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El Papa lamenta aborto y matrimonio homosexual

14 May

El Papa lamenta aborto y matrimonio homosexual

Associated Press
Thursday, May 13, 2010

FATIMA, Portugal (AP) – El papa Benedicto XVI tildó el jueves al aborto y el matrimonio homosexual como algunos de los peligros más “insidiosos” que encara el mundo de la actualidad, e insistió en las enseñanzas de la Iglesia al mismo tiempo que intenta dejar atrás los escándalos de pederastia surgidos en algunos sectores del clero.

El Papa ofició una misa al aire libre, punto culminante de su visita de cuatro días a Portugal con motivo del 93er aniversario de la aparición de la Virgen María _ según la tradición católica _ a tres pastorcitos en este santuario mariano en 1917.

Aunque en el primer día de su viaje Benedicto XVI admitió el martes de la existencia de “pecados dentro de la Iglesia”, para el jueves se centró en reafirmar la doctrina de la Iglesia en este país mayormente católico, donde fue legalizado el aborto en 2007 y en el que el Parlamento aprobó en enero un proyecto de ley que permite el matrimonio homosexual.

Además, un juez portugués facilitó en 2008 la obtención del divorcio incluso cuando se opone uno de los esposos.

El vocero vaticano, el padre Federico Lombardi, aludió a los congregados en Fátima al afirmar que es “muy hermoso y animador” que los peregrinos no han renunciado a exteriorizar su fe pese a los meses de escándalos de pederastia dados por algunos clérigos en Europa y por los obispos y funcionarios vaticanos que los encubrieron.

Los creyentes comprenden “la capacidad de la Iglesia para superar con efectividad _ vía la conversión, la penitencia y la plegaria _ la dimensión del verdadero pecado que existe en nuestra comunidad”, dijo Lombardi.

Benedicto XVI dijo a los reunidos que aprecia su lucha contra el aborto y la promoción de la familia basada en el “matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer”.

Dichas iniciativas “ayudan a responder a algunas de las amenazas más insidiosas y peligrosas de hoy contra el bien común”, agregó. “Junto con muchas otras formas de compromiso, dichas iniciativas son un elemento esencial en la construcción de la civilización del amor”.

Ante unos 400.000 peregrinos reunidos para una misa al aire libre, Benedicto XVI también ofreció un mensaje de alivio a quienes sufren, diciendo que el sufrimiento no es en vano.

“Vine a Fátima para rezar, en unión con María y tantos peregrinos, por nuestra familia la humanidad, afligida como lo esta ahora por varias pesadumbres y sufrimientos”, dijo Benedicto XVI a la multitud.

Tras la misa, el Papa bendijo a más de 400 personas enfermas, que suelen hacer el peregrinaje en busca de curación.

Benedicto XVI es el tercer pontífice que visita Fátima, el primero fue Pablo VI en 1967. Juan Pablo II, quien fue herido a disparos el 13 de mayo de 1981 en la plaza de San Pedro, vino tres veces antes de su muerte pues creía que la “mano no vista” de la Virgen le “rescató de la muerte”, dijo Benedicto XVI el miércoles.

La bala que casi mató a Juan Pablo II es parte de una corona que tiene la estatua de la Virgen de Fátima. La figura de la Virgen, adornada con rosas blancas y amarillas, fue transportada a hombros por un grupo de soldados poco antes de comenzar la misa.

Benedicto XVI regresará al Vaticano el viernes tras celebrar una misa en Oporto, la segunda ciudad del país.

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Perú: Pastor evangélico muere predicando

14 May

Perú: Pastor evangélico muere predicando

By ElCorreoLibertad / Mundo Cristiano
Tuesday, May 11, 2010

Una aparatosa caída cobró la vida de un veterano pastor evangélico, padre de
siete hijos, quien viajó a la Capital de la Fe (Otuzco) en Perú, para predicar.

Víctor Dávila Meza, de 55 años, quiso descansar sobre una silla, mientras el coro cantaba, pero un mal cálculo lo llevó al vacío. El hombre cayó con todo y silla de una altura aproximada de dos metros.

“Lo que sabemos es que retrocedió con la silla. Estaba sobre un tabladillo y
cayó de cabeza. Primero lo llevaron a una clínica, pero como ahí no había
oxigeno lo trasladaron al hospital de Otuzco. Murió en el camino”, comentó
Cinthya Dávila, de 23 años, una de las hijas del pastor.

Constantes viajes

La joven asegura que su padre predicaba desde hace 33 años y que siempre viajaba a otras provincias de la región.

El pastor escribió varios libros y hacía artesanías con motivos religiosos. “Siempre nos decía que ‘iba a morir predicando’. Era un buen padre, nos quería mucho”, añadió la joven.

EL FRUTO DEL ESPIRITU

14 May

EL FRUTO DEL ESPIRITU
por Pastor Ron Crisp
Iglesia Bautista
Independence, Kentucky – USA

INTRODUCCION

[p. 48]

En Gálatas 5:17, encontramos que dentro del creyente hay dos poderes contrarios. El Espíritu de Dios mora en todos los creyentes y les guía (v.18) al camino de la justicia. La carne (la vieja naturaleza) por supuesto guía en oposición al Espíritu Santo y la nueva naturaleza. Esto produce una batalla constante en la vida de todos los cristianos (Romanos 7:15-23), y les causa el anhelo de la liberación de la carne (Romanos 7:24-25; 8:23).

Pablo sigue enseñado que ambos poderes producirán ciertas actitudes y obras en la vida de un individuo que se somete a ellos (Gálatas 5:19-23). Aunque las “obras de la carne” tanto como el “fruto del Espíritu” pueden manifestarse en la vida de un cristiano, Pablo explica que los creyentes se caracterizan mayormente por medio del último. La carne no está muerta todavía en un cristiano, sino que ha sido crucificada (Gálatas 5:24). Los términos “crucifixión” y “haced morir” son usados en la Biblia para describir la muerte lenta de la carne en la vida un cristiano, y cómo se debilita el poder de la carne. Aquellos cuyas vidas son manifestaciones constantes de las obras de la carne no entrarán al reino de Dios (Gálatas 5:21).I. LA FUENTE DEL FRUTO EN EL CRISTIANO

Los creyentes a veces preguntan, ¿Por qué debemos luchar contra la carne en esta vida? ¿No es para que Dios nos enseñe que todo nuestro bien espiritual viene de parte de El? Nuestra naturaleza vieja no puede producir nada más que espinas y zarzas. Cada cosa que agrada a Dios en el cristiano debe ser llamada el “fruto del Espíritu”.

Sólo por medio de someterse al Espíritu Santo puede el cristiano producir buenos frutos. Mientras nos sujetamos a El, estos frutos pueden ser producidos en nuestras vidas. Nuestro Salvador ilustra esto en Juan 15:4-5, donde habla de sí mismo como “la vid” y el cristiano como “el pámpano”. Sin tener unión espiritual con Cristo a través de su Espíritu, no habrá ninguna fuente de vida para los hijos de Dios.II. LA IMPORTANCIA DEL “FRUTO DEL ESPIRITU”

Se ve la importancia del “fruto del Espíritu” en la vida de un cristiano al compararlo con los “dones del Espíritu”. Aunque los dos son producidos por Dios, aún queda claro que el “fruto del Espíritu” es mucho más importante que los dones como una evidencia de la espiritualidad verdadera.

A. Los “dones del Espíritu” no ofrecen ninguna evidencia de la salvación porque a veces han sido dados a los incrédulos, como por ejemplo a Balaam y Judas. El “fruto del Espíritu”, sin embargo, sólo puede ser producido en la vida de aquellos en los cuales mora el Espíritu Santo.

B. Los “dones del Espíritu” pueden usarse como un medio de glorificación personal en lugar de edificación común. La misma naturaleza del “fruto del


[p. 49]
Espíritu” previene su mal uso con fines egoístas (1 Corintios 12-14).

