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Catolicismo: la escuela y el sexo

1 Abr

Catolicismo: la escuela y el sexo
martes, 30 de marzo de 2010

Carlos Osma, España

Día sí, y día también, salen a la luz casos de abusos sexuales a menores dentro de la Iglesia Católica. Hace algunos años eran sólo habladurías, comentarios malintencionados, pero la cruel y triste realidad se ha acabado imponiendo. En la mayoría de casos gracias a la perseverancia de familias que han luchado contra esta institución milenaria para poder hacer justicia a sus hijos. Ahora ha hablado Benedicto XVI, pero no convence demasiado alguien que no apostó por proteger debidamente a las víctimas, y que con toda probabilidad silenció casos de pederastia en su entorno cercano cuando era Cardenal.

No creo que haya que ir justificando de antemano que la mayoría de religiosos y religiosas de esta iglesia no tiene nada que ver en este triste espectáculo, y que, aunque en menor medida, son también víctimas de la situación. No obstante, con toda sinceridad, me parece que más que intentar defender lo indefendible, o esperar callados a que pase el chaparrón, lo suyo sería que ellos mismos se atrevieran a pedir responsabilidades a sus dirigentes. Que exigieran transparencia, sinceridad, empatía con las víctimas, y una profunda reflexión sobre la sexualidad dentro de su iglesia. La santa madre Iglesia, no es tan santa como ellos pensaban, y no volverá a serlo si se escurre el bulto. De lo que ocurra ahora, son también ellos responsables.
No descubro nada si digo que el cristianismo en general tiene un problema con la sexualidad, los conflictos más fuertes que se están viviendo en este momento entre iglesias, y dentro de ellas, tienen que ver con este tema. Sin embargo el catolicismo parece sufrir un bloqueo incomprensible. Actualmente todo lo que no sea una relación sexual entre un hombre y una mujer, dentro del matrimonio, y abierta a la procreación; se considera pecado para su moral cristiana. Así que no hay más que decir, sus miembros están obligados, yo diría más bien invitados, a saltarse esta estrecha moral si quieren tener una vida sexual satisfactoria. No conozco a ningún católico, por muy conservador que sea, que cumpla o esté de acuerdo con ella. Y aún así, la mayoría admite sin rechistar que su iglesia sea incapaz de proponer una visión positiva de la sexualidad a la sociedad a la que se supone pretende servir. La moral sexual católica es una moral de libro alejada de la vida, y dictada por moralistas católicos que han hecho voto de castidad, al mismo tiempo que cierran los ojos a la realidad que les envuelve.
Justo es afirmar que no siempre es así, Bernhard Häring, considerado por muchos el maestro de los teólogos de moral católica del siglo XX, hizo hincapié en que el moralista católico debía tener una relación directa con la realidad, una proximidad, sobre todo con los que menos cuentan para la sociedad. Y afirmó que era necesario que la moral cristiana antepusiera la gracia y el don de la libertad a la ley y el mandamiento, puesto que ellas son su fuente, sentido y finalidad. Su énfasis consistió en proponer una ética de la responsabilidad, ante la ética de la obediencia de los sectores centralistas del catolicismo más conservador. Todo esto se tradujo en la práctica en un conflicto con el Santo Oficio en temas como la regulación de la natalidad, la pastoral de los divorciados vueltos a casar, la inseminación artificial, la homosexualidad, o el cambio de sexo. Lo que llevó a que, en sus últimos días de vida, cuando estaba profundamente enfermo, y después de negarse a rectificar, fuera amonestado por el Santo Oficio, y se le prohibiera enseñar como teólogo católico(1).
He observado que desde muchos sectores se pretende relacionar el celibato obligatorio de los sacerdotes con los abusos de menores. Pero por mucho que éste me parezca indefendible, y un ejemplo más del problema que tiene el catolicismo con el sexo, no veo evidente tal conexión. La abstinencia sexual no crea pedófilos, ni personas inmaduras, por mucho que en ocasiones esta opción de vida pueda darles cobertura. Lo que crea el celibato obligatorio, según estudios como los que realizó hace un par de años el catedrático de la Universidad Complutense Fernando Vílchez, es soledad. Por esta y otras razones, más de la mitad de los sacerdotes españoles piensa que el celibato debería ser opcional(2).
Aunque lo que más me preocupa es: que de todos los casos de abusos a menores que han salido a la luz, y que conocían los responsables de esta iglesia, ninguno había sido denunciado por ellos a la justicia. La iglesia no apoyó a las familias víctimas de la agresión, sino que de alguna manera protegió al sacerdote. O más bien, se protegió a sí misma. Sólo esta explicación me parece satisfactoria, la iglesia silenció el dolor de las víctimas, por miedo a quedar ella en entre dicho. Una iglesia acostumbrada a juzgar duramente a toda persona, institución, o gobierno, que no siga su rígida moral de escritorio cardenalicio, no podía ser desautorizada por los horribles pecados de unas cuantas personas. Por eso su perdón, suena sólo a lavado de imagen, a estrategia para seguir teniendo algo que decir en la cama de muchos católicos. A maniobra para que sus confesionarios no se queden aún más vacíos.
Y por esta razón, seguirá actuando igual, lavando la ropa sucia dentro de la oscuridad de las iglesias. Por eso no denunciará ningún caso igual que se dé en el futuro, ni se presentará como acusación ante la justicia, ni pondrá todas las pruebas encima de la mesa. No puede hacerlo, porque la credibilidad y la autoridad de la iglesia debe ser protegida. Así la entienden ellos. Y esto, que es mi sincera opinión, es lo que más me preocupa. Porque en nuestro país existen centros educativos católicos donde asisten cientos de miles de niños y niñas. Paradójicamente algunos de ellos son hijas e hijos de quienes dedican duras críticas a la gestión que ha hecho la iglesia católica sobre el tema. Y a esos centros, que en su mayoría son subvencionados por el Gobierno, les debería importar mucho la reacción de su iglesia ante los abusos a menores. Y exigirle se muestre ejemplar en la denuncia de estos casos, los pasados, los presentes y los que inevitablemente, como en cualquier otro entorno educativo, se darán. Por que no tiene demasiado sentido que se subvencione con dinero de todos, una institución que no da garantías suficientes de protección de los menores que están bajo su responsabilidad.
Carlos Osma

