Novena misionera liberada en Haití llega a casa

9 Mar

Novena misionera liberada en Haití llega a casa
Associated Press
Tuesday, March 09, 2010


PUERTO PRINCIPE (AP) – Una misionera estadounidense detenida durante más de un mes en Haití por cargos de secuestro de menores voló de regreso a Estados Unidos después de ser liberada de prisión, mientras que la líder del grupo bautista sigue bajo custodia.

Charisa Coulter y Laura Silsby eran las últimas dos misioneras aún bajo arresto de 10 personas que fueron detenidas por tratar de sacar de Haití a 33 niños después del terremoto. Las otras ocho fueron liberadas el 17 de febrero.

Coulter, de 24 años, fue liberada el lunes y se fue llevada rápidamente de su celda al aeropuerto por personal de la embajada de Estados Unidos.

Vistiendo una blusa roja sin mangas y lentes para sol, Coulter se negó a hacer comentarios mientras ingresaba rápidamente a una camioneta todo terreno que la llevó al aeropuerto haitiano, donde tomó un vuelo de regreso a Estados Unidos.

El padre de Coulter dijo que su hija llegó a Miami el lunes por la tarde y se fue directamente a un hotel.

Mel Coulter señaló que su liberación trajo una mezcla de alegría y pesar debido a que la líder del grupo misionero con sede en Idaho, Silsby, se quedó a pasar la noche sola en una cárcel haitiana.

“Es una buena noticia, pero es atemperada”, comentó Coulter. “Estamos realmente contentos por tener a nuestra hija de regreso en suelo estadounidense. Pero Laura aún está allá. Así que esto realmente sólo está completando parte del viaje para ambas. Mi hija ha dejado allá a su mejor amiga”, señaló.

El señor Coulter no dijo cuándo iría su hija a su casa en Boise, Idaho.

Silsby, de 40 años, dijo que estaba contenta por la liberación de Coulter.

“Estoy muy contenta de que haya salido hoy, y por su liberación; y espero que la mía llegue pronto”, dijo Silsby a la AP cuando salía de la corte en la que un juez realizó el lunes una audiencia a puerta cerrada. Ella fue regresada a su celda en una estación de policía cerca del aeropuerto de Puerto Príncipe.

El abogado defensor Louis Ricardo Chachoute señaló que Coulter fue liberada porque no había evidencia para sustentar los cargos de secuestro y asociación delictuosa. Predijo que Silsby también sería liberada pronto.

“No hay testigos de la fiscalía para sustentar nada”, agregó. Chachoute.

El arresto del grupo misionero ocurrió en momentos en que las autoridades haitianas intentaban tomar medidas más enérgicas en contra de las adopciones no autorizadas, a fin de evitar el tráfico de niños en medio del caos provocado por el sismo del 12 de enero.

En un principio, Silsby dijo que los niños habían quedado huérfanos durante el terremoto, que dejó 230.000 muertos según cifras oficiales; pero luego se descubrió que los padres, aún con vida, le habían entregado a los pequeños.

El grupo ha dicho que tenía planeado llevar a los niños a República Dominicana a un orfanato que Silsby estaba fundando en un antiguo hotel.

El juez liberó a ocho de los misioneros el 17 de febrero, tras concluir que los padres les entregaron a sus hijos de forma voluntaria pues creían que los estadounidenses les darían una mejor calidad de vida. Pero el magistrado decidió en ese momento que Silsby y Coulter aún tenían preguntas por responder.

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4 comentarios to “Novena misionera liberada en Haití llega a casa”

  1. Ricardo Paulo Javier 10 marzo 2010 a 12:38 AM #

    Ayudar a Haití

    Haití y su trágico terremoto del 12 de enero de este año ya no aparecen en los principales espacios de las noticias internacionales. Las dolorosas imágenes de los sobrevivientes haitianos, las edificaciones destruidas y los millares de muertos parecen ahora «imágenes del pasado». Fueron noticia mientras «los de las noticias» lo decidieron así. Ahora son otros los asuntos y los temas. Ahora la noticia son los atléticos deportistas de los Juegos Olímpicos de Invierno en Vancouver; el lanzamiento del IPad, de Apple ; el cierre positivo de los mercados de valores durante esta semana y, ¡cómo no!, el terremoto de Chile. Con este último sucederá como con el de Haití: por unos días será noticia y, después, vendrán otros temas «de mayor venta».
    El periodismo de las grandes cadenas noticiosas aún sigue sin responder la pregunta ¿qué es una noticia? Una pregunta que supone una respuesta ética, no comercial. Cualquier director de noticias sabe que la realidad de los que sufren vale para sus intereses por tan sólo unos días. El sufrimiento atroz ofrece imágenes que sirven de titulares, pero cuando estas ya han sido vistas se deben buscar otras que no «saturen a los consumidores de malas nuevas». Al fin y al cabo, hay que ser realistas, la mayoría de medios de comunicación no están para solucionar problemas, sino tan sólo para mostrarlos. Así es. No nos hagamos ilusiones.
    ¿Qué vamos a hacer, entonces, quienes creemos que las tragedias nos invitan a involucrarnos solidariamente y buscar sus soluciones? ¿Qué vamos a seguir haciendo por Haití ahora que hablarán de su tragedia cada vez menos? ¿Cuál es la actitud cristiana ante las tragedias que están ahí, en la realidad de los que sufren, aunque nadie quiera hablar más de ellas?
    Jesús es aquel que ve y se interesa por aquellas personas que nadie reconoce; ¿acaso no fue él quien vio la ofrenda «insignificante» de una mujer viuda y pobre? (Lucas 21:41-44). Jesús es también aquel que mira y atiende el sufrimiento de los que padecen en silencio y sin ayuda alguna; ¿acaso no fue él quien se acercó al enfermo en el estanque de Jerusalén cuando nadie quería ayudarlo? (Juan 5:7).
    Vale recordar aquí este ejemplo de Jesús y seguir las palabras de Pablo, el apóstol: «Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien» (2 Tesalonisenses 3:13). No cansarnos de hacer el bien, así otros se cansen muy pronto de hablar de las urgencias que existen.

