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Ninguno Que Es Nacido De Dios Practica El Pecado

27 Abr

Ninguno Que Es Nacido De Dios Practica El Pecado

© Desiring God

  • 1 Juan 3:1-10 Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando El se manifieste, seremos semejantes a El porque le veremos como El es. 3 Y todo el que tiene esta esperanzapuesta en El, se purifica, así como El es puro. 4 Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley. 5 Y vosotros sabéis que El se manifestó a fin de quitar los pecados, y en El no hay pecado. 6 Todo el que permanece en El, no peca; todo el que peca, ni le ha visto ni le ha conocido. 7 Hijos míos, que nadie os engañe; el que practica la justicia es justo, así como El es justo. 8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo. 9 Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano.

El tema que abordaremos hoy es: ¿cómo las personas que han experimentado el milagro del nuevo nacimiento, lidian con su propia pecaminosidad a medida que tratan de vivir en la total certeza de su salvación? Es decir, ¿cómo lidiamos con el conflicto entre la realidad del nuevo nacimiento, por una parte, y nuestro pecado continuo, por otra parte? ¿Cómo equilibramos el peligro de perder la certeza de la salvación y el peligro de presumir haber nacido de nuevo cuando no sea cierto? ¿Cómo podemos disfrutar la certeza de haber nacido de nuevo, y a la vez, no tomar a la ligera la pecaminosidad de nuestras vidas que está en conflicto con nuestro nuevo nacimiento?

  • La primera carta de Juan, más que ningún otro libro de la Biblia, parece ser diseñada para ayudarnos en esta batalla diaria y práctica. Considere 1ra de Juan 5:13: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna”. Este libro es escrito, dice, para ayudar a que los creyentes tengan la certeza total de que han nacido de nuevo –es decir, que tienen una nueva vida espiritual en ellos que nunca morirá. Juan quiere que nosotros, Dios quiere que nosotros, experimentemos algo en esta carta que nos dé la profunda seguridad de que hemos pasado de muerte a vida.
  • Primera de Juan 3:14 dice: “sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos”. Jesús dijo en Juan 5:24: “En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida”. Así que Juan y Jesús desean que los creyentes sepamos que ya pasó la condenación, y que ya pasó la muerte, porque nuestro juicio ocurrió cuando Jesús fue juzgado en nuestro lugar, y nuestra muerte ocurrió cuando Jesús murió en nuestro lugar. Y por tanto, la nueva vida está en nosotros y esta vida no puede perecer y no puede ser quitada, es eterna. Esta es la certeza que Jesús y Juan quieren para nosotros. “Estas cosas os he escrito a vosotros […], para que sepáis que tenéis vida eterna” (1ra de Juan 5:13).

La Necedad de los Falsos Predicadores
Pero algo está ocurriendo en las iglesias a las que Juan escribe, él está profundamente preocupado. Lo que ocurre amenaza con destruir esta certeza. Hay falsos maestros quienes hacen declaraciones que pueden dar la impresión de ser buenas nuevas y que fortalecen la certeza de salvación, pero tendrán el efecto opuesto. Al lidiar con estos falsos maestros, Juan nos muestra cómo lidiar con nuestro propio pecado en relación con nuestra pelea por la certeza de salvación ¿Qué dicen estos falsos maestros?
Primero, decían que el Hijo de Dios pre-existente, Jesucristo, no había venido en carne. No creían en la total unión del Hijo de Dios pre-existente con una naturaleza humana carnal como la nuestra. Esto es lo que Juan dice acerca de ellos en 1ra de Juan 4:1-3: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo. 2 En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3 y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo
Separando a Cristo de la Carne
Hay mucho de lo que pudiéramos hablar acerca de esta temprana herejía, pero solo quiero enfocarme en un aspecto. Estos falsos maestros separaban a Cristo de la carne. Véalo en el versículo 2: “todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios”. A ellos no les gustaba la idea del Cristo pre-existente unido a la carne humana.
Ahora, ¿por qué es tan importante aquel conflicto para nuestro tema de hoy? Esta perspectiva, en la forma en que estos falsos maestros veían la vida cristiana de la persona de Cristo separada del cuerpo físico, de la carne, tenía, obviamente, un efecto práctico, moral. De la misma forma en que ellos separaban la persona de Cristo de la vida física ordinaria, separaban la vida cristiana de la vida física ordinaria.
Separando a los cristianos de la carne
Uno de los lugares donde más claramente se ve esta enseñanza es nuestro texto de hoy: 1ra de Juan 3:7. Juan dice “Hijos míos, que nadie os engañe [de modo que él está pensando en los falsos maestros]; el que practica la justicia es justo, así como El es justo” ¿Qué está diciendo? Juan dice que debemos cuidarnos de los falsos maestros porque ellos enseñan que podemos ser justos sin practicar la justicia: “que nadie os engañe; el que practica la justicia es justo”.
En otras palabras, Juan no solo se opone al punto de vista acerca de Cristo donde separan su persona de su vida ordinaria corporal en que obraba, también se opone a su perspectiva de la vida cristiana donde separan nuestra persona de nuestra vida ordinaria corporal donde obramos: «En realidad la carne no era importante para Jesús; lo que importaba era la forma en que, de un modo espiritual, él era el Cristo y no había una unión real entre el Cristo pre-existente y el hombre Jesús. Y en realidad, a nuestra carne tampoco le importa; pero de alguna forma, en un modo espiritual, somos nacidos de nuevo, pero no hay una unión real entre esa nueva creación y nuestra vida física que obra justicia o pecado». Esta enseñanza les llevó directamente al error que Juan señala en 1ra de Juan 3:7, donde podemos ser justos de alguna manera espiritual, sin obrar justicia en nuestra vida física ordinaria.
Ahora, Juan tiene tres respuestas a esta falsa enseñanza.
La Encarnación de Cristo Permanece para Siempre
Primero, él insiste en que la carne de Jesús y la persona del Cristo pre-existente, son inseparables. 1ra de Juan 4:2: “En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios”. Fíjese que no dice «vino en carne», como si esa unión con la carne y los huesos hubiera ocurrido durante un tiempo y después se hubiera detenido. Él dijo: “ha venido en carne”.
Esta encarnación permanece para siempre. La segunda persona de la Trinidad estará unida para siempre con la naturaleza humana. Siempre podremos conocerle como Jesús, uno como nosotros, e infinitamente superior a nosotros –el primogénito entre muchos hermanos (Romanos 8:29). Dios no desechó, ni desecha, su creación física. Élha venido en la carne. Y el Hijo de Dios permanece en la carne para siempre. Así que la primera respuesta de Juan a estas falsas enseñanzas es para enderezar la perspectiva que tienen de Cristo. Su existencia física no es un espejismo. No es secundaria. No es insignificante. Jesús tiene las marcas de un cuerpo que le identificarán para siempre.
Las Acciones Cristianas Confirman Nuestra Naturaleza
La segunda respuesta de Juan a las falsas enseñanzas niega enfáticamente las afirmaciones donde una naturaleza espiritual puede ser separada de una acción espiritual. Juan, de hecho, insiste en que la naturaleza espiritual debe ser validada por las acciones físicas, o de otra forma la naturaleza espiritual es simplemente irreal. Es lo que vemos en 1ra de Juan 3:7: “Hijos míos, que nadie os engañe; el que practica la justicia es justo, así como El es justo”. Los engañadores estaban diciendo: «ustedes pueden ser justos sin practicar la justicia». Juan dice: «Solo son justos los que practican la justicia, la acción confirma la naturaleza espiritual».
Es lo que Juan dice una y otra vez en esta carta. Por ejemplo, en 1ra de Juan 2:29, dice: “Como ustedes saben, Jesucristo hace todo lo que le agrada a Dios. Por eso también deben saber que todo el que hace lo que a Dios le agrada, es hijo de Dios”. En otras palabras, las acciones de justicia son la evidencia y confirmación de haber nacido de nuevo.
La Evidencia del Nuevo Nacimiento: No Practicar Pecado
O considere 1ra de Juan 3:9: “Ningún hijo de Dios sigue pecando, porque los hijos de Dios viven como Dios vive. Así que no puede seguir pecando, porque es un hijo de Dios”. La práctica del pecado es la evidencia y confirmación de que no se ha nacido de Dios. Hacer confirma el ser. La confirmación y evidencia de haber nacido de nuevo es no practicar pecado.
Y Juan dice que el nuevo nacimiento, inevitablemente, cambia la vida de pecado, porque cuando hemos nacido de nuevo “la simiente de Dios” habita en nosotros y no podemos seguir pecando. Así es de real la relación entre el nuevo nacimiento y la vida física diaria. La simiente puede ser el Espíritu de Dios, o la Palabra de Dios, o la naturaleza de Dios; o las tres. Cualquiera que sea específicamente, Dios mismo está obrando en el nuevo nacimiento tan poderosamente que no podemos continuar pecando. La simiente de Dios no puede estar en paz con un patrón de conducta pecaminoso.
Estos falsos maestros, quienes pensaban que podían separar quienes eran espiritualmente de quienes eran físicamente, no comprendían ni la encarnación ni la regeneración. En la encarnación, el Cristo pre-existente es realmente unido a un cuerpo físico. Y en la regeneración, la nueva creación en Cristo, tiene efectos reales inevitables en nuestra vida física de obediencia.
Rechazando Cualquier Noción de la Ausencia de Pecado en los que han Nacido de Nuevo
La tercera respuesta de Juan a las falsas enseñanzas rechaza cualquier noción de la ausencia de pecado en los que han nacido de nuevo. Evidentemente, esta falsa enseñanza funcionaba separando el concepto de ser justos del concepto de hacer justicia (3:7), a partir de este postulado podían decir «Bien, aun si el cuerpo de ustedes hace algunas cosas que son pecaminosas, en realidad no fueron ustedes. La verdadera identidad que ustedes tienen está en la identidad que ha nacido de nuevo; y esa verdadera identidad es tan superior a la vida física que tienen, que nunca es contaminada por el pecado».
Así que esta separación que los falsos maestros han hecho entre quiénes somos y lo que hacemos les ha llevado a decir, obviamente, que los cristianos, realmente, nunca pecan ¿Cómo podrían? Son nacidos de Dios. Son nuevas criaturas. Tienen en ellos la simiente de Dios. Así que Juan tres veces levanta sus armas contra este error. Es importante que usted vea sus tres respuestas:
1) No Hay Cristianos Sin Pecado