(1)http://www.elpais.com/articulo/sociedad/HARING/_BERNHARD/lucha/Bernhard/Haring/Santo/Oficio/elpepisoc/19890417elpepisoc_2/Tes/
Para más información sobre Bernhard Häring, véase el artículo de Gaspar Mora. Bernhard Häring: la experiencia evangélica de la libertad. http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol37/148/148_mora.pdf

(2)http://www.elpais.com/articulo/sociedad/curas/espanoles/dicen/solitarios/derechas/celibato/obligatorio/elpepusoc/20070328elpepusoc_2/Tes
http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2118&Itemid=1

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Doscientos evangélicos se toman por sorpresa estación de Policías en Perú

1 Abr

Doscientos evangélicos se toman por sorpresa estación de Policías en Perú
Esta iniciativa de bien social es parte del programa llamado “Servolución” que organiza “Camino de Vida” a diferentes personas e Instituciones a través de simples actos casuales de bondad y generosidad en esta semana previa a Semana Santa.
Perú | Miércoles 31 de Marzo, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña

(NoticiaCristiana.com).


Unos doscientos cristianos evangélicos de la Misión Cristiana Camino de Vida, se tomaron por sorpresa las instalaciones de la Policía de Transito en el distrito de La Victoria en Perú, con un propósito, reacondicionarla y dejarla como nueva.
Esta iniciativa social, es parte del programa llamado “Servolución” que organiza “Camino de Vida” a diferentes personas e Instituciones a través de simples actos casuales de bondad y generosidad en esta semana previa a Semana Santa.
Los voluntarios no se retiraron de la estación policíaca hasta cumplir con su misión después de 8 horas de arduo trabajo.
“Queremos que la gente vea que los cristianos estamos dispuestos a ayudar a los que necesitan y la Policía de nuestro país lo necesita, hemos dejado como nueva la Institución, hemos puesto ventilación en los comedores, pintado toda la comisaría, arreglado las luces de los cuartos, los baños, en otras palabras hemos hecho Servolución con la policía en señal de agradecimiento por cuidar a nuestra sociedad”, detalló Robert Barriger responsable de este proyecto en Perú.
Camino de Vida, realizará más servicios sociales “Servolución” en diferentes lugares de Lima hasta el viernes 2 de abril. “Llegaremos a diferentes lugares con una palabra amable, una botella de agua, desayunos en los hospitales o un plato de comida caliente, con el solo propósito de ayudar a las personas, sin pedir nada a cambio” concluyó Barriger.

