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Anropologia cristiana – Diferentes perspectivas del ser humano

10 Abr

Diferentes perspectivas del ser humano

Autor:Paulo Arieu

administrador del blog www.lasteologias.wordpress.com

Estudiar la naturaleza humana no es en definitiva una tarea fácil, pues el ser humano es cambiante, tiene diferentes comportamientos, personalidades, preferencias, etc. No es como estudiar algún elemento químico o una planta, pues el ser humano es mucho más que eso. Tampoco se pueden dar fórmulas matemáticas inequívocas que reflejen la naturaleza del hombre o que digan lo que una persona haría en determinada situación.

Pese a la difícil tarea que representa el estudio de la naturaleza humana, en este trabajo hemos trabajado en el análisis del carácter dinámico que tiene nuestra naturaleza, es decir que hemos hecho mucho énfasis en decir que nuestra naturaleza como seres humanos no termina al nacer, sino que sigue siempre con nosotros hasta el día que morimos, ya que siempre tenemos nuevos objetivos, fines y metas, a tal grado que morimos soñando.

Para el sentir cristiano, el ser humano es, antes que nada, un ser en proceso de formación; «un ser que se hace»[1]

El autor de la epistola a los hebros nos anima a los cristianos a poner la mirada en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe histórica. Y esto es importante ya que el apóstol Pablo dijo que

  • Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;  el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.(Fil. 3:20-21 RV 1960)

Ratzinger, actual obispo de la iglesia católica Romana,(quien en estos momentos se encuentra sumamente cuestionado por los escándalos sexuales y pecaminosos del clero a su responsabilidad), creo que se refirió a lo mismo que dice Pablo, al afirmar que el hombre es un «ser en camino, un ser de paso», [2]

Porque ” nuestra ciudadanía esta en los cielos”,como enseña el apostol Pablo, la vida terrenal es pasajera,y es por esto “que el ser humano, es un ser que busca una perfección que todavía no posee”[3] ,porque si bien es verdad que el hombre cristiano nacido de nuevo, con Cristo “esta completo” (Col. 2:10), no estaremos totalmente realizados hasta que Dios resucite nuestros cuerpos al final de los tiempos y nos de un cuerpo transformado,como explica el Apostol Pablo en su epístola a los Corintios

  • “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.” (1 Cor. 15:51-56 RV 1960)

Por eso, es que “el vocabulario de la forma -formación, conformación, deformación, transformación, reforma, etc- es connatural a la doctrina cristiana”. [4]

Basta considerar los cuatro puntos en los que ésta compendia la historia del hombre:

  • 1) El primer hombre -Adán- «formado del barro de la tierra»,(Gen 2:7)«fue creado a imagen y semejanza de Dios»(Gen 1:26).Esta expresión no se refiere sólo al primer hombre sino también a cada uno de sus descendientes, que es llamado a la vida mediante un acto creador de Dios asociado a la transmisión de la herencia biológica; recibe la “forma” de Adán y es constituido como una nueva imagen de Dios (cfr. Gen 5:3).
  • 2) La tradición cristiana entiende que la semejanza con Dios, inserta en la naturaleza humana, ha sido “deformada” por el pecado. Por eso, cada hombre recibe también en su naturaleza, la misteriosa huella de un eficaz «pecado original», que se manifiesta en algunas quiebras, heridas o disfunciones. Y cada uno contribuye a aumentarlas con sus incoherencias morales.
  • 3) Cada persona humana es llamada libremente (muchas veces, de manera misteriosa) a beneficiarse de la obra redentora de Cristo, nuevo Adán, que «renueva la imagen del Creador» en nosotros, con los rasgos del «hombre nuevo»(Col. 3:1), mediante un proceso de identificación por el que somos “conformados” como «hijos de Dios» en Cristo (Ro. 8:16, cfr. Gal 4:7;I Jn. 3:1).
  • 4) Al final de los tiempos, la imagen de Dios que tiene cada ser humano, será plenamente “transformada” a semejanza de Cristo, imagen perfecta del Padre; pues, como dice San Juan: «sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es»(I Jn.3:2); o según San Pablo, «nos revestiremos del hombre celestial» (I Cor. 15:49) .