    La tragedia de Haití suscita no pocas preguntas religiosas. La ciencia da respuestas acerca de por qué y cómo suceden los fenómenos pero, como decía Wittgenstein, una vez alcanzadas las soluciones científicas, permanecen las preguntas de sentido y significado, que escapan al ámbito científico. En la tragedia de Haití concurren dos fenómenos convergentes y diferentes. Por una parte, la situación de la isla caribeña en una zona sísmica, con frecuentes terremotos y maremotos, expuesta también a huracanes y ciclones, en una de las partes más vulnerables del planeta. Por otra, la agresiva mano del ser humano, que ha desforestado Haití, sobreexplotado sus reservas naturales y construido poblaciones y ciudades carentes de los mínimos de seguridad. Las condiciones extremadamente precarias en que los colonizadores dejaron el paìs, la tradición racista y esclavista, la corrupción generalizada, la dictadura de gobiernos explotadores, como los Duvalier, y la injusta distribución de los recursos han aumentado los males de la isla. Se ha hundido todo, incluido el casco histórico y los organismos estatales, pero se ha preservado el moderno barrio rico de “Pétion Ville”, en Puerto Príncipe, como también la vecina y menos desafortunada República Dominicana.
    A la luz de estos datos, la pregunta religiosa “dónde está Dios” no es ni puede ser la primera. Haití ejemplariza lo que ya pasó con el tsunami de Indonesia y las hambrunas subsaharianas. Hay pueblos, naciones y Estados que viven en la miseria, sin capacidad para defenderse de las catástrofes naturales. El orden internacional está montado sobre la concentración de riqueza en el 20% de la humanidad y el desamparo de buena parte de ésta. Por sí solos no pueden salir de su miseria, agravada por multinacionales que esquilman los recursos para obtener grandes beneficios en poco tiempo, gobiernos propios corruptos y vendidos, y países ricos que protegen sus intereses y los de sus compañías en el Tercer Mundo. Sin este orden de cosas se hubiera podido evitar la repercusión de la catástrofe o habría sido muchísimo menor. Pero los habitantes de Haití son tan pobres que ni siquiera tienen capacidad para recibir y repartir la ayuda que les llega. ¿Quién tiene la culpa? El actual orden internacional que sólo puede sostenerse en base al poder económico, político y militar de los países ricos, y la persistente corrupción de las élites dirigentes del país.
    ¿Y Dios? Seguimos buscando al dios relojero de Newton, que ajusta la maquinaria del universo para arreglar sus disfuncionalidades. Pedimos milagros naturales, que Dios envíe las lluvias o las pare, detenga los tifones, haga prodigios. Eso era tambièn lo que pedía el pueblo a Jesús, el deseo con el que el espíritu del mal le tentaba (poder, prestigio y dinero), y el sueño de los discípulos (un mesías milagrero). Dos mil años después seguimos buscando un Dios-providencia a nuestro servicio, un super-padre protector y un ser omnipotente que nos proteja de la naturaleza. Pero Dios no intervino para evitar el Gólgota, ni tampoco en Auschwitz, ni ha evitado pestes, hambrunas y otros desastres.
    Creemos, con todo, que el mal es también un misterio que encaja difícilmente con la imagen de un Dios omnipotente y misericordioso, sobre todo, cuando se traduce en sufrimiento de los pobres y de los inocentes.
    La ciencia formula las leyes de la naturaleza y explica las causas de los desastres, facilitando el progreso y el avance en el control de ella. Dios no tiene celos del ser humano, imagen suya, sino que capacita a la persona para ser creadora y generar vida. Le ha dado a la humanidad una responsabilidad en el mundo con la condición de que todos los seres humanos y la propia naturaleza participen equitativamente de las riquezas del universo. Defiende al pobre y al oprimido, y bendice a los que trabajan por la paz y la justicia, valores del Reino de Dios
    Dios no es neutral, está en Haití en las víctimas y en cuantas personas trabajan allí solidariamente, se identifica con las víctimas y hace de ellas el criterio del juicio divino (Mt 25,31-46). Nadie tiene derecho a hablar en su nombre, sólo ellas y quienes comparten sus sufrimientos. Pero todos podemos y debemos hacernos presentes en Haití, atender a las necesidades urgentes de los haitianos y colaborar en su reconstrucción. Mas eso no basta. Dentro de pocos meses Haití será un mero recuerdo, excepto para los que siguen allí. La gran tragedia del siglo XXI es la de una humanidad que tiene recursos suficientes para acabar con el hambre y mitigar las catástrofes naturales, pero prefiere emplearlos en armamento, para defenderse de los pobres; en policías, para evitar que lleguen los inmigrantes a nuestras islas de riqueza; y en los despilfarros consumistas de una minoría de países. Del mal de Haití somos todos responsables, especialmente los países más ricos, y la solidaridad no puede quedarse en un momento puntual, aunque sea necesaria, sino que exige otra forma de vida. Haití personifica hoy a los pueblos crucificados, y la única respuesta válida es comprometernos para que no haya màs Haitís asolados ni Palestinas masacradas, como tampoco ningún Auschwitz ni Hiroshima. Todos tenemos que cambiar, y la referencia al Dios de Jesús ha de ser el gran acicate de justicia y solidaridad para los que nos llamamos cristianos.
    Firman este documento los siguientes miembros de la Asociación Juan XXIII:
    Josè Luis Andavert, Xavier Alegre, Juan Barreto, Fernando Bermúdez, José Manuel Bernal, Rafael Calonge, José María Castillo (vocal), Josè Centeno, Juan Antonio Estrada, Benjamín Forcano, Máximo García Ruiz (vocal), Josè Ignacio Gonzàlez Faus, Julio Lois, Francisco Margallo, Eduardo Malvado, Albert Moliner, Federico Pastor (presidente), Jesús Pelàez, Victorino Pérez Prieto, Margarita Pintos, Josè Luis Quiròs, Ignacio Simal, Alfredo Tamayo Ayestaràn (vicepresidente), Juan Josè Tamayo-Acosta (secretario general), Rufino Velasco, José Vico, Evaristo Villar, Juan Yzuel.
    A través de Mark Crispin Miller, del Centro de Derechos Constitucionales puntos a algunos lugares para conseguir ayuda para el pueblo de Haití: Socios en Salud y el Fondo de Socorro de Emergencia de Haití. Usted puede encontrar varios más en esta lista desde el New York Times.
    I.
    El descanso mantenido deliberadamente contra políticos y la ruina económica de Haití tiene una incidencia directa en la cantidad de muerte y la devastación que el país está sufriendo hoy tras el terremoto. También en gran medida paralizar cualquier recuperación de este desastre natural. Como se detalla a continuación, las políticas rapaces de Washington económico han destruido todos los intentos de construir una economía sostenible en Haití, forzando a la gente de la tierra y de pequeñas comunidades en nic, peligrosos, insalubres barrios, para tratar de exprimir una magra existencia en las maquiladoras de propiedad las elites occidentales y sus compinches locales. Todos los intentos de cambiar una sociedad manifiestamente injustas han sido brutalmente reprimidas por la mano directa o colateral de las élites occidentales.

