Archivo | diciembre, 2009

Cinco mujeres

30 Dic

Mensajes desde Centenario

Cada una de las mujeres incluidas en la genealogía del Rey nos muestra una faceta distinta de la gracia de Dios.

Cinco mujeres

Eliseo Apablaza F.

Lectura: Mateo 1:1-16.

En este pasaje aparecen los nombres de los antepasados del Señor Jesucristo según la carne. Hoy queremos centrar la atención en los nombres de las cinco mujeres que aquí aparecen. Esto es muy interesante, porque en la genealogía del evangelio de Lucas no se menciona a ninguna mujer. ¿Por qué Mateo incluyó estas cinco mujeres?

Ahora, el evangelio de Mateo nos muestra al Señor Jesucristo como el Rey conforme al corazón de Dios, el soberano de todos los reyes de la tierra, el Rey más grande, más sublime, más maravilloso de todos; el único que tiene un reino sempiterno. ¡Bendito es su nombre!

Cuando un rey terrenal publica su genealogía, se destacan en ella figuras notables, hombres eminentes, mujeres ejemplares. No hay en la tierra un monarca que quiera exhibir entre sus ancestros a gente de dudosa reputación. Sin embargo, la maravilla de este capítulo es que nos muestra entre los antepasados de nuestro Señor Jesucristo a cinco mujeres, incluyendo su madre. Todas ellas presentan características notables. Pero las cuatro primeras destacan no necesariamente por su ejemplaridad, sino porque eran mujeres que conocían el dolor, mujeres despreciadas socialmente, mujeres que podrían no ser consideradas dignas de integrar una genealogía tan excelente como ésta.

Tamar

En el versículo 3, vemos a Tamar. Encontramos su trágica historia en Génesis 38. Es la historia de una mujer que tuvo dos maridos, uno después de otro. Ambos fueron hombres malvados, a los cuales el Señor enjuició y quitó la vida. Tamar no tuvo hijos de ninguno de ellos. Del segundo -Onán- pudo haberlo tenido, pero dice la Escritura que, en el momento de la relación sexual, éste vertía en tierra para no engendrarle hijos. ¿Pueden ustedes imaginar una humillación más grande para una esposa que, según la tradición judía, ansiaba tener muchos hijos?

Muerto su segundo esposo, Tamar se quedó desolada y triste, como no podemos imaginarnos. Según la ley, Judá, su suegro, debía darle el tercero de sus hijos como marido, en lugar de los que había perdido. Pero él no quiso hacerlo. Pensó: “Si le doy éste, también morirá”. Y Tamar se quedó en la casa de su padre como cuando era soltera, viendo cómo los años pasaban, sin marido ni hijos. Allí ideó un plan, y según este plan, ella se puso al alcance de Judá, para que su propio suegro engendrara hijos en ella. Judá, sin advertir que era su nuera, engendró hijos en Tamar, y así nacieron Fares y Zara.
Indudablemente, Tamar no forma parte de la genealogía de Jesús porque haya sido una mujer virtuosa, sino más bien porque fue una mujer que lloró las lágrimas más amargas, a la cual Dios miró con misericordia. Su nombre no debería estar allí, pero está. ¡Oh, este Rey, Jesús, el Rey de reyes y Señor de señores, no se avergüenza de que Tamar, esta mujer doliente y sufrida, aparezca mencionada entre su familia, como tampoco se avergüenza de que tu nombre y el mío estén inscritos en el libro de la vida!

¡Cuántas Tamar han sido llamadas a formar parte de la familia de Dios! ¡Cuántos hombres indignos, como Judá, este hombre de corazón duro, son mencionados con honra en las Escrituras! Se dice, por ejemplo, de Jesús, que es el león de la tribu de Judá. Allí está Judá, un hombre casi indigno de ser mencionado.

Rahab

¿Qué diremos de la segunda mujer, Rahab? ¿Cómo la mencionaremos? ¿Como la meretriz de Jericó? Si hacemos así, tal vez usted me pregunte: ¿Y qué significa “meretriz”? Digamos, la “ramera” de Jericó. Alguno todavía pudiera no entender. Y podríamos seguir siendo más y más explícitos, entonces usted sabe lo que significa. Ella era una mujer cananea y vivía en Jericó.

