Falsas Enseñanzas del G12.

8 jun

Falsas Enseñanzas del G12.
por Bismarck Antonio Aburto M viernes, 19 de diciembre del 2008 a las 21:56
guardado en Falso G12.
Un breve análisis de las enseñanzas y prácticas del G-12

Pastor: Daviel D’Paz
Centro Cristiano Eben-Ezer
7216 E. Admiral Pl.

Tulsa, OK. 74115

Tel. (918) 951-1473

Prefacio
La iglesia de Jesucristo se encuentra enfrentándose en la actualidad a uno de sus más grandes desafíos de los tiempos modernos: las enseñanzas heréticas de un autoproclamado profeta las cuales se encuentran barriendo muchas iglesias y están siendo aceptadas sin cuestionamientos por un número cada vez mayor de pastores y líderes de todas las denominaciones.

Es imperativo e imprescindible que investiguemos y examinemos muy de cerca las falsas enseñanzas y prácticas peligrosas para la salud espiritual de la iglesia propagadas por César Castellanos, conocidas como el G-12 o el grupo de los 12. Impulsados por un deseo intenso de ver a sus congregaciones crecer, muchos pastores sucumben ante los sorprendentes y rápidos resultados que el G-12 proporciona. Tristemente la mayoría de estos pastores bienintencionados no investigan lo que en realidad existe detrás de las enseñanzas y prácticas de este movimiento. Deslumbrados por los resultados, la mayoría de los pastores y líderes no se toman el tiempo ni la molestia de comparar dichas enseñanzas y prácticas a la luz de la infalible Palabra de Dios.

Vivimos en una sociedad acostumbrada a los resultados rápidos. Nuestra sociedad ha sido condicionada para aceptar sin cuestionamientos la filosofía pragmatista de que “el fin justifica los medios”. Desafortunadamente esta filosofía anticristiana se ha introducido en muchas iglesias y denominaciones. Sin importar los medios que se usen, muchos líderes evangélicos promueven la idea de que lo más importante son los resultados. Esta filosofía ha producido una gran confusión en la iglesia debido a que con tal de obtener resultados, se aceptan un gran número de enseñanzas y prácticas cuestionables. Desde las falsas enseñanzas de la confesión positiva (lo que dices recibes), hasta la deificación del ser humano (que somos pequeños dioses), la iglesia de Jesucristo se ha visto bombardeada de un sin número de falsas enseñanzas presentadas como “revelaciones divinas”.

Las enseñanzas del G-12 no son la excepción, pues su principal exponente, el señor César Castellanos afirma haber recibido tal “modelo” por revelación divina. Al igual que todos los fundadores de las falsas doctrinas del pasado que no han encontrado apoyo bíblico para sus enseñanzas y han tenido que recurrir a la atrevida afirmación de “revelación divina”, así también Castellanos no ha sido la excepción.

El estado de la iglesia actual se presta muy bien para que “falsos maestros introduzcan encubiertamente herejías destructoras” (1Pedro 2:1), y para que auto proclamados profetas “por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas” (1 Pedro 2:3). Es nuestro deber “Examinadlo todo” como les escribiera el apóstol Pablo a los Tesalonicenses. Es con ese deseo de obedecer el mandato bíblico que he puesto a disposición del pueblo cristiano evangélico este material que espero sea como una voz de alarma para que examinemos cuidadosamente lo que se encuentra siendo enseñado en muchas iglesias como la última “revelación” que está revolucionando el crecimiento de las iglesias.

Pastor, Daviel D’Paz N.

Tulsa, OK.

Noviembre del 2005.

CONTENIDO

PRIMERA PARTE

El movimiento G12: ¿Nueva Reforma o Vieja Herejía?

Historia del G-12 / El funcionamiento del G-12 / Las interpretaciones místicas del G-12 La Teología del G-12 / La antropología en la enseñanza del G-12 / La doctrina de la salvación en la enseñanza del G-12 / La eclesiología en el sistema del G-12.

SEGUNDA PARTE

¿Visión Celular o Visión satánica?

¿En qué consiste la visión celular o G-12? / San Ignacio de Loyola y el ocultismo / De Loyola a Escrivá con el Opus Dei / Definiendo al G-12 / Las herejías de Castellanos y el G-12 / El G-12 en las iglesias evangélicas / Otras características del G-12 / De los Peligros / Opiniones y Pronunciamientos / Asambleas del Dios de Brasil / La Asociación Bautista del Salvador.

TERCERA PARTE

¿Quién está detrás del Grupo de los Doce?

Cómo comenzó todo / Cómo llegó al Brasil / Principios básicos del G-12 / Enseñanzas del G-12 y las refutaciones bíblicas / Ritos utilizados en las iglesias del G-12 en sus celebraciones / La convención Bautista Brasileña.

CUARTA PARTE

El G-12: Una franquicia para la fe

Conclusión.

PRIMERA PARTE:

El Movimiento G-12: ¿Nueva Reforma o Vieja Herejía?
No me sorprendió. De hecho, era casi previsible. Dada la situación en la que se encuentran los púlpitos y en consecuencia, la enseñanza en muchas iglesias evangélicas, era de esperarse que en cualquier hora una nueva ola viniera a agitar el mar tranquilo de la negligencia pastoral. El surgimiento de una nueva ola o movimiento denominado G-12, no fue en nada sorprendente. Reuniendo varias doctrinas hoy muy conocidas por parte de los evangélicos, el G-12 se presenta como la propuesta eclesiástica del próximo milenio. A juzgar por el contenido doctrinal, no hay casi nada en el G-12 que merezca un nuevo análisis, aunque ya fue abundantemente estudiado. Lo que ha sorprendido es la rapidez y facilidad con la que dicha ola se esparce entre las iglesias, incluso entre aquellas iglesias históricas y las estrategias psicológicas usadas en los encuentros.

La mayoría de los participantes desconoce el origen del movimiento, así como también sus propuestas. Fascinados por el impacto emocional y el aparente resultado inmediato, ven al G-12 como la esperanza de alcanzar la unidad de la iglesia y una reforma estructural. Según algunos proponentes, el modelo eclesiástico denominado “las células” es una Segunda Reforma, no perdiendo nada en intensidad con la Reforma Protestante del Siglo XVI. El propósito de esta obra es demostrar que el G-12 no trae una nueva reforma, pero lo que sí trae son solo viejas herejías envueltas con un nuevo lenguaje tales como son la teología de la prosperidad, confesión positiva y maldición hereditaria, entre otras.