  • 1ra de Juan 1:8: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros” ¡En nosotros! En nosotros, los cristianos nacidos de nuevo. En otras palabras, no permitan que el engaño de estos falsos maestros obre de esta manera en la percepción que tienen ustedes de sí mismos. No hay cristianos sin pecado.

2) Los Que Han Nacido de Nuevo Tienen un Abogado

  • 1ra de Juan 2:1: “Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. En otras palabras, Juan no asume que si usted peca, no ha nacido de nuevo. Asume que si usted peca, tiene un Abogado: Jesucristo. Y solo los que han nacido de nuevo tienen este Abogado.

3) Hay Pecado que no Lleva a Muerte

  • 1ra de Juan 5:16-17: “Si alguno ve a su hermano cometiendo un pecado que no lleva a la muerte, pedirá, y por él Dios dará vida a los que cometen pecado que nolleva a la muerte. Hay un pecado que lleva a la muerte; yo no digo que deba pedir por ése. 17 Toda injusticia es pecado, y hay pecado que no lleva a la muerte”.
  • Fíjese en esa última cláusula: “hay pecadoque no lleva a la muerte”. Es por esta razón que usted ve a su hermano cometiendo pecado. Él es su hermano, ha nacido de nuevo, pero está pecando ¿Cómo es posible? Porque hay pecado que no lleva a muerte. No creo que Juan esté pensando en tipos de pecados específicos, sino en grados de profundidad de esos pecados y de persistencia habitual. Hay un momento en que el pecado puede ir más allá de la línea de no retorno y será como Esaú quien buscó arrepentimiento y no lo encontró (Hebreos 12:16-17).

¿Cómo Enfrentan su Pecado los que Han Nacido de Nuevo?
Ahora llegamos a la pregunta que formulamos al comienzo: ¿Cómo enfrentan su propia naturaleza pecaminosa aquellos que han experimentado el milagro del nuevo nacimiento, a medida que tratan de tener la certeza total de su salvación? Mi respuesta es: Usted enfrenta su pecado utilizando las enseñanzas de Juan. Juan advierte contra la hipocresía (reclamar haber nacido de nuevo cuando nuestras vidas dicen lo contrario), y Juan se goza con el Abogado que tenemos y la propiciación de Cristo por los pecadores.
La pregunta es: ¿cómo utilizamos estas verdades? ¿Cómo utilizamos la advertencia de que podemos engañarnos a nosotros mismos? ¿Cómo utilizamos la promesa: “si alguno peca, Abogado tenemos”? La evidencia de nuestro nuevo nacimiento depende de cómo funcionen estas dos verdades en nuestras vidas.
Así es como funcionan, si hemos nacido de nuevo:
1) Escapando de la Presunción, Yendo hacia el Abogado

Si usted se desliza hacia una forma de pensar frívola, descuidada, presuntuosa acerca de su propia pecaminosidad. Comienza a esquivar el tema de la santidad o a ser indiferente a si es santo o mundano. Deja de vigilar sus malas actitudes y comportamientos, y comienza a acomodarse a patrones de conducta pecaminosos.
Cuando la persona que ha nacido de nuevo experimenta este desliz, la verdad de 1ra de Juan 3:9 (“Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”), tiene el efecto, por el Espíritu Santo, de mostrarle el peligro de su condición de modo que esta persona va hacia su Abogado y Propiciación en busca de misericordia y perdón y justicia. Él confiesa su pecado y es limpiado (1:9), y su amor por Cristo es renovado y se restaura la dulzura de esta relación y el odio por el pecado, y el gozo del Señor se vuelve su fuerza.
2) Escapando de la Desesperación, Yendo al Abogado
Si usted se está hundiendo en el temor y el desánimo, y aún desespera de su justicia, y su amor por las personas, si su lucha contra el pecado no es lo suficientemente buena, si su consciencia le condena, y sus propias obras le parecen tan imperfectas que nunca podrán demostrar que usted ha nacido de nuevo.
Cuando la persona que ha nacido de nuevo experimenta esta situación, la verdad de 1ra de Juan 2:1 tiene el efecto, por el Espíritu, de rescatarle de la desesperación: “Hijitos míos [Juan quiere ser cariñoso con sus consciencias], os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.
La advertencia de Juan contra la hipocresía nos llama a retirarnos del precipicio de la presunción. La promesa de Juan de un Abogado nos llama a retirarnos del precipicio del desespero.
El Poder Redentor de la Palabra de Dios
El nuevo nacimiento nos capacita para escuchar las Escrituras y utilizarlas útilmente, con fines redentores. El nuevo nacimiento no utiliza la promesa “abogado tenemos”, para justificar una actitud de indiferencia arrogante hacia el pecado.
El nuevo nacimiento no utiliza la advertencia “Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado” para arrojar gasolina en los fuegos de la desesperación. El nuevo nacimiento tiene un discernimiento espiritual que percibe cómo utilizar la enseñanza de Juan: el nuevo nacimiento es castigado y moderado por las advertencias, y el nuevo nacimiento es estimulado y capacitado por la promesa de un Abogado y una Propiciación.
Quiera el Señor confirmar el nuevo nacimiento en todos ustedes por medio de estas dos respuestas a la Palabra de Dios. Quiera el Señor permitirles aceptar tanto la advertencia como el consuelo, y darles el uso espiritual apropiado para preservar toda la certeza de su salvación.

http://es.gospeltranslations.org/wiki/Ninguno_Que_Es_Nacido_De_Dios_Practica_El_Pecado

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SERVIDO EN PÚBLICO PERO IGNORADO EN LO OCULTO

27 Abr

Mateo 6:6
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Salmo 51:6
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

Recuerdo cuando comencé mi caminar en Cristo y entrando en mi madurez en el servicio a Dios pude participar en TODOS los ministerios (o departamentos) que tenia la congregación a la que pertenecía y en la cual pude crecer, no hubo ministerio o departamento en el cual yo no haya pasado.

En parte pase por todos para saber en donde Dios me quería, pero algo que me di cuenta y en lo cual estaba recordando el día de hoy es que estaba metido en TODO pero en mi casa no tenia comunión con Dios, yo servía en publico pero ignoraba a Dios a solas.