C. Los “dones del Espíritu” son soberanamente repartidos por Dios a quien El quiera mientras que cada cristiano, por medio de su relación con Cristo, puede producir el “fruto del Espíritu”. A veces, los dones espirituales son puestos en las vidas de los orgullosos y egoístas mientras que los frutos espirituales sólo pueden ser producidos por la consagración y sumisión cristiana.

D. El amor (un fruto del Espíritu) es claramente superior a los “dones del Espíritu” (1 Corintios 12:31 al 13:13). Los “dones del Espíritu” deben ser regulados por el amor o dejarán de lograr su propósito de edificar al pueblo de Dios.

De ninguna manera se debe entender lo anterior para menospreciar los dones espirituales. Tienen su propósito dado por Dios. Hay que recordar que el “fruto del Espíritu” revela nuestra relación con Dios y forma nuestro carácter cristiano. Sin el espíritu cristiano producido en nosotros por la sumisión a Dios, todo lo demás es en vano y nuestro testimonio es inútil.III. LA NATURALEZA DEL “FRUTO DEL ESPIRITU”

En Gálatas 5:22-23, encontramos nueve gracias que se manifiestan como “fruto del Espíritu.”

A. El Amor
Es el afecto que se le muestra a Dios y al hombre. Es producido por el nuevo nacimiento (1 Juan 4:7-8) y es descrito por Pablo en 1 Corintios 13:1-8. Solamente cuando somos controlados por el Espíritu de Dios podemos amar verdaderamente.

B. El Gozo
Es la alegría santa que proviene de conocer a Dios y al creer en sus promesas. Es necesario para el servicio cristiano (Deuteronomio 28:47; Salmo 51:12-13) y es un atributo de los cristianos que son llenos del Espíritu.

C. La Paz
Es la disposición pacífica de la mente y del corazón que resulta de la certeza de que hemos sido perdonados y que Dios es capaz de satisfacer cada necesidad (Filipenses 4:6-7).

D. La Paciencia
Es la característica del cristiano de no ser ofendido o provocado fácilmente.

E. La Benignidad
Es el espíritu amable y benévolo evidente en aquellos que andan con Dios.

F. La Bondad
Es la excelencia moral en general sin un motivo oculto.

G. La Fe
La fe verdadera es producida por el Espíritu de Dios, sea la fe salvadora o la fe ejercitada diariamente en las promesas de Dios según aparezcan las necesidades y pruebas.

H. La Mansedumbre
Es la disposición de contenerse ante la provocación causada por una consciencia de


[p. 50]
nuestra propia perversidad (Mateo 5:4-5). Y es el Espíritu Santo quien produce esta humildad en los hijos de Dios.

I. La Templanza
Es el dominio propio y moderación encontrada en aquellos que viven sólo para la gloria de Dios.IV. LA UNIDAD DEL “FRUTO DEL ESPIRITU”

El autor recuerda de una encuesta en la que les preguntó a los cristianos: ¿Cuáles de los “frutos del Espíritu” son manifestados en sus vidas? Esta pregunta lleva algunas implicaciones falsas. Los creyentes pueden tener sólo un don espiritual, pero no es el caso con el “fruto del Espíritu”. Los cristianos llenos del Espíritu tendrán todos los “frutos del Espíritu” porque la “mente de Cristo” (Filipenses 2:5) está en ellos. Cuanto más controlados por el Espíritu de Dios estén, serán aún más como Cristo en cada área de su carácter.

La unidad del “fruto del Espíritu” se ve en el hecho de que se incluyen todos bajo el primero, lo cual es el “amor”. En Romanos 13:8-10, encontramos que el amor cumple la ley. Se incluyen todos los deberes humanos bajo el orden de amar a Dios y al prójimo. Sería un estudio provechoso para el estudiante de la Palabra de Dios el meditar en la descripción del amor hecho por Pablo en 1 Corintios 13:1-8. Veríamos rápidamente que cada uno de los frutos del Espíritu se manifiesta en el amor.CONCLUSION

Se juzga fácilmente la veracidad de nuestra relación estrecha con el Espíritu Santo por la manifestación del “fruto del Espíritu” en nuestras vidas. La formación confinua de nuestro carácter depende de la influencia ya sea de la carne o del Espíritu Santo.
copiado de http://www.firstbaptistchurchindependence.org/hs.chapter18.spanish.html
“¿Qué es el fruto del Espíritu?”

Respuesta: Gálatas 5:22-23 nos dice, “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza;…” El fruto del Espíritu Santo es el resultado de la presencia del Espíritu Santo en la vida de un cristiano. La Biblia dice claramente que cada uno recibe al Espíritu Santo en el momento en que cree en Jesucristo (Romanos 8:9; 1 Corintios 12:13; Efesios 1:13-14) Uno de los principales propósitos del Espíritu Santo al entrar en la vida de un cristiano, es el de cambiar esa vida. Es el trabajo del Espíritu Santo conformarnos a la imagen de Cristo, haciéndonos más parecidos a Él.

El fruto del Espíritu Santo está en directo contraste con los hechos de la naturaleza pecaminosa en Gálatas 5:19-21, “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Gálatas 5:19-21 describe cómo es la gente, en mayor o menor grado, cuando no conocen a Cristo, y por lo tanto no están bajo la influencia del Espíritu Santo. Nuestra carne de pecado produce este tipo de fruto (Gálatas 5:19-21), y el Espíritu Santo produce el otro tipo de fruto (Gálatas 5:22-23).

La vida cristiana es una batalla entre los acciones de la naturaleza de pecado, y el fruto del Espíritu Santo. Como seres humanos caídos, aún estamos atrapados en un cuerpo que desea las cosas pecaminosas (Romanos 7:14-25). Como cristianos, tenemos al Espíritu Santo produciendo Su fruto en nosotros, y contamos con Su poder para que conquistemos los actos de la naturaleza de pecado (2 Corintios 5:17; Filipenses 4:13). Un cristiano nunca será completamente victorioso en demostrar siempre el fruto del Espíritu Santo. Sin embargo es uno de los principales propósitos de la vida cristiana, al permitir que progresivamente el Espíritu Santo produzca más y más de Su fruto en nuestras vidas y conquiste nuestros opuestos deseos pecaminosos. Dios desea que nuestras vidas muestren el fruto del Espíritu… y con la ayuda del Espíritu Santo, ¡esto es posible!

http://www.gotquestions.org/espanol/fruto-Espiritu.html

“¿Cuáles son las señales del fin de los tiempos?”

14 May

“¿Cuáles son las señales del fin de los tiempos?”

Respuesta: Mateo 24:5-8 nos da importantes pistas para que podamos discernir la aproximación del fin de los tiempos, “Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo; Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.” Un incremento en falsos Mesías, un incremento en guerras, un incremento en hambrunas, plagas y desastres naturales – estos acontecimientos son “señales” del fin de los tiempos. Aún en este pasaje, estamos siendo advertidos; no debemos dejarnos engañar (Mateo 24:4), porque estos eventos son solo el principio de los dolores de parto (Mateo 24:8), el fin está aún por venir (Mateo 24:6).

Muchos intérpretes señalan cada terremoto, cada agitación política, y cada ataque sobre Israel como una señal segura de que el fin de los tiempos se acerca rápidamente. Mientras que estos eventos son señales de que el fin de los tiempos se aproxima, no son necesariamente indicadores de que el final ha llegado. El apóstol Pablo advierte que en los últimos días habrá un marcado incremento de falsas enseñanzas. “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” (1 Timoteo 4:1). Los últimos días son descritos como “tiempos peligrosos” por el incremento en el carácter maligno del hombre y la gente que conscientemente “resistirán la verdad” (2 Timoteo 3:1-9; 4:3-4, ver también 2 Tesalonicenses 2:3).