Así que, lo que se propone en esta pequeña obra es verificar el origen y las propuestas doctrinales del movimiento con base en sus propias afirmaciones. No nos dedicaremos en esta primera parte a discutir las cuestiones metodológicas de los encuentros. A pesar de la importancia de los mismos, el foco central ha sido desatendido en las discusiones cuando estas giran solamente en torno de las cuestiones técnicas y psicológicas de los encuentros. Este es sólo un componente del complejo movimiento del G-12.

Historia del G-12

Todos los proponentes del modelo G-12 admiten que el movimiento tuvo su inicio con la visión recibida por César Castellanos Domínguez. Castellanos es pastor de la Misión Carismática Internacional que él fundó después de un periodo de frustración con su propio ministerio. Desilusionado con los resultados de su trabajo, él aplicó el modelo de iglesias en células propuesto por el pastor Coreano Paul Yonggi Cho, alcanzando resultados más satisfactorios. Sin embargo en 1991, según sus propias informaciones, él recibió una visión que iría a cambiar definitivamente su ministerio y su iglesia tal como él mismo lo comenta:

“En 1991, sentimos que se aproximaba un mayor crecimiento, pero algo impedía que el mismo ocurriera en todas las dimensiones. Estando en uno de mis prolongados periodos de oración, pidiendo la dirección de Dios para algunas decisiones, clamando por una estrategia que me ayudara en la fructificación de las setenta células que teníamos hasta ese entonces, recibí la extraordinaria revelación del modelo de los doce. Dios me quitó el velo. Fue entonces que tuve la claridad del modelo que ahora se encuentra revolucionando el mundo en cuanto al concepto más eficaz para la multiplicación de la iglesia: el modelo de los doce. En esa ocasión, escuché al Señor diciéndome: ¡Vas a reproducir la visión que tengo en doce hombres y estos deben hacerlo en otros doce, y estos a su vez en otros doce! Cuando Dios me mostró la proyección del movimiento me maravillé”.

Después de haber implantado el modelo, la Misión Carismática Internacional experimentó un sorprendente salto de crecimiento. Esto llamó la atención de líderes en Brasil los cuales, movidos por el interés de alcanzar un crecimiento semejante, implantaron el modelo en sus comunidades y lo han difundido entre las iglesias evangélicas brasileñas

Dos aspectos necesitan ser observados en cuanto a la implantación del movimiento en Brasil. Primero, la llamada Iglesia en Células como estrategia de crecimiento de la iglesia no es algo nuevo en el Brasil, habiendo sido aplicada hace ya varios años. Si no esto no es algo nuevo, ¿Entonces cual fue el factor determinante para el rápido crecimiento? Se apuntan como elementos distintivos y por lo tanto determinantes, el número exacto de doce discípulos y los encuentros de tres días. Se nota así porque tales elementos del modelo son los más enfatizados. En segundo lugar, es importante observar que al ser implantado en Brasil tanto el Modelo G-12 como el Encuentro fueron adaptados, pasando por algunas modificaciones como por ejemplo, el sigilo del Encuentro (o Pacto de Legalidad y Silencio), que es característica peculiar del modelo brasileño.

Los principales proponentes del G-12 en Brasil son Valnice Milhomens y Rene Terra Nova, ambos considerándose legítimos discípulos de César Castellanos. Valnice afirma haber recibido autoridad por delegación de Castellanos. Terra Nova igualmente afirma ejercer tal autoridad espiritual por delegación del mismo Castellanos.

El funcionamiento del G-12

A pesar de las diferencias existentes en el movimiento, algunos puntos básicos son comunes. El modelo es estructurado a partir de una dinámica definida como Escalera del Éxito. En conclusión, el proceso puede ser resumido en cuatro etapas:

Evangelización (Ganar)
Consolidación (Consolidar)
Entrenamiento (Discipular)
Envío (Enviar)
La Evangelización acontece en las células que tienen como referencia el número 12. Así que, cuando una célula alcanza el número de 24 personas en sus reuniones, ella se subdivide. La otra característica es que al principio, la célula ocupa el papel de enseñanza y formación de la iglesia, restando al culto comunitario sólo el papel de celebración.

La consolidación es la etapa en la cual la fe del individuo es afianzada o definitivamente asegurada. Es en esta etapa del proceso en donde el Encuentro es realizado. De esta forma, queda evidente que el propósito del Encuentro no es principalmente la evangelización, siendo incluso recomendado que se certifique la conversión del candidato antes de su participación.

Básicamente el Encuentro tiene dos objetivos: Primero, afianzar la fe del nuevo convertido a través de liberación y quiebra de maldiciones. En segundo lugar, conducir a abrazar la visión a aquel que se convirtió por métodos anteriores al G-12. En otras palabras, hacer la transición del modelo eclesiástico antiguo hacia el G-12. A esto ellos le dan el nombre de “transición” o simplemente “recibir la visión”.

El Encuentro es un retiro de tres días y de naturaleza homogénea que ocurre durante un fin de semana, siendo precedido y seguido de cuatro reuniones normalmente semanales: el pre y post-encuentro. Son nueve horas de charlas acompañadas de extremo rigor disciplinario, incluso hasta con prohibición de intercomunicación lo que provoca una fuerte reacción emocional y resultados aparentemente sorprendentes.

El Entrenamiento es realizado por la escuela de líderes de cada iglesia. Aquí son preparados los líderes que irán a dirigir las células y ejecutar el programa de discipulado. La tendencia es de cursos breves de baja calidad. El objetivo es que cada participante o seguidor del G-12 alcance sus 144 discípulos. Por fin ocurre el Envío cuando los líderes entrenados asumen el liderazgo de grupos de células, siempre de 12 personas, los cuales estarán en entrenamiento para que puedan asumir el liderazgo.

En cuanto al funcionamiento, es importante observar que aunque el G-12 es un movimiento que no propone la afiliación de sus participantes a la iglesia realizadora del evento, sí es posible por ejemplo, ser uno de los doce de algún líder y permanecer miembro de una iglesia histórica que no tenga encuadrado el modelo. De esa forma, el movimiento a través de sus Encuentros tiene una penetración más eficiente en el seno de las iglesias y permite a los líderes de la región ejercer control sobre miembros de otras iglesias sin que ellos se separen de las mismas.

Las interpretaciones místicas del G-12.