Así, la historia de cada persona es un camino de “formación”, o mejor, de “transformación”: desde la imagen original, recibida de Adán y “deformada” por el pecado, hasta adquirir la imagen del hombre nuevo, Jesucristo. [5].

Cada ser humano debe procurar tener un diálogo existencial personal con Dios, que se desarrolla en su Ser interior.

  • Jesús dijo a la mujer samaritana: “Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad ; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren . Dios es Espíritu; y los que le adoren, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn 4:23-24).

Como fruto de ese diálogo, debido al juego de la libertad humana y la gracia divina, deben manifestarse en su vida los rasgos morales y espirituales de Cristo, adquiriendo su fisonomía. Y esto se realiza no sin dificultades, según la notable expresión de San Pablo a los Gálatas: «Hijos míos por quienes sufro dolores de parto hasta ver a Cristo formado en vosotros»(Gal. 4:19) [6]

Los escribas y los fariseos del tiempo de Cristo adoraban al único Dios verdadero, pero no figuraban entre los “verdaderos adoradores” de Dios. El Señor los reprendió diciendo: En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición”(Mat.15:1-9).

Por eso se habla del nacimiento a una nueva vida, que viene de Cristo y que es la vida del Espíritu (cfr. Jn 3). De este modo, la persona humana se hace «partícipe de la naturaleza divina»(II Pe. 1:4)sin perder su condición, sino llevándola a la plenitud del hombre perfecto, Jesucristo. Él es el arquetipo o imagen perfecta que se corresponde con el designio de Dios para el hombre.

Esto tiene una importante consecuencia para la antropología, para el estudio del ser humano. Pues se da la paradoja de que el saber pleno sobre el hombre no puede deducirse simplemente del estudio de la condición humana tal como se nos presenta en su situación real e histórica, sino que, según la fe cristiana, es necesario acudir a la realización del hombre perfecto, Jesucristo, ya que “Cristo revela plenamente el hombre al hombre mismo»,como afirmó Karol Józef Wojtyła (Juan Pablo II,obispo de la iglesia catolica romana) [7]

La definición plena y total del ser humano sólo está en Cristo: las claves que definen la vida humana hay que leerlas en el misterio de su ser y en los misterios de su vida: en su ejemplo y en su mensaje, en su muerte y en su resurrección. Y sólo en Cristo es que se puede conocer plenamente el designio de Dios, el hombre plenamente realizado [8].

La visión religiosa del cristianismo está, pues, ligada a una historia. Ella es, en su contenido mismo, intrínsecamente histórica. De acuerdo con esto ella no es una teoría ni tampoco una gnosis. Asumiendo y superando la fe judía, la fe cristiana se vive como apertura a una promesa de salvación que se despliega en forma de una historia. Esta historia está basada, no en iniciativas humanas, sino en una intervención de Dios, el cual viene, de algún modo, al encuentro del hombre, a través de acontecimientos significativos. Estos acontecimientos son aquellos que han estado en el origen de la fe judía y que han marcado su desarrollo. Para los cristianos son, de manera central, aquellos que han marcado la vida de Jesucristo. [9]

Analicemos diferentes perspectivas del ser humano

La concepción cristiana del hombre es fundamentalmente optimista. Aunque reconoce la presencia del mal en el mundo y sus efectos negativos para la condición humana, rehúsa convertir al mal en una realidad positiva. Lo interpreta, no como un dato constitutivo de la realidad, sino como una especie de accidente que toca al ser humano muy profundamente, pero sin comprometer radicalmente sus posibilidades. El mal ha entrado en el mundo. El mal obra en él actualmente, pero la fe cristiana comporta la esperanza de que será, en última instancia, definitivamente superado.[10]

Debido a la entrada del mal al mundo, es que los humanos tenemos tendencia a desvirtuar el concpeto que Dios nos ha revelado acerca del hombre,o lo que es aun peor, ignorarlo. Y es por eso que han surgido diversas interpretaciones de lo que es el hombre a lo largo de estos ultimos tiempos, concpetos que en respuesta a la pregunta que se hace el salmista, en vez de procura hallar respuesta en Dios a sus interrogantes, estos son respondidos de acuerdo a arquetipos distorsionados.

