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Antropologia teologica – El libro de Genesis en relacion a la doctrina del Hombre

12 Abr

Antropologia teológica – El libro de Génesis en relación a la doctrina del Hombre

Autor:Paulo Arieu

Introducción

El libro del Génesis relata la historia de la Creación de una manera espiritual. La creación del mundo, obra de Dios; el relato de Adán y Eva en el jardín del Edén, la caída de ambos en desgracia (la culpa de la Serpiente) por comer del fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal; la historia de sus dos primeros hijos: Caín y Abel; la narración del diluvio anunciado por Dios a Noé, debido a la multiplicación de la maldad humana; la Reconciliación de Dios con el hombre en su alianza (arca de Noé); la historia de la Torre de Babel; la aparición de tribus y razas y el desarrollo de los pueblos. Posteriormente, el Génesis continúa con la historia del origen del pueblo judío: los patriarcas y matriarcas: Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y Jacob y sus dos esposas, Raquel y Lea. Prosigue la historia de los doce hijos de Jacob, que dan origen a las doce tribus de Israel y, finalmente, el relato de José que culmina el libro con la descripción de su muerte. [0]

Acerca del libro de Génesis

Derek Kidner dice de este libro:

No puede haber otra parte de las Escrituras sobre el cual muchas batallas teológicas, científicas, acerca de su historia y literarias han sido enfrentadas, o muchas opiniones fuertes que han sido apreciadas [1]

Nuestras actitudes y presuposiciones que traemos al libro de Génesis, determinan ampliamente lo que nosotros extraemos de éste libro. Por tal razón, debemos consagrar nuestra atención a algunos asuntos introductorios.

Título

El título “Génesis” es una transcripción de la palabra griega con que el libro está titulado en la traducción griega – septuaginta. En el texto hebreo la palabra Bereshith, que es la primera palabra con que comienza el libro, siendo traducida, “en el principio” da el título al libro.

Autoría

J. Sidlow Baxter, en su excelente trabajo “Explore the Book”, resume la dificultad de la autoría con la pregunta:

“¿Es éste Mosaico o un mosaico?[2] (¿Es éste Mosaico o es de varias fuentes?).

Este es en resumen el problema.

Tradicionalmente se ha sostenido por siglos que Moisés es el autor de Génesis, un número de inferencias internas favorecen esta conclusión[3]. Esto aparece de un número de pasajes (Exodo 17:14; 24:4; 34:27; Levítico 1:1; 4:1; 6:1, 8, 19, 24; 7:22, 28, etc. Que Moisés escribió los otros libros del Pentateuco.

En el Nuevo Testamento igualmente Nuestro Señor atribuye el Pentateuco a Moisés (Mateo 8:4; 19:7 -8; Marcos 1:44; 7:10; 10:3 -4; Lucas 5:14; 16:29,31; Juan 5:54 – 46). Otros escritores del Nuevo Testamento siguen la misma aproximación (Hechos 3:22; 13:39; Romanos 10:5, 19; I Corintios 9:9; II Corintios 3:15). No es por lo tanto difícil concluir que Moisés escribió todo el Pentateuco a pesar de no haber una mínima declaración a este efecto.

Sin embargo los críticos no han quedado satisfechos, comenzando con Astruc (1753)[4], los “eruditos” han atribuido este libro a un redactor desconocido que hábilmente compiló los escritos de cuatro o más editores. Generalmente las cuatro primeras fuentes son referidas como documentos J, (Yavista) E, (Elohista) D, (Deuteronomista) P (sacerdotal).

Varias líneas de evidencias parecen dar cierto apoyo a la Graf- Wellhaussen o Hipótesis Documentaria. Los editores se podrían distinguir por los diferentes nombres empleados para nombrar a Dios[5]. Porque aquellos que sostienen el cambio de Yaveh a Elohim dicen que esto señala el cambio de autor. Pero una de las mayores debilidades de esta aproximación es que dentro de “E” pasajes la palabra “Yaveh” es también empleada (Génesis 22:11, 14; 28:17, 22) y viceversa.

Segundo, se advierte sobre las diferentes expresiones refiriéndose al mismo acto, como el de hacer un pacto. “Corta un pacto”, “da un pacto”, y “establece un pacto”[6] serían estilos variadamente empleados por los diferentes autores del Pentateuco. Esto dejaría al autor con restricciones para hacer un cambio estilístico o cambio en las sutilezas de las expresiones. Un escritor moderno vería esto como unas restricciones a desarrollar con libertad su propio estilo.

Tercero, se ha dicho que el Pentateuco contiene “repeticiones”, esto es duplicaciones sobre el mismo evento[7]. Un ejemplo son los relatos de la creación en Génesis 1 y 2. Peor todavía, que hay repeticiones donde hay una similitud entre los relatos, como los de Agar que tiene dos salidas de la casa. (Gén. 16, 21).

El uso de documentos existentes[8] o la múltiple autoría [9] no debiera ser de gran dificultad a las doctrinas de la inerrancia e inspiración de la Biblia.

Las hipótesis de la Teoría Documentaria están objetadas por dos asuntos:

  • Estas teorías están sostenidas sobre frágiles conjeturas de eruditos que se suponen tener mejor conocimiento que los autores antiguos.
  • Segundo que esta Teoría Documentaria pone más énfasis sobre los fragmentos de manera aislada y sus autores que sobre la interpretación del texto mismo[10].

Están más interesados en el Redactor que en el Redentor.