El movimiento sigue las tendencias contemporáneas de interpretación bíblica, más específicamente la subjetividad y relatividad en la interpretación y aplicación de los textos bíblicos. De hecho, tanto el Modelo como el Encuentro parecen bíblicos, si consideráramos el volumen de citas y alusiones a textos bíblicos en ellos contenidos. Naturalmente los participantes y proponentes del modelo también afirman que su base teológica es la inerrancia de las Escrituras, las cuales ellos aseguran que son aceptadas como regla de fe y práctica. La diferencia está en sus principios de interpretación.

Tres principios pueden ser observados:

El primero consiste de una terrible ambigüedad en la comprensión de los textos. En otras palabras, los textos son tratados de forma relativa, pudiendo adquirir significados múltiples. No se trata de un significado pleno del pasaje sino de diversos sentidos dados a un mismo pasaje los cuales son entendidos así de forma ambigua.

Por ejemplo, en Habacuc 2:2 la palabra “visión” es entendida de diferentes maneras, significando al mismo tiempo la visión recibida por el profeta Habacuc; visiones literales recibidas actualmente por las personas y visiones no literales pero que implican un gran deseo o una fuerte convicción, frutos de la capacidad de proyectar el futuro. Estos dos últimos sentidos son usados y justificados por el texto de Habacuc y otros. Por lo tanto, no es solo entender lo que significa adquirir la visión conforme propone el movimiento. Puede significar la comprensión correcta de la Escritura, así como desarrollar la capacidad de buscar objetivos aún no concretizados o finalmente, abrazar la visión recibida por César Castellanos.

El Encuentro y sus fases no son sólo para los nuevos creyentes, sino también para líderes que quieren implementar la visión de células de multiplicación y de grupos de 12. Para esa visión es necesaria una gran disciplina y buena disposición pero sobre todo, experiencia con el Señor Jesús.

El segundo principio puede ser definido como una especie de hermenéutica freudiana. Más que alegórica ella es simbólica. Con base en un subjetivismo extremado, los pasajes bíblicos son aplicados dándosele a los detalles significados teológicos y prácticos, tal como vemos en el Manual del Encuentro: “…Hubieron Salido, pues, de la ciudad y vinieron a él” (Jn. 4.30). Es necesario salir para encontrarse con Jesús… Salimos de la ciudad para términos de un encuentro con Él. Abraham, Moisés y Jesús salieron de la ciudad. Nosotros necesitamos salir de la agitación para que podamos encontrarnos con él”.

Obsérvese que en un intento por justificar el Encuentro, el texto bíblico no fue sólo alegorizado, sino que ganó además de un significado teológico, un sentido simbólico que expresa deseo, obediencia e incluso fe. El Encuentro incentiva por lo tanto, una utilización simbólica de la Escritura y reúne en torno de sí un conjunto de ritos, prácticas y procedimientos entendidos como bíblicos, pero que son de naturaleza mística.

El tercer principio es la subjetividad en la aplicación, la cual es como una especie de interpretación romántica de la Biblia. Por ese principio, las perspectivas históricas y literarias son abandonadas y el centro de la interpretación pasa a ser la experiencia subjetiva, intimista y mística del intérprete. Por esta vía, todos los textos se aplican a todas las personas, bajo cualquier aspecto. Por ejemplo:

“En esa ocasión oí la voz de Dios que me dijo que fuera al Jordán para bautizarme nuevamente, e incluso me mostró quien debería hacerlo: un misionero mexicano que inmediatamente me compartió que cuando su madre estaba embarazada, un profeta oró diciéndole: Este niño que va a nacer tendrá el ministerio de Juan el Bautista.
Cuando salí de las aguas, sentí literalmente en el espíritu que los cielos se abrieron y que Dios enviaba su Espíritu.”

Esas prácticas son comunes en el movimiento y demuestran una aplicación de la Escritura que cede su propia objetividad a la subjetividad personal y tendenciosa del intérprete. En este caso, observamos que la Escritura es alejada de su posición de única regla de fe y práctica y ahora tal autoridad es compartida con las revelaciones recibidas por los proponentes del G-12. Las mismas reglas de interpretación son aplicadas a las revelaciones contemporáneas. La única base del Modelo G-12 es la visión y la revelación dadas a César Castellanos. A partir de allí, tanto la fe como la vida cristiana son conducidas por revelaciones recibidas por los líderes. Decisiones prácticas tales como casarse o no casarse, son tomadas por medio de visiones o revelaciones. Como por ejemplo:

“Me recuerdo de situaciones tan concretas como la revelación del día en que ella se convertiría a la vida cristiana y el momento en que después de pedir otras señales, el Señor me dije con voz audible…” “Desde ahí tuve el convencimiento de que realmente Dios le hablaba (a César), que era un hombre de fe, a quien Él le comunicaba las cosas de forma directa…” “Siempre deseé escuchar la voz de Dios de la misma manera que mi esposo lo conseguía…”.

Tales decisiones son llamadas decisiones trascendentales y rigen la vida cristiana. La naturaleza mística de las mismas es definida de manera precisa por César Castellanos:

“La Misión Carismática Internacional es una iglesia eminentemente profética. Tendría que serlo porque su inicio fue determinado por una palabra profética dada directamente por Dios a este su siervo…”.

Esa subjetividad subyuga a las Escrituras y los somete ante los criterios humanos. Las pretenciosas visiones y revelaciones directas pasan a determinar la doctrina de la iglesia y la conducta personal. No hay límites para la imaginación humana. Tal y como lo afirma Valnice:

“Dios trabaja con visiones; donde no hay visión no hay obra. Todas las realidades comienzan con visiones.”

A este arsenal de revelaciones cotidianas, se siguen innumerables casos de experiencias inexplicables de naturaleza mística. Resurrecciones, arrebatamientos y ceremonias son detalladamente descritos en obras de los líderes del movimiento. No es pues de sorprendernos del “dualismo” presente en esas revelaciones, así como en sus interpretaciones. Lo sorprendente es que los líderes avocan para sí mismos, una credibilidad por encima de cualquier crítica. El cuestionamiento de sus experiencias es casi siempre descrito como incredulidad y oposición a Dios. Obsérvese la evaluación que Valnice hace de una de sus visiones cuando según ella Dios le mostró dos iglesias: la fiel – Jerusalén – y la infiel – Roma:

“Jerusalén representa el lugar en donde la Palabra de Dios es íntegramente obedecida sin cuestionar y el Espíritu es el Señor Absoluto en la Iglesia. Roma es el lugar de la lógica, de la razón, en donde la filosofía va construyendo una estructura de raciocinio que lleva al cuestionamiento de la Palabra de Dios.”