Pero no era el único, muchos de mis amigos de ese tiempo después al platicarles esto me confesaron lo mismo, orábamos horas con la congregación, dirigíamos los servicios y hacíamos todo lo que pudiéramos hacer pero a solas ignorábamos a Dios.

SANTOS EN PÚBLICO, PECADORES EN LO OCULTO.
Creíamos que el servir a Dios nos iba a mantener FUERTES en contra del pecado, pero no era así, por lo menos en mi caso cada vez que era tentado caía una y otra vez y yo me preguntaba pero si te sirvo porque no puedo vencer el pecado hasta que me di cuenta que NO PASABA TIEMPO CON DIOS!

Servir a Dios es hermoso pero no te mantendrá fuerte en contra el pecado, lo que te mantiene firme son tus momentos que pasas a solas
con Dios, tus momentos a solas con la Biblia, tus momentos a solas adorándole y alabándole, son tus momentos a solas lo que te mantiene en pie.


¿Amigo lector sirves a Dios en público y lo ignoras en lo oculto?

Dios bendiga sus vidas

SOLO LA OPINION DE DIOS ES LA QUE CUENTA

Kirchner desafía a la Iglesia y votará a favor del polémico proyecto de matrimonio gay

27 Abr

SIEMPRE MIRANDO DE MANERA TORCIDA…

Lo afirman allegados al ahora diputado. Pese a su escasa asistencia al recinto, el ex presidente irá especialmente para votarlo. Los obispos criticaron la semana pasada darle categoria de matrimonio a la unión entre personas del mismo sexo.

En abierto desafío a la Iglesia católica, el ex presidente y ahora diputado nacional votará a favor de la ley que modifica el Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo y que estas parejas puedan adoptar.

Así se lo confirmaron a Clarín diputados oficialistas y aliados, que indicaron que Kirchner adelantó su aval al derecho al matrimonio y a la adopción de la parejas de un mismo sexo.

Néstor va a votar a favor.

¿Va a ir votar?

Todo indica que sí…

El martes pasado, la Conferencia Episcopal Argentina, que preside el cardenal Jorge Mario Bergoglio, exhortó a los legisladores a un debate a “conciencia” sobre esta cuestión, que calificaron “de tranta gravedad” y advirtieron que “no hay realidad análoga” que pueda equipararse con el matrimonio heterosexual.

El debate sobre el matrimonio gay, previsto para el miércoles en Diputados, genera situaciones fuera lo común.

Como el voto no estará definido por las estructuras partidarias, las posiciones dividen a la mayoría de los bloques. Y en el oficialismo confían en la presencia de Néstor Kirchner en el recinto, lo que también sería una novedad: el ex presidente participó de la sesión preparatoria en diciembre, escuchó el discurso de su esposa en marzo y luego no volvió a pisar el Congreso.

Serán horas de discusión encendida, con los diputados enfrentados transversalmente. Los casos de Elisa Carrió y Felipe Solá, dos jefes de bloque, resultan ilustrativos porque votarán a contramano de la mayoría de sus compañeros de bancada. La líder de la Coalición Cívica no avalará la modificación del Código Civil para equiparar los derechos entre parejas heterosexuales y las de un mismo sexo, posición que sólo comparten cinco de los 19 diputados de ese espacio. En el peronismo disidente predominará la postura de Claudia Rucci, en contra: entre más de 30, apenas Solá y Celia Arena confirmaron el voto positivo.

El suspenso sobre la presencia se mantendrá hasta el final porque buscará evitar, como hasta ahora, su foto en una derrota.

En este caso se estima que habrá al menos 120 votos positivos y el resto se dividirá entre negativos, abstenciones y ausentes.

Y como para aprobar las modificaciones al Código Civil hará falta mayoría simple, el ex presidente se prepara para presionar el botón por primera vez y tal vez única, si confirma su licencia para presidir la Unasur.

“No va a venir a perder. Pero si no es esta vez, ¿cuándo?”, contó otro kirchnerista, en referencia a que este tema será un oasis para los K dentro de la embestida opositora.

El oficialismo impulsará otros debates que crucen las posiciones partidarias como la despenalización del aborto y proyectos de aliados como la ley de entidades financieras, de Carlos Heller, y de reparación histórica de los pueblos originarios, de Silvia Vázquez.

En este caso, la libertad de conciencia resuelta por todos los bloques tuvo sus reparos en el Frente para la Victoria: Patricia Fadel y Jorge Landau, kirchneristas, tenían preparado un dictamen para promover la unión civil y no el matrimonio, pero a último momento desistieron. Y muchos se ausentarán para no votar en contra.

Vilma Ibarra –de Nuevo Encuentro–, Cecilia Merchán –Libres del Sur– y la K Juliana Di Tullio fueron las principales impulsoras del proyecto. A contramano de la mayor parte de su bloque, la macrista Laura Alonso se expresó a favor. Y entre las que votará diferente de Carrió se destacó Fernanda Gil Lozano: “¿Por qué no permitir la unión entre tres personas?”, se preguntó. Entre los radicales, tendrá más apoyo entre las mujeres: Silvia Storni, María Luisa Storani y Silvana Giúdici. Oscar Aguad, el jefe de bloque, no lo avalará. La centroizquierda, el socialismo y el GEN votarán a favor.

Fuente: Clarín y VR

Gays instalan pancarta contra la Iglesia en la catedral porteña

Fue durante una protesta por los casos de abusos que involucran a clérigos católicos. Con banderas que identifican a esa comunidad también cuestionaron que un cardenal haya vinculado pederastia con homosexualidad.

Una pancarta con la inscripción “El abuso es un crimen, la homosexualidad no lo es” fue instalada, este sábado, por un grupo de activistas gays en las puertas de la catedral metropolitana de Buenos Aires, en protesta por el escándalo de pedofilia que involucra a la Iglesia Católica.

Una docena de integrantes de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) manifestaron ante el templo católico, frente a la histórica Plaza de Mayo, donde desplegaron grandes banderas con los colores que identifican a la comunidad gay.

“Expresemos nuestro repudio contra los abusos a niños y niñas. Denunciemos el silencio del Vaticano”, se leía en la pancarta, mientras desde otro cartel la inscripción instaba: “No seamos cómplices del silencio de la Iglesia Católica Argentina. El encubrimiento es un crimen”.

La CHA aludió así a los dichos del cardenal Tarcisio Bertone, quien días atrás en Chile se refirió al escándalo mundial por los curas pedófilos y relacionó la pedofilia con la homosexualidad.

“Han demostrado muchos psicólogos, muchos psiquiatras, que no hay relación entre celibato y pedofilia, pero muchos otros han demostrado que hay relación entre homosexualidad y pedofilia”, dijo Bertone, secretario de Estado del Vaticano, en esa ocasión.

En Argentina, donde el catolicismo es culto mayoritario, cinco sacerdotes fueron condenados por abuso sexual desde 2002, con penas de ocho a 24 años de prisión, y un obispo renunció al verse envuelto en escándalos sexuales por los que fue condenado en diciembre pasado a ocho años de prisión.

Fuente: AFP

Creación y Re-Creación

27 Abr

Creación y Re-Creación

“He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros.”—Prov. i. 23.

Abordamos la obra especial del Espíritu Santo en la Re-creación. Hemos visto que el Espíritu Santo desempeñó una parte en la creación de todas las cosas, particularmente en la creación del hombre, y muy particularmente al dotarlo de dones y talentos; también, que Su obra creadora afecta al sostenimiento de las “cosas,” del “hombre,” y de los “talentos,” a través de la providencia de Dios; y que en esta doble serie de actividad triple la obra del Espíritu está íntimamente conectada con aquella del Padre y aquella del Hijo, de manera que toda cosa, todo hombre, todo talento, brota del Padre, recibe disposición en su respectiva naturaleza y ser a través del Hijo, y recibe la chispa de la vida por el Espíritu Santo.

El viejo himno, “Veni, Creator Spiritus,” y la antigua confesión del Espíritu Santo como el “Vivificans” concuerdan con esto perfectamente. Porque lo último significa aquella Persona en la Trinidad que imparte la chispa de la vida; y lo primero significa, “Viendo que las cosas que han de vivir y que vivirán están listas, ven Espíritu Santo y avívalas.”

Siempre está el mismo pensamiento profundo: el Padre permanece fuera de la criatura; el Hijo la toca externamente; por el Espíritu Santo la vida divina la toca directamente a su ser interior.

