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LA SAGRADA FAMILIA

10 Ene

LA SAGRADA FAMILIA

Para todo hombre reflexivo, hay en Jesucristo una repartición de su vida que causa profundo asombro.

Alrededor de treinta y tres años vivió Jesucristo en este mundo. Y, Él, el Infinitamente Sabio, que no se puede equivocar, el Infinitamente Bueno, que ha de elegir lo más conveniente, hace una singular repartición de los treinta y tres años de su vida mortal.

En efecto, alrededor de tres años dedica a comunicar a los hombres su doctrina. Los otros treinta años, se oculta en la vida del hogar.

Y debemos reconocer, en esto como en otras cosas, que no estamos de acuerdo con la elección realizada por Nuestro Señor. Lo que pasa es que no somos lo suficientemente cristianos… no tenemos bien arraigado el espíritu cristiano…

Pudo Jesucristo, como lo hizo con otras materias, dedicar unos temas de su predicación a la vida de familia. Hubiesen los evangelistas recogido en unas líneas el extracto de esa prédica, y con ellas como guía hubieran los cristianos tenido la norma de su vida familiar.

Pudo hacer eso Jesucristo, pero no lo hizo; ¡pero hizo mucho más!… Gran dignación suya hubiese sido el dedicar algo de su predicación a la recta institución de la vida familiar, ¡pero fue aún mayor la fineza de Jesucristo!: por treinta años seguidos se nos ofrece viviendo vida de hogar…

Hizo esto para que cuando la humanidad entera, en el decurso de los siglos, contemplase la vida del Dios-Hombre, no pudiera menos de verle treinta años seguidos viviendo vida familiar.

Por eso, al hombre reflexivo se le impone la trascendencia enorme que debe encerrar esa enseñanza de Jesucristo, repetida durante treinta años con el ejemplo de su propio vivir y de su personal conducta.

Vamos nosotros a meditar en las enseñanzas contenidas en esa vida de Jesucristo en el hogar y ambiente de Nazareth.

La Infinita Sabiduría puso en su propia vida de hogar el modelo de las virtudes que deben presidir toda vida familiar.

Como Dios, conoció Jesucristo las tres raíces de donde iban a arrancar la desgracia y la desarticulación de la vida familiar.

Vio Jesucristo cómo en el decurso de los siglos se iba a atentar contra la familia, infiltrando en su vida, máximas y conductas de vida que, de ser aceptadas y puestas en práctica, acabarían con aquel hogar santo y digno, elevado por Él y consagrado con la Gracia en el Sacramento del matrimonio.

Y contra esas tres raíces, puso Jesucristo en su misma vida de hogar las tres virtudes antagónicas que, practicadas, serán la salvaguardia de la Institución familiar.

Las tres principales raíces demoledoras del hogar son:

Primera, espíritu de insubordinación y de independencia;

Segunda, ansia de sobresalir y de exhibirse;

Tercera, espíritu rebuscado de placer, con horror al trabajo y a la sujeción.

Contra ellas, Jesucristo, en su propia vida, organizó la vida de su hogar:

Primero, en base a la obediencia;

Segundo, mediante una vida oculta en la intimidad de la familia;

Tercero, con una vida continua de trabajo.

Vemos, en primer lugar, como el espíritu de insubordinación y de independencia ha invadido el mundo. Estamos viviendo tiempos cuya esencia es “la crisis de la autoridad”.

El mundo entero está estallando en volcanes de revolución: revoluciones nacionales, con derrumbamientos de regímenes; revoluciones sociales, con anulación de todo pasado; atentados y rebeldías; indisciplinas e independencia…; todo fruto de la crisis de autoridad e indicio, a su vez, del espíritu de insubordinación.

Y esta crisis de autoridad va invadiendo la familia. En el hogar va penetrando, de la atmósfera social que le rodea, la indisciplina y la independencia.

Indisciplina que empieza con la práctica de una vida independiente, y acaba por concretarse en principios y máximas que la cohonestan y la legitiman.

Porque, lo peor del caso no es la conducta, sino la defensa de esa conducta. Y lo bochornoso es que no son ya los hijos, lo cual es en parte comprensible, quienes quieren defender y enmascarar su conducta, sino que son los mismos padres los que ven muy natural ese espíritu de independencia.

Es decir, estamos ante la abdicación de la autoridad por los mismos encargados por Dios de representarlo y ejercerla en la familia.

Y en el hogar donde falta autoridad y no hay jerarquía, ¿qué extraño que suceda lo que tristísimamente tenemos que lamentar?

Por eso, como antídoto contra ese espíritu de insubordinación e independencia, vivió Jesucristo su vida familiar teniendo como base la obediencia.

“Et erat subditus illis”… Y estaba sujeto a sus padres… He aquí lo que el Evangelio nos dice de la vida de Jesucristo en su hogar de Nazareth. ¡Sublime misterio y profundísima enseñanza!