“La tradición cristiana”, a la luz de la revelacion bíblica, “entiende que la semejanza con Dios, inserta en la naturaleza humana, ha sido “deformada” por el pecado. Por eso, cada hombre recibe también en su naturaleza, la misteriosa huella de un eficaz «pecado original», que se manifiesta en algunas quiebras, heridas o disfunciones. Y cada uno contribuye a aumentarlas con sus incoherencias morales. [11]

Es por eso que surgen ciertos conceptos distorcionados de lo que es el hombre.

El optimismo cristiano no está basado en una visión científica ni tampoco en una concepción filosófica, sino en una experiencia religiosa ligada a una tradición histórica determinada, la cual está directa y explícitamente unida a la persona de Jesucristo, su vida, su testimonio y su enseñanza. La predicación de Jesucristo se sitúa en el contexto religioso judío del inicio de nuestra era y, apoyándose en la tradición de la fe judía, la transforma radicalmente, cortando con la Ley y abriendo un espacio religioso nuevo en el cual la mediación de Cristo se convierte en esencial. Cristo, para la fe cristiana, no es un sabio o un profeta. Es reconocido como hijo de Dios y Salvador. Y es a través de una adhesión directa y libremente consentida a su persona que el creyente entra en la dinámica de la salvación, de la cual El es la fuente. Es en su persona que Dios se ha manifestado, y es por El y sólo por El, que el hombre puede ir hacia Dios.[] http://www.palabracubana.org/Articulos/concepcion-cristiana-hombre.htm

  • a.COMO UNA MÁQUINA. Según esta perspectiva,”el ser humano es visto en función de lo que es capaz de hacer. Por ejemplo: El valor que le da un empleador a un empleado, de acuerdo con el rendimiento, de acuerdo con lo que hace. Así los seres humanos son básicamente cosas, son vistos como medios, que solamente sirven mientras son útiles.
  • b.COMO UN ANIMAL . “Es visto como un miembro del reino animal. Como Dijo A.Gehlen “un mono que ha tenido éxito”. [12] La diferencia del hombre con el animal es solamente que el hombre posee una capacidad craneal mayor y un mecanismo de estímulo-respuesta más altamente entrenado.
  • c.COMO UN SER SEXUAL. En un mundo en el que no se discutía abiertamente el tema, Freud desarrolló una teoría de la personalidad sobre la base de la sexualidad humana. Consideró a la sexualidad como el marco referencial básico del ser humano.A pesar de que el esquema teórico de Freud no fue aceptado totalmente, su idea básica se asume fácilmente hoy dia. Por ejemplo la filosofía “Playboy” asume que el hombre es primariamente un ser sexual, y que el sexo es la experiencia humana más significativa.
  • d. COMO UN SER ECONÓMICO. Según esta perspectiva, son las fuerzas económicas las que realmente afectan y motivan al ser humano. La ideología que mejor ha desarrollado este pensamiento es el materialismo dialéctico que precisamente sostiene que las fuerzas económicas mueven la historia hacia estadios progresivos. Por ejemplo la comida, la ropa y la vivienda son las necesidades más significantes de los humanos. Cuando el ser humano ha obtenido estas cosas, se puede dar por satisfecho.
  • e. COMO UN TÍTERE DEL UNIVERSO. Sostiene que el hombre está a merced de las fuerzas del mundo que controlan el destino. Así, las superpotencias políticas tienen influencia sobre el ser humano controlándolo.
  • f. COMO UN SER LIBRE. Enfatiza su habilidad de elegir, y ve a la voluntad del ser humano como la esencia de la personalidad. Manifiesta que todo tipo de regulación debe evitarse, que el paternalismo que provee para todas las necesidades no puede ser practicado. Si se sabe elegir, cada hombre es señor de su destino.
  • g.COMO SER SOCIAL “Esta perspectiva supone que el ser humano es fundamentalmente un miembro de la sociedad. Aquel que no interactúa con otros seres humanos no alcanza a ser plenamente humano. Se llega a decir que el ser humano no tiene una naturaleza como tal, sino que el conjunto de relaciones con otras personas es lo esencial.