    ¿El resultado? Millones de personas – debilitados por el hambre, las privaciones, la malnutrición, la enfermedad – que viven apiñadas en viviendas precarias, deficientes. La falta de la infraestructura física, financiera y cívicas necesarias para apoyar una vida decente en tiempos normales – y proporcionar una asistencia adecuada y un marco sólido para la reconstrucción, cuando ocurre un desastre. Incluso un terremoto mucho menor que el que golpeó esta semana habría provocado una cantidad inconcebible de un sufrimiento innecesario en un país que ha sido tan despiadada y reduce de manera deliberada como Haití.

    Con el huracán Katrina, vimos cómo cruelmente e injustamente las elites de Estados Unidos reaccionó a la destrucción de una de sus propias ciudades. Conexiones políticas millonarios Mississippi tiene una pronta y abundante asistenc e -, mientras que muchos nativos de Nueva Orleáns siguen siendo refugiados, repartidos por todo el país años después de la inundación. Y esto en una nación en la que las infraestructuras – aunque rápidamente podredumbre de la corrupción de la codicia y el militarismo – son aún muy fuertes. ¿Qué esperamos entonces para Haití?

    Sí, ahora habrá un gran derramamiento de ayuda inmediata, como sucede siempre después de cualquier desastre espectacular. Y, por supuesto, esto es loable, y animo a cualquiera que pueda contribuir a lo que pueden a estos esfuerzos. Pero a menos que haya un cambio radical en la política estadounidense, a menos que finalmente se ponga fin a la maldición que se ha puesto en Haití – no por Dios, o por el diablo, sino por el corazón duro de las élites siguiendo ciegamente en el cruel las tradiciones de sus predecesores – Entonces esta serie de cuidado y atención pronto se dará paso de nuevo, como siempre lo ha hecho, a cruel desprecio, la represión brutal y la explotación inhumana.

    La historia de estas tradiciones crueles – y la “continuidad” con ellos que Obama ya ha mostrado – no es un buen augurio para el cambio de este tipo. Pero a medida que el hombre sabio, Edsel Floyd, siempre dice, vivimos en la esperanza y mueren en la desesperación. Y una esperanza para Haití es un valor en cartera, y trabajar hacia.

    Al mismo tiempo, la esperanza no debe ser ciego, hay que reconocer la dura realidad a fin de saber exactamente lo que está en contra. Así que echemos una mirada larga y dura.

    II.
    Poca horas después se produjo el terremoto, tele-evangelista Pat Robertson estaba en el aire,declamando a sus millones de televidentes que la razón de Haití se vio afectado por este desastre – y ha estado sufriendo profundamente durante 200 años – se debe a que los haitianos “juraron un pacto con el diablo “para ganar su libertad de sus señores coloniales francesas a principios de 1800.

    Y mientras tales expulsiones vomitious se esperan de este bien acolchado, político-cable, con virulencia mullah extremistas (una vez describió acertadamente en estas páginas como dictador un “-coddler, comerciante de diamantes de sangre, Judio que odia y Shiller batido”), esta vez hay un grano muy pequeño de la verdad que se encuentran en la masa salpicada de upchucking Robertson. Los haitianos han sido realmente maldito por 200 años, y la maldición en efecto, volver a su liberación.Pero el ritmo de Robertson, el origen de esta maldición no es metafísico. Como señalé en una pieza escrita en 2004:
    Exactamente hace doscientos años, los esclavos de Haití derrocaron a sus maestros franceses – con éxito la primera revuelta de esclavos en la historia nacional. ¿Qué Espartaco soñado hacer, los esclavos de Haití efectivamente realizado. Fue un gran logro – y el Occidente blanco nunca ha perdonado por ello.

