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Los riesgos del porno por internet

12 Jun

BBC Mundo
Última actualización: viernes, 11 de junio de 2010 – 15:59 GMT
Los riesgos del porno por internet

Redacción
BBC Mundo
Quienes visitan sitios pornográficos en internet corren el riesgo de ser explotados por ciber-criminales, comprobó un estudio reciente.

La investigación encontró que un número relativamente bajo de estos sitios hospedan programas maliciosos (conocido como malware).

Pero muchos emplean prácticas dudosas que tienen como objetivo sacarle tanto dinero como sea posible a sus visitantes.

Y la feroz competencia entre los proveedores de “contenido adulto” los ha llevado a crear “todo un ecosistema que fácilmente se puede abusar para ciber crímenes de mayor escala”, advirtió el doctor Gilbert Wondracek, un experto en seguridad informática del International Secure Systems Lab, que lideró la investigación.

Los investigadores pudieron además constatar que la mayoría de los consumidores de pornografía en línea estaban expuestos a conocidas vulnerabilidades en sus sistemas informáticos.

Peligro oculto

Wondracek explicó que la investigación tenía como objetivo comprobar la veracidad de la difundida creencia de que visitar sitios pornográficos es peligroso.

“Hay abundantes estudios sobre las ganancias y otras dimensiones económicas de la industria del porno, pero somos los primeros en analizarla desde el punto de vista de la seguridad” afirmó.

Las estadísticas sugieren que aproximadamente el 12% de todos los sitios web ofrecen algún tipo de material pornográfico.

Y el 70% de los hombres menores de 24 años los visitan.

La investigación inició con un análisis de numerosos sitios pornográficos que fueron posteriormente clasificados para ayudar a entender cómo es que opera la industria.

“Para el usuario promedio, puede resultar difícil diferenciar un sitio porno honesto de uno deshonesto ”
Dr. Gilbert Wondracek, International Secure Systems Lab
La mayor distinción se da entre los sitios que cobran y los que ofrecen contenido gratis.

Por lo general, los sitios pagados le ceden parte de su contenido a los sitios gratuitos como una forma de estimular tráfico.

Y más del 90% de los 35.000 dominios porno analizados eran sitios gratuitos.

Según los investigadores, aproximadamente un 3.23% de estos sitios estaban llenos de trampas informáticas como adware, spyware y virus.

Pero muchos más empelaban prácticas “dudosas” para mantener “atrapados” a sus visitantes.

Estos incluyen pequeños programas que hacen muy difícil abandonar una página, o que redirigen a los usuarios a otros sitios afiliados (en lugar de abrir el video o imagen esperados).

Según Wondracek, la mayoría de los sitios están involucrados en este “tráfico de clics”, que es la única fuente de ingresos de muchos de los sitios gratis.

Buscando víctimas

Este tráfico es además explotado de varias maneras. Los sitios populares le venden el servicio a aquellos que están buscando construir una audiencia o re-dirigen visitantes a sitios afiliados que ofrecen contenido pago.

En algunos casos el tráfico también se emplea para mejorar la clasificación en los índices de los buscadores.

Y, según el Dr. Wondracek, también puede servir para proporcionar víctimas a los ciber-criminales.

Para validar esta idea, los investigadores crearon dos sitios porno propios, que alimentaron con contenido tomado de otros sitios gratuitos, e invirtieron US$160 en generar tráfico.

Y un análisis de los 49.000 visitantes que lograron atraer encontró que 20.000 de ellos estaban usando una combinación de navegador y computadora que los hacía susceptibles a por lo menos una vulnerabilidad conocida.

Muchos sitios porno figuran entre las 100 páginas más populares de Internet, por lo que es probable que muchos usuarios estén siendo explotados sin darse cuenta.

Y distinguir un sitio porno honesto, de uno deshonesto, no resulta fácil.

La recomendación de Wondracek es mantener actualizados los programas de seguridad y usar los “modos seguros” disponibles en varios navegadores.