Perspectivas Bíblicas del ser humano:

Cada persona humana es llamada libremente (muchas veces, de manera misteriosa) a beneficiarse de la obra redentora de Cristo, nuevo Adán, que «renueva la imagen del Creador» en nosotros, con los rasgos del « hombre nuevo»(Col. 3:1), mediante un proceso de identificación por el que somos “conformados” como «hijos de Dios» en Cristo.(Ro.8:16;cfr. Gal. 4:17; I Jn,. 3:1)

Al final de los tiempos, la imagen de Dios que tiene cada ser humano, será plenamente “transformada” a semejanza de Cristo, imagen perfecta del Padre( cfr.Hebr. 1:3); pues, como dice San Juan: «sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es»( I Jn. 3:2); o según San Pablo, «nos revestiremos del hombre celestial»(I Cor. 15:49)

Asi, como dijimos en el capitulo anterior,citando al sacerdote catolico Juan Luis Lorda

la historia de cada persona es un camino de “formación”,omejor, de “transformación”: desde la imagen original, recibida de Adán y “deformada” por el pecado, hasta adquirir la imagen del hombre nuevo, Jesucristo. [13]

El ser humano fue hecho: A IMAGEN DE DIOS.

  • Gn. 1:26, nos revela la grandeza del hombre; entender esto nos permite entender mejor lo trágico de su caída y la gloria de su redención en Jesús.

Esto significa que:

  1. Pertenecemos a Dios.
  2. Deberíamos moldear nuestra vida en relación con Jesús, por ser él la completa imagen de Dios.
  3. El ser humano es valioso.
  4. El ser humano tiene derecho de igualdad ante Dios.
  5. El ser humano tiene derecho de igualdad ante otro

PARA RELACIONARSE.

Esto significa que:

  1. Se relaciona con Dios.
  2. Se relaciona con los demás.
  3. Se relaciona con sí mismo.
  4. Se relaciona con el mundo natural

COMO UN SER INTEGRAL.

Esto significa que:

  1. El ser humano es una unidad, y así debe mirarse,
  2. Cada aspecto del ser existe con sus propias características peculiares,
  3. Cada aspecto continúa siendo lo que es en la unidad, y no se diluye en ell todo, sino que se complementa.
  4. Posee esencialmente tres partes fundamentales: El cuerpo (soma) con sus sentidos; el alma (ánemos) con su inteligencia y voluntad y el espíritu (pneuma) Cada una caracteriza un aspecto de la vida del ser humano: su vida física, su vida intelectual y su vida espiritual.

PARA RECONCILIARSE CON DIOS POR MEDIO DE CRISTO. Esto significa que la perspectiva específicamente cristiana de la existencia humana, está determinada en último término por la idea de la reconciliación del hombre en Cristo.

“Gracias a este dato de la fe sabemos que el hombre, varón y mujer , es el único ser sobre la tierra para el que su existencia se orienta hacia una plenitud personal . En todos los seres vivos se produce una maduración, que consiste sólo en el desarrollo de las capacidades que ya posee, que no escapan al ciclo biológico de la decadencia. El hombre, en cambio”,mediante la proclamacion del Kerygma, es “llamado a alcanzar una forma perfecta que no está en su naturaleza sino en Cristo” [14]

Por eso es que Jesus habla de la importancia del nacimiento, de nacer a una nueva vida, la que viene de Cristo y que es la vida del Espíritu (cfr. Jn 3).

Es de este modo, la persona humana se hace «partícipe de la naturaleza divina»(II Pe. 1:4), sin perder su condición, sino llevándola a la plenitud del hombre perfecto, Jesucristo. Él es el arquetipo o imagen perfecta que se corresponde con el designio de Dios para el hombre.[15]

Esto tiene una importante consecuencia para la antropología, para el estudio del ser humano. Pues se da la paradoja de que el saber pleno sobre el hombre no puede deducirse simplemente del estudio de la condición humana tal como se nos presenta en su situación real e histórica, sino que, según la fe cristiana, es necesario acudir a la realización del hombre perfecto, Jesucristo.[16]

Sólo en Cristo puede conocerse plenamente el designio de Dios, el hombre plenamente realizado [17] Solo Cristo hace al hombre feliz, dice un himno cristiano

Porque solo estando “en Cristo” es que el hombre “esta completo” (Col. 2:10)