Por lo tanto nosotros debiéramos estar de acuerdo con Sir Charles Marston:

Así J, E, y P, los supuestos autores del Pentateuco están convirtiéndose en escritores fantasmas y fetiches de la imaginación. Ellos han convertido el estudio del Antiguo Testamento inatractivo, han gastado nuestro tiempo y han torcido y confundido nuestros juicios sobre la evidencia externa. Se ha asumido que ellos poseen una suerte de derecho prescriptivo y autoridad superior al texto sagrado. Ante la luz más clara que la Ciencia está lanzando, estas sombras que han oscurecido nuestros días de estudio y devoción están silenciosamente yéndose poco a poco. [10]

Historia versus ciencia

Habiéndose descubierto en el medio de un universo maravilloso y siendo del más alto orden de las criaturas físicas, el hombre, naturalmente, buscaría la forma de entender su propio origen tanto como el origen de todas las cosas existentes. Dado que la Naturaleza no revela la creación del hombre y la tradición no sería una fuente digna de confianza en la información, es razonable esperar que Dios revelaría los hechos esenciales acerca de la creación del hombre en la Biblia. En los primeros capítulos del Génesis, y donde se quiera en la Biblia, la creación del hombre se enseña claramente en la Escritura.

A causa de que el origen del hombre es un asunto natural para la investigación y especulación, aquellos que han tratado de contestar la pregunta aparte de la Escritura han hecho numerosas tentativas para explicar el origen del hombre. Estos hechos conflictivos demuestran que el hombre no tiene información cierta acerca de su origen a no ser la que la Biblia le pueda dar, y sólo en la Escritura uno puede esperar encontrar un relato completo y exacto.

Uno de los puntos de vista más comunes que se han levantado en contradicción con la doctrina de la creación del hombre revelada en la Biblia es la teoría de la evolución. Esta teoría es que de alguna manera llegó a la existencia siendo una célula viviente y de esta célula viviente el hombre evolucionó por un proceso de selección natural. La evolución intenta explicar todas las complicadas formas de vida en este mundo por este proceso natural.

De acuerdo a la teoría de la evolución, todas las plantas, animales y el hombre fueron formados por un proceso de pequeños cambios llevados a cabo por mutaciones, las cuales se creen que explican todas las especies. Sin embargo, las mutaciones son casi invariablemente dañinas más que beneficiosas, y nunca se han observado series de mutaciones que sean beneficiosas o que hayan producido una nueva especie. De acuerdo con esto, mientras que el registro bíblico reconoce que puede haber variaciones dentro de las especies, declara que Dios creó los animales «según su especie» (Gn. 1:21,24,25)

En contraste con los animales, el hombre fue hecho a la imagen y semejanza de Dios (1:26-27). Aunque muchos adeptos a la evolución admiten que es sólo una teoría y los fósiles revelan que no ha habido evolución sistemática de las formas más bajas de vida a las formas más altas, la evolución se constituye en la única explicación que el hombre natural ha sido capaz de ofrecer en contradicción a la doctrina bíblica de la creación; está basada claramente en un concepto na- turalístico, más bien que en el origen sobrenatural del hombre.

De igual manera, la teoría de la así llamada evolución teísta -que Dios usó la evolución como un método- para ser sostenida depende de una negación del significado literal de la narración de la creación en la Biblia.

La doctrina de la creación del hombre está enseñada claramente en la Escritura (Gn. 1:1 – 2:25; Jn. 1:3; Col. 1:16; He. 11:3). El primer capítulo de Génesis se refiere a Dios como el Creador cerca de diecisiete veces, y se pueden en- contrar cerca de cincuenta referencias más en la Biblia. Algunas enseñan directamente sobre la creación, y otros pasa- jes implican que Dios es el Creador de Adán y Eva (Ex. 20: 11; Sal. 8:3-6; Mt. 9:4-5; Mr. 10:6-7; Lc. 3:38; Ro. 5:12-21; 1 Co. ” 11:9; 15:22, 45; 1 Ti. 2:13-14). El verdadero concepto de la creación es que Dios creó el mundo de la nada, puesto que en Génesis 1:1 no se hace mención de ninguna existencia previa.

Como se presenta en Génesis, el hombre es la máxima obra de Dios en la creación, y se declara que toda la creación tuvo lugar en seis días. Entre aquellos que aceptan la ” Biblia como la obra inspirada de Dios se han dado diferentes explicaciones a estos días de la creación. Algunos ven la narración de Génesis 1 como una re-creación siguiendo una primera creación, la cual fue juzgada y destruida en conexión con la caída de Satanás y los ángeles caídos. Esto nos daría la evidencia de que el mundo inorgánico existía mucho antes de la creación descrita en los seis días de Génesis 1-2.

Algunos miran los seis días como períodos de tiempo, más cortos o más largos que veinticuatro horas, porque la palabra «día» a veces es usada para períodos más largos, así como en la expresión «el día del Señor». Otros insisten, sin embargo, que, dado que se usan los números con la palabra «día», debe aplicarse a un día de veinticuatro horas. En este caso se presupone que Dios creó el mundo con edad aparente, como lo hizo, por ejemplo, en la creación del hombre mismo y en el caso de los animales. Otros, sin embargo, señalan a la sugerencia de que el tiempo involucrado fue más largo que veinticuatro horas debido a expresiones como las de Génesis 1: 11, donde el árbol frutal se presenta creciendo de la tierra. Mientras que Dios podría haber creado un árbol completamente crecido, el hecho de que se diga que crece implica un período más largo que veinticuatro horas. Mientras que los evangélicos han diferido en la interpretación precisa del proceso de la creación, la mayoría de los intérpretes que sostienen la inspiración e infalibilidad de la Biblia atribuyen la presente existencia de los animales y del hombre a la creación inmediata de Dios, y en la Escritura no hay evidencia del desarrollo evolucionario de las especies por leyes naturales.[11]

El libro del genesis comienza con el hecho material más importante de nuestro mundo hoy, el hecho de que vivimos en un universo. Somos conscientes de ello cuando nos colocamos bajo las estrellas, en número interminable, como luces brillantes en los cielos y nos maravillamos ante el movimiento de los cuerpos celestiales, algo que el hombre ha contemplado con reverencia y un espectáculo ante el que se ha quedado maravillado durante siglos.