El Amor sin Compromiso

1 Abr

El Amor sin Compromiso

Publicado por Malena el 30 de Marzo de 2010
Amor sin compromiso

El amor sin compromiso es una posición social inventada con el propósito de no tener objetivos y para no resistir el paso del tiempo.

Toda relación humana, aún la aparentemente más efímera, implica un compromiso, aunque no existan papeles firmados, ni contratos, porque por el solo hecho de establecer un vínculo exige responder a ciertas expectativas.

Por otro lado, todos deseamos encontrar una pareja para siempre, aunque esto sea una quimera y no llegue a concretarse nunca.

En el ámbito comercial también exige compromiso personal, porque tanto el amor como el dinero tienen mucho en común a la hora de las definiciones y los hechos concretos; y si hablamos de afectos, más aún, porque involucra a los sentimientos, que son mucho más difíciles de mantener encubiertos.

Por eso, aunque una pareja no tenga el propósito de formalizar un compromiso formal, igualmente será una relación que no estará exenta de reglas y condiciones.

El hecho de no vivir juntos ni de no compartir todos los ámbitos de la vida, obligará a ambos a respetarse mutuamente sus respectivos espacios familiares y sus anteriores compromisos.

Aunque en una relación de pareja, tres son una multitud, no es condición suficiente para alcanzar una plena intimidad, porque al no poder compartir sus correspondientes relaciones con otros, cada uno tendrá que restarle tiempo e importancia a ese vínculo para poder responder a los requerimientos de sus respectivos grupos.

Porque si una nueva relación de pareja se atreve a monopolizar la atención, sin la intención de crear el consecuente compromiso, quedará descalificado de plano por los que los rodean aunque jamás lo hayan conocido.

En el caso de parejas con hijos de relaciones anteriores, será aún peor, se mantendrán al margen de toda cuestión e indiferentes a las situaciones personales y entonces será una relación casi virtual, solamente para ellos dos.

Cada festividad tradicional y evento familiar no podrán ser compartidos, porque es una relación sin identidad, que se caracteriza por las ausencias, la evitación y el desencuentro, y por el miedo a ser absorbido por la situación, sin haberlo querido.

Algunas parejas de este tipo tienen un teléfono celular exclusivo que les permite la ilusión de estar conectados, aunque sea por teléfono, como un modo de evitar inútilmente de caer en el tedio y la sensación de vacío.

El celular se transforma entonces en el instrumento mediático que intenta infructuosamente que la endeble conexión no se interrumpa y se mantenga pendiendo de un hilo.

Pero este estado de cosas tan frágiles y perecederas, con el tiempo se desgastan, las ausencias se acentúan, los llamados telefónicos no se contestan, los compromisos de ambos se multiplican y se hacen cada vez más difíciles los encuentros que se comienzan a convertir en obligaciones forzadas.

Ambos podrán valorar esa relación pero aquellos que los rodean no lo harán, porque para el grupo social de cada uno no existen.

Constituidas bajo estas condiciones las parejas se enfrían, no resisten el paso del tiempo y terminan separándose; porque en definitiva se trata de dos extraños que no se llegan a conocer, que intentan lo imposible, mantener una relación que no se sostiene por falta de historia, de significados y de presencias, convertidas en personas circunstanciales cuyo recuerdo borrará el olvido.

El símbolo de la pareja tradicional está en el inconsciente colectivo, es inútil tratar de ignorarlo pretendiendo un cambio de estructuras y el miedo al compromiso convierte a una persona en alguien aislado, sin la posibilidad de crear lazos afectivos genuinos.

Además es difícil llegar a conocer a alguien fuera de contexto, porque las relaciones son parte de uno mismo, forman nuestra historia y en gran medida define nuestra identidad y nuestro estilo.

http://psicologia.laguia2000.com/el-amor/el-amor-sin-compromiso

El Trabajo

1 Abr

El Trabajo
Publicado por Malena el 31 de Marzo de 2010

Hace miles de años el hombre trabajaba para sobrevivir, vivía en grupos nómadas que cazaban y recolectaban para satisfacer sus necesidades vitales.