Además de promover una separación entre la fe y la razón, queda en evidencia que la visión del líder es incuestionable. En cualquier otra situación esa posición sería clasificada como fanatismo.

La Teología del G-12

Como ya dijimos, la teología del movimiento y del encuentro en las que se tienen muchas novedades y propuestas, re-editan el conjunto de doctrinas propagadas por el neo-pentecostalismo. Dos observaciones pueden ser hechas del título de la introducción. En primer lugar, la inconsistencia o incoherencia de sus doctrinas ni siquiera es observada por los seguidores del movimiento, lo que demuestra más de una vez la fragilidad de las iglesias evangélicas. En segundo lugar, el mérito del G-12 tal vez sea haber llevado algunas doctrinas del neo-pentecostalismo hasta sus últimas consecuencias.

La Antropología en la enseñanza del G-12

Un buen punto de partida para el análisis del movimiento es su antropología.

Bajo la influencia post-moderna, el hombre es visto por el G-12 como el fruto de lo que David Herrero llama “espíritu romántico” tal y como él mismo lo describe: “El Hombre Romántico no sólo es inherentemente bueno, sino que es también divino. De acuerdo con la filosofía que traspasa la antropología romántica, entre Dios y el hombre hay una identidad básica.” Por sus afirmaciones, César Castellanos deja en claro que su perspectiva del ser humano es fatalmente comprometida con ese antropocentrismo, si no es el punto de vista de los demás, por lo menos sí es de él mismo.

Castellanos afirma:

“Experimenté cómo mi espíritu se iba desprendiendo del cuerpo. Luché, sin embargo una fuerza invisible manejaba mi alma. De repente, vino a mi mente la prueba del mes anterior y me acordé de las palabras “¡No es hora!”. Me apropié de ellas y dije: Señor no es posible que tú permitas esta muerte, no es hora, Tú me necesitas en la tierra. Dame fuerzas para regresar a mi cuerpo y que pueda levantarlo en tu nombre”.

En otra ocasión el Espíritu Santo le dice lo siguiente después de que él había orado entregando la dirección de la iglesia al propio Espíritu: “¿Y por qué tardaste tanto para decidirlo? Porqué hasta ahora tú eras el pastor y Yo solo tu auxiliar. Tú me decías: Espíritu Santo bendice esta persona y esta obra, bendice lo que voy a predicar bendice la iglesia y yo tenía que hacerlo”.

Mayor arrogancia encontramos en las afirmaciones de Valnice: “Todo lo que sale de la boca de Dios es un decreto, pues emitido por una autoridad cuya palabra tiene fuerza de ley, sus decretos son acompañados de su cumplimiento.”

Tal enseñanza es seguida por su propia experiencia personal. Al referirse a la actitud que tomó al evaluar el horario de las 18:00 horas como momento de adoración a Maria, ella declara: “Padre, como autoridad espiritual en esta nación, revoco el decreto de Roma y establezco otro decreto…” “El milagro ocurre cuando yo libero el poder del Espíritu Santo. Y entonces ocurren milagros pues las personas son transformadas.”

Este ejemplo no es una característica aislada, sino que se puede ver en los varios líderes que se adhirieron al movimiento, demostrando ser un espíritu de la época. Pero no son sólo aquellos que andan con Dios los que parecen gozar de ese estatus. En cuanto a todos aquellos que se oponen al G-12, se afirma: “Se puede decir que el pastor que no entre en esta dimensión, está matando el progreso del evangelio en su área… Quién no se reproduce está afectando la posibilidad de conversión de miles de vidas.”

Es obvio que los proponentes del G-12 por un lado afirman creer en la soberanía de Dios, pero por otro lado sus propuestas son inconsistentes con las doctrinas más elementales de la Escritura, como por ejemplo la omnipotencia de Dios. Por ese camino, la independencia divina queda perjudicada y Dios se torna dependiente de los deseos y caprichos humanos.

Además de la relación con Dios, otro aspecto en el cual los líderes del G-12 expresan su propia divinización es en cuanto a los espíritus malignos. Las acciones de los espíritus malignos dependen de la conducta humana: “Todo pecado es una ruptura de comunión con Dios. Cada nivel de pecado libera una cantidad de demonios, cada pecado atrae una maldición. De esa manera, mis actos tienen el poder de liberar (no se sabe bien de donde) demonios que estaban presos (no se sabe por quienes o para qué)”.

La doctrina de la salvación en la enseñanza del G-12.

La consecuencia final de esa exaltación humana es la minimización de la Persona y obra redentora de Jesucristo y por contradictorio que parezca, la exaltación del hombre y de Satanás. La seguridad del creyente es reducida si acaso y en la mejor de las hipótesis, a la de su propia conducta y autoridad espiritual. El hecho de que las Escrituras nos enseñan claramente que somos guardados por Dios (Salmo 121) y que Jesús nos guarda (Juan 17:12) es totalmente ignorado. Frente a la perspectiva de guerra espiritual exagerada por las enseñanzas de la G-12, los demonios alcanzan un poder y una posición de importancia y en algunas ocasiones hasta por encima de Dios:

“Cuando peco, abro una puerta de legalidad para que Satanás entre con su propósito de MATAR, ROBAR Y DESTRUIR… La maldición se infiltra por una legalidad y abre la puerta para que demonios vengan sobre la vida de la persona.”

Es importante notar aquí que esta cita se refiere al Encuentro, donde se presupone que el participante también llamado “encontrista” o “encuentrista” es convertido. Eso significa que Satanás tiene poder para entrar en la vida de aquel que fue salvo por Cristo. Más que eso, la conducta inapropiada es considerada una obstrucción o un impedimento para que Dios bendiga a sus hijos.

Por alguna razón, el modelo del G-12 describe al creyente como un ser dividido entre Dios y el diablo. Pertenecemos a Dios, pero el diablo también ejerce dominio sobre nosotros. El manual también afirma: “Para que haya cura interior son necesarios dos pasos: Romper el dominio de Satanás sobre nosotros y tomar posesión de lo que es nuestro por derecho”.

Esto nos conduce al verdadero carácter de la doctrina del movimiento G-12, o sea, su dualismo en donde Dios y los demonios contienden en igualdad de condiciones. En una narrativa como mínimo pintoresca, Valnice describe el proyecto “Palacio de la Reina.” En su argumentación y pretenciosa interpretación bíblica, ella entiende que Pablo no venció a la entidad pagana en Éfeso (Hechos 19), sino que sólo la debilitó.