Sublime misterio el que Jesucristo, Dios verdadero, viviese treinta años sujeto en vida de obediencia. Sublime misterio que José fuese el que mandara a María Santísima y a Jesús.

¡José!, que, aunque Santo, en santidad y gracia está a gran distancia de su Esposa, la Inmaculada y la llena de Gracia… ¡José y María!, que, a su vez, estaban a distancia infinita de Jesús, como que ellos eran criaturas limitadas y Jesús Dios infinito en infinitas perfecciones…

Sublime misterio, mandar el que menos vale y obedecer el que es infinito. Sublime misterio, treinta años obedeciendo el Creador omnipotente a la limitada criatura…

Y gran enseñanza. La enseñanza de lo que vale y lo que es el cristiano obedecer.

El obedecer cristiano, que no es servilismo ni es inferioridad, sino nobleza que engrandece.

El obedecer cristiano, que no es obedecer al superior por sus intrínsecas cualidades, ni por la superioridad de sus dotes, sino porque en el que manda se ve al representante de Dios, que es a quien se obedece al obedecer al superior.

Si uno obedeciese por las cualidades o talentos del superior, o porque considera razonable lo mandado, no habría obediencia alguna, sino que uno seguiría su propia razón…

El obedecer cristiano es honrar a Dios, acatando su autoridad suprema, encarnada en su representante que manda.

El obedecer cristiano es la alquimia sobrenatural que eleva el valor de nuestras acciones a un orden supraterreno; y nos enseña que el mérito de nuestras obras no está en su materialidad aparente, sino en que sean ejecutadas por cumplir en ellas la voluntad de Dios, que es lo más santo y perfecto que aun en Dios mismo puede existir.

Treinta años obedeciendo Jesucristo, con alegría, con cariño. Grande enseñanza la de Jesucristo a la humanidad, la de enseñarle en su Persona divina la dignidad y nobleza del obedecer cristiano.

Treinta años viviendo Jesucristo vida de sujeción y de obediencia en el hogar, para inculcar la necesidad de la obediencia en la familia y en la sociedad.

¡Si implantaseis esa vida de obediencia en vuestro hogar!…

Pero de obediencia cristiana, no de despotismo pagano… Vosotros, padres, mandaríais; pero como representantes de Dios, sin ira, sin malos modos, sin egoísmos; con cariño, con dulzura, para el bien de todos.

Pero de obediencia cristiana, no de vil servilismo… Vosotros, hijos, obedeceríais; pero no como reclusos encadenados, sino como quien ve en sus padres a los legítimos representantes de Dios: con prontitud, con alegría, con cariño; firmemente persuadidos que en el obedecer cristiano está la mayor elevación de las acciones del hombre.

Estamos viviendo los tiempos de “la crisis de la autoridad”; no hay, pensadlo, no hay otra solución que la de la obediencia cristiana, en la familia y en la sociedad.

En segundo lugar, nacida del borbotear pasional, secundada por el espíritu de independencia, va deshaciendo la familia y desmoronando el hogar el ansia de sobresalir y de exhibirse.

Hoy va desapareciendo la vida de hogar. Aquel hogar, nido caliente de amores santos, representado muy bien por el hogar, la chimenea, que alumbra y calienta sólo a los que están cerca de él…

El padre, que sale del hogar, pero dejando el corazón entre aquellos seres que son tan suyos… Sale, porque tiene que salir, para su negocio, su ejercicio profesional; pero vuelve, cumplida su misión, al centro de sus cariños: su mujer y sus hijos.

¡La madre!, la que tuvo hijos; la que por sí misma los crió; la que por sí misma los fajó; la que por sí misma los lavó; la que por sí misma los cuidó; la que por sí misma los corrigió; la que por sí misma los veló; la que por sí misma les enseñó a rezar; la que lloró por sus extravíos; la que rogó por su vuelta al buen camino; la que se sacrificó…

Se sacrificó porque tan cristiana y verdaderamente los amó; que eso es ser madre cristiana: la que se olvida de sí para del todo entregarse al bien de su esposo y de sus hijos.