«¡Completos en él!» ¡Preciosa frase, más dulce que la miel a nuestra alma! Deberíamos adorar al Espíritu Santo por dictar tan gloriosas palabras a su siervo Pablo. ¡Oh, que podamos por su gracia ver que ellas realmente son nuestras! Y son para nosotros, si respondemos al carácter descrito en los versículos de apertura de la Epístola a los Colosenses. Si tenemos fe en Jesucristo, amor hacia todos los santos, y la esperanza puesta en los cielos, podemos apropiarnos de esta frase de oro.[18]

La plena perfección humana, trasciende a la naturaleza. Por esta razón,dice Juan Luis Lorda,

no es posible descubrir por el estudio de la naturaleza humana contingente (que es,pero que no da razon suficiente de porque es) la vocacion, el fin ultimo al que ha sido llamado gratuitamente por Dios.El hombre puede llegar a conocerse como ser perfectible,pero al proponerse él mismo ideales de perfección tropieza con la propia finitud que hace borroso e irrealizable cualquier ideal.Solo la revelacion del creador y salvador puede dar al hombre las claves que le permiten comprenderse y las fuerzas que le ayudan a orientarse [19]

La definición plena y total del ser humano sólo está en Cristo: las claves que definen la vida humana hay que leerlas en el misterio de su ser y en los misterios de su vida: en su ejemplo y en su mensaje, en su muerte y en su resurrección

¡Quiera el gran Maestro guiarnos en este misterio de la perfección de los escogidos en Jesús, y pueda nuestra meditación alegrar y enriquecer nuestros espíritus! Tomemos para nosotros estas palabras, y esforcémonos por gustar las mieles que hay en esta pequeña celdilla.

Detengámonos en estas dos pequeñas palabras: «En él». ¡En Cristo! Aquí está la doctrina de unión con Jesús, una doctrina de indudable verdad y consuelo. La Iglesia está tan unida con su Señor que ella es absolutamente una con él. Ella es la novia, y él el novio; ella es la rama, y él el tronco; ella el cuerpo, y él la cabeza gloriosa. Así es también cada creyente individual unido a Cristo. Como Leví permanecía en los lomos de Abraham cuando se reunió con Melquisedec, así es cada creyente, escogido en Cristo y bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en él. Nosotros hemos sido salvados, protegidos, convertidos, justificados, y aceptos exclusiva y completamente en virtud de nuestra unión eterna con Cristo.

El alma persuadida no obtendrá paz hasta que, como Rut, encuentre reposo en la casa del pariente que será su esposo, Jesús el Señor.

Joseph Irons, un eminente pastor, dijo en uno de sus sermones:

«Ahora estoy tan seguro como lo estoy de mi propia existencia que, dondequiera que Dios el Espíritu Santo despierta al pobre pecador por su gracia poderosa, e imparte vida espiritual en su corazón, nada satisfará jamás a ese pobre pecador sino una firme convicción de su eterna unión con Cristo. A menos que el alma obtenga una dulce y satisfactoria conciencia de ello en el ejercicio de una fe viva, nunca entrará en el reposo en esta parte de la eternidad».

Es ante todo de la unión con Cristo que recibimos toda misericordia. La fe es la preciosa dádiva que discierne esta unión eterna, cimentada por otra, una unión vital, para que nos veamos uno no sólo a los ojos de Dios, sino en nuestra propia feliz experiencia: uno en propósito, uno en corazón, uno en santidad, uno en comunión, y, finalmente, uno en gloria.

Es sumamente deseable que cada santo alcance una plena convicción de su unión con Cristo, y es extremadamente importante que él tenga un sentimiento constante de ella; porque aunque la misericordia es la misma, su consuelo en ella variará según sea su aprehensión de ella. Un paisaje de noche es tan hermoso como de día, pero, ¿quién puede percibir sus bellezas en la oscuridad? Aun así, nosotros debemos ver, o más bien creer, esta unión para regocijarnos en ella.

Ninguna condición fuera del Paraíso puede ser más bienaventurada que aquella que es producida por un sentido vivo de unidad con Jesús. Saber y sentir que nuestros intereses son mutuos, que nuestros lazos son indisolubles, y que nuestras vidas están unidas, es de hecho untar nuestro bocado en el plato dorado del cielo. No hay cántico más dichoso para los labios mortales que el dulce cantar: «Mi amado es mío, y yo soy suyo».