Los investigadores presentaron sus hallazgos en un taller sobre los aspectos económicos de la seguridad informática que se celebró en la Universidad de Harvard del 7 al 8 de junio.

http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2010/06/100611_riesgos_porno_internet_aw.shtml

© BBC 2010

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CANAÁN, CANANEOS

12 Jun
CANAÁN, CANANEOS
Canaán fue hijo de Cam y nieto de Noé. De acuerdo al testimonio bíblico, Noé maldijo a Canaán, quizás porque junto a su padre vio la desnudez de su abuelo (Gn 9.18, 22–27; ® Cam). Más tarde Canaán se identifica en la lista de la naciones (Gn 10.15–19) y sus descendientes (cananeos) se relacionan con once grupos o pueblos que históricamente habitaban en Fenicia y Siria Palestina.
Nombre
Los términos Canaán y cananeo parecen abarcar una designación egipcia que identificaba tanto a los habitantes como al país ubicado en la región oeste de Palestina a partir de ca. 2000 a.C. Tal designación quizás se fundamentaba en cómo dichos habitantes se autoidentificaban. Se piensa que kina>nu significa «mercaderes» o «comerciantes» (Os 12.7; Sof 1.11; cf. Is 23.11), aunque tradicionalmente el vocablo se ha relacionado con «tinte color púrpura», en clara alusión al principal producto comercial de la comunidad. Se ha sugerido también que el nombre Canaán puede significar «bajo» o «plano», en relación a la costa mediterránea al norte del territorio filisteo. De acuerdo a fuentes griegas y fenicias, los habitantes de Fenicia se identificaban como cananeos.
En la Biblia se indica que Canaán es el país al que emigraron los patriarcas y los israelitas. Y en la actualidad la región incluye parte del territorio de Israel y Líbano.
Geografía
En la Biblia, como también en fuentes extrabíblicas, se identifican al menos dos extensiones geográficas relacionadas con el término. En primer lugar se alude al territorio y a la franja costera que va desde Siria a Palestina, y sobre todo a Fenicia. Los cananeos, según algunos textos de la Escritura (Gn 10.15–19; Nm 19.29; Jos 5.1; 11.3; Jue 1.27–37), ocupaban la región costera, los valles y las llanuras del oeste palestino y el valle del Jordán (los amorreos habitaban en las alturas).
La misma designación puede abarcar, por relación o extensión, la región interior de Palestina y Siria. De ahí que en Gn 10.15–19 se incluye en la lista también al heteo, al jebuseo, al amorreo, al heveo y al gergeseo, y se indica que las familias de los cananeos se dispersaron (v. 18). Esta región, que abarca la costa mediterránea desde Sidón hasta Gaza, en el interior incluye ciudades a la orilla del mar Muerto (p. ej., ® Sodoma y Gomorra), y llega al norte hasta Lasa, de ubicación precisa incierta.
Los puertos más importantes de Canaán eran Tiro, Sidón, Beritus (actual Beirut) y Gebal (conocida en griego como Biblos). Estos centros de comercio internacional estaban ubicados en el actual Líbano. Los barcos de estas regiones transportaban madera de cedro, aceite, vino y tinte púrpura. Llegaban a Canaán barcos con lino de Egipto y artesanía griega, y Biblos era un importante centro de exportación de papiro. En la época de Salomón, la artesanía cananea y fenicia tenía tanta fama que del Líbano se envió madera para la construcción del templo de Jerusalén, y desde Tiro colaboraron en las obras de construcción (1 R 5; 7.13–47).
Foto de Gustav Jeeninga
Estatua de Baal, un prominente dios pagano de los antiguos cananeos.
Cananeos Y Amorreos
Aunque en la Escritura los ® Amorreos habitan en las montañas (Nm 13.29; Jos 5.1; 11.3), en su uso más amplio se confunden con los cananeos. Los amorreos se incluyen en la designación de cananeos (Gn 10.15–16); cuando se indica que Israel conquistó Canaán, posteriormente se alude a la tierra de los amorreos (Jos 24.15, 18); Abraham, al llegar a Canaán, no ocupa la tierra prometida porque la maldad de los «amorreos» no había llegado al colmo (Gn 15.16); y Siquem, que es una ciudad de Canaán (Gn 12.5–6; 34.2, 30), también se conoce como amorrea (Gn 48.22).
Esa confusión semántica quizás se deba a que ambos términos provienen de la identificación que hacen de ellos los grupos externos (p. ej., egipcios e israelitas). Pero aunque son vecinos, sin duda son nacionalidades independientes.
Excavación de un templo cananeo del siglo catorce a.C. en Bet-sán.
Historia
La presencia en Palestina de un pueblo de habla semítica en el tercer milenio a.C. la han corroborado varios descubrimientos arqueológicos. Se ha comprobado que los cananeos estaban ya establecidos en Palestina a lo menos por el año 2000 a.C. También los amorreos estaban bien arraigados en Siria Palestina; y en Ebla, al norte de Siria, ya se manifestaba un elemento semita para el 2300 a.C. En aquellos tiempos, Canaán estaba dividida en una serie de ciudades estatales y formaba parte del Imperio Babilónico bajo la dinastía de Ur. La teología y los dioses procedían de Babilonia. Como en todo el imperio, el famoso Código ® Hammurabi estaba en vigencia en Canaán.