Otras posibles señales incluyen la reconstrucción del templo judío en Jerusalén, un incremento en la hostilidad hacia Israel, y sucesos encaminados a un gobierno mundial. La señal más prominente del fin de los tiempos, sin embargo es la nación de Israel. En 1948, Israel fue reconocido como un estado soberano por primera vez desde el año 70 a.C. Dios prometió a Abraham que su descendencia poseería la tierra de Canaán como “heredad perpetua” (Génesis 17:8), y Ezequiel profetizó una resurrección física y espiritual de Israel (Ezequiel 37). El tener a Israel como nación en su propia tierra, es importante a la luz de la profecía del fin de los tiempos, por la prominencia de Israel dentro de la escatología (Daniel 10:14, 11:41; Apocalipsis 11:8).

Con estas señales en mente, podemos ser sabios y discernir al considerar la expectación del fin de los tiempos. Sin embargo, no debemos de ninguna manera interpretar ninguno de estos eventos singulares como una clara indicación de la pronta llegada del fin. Dios nos ha dado suficiente información para que podamos estar preparados, pero no la suficiente para que podamos volvernos arrogantes.
http://sn122w.snt122.mail.live.com/default.aspx?rru=inbox

HERIR AL PASTOR

14 May

HERIR AL PASTOR

por Ray C. Stedman

Volvemos a nuestros estudios en Marcos, encontrándonos de nuevo con el misterio infinito que rodea siempre a los acontecimientos de los últimos días de la vida terrenal de nuestro Señor, para examinar aquellas escenas que le llevaron a la cruz. Estoy convencido de que el Salmo 23, el del Buen Pastor, es el salmo mas amado de todos. Conozco a miles de personas que han recibido ayuda y han sido fortalecidas por las primeras palabras de este salmo “Jehová es mi pastor, nada me faltará. Se que el pensar en el Señor como el pastor de su pueblo, que vigila a su rebaño y lo protege, lo cuida y lo lleva a los pastor verdes, haciendo que se reposen junto a las aguas tranquilas, ha servido de consuelo a muchos de nosotros. Estoy seguro de que cuando el Señor se reunió con sus discípulos en el aposento alto debió de pensar en el cumplimiento de este salmo. Es algo que da a entender claramente Marcos, mediante las palabras que usa para describir el final de la cena y el progreso del Señor y sus discípulos de camino a Getsemaní, en el versículo 26.

“Y después de cantar un himno, salieron al monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo: –Todos os escandalizaréis de mí, porque escrito está: Heriré al pastor, y serán dispersadas las ovejas. Pero después de haber resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. Entonces Pedro le dijo: –Aunque todos sean escandalizados, yo no. Jesús le dijo: –De cierto te digo que hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, tú me negarás tres veces. Pero él decía con mayor insistencia: –Aunque me sea necesario morir contigo, jamás te negaré. También todos decían lo mismo.”

En este corto párrafo hay dos cosas en las que nos tenemos que fijar. Para empezar, el pasaje revela muy claramente que Jesús sabía perfectamente lo que le iba a suceder. Varios incidentes anteriores parecen sugerir, que el Señor entendía cuál era el programa divino, que se anticipó a él e incluso hizo los arreglos necesarios para que se realizase. Ya hemos visto cómo en ciertas ocasiones y con semanas de antelación, hace los preparativos para que una persona determinada esté en un lugar concreto haciendo una cosa determinada, anticipándose al cumplimiento de un pasaje de las Escrituras del Antiguo Testamento. Nuestro Señor sabía bien lo que iba a pasar porque había leído con frecuencia las Escrituras y conocía a fondo el Antiguo Testamento. Entendía cuál era el programa que había sido divinamente preparado, tal y como lo revelan los profetas. Estoy seguro de que al pensar y meditar en estos acontecimientos y orar por ellos ante el Padre, el Espíritu le daría a conocer los detalles de los que no ha quedado constancia en las Escrituras, de forma que tenía perfectamente claro lo que le iba a pasar. Por ejemplo, el himnos mismo que cantaron el Señor y sus discípulos al marcharse del aposento alto era parte del Antiguo Testamento. Indudablemente, sería el pasaje de las Escrituras que nosotros conocemos actualmente como los salmos 113 a 118. Era el himno tradicional conocido como el gran Hallel que se cantaba cerca de la fiesta de la Pascua. Hallel es el término hebreo que significa “alabanza a Dios y estos salmos concentran su atención sobre un tema: el aleluya y resulta altamente significativo que el versículo final del gran hallel incluya estas palabras “atad ramas festivas junto a los cuernos del altar. (NAS).

Mientras cantaban estas palabras, se fueron del aposento alto y se dirigieron por la oscuridad del Valle Cedrón, pasando por las sombras del huerto de Getsemaní. Al pasar por allí, Jesús citó palabras de la profecía de Zacarías diciéndoles: “Todos os escandalizaréis de mi; porque escrito está: heriré al pastor, y serán dispersadas las ovejas. En mi anterior estudio acerca del libro de Hebreos, titulado “¿Qué Más Puede Decir Dios? digo que, en mi opinión, Jesús no se esperaba lo que le sucedió en el huerto de Getsemaní. Pero estudiando una vez mas este pasaje, debo retractarme de esa afirmación. Con anterioridad no me había dado cuenta de que este pasaje de Zacarías tenía como intención ser una predicción de la lucha que tuvo Jesús en el Huerto de Getsemaní, cosa que está veo con claridad. Zacarías ha anunciado por adelantado que Jehová diría: “heriré al pastor y serán dispersas las ovejas. El versículo completo dice:

“¡Levántate, oh espada, contra mí pastor y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los Ejércitos.”

El resultado de que el pastor fuese herido sería que se esparcirían las ovejas. En el relato de Marcos Jesús añade: “todos vosotros os escandalizaréis de mi esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas…. Está perfectamente claro que Zacarías se estaba refiriendo a lo que sucedería en el huerto de Getsemaní. La lucha que tuvo lugar en Getsemaní se produce en el momento en que hieren al pastor y el resultado es que se dispersan las ovejas. Podemos darnos cuenta de que esto es una gran verdad si leemos un poco más adelante en el versículo 50, donde dice acerca de los discípulos “entonces todos los suyos le abandonaron y huyeron. A eso se refiere cuando dice que las ovejas se dispersen porque Jesús entendía bien lo que iba a pasar aquella noche en el huerto de Getsemaní.

Jesús aun sigue refiriéndose a sí mismo como el pastor, al decir estas palabras a los discípulos “pero después de haber resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. Recuerde lo que dice en Juan 10, donde Jesús dice: “yo soy el buen pastor. El buen pastor su vida da por las ovejas. El dice acerca de este pastor “cuando ha sacado a los suyos, va delante de ellos… Está tranquilizando a sus discípulos para que sepan que después del siniestro acontecimiento del Calvario se manifestará la gloria de la resurrección. El irá delante de ellos, como el buen pastor, cuidando aun de su rebaño, y se encontrará con ellos de nuevo en Galilea.

Es interesante pensar que Jesús no habló nunca a sus discípulos acerca de la cruz sin contrastarla con la luz del amanecer de la resurrección, a pesar de lo cual da la impresión de que ellos no captaron nunca su mensaje. Ni uno solo de ellos creyó que Jesús resucitaría de entre los muertos. Creo que por no querer oír hablar acerca de su muerte, no estaban dispuestos a creer en su resurrección. Y por ello, aunque intentó consolarles, sus palabras no sirvieron de nada en aquellos momentos.

La segunda cosa en la que nos podemos fijar, en lo que se refiere a este pasaje, es la confiada jactancia de Pedro y los discípulos. Pedro le dijo a Jesús: “aunque todos sean escandalizados, yo no. Fíjese en el contraste entre “ellos y “yo. “Todos te negaran le dijo Pedro, “Señor, yo conozco a estos hombres ¡y no puedes fiarte ni de uno solo de ellos! ¡Todos te negarán, tienes razón! Pero, Señor, estás equivocado en cuanto a mi. ¡Yo no te negaré! Pedro está seguro de que él no hará lo que van a hacer el resto de los discípulos y no duda ni por un momento en dejar claro que es de esperar que los demás le nieguen, pero en su caso es diferente.