Cuando el pueblo de Israel estaba a punto de entrar a la tierra prometida, Josué envió dos espías a Jericó. Ellos no fueron a golpear el palacio del rey. No, ellos fueron a un lugar donde podrían pasar inadvertidos: a la casa de una prostituta. ¿No era normal que entraran hombres a esa casa? Allí estaba Rahab. Era una de las prostitutas de Jericó.

Cuando Rahab recibió a los espías, se jugó la vida por ellos, porque los ocultó para que los enviados del rey no los sorprendieran. Ella dijo: “El Dios de ustedes va a tomar la ciudad. Aquí todos los hombres están temblando, sus corazones son como agua. Yo sé que el Dios de ustedes es el Dios verdadero. Por tanto, los voy a esconder. Pero una cosa les pido: cuando venga la destrucción sobre esta ciudad, tengan misericordia de mí y de mi familia”. Y así ocurrió. El día en que vino la destrucción sobre Jericó, Rahab puso como señal un cordón de grana en la ventana, para que fuera visto de lejos por los israelitas. Entonces ellos dijeron: “Esa casa que está allí en el muro no puede ser tocada. Es la casa de Rahab”.

Ellos no dijeron eso porque fuera la casa de un hombre insigne o de una mujer importante de la ciudad. No. Era la casa de Rahab. ¡Qué honra, qué salvación! Y, cuando llegaron los israelitas arrasando todo lo que había con vida, ¿se imaginan ustedes al padre de Rahab diciendo a los guerreros israelitas: “Yo soy el padre de Rahab, así que usted no me puede tocar”? ¿O a una mujer diciendo: “Yo soy hermana de Rahab, soy intocable”? En ese momento, el nombre de Rahab era como un escudo para toda su familia. ¡He ahí una prostituta levantada al sitial de una mujer de fe, y mencionada también en Hebreos 11!

Hay mujeres a las cuales el pasado les aplasta. El pasado es como una cadena en el corazón o como una carga sobre su conciencia. Pero miren ustedes a Rahab, y verán cómo el pasado desaparece, cómo los pecados son borrados. Ese hilo de grana colgando de su ventana nos habla de la preciosísima sangre de Jesús, que limpia todos los pecados de una vez y para siempre. Ya no diremos Rahab la ramera, sino Rahab, la mujer justificada, santificada por la fe.

Probablemente uno de los hombres que estuvo en su casa aquella noche fue Salmón, que después se casó con ella. Esa unión significó la reivindicación definitiva de Rahab. Nunca más sería recordada con ese epíteto vergonzoso. Ella fue la esposa de Salmón, y aún más, la madre de Booz, el cual engendró a Obed, y Obed a Isaí, el padre de David. Rahab fue la bisabuela del rey David. Su hijo Booz, que aparece en el libro de Rut, es un hombre de un carácter tan sólido, tan consistente, tan íntegro, como pocos en la Biblia. ¡Booz, el hijo de Rahab! ¿Qué enseñanzas le entregó ella a su hijo, que llegó a ser tan noble?

¡Qué preciosa es la gracia de Dios! ¡Oh, no nos cansaremos de hablar de Su gracia, que es capaz de transformar la muerte en vida, un pasado oneroso en un presente y un futuro glorioso! No nos cansaremos de hablar de las maravillas de Dios, de lo que él puede hacer con un hombre o una mujer común. No nos cansaremos de decir que Dios se complace en levantar al pobre, al humilde, al caído. No nos olvidaremos de dónde nos ha levantado Dios, para decirles a los hombres y a las mujeres: “Si lo hizo así conmigo, también contigo lo puede hacer”.

Rut

La tercera mujer es Rut. El libro que relata su historia es, sin duda, uno de los más delicados, más tiernos, más dulces de la Biblia. Rut era extranjera, era moabita. Ella se casó con uno de los hijos de Noemí. Murieron su marido, su cuñado y su suegro. Quedó viuda y desvalida. Noemí quedó sola con sus dos nueras. Una de ellas era Rut. ¿Pueden imaginarse ustedes una casa donde hay sólo tres mujeres viudas? ¡Qué lágrimas se habrán derramado en ese hogar!
Cuando Noemí decide volver a Israel, su patria, Rut le dice: “Yo no me quedaré aquí. Desde hoy, tu Dios será mi Dios; tu patria, mi patria. Me voy contigo”. Y Rut llegó a Israel, y comenzó a recoger espigas en el campo de Booz, el hijo de Rahab. Booz, que era un hombre mayor, la miró con misericordia, y dijo a los hombres que cosechaban su trigo: “Dejen caer algunas espigas para que ella recoja. Ella cuida de su suegra. Ella decidió dejar su parentela, para venir a ampararse en el Dios de Israel”. Rut era una mujer virtuosa.