¡La madre!, heroína de sacrificio y de abnegación en aras de su purísimo y santo amor. La que, por eso mismo, es la reina del hogar y el centro de los corazones…

¡Y pensar que hoy las mujeres sienten vergüenza de decir que son “amas de casa”!, como si eso fuese una humillación y no algo, ¡como en realidad es!, que dignifica y ennoblece…

¡Dichosos los hijos de madres macizamente cristianas!, que puedan decir al recordarla: “mi santa madre”…

Santa, porque la maternidad cristiana, con el cumplimiento heroico de todos sus deberes, es santidad y santifica…

Madres santas que se van… Madres santas que escasean… Generación desgraciada en la que vivimos…

¡Desgraciados tantos hijos de los de hoy!, cuando el día de mañana recuerden la conducta de los padres que los engendraron…

Esa madre, que se disgustó al tener hijos; que ella no los amamantó, ni de ellos nunca cuidó; la que jamás los veló, ni por ellos se molestó, ni sufrió; la que encargó a advenedizas personas asalariadas el cuidado de sus hijos; la que los excluyó de su habitación para que no la perturbasen; la que no los sentó de niñitos a su mesa junto a ella, para que no la molestasen…

¡Desgraciados tantos niños de la generación en que vivimos! ¡Ah!…, cuando, adolescentes y mayorcitos, sufran las consecuencias de esas represiones afectivas propias de los hijos que no han vivido vida de familia…

¡De estos traumas no haban los psicólogos modernos!…, porque ellos saben que son los únicos verdaderos traumas…; los otros complejos, los que inventan ellos, no son otra cosa que la consecuencia del orden cristiano de la familia y de la sociedad…

Estamos viviendo momentos trágicos, con la falta de vida de hogar. Ya se tocan no pocas tristísimas consecuencias. No es hacer profecía alguna, el decir que no tardarán en conocerse sus irremediables desgracias.

De ese padre, de esa madre y de esos hijos que toman al hogar como un hotel; donde se vive para comer y vestirse, para retirarse y dormir, y esto a prisa y no siempre; de ese padre, de esa madre y de esos hijos, dispersos, huyendo del hogar como de una cárcel que aprisiona, y volando al juego, al baile y a saciar su vida pasional… de ese hogar ¡no es hacer profecía el decir que vendrán frutos de amores desgraciados y de degradaciones inconfesables!

Y lo que digo sobre la falta de intimidad y calor del hogar muy bien puede aplicarse a esa incomunicación que produce la televisión, la computadora y los aparatos para escuchar música… Que cada uno haga una aplicación al caso…

Por eso Jesucristo, con su conducta personal, quiso vivir tantos años seguidos oculto en su hogar de Nazareth. En pueblecito pequeño; y no en la casa de los principales, sino en la casa del carpintero del pueblo, vivió vida oculta el Señor de la Gloria y Criador de lo existente.

Jesucristo, para su Madre Santísima y su padre adoptivo, escogió la vida oculta en un pueblecito y en la casita del obrero artesano, sin ostentación y sin la vida de sibaritismo y de orgía, de juegos y de mundo que se vivía en Grecia y en Roma.

Profunda enseñanza, la enseñanza de que la paz, el sosiego, el goce puro y santo de las almas, el que las hace felices, no se encuentra en la dispersión y en la alocada fuga fuera del recinto del hogar.

La enseñanza dada por Dios, con su conducta personal, de que la felicidad del hogar está en la intimidad de la vida de familia.

La familia que con reverencia llamamos “Sagrada”, esa “Sagrada Familia”, integrada por Jesús, María y José, fue la familia de los goces santos, de los amores purísimos, de la felicidad verdadera. Y fue la familia que, en sí misma, en su vida religiosa internamente vivida, en su vida doméstica cariñosamente guardada, se nos ha propuesto por Jesucristo, como el único verdadero modelo de los hogares felices.

Si se viviese esa vida cristiana e íntima en los hogares de hoy, ¡cuántas enormes desgracias desaparecerían!, y ¡cuánto raudal de felicidad verdadera y noble se derramaría en ellos!

A la insubordinación e independencia, a la falta de vida de hogar y a la dispersión familiar, medios esencialmente destructores de la familia, hay que añadir, en tercer lugar, el espíritu de placer rebuscado y el horror al trabajo.

Es signo de degradación y de decadencia en toda sociedad la pérdida de la fortaleza y de la austeridad y la exaltación de la sensualidad hasta el refinamiento morboso, por la búsqueda del placer.

Esto le pasó a Roma y a toda civilización o sociedad. Llegada a una cierta perfección y poder, la opulencia la sumergió en el placer… y ello la llevó a la degradación y destrucción…

Y a eso se está llegando en el mundo actual, mundo decadente y afeminado, mundo en que, como en todo hombre degenerado, se sustituyen las virtudes del trabajo por las diversiones y juegos; en que la virtud de la sobriedad austera es reemplazada por el despilfarro del irresponsable; en que la virtud de la fortaleza es desplazada por la crueldad refinada.

Mundo que vive convulsivo entre las estridencias del rock y los alaridos de la danza negra, símbolos del retroceso de la civilización cristiana a las inferioridades más degradadas del hombre salvaje.

Y es necesario advertirlo una vez más: esa música rock que escuchan vuestros hijos proviene del tan tan africano. Vuestros hijos bailan al ritmo de la danza negra africana…

Y luego en las escuelas les enseñan que provienen del mono… No hay tan mentada evolución. El hombre no desciende del mono. Pero lo que sí existe hoy es una impresionante regresión: ¡el hombre se está convirtiendo en orangután!