Pero Jesús vio las cosas mas claras que Pedro y vio que su confianza dependía de su propia determinación humana, de su propia voluntad, y conocía la debilidad de todo ello. Por lo que le dijo: “De cierto te digo que hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, tú me negarás tres veces. Es interesante ver de qué modo el Señor aquilata el tiempo y en el griego está diciendo, literalmente, tres cosas: “de cierto te digo hoy… Y luego lo reduce a un momento mas concreto “esta misma noche y para mas detalle “antes de que el gallo haya cantado dos veces. Pedro, toda tu resolución, toda esa arrogante confianza, esa disposición tozuda que has manifestado al decir que no me vas a negar, se va a esfumar y te va a dejar incapacitado para mantenerte firme y todo eso sucederá antes de que hayan pasado unas pocas horas.

Yo me siento siempre fascinado por los símbolos que utiliza Jesús porque son muy apropiados y característicos. Y aquí tenemos el símbolo que emplea para poner de manifiesto la arrogancia y la confianza de Pedro y los demás discípulos: el de un gallo, que será siempre un símbolo de la actitud adoptada por Pedro. En algunos idiomas, como el inglés, hay expresiones que significan “seguros como el gallo (cocksure) y esa y otras expresiones tienen su origen en el relato de Pedro y en el símbolo que emplea Jesús. Aunque no lo dice, estoy seguro de que debió de pensar que Pedro podría haber pensado en la suerte que corren los gallos, que pierden la cabeza.

Vemos que Pedro insiste en que Jesús está equivocado y le dice con vehemencia: “si tengo que morir contigo, no te negaré. ¡Estoy preparado para llegar hasta el fin! ¿Cómo puedes decir que te voy a negar cuando estoy dispuesto, sí, incluso ansioso, por dar mi vida por ti? Pedro está completamente seguro de que Jesús está equivocado. ¿Se ha sentido usted alguna vez de ese modo? Yo sí. He sentido que algo que decía la Palabra no podía suceder y que por mi propia determinación y fuerza de voluntad podría resolver las cosas yo solo. He dicho lo mismo que dijo Pedro y usted también lo ha hecho. Jesús dice que la próxima vez que pensemos de esa forma, lo que tenemos que hacer es pensar en ese gallo tan gallardo y seguro de sí mismo que hemos visto paseando por el gallinero. ¡Es el mismo gallo que cenó usted la semana pasada!

Volvamos ahora a Getsemani, al versículo 32:

“Llegaron al lugar que se llama Getsemaní y dijo a sus discípulos: –Sentaos aquí mientras yo oro. Tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. Y les dijo: –Mi alma está muy triste, hasta la muerte. Quedaos aquí y velad. Pasando un poco adelante, se postraba en tierra y oraba que de ser posible, pasase de él aquella hora. Decía: ¡Abba, Padre, todo es posible para ti! ¡Aparta de mi esta copa! Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.”

Aquí es donde comienza a sentirse herido, como predice Zacarías. Jehová había pedido una espada: “¡Levántate, oh espada, contra mi pastor y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas. Dios mismo lo haría; sería El quien hiriese a su propio pastor “este hombre que es mi compañero y se dispersarían las ovejas. Ahora bien, una espada es un instrumento, cuyo fin es el de cortar, el de separar. Creo que eso explica por qué en esta ocasión, por primera vez en el ministerio de nuestro Señor, tenemos la sensación de que existe una división entre Jesús y el Padre. Esta separación se hace evidente cuando Jesús dice: “pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres. Hasta llegar a este punto del ministerio del Señor, él tenía muy claro que iba a ir a la cruz, pero esta es la primera señal de que no estaba dispuesto ni estaba preparado para enfrentarse con la cruz. Habló acerca de ella, entendió lo que representaba, pero antes de llegar a este punto no hay la menor indicación de que se mostrase reacio a ir a la cruz. Había dicho: “Me complace siempre hacer la voluntad de mi Padre. A pesar de que implicase cierto grado de dureza o de dificultad para él, deseaba hacerlo. De la misma manera, a un joven se le presenta el desafío de hacer una labor que es peligrosa o dura y se deleita en llevarla a cabo, aunque le cueste mucho. Así que Jesús fue hacia la cruz con una sensación de seguridad, sabiendo que estaba haciendo la voluntad del Padre y a pesar de que iba a ser algo duro, peligro, difícil y, sí, hasta mortal, estaba dispuesto a hacerlo.

Pero ahora todo eso ha cambiado. De repente, y esto parece que sucede por primera vez, Jesús no quiere hacer lo que el Padre quiere que haga. Hay una sensación de distanciamiento, de desviación. Es en ese momento cuando siente en su espíritu esa sensación de profunda lucha y de angustia. Los discípulos son conscientes de ello y él no intenta ocultárselo, sino que les dice: “mi alma está muy triste, hasta la muerte. Hemos de admitir que muy pocos de nosotros nos hemos encontrado en una situación en la que estuviésemos tan angustiados, tan doloridos, tan profundamente entristecidos que hayamos temido por nuestra propia vida. Pero a Jesús sí le pasó. Sintió esa absoluta falta de deseo de hacer la voluntad de su Padre, a pesar de que sabía que era inevitable, por lo que dice: “todo es posible para ti, aparta de mi esta copa. Algunos creen que la copa se refiere a la agonía de Getsemaní, pero no creo que sea así, porque al final de este relato, cuando Jesús es arrestado por los soldados que vienen con Judas, Pedro saca y ataca con la espada para defenderle, pero Jesús le dice: “Mete tu espada en la vaina. ¿No he de beber la copa que el Padre me ha dado? Esa copa es algo por lo que aun tiene que pasar, aquella copa de agonía y de terrible separación que sabía que le esperaba en la cruz.

Soy consciente de que hay algunos cristianos a los que les incomoda la idea de pensar que hubo un momento en el que Jesús no deseó hacer la voluntad de su Padre y cuando se lo sugerimos les molesta enormemente. Hace aproximadamente una semana me escribió una carta un hombre, diciéndome que estaba muy preocupado por algunas cosas que yo había dicho en mi estudio de Hebreos, según las cuales Jesús no deseaba hacer la voluntad de su Padre. Me dijo que las palabras de Jesús “pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres son el apogeo de la sumisión perfecta y voluntaria por su parte. Jesús no deseaba hacer la voluntad del Padre, pero al final decide obedecerla. Sin embargo, al lenguaje se le vacía de su contenido si eliminamos el sentido de división y de conflicto que transmiten estas palabras “no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres. Jesús no quería obedecer porque algo muy en el fondo de su ser hacía que sintiese verdadero temor y es fácil para nosotros entender por qué no quería seguir adelante, por qué deseaba evitar la cruz. Jesús pide una salida “si es posible, pero añade “pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.

A mi me es de gran ayuda el temblor que sintió Jesús ante esta situación. Y creo que el relato de Hebreos 5 es de gran ayuda al llegar a este punto. Hebreos nos dice que al llegar a este momento la agonía fue tan intensa, tan increíble, que al caer Jesús sobre su rostro, salieron de sus venas gotas de sangre de la agonía y la presión tan fuerte que sentía en su interior, de modo que su sudor se convirtió en grandes gotas de sangre que cayeron al suelo. Su boca se abrió por los gritos involuntarios de angustia. Hebreos 5:7 dice que le suplicó a su Padre, al que podía librarle de la muerte, con fuerte clamor y lágrimas y fue oído. Creo que por eso es por lo que el relato de Lucas nos dice que apareció un ángel para fortalecerle. Fue escuchado por su santa sumisión. Hebreos 5:8 dice: “aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció. Ese es el significado del pastor que fue herido en Getsemaní. Hebreos nos dice: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no puede compadecerse de nuestras debilidades, pues él fue tentado en todo igual que nosotros, pero sin pecado. Si no hubiera sentido nunca la divergencia de la voluntad, esa falta de deseo de hacer lo que debía hacer porque el Padre así lo quería, nunca hubiera podido sentir compasión por nosotros porque yo, por causa de mi debilidad, con frecuencia tampoco estoy dispuesto a hacerlo y lo mismo le sucede a usted. Jesús no quería hacer lo que el Padre quería que hiciese y tuvo que obligarse a sí mismo a seguir adelante. Y lo hizo apoyándose nuevamente en las fuerzas del Padre que lo hacían posible y ese es, precisamente, el significado de las oraciones que hizo Jesús en el huerto de Getsemaní. Hay mucho de misterioso en esto y yo no puedo profundizar más en ello, pero a pesar de eso sí soy consciente de la enorme ayuda que se nos ofrece a todos aquellos de nosotros que nos debatimos, esforzándonos por hacer la voluntad de Dios.