Cuando el dominio de los babilonios, aunque no su influencia, llegó a su fin en Palestina, los heteos dominaron en el norte y en el sur los egipcios. Los reyes hicsos de ® Egipto unieron Canaán con el Delta. No cabe duda que fue un rey hicso el que favoreció a José y a su familia. Luego los egipcios derrotaron a los hicsos, quienes eran extranjeros en la tierra de los faraones, y recuperaron el dominio de Canaán: «Se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José» (Éx 1.8).
En el tiempo de la invasión israelita bajo Josué (ca. 1230–1220 a.C.), el poderío egipcio casi había desaparecido en Canaán. Existían muchos conflictos entre los pequeños reinos y principados de las ciudades estatales, pero los faraones permanecían indiferentes; al parecer solo se interesaban en los tributos que recibían de Canaán. Los cananeos se hallaban debilitados por sus disensiones, los impuestos y por el sistema feudal que Egipto había propiciado.
Los primeros doce capítulos del libro de Josué narran la conquista de Canaán por Israel, y en los capítulos 13–22 se describe la distribución de la tierra entre las doce tribus.
Cerca del año 1200 a.C., quizás después que los hebreos conquistaron a Canaán, varios grupos conocidos como «los pueblos del mar» invadieron y arrasaron la costa del Mediterráneo, infundiendo terror hasta las mismas fronteras de Egipto. Uno de esos grupos, los filisteos, se asentaron en la región costera al sur de Canaán.
Cultura
Organización social
Los cananeos se organizaban en ciudades estatales que tenían el carácter de pequeñas monarquías. Cuando los israelitas invadieron Canaán, la tierra estaba dividida de esta manera (Jos 10.1–5; 11.1–3). El rey tenía el privilegio de establecer impuestos, reclutar el ejército y supervisar el comercio y la religión (cf. 1 S 8); la reina cumplía responsabilidades de importancia; y en los estados más desarrollados la corte se organizaba de forma fastuosa. La unidad básica de la sociedad cananea era la familia, como lo indica la literatura de la época, sobre todo la proveniente de Ugarit. Además, tenían gremios o corporaciones para agricultores, ganaderos, artesanos, comerciantes y artistas. Los sacerdotes y el personal ocupado de los quehaceres del culto también estaban organizados. Y los guerreros pertenecían a varios tipos de grupos militares. Parece, además, que existía una profunda división de clases, incluyendo los patricios o clase alta, la clase baja y los siervos, quienes disfrutaban de relativa libertad.
Idioma
La lengua de los cananeos pertenece a la familia de idiomas semíticos. La expresión «la lengua de Canaán» (Is 19.18) se refiere especialmente al hebreo, pero incluye las lenguas semíticas occidentales. Entre los eruditos se usa a veces el término «cananeo» para designar el grupo de lenguas semíticas formado por el cananeo antiguo (representado en las tablillas del Tell el-Amarna), el hebreo, el fenicio, el púnico y el moabítico (EBDM II, pp. 87–88). «La definición de lo que es o no es “cananeo” se presta a mucha controversia. Dentro del grupo general de los idiomas semíticos del nordeste, el hebreo bíblico (cf. Is 19.18) y las glosas y términos semíticos occidentales de las tablillas de el-Amarna, pueden catalogarse como “sudcananeos” juntamente con el moabítico y el fenicio» (NBD, p. 184).
Literatura
El estudio de la literatura de Canaán se fundamenta básicamente en los descubrimientos de Ugarit. Este material incluye, entre otros documentos, la epopeya de Baal (escrita ca. 2000 a.C.), la leyenda de Aqhat (ca. 1800 a.C.) y el relato del rey Keret (del siglo XVI a.C.). La poesía que manifiestan estas obras puede relacionarse con la literatura bíblica en lo que respecta al vocabulario y los giros del lenguaje.
Es posible que en los tiempos de Hammurabi se introdujese en Canaán el sistema de escritura cuneiforme, juntamente con el idioma y la literatura de los babilonios.
Arte
Los hallazgos arqueológicos muestran que los cananeos avanzaron en el cultivo de las artes, sobre todo en la escultura y la orfebrería. Trabajaban también con esmero la madera y fabricaban telas preciosas.
Comercio
La situación geográfica de Canaán fue siempre sumamente estratégica. Allí coincidían las rutas más importantes del comercio mundial de la época. La flota mercante de los fenicios se hallaba muy activa en el negocio de la púrpura. Las ciudades del interior tenían como patrimonio no solo la agricultura y la ganadería sino también el comercio. Concurrían allí las caravanas de Asia Menor, Babilonia y Egipto para el intercambio de una gran variedad de productos industriales y agrícolas. A los israelitas recién salidos del desierto la vida de los cananeos debe haberles parecido en extremo lujosa.