Pero según ella siguiendo datos históricos, fue el apóstol Juan quien derrotó a aquella entidad y conquistó a Éfeso para Cristo. Ese dominio geográfico de Dios duró 200 años, siendo después la ciudad otra vez conquistada por tal entidad. Al explicar la razón para ese dominio, ella afirma: “Hoy Éfeso queda en Turquía, un país musulmán. Hoy hay sólo 500 cristianos nacidos de nuevo en aquel país. ¿Qué es lo que aconteció? Diana reconquistó su trono.”

¿Lo volvió a reconquistar de las manos de quién? Así, la obra redentora de Cristo es manchada por las enseñanzas del G-12, tornada sin efecto una vez que somos sometidos a una salvación que depende de una liberación posterior y de quiebra de pactos y maldiciones no deshechos por la cruz de Cristo. Esa visión dualista dispone de las situaciones que escapan del control de Dios y vivimos así bajo una constante actividad demoníaca en nuestras propias vidas.

Tales afirmaciones acercan al G-12 más al gnosticismo del primer siglo que al cristianismo bíblico. Evidencian la naturaleza sincretista del movimiento y su total incapacidad de mostrar la soberana obra redentora de Dios. La salvación es desnudada de su carácter soberano y monergista, y tanto ella como la vida cristiana dependen de esa aventura humana en el mundo espiritual. Tales personas no poseen la autoridad para hablar del evangelio de la gracia soberana de Dios.

Además de negar la obra redentora de Jesucristo, la enseñanza del G-12 aún se opone a la Persona de Dios. Sus atributos son menospreciados, tales como su bondad, amor y justicia. En una sesión de regresión, el ministrador del Encuentro es orientado a conducir a sus encuentristas a perdonar a aquellos que les hicieron daño. En cada etapa, desde la infancia hasta la vida adulta, el ministrador deberá instruir a los encuentristas que se acuerden de momentos difíciles, amargos, traumáticos, etc. Ellos necesitan liberar el perdón hacia las personas envueltas en cada fase, incluso a Dios mismo. Tal afirmación se basa en la hipótesis de que alguien puede estar resentido con Dios. Pero tal enseñanza ignora y pasa por alto la naturaleza santa y justa de Dios, así como su inmutabilidad y acentúa el carácter meritorio del sufrimiento humano.

La Eclesiología en el sistema del G-12

Por tratarse de un movimiento que se propone ser el modelo eclesiástico del próximo milenio, podemos definir este punto como una escato-eclesiología. Es notorio que la motivación del G-12 es el crecimiento vertiginoso de la iglesia. Esto la transforma en una institución ensimismada, auto-centrada y esclava del pluralismo y pragmatismo religioso. Tres puntos pueden ser destacados en esa escato-eclesiología:

En primer lugar, usando los términos del propio movimiento, la iglesia del siglo XXI será sobrenatural. Por sobrenatural se entiende el carácter místico y supersticioso dado al movimiento por el neo-pentecostalismo. Se aguarda para el próximo siglo el surgimiento de señales en abundancia y el retorno a los milagros neotestamentarios.

Conforme a las previsiones de un líder del G-12: “Creo que brevemente seremos revestidos con la unción de los grandes y maravillosos prodigios del Espíritu Santo y nuestra sombra curará como la de Pedro y por nuestra palabra de autoridad los muertos resucitarán y grandes fenómenos ocurrirán por la fe en el nombre de Jesús”.

Además de las señales milagrosas, se espera un periodo de innumerables revelaciones rutinarias, vistas como el “mover” de Dios. Esto implica que en el próximo milenio la iglesia deberá abandonar sus dogmas, sus doctrinas y que será conducida solo por las revelaciones.

En segundo lugar, la iglesia del siglo XXI es vista como un cumplimiento escatológico. El modelo G-12 se ve como el cumplimiento profético. Como es de esperarse, tales profecías no son encontradas en las Escrituras sino que provienen de las revelaciones recibidas por los proponentes del movimiento. Solo veamos:

“Hemos recibido la palabra en el sentido de que en los años venideros habrá gente hambrienta por conocer el mensaje de salvación; millones y millones correrán por las calles demostrando su deseo de conocer a Cristo y la única estructura que permitirá estar preparada para esto, será la iglesia en células.”

Las congregaciones del tipo tradicional en las cuáles no haya más que 200 personas, no estarán en el modelo, porque cada iglesia será como mínimo de cien mil personas.
Además de Castellanos, otros líderes del movimiento y sus discípulos tienen la misma visión profética, la misma expectativa triunfalista para el próximo siglo:

“Teniendo la convicción de que el modelo de Bogotá era la base para el modelo que Dios tiene para nosotros, hemos retornado a las convenciones para beber de la fuente. Creemos que Dios dio al Pastor César Castellanos el modelo de los Doce que ha de revolucionar la iglesia del próximo milenio. Como hijos que somos del Dios Todopoderoso, seremos conocidos en los cielos como la generación de las mayores conquistas y de las mayores cosechas para el Reino de Dios. Hoy nos encontramos reformando la eclesiología…De ahí que creo que este movimiento es la complementación de la primera Reforma. Creo que Él está barriendo los cuatro ángulos de la tierra hoy, en una proporción y en una velocidad mucho mayor que la Reforma protestante del siglo XVI.”

Queda claro que el movimiento se ve a sí mismo como un cumplimiento profético, pero no de las Escrituras sino más bien, de las proyecciones y previsiones hechas por sus proponentes.

En tercer lugar, la visión eclesiástica del movimiento sufrió una influencia empresarial, y por esa razón se aproximó a conceptos liberales. La división de la iglesia en ministerios administrativos y espirituales se asemeja a la visión liberal de Adolfo Harnack acerca de la iglesia. Él idealizó la división entre ministerio religioso y ministerio administrativo local. Castellanos afirma:

“La iglesia es la empresa más importante de una nación, por lo que el mismo crecimiento exigirá que haya dos sectores en el interior de la iglesia: uno de carácter administrativo y otro relacionado al ministerio pastoral.”

Esto revela más que una propuesta teológica: expresa la influencia empresarial de la estructura eclesiástica montada por Castellanos. Su eclesiología está más acorde con un mercadeo de red que del evangelio. El número 12 es el único elemento en esa estructura que se relaciona con el evangelio. Aún así, ninguna parte del relato de los evangelistas nos enseña que los discípulos tuvieran solo a doce discípulos a la vez.