Pero también tenía -aparte de su viudez-, otra razón para sentirse menoscabada: los moabitas no eran bien recibidos en Israel. Ellos eran descendientes de Lot. Ustedes recordarán la historia de Lot, quien luego de huir de Sodoma, se fue a vivir al monte, solo con sus dos hijas. Y esas hijas, que no tenían esperanza de tener marido, recurrieron a una estratagema para concebir de su propio padre. Dos hijos nacieron de esa relación incestuosa. Uno de ellos es el padre de los moabitas. Para nosotros decir hoy ‘Rut la moabita’ no significa mucho, pero en su tiempo, era un apellido ignominioso, un motivo de deshonra.

Y esta mujer, Rut, se allegó al Señor, y encontró misericordia. Dios miró sus lágrimas, la consoló, y le dio el mejor marido que una mujer de Israel podría haber soñado: Booz. Este marido no sólo era íntegro como hombre, sino además un hombre rico y piadoso. El Señor miró a Rut y la levantó del polvo. ¡Bendito es el Señor!

Hermanas mujeres, ¿ha habido lágrimas? ¿Ha habido sufrimientos? ¿Ha habido una ruptura de afectos? ¿Has tenido que sepultar a un ser querido? ¡Oh, mira cómo el Señor consoló a Rut! El Señor hoy te puede consolar a ti también, y levantar tu cabeza para siempre.

Betsabé

La cuarta mujer es “la que fue mujer de Urías”. Se llamaba Betsabé, pero aquí no aparece su nombre. Sabemos su historia. David la miró un día con ojos codiciosos, mientras el marido de ella estaba en la guerra. Y él, siendo el rey, la hizo venir y la ultrajó. Y más aún, envió mensajeros para que Urías, el marido, fuese puesto en la primera línea de batalla y muriera, de tal manera que esa mujer quedara libre. Un negro pecado con terribles consecuencias.

Habiendo muerto Urías, como David quería, mandó a buscar a Betsabé y se casó con ella. Pero antes, de esa relación ilícita, nació un niño. Cuando él nació, tanto Betsabé como David sabían lo que él representaba. Y dice la Escritura que el Señor hirió al niño, y estuvo siete días agonizando. Y en esos siete días de agonía, David no quiso comer, estuvo vestido de silicio, en señal de duelo por su hijo que se moría; y Betsabé también agonizaba..

Pensemos un momento en el dolor de Betsabé. No sólo había sido ultrajada por el rey; había quedado viuda, y había perdido a su hijo. Todas las desgracias imaginables para una mujer se le habían desencadenado de la noche a la mañana. Y el Señor misericordioso y compasivo, que se complace en consolar, la miró. Le dio otro hijo, y ese fue nada menos que Salomón, el heredero del trono. David tenía más de veinte hijos, pero Dios -dice la Escritura- amó a Salomón. ¿Por qué creen ustedes que Dios amó a Salomón? Salomón no era hijo de una mujer que pudiera exhibir grandes méritos delante de Dios. ¡Bendito es nuestro Dios! Salomón fue el hijo de una mujer ultrajada, que había sufrido desgracia tras desgracia. ¡Cuán grande es la misericordia de nuestro Dios!

María

Por supuesto, la quinta mujer es María, la madre de Jesús. La mujer más virtuosa, más santa, más hermosa, de cuantas mujeres han pisado la tierra. Sin embargo, María no era una hija de un rey, no era una princesa nacida en Jerusalén. Era una mujer galilea, una jovencita que vivía en esa zona despreciable, al norte, donde ya se perdía Israel, cerca de Siria, en la ciudad de Nazaret.

Cuando Dios buscó a una mujer, para que su Hijo viniera al mundo, sus ojos no miraron hacia Jerusalén, la ciudad real; sino hacia Nazaret, la ciudad perdida en aquellas regiones “de sombras de muerte”. ¡Bendito es el Señor! Y levantó también la cabeza de esta jovencita preciosa. Conforme a la época, las mujeres se casaban muy jóvenes. Tal vez no tenía más de catorce o quince años cuando ella concibió del Espíritu Santo a Jesús.