Sigan permitiendo que sus hijos e hijas escuchen esa música endemononiada, ¡y ya verán qué lindos gorilas y orangutanas gestarán!… ¡Especialmente muy monas ellas!…

Mundo que se revuelca en el placer, en contorsiones y ademanes histéricos. Mundo que, con convulsiones de epiléptico, quiere desembarazarse de todo trabajo y deber.

Espíritu y vida del mundo actual no cristiano, que también quiere infiltrarse en la vida del hogar. Gozar, divertirse, placer: he aquí el fin de tanto hogar. Tasar el trabajo; porque no se ve la manera posible de suprimirlo. Trabajar a la fuerza y con hastío; lo que necesariamente da un rendimiento defectuoso en calidad y en cantidad.

Lujo de vestir; aun a costa de descuidar obligaciones esenciales, incluso la del pagar lo debido.

Diversiones y juegos, que consumen dinero que falta para necesidades imperiosas del hogar.

Sibaritismo refinado, en bebidas y en caprichos, en modas y en snobismos. Diversión, orgía, despilfarro.

Hogares que se desentrañan divirtiéndose, y que, en su concepto sensualista de la vida, la degradan.

¡Cómo se levanta la figura de Jesucristo dignificando y tonificando el hogar con su trabajo!

Misterio grande, pero realidad histórica, El Dios Creador de cuanto existe con el “Fiat” omnipotente de su palabra; ese Dios humanado, que pudo, en su omnipotencia, tener en su propio hogar todas las comodidades y refinamientos del goce; ese Jesucristo vivió los años de su vida familiar, hasta treinta de los treinta y tres de su vida, la vida de trabajo, de trabajo diario, de trabajo necesario.

Misterio grande, pero realidad histórica. Jesucristo trabajó, para ayudar a sus padres, y luego para sostener con su trabajo a su Madre y a su hogar.

Pudo Jesucristo haber tenido electricidad y haber inventado máquinas eléctricas para su taller de carpintero; pudo haber instalado un aserradero modelo, con una red de mueblerías en las principales ciudades del Imperio… ¡Pero no lo hizo!

El trabajo, ennoblecido, y santificado por Jesucristo. Porque es una ley dada por Dios al hombre, aun antes de su caída. Y es, además, un castigo impuesto por Dios, en pena de la trasgresión de su ley.

Y quiso Jesucristo con el ejemplo de su conducta de vida real de obrero, que comió el pan y sustentó su hogar con el trabajo de sus manos y el gotear sudoroso de su frente divina, sernos modelo y estímulo para aceptar el trabajo.

En la vida social y de familia, no quedan más que dos soluciones: o la concepción cristiana, o la concepción anticristiana de la vida.

O la concepción anticristiana de la vida, con su espíritu de insubordinación e independencia, con sus ansias de sobresalir y de exhibirse, con su espíritu de rebuscado placer y de horror al trabajo…; o la concepción cristiana de la vida, teniendo como base la obediencia, la vida íntima de hogar, y la vida de austeridad y de trabajo.

O la concepción anticristiana, con las consecuencias que habéis visto, la de la regresión al salvajismo sin moral ni autoridad…; o la concepción cristiana, que da por frutos la paz, el orden, la dignidad y la santificación de la vida.

Sois cristianos, sois hombres reflexivos…: ¡implantad, pues, vuestra vida familiar según la doctrina de la Infinita Verdad y Sabiduría!

Padre Juan Carlos Ceriani, radiocristiandad.wordpress.com

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Nuevo año, nuevas resoluciones

10 Ene

Esta fue la primera semana completa del 2010. ¿Cuántas resoluciones de nuevo año hemos quebrado?

Cada final o comienzo de año, hacemos votos, a familiares, amigos, a nosotros mismos, y aun a Dios, de aquellas cosas que queremos mejorar, evitar, o simplemente realizar.

Esta costumbre se remonta a tiempos muy antiguos, y quisiera mencionar la antigua costumbre de hacer resoluciones desde los tiempos del imperio Romano, que es cuando se remonta tal practica.

Los Romanos, opuesto a nosotros, celebraban el principio de año en Marzo 1. Fue Julio Cesar quien instituyo Enero 1 como el principio del año en honor al dios Janus (de donde viene el nombre del mes January ‘Enero’, en ingles). Este dios tenia dos caras, una, mirando hacia atrás, y la otra, hacia delante. Esto significaba que miraba al pasado y al futuro. Los Romanos hacían resoluciones al entrar en el nuevo año, mas que todo para ser mejores con sus semejantes.

Cuando el imperio Romano tomó al Cristianismo como su religión oficial, los cristianos comenzaron a celebrar el año nuevo como una oportunidad mas de consagrarse al Señor. Pero esto no duró mucho, y las practicas paganas volvieron a ser introducidas, y el año nuevo se comenzó a celebrar de nuevo en Marzo.