Siguiendo una tendencia actual, la administración de Castellanos es centralizadora y su eclesiología es personalista. Negando evidencias bíblicas, tanto del Nuevo como del Antiguo Testamento (Deut. 1; Hechos 15; 1Timoteo 1:6-16), Castellanos defiende el fin de colegiados y asambleas y propone un sistema de gobierno totalitario y personalista:

“La época de las asambleas y de los comités de ancianos para dar pasos importantes en la Iglesia ya pasó a la historia. Estoy convencido de que Dios da la visión al pastor y en esa medida es a él que el Espíritu Santo le habla, indicándole hasta donde debe moverse.”

El G-12 está muy lejos de ser una Reforma, mucho menos de ser Protestante. Ese movimiento no protesta, sino que mas bien se acomoda y se amalgama a la filosofía de la época. Surge como una propuesta innovadora, pero trae consigo doctrinas antiguas. De hecho, el G-12 y el Encuentro han traído un tremendo efecto nocivo a la iglesia evangélica en Brasil por ejemplo.

Para finalizar esta primera parte, me gustaría mencionar algo en lo que podríamos llegar a la conclusión respecto de este movimiento. En primer lugar, tenemos la certeza de que tal movimiento va a terminar como tantas otras olas neo-pentecostales. Sin embargo, así como las demás olas, es probable que muchas de sus doctrinas y prácticas permanezcan en nuestro medio.

Es necesario discutir el G-12, pero la discusión debe ir junto a las cuestiones metodológicas del Encuentro. Con o sin regresión, el Encuentro continuará enseñando la necesidad de perdonar a Dios y otras cosas bastante cuestionables. Debemos refutar de forma más amplia la presencia de las teologías neo-pentecostales y su influencia en la vida y fe de las iglesias evangélicas.

En segundo lugar, es importante recordar que el movimiento revela la fragilidad de la enseñanza en las iglesias evangélicas de la actualidad. Un viento de doctrina con enseñanzas tan fuera de tono con las Escrituras como lo es el G-12, no es descubierto por miembros de esas iglesias. El problema se agrava al considerar que nuevas olas nos esperan. Que Dios nos conduzca a la fidelidad a Su Palabra y a la responsabilidad de luchar por la fe “una vez dada a los santos” (Judas 3-4).

SEGUNDA PARTE:

¿VISIÓN CELULAR O VISIÓN SATÁNICA?

Hemos visto cómo iglesias locales sucumben ante las practicas engañosas provenientes del G-12 de César Castellanos y la ya muy famosa y debatida Visión Celular. No debemos ser ingenuos y evaluar el desempeño de una congregación solo por el número de adeptos o el ingreso económico obtenido. En el mundo espiritual existen muchos otros factores que debemos considerar. Es más, estos factores deben ser puestos a la luz de la Biblia para ser aprobados o rechazados como comprobantes de éxito.

El Gobierno de los 12 (G-12) trae bajo sus brazos un programa que pretende dar un crecimiento acelerado a las iglesias evangélicas en general. Sabemos que en ámbitos evangélicos existe un gran anhelo en los corazones de muchos pastores y miembros en general por ver aumentarse el numero de los convertidos ¿y porque no?, el aumento con ello de los recursos económicos de la iglesia local. Ambas cosas no son malas en sí mismas.

Nuestra preocupación se centra en el hecho de que tanto pastores así como otras autoridades eclesiásticas, por ambición desmedida o por desconocimiento abrazan el plan propuesto por el G-12, pues entendemos por las investigaciones realizadas, que tal programa aplicado a una iglesia trae más efectos nocivos que bendiciones. Por tal motivo presentamos el resultado de nuestra investigación en este trabajo para que sea analizado por todos los interesados. Recalcamos el hecho de que Dios no usa nuestras unidades de medidas para calificar de exitoso o no, a un pastor o a una congregación. El que no tengamos una mega-iglesia no significa que hayamos fracasado. Como dijo hace poco un pastor: “Satanás no le teme a las mega-iglesias, pero sí le teme a ese puñado de hermanos constantes en la oración”.

“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos”. Romanos 16. 17 – 18

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”. Efesios 4:14

¿En qué consiste la Visión Celular o G-12?

En Colombia existe actualmente una iglesia neo-pentecostal carismática de tendencia ecuménica llamada Misión Carismática Internacional. Esta iglesia fue fundada por el Pastor César Castellanos.

Castellanos tuvo una iglesia que en un año según dicen creció de 30 a 120 personas pero no conforme con el resultado numérico, renunció y se apartó de tal iglesia (MEGALOMANIA). En una ocasión estando de vacaciones en una playa colombiana recibió una visión en la cual supuestamente Dios le mostró el modelo de iglesia que Él quería.

Nota: Ninguna de las 7 Iglesias a quienes Jesús se dirige en Apocalipsis siquiera se acerca a lo ideal, sin embargo aquí se nos presenta un hombre diciendo tener la fórmula del éxito.

El plan general del G-12 está montado sobre el número 12, el cual dicen que es el modelo que Jesús mismo impuso estando en la tierra al escoger y discipular a 12 hombres, los cuales a su vez llevarían el evangelio a diferentes comunidades del mundo. El G-12 propone estructurar toda su organización sobre el número 12, afirmando que el secreto está en el número 12 y que organizándose de ese modo, las iglesias obtendrían un crecimiento sobrenatural.

Aquí y de entrada tenemos nuestro primer cuestionamiento sobre lo planteado por Castellanos y consideramos que existe una confusión generalizada con respecto a lo que es un modelo y lo que son simples sucesos que están relatados en el libro de los Hechos. Concretamente creemos que el hecho de que Jesús haya escogido a 12 personas para que fueran sus discípulos, no significa que las iglesias evangélicas deban organizarse en grupos de 12 necesariamente como un mandato divino. Además, no tenemos evidencias en el libro de los Hechos o en la iglesia primitiva que los discípulos se hayan reproducido en otros 12 exactamente (como lo afirma Castellanos que debe suceder hoy en las iglesias). Notamos por ejemplo, que en la primera necesidad que tuvieron de organizarse eligieron a 7 diáconos (Hechos 6:1-7).

Además, cabe señalar que existen otros eventos “modelos” en el libro de los Hechos que son difícilmente aplicables a nuestra época o a ciertos países, tales como la venta de los bienes particulares y la tenencia en común de todas las cosas (Hechos 2:43-46; 4:34-35). “Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad”. Si realmente todo el contenido de Hechos debiera ser aplicado como modelo, ¿Cómo podríamos aplicar esto a nuestros días?.