Hemos comenzado por fin a investigar en el universo a nuestro alrededor y hemos descubierto que vivimos en una gran galaxia, un cuerpo difuso de estrellas y de planetas, en el que hay millones de ellos. Nuestra propia galaxia se encuentra a trescientos mil años luz y para nosotros no es más que nuestra base en el universo. La primera base se encuentra allá afuera y el centro campista está mucho, mucho más allá. En este gran estadio de fútbol, sabemos que hay más de un millón de bases allá en el espacio y que existen galaxias como la nuestra. Nos quedamos alucinados cuando nos ponemos a pensar en ello, a pesar de lo cual las escrituras comienzan con estas palabras, desde la primera palabra misma. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra –y al hombre. Esa es la historia del principio–de Génesis.

Nos encontramos en un universo que es realmente un misterio para nosotros. Sabemos muy poco acerca de él y en cualquier dirección que decidamos seguir no tardamos en llegar a un punto en el cual no podemos seguir más adelante. En cierta ocasión estaba hablando con un físico nuclear y me estaba contando algo acerca de la complejidad del núcleo del átomo. Me dijo que se había vuelto tan “astronómicamente complejo que no podemos ni siquiera empezar a entender todo lo que estamos descubriendo acerca de los elementos fundamentales sobre el tema. Es justo en este punto en el que empieza la Biblia a ofrecernos respuestas a las preguntas a las que no pueden contestar los científicos. ¿Qué es lo que hace que funcione el universo? ¿De dónde salió? ¿Quién nos creó? ¿Para qué estamos aquí? Y a pesar de que el estudio del universo es el tema actual de la ciencia, esta no ha encontrado respuesta a ninguna de estas interrogantes.

Ahora bien, el Génesis ofrece las respuestas a estas preguntas, las únicas respuestas adecuadas. Nos revela que la clave de la vida humana, incluyendo el universo material y el misterio de nuestra propia naturaleza, además del ámbito invisible de la vida espiritual, acerca de las que sabemos tan poco, es espiritual y no física ni material. Por eso es por lo que nunca podremos conocernos a nosotros mismos, al universo ni a Dios estudiando la naturaleza, de ese modo no lo entenderemos nunca y acabamos por encontrarnos ante una puerta cerrada. Se vuelve tan complejo que no lo podemos captar. ¿Por qué? Porque la Biblia nos dice que la clave se encuentra en el ámbito espiritual. Cuando cogemos este libro y lo abrimos, descubrimos que vamos más allá de todos los descubrimientos de la ciencia actual para introducirnos en un aspecto al que todavía no ha llegado la ciencia, en el que obtenemos las respuestas a estas preguntas.

No fue otro que Albert Einstein el que puso el dedo en la llaga con respecto a lo inadecuado de la ciencia al decir:

“La ciencia es como leer una novela de misterio. Se va uno al kiosco del barrio y se compra una novela de cien pesetas (claro que hoy en día cuestan mas), nos la llevamos a casa y nos vamos a la cama por la noche. Se ha marchado todo el mundo y la casa está oscura. Nos metemos en la cama, encendemos la luz de la mesilla, nos colocamos bien las almohadas y nos ponemos a leer. En el primer capítulo se producen dos o tres asesinatos y hay varios cadáveres por ahí. El relato comienza a centrarse sobre el “quién lo habrá hecho. Según vamos leyendo nos vamos encontrando con una serie de claves. Cuando vamos por el tercer capítulo decidimos que el responsable es el mayordomo. Continuamos leyendo y la culpa parece apuntar más y más al mayordomo, pero al llegar al último capítulo en el que de repente toda la evidencia encontrada hasta el momento queda desbaratada y nos encontramos con que después de todo el responsable no ha sido el mayordomo, sino la viejecita con las playeras del tercer piso. Ha sido ella. Ahora Einstein nos dice que la ciencia es así. Que está siempre yendo de hipótesis en hipótesis, basándose en unas pocas claves aquí y allí, pero no consigue nunca encontrar la respuesta. Y de repente aparece una nueva luz que hace que los últimos cálculos resulten ser equivocados y las anteriores respuestas parecen ser de poco valor.

Lo interesante sobre el Génesis es que empieza exactamente donde acaba la ciencia. Hay que admitir que ofrece respuestas relacionadas con la fe, pero nunca una fe que transgreda la razón humana. La ciencia está siempre mirando al pasado y el Génesis empieza donde está investigando la ciencia. Si lo vemos de ese modo nos encontramos con que no existe un conflicto esencial. Aquí tenemos un libro que esta sencillamente tratando un tema con el que la ciencia no se ha planteado y, de hecho, que no se planteará: la clave del misterio de la vida humana. [12]

En realidad, el Génesis trata más de historia que de ciencia (no obstante toca aspectos relevantes para la antropología, la biología la geología, etc). La ciencia (operativa) normal, que coloca hombres en la Luna y cura enfermedades, está basada en observaciones repetibles en el presente . El Génesis pretende ser el relato de un testigo ocular acerca del pasado , el cual no se puede repetir. En particular, el Génesis es un relato sobre la historia mundial, desde la creación hasta el comienzo del pueblo Mesiánico, Israel.