Religión
La obra de Filón de Biblos, erudito fenicio que vivió a finales del primer siglo d.C. y la literatura épico-religiosa descubierta en Ras Samra (antigua ciudad de Ugarit) durante los años 1929–1937, arrojan mucha luz sobre la religión de los cananeos, quienes eran decididamente politeístas. Entre sus dioses sobresalen los siguientes:
El (el Poderoso) era la deidad suprema. Era un dios tirano, cruel, sanguinario y lujurioso, que echó del trono a su padre y asesinó a su hijo favorito y a su hija. Tenía tres de sus hermanas como esposas. Para los cananeos El era el «Padre de los hombres» y lo representaban como «el Padre Toro». Es decir, el progenitor de los dioses. El hijo y sucesor de El era ® Baal (señor), el dios de la lluvia, la tempestad y la fertilidad. Anat, hermana y esposa de Baal, forma junto a ® Astoret y ® Asera la trilogía de diosas cananeas que ilustran la gran depravación del culto cananeo. Eran las diosas de la guerra y la actividad sexual. Anat, a quien se le llamaba «Virgen» y «Santa», era en realidad una prostituta del panteón cananeo. Astoret, la diosa de la estrella vespertina, no siempre se distingue de Anat. Era tanto una diosa madre como una prostituta. Asera, esposa de El, según la mitología de Ugarit, era la diosa principal de Tiro en el siglo XV a.C., bajo el nombre de «Santidad». Se le nombra al lado de Baal en el Antiguo Testamento, donde el término «Asera» significa principalmente la imagen de esta diosa (1 R 15.13; 18.19; 2 R 21.7; 23.4).
En los cultos cananeos se sacrificaban animales a los dioses (carneros, corderos y palomas). Aunque hay indicios de sacrificios humanos en el culto cananeo del segundo milenio a.C., esta práctica no se ha podido corroborar arqueológicamente. De acuerdo a los textos ugaríticos y a la literatura egipcia de origen o inspiración semítica, la religión cananea apelaba a lo bestial y material de la naturaleza humana. Esos cultos incluían actividades sexuales, en las cuales participaba personal femenino del templo especialmente separado para tal oficio.
El politeísmo cananeo, que era de lo más degradado, corrompió moralmente al pueblo. En el culto de sus dioses, hombres y mujeres se prostituían a su antojo. Se ha dicho que en aquellos tiempos no había en el Medio Oriente una religión tan degenerada como la de Canaán. Según Lv 18.25, la tierra estaba contaminada por las abominaciones practicadas por los cananeos, a quienes la tierra tuvo que vomitar (Lv 20.22).
Exterminio
Jehová ordenó a Israel que exterminase a los cananeos (Éx 23.31–33; 34.11–17; Dt 7.2–4; 9.3). Hay algunos que califican de injusto este mandato y afirman que no se halla en armonía con el carácter de Dios, quien es «lento para la ira y grande en misericordia». Una buena respuesta a esta objeción se halla en la justicia de Dios y en la naturaleza de la religión cananea. El propósito divino en la destrucción de los cananeos era en primer lugar punitivo (Gn 15.16; Lv 18.25). Dios es también justo y sabe dar su paga a los que hacen mal. Castigó a los antediluvianos (Gn 6) y a los habitantes de Sodoma y Gomorra (Gn 19) mediante fuerzas naturales. ¿Por qué no habría de destruir a los cananeos a través del pueblo de Israel? No es tampoco la única vez que Él se vale de una nación para castigar a otra. Lo hace también cuando trae a los asirios para maldición del reino del norte en Palestina y a los babilonios para ejecutar juicio sobre Judá. Además, el propósito de Dios al destruir a los cananeos era preventivo (Éx 23.31–33; 34.12–16; Dt 7.2–4). No quiere que su pueblo se contamine con las maldades de Canaán. Los cananeos estaban tan corrompidos, que aun su existencia era incompatible con la conservación de Israel en pureza y verdad, necesarias para el cumplimiento de su misión universal de bendición (Gn 12.1–3).
Los israelitas no cumplieron cabalmente la orden divina y su desobediencia les trajo muchos males. El libro de Jueces menciona los continuos fracasos de Israel. Judá no pudo arrojar a los que habitaban en los llanos (1.19). «Mas el jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron los hijos de Benjamín» (1.21). Tampoco Manasés (1.27), Efraín (1.29), Zabulón (1.30), Aser (1.31), Neftalí (1.33) ni Dan (1.34) tuvieron completo éxito en la empresa de desarraigar a sus enemigos. El cananeo «persistía en habitar aquella tierra» (Jue 1.27) y fue azote y tropezadero para los hijos de Israel (Jue 2.1–3).
extr. de