    Para ganar el reconocimiento internacional de su nuevo país, Haití fue obligado a pagar “reparaciones” a los dueños de esclavos – una carga aplastante de la deuda aún estaban dando sus frutos a finales del siglo 19. Los Estados Unidos, que se negó a reconocer el país por más de 60 años, invadió Haití en 1915, principalmente para abrirlo a la “la propiedad extranjera de las preocupaciones locales.” Después de 19 años de ocupación, los norteamericanos apoyó una serie de dictaduras sanguinarias para proteger a estos “propietarios extranjeros”. Y aún sigue.
    De hecho lo hace. En 2004, última pieza detallada largo de Washington, squeeze play bipartidista sobre Haití, que culminó en un golpe de Estado orquestado por la administración Bush – la segunda vez en que un presidente de EE.UU., George W. Bush nombró habían expulsado a los elegidos democráticamente presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide de oficina. Es historia que merece ser contada de nuevo:
    Aunque el 2004 [] golpe de Estado de Haití fue ampliamente interpretado como un resurgimiento irresistible de descontento popular, era por supuesto el resultado de años de duro trabajo dedicado corruptores de Bush de la democracia, como William Bowles de los informes Information Clearinghouse. Bagmen Bushist financió la oposición política al Presidente Jean-Bertrand Aristide, contrabando de armas a los señores de la guerra de Haití en el exilio, y llevado a cabo una incesante estrangulamiento de la provincia, cortando el largamente prometido ayuda financiera y estructural a una de las naciones más pobres de la tierra hasta que los precios de alimentos estaban al alza, el desempleo aumentó pronunciadamente hasta el 70 por ciento, y el gobierno deslavazada perdió el control de la sociedad a las bandas armadas de delincuentes, los fanáticos y los meramente desesperada. Mientras tanto, Haití se vio obligado a pagar $ 2 millones al mes en las deudas contraídas por la asesina (respaldado por Estados Unidos), las dictaduras que había gobernado la isla desde la ocupación militar estadounidense de 1915-1934. …

    La razón ostensible para squeeze play mortal de Bush fue de las polémicas elecciones en 2000. Ese voto, la libre elección sólo la tercera nación en 200 años, fue realmente afectado por denuncias de irregularidades – aunque estos no eran tan graves como la hijinks bien documentado que vio a un corredor hasta ciertos candidatos designados para la Casa Blanca ese mismo año. No había duda de que Aristide y su partido obtuvo una abrumadora mayoría de votos legítimos, sin embargo, de las 7.500 oficinas en juego, los observadores electorales se encontró que siete de los resultados del Senado parecían de procedencia dudosas.

    Entonces, ¿qué pasó? Los siete senadores en disputa renunció. Las nuevas elecciones para los puestos que fueron llamados, pero la oposición – dos facciones elitistas financiados por los motores de favorito de Washington de la subversión, el orwelliano-monikered “National Endowment for Democracy” y el “Instituto Republicano Internacional” – se negó a participar. El gobierno se rompió porque el legislador no podía convocar. Cuando Bush llegó, apretó los tornillos de bloqueo internacional de la isla, insistiendo en que los $ 500 millones en ayuda necesaria no puede ser liberado a menos que la oposición participó en las elecciones de nuevo – mientras estaba prestando al mismo tiempo la oposición a no participar.

    El objetivo final de esta lógica de pretzel brutal fue para moler las personas más pobres de Haití en la tierra y destruir la capacidad de Aristide para gobernar. Su crimen real, por supuesto, no era la de la Florida-locuras elecciones de estilo o las denuncias de “tiranía”. … No, Aristide hizo algo mucho peor que el relleno de papeletas de votación o matando a la gente – que trató de elevar el salario mínimo, a la magnífica suma de dos dólares al día.Esta decisión indignó a las corporaciones estadounidenses – y sus lacayos locales – que han utilizado para las generaciones Haití como una piscina de la suciedad mano de obra barata y el cielo-altos beneficios. Fue la última gota para que las facciones elitistas, uno de los que en realidad es conducido por un ciudadano americano y Reagan, ex-nombrado por Bush, el magnate de fabricación Andy Apaid.

    Apaid fue el hombre clave para las rapaces de Reagan-Bush “reforma de mercado” la unidad en Haití. Por supuesto, la “reforma”, en la jerga degradadas de los corsarios, los medios exponiendo incluso los propios medios de supervivencia y sustento a los estragos de los poderosos intereses empresariales. Por ejemplo, el plan de Reagan-Bush obligó a Haití a levantar los aranceles de importación de arroz, que había sido durante mucho tiempo un elemento básico cultivados localmente. Luego se inundó Haití con arroz norteamericano fuertemente subsidiado, destruyendo el mercado local y lanzando miles de agricultores autosuficientes sin trabajo. Con un mercado ya cautivo, las empresas estadounidenses apodera de sus precios, extendiendo la ruina y el hambre en toda la sociedad haitiana. Los agricultores de desempleo proporcionan forraje para las nuevas fábricas de Apaid y sus compinches. Reagan y Bush contribuyó mediante la supresión de los impuestos para las empresas estadounidenses que establecieron talleres de Haití. El resultado fue una caída en picado de los salarios – y la esperanza de vida. La primera elección de Aristide en 1990 amenazó estos acuerdos acogedor, por lo que fue debidamente expulsado por un golpe militar, con Bush no es tan connivencia tácita.