Amado hermano, tú no escogiste la familia a la cual llegaste. Yo no escogí mis padres ni mis antepasados. Ninguno de nosotros eligió la familia a la cual vino. Pero, ¿sabes?, el Señor Jesús escogió a cada uno de sus antepasados. Así que veamos por qué escogió a éste y aquel, a ésta y a aquella. Cada elección de Dios es una obra de su gracia. La de ellos y la nuestra.

Oh, ¿de qué hablamos hoy, qué mensaje es éste? ¿”Cinco mujeres”, ése es el tema de nuestra predicación? No, no es sólo de cinco mujeres: es la gracia de Dios, es el amor de Dios, es la misericordia de Dios. Admiramos la belleza de Jesús, el Rey más grande, que no se avergüenza de estos hombres y estas mujeres. Mujeres sufridas, dolientes, fracasadas, heridas.

Si él lo hizo con ellas, también lo puede hacer contigo, hermana. El Señor hace nuevas todas las cosas, él es capaz de transformar las lágrimas en gozo. ¡El Señor transforma la muerte en vida! Él venció a la muerte, se levantó glorioso de la tumba, para darnos esperanza de una nueva vida a todos nosotros. ¡Gloria a su santo Nombre!

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http://www.aguasvivas.cl/centenario/mujeres.htm

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La Madre y el Amor Filial

29 Dic

Ser madre es un privilegio que la mayoría de las mujeres desean tener, pero también existen quienes por alguna razón, no tienen la suficiente vocación para tener y cuidar a su bebé.

Lo mejor para el buen desarrollo de un hijo es haber sido deseado, tanto por su madre como por su padre; que no represente un obstáculo para la libertad de ambos, ni para la realización de supuestas asignaturas pendientes, ni para el balance de la economía familiar, sino que su inserción en el hogar sea considerada una bendición.

Sobre esa base se aseguran los padres, un niño con una base psicológica sana, libre de la pesada carga afectiva que produce el trauma del rechazo.

La vida moderna nos ofrece la ventaja de poder realizar una planificación familiar mediante la utilización de métodos anticonceptivos al alcance de todos y adecuados a cada necesidad; de manera que los embarazos no deseados se pueden evitar.

La mayoría desea tener hijos principalmente sanos y se preocupan por investigar cualquier anomalía física tanto congénita como heredada, dejando de lado el aspecto psicológico del desarrollo que exige amor incondicional, aceptación y respeto por una nueva vida.

Tanto un padre como una madre aman a sus hijos y desean lo mejor para ellos, sin embargo el amor de madre trasciende cualquier otro sentimiento conocido.

La madre lleva dentro de si misma a su hijo desde la concepción y lo considera parte de ella misma.

El reino animal nos muestra que ninguna cría se siente tan íntimamente unida a su madre adoptiva como con su madre natural, ni confía tanto en ella; y que ninguna madre que adopta una cría tiene el mismo espíritu de sacrificio que es propio de la madre verdadera.

Una madre vigila a su hijo confiada pero tiene un instinto que no se aparta de su hijo, de manera que puede presentir el peligro para acudir en su ayuda.

Esto ocurre tanto de día como de noche, porque tal vez no logren despertarla rayos y truenos, pero sí puede desvelarla un leve gemido de su hijo.

La antigua costumbre de mantener a los niños en la nursery de recién nacidos, alejados de sus madres, tuvo que ser modificada, porque afectaba seriamente la relación madre hijo.

El niño necesita del contacto corporal y la ausencia de este estímulo disminuye la posibilidad de un buen desarrollo emocional de la unión de la madre con su hijo.

Esta condición puede producir dificultades en la conducta social del niño, pérdida de la capacidad para establecer buenas relaciones familiares y sociales, conflictos generacionales y conductas violentas en el futuro.

Los niños desde que nacen son sometidos a violencia en las clínicas de maternidad. Comenzando por el acto de nacer que según Otto Rank, produce en el niño la angustia de nacimiento, tal como lo describe detalladamente en su libro “El Trauma del Nacimiento”; o sea, el tránsito doloroso desde la inigualable comodidad del vientre materno, al malestar que representa ser expulsado al mundo y de paso recibir una palmada en el trasero para comenzar a respirar por sus propios medios.

Estudios realizados en la Universidad de Cleveland, Ohio demostraron que las madres que habían tenido contacto estrechos con sus hijos al nacer y que no se separaban de ellos, resultaban ser más cariñosas y amantes de sus hijos, se sentían más felices y los podían disfrutar más que las que no habían tenido la oportunidad de establecer ese vínculo temprano.