Sin embargo, no se entienda que estamos diciendo que Dios entra en contacto con la criatura sólo en la regeneración de Sus hijos, pues eso sería falso. A los cristianos en Atenas, San Pablo dice “En Él vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser.” Y nuevamente, “Porque de Su descendencia somos” (Hechos xvii. 28). Sin mencionar plantas o animales, no existe en la tierra vida, energía, ley, átomo o elemento sin que el Dios Todopoderoso y Omnipresente avive y soporte esa vida de momento a momento, haga que esa energía trabaje, y haga cumplir esa ley. Supongamos que por un instante Dios dejara de sostener y animar esta vida, estas fuerzas, y esa ley; en ese mismo instante dejarían de ser. La energía que procede de Dios debe, por lo tanto, tocar a la criatura en el centro de su ser, desde donde toda su existencia debe brotar. De ahí que no hay sol, luna, ni estrella, ni material, planta, o animal, y, en mucho mayor sentido, no hay hombre, habilidad, don, o talento si Dios no los toca y los sostiene a todos.

Es este acto de entrar en contacto directo con cada criatura, animada o inanimada, orgánica o inorgánica, racional o irracional, que, de acuerdo a la profunda concepción de la Palabra de Dios, no es realizado por el Padre, ni por el Hijo, sino por el Espíritu Santo.

Y esto pone la obra del Espíritu Santo en una luz bastante diferente de aquella en la cual por muchos años la Iglesia la ha mirado. La impresión general es que Su obra se refiere a la vida de gracia solamente, y está confinada a la regeneración y santificación. Esto, de cierta forma, se debe a la bien sabida división del Credo Apostólico por el Catecismo de Heidelberg, pregunta 29, “¿Cómo se dividen estos artículos?” que se responde: “En tres partes—de Dios el Padre y nuestra creación. De Dios el Hijo y nuestra redención, y de Dios el Espíritu Santo y nuestra santificación.” Y esto, también lo ha declarado en su “Thesaurus” Altho Ursinus, uno de los autores de este catecismo: “Todas las tres Personas crean, redimen y santifican. Pero en estas operaciones observan este orden—que el Padre crea de Sí mismo mediante el Hijo; el Hijo crea mediante el Padre; y el Espíritu Santo mediante ambos.”

Pero como la profunda percepción del misterio de la adorable Trinidad se perdió gradualmente, y la el énfasis del púlpito sobre ella se tornó tanto escaso como superficial, el error sabeliano naturalmente se volvió a introducir lentamente en la Iglesia, a saber, que habían tres períodos sucesivos en las actividades de las Personas divinas: primero, el del Padre solo, creando el mundo y sosteniendo el orden natural de las cosas. Esto fue seguido por un período de actividad por parte del Hijo, cuando la naturaleza se había desnaturalizado y el hombre caído se había vuelto un tema de redención. Finalmente, vino el del Espíritu Santo regenerando y santificando a los redimidos sobre la base de la obra de Cristo.

De acuerdo a esta visión, en la niñez, cuando comer, beber y jugar ocupaba todo nuestro tiempo, teníamos que ver con el Padre. Más adelante, cuando la convicción del pecado se nos presentó, sentimos la necesidad del Hijo. Y no sino hasta que la vida de santidad comenzara en nosotros el Espíritu Santo empezó a fijarse en nosotros. De ahí que mientras el Padre forjaba, el Hijo y el Espíritu Santo estaban inactivos; cuando el Hijo desarrolló Su obra, el Padre y el Espíritu Santo estaban inactivos; y ahora como el Espíritu Santo solo realiza Su trabajo, el Padre y el Hijo están ociosos. Pero como esta visión de Dios es totalmente insostenible, Sabellius, que la desarrolló filosóficamente, llegó a la conclusión que Padre, Hijo, y Espíritu Santo eran después de todo sólo una Persona; la cual primero forjó la creación como Padre; luego, después de transformase en el Hijo, forjó nuestra redención; y ahora, como Espíritu Santo, perfecciona nuestra santificación.

Y sin embargo, por inadmisible que sea esta visión, es más reverente y temerosa de Dios que las crudas superficialidades de las actuales opiniones que confinan las operaciones del Espíritu enteramente a los elegidos, comenzando sólo en su regeneración.

Cierto, los sermones sobre la creación se referían, al pasar, al movimiento del Espíritu Santo sobre la faz de las aguas, y Su presencia ante Bezaleel y Aholiab es tratada en la clase de catequesis; pero ambos no están conectados, y al auditor nunca se le hace entender qué tuvo que ver el Autor de nuestra regeneración con el movimiento sobre las aguas; fueron meramente hechos aislados. La regeneración fue la obra principal del Espíritu Santo.

Nuestros teólogos reformados siempre nos han advertido sobre tales representaciones que son sólo el resultado de hacer del hombre el punto de partida en la contemplación de cosas divinas. Siempre hicieron de Dios mismo el punto de partida, y no estuvieron satisfechos hasta que la obra del Espíritu Santo fuera claramente observada en todas sus etapas, a través de los tiempos, y en el corazón de toda criatura. Sin esto el Espíritu Santo no podría ser Dios, el objeto de su adoración. Sentían que un tratamiento así de superficial llevaría a una negación de Su personalidad, reduciéndolo a una mera fuerza.

De ahí que no hemos escatimado ningún dolor, ni omitido detalle alguno, con el objeto, por la gracia de Dios, de exponer ante la Iglesia dos pensamientos distintos, a saber:

Primero, La obra del Espíritu Santo no está confinada a los elegidos, y no comienza con su regeneración; pero toca a cada criatura, animada e inanimada, y comienza Sus operaciones sobre los elegidos al momento mismo de su origen.

Segundo, La obra correcta del Espíritu Santo en cada criatura consiste en el avivamiento y sostenimiento de la vida con referencia a su ser y talentos, y, en su sentido más elevado, con referencia a la vida eterna, que es su salvación.

De esta forma hemos retomado el verdadero punto de vista necesario para considerar la obra del Espíritu Santo en la re-creación. Porque así aparece:

Primero, que esta obra de re-creación no se efectúa sobre el hombre caído independientemente de su creación original; sino que el Espíritu Santo, quien en la regeneración enciende la chispa de la vida eterna, ya ha encendido y sostenido la chispa de la vida natural. Y, nuevamente, que el Espíritu Santo, que imparte al hombre nacido, desde lo alto, dones necesarios para la santificación y para su llamado a la nueva esfera de vida, lo ha dotado en su primera creación con dones y talentos naturales.

De aquí sigue la fructífera confesión de la unidad de la vida del hombre antes y después del nuevo nacimiento que corta toda forma de Metodismo[1] desde la raíz, y que caracteriza a la doctrina de las iglesias Reformadas.

Segundo, es evidente que la obra del Espíritu Santo mantiene el mismo carácter en la creación y la re-creación. Si reconocemos que Él aviva la vida en aquello que es creado por el Padre y por el Hijo, ¿qué hace Él en la re-creación sino una vez más avivar la vida en aquel que es llamado del Padre y redimido por el Hijo? Nuevamente, si la obra del Espíritu es Dios tocando el ser de la criatura por medio de Él, ¿qué es la re-creación sino el Espíritu entrando en el corazón del hombre, haciéndolo Su templo, reconfortándolo, animándolo y santificándolo?

De esta forma siguiendo a la Sagrada Escritura y a los teólogos superiores, alcanzamos una confesión que mantiene la unidad de la obra del Espíritu, y lo hace unir orgánicamente la vida natural y la espiritual, el reino de la naturaleza y aquel de gracia.

Por supuesto Su obra en lo último sobrepasa aquella en lo primero:

Primero, como es Su trabajo tocar el ser interior de la criatura, mientras más tierno y natural sea el contacto, más gloriosa será la obra. De ahí que aparece más hermoso en el hombre que en el animal; y más brillante en el hombre espiritual que en el natural, dado que el contacto con el primero es más íntimo, la hermandad más dulce, la unión completa.

Segundo, dado que la creación está tan lejana detrás de nosotros y que la re-creación nos toca personalmente y diariamente, la Palabra de Dios dirige más atención a lo último, reclamando para ello más prominencia en nuestra confesión. Sin embargo, por diferentes que sean las mediciones de operación y energía, el Espíritu Santo permanece en la creación y la re-creación como el único Trabajador omnipotente de toda vida y avivamiento, y es, por lo tanto, digno de toda alabanza y adoración.

