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Moda Ficción

5 Feb

Moda Ficción

Uno de los acontecimientos más significativos en la historia de la moda tiene que ver con la ciencia ficción: la publicación en 1865 de “De la Terre a la Lune”, una de las primeras historias sobre la conquista espacial, escrita por Julio Verne. La importancia de esta obra –en una época donde los uniformes de los soldados se consideraban innovaciones tecnológicas se debe a que los trajes espaciales que vestían los personajes de Verne, además de proponer nuevos retos para la imaginación de los diseñadores, cambiaron radicalmente la concepción de la moda: la ropa ya podía desempeñar tareas complejas y era indispensable para la supervivencia del hombre en su camino hacia mundos inexplorados. Esta idea se difundió en revistas y novelas hasta la creación del género ciencia ficción, acuñado por el editor Hugo Gernsback en 1929, año en que el personaje de cómics Buck Rogers apareció en la revista Amazing Stories viajando al espacio, vistiendo un traje de metal parecido a una armadura con un casco de vidrio, con transmisores de radio y tanques de oxígeno. Y los diseñadores seguían tomando nota…
Diez años después, por motivo de la apertura de la Feria Mundial de Nueva York de 1939, la revista Vogue norteamericana le propuso a nueve diseñadores crear prendas basadas en visiones del futuro. El diseño de una sola pieza del norteamericano Gilbert Rohde (más reconocido por ser el pionero del diseño industrial) marcó un hito en la historia de la moda: una especie de traje espacial similar a un overol puesto por debajo de un armazón externo que incorporaba una amplia correa metálica, paneles de Plastiglas y un sombrero equipado con una antena transmisora. Rohde –cuya intención no era predecir estilos futuristas, sino pensar cómo sería la vida del siglo XXI– imaginó una prenda funcional que ahorrara tiempo por medio de una tela especial que no se arrugaba ni se ensuciaba, y cierres largos en vez de botones. Imaginó cables de cobre-berilio tejidos sobre el material, con la intención de regular la temperatura del cuerpo y cambiar de color. Y especuló que unas ondas de radio omega transmitidas desde una base de control podían calentar el cable e incluso cambiar el color de la tela. Las cadenas cromadas del armazón exterior del traje funcionarían como receptores de comunicación y la transmisión de ondas omega entre la base y el receptor de comunicación constituían un teléfono móvil análogo de dos vías.

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5 Feb