En esta congregación tenemos a un matrimonio joven, que se separó hace unos años poco después de haberse casado. Tenían un bebé de poco tiempo. Pero después de una pelea, el joven se marchó y abandonó a su familia. Hablé con él cuando sucedió esto y me dijo que odiaba a su esposa y que ella le odiaba a él y que nunca mas quería volver junto a su familia. Hablamos un poco acerca de la responsabilidad que tenía como cristiano, pero la rechazó y se marchó furioso y afligido. Pero el Espíritu de Dios le habló y le hizo darse cuenta de que no podía esperar recibir las bendiciones de Dios ni la felicidad en su vida, si se negaba deliberadamente a obedecer lo que Dios le había dicho que debía de hacer. Así que muy en contra de su propia voluntad, se dispuso a obedecer a Dios y regresar junto a su esposa y su bebé. No fue fácil de hacer, pero lo hizo. Pero se encontró con que Dios había estado obrando de igual modo en el corazón de su mujer, por lo que se volvieron a unir con cierta humildad y con el deseo de arreglar las cosas. Dios fue restableciendo gradualmente ese hogar y el amor que sentía este matrimonio el uno hacia el otro y siguen siendo miembros de esta iglesia y su matrimonio es maravilloso. El esposo dijo que sabía que tenía que volver con su familia, aunque era algo que hacía en contra de todos sus sentimientos y eso es algo que Jesús entiende. Y llegará un momento en el que, diga lo que diga la Palabra de Dios, usted no sienta el menor deseo de obedecer. Y como nos ha demostrado Jesús con su propio ejemplo, la respuesta es dejar que Dios obre en nosotros por medio de su misericordia y de su gracia, sabiendo que si Dios no viene con nosotros, no funcionará, pero nos proponemos obedecer sobre la base del carácter de Dios.

En los versículos 37 a 42 vemos de qué modo se vencen la determinación y la férrea voluntad de Pedro:

“Volvió y los halló durmiendo y le dijo a Pedro: –Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una sola hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación. El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. De nuevo se apartó y oró diciendo las mismas palabras. Cuando volvió otra vez, los halló durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño. Y no sabían qué responderle. Volvió por tercera vez y les dijo: –¿Todavía estáis durmiendo y descansando? Basta ya. La hora ha venida. He aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! He aquí, está cerca el que me entrega.”

El enemigo tiene poco que luchar con Pedro. Ni siquiera tiene necesidad de amenazarle con echarle a los leones ni con quemarle en la hoguera. Su resolución se desvanece sencillamente haciendo que tenga demasiado sueño como para poder orar. Eso es todo y esa tremenda resolución de su voluntad, su firme proposición, sus proposiciones y Pedro es tan blando como la plastilina cuando llega el momento. Es débil porque carece de la fuerza de la oración. Lo único que tuvo que hacer el demonio es sintiese sueño, eso es todo. Estoy seguro de que fue un ataque satánico. La espada que esgrimía Jehová, y que hizo daño al afligido Hijo de Dios, estaba ahora afectando a sus discípulos y permitió a Satanás aparecer como el enemigo furtivo, que hace que caiga el sueño sobre los ojos de ellos por lo que se quedaron dormidos en lugar de dedicarse a la oración.

Jesús analiza la situación. Viene y se los encuentra dormidos y hay casi una nota humorística en la situación. Después de despertarles les pregunta “Pedro, ¿duermes¿ ¿No has podido velar ni una sola hora? ¿No podía tu firme resolución y tu determinación durarte ni siquiera una hora? A continuación nos dice por qué Pedro no pudo conseguirlo. “Pedro, el espíritu a la verdad está dispuesto Pedro, conozco tu corazón, Tu espíritu está presto, se que me amas y que estás dispuesto, pero Pedro has dependido de tu carne, que es débil.

Todos nos hemos sentido así alguna vez ¿no es cierto? Nos han pedido que hagamos algo y decimos “el espíritu está presto, pero la carne es débil este fin de semana. La carne es débil. Jesús dice que esa es la naturaleza de la carne. El sentido humano de la independencia, la confianza que tenemos en nosotros mismos, es siempre débil a la hora de la prueba y no puede soportar ser sometida a prueba. Jesús dijo lo mismo en Mateo 7 usando otro ejemplo, el del hombre que construye una casa: “Pero todo el que me oye estas palabras y hace mi voluntad es semejante a un hombre que edificó su casa sobre la peña…pero todo aquel que me oye estas palabras y no las hace, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. En la hora de la prueba, la casa que ha sido edificada sobre la arena se derrumbará porque no podrá soportar la prueba. El espíritu que confía en que podrá soportar sobre la base de su propia resistencia y determinación fracasará porque el brazo de carne nos fallará.

Este es el análisis que hace Jesús del problema con el que se enfrenta Pedro. Si Pedro, al igual que Jesús, al sentirse soñoliento y débil, se hubiese apoyado en el Padre y le hubiese contado el problema, el Padre le hubiera podido ayudar a superarlo y no hubiese negado a su Señor. Como ve usted, nuestra debilidad es nuestra seguridad, no nuestra fortaleza. Por eso es por lo que no me dejo impresionar cuando los jóvenes me cuentan todo lo que van a hacer por Dios y lo seguros que están de poder conseguirlo. He aprendido, gracias a la triste experiencia en mi propia vida, así como gracias al testimonio de las Escrituras mismas, que cuando llega la hora de la prueba, esa confianza que tenemos en nosotros mismos se desvanece. Pero tengo confianza en el hombre o en la mujer que dice: “Tengo miedo, me da la impresión de que no soy capaz de hacer esto, pero lo voy a intentar porque Dios me dice que lo haga y estoy esperando que El me de las fuerzas. La oración es un principio sencillo, pero qué gran transformación se produce en nuestra vida cuando la practicamos. ¡Qué gran diferencia hace la oración!

Hace solo un par de semanas que mi esposa, mi hija y yo estuvimos en el interior de la Catedral de los Gusanos en Alemania, junto al Río Rhin. Al caminar bajo aquella impresionante estructura gótica, intentamos visualizar con el ojo de nuestra imaginación aquella escena que tuvo lugar hace tantísimo tiempo, cuando se reunieron todas las potencias de Europa en aquel lugar: el Imperio Romano, con toda su vestimenta y su dignidad, los delegados papales, los obispos y arzobispos de todos los reinos católicos de Europa. Fue el mas impresionante despliegue de poder posible sobre la faz de la tierra en aquel día, todos ellos reunidos en aquella gran catedral en contra de un solo hombre, el Dr. Martin Lutero, que estaba viendo su vida puesta a juicio. El relato nos dice que la noche anterior, alguien oyó a Martin Lutero orando y puso por escrito las palabras de su oración. Fue una oración larga, divagadora, desconectada de un alma profundamente afligida y atemorizada, suplicando a Dios que le ayudase, descansando una vez mas sobre la fortaleza de Dios y recordándose a sí mismo que no hay ninguna fuente de esperanza ni de ayuda a excepción de Dios. Había desaparecido toda su confianza en los príncipes del estado alemán. Martin Lutero se acercó desnudo e impotente, apoyándose en la gracia y la fortaleza de Dios que le habría de sostener. Estoy seguro de que fue por eso que en ese momento pudo recibir la fuerza necesaria y pudo decir: “a menos que alguien pueda enseñarme en estos libros y por revelación del Espíritu Santo el error que estoy cometiendo en mi manera de pensar, no puedo y no voy a retractarme. Aquí estoy y no puedo hacer otra cosa. ¡Qué Dios me ayude! Y aunque fue condenado por hereje, fue entonces cuando los resultados de la Reforma comenzaron a extenderse por toda Europa y nadie pudo impedir que la luz brillase e iluminase por doquier.