X. Orgánica e Individual

“¿Dónde está el que puso en medio de él Su Santo Espíritu?”—Isaías lxiii. 11.

La siguiente actividad del Espíritu Santo reside en el reino de la gracia.

En la naturaleza el Espíritu de Dios aparece creando, en la gracia, re-creando. La llamamos re-creación, porque la gracia de Dios no crea algo inherentemente nuevo, sino una nueva vida en una naturaleza vieja y degradada.

Pero esto no debe entenderse como que la gracia restauró sólo lo que el pecado había destruido. Porque entonces el hijo de Dios, nacido de nuevo y santificado, debe ser como Adán lo fue en el Paraíso antes de la caída. Muchos lo entienden así, y lo presentan como sigue: En el Paraíso Adán se enfermó; el veneno de la eterna corrupción entró en su alma y penetró en todo su ser. Ahora viene el Espíritu Santo como médico, portando el remedio de la gracia para sanarlo. Vierte el bálsamo en sus heridas, sana sus magulladuras y renueva su juventud; y así el hombre, nacido de nuevo, sanado y renovado, es, de acuerdo a su postura, precisamente lo que era el primer hombre en un estado de rectitud. Una vez más las condiciones del pacto de obras son presentadas a él. Por sus buenas obras nuevamente ha de heredar la vida eterna. Nuevamente puede caer como Adán y ser presa de la muerte eterna.

Pero todo este parecer está equivocado. La Gracia no pone al impío en un estado de rectitud, pero lo justifica—dos cosas muy diferentes. Aquel que se mantiene en un estado de rectitud tiene ciertamente una virtuosidad original, pero la puede perder; puede ser juzgado y fracasar tal como fracasó Adán. Debe reivindicar su rectitud. Su consistencia interior debe descubrirse a sí misma. Aquel que es recto hoy, puede no serlo mañana.

Pero cuando Dios justifica a un pecador lo pone en un estado totalmente diferente. La justicia de Cristo se vuelve suya. ¿Y cuál es esta rectitud? ¿Estaba Jesús sólo en un estado de rectitud? De ninguna manera. Su virtud fue puesta a prueba, juzgada, y cernida; incluso fue puesta a prueba por el fuego destructor de la ira de Dios. Y esta virtuosidad convertida de “rectitud original” a “virtuosidad reivindicada” fue imputada a los impíos.

Por lo tanto lo impío, al ser justificado por gracia, no tiene nada que ver con el estado de Adán antes de la caída, sino que ocupa el lugar de Jesús después de la resurrección. Posee un bien que no puede perder. No trabaja más por un salario, pero la herencia es suya. Sus obras, su celo, amor y alabanza no fluyen de su propia pobreza, sino de la rebosante plenitud de la vida que fue obtenida para él. Como se expresa a menudo: Para Adán en el Paraíso, estaba primero el trabajo y luego el descanso sabático; pero para los impíos justificados por gracia el descanso sabático viene primero, y luego el trabajo que fluye de las energías de ese sábado. En el comienzo la semana cerraba con el sábado; para nosotros el día de la resurrección de Cristo abre la semana que se alimenta de los poderes de esa resurrección.

Por lo tanto, la gran y gloriosa obra de re-creación tiene dos partes:

Primero, la eliminación de la corrupción, la curación de la violación, la muerte al pecado, la expiación de la culpa.

Segundo, la inversión del primer orden, el cambio de todo el estado, la presentación y el establecimiento de un nuevo orden.

Lo último es de suma importancia. Porque muchos enseñan algo distinto. Aunque conceden que un recién nacido hijo de Dios no es precisamente lo que fue Adán antes de la caída, ven la diferencia sólo en la recepción de una naturaleza superior. El estado es el mismo, con diferencias de grado. Esta es la teoría actual. La naturaleza de mayor grado se denomina “divino-humana,” la cual Cristo lleva en Su Persona; la cual, siendo consolidada por Su Pasión y Resurrección, es ahora impartida al alma recién nacida, elevando la naturaleza más baja y degradada a esta vida superior.

Esta teoría está en conflicto directo con las Escrituras, que nunca hablan de condiciones similares pero con diferencias de grado y poder, sino de una condición a veces muy inferior en poder y grado que aquella de Adán, pero transferida a un orden totalmente diferente.

Por esta razón la Escritura y la Confesión de nuestros padres enfatizan la doctrina de los Pactos; porque la diferencia entre los Pactos de Obras y de Gracia muestra la diferencia entre dos órdenes de cosas espirituales. Aquellos que enseñan que el nuevo nacimiento meramente imparte una naturaleza superior, permanecen bajo el Pacto de Obras. De ellos es el trabajo agotador de subir a la montaña la piedra de Sísifo, aunque sea con la mayor energía de la vida superior. La doctrina de Gracia de Las Escrituras pone fin a esta tarea imposible de Sísifo; transfiere el Pacto de Obras de nuestros hombros a los de Cristo, y abre ante nosotros un nuevo orden en el Pacto de Gracia donde no puede haber más incertidumbre ni temor, ni pérdida ni confiscación de los beneficios de Cristo, sino uno del cual la Sabiduría grita, “¿No clama la sabiduría, y da su voz la inteligencia? En las alturas junto al camino, a las encrucijadas de las veredas se para” (Prov. viii. 1, 2) diciendo que todas las cosas están ahora listas.

La obra de re-creación tiene esta peculiaridad, que pone al elegido inmediatamente al final del camino. No son como el viajero que aún está a medio camino de su hogar, sino como uno que ha completado su viaje; el largo, triste y peligroso camino está completamente detrás de él. Por supuesto, no recorrió ese camino; nunca podría haber alcanzado la meta. Su Mediador Árbitro lo viajó por él—y en su lugar. Y por unión mística con su Salvador, es como si hubiera viajado la distancia completa; no como nosotros lo consideramos, sino como Dios lo considera.

Esto mostrará por qué la obra del Espíritu Santo aparece más poderosa en la re-creación que en la creación. Porque, ¿de qué camino se habla, sino de aquel que nos guía desde el centro de nuestros corazones degenerados hasta el centro del corazón amante de Dios? Toda piedad apunta a traer al hombre a comunión con Dios; por lo tanto, a hacerlo viajar el camino entre él y Dios. El hombre es el único ser en la tierra para el cual su contacto con Dios significa comunión consciente. Dado que esta comunidad se rompe por la aparición del pecado, al final del camino el contacto y la comunidad deben ser perfectos, en lo que respecta el estado y los principios del hombre. Si el compañerismo es el término y la gracia de Dios pone a Su hijo ahí de inmediato, por lo menos en lo que concierne su estado, hay una obvia diferencia entre él y el no regenerado; porque el recién mencionado está infinitamente distante de Dios, mientras que el anterior tiene la más dulce comunidad con Él. Dado que es la operación interna del Espíritu Santo la que logra esto, Su mano debe aparecer más poderosa y gloriosa en la re-creación que en la creación. Si pudiéramos ver Su obra en la re-creación como un hecho cumplido, podríamos entenderlo en su totalidad y escapar las dificultades con las que nos encontramos ahora comparando el Antiguo Testamento con el Nuevo sobre este tema.

La re-creación nos trae aquello que es eterno, terminado, perfeccionado, completado; mucho más allá de la sucesión de momentos, el curso de los años, y el desarrollo de circunstancias. Aquí yace la dificultad. Esta obra eterna debe ser traída a un mundo temporal, a una raza que está en proceso de desarrollo; de ahí que esa obra debe hacer historia, aumentando como una planta, creciendo, floreciendo, y dando frutos. Y esta historia debe incluir un tiempo de preparación, revelación, y finalmente de llenar la tierra con arroyos de gracia, salvación y bendición.

Si no estuviera relacionado con el hombre sino con seres irracionales, no habría dificultad alguna; pero cuando comenzó su curso, el hombre ya estaba en el mundo, y al pasar de las épocas el flujo de la humanidad se expandió. De ahí la pregunta importante: Si es que las generaciones que vivieron durante el largo camino de preparación antes de Cristo, en quienes la obra de re-creación fue finalmente revelada, fueron partícipes de sus bendiciones.