El hecho es que solamente un deseo profundo de ser padres voluntariamente y un contacto personal directo con el hijo en los primeros tiempos de su desarrollo brindan las condiciones básicas para crear el vínculo de unión que necesita el niño para su desarrollo.

Fuente: “Calor de Hogar”, Vitus B. Dröscher, Ed. Sudamericana/Planeta, Argentina, 1985

http://psicologia.laguia2000.com/la-familia/la-madre-y-el-amor-filial

Métodos Anticonceptivos

29 Dic

Es un recuerdo difícil de olvidar, atreverse a matar

La Argentina es un país de población escasa, tal vez mal repartida pero en general poco numerosa.

Los que se atreven a tener muchos hijos son aquellos de menores recursos, mientras la gente con mayor poder adquisitivo apenas llegan a tener apenas uno o dos.

Cada pareja debería elegir su propio método de control de la natalidad, de mutuo acuerdo, pero la mayoría de las veces no es así, y les puede resultar difícil una elección que los satisfaga a ambos.

Esta indecisión es la que ocasiona los “accidentes” que luego exigen reparaciones drásticas.

Hoy en día existen varias formas de evitar los embarazos, sin embargo muchas mujeres quedan embarazadas sin quererlo y si ya tienen dos hijos, por distintos motivos la pareja decide el aborto.

Esta decisión es más costosa para la mujer ya que le puede acarrear consecuencias físicas y psicológicas

En una pareja estable la pastilla anticonceptiva es la forma más cómoda para cuidarse, y la más segura, cuando el hombre no desea utilizar preservativo.

Si una mujer es regular en su menstruación, luego de tener el período mensual puede tener relaciones sexuales sin protección hasta el cuarto día después de finalizada la regla, pero no después del octavo día de iniciado el ciclo menstral

El Dispositivo Intrauterino (DIU) es también una opción, aunque en este caso se trata también de un método abortivo, ya que evita retener el óvulo ya fecundado, y tampoco es un método cien por ciento eficaz.

El uso del preservativo suele ser rechazado por el hombre, cuando no tiene aún el hábito y cree no poder disfrutar del sexo plenamente con él, pero es también una forma recomendable para ambos, que no tiene efectos colaterales y evita adquirir enfermedades de transmisión sexual.

Una vez adquirido el hábito, es probable que el hombre ni siquiera note la diferencia, ganando en tranquilidad y evitando consecuencias no deseadas.

El aborto no es una intervención quirúrgica más sino que se trata de una práctica que puede dejar secuelas psicológicos en la mujer.

Algunos creen que un embrión de pocas semanas no es un ser humano y piensan que no les va a afectar deshacerse de él, sin embargo, la experiencia refleja otra cosa muy diferente.

Al margen del juicio moral que eso representa, existe dificultad para una mujer para continuar viviendo normalmente con esa carga emocional, después de esa experiencia.

No siempre los problemas psíquicos se producen en forma inmediata porque pueden pasar años antes de acusar algún signo de perturbación emocional debido a ese hecho.

Pero cada experiencia de pérdida puede traer a la luz ese recuerdo sepultado que se ha tratado de borrar, y hasta se haya llegado a creer que nunca ocurrió, y provocará signos de depresión.

Conocí una mujer que para evitar los embarazos se practicaba ella misma los abortos en forma habitual, con métodos silvestres aprendidos de sus abuelas, que la exponían a morir de una infección, sin las más mínimas condiciones de higiene.

De esa manera llegaba a minimizar los efectos psicológicos gracias a la desensibilización que le producía esta práctica realizada en forma continua.

El hecho de borrar esa experiencia o ignorarla, lejos de facilitar su elaboración emocional deja una huella muy profunda que se manifiesta como trastornos de carácter, amargura, agresividad, insatisfacción y ansiedad.

La depresión común de la menopausia tiene usualmente esta raíz, pero como su recuerdo es intolerable, se niega y no se llega a mencionar en la terapia. Y es aquello de lo que no se puede hablar precisamente, lo que más afecta.

Drama de un Aborto

29 Dic

Drama de un Aborto

Cuando comienza la vida todo es alegría.

Drama de un Aborto

¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? Siento que estoy flotando en un océano de agua tibia. ¡Qué placer! Oigo el latido del corazón de mi madre y ese sonido me inunda de seguridad, confianza y amor.

