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Las Normas Morales- Tercera parte

30 Mar

Las Normas Morales- Tercera parte
Publicado por Malena el 29 de Marzo de 2010

Según el estoicismo no existen actos malos en si mismos, sino el mal moral.

El mal moral significa en esencia la falta de recto orden en la voluntad del hombre.

Los estoicos manifestaban devoción al principio divino o supremo. Séneca fue un filósofo identificado con la filosofía estoica tardía. Para él la filosofía era la ciencia de la conducta; y la virtud y la felicidad los fines de la vida, conforma a la ley de la naturaleza; o sea, la voluntad humana al servicio de la voluntad divina; y el verdadero filósofo es el maestro de la humanidad.

El estoicismo es una ética práctica. Este comportamiento beneficia el estado mental y la vida del hombre.

El ser humano debe adaptar su conducta a su propia naturaleza racional, formando una unidad con las leyes del universo en un sentido amplio, atendiendo al principio que opera en él y del cual participa.

La vida acorde con la naturaleza significa que se debe regir conforme a la razón, ya que es el único ser privilegiado que puede conocer sus leyes y aceptarlas voluntariamente.

El consejo y la exhortación moral tienen el propósito de lograr que el hombre cambie libremente de actitud interior por propia decisión.

Para los estoicos, sólo la virtud es un bien y todo lo demás que no sea un vicio es indiferente. El placer jamás podrá ser una virtud, porque solo es el resultado de una acción pero no un fin en si mismo. Estas virtudes son, la prudencia, la fortaleza, la templanza y la justicia, que se relacionan entre si.

Sólo el sabio llega a tener la conducta más virtuosa, porque se ha dominado a si mismo, está libre de pasiones y es dueño de su vida, aunque nunca podrá alcanzar del todo el ideal de sabio.

La tendencia instintiva tiene una base ética que se relaciona con la conservación y el amor a uno mismo y el ideal ético se consigue cuando se puede amar a toda la humanidad como a uno mismo.

Los epicúreos consideran en cambio al placer como el fin de la vida. Sin embargo, no se refieren a los placeres inmediatos sino al que permanece toda la vida; porque no se trata de vivir excesos o en el libertinaje sino de llevar una vida de tranquilidad y sosiego.

Para tener esta tranquilidad de ánimo, sin miedo ni depresión y lograr el fin de la vida, que es para los epicúreos el placer y la felicidad; consideran también que es necesario vivir en la virtud de la sencillez, la moderación, la alegría, la templanza, la prudencia, la honradez y la justicia; porque quien se aparte de estos principios no podrá tener ni felicidad ni placer en su vida.

Epicuro insistió mucho en el valor de la amistad; porque para vivir tranquilo hay que saber rodearse de amigos y no tener enemigos.

La política para los epicúreos perturba la paz del alma, por lo tanto el sabio no debe mezclarse en esos asuntos; una postura un tanto egoísta, teniendo en cuenta que siendo el hombre un ser social no puede desvincularse totalmente de esa responsabilidad.

En cuanto a los escépticos, con respecto a las normas morales, sólo la suspensión del juicio proporciona tranquilidad al alma ya que la verdad absoluta es inaccesible y nunca se puede estar seguro de nada.

La suspensión del juicio significa la aceptación de la realidad y de los otros tal cual son, siendo libres y dejando que todos los demás también lo sean.

Fuente: Colección Grandes Pensadores, Séneca, Vida, Pensamiento y Obra, Ed.Planeta DeAgostini, 2007

http://filosofia.laguia2000.com/los-valores/las-normas-morales-tercera-parte

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