Alguien podría decir, “Pero… el Génesis tampoco es un libro de historia – fue escrito para gente sencilla que no habrían entendido las largas eras geológicas o la evolución”. Pero, como hemos demostrado en ‘El Génesis de acuerdo a la evolución’ ( Creation , Vol. 26, No 4, págs. 50-51) hay numerosas formas de comunicar esa supuesta ‘verdad’ en lenguaje sencillo, si esa hubiera sido la intención de Dios .[13]

Los historiadores de la ciencia están de acuerdo en que la ciencia moderna floreció en realidad en la Europa Cristianizada, cuando en otras culturas todavía no se desarrollaba. ¿Sorprendido? ¡No debiera estarlo! La ciencia requiere que nuestros pensamientos sean racionales, que el universo esté ordenado, que el hombre pueda investigar el mundo, y que los resultados sean reportados honestamente. La Biblia explica que: estamos hechos a la imagen de un Dios racional (Génesis 1:26-27), que Dios es un Dios de orden y no de confusión (I Corintios 14:33). Dios le dio al hombre el dominio sobre la creación (Génesis 1:28) y Él ordenó honestidad (Éxodo 20:16). Pero si la evolución fuera cierta, no habría base lógica para todo esto.Es por eso que casi cada número de la revista Creación, tiene artículos dando a conocer a científicos creyentes en la Biblia. Esta vez presentamos un sobresaliente científico en satélites (misma revista, págs. 18-23) y a uno de los pioneros de las imágenes por R. M., Resonancia Magnética, (págs. 40-42).Este último muestra también la discriminación que hoy en día existe contra los científicos creacionistas, a menudo acusados de no ser “verdaderos científicos”. Afortunadamente estos discriminadores no existían en la época de Newton, Faraday o Pasteur, ¡para nombrar sólo unos pocos de los grandes creacionistas fundadores de la ciencia moderna! [14]

Recordemos que nadie ha sido testigo de la creación:

  • “Dónde estabas tú cuando yo formaba la tierra? Házmelo saber si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas si los sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿ O quién puso su piedra angular? ¿Cuando alababan todas las estrellas del alba y se regocijaban los hijos de Dios? Job 38 :4 -7.

Hay solamente dos opciones viables acerca de donde viene Génesis 1:1 (y el resto del libro) o fue el producto de la imaginación de un autor humano, o es una verdad divinamente revelada. Si es lo primero debiéramos valorarla como un trabajo de la antigüedad, como cualquiera de las otras cosmogonías. Si es lo segundo nosotros debiéramos venir sobre nuestras rodillas dobladas, anhelando oír y obedecer éstas palabras como las autoritativas palabras de Dios.

Esta visión de Génesis como una revelación divina, el relato histórico de nuestros orígenes, es el recordatorio de las Escrituras.

Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia. Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia. Al que hizo las grandes lumbreras, porque para siempre es su misericordia. El sol para que señorease en el día, porque para siempre es su misericordia. La lula y las estrellas para que señoreasen en la noche porque para siempre es su misericordia. Salmos 136:5 -9

Que formó la luz y creó las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé. Porque así dijo Jehová que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová y no hay otro. Isaías 45:7, 12, 18; I Timoteo 2:13 -14; también Mateo 19:4 – 6, Romanos 5:14 sig.

“La mitad de los adultos en los EE UU cree que Dios creó a Adán y Eva para comenzar la raza humana”[15]

El tema de creacionismo no es tema de pruebas, pero de fe:

  • “Porque las cosas invisibles, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.”  (Ro. 1:20 – 21)
  • “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.” (Heb. 11:3)

¿Sólo acerca de fe y moral?

“Pero… la Biblia es un libro acerca de la fe y la moral –eso es lo importante”.

Sin embargo, la doctrina y la moral de la Biblia no pueden ser separadas de sus aspectos científico/históricos. Sin la Resurrección de Jesús, no habría Cristianismo –y es un hecho histórico que Jesús abandonó la tumba al tercer día, y se apareció luego a 500 personas en una ocasión (I Corintios 15:-6). Pero esto también entra en colisión con la ciencia -la ciencia naturalista afirma que es imposible que los muertos resuciten.

Además, el significado de la ‘muerte y resurrección de Jesús’, depende por completo de la realidad histórica del capítulo 3 del Génesis. Esto es, un verdadero primer hombre, Adán, realmente pecó e introdujo la muerte física. Por lo tanto, el Último Adán, Jesús, verdaderamente murió por nuestros pecados y realmente por Él, vino la resurrección física de la muerte. (1 Corintios 15:1-4, 21-22, 45)

¿Qué diremos del matrimonio? Ésta sí que es una enseñanza moral, si es que alguna vez hubo una. Y sin embargo, cuando Jesús respondió sobre el tema, Él citó Génesis 1:27 y 2:24 como historia real, no como alegoría (Mateo 19:3-9: Marcos10:6-9). Además, Jesús dijo que la primera pareja humana estaba allí ‘desde el principio de la creación’, y no miles de millones de años después. Este es un problema mayúsculo para los cristianos que han reinterpretado la Biblia para que encaje con la “Gran Explosión” (Ver “‘La Gran Explosión’ no puede explicarlo” en la página 7 de la revista 26, para conocer los problemas científicos que harían que estos cristianos ¡tengan que reinterpretar sus reinterpretaciones!)