Ciertamente, el manantial de vida fluye fácilmente cuando está conectado con Aquel que es nuestra vida. Caminar con nuestro brazo en el hombro del Amado no es solamente seguro, sino delicioso; y vivir su vida es una noble vía de inmortalidad que puede disfrutarse en la tierra. Sin embargo, estar fuera de Cristo es miseria, debilidad y muerte. Aparte de Jesús nosotros no tenemos nada, excepto malos presentimientos y recuerdos terribles. Amados, no hay promesa del evangelio que sea nuestra a menos que nosotros sepamos lo que es estar en él. Fuera de él todo es pobreza, penurias, aflicción y destrucción. Es sólo en él que nosotros podemos esperar disfrutar sus misericordias, o regocijarnos en las seguras bendiciones de la salvación. ¿Sentimos que somos parte del cuerpo de Cristo, y que una unión real existe entre nosotros? Entonces podemos reconocer y proceder a apropiarnos de los privilegios mencionados.[20]

Pablo VI,siendo obispo de la iglesia de Roma, en un discurso a las Naciones Unidas , afirmó que

«el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado»[21]

Y esto es correcto, ya que esto es posible por la iluminación del Espiritu Santo a traves de la escritura

En un discurso dirigido a un grupo de universitarios,Juan Pablo II, se expresaba así:

«La Iglesia no tiene preparado un proyecto de escuela universitaria, ni de sociedad , pero tiene un proyecto de hombre, de un hombre nuevo renacido por la gracia» [22]

Y esto es importante de recordar por cada comunidad de fe, que el proposito principal por el cual la iglesia esta en la tierra, es ni mas ni menos que comunicar a las naciones el mensaje redentor de Jesucristo, formar discípulos de entre las naciones y enseñarles que procuren guardar sus enseñanzas,poniéndolas por obra,hasta que Cristo vuelva.lo que se ha conocido desde tiempos remotos como “la gran comisión” (Mar 16:15; Mat. 28:19;Luc. 24:47-48)

Significado de la palabra “imagen de Dios”

Hay imágenes que Dios utiliza para poner en claro, lo que Él hace. También nosotros utilizamos esas imágenes en nuestra manera de hablar. Así por ejemplo, cuando alguien anda lentamente solemos decir que anda más lento que un caracol, no por eso ella o él es un caracol. Es una forma de expresarse con la que pretendes hacer más comprensible lo que dices. [23]

LO QUE NO SIGNIFICA.

  1. Que el hombre se parece a Dios físicamente.
  2. Que el hombre es imagen sólo porque es señor de la creación, independiente de Dios.
  3. Que el hombre es una encarnación o extensión de los dioses.

LO QUE SIGNIFICA

  1. Que el hombre posee una personalidad
  2. Que el hombre posee una capacidad espiritual.
  3. Que el hombre es creativo.
  4. Que el hombre tiene una fuerte conciencia del bien y del mal.
  5. Que el hombre es inmortal, preparado para vivir eternamente en el más el más allá.

¿Pero cuál es la imagen de Dios según la cual nosotros hemos sido creados? Del Génesis no podemos deducirlo. Pablo habla en realidad de restaurar la imagen de Dios. Eso lo comienza Dios en un hombre, cuando es nacido de nuevo. El Señor renueva el conocimiento (Col. 3:10), la justicia y la santidad (Ef. 23-24). La imagen de Dios tuvo, pues, el asiento en el corazón y en el entendimiento, y esparcía luz sobre todo el hombre. La vida de la primera pareja era totalmente santa ante Dios. Vivían plenamente para gloria de Dios. Adán y Eva conocían la voluntad de Dios y la ley de vida. El hombre era justo para con el Señor. Nada se interponía entre Dios y el hombre. El pecado hizo que el hombre viniese a ser injusto para con Dios.