Consideramos finalmente que Jesús llamó a 12 con un fin que va más allá de nuestro inmediato razonamiento y que para un estudio a profundidad de ese tema, debemos usar aún más tiempo y espacio en este breve tratado; sin embargo debemos mencionar brevemente el carácter escatológico de muchos sucesos bíblicos, como por ejemplo, que él número 12 significa elementalmente perfección de gobierno. 12 es producto de 3 (el número perfectamente divino y celestial) y el 4 (el terrenal, el número de lo que es material y orgánico). Demostrando así el gobierno de la TRINIDAD (3) sobre la TIERRA (4).

Es mediante este juego de números donde entendemos dos cosas a la luz de este estudio: primero que el gobierno perfecto es solamente capacidad de Dios y en segundo lugar, comprendemos que lo que gente como Castellanos, Escrivá y otros pretenden, es tomar atributos divinos. El Gobierno perfecto será solo posible en el milenio y en la eternidad bajo el reinado de CRISTO. Es aquí donde se nos abre el panorama para entender algo del porqué Jesús trabajó con 12.

Apocalipsis 21:10-14 describiendo a la Nueva Jerusalén dice: “Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; 13 al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. 14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero”.

Apocalipsis 21:16-17 “La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. 17 Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel”.

Las medidas de la Nueva Jerusalén serán de 12.000 estadios de arista, en tanto que su muro será de 144 codos (12×12). Si la iglesia debe organizarse necesariamente de a 12 ¿Quién osará ocupar el lugar de Jesús?. No te sorprendas hermano, lamentablemente existen hombres soberbios que al igual que su padre el anticristo pretenden usurpar el lugar que solo le pertenece a Cristo en una flagrante burla al Salvador.

El G-12 inicialmente propone y basa su estructura en dos eventos: las reuniones en Células homogéneas (mismo sexo y edad) y en los Encuentros. Las células se reúnen en las casas y están formadas en grupos de 12 y cuando obtienen un crecimiento considerable se dividen formándose nuevas células. Los Encuentros son llevados a cabo generalmente una vez al mes y a este encuentro son llevados los nuevos conversos junto con los creyentes antiguos de la iglesia que abraza la Visión.

Hasta aquí todo parece ir bien, el problema está en la filosofía general que con gran sutileza tuercen ciertas doctrinas y ciertos métodos propios de las iglesias evangélicas. Incansables esfuerzos realizaron las congregaciones fundamentadas en la Biblia para demostrar al mundo transparencia, luz y honestidad en cuanto sus prácticas y administraciones. Sin embargo, el G-12 nos viene con una nube de misterio y sigilo que pretende ocultar un sin fin de cosas.

Para que todo vaya bien y la Visión tenga éxito, los proponentes del G12 no solo recomiendan sino que exigen que sean adoptados sus manuales y libros (Manual del Encuentro y Aplicando con eficacia la Visión). En tales materiales y sin el apercibimiento de los miembros de una iglesia local, es donde se gestan con asombrosa sutileza las maquiavélicas estrategias de dominio y sometimiento.

Ignacio de Loyola y el ocultismo.

En los Encuentros llevados a cabo por el G-12 o Visión Celular, se practican actividades asombrosamente parecidas con las desarrolladas por Ignacio de Loyola. Prácticas como la regresión, la búsqueda de Dios por la fuerza de la mente o de la imaginación humana; se mantiene un silencio y se lleva a cabo un ejercicio mental guiado por otra persona en donde el encuentrista es guiado hasta el momento de su gestación en el vientre de su madre.

Pero, ¿quién fue Ignacio de Loyola y qué tiene que ver con el G-12? Ignacio de Loyola nació en 1491 llamándose Íñigo de Loyola en España. En 1521, defendiendo a la ciudad de Pamplona del asedio de los franceses, fue herido en una pierna por una bala de cañón, un hecho que sería trascendental en su vida. Los franceses admirados por su valor en la batalla lo devolvieron para que fuera curado.

Una vez de vuelta en su castillo, Ignacio buscando restablecer su pierna se sometería a dolorosísimas operaciones que lo pusieron al borde de la muerte y lo dejaron cojo por el resto de su vida. Aburrido durante su larga convalecencia, pidió que le diesen libros y le prestaron uno sobre la vida de Cristo y otro libro que hablaba de la vida de algunos “santos”. Mientras tanto, sus sueños de gloria persistían (MEGALOMANIA), pero lo dejaban insatisfecho, mientras que después de leer los libros de espiritualidad se sentía en paz y satisfecho. Meditando sobre esto, decidió abandonar sus antiguos objetivos y ponerse al servicio del Señor: desde ahora sería un caballero de Cristo. Ya recuperado partió a Barcelona, para ir después a la Tierra Santa.

En el camino a Barcelona se detuvo en una ciudad llamada Manresa en donde permanecería por diez meses, rezando y ayunando intensamente en una cueva. Allí concibió los Ejercicios Espirituales y tuvo una visión después de la cual nunca vería al mundo como antes: Dios le había concedido la gracia de encontrarlo en todas las cosas que veía.

Inició sus estudios en España para ser sacerdote pero los tuvo que finalizar en Francia. Ignacio y sus compañeros al meditar sobre su futuro se determinaron a fundar una congregación. Y así en 1540, nacía la Compañía de Jesús de la cual Ignacio fue elegido superior general. Ignacio a partir de entonces, se dedicaría a regular y a mantener unida la orden a través de cartas. Vería crecer la Compañía que en su vida pasó de tener al principio tan solo ocho personas hasta llegar a contar con mil miembros.

Loyola desarrolló todo un sistema para buscar a Dios. Esta metodología estaba expresada en un libro que servía de guía a los que se ejercitaban con estas prácticas mentales. En dicho libro se indicaba con mucha exactitud los pasos a seguir para obtener un encuentro efectivo con Dios. Pero lo que Loyola descubrió no es otra cosa que ocultismo desde el punto de vista bíblico. Así como los brujos del África, al igual que los mentalistas de la India, de Japón o de China practican el mentalismo dándole otros nombres, así Loyola desarrolló un mentalismo ocultista con revestimiento cristiano.