Me siento tan bien, todos los días mi cuerpo crece y me siento diferente. ¡Tengo tantas ganas de vivir! Todo alrededor es maravilloso porque me invade un arco iris de colores y sensaciones placenteras y siento que estoy en el paraíso.

Sin embargo, a veces escucho que alguien llora y eso me pone tan triste que también me haría llorar si pudiera.

Ahora me he dado cuenta que la que llora es mi madre y esto me ha preocupado tanto que ya no veo los hermosos colores que tanto me agradaban sino que me invade una misteriosa oscuridad que me da mucho miedo.

Los días pasan y me he acostumbrado a estar triste, porque mi madre llora todos los días. No se qué hacer para alegrarla, si tan solo pudiera decirle que no se preocupe, que yo la voy a hacer muy feliz cuando nazca, cuidándola, queriéndola mucho y consolándola siempre.

Siento muchos gritos, parece la voz de un hombre, y ahora el mundo parece derrumbarse porque siento que caigo en el vacío violentamente.

No sé qué pasó, creo que alguien golpeó a mi madre y la derribó. Casi no me he hecho nada malo pero sentí un fuerte cimbronazo que me aturdió un poco.

Ahora los dos nos hemos recuperado porque siento que todo está normal aunque mi madre siga llorando.

Hoy me desperté con un presentimiento, no se, siento que va a pasar algo que no me va a gustar. Tengo miedo. ¿Por qué me parece que algo muy terrible va a pasar?

No oigo nada, ningún ruido, sólo un extraño olor a desinfectante, tengo un poco de sueño, creo que dormiré un poco.

¿Pero qué está pasando? Siento que me arrastra la corriente y una enorme tijera me amenaza con matarme.

Trato desesperadamente de refugiarme en un rincón pero es inútil, ese infernal aparato se acerca más y más y ya casi me alcanza.

¡Socorro! ¡Ayúdenme! ¡No me maten! , yo no hice nada, por qué quieren hacerme daño. ¡Quiero vivir!

Un gran dolor me deja sin respiración, siento que mi vida se escurre por esa herida, casi no me queda aliento, sólo pienso en mi a amada madre tan querida que hubiera deseado conocer.

Pero no puedo más, ahora además siento frío y una luz brillante que me hiere, me ahogo, pero sin embargo alcanzo a percibir que estoy bañado en sangre mientras una persona vestida de blanco me sostiene con brutalidad antes de depositarme en una mesa de mármol como si fuera sólo un objeto.

Ahora que todo ha pasado me siento mejor porque me he liberado de mi cuerpo malherido, que por fin ha dejado de sufrir y ha muerto.

Percibo a una mujer en la cama que está despertando, está sola y parece triste. Siento que ella es mi madre, por fin la conozco, es muy joven y muy hermosa.

Todavía llora, quisiera consolarla pero no me escucha, me da mucha pena porque me gustaría estar a su lado para abrazarla, consolarla y decirle que la amo y que la perdono.

Pero es inútil, parece que va a llorar siempre. Mejor me voy porque siento que alguien me atrae, me gustaría que fuera el amor de otros padres que estén juntos y que realmente me quieran.

http://psicologia.laguia2000.com/el-amor/drama-de-un-aborto

La Adolescencia y el Aborto

29 Dic

La Adolescencia y el Aborto

Para poder disfrutar no hay que matar

La Adolescencia es una etapa del desarrollo cuyo objetivo principal es la búsqueda de la identidad y del si mismo.

En la pubertad, el cuerpo pasa por una serie de transformaciones hormonales, generadoras de desequilibrios y tensiones y esta carga endógena, difícil de manejar, puede llevar a un adolescente a cometer errores que pueden llegar a comprometer su paz interior y su futuro.

En la adolescencia, tanto la mujer como el varón tienen la obligación de actuar en forma responsable, es decir, haciéndose cargo de todos sus actos, ya que a medida que se hacen adultos aumentan tanto sus derechos como sus obligaciones.

Para un hombre, es bastante fácil y económico evitar embarazar a una mujer y al mismo tiempo preservarse de contraer enfermedades de transmisión sexual. El uso del preservativo está al alcance de todos y solamente es necesario un tiempo breve de entrenamiento para habituarse a él y decidir en forma responsable.

Para la mujer, un acto sexual realizado a las apuradas en cualquier lugar y de cualquier manera, sin protección para evitar el embarazo, no es garantía de alcanzar la misma satisfacción que el hombre y no es condición necesaria para conservar el amor de la pareja.