Lo que nos da la oración es la fortaleza y eso es lo que nos enseña Getsemaní. Jesús estuvo orando cuando la carne se amedrenta. Y aunque sudó grandes gotas de sangre, se mantuvo firme e hizo la voluntad de su Padre. Pedro durmió. Cuando la carne fue atrevida y confiada, Pedro durmió. Y el resultado fue el que se menciona en los versículos 43 a 50:

“En seguida, mientras él aún hablaba, llegó Judas, uno de los doce, y con él una multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos. El que les entregaba les había dado señal diciendo: Al que yo bese, ése es. Prendedle y llevadle con seguridad., Cuando llegó, de inmediato se acercó a él y dijo: –¡Rabí! Y le besó. Entonces ellos le echaron mano y le prendieron; pero uno de los que estaban allí, sacando su espada, hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja. Jesús respondió y les dijo: –¿Como contra un asaltante habéis salido con espadas y palos para prenderme? Cada día yo estaba delante de vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Pero así es, para que se cumplan las Escrituras. Entonces todos los suyos le abandonaron y huyeron.”

En este párrafo se enfatizan tres acciones. En primer lugar, el beso de Judas. Marcos usa la palabra normal para beso, que quiere decir “querer, contando acerca del acuerdo de Judas con los sumos sacerdotes, que debían arrestar a aquel a quien Judas besase. Pero en el momento mismo de hacerlo, cuando Judas lo hace, Marcos usa una forma enfática de la palabra, una palabra que quiere decir un beso prolongado, el beso de un amante. No creo que exista en todos los anales de la traición nada más despreciable que el beso de Judas, un acto deliberado, prolongado y fingido de amor, con una fría determinación para llevar a cabo su propio propósito.

Lo segundo que se enfatiza en este párrafo es la defensa torpe de Pedro, que está intentado demostrar que es capaz de cumplir lo que se ha propuesto. Agarra la espada y cuando los sumos sacerdotes y los soldados se acercan a Jesús, ataca con ella, pero su tino es tan malo que lo que consigue no es mas que arrancarle la oreja al siervo del sacerdote. ¡Ese es un precioso ejemplo de la manera de actuar de la carne! Es posible que nosotros ataquemos en un esfuerzo por realizar nuestros propósitos, pero lo único que conseguimos con ello es arrancar la oreja a alguna persona. ¡Esta mañana pienso en veinticinco años de ministerio pastoral y estoy seguro de que si los símbolos de mis acciones pudieran ser visibles, podrían ustedes mirar al pasado y encontrarse con orejas cortadas por todas partes! Son los símbolos de mis esfuerzos por hacer aquello que consideré que estaba bien, pero que no era del Señor. Todos hemos hecho cosas por el estilo. Lo glorioso, nos dice Lucas, es que Jesús extendió su mano, tocó a aquel siervo y le sanó la oreja. Siento una profunda gratitud por el hecho de que el Señor sane todas las orejas cortadas de las que he sido responsable durante toda mi vida.

La tercera acción que se enfatiza es la repentina huida de los discípulos. Todos le abandonaron y estoy seguro de que eso quiere decir que en aquel momento, después de tres años y medio, toda la confianza que habían tenido de que Jesús era realmente el Mesías les abandonó de buenas a primeras. En ese momento se dan cuenta que no es mas que un hombre y el que esté dispuesto a entregarse en manos de sus enemigos, sin oponer la más mínima resistencia y negándose a defenderse de ningún modo, representa, en opinión de los discípulos, algo equivalente a renunciar a ser el Mesías. Llega el momento de que cada uno se preocupe de sí mismo y todos salen huyendo.

En el relato de Lucas acerca de la resurrección, recuerde que al ir dos de los discípulos camino a Emmaus, se les aparece un extraño, un hombre al que no reconocieron, y le contaron los sucesos que habían tenido lugar en Jerusalén. Le hablaron acerca de Jesús de Nazaret: “nosotros esperábamos (fíjese en el tiempo pasado del verbo) que él era el que habría de redimir a Israel. La esperanza de ellos se había esfumado, por lo que le abandonaron y huyeron y, por ello, al ser herido el pastor se dispersaron las ovejas.

Marcos añade una pequeña postdata en el versículo 51 que no debemos perdernos.

“Pero cierto joven, habiendo cubierto su cuerpo desnudo con una sábana, le seguía; y le prendieron. Pero él, dejando la sábana, huyó desnudo.”

Todos los eruditos concuerdan que el joven era Marcos y es su manera de decir “yo estuve allí. Estoy seguro de que hay por lo menos dos cosas que nos está contando al mencionar este pequeño relato acerca de su presencia en el lugar. Al principio de esta serie del libro de Marcos, dije que estaba convencido, basándome en mi propia interpretación personal de este pasaje de las Escrituras, de que Marcos era un joven gobernante rico que vino a Jesús y le preguntó de qué manera podía obtener la vida eterna. Jesús le dijo: “ve, vende todo lo que tienes…y sígueme y que el joven se marchó triste, porque tenía muchas posesiones. Creo que existe evidencia en el sentido de que se trataba de Marcos. Estoy convencido de que este incidente, que aparece al final del libro, es la manera que tiene Marcos de decir: “lo hice, fui y vendí todo lo que tenía y se lo di a los pobres y lo único que me quedaba era una túnica. ¡Esa noche le seguí, y en la confusión y lo repentino del arresto, me echaron mano y perdí hasta mi túnica! Y salió huyendo, perdiéndose en la noche, desnudo. También es otra manera de contarnos Marcos de qué manera se enteró de lo que pasó en Getsemaní porque ninguno de los discípulos se lo pudo haber contado. Ocho de ellos habían estado en una parte del huerto a alguna distancia de Jesús. Tres estaban cerca de él, pero estaban profundamente dormidos y no podían haber oído el clamor y las oración del Señor y tampoco vieron al ángel que vino para ministrar a Jesús, pero había alguien que estaba observando. Allí había un joven observándolo todo y nos cuenta la historia, para que nosotros podamos tener esperanza cuando llegue el momento de nuestro propio Getsemaní. Este relato nos puede ser de ayuda cuando sintamos que no queremos hacer lo que Dios nos dice que debemos de hacer y creamos que nosotros solos somos capaces de conseguirlo. En esa hora, tenemos el relato de Marcos para recordarnos que podemos acudir al trono de la gracia y hallar misericordia y gracia que nos ayuden en la hora de nuestra necesidad.

Oración

Padre, puede que esta mañana haya algunos de nosotros que estemos pasando ahora mismo por el huerto de Getsemaní y puede que otros ya hayan pasado por él. Padre, te pedimos que nos abras los ojos y los corazones para que podamos comprender este mensaje, para que seamos conscientes de que hay Uno que es el pastor de las ovejas, que ha resucitado de los muertos, y que va delante de nosotros para reunirse con nosotros. El es el pastor en el que podemos confiar, al que podemos acudir en nuestra hora de angustia y hallar la fortaleza para hacer lo que no deseamos hacer y obedecer cuando preferiríamos hacer otra cosa. Enséñanos esto por medio de la práctica, te lo pedimos en el nombre de Jesús, amen.

Nº de catálogo 3327

Serie: EL GOBERNANTE QUE SIRVE

Mensaje Decimotercero

Marcos 14:26-52

14 de Septiembre, 1975

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http://www.seminarioabierto.com/vidadejesucristo26.htm

¿Vale la pena casarse?