Desde el siglo sexto, la celebración cambio de celebrar el principio de año, a celebrar la circuncisión de Jesús, como vemos que sucedió 8 días de después (si Jesús nació el 25 de Diciembre) del nacimiento de Jesús, que como cualquier otro niño judío le sucedería, cf. Lucas 2:21. Pero los paganos, y muchos en el cristianismo, siguieron celebrando el primero de Enero como una celebración de festividad, sin ninguna afiliación religiosa.

Muchos se asombraran saber que fue hasta el año 1752, cuando Gran Bretaña y sus dominios adoptaron el calendario Gregoriano, y por lo tanto, proclamaron Enero 1 como el principio del año.

Después de esto, ciertos cristianos seguían en su oposición en contra de las festividades del año nuevo, dado a los abusos del alcohol, comida, entre muchos, que tomaban lugar en dicha celebración. Los Puritanos, por ejemplo, se oponían a la celebración pues estaba basada en honor a un dios pagano, y llegaban al punto de ni pronunciar el nombre del mes, mas bien refiriéndose a el mes como “el primer mes”. Lo que los Puritanos sugerían era mas bien el ser introspectivo, y meditar de aquellas cosas que se han hecho mal el año anterior, y que se pueden mejorar el año entrante.

Ahora, la pregunta es, ¿cómo celebro usted el año nuevo? Y ¿qué resoluciones tomo? Como cristianos, debemos de aprender de los cristianos primitivos y Puritanos, que tomaron la oportunidad para consagrarse una ves mas, y no de abusar las cosas que los que no conocen de Dios abusan, alcohol, fiestas, etc. Tratemos también, de no hacer grandes resoluciones. Seamos realistas, y ya completando metas pequeñas, tendremos mas ánimos para completar las mas difíciles.

Y sobre todo, pidámosle al Señor que nos fortalezca alcanzar las metas que nos hemos propuesto. No olvidemos que: Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Dios les bendiga.

Luis Alberto Jovel

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Libros cristianos

10 Ene

Libros cristianos

La Soberania de Dios

Arthur W. Pink

Doctrinas Claves

Edwin Palmer

Dios es el Evangelio

John Piper

Sermones del Año de Avivamiento

C.H Spurgeon

La Predestinación

Loraine Boettner (Al español por Manuel Gómez)

La Ciudad de Dios

Agustín de Hipona

Cristianismo en Crisis

Hank Hanegraaff

El Hombre Celestial

Hermano Yun con Paul Hattaway

Babilonia Misterio Religioso

Ralph Woodrow

Regeneración Por Desición

James E. Adams

La Verdad del Hombre

Paul Washer

El Único Dios Verdadero

Paul Washer

La Mortificación del Pecado

John Owen

Sed de Dios

John Piper

Los Atributos de Dios

A. W. Pink

Libros

Una Invitacion a Vivir

Richard Baxter

Cristianismo… ¡Y Nada Más!

C.S. Lewis

El Libro de los Mártires

Juan Fox

La Fe Por la Cual Vale Morir

Dallas Witmer

Escogido por Dios

RC Sproul

El Libro de Oro de la Verdadera Vida Cristiana

Juan Calvino

El Martir de las Catacumbas

Richard L. Roberts

Los Deleites de Dios

John Piper

Discursos a Mis Estudiantes

C. H. Spurgeon

La Gloria de Cristo

John Owen

El Pastor Reformado

Richard Baxter

Spurgeon Un Príncipe Olvidado

Ian Murray

El Progreso del Peregrino

Juan Bunyan

Vida Por Su Muerte

John Owen

Historia del Cristianismo: Tomo I y II

Justo Gonzales

Solamente por Gracia

C. H. Spurgeon

Libros

La Pasión de Jesucristo

John Piper

La Tentación

John Owen

Para Dios no hay nada imposible

10 Ene

Isaías 65:24, Para Dios no hay nada imposible

SACUDETE LA FLOJERA, Y LEE DETENIDAMENTE, CON EL CORAZON DISPUESTO A ENCONTRAR A JESUS.

Esta historia fue escrita por una Doctora. que trabajó en Sudáfrica…

Una noche, yo había trabajado duro para ayudar a una madre en su trabajo de parto; pero a pesar de todo lo que pudimos hacer, ella murió dejándonos con un bebé prematuro diminuto y una hija de dos años que lloraba. Habríamos tenido dificultad en mantener con vida al bebé, ya que no teníamos incubadora (ni siquiera teníamos electricidad para hacer funcionar una incubadora).

Tampoco teníamos facilidades para darle alimentación especial. A pesar de vivir en el ecuador geográfico, las noches a menudo eran frías con corrientes de aire traicioneras. Una comadrona estudiante fue a traer la caja que teníamos para esos bebés y la frazada de algodón en la que debería envolverse al bebé.