    Pero como hemos dicho, la última ronda de la pena de Haití era un asunto completamente bipartidista:
    Bill Clinton restauró a Aristide al poder en 1994 – pero sólo después de lo que le obligó a aceptar, sí, “las reformas de mercado”. De hecho, era Clinton, amigo de los corsarios, los que instigaron el post-embargo de la ayuda electoral que Bush II utiliza para efecto devastador. El jefe de Aristide, no como líder fue su intento de cumplir con este bipartidista chantaje. Como en cualquier otra nación que ha llegado bajo el látigo del FMI, de Haití-ya frágil economía se derrumbó. Sirvientes de la familia Bush como Apaid entonces empujó al país al caos total, por lo que es presa fácil para los señores de la guerra que los operativos de Bush – Irán, muchos de ellos viejos manos Contra – provistos de armas a través de la República Dominicana, los informes de Boston Globe. …

    Cuando Aristide llegó a un acuerdo, negociado por sus colegas dirigentes en el Caribe, que han cedido el poder de manera efectiva a la de Bush y financiado por la oposición, pero al menos conserva los rasgos de la democracia en Haití – Apaid y los chicos se rechazó la oferta, con la bendición de sus mecenas en Washington, que de repente dijo que no tenía ninguna influencia sobre sus manos recalcitrantes contratado. …

    En cambio, Aristide fue informado por pistoleros armados de América que si no renunció, se le dejó morir a manos de los rebeldes. Luego se metieron a empujones en un avión de espera y objeto de dumping en el centro de África. En cuestión de horas, el gobierno de Bush apoyado por los terroristas se dirigían abiertamente a través de Port-au-Prince, la ejecución de los partidarios de Aristide.

    Supongo que no se piden dos dólares al día, ¿eh? Misión cumplida!

    III.
    Por supuesto, todo eso sucedió en los malos viejos tiempos, antes de que Barack Obama nos introdujo en un nuevo “post-racial” era. Sin duda, este hombre de visión y la compasión, él mismo un descendiente de África, que por fin poner fin a la pena de Haití para levantarse contra sus amos blancos.

    Pero no fue así. Como se ha señalado aquí el año pasado, en “Cry, el País Unforgiven”:
    Obama y su “superestrella” secretario de estado, Hillary Clinton, están fuertemente la defensa de los últimos atroces, farsa brutal que Washington y de Occidente han impuesto a los aires de los nativos de Haití.

    Elecciones al Senado celebradas este mes por el gobierno impuso a Haití tras el golpe de Estado respaldado por Estados Unidos de 2004 … provocaron una participación de menos del 10 por ciento de los votantes: un resultado que se burla de cualquier noción de una democracia popular, legítimo. Pero esto no es porque los haitianos son tan perezosos y desinteresados que no podían tomarse la molestia de votar. Ni que están tan satisfechos con la atención benevolente, paternal de sus amos nombrado por Estados Unidos que no veían necesidad de dejar tonto electoral concursos de problemas de su vida bucólica.

    No, la tasa de rechazo del 90 por ciento fue de hecho una acción de protesta masiva, impulsada principalmente por el hecho de que el americano gobierno respaldado no permitiría que el partido más popular – la parte del gobierno derrocado por el golpe de 2004 – para ejecutar un lista de candidatos en las elecciones. Por las buenas clerical y el cayado burocráticas, los supervisores electorales de Haití prohibió la pizarra Fanmi Lavalas en febrero. En ese momento, las elecciones de abril se convirtió en letra muerta, una farsa sin sentido – otra broma cruel jugó en el pueblo de Haití.

    ¿Cómo los progresistas ilustrados de la nueva administración estadounidense responder?Juan Caruso informes:
    Clinton: EE.UU. retira una dictadura militar en 1995, allanando el camino para la democracia. Y después de varios años de conflictos políticos, comunes en cualquier país de hacer una transición, Haití comenzó a ver el progreso. Y las elecciones nacionales y presidenciales en 2006 se movía realmente la democracia de Haití hacia adelante. Lo que el presidente y el primer ministro se busca es mantener un fuerte compromiso con la gobernabilidad democrática que dar otro paso adelante con las elecciones para el Senado el domingo.

    Para traducir del dialecto vulgar clintoniana: 1) “las controversias políticas” se refiere a la Presidencia abrumadoramente popular de Jean-Bertrand Aristide, que fue “en disputa” (y continuamente socavado) por los EE.UU. y su quinta columna en Haití; 2) Haití ” comenzó a ver el progreso “gracias al golpe de Estado respaldado por Estados Unidos de Aristide en 2004, y 3) las elecciones de 2006 que” se movía realmente la democracia en Haití a seguir “excluidos tanto Aristide y FL candidato preferido en su lugar (el padre Gerard Jean-Juste, lanzado en cárcel por cargos inventados por el gobierno respaldado por Estados con el fin de evitar que se ejecute), resultando en la ascensión de René Preval-que entiende claramente quién es el jefe, y por lo tanto merece una palmadita en la cabeza de Clinton.

    Lo que nos lleva a las elecciones senatoriales de hoy, en que Estados Unidos / Haití “fuerte compromiso con la gobernabilidad democrática … dará otro paso hacia adelante” a través de la represión calculada de la capacidad del partido de la mayoría para ejecutar una lista de candidatos …