14 May

¿Vale la pena casarse?
Por Pablo Deiros


Para muchos el matrimonio es una verdadera desgracia, porque consideran que les quita libertad individual.
Según otros, la vida matrimonial supone riesgos que pueden frustrar la felicidad personal y traer dolores insufribles.
Hay quienes consideran la vida de pareja como muy compleja, sólo cargada de responsabilidades y deberes,
y con no muchos placeres y beneficios.
¿Están en lo cierto quienes así piensan?
¿Es la vida de casado tan mala y poco atractiva como la pintan los chistes populares?
En otras palabras, ¿vale la pena casarse?

E1 matrimonio es una de las opciones de vida más comunes de la existencia humana. Casi puede decirse que una de las más importantes reglas que gobiernan la vida terrenal es la de casarse. De hecho, el matrimonio es el cimiento de la vida social, y en términos religiosos solemos hablar del “santo estado del matrimonio”. No son muchas las cosas de la vida cotidiana a las que les otorguemos tan distinguido calificativo. Con ello señalamos que tenemos nos al matrimonio en una muy alta estima. Y lo hacemos con toda razón, ya que de él se genera la familia, que es la célula fundamental de la sociedad.

El matrimonio existe desde mucho antes de la fundación de pueblos y Estados. Abraham fue escogido del seno de una familia. Jesús bendijo la boda de una joven pareja y el hogar que fundaban. La historia del matrimonio es la historia de la humanidad misma, ya que nació con ella. En el acto mismo de la creación Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos” (Génesis 1.26-28).

En definitiva, el matrimonio es una triple responsabilidad. Por un lado, somos responsables ante la humanidad. Dios, en su sublime propósito, lo planeó así y así ordenó que la expansión de la humanidad esté ligada a la familia a través de los lazos matrimoniales. Nuestra vida se debe a que un hombre y una mujer se unieron en matrimonio. Además, somos responsables ante el reino de Dios. El Señor desea ser protagonista y no mero espectador en la fundación del hogar y en su desarrollo.

El “Hogar, dulce hogar” es aquel en el que
Jesucristo es un huésped permanente.

Una pareja cristiana puede ser un instrumento de valor incalculable para el progreso del reino de Dios. El matrimonio de Aquila y Priscila fue clave en la expansión de la fe cristiana en Roma, Corinto y Éfeso (Hechos 18.2-26; Romanos 16:3; 1º Corintios 16.19; 2º Timoteo 4.19). Pero también el matrimonio es una responsabilidad hacia la persona que amamos. El varón llega a su humanidad más plena en el encuentro con su esposa, y la esposa se completa como mujer en su encuentro con el esposo. La humanidad perfecta consiste en un hombre y una mujer unidos por toda la vida. Es en el matrimonio donde se conjuga el ideal de humanidad diseñado por Dios.

No caben dudas de que el matrimonio es lo mejor que puede ocurrirle a un ser humano. Pero queda pendiente la pregunta, ¿con quién? Uno puede estar de acuerdo con que el matrimonio es el ideal para todo ser humano. Sin embargo, la elección de la compañera o compañero no es algo tan fácil.

Adán se encontraba desamparado y falto de una compañía vital, hasta que apareció Eva. Dios la sacó de debajo de su corazón, y “desde entonces ese lugar quedó vacío y no se lo puede llenar con ninguna otra cosa”. Por lo tanto, es natural que un corazón busque a otro corazón. De todas las felicidades terrenales, la mayor es cuando se encuentran dos que se aman.

Lamentablemente, para muchos seres humanos sólo importa
que el varón “tenga pantalones” y que ella sea bonita.

Los que así piensan segarán aquello que han sembrado y recogerán lo que buscan. Un hombre que hacía cierto tiempo que se había casado, dijo a su amigo: “Cuando me casé con mi esposa, la amaba tanto que casi me la como… y ahora me arrepiento de no haberlo hecho”. Es muy triste cuando alguien se casa con una persona con la que sólo comparte cosas superficiales y efímeras.

Uno de los principales conflictos en la elección de alguien con quien compartir el amor, tiene que ver con la fe. Unirse en pareja con una persona que no comparte la fe de uno, es invitar al desastre anticipadamente. La Biblia es clara en señalar: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2º Corintios 6.14). El cristiano está orientado a las cosas superiores y de arriba, no a las de la tierra. Si su pareja no lo siente y piensa así seguramente habrá conflicto. Una vez alguien puso debajo de una gallina clueca tres clases distintas
Uno de los principales conflictos en la elección de alguien con quien compartir el amor, tiene que ver con la fe. Unirse en pareja con una persona que no comparte la fe de uno, es invitar al desastre anticipadamente. La Biblia es clara en señalar: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (20 Corintios 6.14). El cristiano está orientado a las cosas superiores y de arriba, no a las de la tierra. Si su pareja no lo siente y piensa así seguramente habrá conflicto. Una vez alguien puso debajo de una gallina clueca tres clases distintas de huevos: de gallina, de pato y de cóndor. Cuando nacieron, la gallina los llevó a caminar. Los pollitos se pusieron a escarbar la tierra, los patitos corrieron hacía la laguna y los pichones de cóndores fijaron su mirada hacia arriba y en cuanto pudieron se echaron a volar.

El cristiano debe unirse en matrimonio con aquellos que tienen su mirada puesta hacia arriba,
donde está Cristo, y no conformarse con escarbar las basuras de la tierra (Colosenses 3: 1-3).

¿ES OBLIGATORIO CASARSE?

A la luz de lo dicho hasta aquí, alguien podría tener la impresión de que la única manera de ser feliz y normal es casarse. Sin embargo, en términos cristianos la soltería no es un castigo del cielo ni una aberración de la naturaleza. Por el contrario, la Biblia pondera el celibato, cuando es expresión de la voluntad divina. Dios quiso que algunos de sus siervos fuesen célibes y le sirviesen en ese estado. Sí bien la Biblia recomienda el estado matrimonial, no por ello deja de hacer
Un consideración positiva del celibato y la virginidad.
El diccionario define el celibato como el “estado de soltero”. Si en el capítulo 1 de Génesis está expresado el propósito original de Dios para el ser humano que creó a su imagen, es claro que la humanidad plena consiste en un hombre y mujer, complementándose el uno al otro en una relación de amor. El ser humano fue creado por amor, en el amor y para el amor. Por eso, Dios hizo al humano hombre y mujer, y les ordenó que llegaran a ser “una sola carne”. El celibato y la virginidad no son, pues parte del propósito original de Dios, sino circunstancias que, como muchas otras, forman parte de la “vanidad” a que quedó sujeta la creación como consecuencia de la caída (Romanos 8:18-23). La soltería es una limitación de la existencia humana. En el estado de soltería se vive parcialmente la humanidad, ya que hay muchas experiencias, profundamente humanas que no se viven. El estado de soltero es una de las “aflicciones del tiempo presente” (Romanos 8.18).

NO SE EXALTA LA SOLTERÍA

Por eso, los judíos del Antiguo Testamento, que no estaban afectados por el pensamiento griego posterior, que consideraba todo lo material o físico como malo por definición, no podían concebir la vida célibe. Para ellos, lo normal y corriente era el matrimonio. El ideal de hombre o mujer es siempre alguien que vive en pareja y tiene hijos. No se ve en el Antiguo Testamento el más mínimo rasgo de exaltación del estado de soltero. En realidad, el celibato y la virginidad son considerados como una desgracia, si se prologan más allá de la edad casamentera.

Al llegar al Nuevo Testamento nos encontramos con Jesús, quien fue célibe. Sin embargo, el celibato de Jesús fue muy especial. Jesús no se quedó soltero porque no tuviera un alto concepto del matrimonio o porque no estuviera capacitado y maduro para ello. Jesús escogió el celibato por causa de la misión que tenía que cumplir y de la que era plenamente consciente. Él mismo había dicho que algunos se habían hecho eunucos por causa de reino de los cielos, queriendo indicar con esto que se habían quedado solteros (Mateo 19:12).

El ideal superior de cumplir con la voluntad del Padre hasta las últimas consecuencias, fue la gran motivación que tuvo Jesús para renunciar a la posibilidad matrimonial. Esta renuncia fue parte de sus sacrificios por amor a los pecadores. Él se privó de una casa (Mateo 8.20) y de una esposa e hijos, porque Jesús había venido para algo todavía mucho más noble: “Dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45).