Otra fue a avivar el fuego y a llenar una bolsa con agua caliente. Regresó rápido apenada a decirme que al llenar la bolsa, esta se había reventado (el plástico fácilmente se echa a perder en los climas tropicales). Exclamó, ‘¡Y es nuestra última bolsa para agua caliente!’

Igual que en occidente, no es bueno llorar sobre la leche derramada así también es en el África Central no es bueno llorar sobre una bolsa para agua caliente estallada. Estas no se dan en los árboles, y no hay farmacias en los extravíos de la selva.

‘Está bien,’ le dije, ‘ponga al bebé tan cerca del fuego con todo el cuidado que pueda, y duerma entre el bebé y la puerta para librarlo de los vientos. Su trabajo es mantener al bebé con calor.’ La tarde siguiente, tal como lo hacía la mayoría de días, fui a orar con algunos de los niños del orfanato que elegían reunirse conmigo. Yo les di a los más jóvenes varias sugerencias de cosas por las cuales orar y les conté del diminuto bebé. Les expliqué nuestro problema de mantener al bebé lo suficientemente cálido, mencionando lo de la bolsa para agua caliente, y que el bebé podría morir demasiado fácil si se enfriaba. También les conté de la hermanita de dos años, llorando porque su mamá había muerto.

Durante el tiempo de oración, una niña de diez años, Ruth, oró con la forma usual concisa y sin remilgos de nuestros niños africanos. ‘Por favor, Dios’ oró ella, ‘envíanos una bolsa para agua caliente. No nos servirá mañana, Dios, porque el bebé ya estará muerto, así que por favor envíanosla esta tarde.’

En lo que me tragaba una bocanada de aire frente a la audacia de la oradora, ella agregó, ‘¿Y a la vez, podrías por favor enviarnos una muñeca para la pequeña hermana para que sepa que realmente la amas?’

Como pasa con la oración de los niños, fui puesta en un apuro. Podía decir yo honestamente, ‘Amén’. Simplemente no creí que Dios pudiera hacer esto. Oh, si, yo sé que Dios todo lo puede, la Biblia dice así. Pero hay límites, ¿o no? La única forma en que Dios podía responder a esta oradora muy particular sería enviándome un paquete desde mi país. Yo había estado en África por casi cuatro años para ese entonces, y nunca, nunca había recibido un paquete enviado desde mi país. De todos modos, si alguien me envió un paquete, ¿quién pondría una bolsa para agua caliente? ¡Yo estaba viviendo en el ecuador geográfico!

A media tarde, cuando estaba dando clases a las enfermeras, recibí el mensaje de que un carro estaba estacionado en la puerta de enfrente de mi residencia.

Cuando llegué a mi casa, el carro ya se había ido, pero allí, sobre la baranda, había un paquete grande de veintidós libras. Sentí lágrimas mojando mis ojos. No podía abrir el paquete yo sola, así que mandé a llamar a los niños del orfanato.

Juntos tiramos de las cintas, deshaciendo cuidadosamente cada nudo. Doblamos el papel, cuidando de no romperlo demasiado. La excitación iba en aumento.

Algunos treinta o cuarenta pares de ojos estaban enfocados en la gran caja de cartón.

De hasta arriba, saqué unos jersey de punto de colores brillantes. Los ojos relumbraban conforme los levantaba. Después había las vendas de punto para los pacientes leprosos, y los niños mostraron un leve aburrimiento. Luego venía una caja de pasas mixtas con pasas de Esmirna -estas harían una porción para el pan del fin de semana. A continuación, cuando volví a meter la mano, pensé ¿…estoy sintiendo lo que en realidad es? Agarré y saqué si, una bolsa para agua caliente, nueva. Lloré. No le había pedido a Dios que me la enviara; porque realmente no creí que Él pudiera hacerlo. Ruth estaba al frente de la fila que formaban los niños. Ella se abalanzó, afirmando, ‘¡Si Dios nos envió la bolsa, debió mandarnos también la muñeca!’

Hurgando hasta el fondo de la caja, ella sacó la muñeca pequeña y bellamente vestida. ¡Sus ojos brillaron! ¡Ella nunca dudó!

Viendo hacia mi, preguntó: ‘¿Puedo ir con usted y darle esta muñeca a la niña, para que ella sepa que Jesús la ama en realidad?’

El paquete había estado en camino por cinco meses completos. Empacado por mis antiguos alumnos de la escuela dominical, cuyo líder había escuchado y obedecido a Dios urgiéndole a enviar una bolsa para agua caliente, a pesar de que iba para el ecuador geográfico. Y una de las niñas había puesto una muñeca para una niña africana -cinco meses antes, en respuesta a la oradora de diez años que creyó y pidió que lo trajera ‘esa tarde.’