Incluso los Diez Mandamientos, que son obviamente acerca de moral, no tienen sentido sin la historia. El cuarto mandamiento, acerca del día de descanso, está completamente basado en la historia de la Semana de la Creación, ‘Seis días trabajarás y harás tu tarea porque en seis días el Señor hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que está en ellos y descansó el séptimo día’ (Éxodo 20:9-11).

Jesús le preguntó a Nicodemo: ‘Si hablando de cosas terrenas, de cosas terrenas no creéis, ¿cómo creeríais si os hablase de cosas celestiales? (Juan 3:12). De manera que si no podemos confiar en la Biblia acerca de cosas terrenales (tales como el tiempo de la creación), ¿por qué deberíamos confiar en ella acerca de cosas celestiales (fe y moral)? [16]

¿De qué se trata en última instancia?: de la autoridad

¿Alguna vez les han preguntado por qué le dan tanta importancia al significado del Génesis, y no dedican el mismo tiempo a discutir acerca del bautismo, del día de descanso semanal, de la predestinación versus el libre albedrío, de los últimos tiempos, sobre si los dones carismáticos son apropiados hoy, o de las formas de gobierno de la iglesia?

Esta es la diferencia: todos estos debates presuponen que la Biblia es la autoridad y discuten sobre lo que significa. El debate acerca de la creación estriba en si la autoridad sobre lo que sucedió en el pasado de la Tierra pertenece a la Biblia, ó a la ciencia ‘moderna’.

Pero la Biblia es el testimonio ocular del Hacedor que estaba allí, que lo conoce todo y que nunca se equivoca. Jesús aceptó que la Escritura no puede fallar (Juan 10:35). Pero los científicos no estaban allí (Job 38:4), no saben nada y cometen errores.

Esto demuestra la insensatez de exigirles a los creacionistas que ‘dejen la Biblia afuera’. De la misma manera que ‘el que calla otorga’, aceptar el ‘dejar la Biblia afuera’ es ‘responder a un tonto acorde a su tontería’. Aceptándolo, efectivamente abandona las pretensiones de que la Biblia es la verdad, concediendo la derrota. Confirma al no creyente en su inicua opinión de que el hombre es el árbitro final de la verdad y coloca a Dios en tela de juicio. ¿Qué cristiano querría a sabiendas aceptar algo así? [17]

Concepción judeo-cristiana del Hombre, expresada en la Biblia [18]

Para la concepción judeo-cristiana, expresada en la Biblia (vocablo que significa “los libros y que abarca el Antiguo y el Nuevo Testamento), Dios existió siempre y creó el Cielo y la Tierra, el universo y los seres vivos. Los hombres fueron creados a imagen y semejanza de Dios. El primer hombre y la primera mujer, creada a partir de una costilla del hombre, fueron Adán y Eva y habitaron el Paraíso llamado Edén junto con el Creador. Sin embargo, los primeros seres no respetaron la prohibición de Dios de comer de un árbol del Edén que contenía la Ciencia del Bien y del Mal.

Desobedecer a Dios es pecado y por eso Adán y Eva sufrieron la “caída”, es decir, la pérdida del paraíso, la inmortalidad y la gracia divina. En la doctrina cristiana, los seres humanos recuperan la inmortalidad del alma gracias al sacrifício de Jesucristo que murió en la tierra. A partir de entonces, el ser humano está conformado por un cuerpo mortal y un alma inmortal. Para la tradición judeo-cristiana, el cuerpo era el lugar del pecado, sobre todo en la Edad Media, se consideraba que los placeres; ofendían particularmente a Dios. Pero, a diferencia de la tradición greco-latina, hay una concepción monista – de “mono”, uno – de la naturaleza humana, no dualista.

Cuerpo y alma no son dos sustancias yuxtapuestas sino que constituyen una realidad única. El alma no puede existir sin el cuerpo y el cuerpo no puede vivir sin el alma. Cuando el muere, el alma se separa del cuerpo; pero esa existencia es transitoria y antinatural. Para el cristianismo, el alma volverá a su estado natural de unidad con el cuerpo en la resurrección de la vida futura. La resurrección es tanto del cuerpo como del alma.

Uno de los pensadores cristianos más importantes de la Edad Media, considerado uno de los Padres de la Iglesia Cristiana, fue San Agustín (354-430). Él postulaba que Aristóteles y toda la filosofía antigua habían cometido un error fundamental: exaltar el poder de la razó” como el supremo poder del hombre. Pero, la razón, por sí sola, no conduce al camino de la verdad, la luz y la sabiduría; sino que precisa de la fe.

Para San Agustín, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios; y en su estad: original, tal como salió de las manos de Dios era igual al Creador. Pero eso se perdió por el pecado de Adán. A partir de entonces la razón se enturbió y necesita ser iluminada por la fe en Dios para volver a la pureza y a la inmortalidad edénica anterior a la caída. La fe en Dios ilumina la razón y hace posible la inteligencia.

Otro gran pensador medieval del cristianismo fue Santo Tomás de Aquino (1225-1274). En algunos planteos vuelve a las fuentes de la tradición aristotélica, y coincide con San Agustín en que la razón humana es muy poderosa pero no puede hacer uso de sus poderes si no cree en Dios, si no está guiada e iluminada por la gracia de Dios.

En su libro el Diario de Adán y Eva, el escritor norteamericano Mark Twain (1835-1910), imagina los pensamientos de Adán y Eva antes y después de la caída. Al principio, peleaban como perro y gato, pero, finalmente, el amor nace entre ellos.

Diario de Eva

“Cuando miro atrás, el Jardín me parece un sueño. Era hermoso, inconmensurablemente hermoso y cautivador. Ahora lo he perdido y jamás volveré a verlo.