El mecanismo de Loyola otorgaba una supuesta facilidad para encontrar a Dios en todas las cosas. Fenómenos que pueden acompañar a estos Ejercicios Espirituales son los siguientes: toques y halagos divinos, dardos de fuego, éxtasis, arrebatamientos, raptos de amor, vuelos del espíritu, levitación, bilocación, estigmatización, la transformación dolorosa como en el Huerto de los Olivos. Lo que Loyola practicaba aunque muchas veces fue observado con dudas por las autoridades católicas de la época, fue finalmente aprobado por los subsiguientes papas, incluso los pontífices del siglo XX califican a Ignacio de Loyola como una mente brillante del catolicismo romano.

Ya en su época, Loyola había logrado influir mucho sobre los cristianos, sus prácticas llegaron ser muy difundidas y aceptadas. Aún en nuestros días existen casas de retiros donde se llevan a cabo los Ejercicios Espirituales. Dichas prácticas son incluso recomendadas y bien vistas por las autoridades eclesiásticas católicas aunque recomiendan que tales practicas sean solo experimentadas por personas adultas.

La organización fundada por este sacerdote tuvo un crecimiento muy grande aún durante su vida y quienes sus seguidores serían conocidos como la Compañía de Jesús o Los Jesuitas. Los Jesuitas tienen una muy conocida reputación de ocultistas, aunque lo que enseñan a la feligresía es solo una forma ligera de ocultismo.

Loyola no fue el único “santo” católico que tuvo experiencias paranormales. F. Leroy fue más allá al recopilar hasta 250 místicos católicos capaces de atentar contra la ley de la gravedad, ampliando la lista de Göres con nombres como San Bernardo, Santo Domingo, San Buenaventura, Pedro Armengol, San Vicente Ferrer, Francisco Suárez, Felipe Neri, Juan de la Cruz, José Oriol, Juan Bosco, Santa Gemma Galgani, Teresa Newman, etc.

Sabemos que la Iglesia Católica considera la posibilidad de elevar a la categoría de “santo” a sus hombres que realizaron milagros sobrenaturales, tales como levitaciones y otros fenómenos parasicológicos. No debemos asombrarnos por las prácticas católicas, pues ellos aprueban y no rechazan abiertamente muchas de las prácticas que para los evangélicos son de origen ocultista. Aún mantienen las casas de retiros donde practican los Ejercicios Espirituales desarrollados por Loyola.

Ignacio decía lo siguiente respecto a los Ejercicios Espirituales: “Y como en esta vida tal vez yo no sepa de qué manera alguna centella os pueda satisfacer, que poneros por un mes en Ejercicios Espirituales con la persona que os nombren [...]. (Los ejercicios son) todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para que el hombre pueda aprovecharse a sí mismo, como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos…”

De los Ejercicios Espirituales de Loyola:
Deben realizarse en un lugar apartado, fuera del hábitat diario de la persona. Coincidiendo con los Encuentros del G-12, Loyola aconsejaba que los principiantes no tuvieran acceso al manual de Ejercicios Espirituales. Aconsejaba, “No ponerles en contacto con el libro sin la preparación suficiente. De ordinario ha prevalecido la letra sobre el espíritu y más perjuicio que ventajas…” Coincidente con las recomendaciones dadas en el Manual del Encuentro del G-12 en su página 3 que dice: “Es expresamente prohibida la lectura o manoseo de este Manual por personas que aún no han pasado por el Encuentro”. En el manual de Loyola así como en el manual del G-12, existe un orden a seguir con oraciones y frases que deben ser mencionadas con exactitud.

En el manual de Loyola se busca la autoflagelación mental por la culpa, los pecados, las debilidades carnales y en los encuentros ideados por Castellanos es idéntico. El cuerpo y el alma experimentan una separación. Se pierde el contacto con la realidad. Se experimentan sensaciones paranormales tales como: regresión, visualización del pasado, éxtasis, vuelos del espíritu, etc. Da a los participantes una sensación de felicidad única, un gozo incomparable con otras experiencias. Motiva a las personas a vivir una vida apartada de los pecados.

Temas tratados en los ejercicios de Loyola: reconocimiento del pecado y de sus consecuencias, reconocer y comprometerse en la lucha por superar los factores interiores y exteriores que impiden una respuesta libre, vida de Cristo hasta el día de Ramos, la Pasión, la Resurrección y Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo. Algunas de estas experiencias pueden ser bien vistas por un cristiano, sin embargo la Biblia nos advierte sobre este tipo de prácticas. Sabemos que la organización fundada por Ignacio de Loyola llegó a crecer tanto y expandirse en el mundo entero, que fue capaz de llevar sus prácticas a tierras muy lejanas.

De Loyola a Escrivá con el Opus Dei

El G-12 Evangélico en cuanto al sistema, a la metodología operacional y al psicologismo, tuvo como su antecesor al G-12 de Escrivá que forma parte del romanismo. Muchas personas podrán decir que es pura coincidencia, pero es innegable la procedencia jesuítica de la sigla, del sistema y también de los métodos. Como mínimo, hay un uso indebido del nombre y del esquema programático por parte de César Castellanos, quien asegura haber recibido el modelo de los 12 por revelación divina. Castellanos basa todo su ministerio sobre la Visión que supuestamente recibió, sin embargo la historia nos dice otra cosa. Aquí nos preguntamos: ¿Acaso le copió Dios a Ignacio de Loyola o a Escrivá de Balaguer? o ¿Será que miente Castellanos?.

Fue realmente el Padre español José Maria Escrivá de Balaguer el autor y creador del G-12, el 2 de octubre de 1928, organización por él mismo designada como el “Opus Dei” (Obra de Dios ). Dijo que “Dios se dignó iluminarlo y tuvo una visión mística sobre el Opus Dei y lo que el Señor quería con ‘la obra’ a través de los siglos, hasta el final de los tiempos” (en realidad tuvo alucinaciones o creó una fantasía para parecer grande). Es algo común en los locos el creer que tienen una misión mundial salvadora.

Existían al inicio trece clérigos, todos con votos declarados y sacramentados por el romanismo. Votos de obediencia, castidad y pobreza. Sin embargo, uno de ellos renegó de tales votos contrayendo matrimonio permaneciendo solo doce ( 12 ) compañeros fieles y sumisos. Se formó entonces y definitivamente el G-12 o Gobierno de los 12 que se comparaban osadamente con Jesús y sus doce discípulos, en donde Escrivá ocupaba el lugar del Hijo de Dios.

http://bismarck77.obolog.com/falsas-ensenanzas-g12-175530#1063664

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