La Escritura responde afirmativamente. En las épocas antes de Cristo los elegidos de Dios compartían las bendiciones de la obra de re-creación. Abel y Enoc, Noé y Abraham, Moisés y David, Isaías y Daniel fueron salvados por la misma fe que Pedro, Pablo, Lutero y Calvino. El Pacto de Gracia, aunque hecho con Abraham y por un tiempo conectado con la vida nacional de Israel, ya existía en el Paraíso. Los teólogos de las iglesias reformadas han develado claramente la verdad de que los elegidos de Dios de ambas dispensaciones entraron por la misma puerta de rectitud y caminaron la misma vía de salvación que aún caminan al banquete del Cordero.

¿Pero cómo pudo Abraham, viviendo tantos años antes de Cristo, siendo el único a través de quien la gracia y la verdad han sido reveladas, tener su fe contada a su favor como justicia de manera que vio el día de Jesús y se gozó en él?

Esta dificultad ha confundido a muchas mentes en relación a las Antiguas y Nuevas Dispensaciones, y hace que muchos pregunten vanamente: ¿Cómo pudo haber una operación de salvación del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento si fue vertido sólo en Pentecostés? La respuesta se encuentra en la casi inescrutable obra del Espíritu Santo, donde, por un lado, Él trajo a la historia de nuestra raza esa eterna salvación ya terminada y completa que debe recorrer períodos de preparación, revelación, y frutos; y donde, por otro lado, durante el período preparatorio, esta misma preparación fue hecha, mediante gracia maravillosa, el medio para salvar almas aun antes de la Encarnación del Verbo.

XI. La Iglesia Antes y Después de Cristo

“Y todos éstos, aunque recibieron buen testimonio por la fe, no recibieron el cumplimiento de la promesa.”—Hebreos xi. 39.

La claridad requiere distinguir dos operaciones del Espíritu Santo en la obra de re-creación antes del Adviento, a saber, (1) la preparación de la redención para toda la Iglesia, y (2) la regeneración y santificación de los santos que entonces vivían.

Si no hubieran habido elegidos antes de Cristo, de manera que Él no tuviera Iglesia sino hasta Pentecostés; y si, como Balaam y Saúl, los portadores de la revelación del Antiguo Testamento no hubieran tenido interés personal en el Mesías, entonces sería evidente por sí mismo que, antes del Adviento, el Espíritu Santo pudo haber tenido sólo una obra de re-creación, a saber, la preparación de la salvación que vendría. Pero como Dios tenía una iglesia desde el principio del mundo, y casi todos los portadores de la revelación eran partícipes de Su salvación, la obra re-creativa del Espíritu debe consistir de dos partes: primero, de la preparación y redención de toda la Iglesia; y, segundo, de la santificación y consuelo de los santos del Antiguo Testamento.

Sin embargo, estas dos operaciones no son independientes, como dos cursos de agua separados, sino como gotas de lluvia cayendo sobre el mismo río de revelación. Ni siquiera son como dos ríos de distintos colores que se juntan en el mismo lecho de un río; porque la primera no contenía nada para la Iglesia del futuro que no tuviera también significado para los santos del Antiguo Pacto; ni la segunda recibió revelación o mandamiento alguno que no tuviera significado también para la Iglesia del Nuevo Pacto. El Espíritu Santo entretejió y entrelazó de tal manera esta obra bipartita que lo que fue la preparación de la redención para nosotros, fue al mismo tiempo revelación y ejercicio de fe para los santos del Antiguo Testamento; mientras que, por el otro lado, Él usó sus vidas, conflictos, sufrimientos y esperanzas personales como el lienzo sobre el cual bordó la revelación y redención para nosotros.

Esto no significa que la revelación de antaño no contuviera un gran porcentaje que tenía un sentido y propósito diferente para ellos del que tiene para nosotros. Antes de Cristo, el servicio completo de tipos y sombras tenía significado que perdió inmediatamente después del Adviento. Continuarlo después del Adviento sería equivalente a una negación y repudio a Su venida. La sombra de uno va por delante; cuando sale a la luz la sombra desaparece. Por lo tanto, el Espíritu Santo desarrolló una obra especial para los santos de Dios al darles un servicio temporal de tipos y sombras.

Que este servicio haya eclipsado toda su vida hace que su impresión sea tanto más fuerte. Esta sombra estuvo sobre toda la historia de Israel; estuvo esbozado en todos sus hombres desde Abraham hasta Juan el Bautista; cayó sobre los sistemas judiciales y políticos, y más pesadamente sobre la vida social y doméstica; y en las imágenes más puras se extendió sobre el servicio de culto. De ahí los pasajes del Antiguo Testamento que se refieren a este servicio no tienen el significado para nosotros que tuvieron para ellos. Cada característica de él tenía fuerza vinculante para ellos. Por el contrario, no circuncidamos a nuestros varones, pero bautizamos a nuestros niños; no comemos durante la Pascua, ni observamos la Fiesta de Tabernáculos, ni sacrificamos la sangre de toros o vaquillas, como cualquier lector discriminador del Antiguo Testamento entiende. Y aquellos que en la Dispensación del Nuevo Testamento buscan reintroducir el diezmo, o restablecer el reino y el sistema judicial de los días del Antiguo Testamento, se embarcan, de acuerdo a experiencias anteriores, en una tarea sin esperanzas: sus esfuerzos muestran poco éxito, y toda su actitud demuestra que no gozan de la totalidad de la libertad de los hijos de Dios. En realidad todos los cristianos están de acuerdo con esto, reconociendo que la relación que sostenemos hacia la ley de Moisés es del todo diferente a aquella del antiguo Israel.

El Decálogo por sí solo es ocasionalmente fuente de discrepancia, especialmente el Cuarto Mandamiento. Aún hay cristianos que no admiten ninguna diferencia entre aquello que tiene un carácter pasajero, ceremonial, y aquello que es perpetuamente ético, y que buscan sustituir el último día de la semana por el día del Señor.

Sin embargo, dejando a un lado estas serias diferencias, repetimos que el Espíritu Santo tuvo una obra especial en los días antes de Cristo, que estaba dirigido a los santos de esos días, pero que para nosotros ha perdido su significado anterior.

No significa, sin embargo, que podamos descartar esta obra del Espíritu Santo, y que los libros que contienen estas cosas puedan dejarse de lado. Esta visión ha logrado vigencia—especialmente en Alemania, donde el Antiguo Testamento se lee incluso menos que los libros del Apócrifo, con la excepción de los Salmos y algunos pericopios seleccionados. Por el contrario, este servicio de sombras tiene aun en los más mínimos detalles un significado especial para la Iglesia del Nuevo Testamento; sólo que el significado es diferente.

Este servicio en la historia del Antiguo Pacto atestigua para nosotros las maravillosas obras de Dios, mediante las cuales de Su infinita misericordia nos ha salvado del poder de la muerte y del infierno. En las personalidades del Antiguo Pacto revela el maravilloso trabajo de Dios al implantar y preservar la fe a pesar de la depravación humana y la oposición satánica. El servicio de ceremonias en el santuario nos muestra la imagen de Cristo y de Su gloriosa redención en los más mínimos detalles. Y finalmente, el servicio de sombras en la vida política, social y doméstica de Israel nos revela esos principios divinos, eternos e inmutables que, liberados de sus formas transitorias y temporales, deberían gobernar la vida política y social de todas las naciones cristianas por todos los tiempos.

Y sin embargo, esto no agota el significado que siempre tuvo este servicio, y que aún tiene, para la Iglesia Cristiana.

No sólo nos revela los lineamientos de la casa espiritual de Dios; pues, de hecho, operó en nuestra salvación:

Primero, preparó y preservó en medio de la idolatría pagana a gente que, siendo portadores de los oráculos divinos, preparara al Cristo en Su venida un lugar para la planta de Su pie y base de operaciones.[2] No podría haber llegado a Atenas o Roma ni a China o India. Nadie allí lo habría entendido, o hubiera suministrado instrumento o material para construir la Iglesia del Nuevo Pacto. La salvación que fue lanzada como un fruto maduro en la falda de la Iglesia Cristiana había crecido en un árbol profundamente enraizado en este servicio de sombras. De ahí que la historia de ese período es parte de la nuestra, como la vida de nuestra niñez y nuestra juventud permanece nuestra, a pesar de que como hombres hemos dejado de lado las niñerías.

Segundo, el conocimiento de este servicio e historia, siendo partes de la Palabra de Dios, fueron fundamentales en el traslado de los hijos de Dios desde la oscuridad de la naturaleza a Su luz maravillosa.

