Archivo | 3:28 AM

Cuando la vida es demasiado grande…

10 Dic

Cuando la vida es demasiado grande…

Jehová Dios mío, tú me has puesto […] por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. —1 Reyes 3:7

De joven, Jimmy Carter fue suboficial en la Marina de los Estados Unidos, y quedó profundamente impactado por el Almirante Hyman Rickover, el cerebro detrás de la flota de submarinos nucleares de ese país.

Al poco tiempo de su asunción como presidente, invitó a Rickover a la Casa Blanca a almorzar. En esa ocasión, el almirante le obsequió a Carter una placa que decía: «Oh Dios, tu mar es tan grande y mi barca tan pequeña». Esa oración da una perspectiva útil del tamaño y de la complejidad de la vida, y de nuestra incapacidad para manejarla por nuestra cuenta.

Salomón también sabía que la vida podía ser abrumadora. Cuando sucedió a su padre David como rey de Israel, le confesó su debilidad a Dios, diciendo: «Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir» (1 Reyes 3:7). Como resultado de ello, pidió sabiduría para gobernar de una manera que agradara a Dios y ayudara a los demás (v.9).

¿Sientes que la vida te queda grande? Puede que no haya respuestas fáciles para los desafíos que enfrentas, pero Dios promete que, si le pides sabiduría, Él te la concederá (Santiago 1:5). No tienes que enfrentar tú solo los abrumadores desafíos de la vida.

Tomado de Nuestro Pan Diario 2009

El Abandono

10 Dic

El Abandono
Publicado por Malena el 9 de Diciembre de 2009

El abandono es el mayor y más devastador miedo de los niños, principalmente por el hecho de que la seguridad es una necesidad básica para ellos.

Hay distintas formas de abandono, ya que no se trata únicamente del acto de dejar a una criatura desamparada en un umbral al nacer, sino que también significan experiencias traumáticas de abandono circunstanciales durante la niñez.

Los niños pequeños pueden vivir como un abandono la ausencia de sus madres cuando van a trabajar y se sienten culpables de dejarlos al cuidado de personas sustitutas o en guarderías, porque esos niños perciben esa emoción como señales aunque sean pequeños que les hacen vivir esa experiencia como un abandono.

Una madre que decide comenzar a trabajar o continuar trabajando después de tener un hijo tiene que tener la absoluta convicción de que está haciendo lo correcto, porque en esa misma forma lo vivirá su hijo.

Los enojos son percibidos por los niños como el retiro del afecto porque no pueden distinguir que se trata de dos emociones diferentes y no pueden disociar el estado de ánimo de su madre del amor que se sienten.

Los niños pequeños, cuando no ven a su madre piensan que no volverá más, porque viven en un permanente presente.

La presencia de la madre es muy importante, por lo menos hasta los ocho meses, que es cuando un niño puede reconocer que ella es alguien separado de él, se puede distinguir como persona individual y diferenciar a su madre de otras personas.

Es en ese momento también cuando recién cobra efectivamente importancia la figura del padre.

Según Freud, las situaciones de amenaza o peligro pueden ocasionar en el niño, miedo al abandono y a la pérdida. Sin embargo, es inevitable tener experiencias displacenteras a lo largo de la vida, que en si mismas no tienen tanta importancia como la intensidad del temor o ansiedad que susciten.

Además, el miedo a la separación es la primera defensa frente al abandono, que si no se resuelve satisfactoriamente se puede trasladar a objetos diferentes como animales o distintos objetos.

El miedo es una emoción instintiva innata que nos protege de situaciones peligrosas reales o imaginarias.

Estos miedos se pueden presentar ante estímulos desacostumbrados o violentos, o bien a la falta de estímulos, como por ejemplo la oscuridad, o a lo desconocido o potencialmente amenazante como las alturas, un animal salvaje o estar solo.

Según René Spitz, hasta el año de vida un niño reacciona con llanto cuando se siente desamparado. Si un niño pequeño no tiene contención afectiva al nacer o mientras es pequeño, aunque se le brinden todos los cuidados y se lo alimente, puede negarse a comer y morir en poco tiempo.

Cualquier experiencia de violencia hogareña, conflicto entre los padres o ausencias prolongadas, puede desencadenar en un niño pequeño un sentimiento de miedo al desamparo y al abandono.

La experiencia temprana de abandono genera ansiedad y miedo por sentirse indefenso y preocupado por la amenaza de la pérdida. Este trauma lo hace sentir vulnerable psicológicamente y le provoca ansiedad por la separación.

Hay niños más vulnerables que otros a los efectos del sentimiento de abandono, que llega a provocar trastornos en el aprendizaje y producir dependencia de los padres.

Acontecimientos como el divorcio u otros traumas provocados por pérdidas, enfermedades, intervenciones quirúrgicas, muerte de personas cercanas, abusos sexuales, accidentes, etc., pueden reactivar en otras etapas críticas la ansiedad de separación.

Este tipo de ansiedad puede transformarse en sentimiento de inferioridad, hipersensibilidad, timidez, depresión, dificultades de relación, desequilibrios emocionales, etc.

El placer y el displacer son igualmente importantes para el desarrollo satisfactorio de un niño, el problema es el monto de cada uno.

Fuente: “El primer año de vida del niño”, René Spitz, Ed. Fondo de Cultura Económica.

http://psicologia.laguia2000.com/psicologia-de-ninos/el-abandono

El Miedo a lo Desconocido

10 Dic

El Miedo a lo Desconocido
Publicado por Malena el 9 de Diciembre de 2009

El miedo es una emoción innata que nos protege de las amenazas del ambiente. Pero el miedo también se aprende y según la fortaleza de cada uno se puede enfrentarlo con coraje y crecer o bien dejarse vencer por él, permaneciendo a la defensiva, y negándose a vivir experiencias nuevas.

