salvación de su alma, queda bajo la actuación gubernamental de Dios, y Dios emplea en ocasiones la enfermedad para tratar con los Suyos. Si rehusamos escuchar, podemos perder el privilegio de permanecer aquí como testimonio para Cristo, aunque la sangre de Cristo nos haya hecho aptos para el cielo. Naturalmente, esto no significa que toda enfermedad sea un castigo, porque puede deberse simplemente a que nuestros cuerpos forman parte de una creación que gime y a que podamos haber heredado alguna debilidad en sí, o puede ser la instrucción de Dios, como la poda de una vid para que dé más fruto. Éste era el caso de Pablo en 2 Co 12:7-10.

Es de gran importancia para nosotros que nuestras expectativas no rebasen la Palabra de Dios (Sal 62:5; Nm 23:19). Los que esperan hoy día estos dones milagrosos, han permitido que sus expectativas vayan más allá de la Palabra de Dios, y esto los deja abiertos a «todo viento de doctrina» y al poder del enemigo (Sal 17:4, 5; 2 Ti 2:24- 26). En el día venidero habrá falsos profetas que harán señales y prodigios (Mt 24:24), pero todo esto será llevado a cabo por el poder de Satanás, y la única manera en que podemos estar seguros de que algo sea de Dios es que sea conforme a Su Palabra. Todas las Escrituras que hablan de los últimos días de la historia de la iglesia hablan de apartamiento de Dios y de debilidad, no de señales y prodigios. Observemos la descripción que hace Pablo de los últimos días de la iglesia en 2 Timoteo 3, o la descripción de Juan de los últimos días de la iglesia como se ven en Laodicea (Ap 3:14-20), y las advertencias de Pedro en 2 P 3:3, 4. La profecía de Joel en Hch 2, que algunos hay empleado para apoyar la presencia de señales y prodigios en estos últimos días de la iglesia de la historia, se refiere a un día futuro para Israel (los últimos días para ellos, Jl 2:21-32). El día de Pentecostés tuvo este carácter, porque a Israel, como nación, se le dio entonces la oportunidad de arrepentirse de su culpa y de recibir así la prometida bendición, que será de ellos en un día futuro cuando finalmente se arrepientan (Hch 3:17- 26).

El Espíritu y la Palabra
El Espíritu Santo fue dado en el día de Pentecostés, y ahora, como Persona divina, mora en los cuerpos de los creyentes (1 Co 6:19), y está también en la casa profesante de la Cristiandad (Ef 2:22). El Señor Jesús habló de esto (Jn 14:16, 17) y les dijo a los discípulos, antes del día de Pentecostés, que esperaran Su venida, ocasión en la cual serían «investidos de poder desde lo alto» (Lc 24:49). En Corinto no se les dijo a los creyentes que esperaran a que «el poder» viniera sobre ellos, sino que emplearan los dones que el Espíritu de Dios les había dado, con inteligencia, por la dirección de Su Palabra, en santa libertad, como conducidos por el Espíritu (1 Co 12:4-11). Alguien ha dicho: «El Espíritu y la Palabra no pueden ser separados sin caer en el fanatismo por una parte, o en el racionalismo por la otra». Es peligroso esperar un futuro derramamiento de poder más allá del que tenemos al ser morada del Espíritu de Dios. Hay dos poderes por encima del hombre, y son el poder de Dios y el poder de Satanás. El movimiento carismático conduce a la gente a esperar exhibiciones de poder que no son conforme a la Palabra de Dios, y que por ello no son del Espíritu de Dios. Edward Irving, el iniciador de este movimiento en Inglaterra en el siglo pasado, enseñaba cosas de lo más chocantes acerca de la Persona de Cristo, que uno no gusta de repetir (véase J. N. Darby, Collected Writings, Vol. 15, págs. 1-51, edición de Morrish), pero hubo grandes manifestaciones de poder y de lenguas en aquel entonces que atraparon incluso a verdaderos cristianos en aquel lazo. (Véase Sir Robert Anderson, Spirit Manifestations, págs. 19, 20). Incluso en la actualidad la exhibición de este poder y lenguas está demasiado a menudo asociada con malignas doctrinas en cuanto a la Persona y obra del Señor Jesucristo, y de otras prácticas no escriturarias, porque Satanás puede adoptar la forma de «ángel de luz» (2 Co 11:13-15), además de la de «león rugiente» (1 P 5:8, 9). Su gran objetivo ha sido siempre atacar la gloriosa Persona y la obra consumada de nuestro siempre bendito Señor y Salvador.