El acto sexual es una consecuencia del amor y tiene que ser consensuado por ambos, como el paso a una relación más madura y con mayor compromiso.

Una mujer debe respetarse a si misma y no convertirse en un objeto de placer, creyendo que esa es la manera más eficaz de mantener una relación.

Las mujeres fáciles suelen tener parejas ocasionales con las cuales es poco probable que logren una verdadera relación sexual satisfactoria y difícilmente lleguen a consolidar un vínculo estable; simplemente porque en materia sexual, los hombres todavía piensan como en la edad de piedra aunque parezcan muy evolucionados.

Ellos creen que existen dos clases de mujeres, las que son para casarse y las que son para divertirse, y esa clasificación se acciona ni bien entablan una relación con una mujer.

A toda mujer su pareja debe merecerle confianza como para entregarse a él y tener en cuenta que el hombre que ha elegido deberá ser lo suficientemente maduro psicológicamente para asumir las consecuencias; porque todos los métodos anticonceptivos pueden fracasar, principalmente cuando no se tiene experiencia; y aunque esta posibilidad sea pequeña hay que tenerla en cuenta y no olvidarla.

Si una joven queda embarazada deberá hablar con su pareja para compartir tal situación y resolverla entre ambos. Existen muchas salidas honorables y menos cruentas.

El aborto para la mujer suele ser la base profunda de una depresión que puede aparecer en la adultez frente a cualquier situación de pérdida.

Este tipo de depresión es muy difícil de sobrellevar porque generalmente son experiencias que no permanecen en la conciencia y quedan latentes en el inconsciente como un duelo no elaborado que se vuelve a recrear antes cualquier situación de abandono o fallecimiento cercano.

Además, una mujer que se somete a un aborto se arriesga a sufrir infecciones graves y hasta puede quedar estéril por lesiones irreversibles.

Los jóvenes creen que un embrión no es una persona, sin embargo desde la concepción una nueva vida siente y cualquier pensamiento de rechazo que reciba comprometerá su desarrollo y su futuro; y si no le permiten nacer quedará para siempre en las conciencias de sus progenitores.

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El Aborto

29 Dic

El Aborto

“El primer derecho del hombre es el derecho a nacer”

La noticia procedente de Italia sobre un error provocado por un equipo médicos al realizar un aborto, conmueve a la opinión pública.

En el Hospital San Paolo de Milán, la ciudad más industrializada de Italia, cuya población cuenta con un alto standard de vida y un poder adquisitivo que le permite contar con servicios de salud de alta tecnología; recientemente se practicó un aborto selectivo, debido a la detección de una alteración cromosómica en uno de dos gemelos de tres meses de gestación.

Por un error impensado, el equipo médico a cargo, eliminó equivocadamente el feto sano en lugar del que registraba la anomalía.

Los profesionales conocían la posición del embrión afectado, sin embargo antes de la intervención imprevistamente los gemelos cambiaron de posición invirtiendo sus lugares.

La madre, que tiene cuarenta años, luego de someterse a un estudio prenatal para detectar alteraciones cromosómicas u otros trastornos, supo que uno de los fetos nacería con el síndrome de Down, por lo tanto, decidió someterse a un aborto selectivo y continuar con la gestación del feto sano.

Ambos fetos de sexo femenino, no presentaban otras malformaciones visibles, pero al enterarse de la equivocación de los médicos pidió la eliminación del segundo feto.

Como cabe esperar, la mujer presentó una denuncia judicial contra el hospital mientras sus directivos anunciaban que lo que había ocurrido era una fatalidad, pero que realizarían una investigación interna sobre la responsabilidad del equipo médico.

El aborto es una práctica autorizada en Italia por ley en situaciones graves de embarazos múltiples que presentan defectos. Esta es una técnica que según la ciencia médica tiene un mínimo de riesgo para el resto de los embriones.

Este caso nos lleva a replantearnos el significado de lo que se considera normal y anormal en un ser humano.

Al margen de las implicancias morales que tienen estas cuestiones, mi experiencia clínica me ha demostrado que muchas mujeres con trastornos depresivos recurrentes que tuve oportunidad de atender, habían sido sometidas en sus vidas fértiles a uno o varios abortos y para algunas de ellas esta práctica era tan habitual como asistir al dentista

Estas intervenciones abortivas, que por sus propias características no son consideradas, por la mayoría que se somete a ellas, como duelos; producen un trauma que se conserva intacto en la conciencia, el cual aflora ante cualquier situación posterior de pérdidas, que se terminan expresando en forma patológica.