El Jardín se ha perdido, pero le he encontrado a él, y me siento feliz. Me ama en la medida que puede; yo lo amo con toda La fuerza de mi apasionada naturaleza, y esto, creo, es propio de mi juventud y mi sexo…

Es mi oración y mi anhelo que muramos juntos, un deseo que jamás perecerá, sino que encontrará cobijo en el corazón de cualquier esposa amante hasta el fin de los tiempos y llevará mi nombre.

Pero si alguno de nosotros tuviera que marcharse antes, ruego que sea yo; pues él es fuerte, y yo débil, y no lo soy tan necesaria como él a mí. La vida sin él no sería vida, ¿cómo podría soportarla? Esta oración también es inmortal y no cesará de entonarse mientras mi raza siga con vida. Soy la primera esposa, y la última seguirá repitiéndola.”

Diario de Adán

“Tras todos estos años, veo que estaba equivocado con respecto a Eva. Es mejor vivir fuera del Jardín con ella que en él sin ella. Al principio pensé que hablaba demasiado, pero ahora lamentaría que esa voz se callara y saliera de mi vida.”

Inscripción en la tumba de Eva

“Adán: Allí donde ella fuera estaba el Edén.”

LA REVELACION BÍBLICA DE CÓMO SE ORIGINÓ EL HOMBRE

W. T. Conner habla de cuatro etapas en la revelación del conocimiento de las cosas morales y espirituales, particularmente del conocimiento de Dios y de su voluntad, estando cada una de ellas relacionada con la idea del pecado en el Nuevo Testamento.

  • 1. La primera es la revelación de Dios en la naturaleza o en el mundo físico. Pablo discute esto en Romanos 1:18. Las cosas invisibles de Dios, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas.
  • Pablo dice que este conocimiento de Dios que viene por medio de la naturaleza hace que el hombre sea inexcusable. Aun cuando los hombres conocieron a Dios según él se reveló, no le dieron honra en su vida. Ellos lo rechazaron, rehusando darle honor y servirlo.
  • 2. La otra etapa en la revelación de Dios en cuanto al pecado es su revelación en la razón y en la conciencia, o sea, en la naturaleza racional y moral del hombre. Pablo dice que los gentiles, que no tienen ley, “ellos son ley a sí mismos: mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y acusándose y también excusándose sus pensamientos unos con otros” (Rom. 2:14, 15).
  • 3. La tercera etapa en la revelación de Dios puede denotarse por el término ley. Este es el gran término que emplea Pablo al pensar en la revelación de Dios en relación con el hombre pecador. El uso que él hace concierne especialmente al Antiguo Testamento y a la ley mosaica. Algunas veces emplea el término sin el artículo, otras veces con el artículo. Cuando el artículo aparece, no hay duda que él se refiere a la ley de Moisés. Cuando el artículo no está, también se refiere especialmente a la ley de Moisés, pero él piensa de la ley como encerrando los principios universales de la justicia o requisito moral. Cuando usa el artículo está pensando en la ley de Moisés más bien como un sistema concreto de requisitos particulares. Sin el artículo, la ley de Moisés está en la mente, pero más bien como formada por los principios universales de aplicación general.[19]

La ley es la agrupación de las exigencias morales de Dios en los mandatos publicados. Los Diez Mandamientos, mirados como requisitos morales, constituyen el centro del Antiguo Testamento. La ley exige perfecta obediencia a sus preceptos. Como tal, la ley no permite ninguna excepción ni provee remisión alguna de la pena.

Pablo llama al pecado violación o transgresión, siendo que el pecado va en contra de las demandas morales de la ley. (Véase Rom. 5:12).

La función de la ley en su relación con el pecado no fue la de justificar o la de salvar del pecado, sino más bien la de despertar la conciencia de pecado, la miseria producida por el pecado y la necesidad de un Redentor. En ese sentido, la ley desempeñó el papel de un pedagogo, conduciendo al pecador a Cristo. (Véanse Romanos Cap. 7 y Gálatas Cap. 3).

La cumbre de la revelación en relación con el pecado llegó en la gracia de Dios en Cristo, la cual salva del pecado. No es sino hasta llegar a ver la gracia de Dios que salva del pecado, que podemos obtener la doctrina completa del pecado. La negrura del pecado no nos impresiona de lleno sino hasta que logramos verla en contraste con la gracia radiante de Dios. Esto puede verse ilustrado en el caso del mismo Pablo, quien no parece haber tenido una conciencia profunda de pecado sino hasta su edad avanzada, que fue cuando él se llamó el primero de los pecadores (1 Tim. 1:15). Hasta que él hubo recibido la revelación de la gracia de Dios, creyó que hacía bien al perseguir a la iglesia de Cristo. Hasta entonces, él no llegó a reconocerse como un pecador culpable. Este pensamiento está también ilustrado en la enseñanza de Jesús. Jesús dice que las ciudades de su tiempo recibirían mayor condenación que las de Sodoma y Gomorra, por la razón de que él había estado en medio de ellas y de que ellas habían oído su enseñanza (Mat. 11:20). El siervo que entendió la voluntad de su señor y no la hizo, será azotado mucho, mientras que el que no entendió la voluntad de su señor será azotado poco (Lucas 12:47, 48). Otra vez Jesús dice que si él no hubiera venido, los que le rechazaban no tendrían

EL METODO DIVINO DE CREACION.