    Así que el proyecto de siglos de EE.UU. largo de la prevención de la democracia en Haití sigue en marcha a las mil maravillas. Y cualquiera que temía que nuestro primer presidente negro podría ser menos favorable a la necesidad de aplastar las aspiraciones democráticas de la nación en el primer negro libre en el hemisferio puede estar seguro: Obama nunca deja – la raza o cualquier otra cosa – que dejara de hacer el imperio trabajo sucio.
    Es cierto trabajo sucio como pronto estará en pie una vez más – y debemos luchar contra ella, llamar la atención sobre ella, y no permitir que Haití desaparecer en la sombra imperial, una vez más. Pero en este momento, la preocupación más acuciante es el sufrimiento humano en Haití. Así que de nuevo, se ven en los esfuerzos de socorro se ha señalado anteriormente, o cualquier otro que usted prefiera.
    UPDATE: Juan Caruso tiene más de fondo sobre uno de los organismos de socorro se recomienda más arriba, más el contexto más histórico por el sufrimiento de Haití, incluida esta pieza devastadorespor Noam Chomsky.
    La reciente crisis en Haití ha producido una respuesta mundial impresionante. La ayuda brindada refleja no solo la capacidad que tienen los gobiernos y organismos no gubernamentales para responder ante este tipo de emergencias, sino el espíritu solidario que la acompaña. Se ha mostrado el desprendimiento y el deseo de darse en servicio y apoyo a la sufriente nación caribeña.
    Sin minimizar el valor que tienen estos esfuerzos solidarios, creo que debemos reflexionar sobre la historia y génesis de esta nación caribeña, primera república negra del mundo (1804). Su pasado pre-colombino nos recuerda la composición de un territorio ocupado por los pueblos originarios de lo que llegó a llamarse La Hispaniola por la conquista y colonización europea (hoy dividido entre dos repúblicas soberanas, Haití y la República Dominicana).
    Cuando Haití se proclamó república independiente lo hizo como una respuesta al colonialismo al que se le sometió. Hay que subrayar lo que significó la esclavitud que importó mano de obra de África para la industria cañera. Fueron cientos de miles de personas que sufrieron la explotación, la vejación, el maltrato y el racismo, en un sistema colonial que llegó a involucrar a Francia, Inglaterra y finalmente a los Estados Unidos hasta nuestros días. Haití ha sido quizás el estado-nación con el más número de intervenciones militares, económicas y políticas del hemisferio. Cuando se dice que es el país más pobre del hemisferio se olvida que esto no ha sido por un simple accidente histórico ni un infortunio o maldición satánica o demoníaca, como lo pretenden “los teólogos y pastores del terror”, con sus infames y desatinados comentarios. Haití ha sido discriminado y prejuiciado como pueblo.
    Haití es una nación de gente en su gran mayoría noble, sonriente y alegre. Han sido víctimas de regímenes totalitarios crueles como el de Francois Duvalier (“Papa Doc”), y su hijo Jean-Claude, mejor conocido como “Bébé Doc”. ¿Cómo hemos de olvidar el papel sangriento que cumplieron aquellos escuadrones de la muerte llamados tonton macoutes? ¿Será que se puede olvidar fácilmente el papel de militares corruptos y crueles que victimizaron a su propia gente? ¿O es que se va a echar al olvido las fuerzas imperiales que sometieron e intervinieron a la nación haitiana, privándoles de su autodeterminación y soberanía?
    Cuando fui profesor visitante en la Universidad Autónoma de México en 1974 me encontré con un grupo de estudiantes haitianos disciplinados, enfocados en su deseo de superación, y muchos de ellos y ellas con una gran inteligencia. Haití ha producido arte pictórico de calidad, obras escultóricas en bronce y madera, música, baile, pensamiento filosófico y político de calidad. ¡Y ha vivido su fe colectiva en medio de tantas contrariedades y vicisitudes, como para intentar siempre arrancarle al Misterio una energía espiritual que le permita resistir y esperar! Los que no entiendan eso que no se acerquen a Puerto Príncipe.
    En el 2004 tuve el privilegio de ser profesor visitante y conferencista en el United Theological College of the West Indies, en Jamaica (El Colegio Teológico Unido de la Indias Occidentales). Este es un proyecto ecuménico bajo el auspicio de las denominaciones anglicana bautista, luterana, metodista, morava y la iglesia unida de Jamaica. Otras iglesias independientes envían sus estudiantes a esa institución de educación teológica.
    La experiencia más conmovedora que compartí aquellos días tuvo que ver con el estudiantado haitiano (nueve estudiantes en total de diferentes denominaciones). Aunque Jamaica sufrió los embates del huracán Iván, y las islas del Gran Caymán estuvieron bajo el agua por doce horas climatológicas, fue Haití quien más sufrió en toda la región caribeña. Esta situación se ha repetido una y otra vez en la época de huracanes. Evidentemente Haití tiene una infraestructura débil y una población en pobreza extrema (algunos expertos hablan de 80 % de la población en pobreza y pobreza extrema).
    La capilla del United Theological College fue destruida parcialmente, perdiendo el techo en su totalidad. Entonces, nos reunimos para adorar en un salón de usos múltiples, transformado en capilla. Cuando llegamos aquél jueves en la mañana al culto que incluía la eucaristía, pudimos observar a aquellos jóvenes haitianos tocando las congas, los bongoses y los timbales, con fuerza y determinación. Se les veía “alegremente-tristes”, cantando a voz en cuello. Algunos de ellos habían perdido sus familiares por la embestida del huracán Iván, y no sabían su paradero. Allí estaban ahora ante el Misterio, adoloridos, acongojados, mas no derrotados. Participando de la santa comunión con integridad y firmeza. Esperando con un cántico en sus labios.
    Haití se levantará de los escombros. Lo han hecho ya tantas veces. La solidaridadinternacional es un aporte significativo y válido en ese proceso. Que en la reconstrucción se respete la autonomía y soberanía de la nación haitiana. ¡Y que no los volvamos a echar al olvido hasta la próxima crisis! La solidaridad cotidiana deberá ser más constante y digna.
    Carmelo Álvarez
    Chicago, 26 de enero de 2010

    http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2050

  2. Ricardo Paulo Javier 10 marzo 2010 a 1:02 AM #

    miércoles, enero 20, 2010

    Haití: una tragedia perenne

    Lo que se requiere es que esta sea la ocasión para que los que comen tres veces al día se ocupen de los que tienen hambre

    Autor: Salvador I. Reding Vidaña | Fuente: Catholic.net

    El terremoto que recién devastó a Haití, llevó a los comunicadores y por su medio al mundo entero de asombro en asombro. Un número muy alto e indeterminado de muertos, más la destrucción de la mayor parte de las edificaciones del país y de su estructura productiva, el hambre, la sed y los heridos han pasmado al mundo.