Cada vez que las condiciones de vida del ambiente se tornaban desfavorables y comenzaban a escasear los alimentos, emigraban hacia otros sitios más prometedores con climas más benignos, constituyendo el hombre y su grupo, junto a la naturaleza, una unidad armónica.

Se supone que los hombres y las mujeres además de atender sus necesidades inmediatas cotidianas también observaban con atención los procesos de la naturaleza con la curiosidad necesaria como para transformarlos, tratando de hacerlos más útiles a las exigencias que le demandaba la supervivencia.

Lentamente, a través de muchos años, utilizó su ingenio para iniciar un cambio revolucionario, tal vez el más importante de todos los tiempos, el cultivo de la tierra y la domesticación y crianza de animales.

Esta ingeniosa innovación le permitió independizarse de los avatares de la naturaleza y dejar atrás su vida errante para asentarse en forma definitiva y construir viviendas cada vez más sólidas y confortables, fabricar armas y utensilios y crear grupos humanos cada vez más grandes.

El hombre está dotado naturalmente para crear y hacer, de modo que fue evolucionando a medida que sus necesidades se lo exigían hacia posiciones cada vez más civilizadas.

Se cree que hace seis mil años antes de nuestra era, presumiblemente, la agricultura en un principio, ya se hallaba en pleno desarrollo en la zona de la Mesopotamia, en los valles de los ríos Éufrates y Tigris, donde se han encontrado semillas de cereales que aún se siguen cultivando; y se supone que esa práctica se expandió en todas direcciones.

Estos cambios fueron muy lentos, las viviendas fueron mejorando y se fueron incorporando nuevas herramientas para facilitar el trabajo cotidiano.

La vida sedentaria favoreció la confección de vasijas de barro para cocinar los cereales y las carnes, y era la mujer la que se ocupaba de la alfarería.

La concentración de las poblaciones fue siempre en zonas que contaban con terrenos fértiles y próximos a los ríos, disputadas por otros grupos, lo que originaba contiendas para defender los territorios.

Como ha sucedido siempre a lo largo de la historia fueron apareciendo cada vez mayor cantidad de herramientas para resolver la necesidad del desarrollo de los medios de producción.

Las viviendas estaban habitadas por grupos de veinte a treinta personas y contaban con solo un fogón para cocinar. Dentro de la casa se desarrollaban todas las actividades en grupo, las mujeres tejían o molían los granos, además de ocuparse de la alfarería y de la fabricación de objetos de madera como cucharas, platos, etc.

Existía una división del trabajo y el respeto por los mayores y los líderes, y la actividad individual no se concebía fuera de las necesidades del grupo ya que se coordinaban todos los esfuerzos para el beneficio de todos.

Los que acumularon riquezas y los sacerdotes fueron los que asumieron el poder cuando las comunidades se hicieron más grandes, utilizando sus influencias. Los frutos producidos dejaron de ser distribuidos en forma igualitaria surgiendo las sociedades divididas en clases.

A pesar de las desigualdades y las injusticias las sociedades que surgieron de esas comunidades primitivas tuvieron algo en común, fueron progresando gracias al esfuerzo del trabajo humano.

Hoy en día no siempre el trabajo que realiza el hombre tiene un significado tan profundo ni genuino como el del hombre primitivo; además, tampoco existe el mismo sentimiento de colaboración grupal que impone el hecho de ser absolutamente vulnerable y depender de los demás para la supervivencia.

La vida se ha tornado solitaria. Sobreviven en las grandes sociedades tanto hombres como mujeres como seres aislados y autosuficientes refugiándose en una actividad alienante.

Tal vez sea un momento de transición para dar paso al hombre del futuro, recuperando la necesidad inconsciente colectiva que se ha perdido de la vida en grupo, para quererse y cuidarse mutuamente, aún teniendo todas las necesidades satisfechas; ya que el avance de la tecnología, seguramente le brindará la posibilidad de hacer lo que le gusta, según sus habilidades y aptitudes personales sin la necesidad de trabajar en tareas que lo alienen en su trabajo.

http://filosofia.laguia2000.com/filosofia-y-antropologia/el-trabajo