El miedo a lo desconocido encubre el miedo a la muerte y también el temor a la vida, porque lo desconocido es todo lo nuevo y si el miedo impide enfrentarlo, estaremos condicionados a vivir en el pasado, sin posibilidades de cambio o crecimiento.

No siempre se vive mejor eligiendo lo malo conocido por el temor al fracaso, porque nos podemos perder algo bueno por conocer que nos permita una apertura más amplia.

Vivir nos exige diferenciar el miedo real, a algo que verdaderamente puede resultar peligroso y los imaginarios que dependen de nuestras experiencias y de nuestros propios pensamientos.

Actuar siempre sin asumir ningún riesgo puede hacer que la vida sea bastante aburrida y conservadora, porque los cambios son necesarios para crecer y representan nuevos desafíos que pueden hacer posible la realización personal.

Es importante aprender a ver las oportunidades que se presentan en la vida y aprovecharlas, porque no siempre se producen dos veces.

Estela trabaja en un negocio de ropa, cumple funciones de encargada y se ocupa de todo. Los dueños de la empresa confían en ella y le dan amplia libertad para decidir por si misma ya que ha logrado identificarse con su filosofía.

Al cumplir sus 45 años, se le presentó la oportunidad de asociarse con un fabricante que necesitaba una persona de confianza con excelentes referencias y larga trayectoria.

Significaba una oportunidad única para poder trascender el techo psicológico que representaba ser la empleada de mayor rango en una pequeña empresa, sin ninguna posibilidad de ascenso.

No tenía que arriesgar dinero, ni ningún gasto, ya que su potencial socio contaba con un local bien ubicado ya en funcionamiento; y este ofrecimiento sólo le exigía realizar el mismo trabajo en un negocio que en parte sería propio.

Sin embargo, aunque las condiciones eran óptimas Estela tuvo muchos reparos en decidirse, ya que le exigía hacer el duelo por el compromiso emocional que había establecido con la empresa y por la pérdida de sus compañeros de trabajo. Tenía un buen sueldo y ninguna de las preocupaciones que suelen tener los empresarios que son dueños de sus propios negocios.

Afortunadamente para ella, decidió por fin asumir el riesgo y brindarse la oportunidad de cambiar, en un momento ideal en su vida, siendo todavía joven, como para poder afianzarse y prosperar en una nueva actividad.

Estela vivía sola y se dedicaba de lleno a su trabajo. Había tenido una relación que no funcionó y luego no quiso más compromisos afectivos.

Antes de lo hubiera podido imaginar, con su nueva ocupación sus ingresos aumentaron considerablemente, estando en condiciones de mudarse de departamento y de barrio.

Tuvo que viajar al exterior varias veces por cuestiones laborales y en uno de esos viajes conoció a quien hoy es su marido, un próspero empresario que además aún milagrosamente estaba soltero.

Se transformó en la protagonista de una novela de ficción con final feliz, solamente aceptando elegir sin miedo lo que la vida le iba ofreciendo.

http://filosofia.laguia2000.com/filosofia-y-psicologia/el-miedo-a-lo-desconocido

Sana

10 Dic
Asunto: Sana

8 de diciembre

"Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas." Salmo 147:3 (RV 60)
Sana

Hay heridas que dejan marca. Cuando era chico andaba mucho en bicicleta. Y como todo chico, la tenía media rota. No tenía los pedales ni el guardabarros. La bici verde la había heredado de mi hermano mayor. Un día estaba andando, tomé una curva muy cerrada a mucha velocidad y perdí el control. Los pies se salieron de los pedales y casi me voy al piso. Desesperado apoye los pies sobre la tierra, recobré la estabilidad y evite el desastre. No me había dado cuenta, pero en ese movimiento brusco, mi pierna rozó contra el pedal roto y el fierro me hizo un tajo de diez centímetros en el gemelo izquierdo.

Pasaron más de treinta años y la cicatriz sigue estando. Pero todavía me acuerdo la velocidad con la que mi papá actuó cuando me vio caminando con la pierna ensangrentada. No le interesó que estaba haciendo con la bici ni la curva cerrada que había tomado. Solo quiso saber con que me había cortado. Luego analizó la profundidad del corte, lavó bien la zona para que no se infectara, puso alcohol (y eso ardió mucho) y después vendó la herida.

Cuando terminó de vendarla, me abrazó fuerte un rato y después me dijo: No seas pájaro, tenés que tener más cuidado. El abrazo y las palabras cariñosas curaron más que la venda y el alcohol. Al rato ya estaba jugando de nuevo pero con más cuidado.

Dios es tu papá y te ama con amor eterno. Él sufre cada herida tuya y le duele tanto a más que a vos. Dios conoce cada una de tus heridas y sabe lo que sufrís en cada una de ellas. Dios cuenta tus lágrimas y sabe de tu angustia. Por eso cuando te ve herido y sufriendo actúa con velocidad y certeza. Dios busca sanar la herida de tu corazón quebrantado. Difícilmente sangre esa herida, pero puede ser que sea más dolorosa y que deje una cicatriz aun más profunda. Dios te cura con el bálsamo de su Espíritu y te venda con sus manos tiernas.

Dejalo a Dios que te cure, que pueda sanar tu corazón quebrantado, que pueda vendar tu alma triste. Él sabe como curarla. Tal vez que quede la cicatriz, pero seguro que Dios te sana.

REFLEXIÓN - Dios es tu mejor enfermero.



Un gran abrazo y bendiciones

Dany