Sin embargo, como el Espíritu Santo desarrolló obras especiales para los santos de esos días que tienen un significado diferente pero no menos importante para nosotros, también realizó obras en esos días que estaban dirigidas más directamente a la Iglesia del Nuevo Testamento, las cuales también tenían un significado diferente pero no menos importante para los santos del Antiguo Pacto. Esto fue obra de la Profecía.

Como declara Cristo, el propósito de la profecía es predecir cosas futuras de manera que, una vez ocurridos los eventos predichos, la Iglesia pueda creer y confesar que fue obra del Señor. El Antiguo Testamento a menudo plantea esto, y el Señor Jesús lo declaró a Sus discípulos, diciendo: “Ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis” (Juan xiv. 29). Y nuevamente: “Desde ahora os lo digo, antes de que suceda, para que cuando suceda, creáis que Yo Soy” (Juan xiii. 19). Y aun más claramente: “Pero estas cosas os he dicho, que cuando llegue el momento, podáis recordar que Yo les hablé de ellas.” Estas afirmaciones, comparadas con las palabras de Isa. xli. 23, xlii. 9, y xliii. 19, no dejan dudas respecto al objetivo de la profecía.

No significa que esto agote el tema de la profecía, o que no tiene otros objetivos; pero su fin principal y final se alcanza sólo cuando, sobre la base de su realización, la Iglesia le cree a su Dios y Salvador y lo magnifica en Sus poderosos actos.

Pero mientras que su centro de gravedad es la realización, en la iglesia del Nuevo Testamento, estaba igualmente dirigida a los santos contemporáneos. Porque, aparte de las actividades proféticas que se referían exclusivamente al pueblo de Israel que vivía en ese tiempo, y las profecías cumplidas en la vida nacional de Israel, las profecías que valientemente esbozaban a Cristo dieron preciosos frutos para los santos del Antiguo Testamento. Conectado con teofanías, produjo en sus mentes una forma tan fija y tangible del Mesías que la hermandad con Él, que por sí sola es esencial para la salvación, fue hecha posible para ellos por anticipación, tal como a nosotros por memoria. No sólo se hizo posible esta hermandad al final de la Dispensación, en Isaías y Zacarías; Cristo atestigua que Abraham deseaba ver Su día, lo vio, y se gozó.

Notas

  1. Para el sentido en que el autor toma el metodismo, vea la sección 5 en el Prefacio.
  2. En holandés, “centro de vida.”

El Poder de Ejemplo

27 Abr

El Poder de Ejemplo
© 9Marks

Por Mark Dever. Traducción por Charity Brown Y Adriana Troche.

“El ejemplo no es la cosa principal de vida—es la única.” A través de esa frase, el famoso misionero y autor, Albert Schweitzer, declaró claramente la importancia y poder del ejemplo. ¿Cuántos de los que estamos leyendo esto, hemos sido influidos por la vida poderosa de algún pastor, diácono u otro cristiano que observamos en nuestra juventud? Si menciono “un pastor fiel,” ¿la imagen de quién surge en tu mente? Si menciono “un cristiano fiel,” ¿en quién piensas?

Claro que la declaración de Schweitzer es una sobredeclaración. Muchas otras cosas están involucradas en una vida fiel, pero esas mismas se combinan en el ejemplo que alguien se hace .

“Guiar” y “formar” parecen ser nuevos conceptos, pero no lo son. Parece por la manera en que Dios nos ha creado que esto ha estado en Su mente. El hizó a los humanos a Su imagen. Debemos seguir Su ejemplo, e imitar Su carácter. En la encarnación de Jesucristo, Dios vino en la carne de una forma en que pudieramos entender e identificarnos con Él, y, como dijo Pedro, “dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas,” (I Pedro 2:21)

Nosotros también llegamos a participar en este ministro de dejar y seguir ejemplos. Dios ha creado humanos para que nazcan y maduren en la compañía de otros humanos en la familia. No somos auto-generados, ni aparecemos al instante como personas maduras. Dios planeó que padres amables sean parte de la manera en que los humanos crezcan.

También es la manera usada por Dios para hacerse conocido en este mundo caído. En el Antiguo Testamento Dios llamó a Abraham y a sus descendientes para ser un pueblo santo, especial y distinto en el mundo. Iba a ser especial para que el mundo tuviera una imagen de una sociedad que refleja el carácter de Dios—personificando sus intereses y valores. Cuando Dios le dijo a Su pueblo en Levítico 19 “Santos seréis, porque santo soy yo, Jehová, vuestro Dios,” no hablaba solamente a una persona, a Moisés o Aarón o Josué. Sin duda estaba hablando con ellos, pero vemos en Lev. 19:1 que Dios especificamente instruyó a Moisés que diga esto a la asamblea entera de Israel. Las leyes dadas por Él en ese momento tenían mucho que ver con las relaciones, la equidad, la justicia, y las interacciones sociales. Él demuestra que estas personas, al cuidarse entre ellos – a los perdidos y a los menores, al extranjero y al joven – demostrarían algo del carácter de su Creador justo y misericordoso.

El fracaso de Israel en este ministerio de modelar a otros es una de las acusaciones centrales de Dios contra la nación en el Antiguo Testamento. Así que en Ezequiel 5, el papel de Israel se convierte en uno de instruir a las naciones a través de un ejemplo negativo. Así dice el Señor DIOS: “Esta es Jerusalén; yo la coloqué en el centro de las naciones y de los territorios a su alrededor.…Te haré desolación y oprobio entre las naciones que te rodean, a los ojos de todos los que pasen. Y serás oprobio, escarnio, advertencia y objeto de horror para las naciones que te rodean, cuando haga juicios contra ti con ira, furor y terribles reprensiones. Yo, el SEÑOR, he hablado.” (5:5, 14-15). Vez tras vez en Ezequiel, Dios dice que hace lo que hace a la nación de Israel por amor de Su nombre, es decir, para que se sepa la verdad sobre Él entre los pueblos del mundo.

Este testigo para Sí mismo es lo que Dios también ha planeado para la iglesia en el Nuevo Testamento. En Juan 13, Jesús dijo que el mundo sabría que somos Sus discípulos por el amor de Cristo que tenemos los unos por los otros. Pablo escribió a la iglesia de Éfeso, “porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz,” (Efesios 5:8).

En nuestras vidas como cristianos, individualmente, y en efecto multiplicado en nuestras vidas juntos como iglesias, extendemos la luz de Dios de esperanza en este mundo oscuro y desesperado. A través de nuestras vidas como cristianos estamos enseñándonos unos a otros, y al mundo alrededor acerca de Dios. Si nos amamos, mostramos algo de cómo es amar a Dios. Y, por otro lado “el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (I Juan 4:20). En nuestra santidad, mostramos la santidad de Dios. Somos llamados a dar esperanza a la gente de que hay otra manera de vivir, en vez de las vidas de frustración egoísta que nuestras naturalezas caídas y el mundo alrededor nos animan seguir.

Pastores hermanos y diáconos, ¿qué le están enseñando nuestras iglesias al mundo observante acerca de Dios? ¿Les estamos enseñando que Dios se limita a nuestra raza? ¿Les estamos enseñando que Él tolera el pecado y la infidelidad, las vidas egocéntricas de mezquindad y las peleas? ¿Cúan seriamente hemos llevado a nuestra gente a tomar el gran papel y privilegio que tenemos de ser la demostración pública, la ventana, la publicidad, la página web del carácter de Dios para Su creación?

Qué privilegio tremendo Él nos ha dado, y cuán poco parecemos considerarlo. Creemos que si conseguimos más gente en nuestra iglesia, eso de alguna manera niega nuestra responsabilidad hacia ellos quienes ya son nombrados como miembros. ¿Pero cómo es el testimonio que cada uno de ellos provee ahora mismo? ¿Con cuántos de sus malos testimonios ustedes deben lidiar para que la gente vea el buen testimonio que Dios está proveyendo a través de aquellos que son verdaderamente convertidos, y lo están demostrando?