‘Antes de que pidan, yo responderé’ (Isaías 65:24). Esta asombrosa oración toma menos de un minuto. Cuando usted recibe esto, dice la oradora, es todo lo que tiene que hacer. No hay ataduras. Sólo envía esto a quien quiera que desees -pero envíalo. Orar es uno de los mejor dones que recibimos. No tiene costo y trae muchas recompensas.

Sigamos orando el uno por el otro:

Padre, te pido que bendigas a mis amigos que están leyendo esto ahora mismo. Te pido que ministres a sus espíritus en este preciso momento. Donde haya dolor, dales Tu paz y merced. Donde haya duda, libera una confianza renovada que trabaje en ellos. Donde haya cansancio o estén exhaustos, te pido que les des entendimiento, guía, y fortaleza para que ellos aprendan la sumisión a tu liderazgo. Donde hay estancamiento espiritual, te pido los renueves revelando tu cercanía, y trazándoles una intimidad más grande hacia Ti. Donde hay temor, revela Tu amor, y libera tu coraje hacia ellos. Donde hay pecado que los bloquea, revélaselos, y rompe su atadura sobre la vida de mis amigos.

Bendice sus finanzas, dales mayor visión, y levanta líderes y amigos que los apoyen y les den coraje. Te pido estas cosas en el nombre de Jesús.Amén

P.D. Pasar esto a cualquier persona que consideres tú amigo o amiga traerá bendiciones para ambos.

Pasar esto a cualquier persona que no consideres tú amigo o amiga es algo que Cristo haría.

‘No le pidas al Señor que guíe tus pasos si no tienes intención de mover tus pies.’

Por nuestra hermana Maria Dolores Di Dato Duque

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Fallo contrario al gobierno argentino

10 Ene

Fallo contrario al gobierno argentino

Valeria Perasso
BBC Mundo, Argentina
El conflicto entre el gobierno argentino y el presidente del Banco Central de la República (BCRA), Martín Redrado, sumó un nuevo capítulo: en la tarde del viernes, la Justicia decidió restituir provisoriamente al depuesto funcionario en su cargo.

Una jueza restituyó a Redrado luego de un pedido de amparo presentado por el mismo economista.

Para ello, la jueza María José Sarmiento suspendió la aplicación de un decreto de necesidad y urgencia (DNU) de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, por el que horas antes el Ejecutivo había dispuesto despedir a Redrado de la entidad financiera.

La magistrada hizo así lugar a un pedido de amparo presentado por el mismo economista. Tan pronto se dio a conocer el fallo, Redrado ingresó al edificio del banco, dispuesto a ocupar su despacho.

“Se hizo justicia, vuelvo a trabajar”, dijo, escueto, a los periodistas que aguardaban su aparición en las puertas de la entidad financiera.

Desde el gobierno, en tanto, no se escucharon reacciones ante el fallo. Analistas consultados por BBC Mundo especularon con la posibilidad de que la presidenta insista en mantener al frente del banco al vicepresidente de la entidad Miguel Pesce, quien asumió ayer tras la expulsión de Redrado, aunque hasta el momento ningún funcionario hizo declaraciones al respecto.

El conflicto entre el BCRA y el Ejecutivo argentino se desató por la creación de Fondo del Bicentenario. Según un decreto presidencial, firmado días atrás, este fondo debía recibir una transferencia de unos US$6.500 millones provenientes de las reservas federales que administra el Banco Central, que serían destinados a pagar los vencimientos de deuda pública de 2010.

Análisis: La pesada sombra de la deuda

En la Justicia

Así, la disputa política entre el gobierno y Martín Redrado se trasladó a los tribunales.

Se hizo justicia, vuelvo a trabajar
Martín Redrado, presidente restituido del BCRA
Para muchos observadores, el enfrentamiento es el signo de una grave crisis institucional, en la que se cuestiona la legitimidad del procedimiento seguido por el Ejecutivo para remover del cargo al economista.

Pero, según los analistas, el conflicto de fondo tiene que ver con la urgencia que tiene el gobierno por obtener una inyección de dinero para afrontar los vencimientos de deuda que el país tiene en 2010 con organismos internacionales de crédito y con bonistas privados, por unos US$13.000 millones.

Redrado había demorado la transferencia de los más de US$6.500 millones al Fondo de Bicentenario, cuestionando el uso de reservas para el pago de deuda cuando en realidad éstas tienen la función de respaldar la moneda nacional y garantizar la estabilidad ante una eventual fuga de capitales.

“Las reservas son de todos los argentinos y, si hay que darles algún destino alternativo, corresponde que el tema pase por el Congreso”, argumentó Redrado en la mañana del viernes.

La presidenta Fernández, en tanto, defendió el uso de los fondos para el pago de estas obligaciones.