La caída (ese pecado) rompió la imagen de Dios. A pesar de esto quedan restos de la imagen de Dios en el hombre. De ahí esa comparación con un espejo roto en mil pedazos. Otra imagen que se suele poner, es que aún hay chispitas. Eso significa: la imagen no ha sido destruida del todo, sino que aún puedes ver restos. Chispitas son restos del fuego y la luz que ha ardido. Chispitas: el hombre tiene aún una inteligencia, una conciencia. Las dos imágenes pretenden poner en claro que la fractura es tan grande que nosotros mismos no podemos restaurarla. [24]

La Confesión de fe de las iglesias reformadas de los Países Bajos en su capítulo 14 dice:

“Creemos, que Dios ha creado al hombre del polvo de la tierra, y lo ha hecho y formado según Su imagen y semejanza, bueno, justo y santo; pudiendo con su voluntad convenir en todo con la voluntad de Dios. Pero cuando anduvo en honor, no lo entendió él así, ni reconoció su excelencia, sino que por propia voluntad se sometió a sí mismo al pecado, y por ende a la muerte y a la maldición, prestando oídos a las palabras del diablo. Pues transgredió el mandamiento de vida que había recibido, y por el pecado se separó de Dios que era su vida verdadera; habiendo pervertido toda su naturaleza; por lo cual se hizo culpable de la muerte física y espiritual. Y habiéndose hecho impío, perverso y corrompido en todos sus caminos, ha perdido todos los excelentes dones que había recibido de Dios, no quedándole de ellos mas que pequeños restos, los cuales son suficientes para privar al hombre de toda excusa; ya que toda la luz que hay en nosotros, se ha trocado en tinieblas…”. [25]

La restauración de esa imagen todavía hoy es posible por la gracia de Dios en la obra de Cristo. En Él durante el tiempo de Su caminar por esta tierra se hizo visible como es en realidad esa imagen de Dios en verdadero conocimiento, justicia y santidad.

Así Jesús podía decir: El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre” (Jn. 14:10). Y Pablo afirma: “El es la imagen del Dios invisible” (Col. 1:15)

La naturaleza del hombre no puede ser algo independiente del crecimiento y desarrollo que lleva al ser humano a un fin determinado y a la perfección. Parte de la naturaleza que posee cualquier ser vivo es el impulso o inclinación de crecimiento y desarrollo dirigidos hacia un fin específico.

Ese movimiento en los seres vivos se convierte o llega a ser el crecimiento y desarrollo en busca de los fines que le son propios a cada ser vivo. Es importante también mencionar que ese fin puede ser llamado también perfección. Todos vamos tras una perfección, pues todos vamos en busca de nuestro telos, que representa nuestra felicidad o fin último que perseguimos cada ser vivo. También podemos usar la palabra “plenitud” en lugar de la palabra “perfección”, de modo que todos los seres humanos nos dirigimos a determinada plenitud o perfección.

Otro término que aparece dentro de todo este contexto y que puede ser usado de la misma manera es el “bien”. Todos nos buscamos un bien, aunque ese bien es diferente para cada uno, pero sin embargo todos vamos tras lo que es bueno para alcanzar nuestros fines o nuestra perfección o plenitud. Esto significa que teniendo un fin específico, llegaré a alcanzarlo a través de aquello que es bueno en función de alcanzar el fin propuesto. El bien se dirige o proyecta hacia un fin o perfección, por lo cual forma parte dentro de la teleología natural que caracteriza a los seres humanos.

La naturaleza humana es algo que ya todos traemos y significa un punto de partida para todos pero a la vez no es algo estático, sino dinámico, de modo que es la misma naturaleza humana la que nos lleva a nuestro fin o plenitud durante el curso de nuestras vidas, es decir que es algo con lo que nacemos pero no es algo que desaparece cuando nacemos, sino que sigue con nosotros todo el tiempo y durante toda nuestra vida nos mueve a alcanzar nuestra plenitud.

Hay una forma sencilla pero realmente importante con la cual podemos comprobar que la naturaleza humana tiene un carácter teleológico que nos mueve al crecimiento, y es el hecho que vemos como algo natural en todas las personas los anhelos y la inquietud de ser más, cuya explicación es que todas las personas estamos hechas para ese crecimiento como parte de nuestra misma naturaleza.