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

Aristóteles y la Educación de los hijos

12 Jun

Aristóteles y la Educación de los hijos
Publicado por Malena el 11 de Junio de 2010

Los legisladores de una ciudad perfecta deberán redactar leyes para atender las necesidades de los niños desde mucho antes de nacer.

En una ciudad perfecta, estas leyes deberán asegurar las condiciones necesarias e ideales para que las parejas contraigan matrimonio.

La edad de los cónyuges debe guardar una relación conveniente y armoniosa entre sí, de modo que las facultades y capacidades de cada uno estén de acuerdo con sus funciones reproductivas y que no haya diferencias significativas en ningún momento de sus vidas, en su capacidad de tener hijos.

Las excesivas diferencias de edad en un matrimonio, son causa de discusiones, peleas y disgustos. Tampoco es beneficioso para los hijos que haya entre sus padres mucha diferencia de edad, ya que si son demasiado mayores no podrán asegurar su manutención y cuidado y si son demasiado jóvenes, no sabrán cómo hacerse respetar.

Lo ideal es que el hombre sea diez años mayor que la mujer, porque su ciclo reproductivo termina diez años después y es mejor para ambos que sus capacidades reproductivas finalicen al mismo tiempo.

Las uniones precoces no son favorables para los hijos que tengan estas parejas, porque la especie humana está sometida a la misma ley de la naturaleza que rige en los animales, que muestra que individuos demasiado jóvenes tienden a tener descendencias más frágiles y raquíticas.

Aristóteles afirma que en países donde no se respeta esta ley, la raza es pequeña y débil, además, la mujer inmadura tiene partos más difíciles y con frecuencia mueren.

Desde esta perspectiva, la edad ideal para el matrimonio, para Aristóteles, es de 18 años para las mujeres y de 37 o algo menos, para los hombres. De de esta manera, ambos concebirán a sus hijos en la etapa de mayor vigor.

Durante el embarazo, las madres deberán comer liviano y permanecer activas, manteniendo su espíritu en perfecta calma, ya que los fetos perciben las impresiones de sus madres cuando están en el útero.

Después de los cincuenta años, es conveniente dejar de engendrar hijos, para evitar concebir niños defectuosos y débiles; y la infidelidad debe considerarse algo deshonroso.

Una vez nacidos, los hijos deben ser alimentados adecuadamente con el alimento más substancial y conveniente, que es la leche.

Será bueno acostumbrar a los menores, desde su más tierna infancia, a las impresiones del frío para que crezcan fuertes; y tratar que desarrollen los buenos hábitos que necesitan para desenvolverse adecuadamente cuando sean adultos.

Los niños deben tener oportunidad de dedicarse al juego, que debe ser, generalmente, un ensayo de los trabajos que deberán realizar en el futuro.

Es un gran error reprimir los gritos y las lágrimas de los niños, porque son un medio que favorece el desarrollo y representa un ejercicio para el cuerpo.

Es conveniente que los niños no tengan acceso a los espectáculos que son indignos de un hombre libre, ni tampoco tengan oportunidad de escuchar palabras obscenas, ya que empiezan diciendo esas palabras y luego continúan con los hechos, porque es necesario proteger a la infancia, de todo lo que se relaciona con el vicio y la malevolencia.

Hasta los cinco años un niño no debe ser sometido a instrucción, pero desde los cinco a los siete años podrán asistir a las clases que recibirán más adelante formalmente.

La educación abarcará dos épocas, desde los siete años hasta la pubertad y desde la pubertad hasta los 21 años.

Fuente: “Aristóteles, Vida, pensamiento y obra”; Política; Libro IV; “Teoría General de la Ciudad Perfecta”; parte XIV “De la educación de los hijos en la ciudad perfecta” y parte XV “De la Educación durante la primera infancia”; Colección Grandes Pensadores; Ed. Planeta DeAgostini; 2007.