En última instancia, todo el ejercicio de disciplina eclesiástica no se trata de vindicación o venganza. ¡Esos son casos para Dios, no para pecadores perdonados como nosotros (Deuteronomio 32:35; Romanos 12:19)! Pero sí tenemos la responsabilidad de presentarles un buen testimonio a otros de cómo es Dios. Debemos ser ejemplares en nuestras vidas y comportamiento. ¿Te has dado cuenta de que en sus epístolas pastorales, Pablo parece estar particularmente preocupado sobre la reputación que tendría un diácono con los que están fuera de la iglesia? Aunque puede que haya una cantidad de razones para esto, una ciertamente debe ser el papel representativo del diácono de la iglesia al mundo. Esto, entonces, también es cómo debe ser la iglesia entera. Esto es por lo que Pablo estuvo tan enojado en I Corintios 5. ¿Has notado a quién exactamente le grita Pablo? No regaña al hombre que estaba en la pecaminosa relación sexual; en su lugar, ¡reprende marcadamente a la iglesia que tolera tal pecado entre sus miembros! Sabemos la triste verdad de que algunos en nuestra congregación se mostrarán perdidos en pecado, aunque hayan hecho una buena profesión al principio. Confiamos en que al menos algunos de ellos se arrepentirán y volverán. Pero nunca esperamos que la iglesia corporativamente incumpla su responsabilidad de representar bien a Dios asociándose con la santidad y contra el pecado. Fue este asunto – muy parecido al pecado de un Israel idólatra en el Antiguo Testamento – que era el enfoque de la reprehensión clara de Pablo hacia la iglesia corintia.

Amigos, ¿qué diría el apóstol Pablo de tu iglesia y la mía? ¿Cuánta falta de asistencia toleramos en el nombre del amor? ¿Cuántas relaciones adúlteras o divorcios no bíblicos permitimos pasar sin comentario en nuestras iglesias, que gritan al mundo, diciendo “no somos diferentes de ellos”? ¿A cuántas personas divisivas permitimos rasgar la iglesia sobre asuntos pequeños, o cuántos evangelios falsos dejamos que sean enseñados?

Querido hermano, si tú estás leyendo esto como un pastor, un diácono, profesor o miembro de la iglesia, piensa en la gran responsabilidad que tenemos. Considera cómo podemos dar testimonio de Dios mejor—¿es pasando por alto el pecado en nuestro medio, o trabajando para restaurar con cuidado a aquellos que están atrapados por el pecado, como instruye Pablo en Gálatas 6:1? ¿Cuál refleja mejor al Dios que adoramos? ¿Alguna vez la misericordia de Dios ofusca Su santidad en Su palabra? ¿Y sucede eso en Su iglesia? ¿Cuál es nuestra responsabilidad en este asunto?

Ten cuidado del ejemplo que estás dando al mundo alrededor tuyo. Dios tiene un gran plan para Su gente y para Su mundo; Él nos llama a mostrar eso por medio de nuestras palabras y vidas. ¿Estás haciendo eso? Que Dios ayude a cada uno de nosotros a ser fiel en este gran llamado.

http://es.gospeltranslations.org/wiki/El_Poder_de_Ejemplo?utm_source=Recurso+Bíblico+de+la+Semana+(es)&utm_campaign=ed0bad1b14-spanish&utm_medium=email

¿Tememos?

27 Abr

¿Tememos?

Muchas veces debemos enfrentar situaciones conflictivas que nos atemorizan. O a personas agresivas, mentirosas o malintencionadas que crean en nosotros nerviosismo o miedo a lo que pueda suceder. Tememos el daño que puedan causar a nosotros, a nuestro trabajo o entorno. A veces logramos superarlo… otras nos frenan y nos condicionan en nuestro desarrollo…

En Isaías 8:6-10 Dios les habla a aquellos que se alegraron con los hechos de los que atacaron a Jerusalén en Isaías 7:1…

“Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé que corren mansamente y se regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías; he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas… Reuníos, pueblos, y seréis quebrantados… Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra y no será firme, porque Dios está con nosotros”
Luego Dios aclara a quién hay que respetar y temer:

“Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo: No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo” (Isaías 8:10-13)
Y deja bien claro en quien confiar y en qué apoyarse:

“Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré… ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:17,20)
¿Tememos algo o a alguien? ¿Las acciones dirigidas hacia nosotros o nuestro entorno son maliciosas? Veamos qué nos dice la Palabra de Dios…

“De esta manera podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:6)
¿Qué puede hacernos el hombre?

Puede quitarnos la vida, calumniarnos, robarnos, herirnos…

“Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno. Sí, os digo, a éste temed” (Lucas 12:4-5)
“Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1 Pedro 3:16)
“… un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto” (Lucas 10:30)
Pero de todas estas cosas, nos libra el Señor…

“El cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte” (2 Corintios 1:10)
“…y para que seamos librados de hombres perversos y malos…” (2 Tesalonicenses 3:1-2)
“persecuciones, padecimientos… persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor” (2 Timoteo 3:11)
“Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Timoteo 4:18)
Recordemos: Si tememos a Dios, le honraremos con nuestra conducta y haciendo así, nada ni nadie podrá atemorizarnos…

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Compromiso: A Veces Sutil y Siempre Significativo

27 Abr

Compromiso: A Veces Sutil y Siempre Significativo
Domingo, 25 de abril 2010

Al igual que el caos filosófico y moral que resulta del naturalismo, todo tipo de travesuras teológicas sobrevienen cuando rechazamos o comprometemos la verdad literal del relato bíblico de la creación y la caída de Adán.

Me doy cuenta, por supuesto, que algunos creacionistas de la antigua tierra sostienen la creación literal de Adán y afirman que Adán fue una figura histórica. Pero su decisión de aceptar la creación de Adán como literal implica un cambio arbitrario hermenéutico sobre Génesis 1:26-27 y luego otra vez en Génesis 2:7. Si todo en torno a estos versículos se maneja alegóricamente o simbólicamente, es injustificable tomar esos versículos en un sentido literal e histórico. Por lo tanto, el método de los creacionistas de la tierra antigua de interpretar el texto del Génesis en realidad socava la historicidad de Adán. Después de haber decidido ya el tratamiento del relato de la creación misma como un mito o alegoría, no tienen motivos para insistir (de pronto y arbitrariamente, al parecer) que la creación de Adán es historia literal. Su creencia en un histórico Adán es simplemente incompatible con su propia exégesis del resto del texto.

[Ese cambio hermenéutico se ilustra claramente en este post . Bruce Waltke está dispuesto a dialogar sobre un punto de vista evolutivo del Génesis 1-2; Tremper Longman III cómodamente pone en tela de juicio la historicidad de Adán y Eva.)

Pero es una contradicción necesaria si uno afirma una tierra antigua y seguir siendo evangélico. Porque si Adán no fue el antepasado literal de toda la raza humana, entonces la explicación de la Biblia acerca de cómo el pecado entró en el mundo es imposible de entender. Por otra parte, si no caímos en Adán, no podemos ser redimidos en Cristo, debido a la posición de Cristo como la Cabeza de la raza redimida exactamente paralela a la posición de Adán como la cabeza de la raza caída: “Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados”(1 Corintios 15:22). “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” (Romanos 5:18-19). “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.” (1 Corintios 15:45; cf. 1 Timoteo 2:13-14; Judas 14).

Por lo tanto en un sentido importante, todo lo que la Escritura dice acerca de nuestra salvación en Cristo Jesús gira en torno a la verdad literal de lo que Génesis 1-3 enseña acerca de la creación y la caída de Adán. No hay pasaje más fundamental de las Escrituras.

Lo que están haciendo los “creacionistas de la antigua tierra” (incluyendo, en gran medida, los mismos evangélicos) con Génesis 1-3 es precisamente lo que los liberales religiosos han hecho siempre con toda la Escritura, espiritualizar y reinterpretar el texto alegóricamente haciendo que signifique lo que quieren que signifique. Es una forma peligrosa de manejar las Escrituras. Y se trata de una capitulación peligrosa e innecesaria a las presuposiciones religiosas del naturalismo-sin mencionar una deshonra grave a Dios.

Los evangélicos que aceptan la interpretación de la tierra antigua del Génesis han adoptado una hermenéutica que es hostil a una visión elevada de la Escritura. Están trayendo a los primeros capítulos de la Escritura un método de interpretación bíblica que se ha incorporado en las presuposiciones anti-evangélicas. Los que adoptan este enfoque ya se han embarcado en un proceso que invariablemente derroca a la fe. Las Iglesias y colegios que abrazan este punto de vista no van a permanecer mucho tiempo como evangélicos.

http://evangelio.wordpress.com/2010/04/26/compromiso-a-veces-sutil-y-siempre-significativo/