LA POSTURA DE PABLO

Este ideal de entrega por causa del reino es el que alentó también al apóstol Pablo. Parece que este siervo de Dios era soltero, aunque es más probable que fuese viudo, ya que conocía bastante a fondo los problemas de la pareja (2º Corintios 7:7-8). Sus conceptos acerca del celibato y la virginidad son bien radicales y deben ser entendidos a la luz de las particulares circunstancias que vivía el apóstol cuando los expuso.

Aparentemente, cuando escribió la Corintios 7, Pablo consideraba la virginidad y el celibato como estados de vida mejores que el matrimonio (lº Corintios 7:1- 7, 8, 24, 40). Sin embargo, sus palabras tienen que ser interpretadas tomando en cuenta que estaba escribiendo para contestar ciertas preguntas específicas, que nosotros no conocemos. Si pudiéramos conocer estas preguntas, quizá entenderíamos mejor las respuestas que Pablo dio, y que no siempre resultan claras. Además, Pablo escribía para llenar las necesidades de una situación específica. La ciudad de Corinto era la más permisiva de todo el Imperio Romano. La degeneración sexual no respetaba los estados civiles. Pablo presiona con altos ideales, porque las circunstancias así lo exigían. Una razón muy importante para sus consejos es también que Pablo aparentemente esperaba un inmediato retorno de Cristo (1º Corintios 7:26-29), ¿Para qué cargarse del peso de una familia, cuando en breve retornaría el Señor? Mejor era usar todo el tiempo disponible para la extensión de su reino.

No obstante, a pesar de lo que resulta de una leída rápida de este controvertido capítulo 7 de 1º Corintios, parece ser que Pablo más bien defendía el estado matrimonial, antes que condenarlo. Hay en este capítulo varias expresiones que así lo indicarían: “Cada uno debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo” (v. 2, VP); “si no pueden controlar su naturaleza, que se casen, pues más vale casarse que consumirse de pasión” (v. 9, VP); “si se casa con su prometida, hace bien” (v. 38. V.P.) Por lo demás, Pablo consideraba la continencia y el celibato como un don divino especial (1º Corintios 7:7).

¿Quiere Dios que el hombre y la mujer permanezcan solteros? En términos de su voluntad original, no. En tal caso, el Señor se compromete a otorgar el don necesario, a fin de que el celibato o la virginidad no se transformen en un motivo de aflicción, sino de gloria y bendición.

¿Quiere Dios que el hombre y la mujer permanezcan solteros? En términos de su voluntad original, no.

Es posible que Dios permita que alguien esté soltero
o soltera a fin de que cumpla con algún propósito suyo.

En tal caso, el Señor se compromete a otorgar el don necesario, a otorgar el don necesario, a fin de que el celibato o la virginidad no se transformen en un motivo de aflicción, sino de gloria y bendición.

LOS PROBLEMAS DE ESTAR SOLO

El matrimonio tiene sus problemas, pero la soltería también tiene los suyos. Quien piensa que permaneciendo soltero se ahorra dolores y penas, está equivocado.
El dicho popular que dice: “Más vale estar solo que mal acompañado”, expresa una verdad de valor relativo. La soledad no es buena para ninguna condición, a menos que, como se afirmó, se la voluntad de Dios para con un ser humano. Dios, en su sabiduría lo declaró solemnemente: “No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18) Y él sabe por qué lo dice. Por eso Proverbios 18:22 señala que “el que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová” El ser humano fue creado por Dios para formar pareja y tener hijos.

La felicidad máxima sólo puede alcanzarse cuando,
en cumplimiento de la voluntad original de Dios,
un hombre y una mujer logran armonizar
sus ideales y sentimientos,
y formalizan su unión a través del matrimonio.

CRÉDITOS BIBLIOGRÁFICOS

Pablo Deiros, “El amor es cosa seria”. Tomado de: “Los Elegidos” págs, 23-28, Vol. 26. Editado por El Puente. Impreso en Argentina

http://www.encuentroconcristo.com.ar/sos_matrimonio/2009/vale_la_pena_casarse.htm

¿Cuánto me quiero a mí misma?

14 May
¿Cuánto me quiero a mí misma?

¿Qué soy capaz de hacer por mí, y para mí misma? ¿Cuánto me amo a mi misma? ¿Cuánto me aprecio a mi misma?¿Cuánto me quiero a mí misma?

Muy pocas veces nos hacemos preguntas así. Y nuestra pareja muy rara vez nos dice lo que nos aprecia, ama y sería capaz de hacer por nosotras…

Eso sí, frecuentemente se dan los casos en los que nos hace sentir que no estamos a su “nivel”. Parece mentira, pero en pleno siglo XXI aún no se dan cuenta de que la mujer es tan capaz como el hombre y sirve para mucho más que preparar la comida y pasar la escoba por la casa.Muchos hombres esperan llegar a la casa encontrando a los nenes limpios, bien alimentados, bien cuidados… con la comida lista y en la mesa y jamás se acuerdan de dar ni siquiera las gracias.

Para las mujeres la opinión de nuestra pareja es muy importante por lo que esperamos una palabra de aliento que muchas veces no llega. Nos lleva mucho tiempo descubrirnos a nosotras mismas, nuestros propios valores y capacidades,  y especialmente, nos cuesta aprender a querernos y valorarnos a nosotras mismas.

¿Cuántas veces nos domina el miedo y permanecemos calladas? Nuestros proyectos quedan suspendidos en el aire por temor a empezar, porque nos hemos acostumbrado a que nos hagan sentir y creer que no somos capaces. Tristemente, este complejo de incapacidad viene desde nuestro hogar, porque nuestros propios padres, desde el mismo seno familiar, desde muy niñas llegaron a compararnos con nuestras hermanas u otros miembros de la familia:

* “¿Por qué no aprendes de tu hermana mayor?”
* “¡Si tan sólo te parecieras a tu prima!”
* “La hija de la vecina, siempre va muy limpia”.
* “Eres una cobarde, todo te da miedo”.

Palabras como estas, viniendo de uno de nuestros padres nos lastimaran profundamente. Lo que nos dicen se nos queda en lo profundo del corazón, haciéndonos sentir que no valemos nada, haciéndonos sentir que todas las demás son mejores que nosotras.
Somos mujeres valiosas

Aunque no es fácil despojarnos de los pensamientos negativos que hemos arrastrado de por vida, empecemos por pensar que somos mujeres valiosas, madres comprometidas y experimentadas con capacidad de la difícil tarea de criar, educar y disciplinar a nuestros hijos, de ofrecerles una casa limpia y de luchar por hacerlos felices. No olvidemos que aunque tengamos una pareja, el hombre por naturaleza es más entregado a la fuerza laboral y a proveer.

Las mujeres tendemos muchas veces a tener pensamientos negativos, no porque así lo queramos, sino porque de una u otra forma nos han implantado en la mente que tenemos limitaciones, que no somos capaces, que siempre necesitaremos de alguien para salir adelante.
Tenemos que avanzar

No permitamos que esas palabras hirientes vengan de donde vengan, nos venzan y nos limiten, no podemos seguir permitiendo que nuestros sueños y proyectos se queden congelados en el pensamiento por miedo y por creer en las palabras negativas.

No esperes más, pon manos a la obra y empieza, sin prisas, ponte como tarea cuidar de tu arreglo personal, no importa cuan sencillamente lo hagas, perfúmate, arregla tu cabello de una manera diferente y obsérvate en el espejo…  Te sentirás bien y los que te rodean se sentirán bien, y tú te sentirás satisfecha. Recuerda que no es una competición, si empiezas despacio caminarás grandes distancias y tu satisfacciones serán muchas.
Recuerda que toda mujer es bella.

Fuente: Todamujeresbella.com

http://www.amujer.com/reflexiones/cuanto-me-quiero-a-mi-misma/