Es por este carácter teleológico que tiene la naturaleza humana que podemos decir que a la naturaleza se le ha llamado principio de operaciones, ya que no es algo que termina al nacer, sino una naturaleza que nos acompañará toda la vida motivándonos a alcanzar nuestras propias finalidades, por lo cual decimos que la naturaleza humana tiene un carácter final y por tanto teleológico. [26]

“El hombre no puede ser feliz” [27]

Aunque usted -como muchos- diga esto,
el hombre sigue soñando con alcanzar la felicidad.
Si a cualquier mortal se le dijera dónde están vendiendo la
felicidad,
¡Atravesaría el mundo entero para ir a comprarla!
Muchos están haciendo eso ahora mismo.
Sin embargo, muy poco tiene que ver la felicidad
con el dinero.
Usted dice: “El hombre no puede ser feliz”.
Sí, y también lo dicen otros muchos.
Y por eso, algunos acaban con su vida.
Otros, se siguen esforzando en pos de una quimera.
Compran, venden, edifican, destruyen.
Emprenden, y buscan medrar,
a veces grotescamente, otras, más sutilmente.
¡La felicidad …!
¡Cuánta sangre ha corrido por tratar de alcanzarla!
Hay algunos que se han dedicado a investigar
cuáles son los resortes que gatillan la felicidad.
Ellos luego venden los secretos para alcanzarla.
Son espiritualistas.
Ellos dicen que las cosas no pueden otorgar la felicidad.
Entonces procuran que la gente busque la felicidad
en la meditación
en el ascetismo
en la contemplación
en la astrología
en el ejercicio de técnicas de relajación,
etcétera, etcétera, etcétera.
Ponga ahí lo que usted quiera.
Pero ¡qué decepción! ahí tampoco está la felicidad.
Hay algunos sutiles que dicen que la felicidad
no es un estado de quietud alcanzado conscientemente,
sino que se alcanza en la acción, en el proceso de
hacer cosas.
(es decir, la felicidad como una mera evasión).

Si buscamos la felicidad en las cosas, estamos mal.
No la alcanzaremos.
Si buscamos la felicidad en lo espiritual, estamos mal.
Tampoco la alcanzaremos.
La segunda de estas opciones parece ser mejor que la
primera.
Pero no es mejor ni peor.
¡No sirve, simplemente!

Los resortes de la felicidad no los conoce ni los maneja
ningún ser humano,
porque ningún ser humano es el creador de sí mismo.

Sólo Dios conoce qué hace al hombre feliz,
y sólo Él tiene aquello que le hace feliz.
El hombre enfrenta una desigual batalla consigo mismo.
Él no se conoce. No sabe por qué hace ciertas cosas,
(y no puede hacer mucho para evitarlas).
Puede tener las mejores intenciones,
pero no las mejores acciones.
¡Él no se conoce, y no puede consigo mismo!
Dios debe llegar a habitar en el corazón del hombre.
¡Esto sí será algo importante!
Él vendrá a ser un Amigo fiel, un amoroso Consolador
y poderoso Refugio.
Viviendo Dios en el corazón del hombre,
producirá, además, otras cosas tremendas.
Dios tratará con las cosas que estorban la felicidad.
¿Cuáles cosas?
Una de ellas es la inseguridad.
¿Cómo puede ser vencida? En Dios hay seguridad.
¿Y el temor del mañana?
Dios es dueño del mañana.
¿Y la muerte, no es una incógnita temible?
Dios tiene control sobre la muerte y sobre lo que hay más
allá de ella.
¿No se siente el hombre a la deriva en un mundo
sin sentido?
Pues, Dios conoce el sentido de su creación, y también del
hombre en ella.
¿No se siente acusado por una conciencia
hipersensible?
Pues, en Dios hay perdón de pecados por la sangre de
Jesucristo.
La felicidad no depende de ninguna circunstancia exterior,
ni de una técnica de autoayuda,
sino de lo que hay en el corazón, cuando Dios
viene a habitar dentro de la persona.
Afuera, las circunstancias podrán ser todo lo adversas
que quieran,
pero adentro, en el corazón, hay paz.
Todo lo que se asocia con la felicidad
está disponible para el hombre, hoy.
Si usted no la tiene, ahora mismo puede comenzar
a disfrutar de ella, porque Dios le está esperando.Ábrale su corazón a Jesucristo,
y Él vendrá a habitar dentro de usted:
“He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap.3:20).
Entonces sabrá lo que es ser feliz. De verdad.

Notas

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