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– El cristianismo en China tiene tantos seguidores como el Partido Comunista.

29 Ene

– El cristianismo en China tiene tantos seguidores como el Partido Comunista.
Los Angeles Times – Pekín, China – El pastor evangelico Jin Mingri se asoma al púlpito para dejarle saber a algunos miembros de la congregación que apenas hay espacio en el local que ocupa la iglesia. “Por favor”, dice el ministro de 39 años, “no tenemos suficientes sillas”.

Jin exhorta a las personas que se han quedado fuera a venir a otra sesión de culto en una iglesia que, en verdad, sólo existe en teoría.

Pero esta es la realidad en China, donde el cristianismo se ha impuesto en una nación que antes mantenía marginado al movimiento. La creciente influencia, de hecho, podría poner en peligro la influencia del Partido Comunista, una organización abiertamente atea.

Según algunos cálculos, las iglesias cristianas en China, muchas de las cuales operan sin ser conocidas por el gobierno, tienen aproximadamente 70 millones de feligreses; es decir, tantos miembros como tiene el Partido Comunista. De hecho, un gran número de esos cristianos pertenecen al partido.

El movimiento cristiano está floreciendo en China debido en parte a que ofrece a las personas un apoyo moral frente al galopante capitalismo que ha dejado no sólo una cultura de corrupción en el país, sino vastos efectos nocivos para el medio ambiente.

Algunos chinos señalan que su fe cristiana ha sido beneficiosa para el partido porque resalta las fundaciones económicas que sostienen la filosofía del comunismo.

“Con el desarrollo económico se ha degradado rápidamente la moral y la ética”, le dijo Zhang Wei hace poco a una congregación que escuchaba una de sus sesiones de oración. “¡Padre nuestro, salva el alma del pueblo chino!”.

Pero el cristianismo también está creando mayor conciencia política en las personas, moviendo a algunas a exigir mayores libertades y probando la tolerancia del partido.

Durante décadas, los cristianos en China habían ejercido su fe en secreto, muchas veces en lugares ocultos a la vista de otros. Esto permitía evitar arrestos o acusaciones.

Pero en una clara señal de la notable presencia del cristianismo en el país, en numerosas entrevistas preparadas por la empresa Tribune y el programa de televisión de PBS Frontline/World, feligreses y líderes religiosos de varios puntos del país han comenzado a hablar abiertamente sobre su fe.

Proclaman sobre todo su lugar en la sociedad china, ahora que el país llama la atención del mundo debido a su impacto económico y a la celebración de las olimpiadas en Pekín.

“No tenemos nada que esconder”, dice Jin, que rompió con el Partido Comunista para fundar la Iglesia Zion.

Jin representa a una nueva generación: la de líderes evangélicos que han superado a los misioneros extranjeros en la divulgación del cristianismo. De hecho, la propagación del movimiento, que antes estaba confinado a zonas pobres del país, ahora se da mayormente en áreas urbanas de las grandes ciudades.

En general, el gobierno está permitiendo el establecimiento de iglesias, tolerando incluso su apertura. El presidente Hu Jintao dirigió una conferencia en el politburá en torno a temas de las religiones, admitiendo a 25 importantes líderes del país que “el conocimiento y la fortaleza de los feligreses servirá para que la sociedad pueda crecer”.

Y el crecimiento del cristianismo se ha dado en la medida que el comunismo ha dado paso a las realidades del libre mercado, que ha traído consigo lo que muchos chinos describen como una “crisis de la fe”.

El gobierno señala que hay 21 millones de católicos y protestantes — es decir, 50 por ciento de aumento en menos de 10 años — aunque la población que mantiene su fe oculta es mucho mayor. La organización World Christian Database estima que hay 70 millones de cristianos que forman un 5 por ciento de la población, seguido por los budistas.

En momentos en que el cristianismo ha ido disminuyendo en Europa oriental, los creyentes en China están reorganizando el mapa religioso en el mundo, incluso sobrepasando a los cristianos en Italia.

Muchos señalan que la influencia cristiana en China pudiera alterar las relaciones entre Estados Unidos y otras naciones.

Pero el futuro del cristianismo en China también es incierto, dado que nadie sabe hasta dónde el partido permitirá que crezca el movimiento.

“Creemos que el cristianismo es bueno para Pekín, bueno para China”, dice Jin. “Pero entendemos que tomará algún tiempo para que se comprenda nuestra intención. Por eso hemos considerado que podría pagar un precio”.

http://www.noticiascristianas.net/archives/1639

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