“Esa plata que hemos juntado los argentinos, reservas que hoy tenemos, tomamos una parte para que no nos corran que no vamos a pagar y (…) para no tener que pedir prestado a tasas del 15%”, afirmó la mandataria en un acto público en los suburbios bonaerenses, al que asistió antes de que se difundiera el fallo de restitución de Redrado.

Provisorio

El viernes, la jueza Sarmiento ordenó suspender “los efectos del decreto” que había dispuesto la remoción del presidente del BCRA.

El conflicto entre el BCRA y el Ejecutivo argentino se desató por la creación de Fondo del Bicentenario.

Redrado presentó su recurso de amparo con el asesoramiento del prestigioso abogado constitucionalista Gregorio Badeni, quien –junto con otros juristas- consideró que el procedimiento para el recambio de autoridades tenía carácter inconstitucional.

En su fallo, la jueza argumentó que, si bien la carta orgánica de la entidad financiera otorga al Ejecutivo la facultad de remover a los miembros del directorio, el proceso debe hacerse con el asesoramiento previo de una comisión de legisladores.

En este caso, la presidenta Fernández de Kirchner no convocó al consejo bicameral, y algunos de sus funcionarios defendieron su decisión con el argumento de que el Congreso no está en sesiones hasta marzo por el receso estival (en el hemisferio sur).

Asimismo, la magistrada consideró que “no se advierte” que Redrado haya incumplido deberes de funcionario o haya dado signos de “mala conducta”, tal como afirma el DNU por el que se ordenó su expulsión.

Sin embargo, la decisión de la jueza de suspender el decreto presidencial tiene carácter provisorio, hasta tanto “se resuelva la cuestión de fondo”, según especifica el fallo.

Horas antes, la misma jueza había decidido bloquear el uso de fondos de la reserva federal para pagar los vencimientos de deuda.

Confianza absoluta…

10 Ene

DIA 10 – Confianza absoluta…


¿Alguna vez confió “a ciegas” en alguna persona? ¿Cuál fue el resultado de ello?… Con toda certeza, puedo decir que de una manera u otra, esa persona lo defraudó. Quizás no a sabiendas o concientemente, pero en alguna medida, menor o mayor, debe haber defraudado las expectativas sin límites que depositó en ella.

Es posible que  esta afirmación le parezca extrema y le resulte de alguna manera dolorosa u ofensiva. Pero tiene una base, que leemos en Santiago 3:2…

“Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”

Si pudiéramos refrenar nuestras palabras para no ofender, también lo haríamos con nuestras mentes para no pensar mal de otros, con nuestras acciones para no dañarlos, y así con todo lo demás en que podamos pensar.

Abram era un hombre obediente a Dios, pero había ofendido y defraudado también…

A su esposa, en por lo menos dos ocasiones que conocemos, y con ello a todos los demás que fueron afectados por su conducta (Génesis 12:10-13; 20:2-5)

A su propio hijo, cuando lo dejó a merced de los celos de Sara (Génesis 16:3-6)

Sin embargo, a pesar de los  momentos espectaculares que experimentó a lo largo de muchísimos años junto a Dios, momentos de valentía, de entrega, de fe, de dependencia mientras peregrinaba y esperaba en las promesas de Dios… con todo aún no había llegado el momento culminante de su vida, cuando todo absolutamente todo, fue puesto a prueba y solo quedaba creer…

“Aconteció después de estas cosas, que probó Dios  a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó y fue al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. Y tomó  Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo; y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos” (Génesis  22:1-6)

Hasta aquí podríamos “entender” la situación… Pero al leer la pregunta del joven Isaac, todo nuestro ser sufre una tremenda sacudida…

“Entonces hablo Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?” (Génesis 22:7)

¿Qué responderle?… Si bien es un joven muchacho, es racional, entiende y decide también…

Abraham responde, en una declaración de fe sin precedentes:

“Y respondió  Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos” (Génesis 22:8)

Fe a ciegas… No hay frase adecuada para describirla… Solo un hombre que cuando decidió seguir al Dios que lo llamó, lo hizo con todo su ser (Génesis 12). Solo un hombre que a través de las caídas sufridas y los errores cometidos (Génesis 12-21) también entendió la profundidad, la altura, la amplitud del Amor  y del Control de Dios sobre su vida. Solo un hombre que sabía, con  todo el entendimiento a su alcance “que Dios se proveería”

Y aún más impactante, había sabido transmitir esta fe  a su joven hijo, ya que Isaac no huyó, sino que dice que siguieron yendo  “juntos”

Dios  no es humano, para que nos defraude. Dios es Dios, y solo nos queda rendir todas nuestras esperanzas y expectativas de vida  ante esa evidencia.

Recordemos: Podemos decir a ciegas de nuestro futuro “Dios se proveerá” basándonos en nuestro pasado con El…

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