El método divino de creación reaparece constantemente en el texto Bíblico y siempre precisamente de acuerdo con la primera revelación del libro de génesis. El evangelista Mateo narra un encuentro de Jesús con los fariseos en el capítulo 19

  • Mat 19:3-6 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

Y el apóstol Pablo interpreta a la luz de Jesucristo la primera revelación de génesis con respecto a Adán cuando escribe en

  • Rom 5:12-21 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.

De igual manera el Apóstol Pablo en su primera epístola a los Corintios relaciona la revelación de génesis de la creación del hombre con el propósito de Dios

  • 1Co 15:45-49 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Y 1 Ti 2:13 afirma “Porque Adán fue formado primero, después Eva”

Los esfuerzos que hacen los hombres para explicar las obras de Dios, parecen a menudo intentos para impedir que otros crean en Él. El informe que Dios nos da en su Palabra es digno de Él. Los que desprecian ese informe contenido en la Palabra, también desprecian a Dios, desprecian sus divinos consejos y rechazan su gracia como dice el apóstol Pablo en Rom 1:21 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”

LA REVELACION BÍBLICA DE CÓMO SE ORIGINÓ EL HOMBRE.

El hombre fue creado a la “imagen” y “semejanza” de Dios, y Dios es el único que puede realizar tan estupenda tarea. Dios, en su Palabra, no nos impone nociones pueriles y absurdas para que los hombres las creamos. Él nos dice que hay una causa suficiente y racional de todas las cosas. Eso es lo que quiere indicarnos cuando nos dice que Él es el creador. Un maravilloso cuerpo de armoniosa verdad lo podemos encontrar en los dos primeros capítulos de génesis. Es como un acta de Dios en la cual Él declara la relación existente entre el Creador y la criatura humana.

Con respecto a los capítulos 1 y 2 de génesis hay mucha discusión con respecto al hecho de que hay dos relaciones de la creación del hombre, esto ha ocasionado mucho error doctrinal debido a exégesis prejuiciadas. Primeramente los dos primeros capítulos de génesis son clasificados como una figura literaria de repetición, la cual es conocida como “paralelismo concéntrico” o “quiasmo palístrofe“, esta figura literaria le da una estructura característica al libro que consiste en repetir el relato de forma cruzada y manteniendo una simetría, a fin de que la disparidad de sentidos resulte a su vez significativa, el propósito es dar valor a una idea central en base a la repetición de las frases, contrastar o generar un efecto sorprendente que motive la reflexión. Este paralelismo concéntrico es muy frecuente en la Biblia, algunos ejemplos son:

En el libro de Daniel se une todo el libro con una estructura quiasmática o de paralelo invertido. (Lenglet en 1972 presentó la estructura concéntrica de la sección aramea del libro de Daniel y Doukhan sugiere que todo el libro es un paralelismo concéntrico o quiasmo palístrofe que tiene el capítulo 7 como centro: el eslabón que une la historia y la profecía)

En el libro de Gálatas se encuentra un paralelismo concéntrico en Gal 2:15-17

En el caso de los dos primeros capítulos de Génesis la repetición indica un gran énfasis, y en un tema como este, teniendo en cuenta la incredulidad humana, sin duda, se hace indispensable una acentuada amplificación. Deben notarse, sin embargo, ciertas variaciones en los relatos, y, como se nota a menudo en la Bíblia, los dos relatos son necesarios y complementan el informe. El capítulo 1 de Génesis es general, el capítulo 2 de Génesis introduce detalles, que si hubieran formado parte del primero, hubieran echado a perder su majestuoso ritmo y su simetría.

Según el primer relato, el hombre y la mujer son igualmente creación de Dios, veámoslo en los versos 26 y 27

  • “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó

Según el segundo relato se nos dice que el hombre fue el primero que llegó a existir, y que fue formado del polvo de la tierra, en tanto que la mujer fue tomada del hombre, mediante un arreglo especial de Dios que resultó en un ser de la misma plenitud, leámoslo en los versos 7 y 21-25

  • Gen 2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente
  • Gen 2:21-25 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

Según la primera narración, en el capítulo 1 del Génesis, del hombre se dice tres veces en un solo versículo, el 27, que Dios lo creó. En el verso 26 se puede observar que Dios tenía el propósito de crear al hombre. De igual forma el relato repite tres veces en los versos 26 y 27 que el hombre fue hecho a la imagen de Dios.

De estas observaciones del texto del capítulo 1 y 2 de Génesis, podemos ver como se registra el hecho de que el hombre participa de la existencia animal, y sin embargo, en un sentido especial, fue hecho a semejanza de Dios. El relato del capítulo dos se caracteriza por los detalles que se le agregan, se declara que el hombre y la mujer son semejantes en el aspecto físico, por haber sido hechos, el hombre directamente, y la mujer indirectamente, del polvo de la tierra. Aquí entra la química en lo que tiene que ver con el cuerpo humano. Se sabe que el cuerpo animal se compone en su organización de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, cal, hierro, azufre y fósforo, sustancias estas que en sus diversas combinaciones constituyen una gran parte de la tierra sólida.

Es de resaltar, con referencia a la organización del cuerpo, el hecho de que al primer hombre se le dio el nombre de Adán, La palabra Adán parece derivar de la voz hebrea adhamah, palabra que significa tierra.

Pero un aspecto más distintivo del ser del hombre, como se narra en su creación, es el hecho de que Dios soplo en su nariz “aliento de vida” como lo expresa Gn 2:7

  • “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”

En el original la palabra vida esta en plural, de tal manera que la traducción literal es: “Dios sopló en su nariz el aliento de las vidas“. F. Delitzsch escribe sobre esto y dice: “No es solamente el principio general de vida que se le impartió al mundo que se individualiza en el hombre, sino que Dios sopla en la nariz del hombre la plenitud de su personalidad…para que, en una forma correspondiente a la Personalidad de Dios, el hombre pueda llegar a ser alma viviente.