La naturaleza tiene muchas maneras de defenderse de las amenazas contra la vida, y el cambio de posición de los fetos frente a una amenaza real puede ser una de ellas.

Si está comprobado que los fetos sufren la falta de afecto y el rechazo, por qué no podrían percibir también un peligro inminente de muerte?.

Los errores de los médicos se tapan con la tierra de los sepulcros. Todos sabemos que se han practicado amputaciones de miembros sanos por error e intervenciones quirúrgicas que han eliminado órganos sanos, ovarios equivocados; y extraído ojos que ven en lugar de los que no ven.

Una vez que el daño está hecho es irreparable y de nada sirven las indemnizaciones cuando uno se queda ciego, sin las dos piernas o sin ningún hijo, como en este caso.

La ciencia ficción es un pálido reflejo de la realidad que vivimos, que siempre la supera con creces.

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El Aborto y sus Huellas

29 Dic

El Aborto y sus Huellas

Una mujer sola es como una catedral, puede dar mucho amor y cuidar a sus hijos y también a sus padres si fuera el caso, y aunque le cueste más que al hombre encontrar trabajo y ganar un sueldo digno, tiene la fuerza de un titán frente a la adversidad, puede hacer milagros con unos pocos ingresos y aun sin un compañero que la ayude nunca faltará algo para comer en su mesa ni un peso.

He conocido mujeres en mi vida con un carácter envidiable, buen humor, dinamismo, optimismo y tantas ganas de vivir aún en condiciones difíciles haciéndole frente a las necesidades sin bajar la cabeza, dándole ánimo a su familia y la oportunidad a sus hijos para estudiar, y con sobrada fortaleza para seguir adelante con entusiasmo.

En cambio no he conocido ninguna que se haya dado a la bebida y haya abandonado a su familia por miedo a no poder enfrentar sola la responsabilidad de su cuidado.

Y también he conocido a otras mujeres que lo tienen todo, una hermosa casa, hijos buenos, un marido que las quiere, dinero suficiente y tiempo libre para disfrutar de la vida que sin embargo no son felices y se están siempre quejando.

Esta realidad nos está diciendo, como todos sabemos, que el dinero ayuda pero no hace la felicidad; y que las dificultades no son un obstáculo tan difícil de vencer para negarse a tener un hijo en cualquier condición si se tienen agallas.

No hay nada en el mundo que pueda superar a los afectos para poder ser más feliz y tener una vida saludable, ni nada que sea más doloroso que la pérdida de un ser querido.

Renunciar a la maternidad es más que nada una cobardía, una incapacidad para dar lo más importante de este mundo, que es la vida.

No importa quien sea el padre, todos sabemos que el hombre en estos días huye de los compromisos de algún modo, el que puede.

Antiguamente los hombres eran guerreros o cazadores, dos buenas excusas para estar lejos y no ocuparse más que de si mismos.

Ahora tienen sus profesiones, sus ejercicios físicos, sus encuentros furtivos para proporcionar algo de sabor a sus vidas insatisfechas, porque están haciendo cosas que no les gustan con el único propósito de ganar dinero.

Lo cierto es que un hijo no cabe en la vida de un hombre soltero con agenda completa, que sólo puede encontrar un lugar en ella para acompañar a su pareja al ginecólogo para que se haga un aborto.

Esto sería en el mejor de los casos, porque muchas mujeres tienen que ir solas, tomar esa decisión desgarrante y enfrentar el peor momento de sus vidas, al elegir separarse de alguien que jamás podrán olvidar mientras vivan.

Porque para que se desarrolle una depresión se necesitan dos cosas, el campo propicio y una situación que no se ha podido elaborar, una circunstancia mal vivida, a veces tan antigua que parece inofensiva, pero que sin embargo arruina el resto de la vida.

La naturaleza tiene su manera de hacer equilibrio y no deja espacios vacíos, los llena de melancolía, y el dolor se enquista, forma tumores, la culpa no permite conciliar el sueño, no disfrutar de la vida y aunque se tengan otros hijos nunca serán suficientes porque no estará aquel que por propia iniciativa han perdido.

Un hombre se puede reemplazar, pero nunca a un hijo.

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