    La tragedia producto del terremoto y sus réplicas, ha volcado la ayuda de naciones, organismos y personas preocupadas para remediar la angustiosa situación de los habitantes de Haití. Sin embargo, la insuficiencia de medios hace que la ayuda en alimentos, agua potable, medicinas y otras cosas no pueda ser recibida o distribuida como se requiere. Pero la insuficiencia ya existía.

    Las diversas trabas para hacer llegar la ayuda al país y distribuirla no es solamente resultado del terremoto. Haití vive perennemente en estado de tragedia. La infraestructura ya era deficiente antes del sismo: Haití carecía casi de todo y esta es una historia de larga trayectoria. Sin embargo “nadie” estaba enterado.

    Es muy grave que apenas estos días, como resultado del terremoto devastador y mortífero, el mundo “descubra” la tragedia perenne de esta pobrísima nación. Los conductores de radio y televisión, así como la prensa escrita, han dado a conocer información existente pero arrumbada sobre la extrema pobreza y atraso de todo tipo en Haití. Digamos que descubren el hilo negro, o el agua caliente.

    Haití siempre estuvo allí, con su casi total subdesarrollo, sus incapacidades gubernamentales, sus dictaduras, su hambre, su insalubridad, su falta de empleo, su analfabetismo, su pérdida a gran escala de tierras cultivables y bosques. Sin embargo, con gran asombro, los comunicadores, como dije, y por su medio el mundo, apenas se asoman a esa tragedia permanente de Haití.

    Esta es la gran tragedia, no haitiana, sino del mundo desarrollado, ese que vive con todo lo necesario y sobrantes. La tragedia es la gravísima insensibilidad y desinterés por las necesidades de países enteros o regiones que mueren de hambre, insalubridad elemental y enfermedades curables.

    Por eso los problemas para hacer llegar ayuda y distribuirla, han abierto el expediente Haití con todas sus limitaciones pre-terremoto. La miseria haitiana había pasado desapercibida, y esta nación sólo se volvía noticia ante sus recurrentes crisis gubernamentales, con una democracia de mentiras.

    Igualmente pasa con las miserables naciones africanas en estado de guerras intestinas, con los genocidios tribales, su alta mortandad por hambre y la inexistente atención médica elemental. Al mundo “civilizado” no le interesa este asunto, ni la miseria haitiana ni los millones de muertos por hambre cotidiana.

    Sí, la tragedia no es la de Haití u otras naciones, esta volverá por causas naturales sísmicas o de origen climático, como huracanes o marejadas, fríos o calores intensos o grandes sequías. La tragedia es la insensibilidad de los gobiernos y las poblaciones civiles que viven en la abundancia ante la miseria de millones de personas abandonadas a su suerte.

    Dios creó el universo con sus leyes naturales, esas que por millones de años han ido modificando la materia de astros y planetas, como el nuestro. La tierra está aún en evolución y con ajustes estructurales en su superficie; es decir que seguirá habiendo sismos de diverso grado, especialmente en zonas sísmicas.

    Así, en procesos naturales milenarios, el terremoto en Haití es parte de de ellos. Dios no ha provocado, pensamos, un especial sacudimiento telúrico para que murieran miles de personas y se hiciera polvo el patrimonio misérrimo de un país miserable; sólo permitió que sucediera, como en otros desastres naturales.

    Sin embargo, con esta destrucción y muerte en el pobre Haití, Dios nos abre los ojos a una tragedia que no es de estos días, sino de un estado permanente de pobreza y subdesarrollo de una pequeña nación americana.

    Esta es la oportunidad, este es el mensaje del Señor, que como ciudadanos del mundo, miremos la miseria, la desorganización, la hambruna y la insalubridad en donde no hemos querido voltear la mirada, para sentirse a gusto en el diario confort. Los miserables están allí, dice el Señor, siempre han estado allí, pero a ustedes no les han importado. ¡Ocúpense de ellos desde ahora!

    Pero Dios no quiere que la tristeza provocada por las imágenes televisivas y las notas de prensa ante la crisis aguda se quede en enviar alimentos, medicinas y dinero para sortear una situación angustiosa de momento. No, lo que se requiere es que esta sea la ocasión para que los que comen tres veces al día se ocupen de los que tienen hambre, como dijo hace tiempo el presidente brasileño Lula.

    Si a partir de esta desesperante falta de agua, alimento, medicinas y techo que sufre Haití estas semanas, no se organiza el mundo rico o clasemediero para ayudarle a superar su estado de miseria en forma permanente, habrá triunfado de nuevo el egoísmo sobre la solidaridad más elemental.

    Si algo podemos hacer, personal o institucionalmente, hagámoslo; pero al menos, quienes sí estamos preocupados por la miseria injusta, por el atraso estructural de países y regiones, pidamos al Señor que mueva los corazones egoístas, no sólo de momento, sino permanentemente, para ayudarles a superar su pobreza.