Dice Génesis 1:27 “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”

Un hecho en gran manera maravilloso y revelador es que Génesis 1:27 establece la igualdad del hombre y la mujer como portadores de la imagen de Dios, quienes conjuntamente tienen un propósito significativo en los planes del Dios-Creador. Sin embargo, el texto es sumamente específico al definir esta igualdad, se refiere a su ser espiritual, pues esto es lo que significa “a imagen de Dios”. Es importante aclarar además, que el hecho de que sean portadores de la imagen de Dios, no significa que el hombre es o pueda llegar a ser un dios. En el Nuevo Testamento, encontramos una clara confirmación de este hecho en Gálatas 3:28

  • Gal 3:26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;
  • Gal 3:27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.
  • Gal 3:28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

En el verso 28 de gálatas 3, el apóstol Pablo se dirige claramente a la familia de creyentes y explica en este contexto la igualdad espiritual de todos los que son uno “en” Cristo Jesús.

Por otra parte desde el acto mismo de la creación del hombre, se indican papeles distintivos para el hombre y la mujer. Por consiguiente, el modelo es el de una igualdad en el ser esencial y una diferencia distintiva en cuanto al papel o función de cada uno.

Esta igualdad en cuanto a la esencia de la persona y diferencia en cuanto a la función se ilustra bellamente por medio de la Deidad. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son todos iguales como lo expresan los siguientes textos:

Hablando del hijo

  • Jn 10:30 dice: “Yo y el Padre uno somos”
  • Jn 14:9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
  • 1 Cor. 2:10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

Sin embargo, en la deidad, en cuanto a función el Hijo se somete al Padre

  • Jn 5:19 Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.

Y el Espíritu Santo es enviado por el Padre a testificar acerca del Hijo y a glorificarlo

  • Jn 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho
  • Jn 15:26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
  • Jn 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
  • Jn 16:14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber

De esta manera, la relación divinamente establecida entre marido y mujer es análoga a la relación en el seno de la Deidad, y la relación en el seno de la Deidad es un modelo de instrucción para la unidad familiar.

Esta revelación Bíblica nos demuestra que la identidad familiar está en Dios, así lo expresa el apóstol Pablo en

  • Ef 3.14-15 “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,”

Notas

[0] http://www.jesusdios.com/2009/04/contenido-del-libro-de-genesis.html

[1] Derek Kidner, Genesis (Chicago Inter-Varsity Press, 1967, p. 9. cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[2] J Sidlow Baxter, Explore de Book, (Grand Rapids: Zondervan, 1960) I, p. 22. cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[3] Para un mayor detallado análisis de la autoría de Génesis ver Kidner págs. 15 -26; Baxter I p. 22; H C Leupold Exposition of Genesis,(Grand Rapids: Baker Book House, 1942. I, p.5 – 9. cit http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[4] Kidner pág. 16 cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[5] Cf . Gleason Archer, A survey of Old Testament Introduction (Chicago : Moody Press, 1964) pp. 110 -115. cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[6] Cf. Kidner p. 20 – 21. cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[7] Cf. Kidner, pp. 21 -22; Archer, pp. 117 ff. cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[8] Ninguna falta de tales fuentes, orales y escritas, necesitan, sin embargo, ser supuestas para un autor del período indicado en la sección a (pp.15f) desde que Abraham había migrado de un país que era rico en tradiciones y genealogías, y José (como Moisés después de él) habían vivido muchos años habían vivido en el ambiente intelectual de la corte egipcia, por un lado. (con acceso a ej. La detallada etnografía reflejada en Génesis 10) y de la sociedad patriarcal por el otro lado, con amplias oportunidades de preservar estos cúmulos de información.” Kidner, pp. 22 – 23. cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[9] Así como tenemos en los Salmos y Proverbios por ejemplo.cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[10] “Con el studio de Génesis en sus propios términos, esto es como un cuerpo vivo y no partido, la impresión se hace inevitable que sus personajes son gente de carne y sangre, los eventos son reales, y que el libro mismo es una unidad. Si esto es correcto el mecanismo para su composición es materia de poca importancia, desde que las partes de este todo no están compitiendo por su validez como tradiciones rivales y el autor del libro no quiere llamar la atención, como hacen los escritores de Reyes y Crónicas al tratar las fuentes de su información. Ibid. p. 22 cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[11] Citado por Sidlov Baxter, Explore the Book, I, p. 23 cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[12] http://www.seminarioabierto.com/doctrina125.htm

[13] http://ojoadventista-creacionismo.blogspot.com/2009/09/pero-el-genesis-no-es-un-libro-de.html

[14] http://www.seminarioabierto.com/sinopsisat01.htm

[15] We Poll de Pollster” Christianity Today, – December 21, 1979, p.14 cit en http://bible.org/seriespage/un-paseo-través-del-libro-de-génesis

[16] http://ojoadventista-creacionismo.blogspot.com/2009/09/pero-el-genesis-no-es-un-libro-de.html

[17] http://ojoadventista-creacionismo.blogspot.com/2009/09/pero-el-genesis-no-es-un-libro-de.html

[18] Marcelo Raffin, Filosofia Para Polimodal Educacion Secundaria Superior, 1 º ed. Buenos Aires,Argentina, ed. Tinta Fresca,2006

[19] Cf. Stevens, Pauline Theology, pág. 160. cit en W.T. Connors, Doctrina Cristiana, p. 159-161, CBP

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