El bautismo del Espíritu Santo
Por esta razón podemos ver la importancia de primero contrastar este moderno movimiento carismático a la luz de la Palabra de Dios. No busquemos «el poder», porque si uno es verdaderamente creyente en el Señor Jesucristo, él o ella son morada del Espíritu de Dios, que es el poder para nuestro caminar como hijos de Dios. En Lc 11:13, antes del día de Pentecostés, el Señor Jesús le dijo a Sus discípulos que pidieran el Espíritu Santo, porque no había sido aún dado (Jn 7:39), pero ahora Él mora en los cuerpos de todos aquellos que han creído el evangelio (Ef 1:13). No se registra que nadie tenga que esperar el bautismo del Espíritu Santo después del día de Pentecostés. Sí hay la exhortación de ser «llenos del Espíritu» (Ef 5:18), lo que significa que debemos permitirle conducirnos en todo aquello que hagamos. Ello se pone en contraste con estar embriagados con vino, porque tal persona estaría fuera de control, mientras que uno lleno del Espíritu estaría bajo control porque el fruto del Espíritu incluye la templanza o dominio propio (Gá 5:22, 23). Allí donde el Espíritu de Dios conduce, allí hay libertad y servicio inteligente.

Al caminar cerca del Señor en dependencia y obediencia, habrá, por el poder del Espíritu de Dios, el goce de Cristo y de nuestra parte en Él, porque el Espíritu Santo no habla de Sí mismo, sino que nos lleva a toda verdad y glorifica a Cristo (Jn 16:13, 14; Ef 3:16, 21; Col 1:8-14). También nos hará capaces para dar un verdadero testimonio de Cristo delante de otros (Fil 2:15, 16). Si vemos manifestaciones de poder a nuestro alrededor, estaremos más interesados en saber acerca de si son conformes a la Palabra de Dios que acerca de si la señal o maravilla se cumple (Dt 13:1-4).

Conclusión
Como conclusión, se encomiendan estas observaciones al Señor, para que sean de utilidad para ayudar al pueblo de Dios para discernir el camino de la fe en estos últimos días. Nos regocijamos al ver a Dios obrando en gracia en la salvación de las almas, empleando Su preciosa Palabra mediante todo aquel que la predique (Fil 1:18). Pero Dios quiere también que aquellos que son Suyos «vengan al conocimiento de la verdad» (1 Ti 2:4). El camino de la obediencia a Su Palabra es el único camino seguro y verdaderamente dichoso, y en este camino, como otro dijo: «no hay desengaños ni esperanzas frustradas». Los caminos de la sabiduría «son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz» (Pr 3:17). La Escritura no nos dice que esperemos un segundo Pentecostés, sino que conozcamos cómo actuar y cómo reunirnos al Nombre del Señor Jesucristo en obediencia, ahora que la Cristiandad ha devenido en una gran casa con «utensilios … para usos honrosos, y otros para usos viles» (2 Ti 2:16-26). El Señor tuvo que decirle a Pedro, en una ocasión: «¡Quítate de delante de mí, Satanás» (Mt 16:23), mostrando como incluso un verdadero y útil creyente puede ser extraviado y usado por el enemigo.

Que conozcamos lo que es gozar de nuestra porción en Cristo ahora, por el Espíritu, teniendo, como dijo otro autor, corazones grandes (para amar a todos los verdaderos hijos de Dios) y pies estrechos (para caminar en el estrecho sendero de la obediencia a la Palabra de Dios) mientras esperamos aquel día dichoso en el que estaremos con Cristo en aquel glorioso Hogar en las alturas. Entonces la iglesia será presentada «una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante» (Ef 5:27). Todo lo que entonces verdaderamente contará será tener Su aprobación en cuanto a nuestro caminar hacia la casa del Padre.

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Traducción: Santiago Escuain – © Copyright SEDIN 1997 por la traducción, http://www.sedin.org. Este texto se puede reproducir libremente para fines no comerciales y citando la procedencia y dirección de SEDIN, así como esta nota en su integridad.
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