    Publicado por Teófilo de Jesús en 5:04 PM ,Aca

    Los pecados de Haití

    “La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental”

    Eduardo Galeano.
    La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.
    El voto y el veto
    Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.
    Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
    -Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.
    La coartada demográfica
    A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
    -Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
    Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.
    En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado… de artistas.
    En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.
    La tradición racista
    Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene “una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización”. Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: “Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses”.
    Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: “El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro”.
    En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: “Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas”. Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro “puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras”.
    La humillación imperdonable
    En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.
    La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.
    El delito de la dignidad
    Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.
    Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.
    La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.
    http://www.webislam.com/?idt=15217

  3. Ricardo Paulo Javier 10 marzo 2010 a 1:05 AM #

    «Las cancelaciones de la deuda externa a Haití son una farsa»
    El FMI ha camuflado un nuevo préstamo de 102 millones de euros, vendiéndolo como donación. Se trata de un crédito a diez años con intereses


    Taipei dice que la cancelación es imposible, porque ha revendido la deuda a inversores privados
    La madrileña Berta Iglesias es miembro de Ecologistas en Acción y de la plataforma ¿Quién debe a quién? que defiende la abolición de la deuda externa y «la prohibición de toda práctica económica que perjudique» a los países del tercer mundo. Asimismo, trabaja en la campaña de sensibilización sobre Haití junto con la red haitiana Papda

    Un terremoto de 7,1 grados en la escala Richter dejó en Japón un sólo muerto. En Haití, en otro de la misma intensidad, murieron 217.000 personas. El huracán «Ike» cruzó Cuba sin víctimas mortales, pero antes, a su paso por el país más pobre de América, había segado la vida de 66 personas. Los intereses de terceros países han podrido desde dentro la Perla de las Antillas. Berta Iglesias denuncia la hipocresía con la que ahora, los mismos que arruinaron a la primera república independiente de América, acuden al supuesto rescate de los haitianos.

    Tras el terremoto, se anunciaron grandes gestos por parte de la comunidad internacional para condonar la deuda haitiana.

    Los países que han anunciado cancelaciones, ya estaban obligados a retirar su deuda externa. Todo es una farsa. En 2009, Haití cumplió todas las fases del proyecto HIPC, para países altamente endeudados. Todos los acreedores debían cancelar la deuda contraída por ese país, al menos hasta 2004. El Club de París y las instituciones financieras internacionales ya habían anunciado antes del terremoto que iban a cancelar 1.200 millones de euros de deuda. Lo que ocurre es que estas cancelaciones todavía no se han hecho efectivas, salvo en el caso de Italia y Reino Unido. El Estado español también se retrasó y ahora anuncia la condonación de la deuda como arrebato solidario. Por otra parte, tras la catástrofe, Haití ha vuelto a endeudarse con nuevos préstamos, que obviamente llegaron a la opinión pública como ayudas. El FMI ha camuflado un nuevo préstamo de 102 millones de euros, vendiéndolo como donación. Una mentira más, se trata de un crédito a diez años, con dos de carencia y, por supuesto, con intereses.

    ¿A quién debe dinero Haití?

    Además de al FMI, al Banco Mundial y al Banco Iberoamericano del Desarrollo, dos de los grandes acreedores de Haití son Venezuela y Taiwán. Caracas ha anunciado una condonación real. Mientras, Taipei dice que la cancelación es imposible, porque ha revendido la deuda a inversores privados.

    ¿Cuáles han sido las medidas que impuso la comunidad internacional con el HIPC a Haití? ¿Cuál es el verdadero motivo de las condonaciones?

    El BM exigía a Haití una serie de ajustes estructurales. El primer requisito fueron las privatizaciones. La isla se ha visto obligada a privatizar los servicios de telefonía, las harinas, el cemento…. incluso han pretendido que privatizara su agua. Esto último aún sigue en el aire. Además, se les exigió reducir su déficit, con el consiguiente deterioro de los servicios públicos y severos recortes en sanidad y educación. Asimismo, para cumplir con el HIPC, la isla tuvo que consolidar su organización agrícola en latifundios destinados a la exportación de productos como cacao o azúcar. Haití, donde el 65% de la población vive del campo, tiene que importar el 92% de los alimentos que consume. Actualmente, en el 25% de la tierra cultivable, se ha plantado jarocha, un vegetal usado en la elaboración del biodiésel.

    ¿Qué hay de las otras donaciones a raíz del terremoto? ¿Todas esconden más deuda, como la del FMI?

    Hemos revisado con detenimiento las ayudas del Estado español en concreto. Por el momento, parece que sí podemos hablar de «ayuda». No obstante, hemos de estar muy atentos porque no sabemos si esos fondos están vinculados a contrataciones con empresas en concreto. Debemos esperar y vigilar cómo se distribuyen ahora esos fondos y ver si intervienen empresas del mismo país que envía la ayuda. La irrupción de empresas extranjeras para la reconstrucción puede acabar con el tejido industrial del país.

    El país que más ha destacado tras el terremoto ha sido EEUU. ¿Qué datos en concreto pueden poner en duda ese arranque de filantropía?

    La democracia en Haití ha sido minada permanentemente por EEUU. Ocupó el país a principios de siglo, ha estado detrás del golpe de Estado contra el primer gobierno de Aristide y también tras el del año 2000. En 2004, intervino militarmente con la operación Mañana Seguro. Tras el terremoto, Haití ha recibido diez soldados por cada médico. Su enclave es de alta importancia geoestratégica, para tener bajo control a los bolivarianos de Venezuela y a un gigante en auge como es Brasil.

    Usted defiende que la deuda haitiana es ilegítima. ¿A qué nos referimos con eso?

    El endeudamiento no ha servido para elevar el nivel de vida de los haitianos. El 45% del dinero que deben se generó durante la época de los dictadores Duvalier y gran parte de estos fondos han acabado engrosando las riquezas de esa familia. Eso es lo que los movimientos sociales entendemos por deuda ilegítima. Su abolición, por tanto, debiera ser inmediata.
    http://www.webislam.com/?idt=15406

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