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¡MUERTE AL VIEJITO PASCUERO

8 Dic
¡MUERTE AL VIEJITO PASCUERO!

Posted: 06 Dec 2009 07:35 PM PST

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Esta es la verdad de la milanesa: “Papa Noel” no existe ni existió. En su difundido diseño actual es tan sólo el esperpéntico producto publicitario de la “Coca-Cola” norteamericana allá por la década del ´30 en el pasado siglo XX.

Tanto éxito alcanzó el modelo que se lo eternizó como emblema definitivo de una Navidad filantrópica, despojada de toda significación cristiana, aunque no religiosa, reducido este estadio como lo fue a un mero sentimentalismo inmanente tan propio de una civilización horizontalista, relativista sincretista esto es, en lenguaje paladino, un mundo que ha dado las espaldas a Dios para colocar al hombre.

Y es inútil intentar “bautizar” a semejante bodrio: “Papa Noel” ha venido para desplazar el Misterio trascendente y sublime de la Natividad del Verbo Encarnado, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que se hace Verdadero Hombre para rescatar y redimir a los hombres mediante el Misterio inaudito de su Pasión, Muerte y Resurrección.

Desde allí brotaban como de cristalina fuente los antiguos gozos navideños (belenes, villancicos, misachicos, etc.) y los niños, entonces, NO recibían regalos sino que los ofrecían al Niño pobre pero infinitamente rico que yacía en un austero pesebre, amamantado por una Virgen, sostenido por un viril Patriarca bíblico, adorado por Magos sabios y misérrimos pastores y glorificado por una multitud de Ángeles celestiales que entonaban las divinas alabanzas y no la pagana exaltación del hombre mundano: “¡Gloria a Dios en las Alturas y paz a los hombres en quienes Él se complace!” (Lc. 2,14).

No, no se recibían regalos, ya que todos y todo se ofrecía para ese Niño misterioso que “hoy nace y eterno es ya”“Todos le llevan al Niño / yo no tengo qué llevarle / le llevo mi corazón / que le sirva de pañales!”.

Así cantaban nuestras preciosas coplas españolas y, por lo mismo, americanas y argentinas. Pero así, o en tono parecido, cantaban también los infinitos villancicos de la extinguida Cristiandad: “¡Noche de paz, noche de amor / todo duerme en derredor / entre los astros que esparcen su luz / bella anunciando al Niñito Jesús!”.

No había ningún “Papa Noel” disfrazado de mamarracho, con este dudoso nombre de notoria filiación galicana. Y no me vengan con que este desagradable personaje que habita ¡en el Polo norte! tiene, ni remotamente algo que ver, con el “Santa Claus” de los países nórdicos o alemanes (cuando todavía éstos eran cristianos) ya que este “Claus” no es sino el apócope de “Nicolás”, vale decir, del que la liturgia romana llama “san Nicolás de Bari”, aunque no fue de Bari (Italia) sino de Patras (Grecia), bien que en la bella ciudad suditaliana se guarden sus sagradas reliquias.

Este santo obispo del s. IV y cuya festividad litúrgica cae en los albores del Adviento (6 de diciembre) ha quedado vinculado en la tradición de algunos países a los obsequios de la Navidad en razón de un curioso episodio de su vida, en general bastante legendaria: un habitante de Patras había perdido toda su fortuna y sus hijas quedaron sin dote corriendo el riesgo de prostituirse. Enterado Nicolás tomó unas monedas de oro y en la oscuridad de la noche las arrojó por la ventana de la casa del hombre desafortunado, relato que recoge el Breviario romano en el II nocturno de su fiesta (cfte. también Buteler, Tº IV) y que ha dado origen al mito de la chimenea.

San Nicolás, al menos en la iconografía latina es representado con mitra (fue, como dije, un obispo) y cualquier otro agregado en el atavío, si se conserva su significación soteriológica, puede admitirse como un aporte de carácter folclórico, inocuo en sí mismo y simpático incluso para los pueblos así representados.

Pero, de ninguna manera es posible identificar al obispo de Mira con esa monstruosa invención de la propaganda yanki que, se lo haya querido o no, ha logrado suplantar definitivamente el sentido salvífico de la Navidad por una francachela (no de alcohol, que al fin de cuentas sería lo de menos) sino de refinada soberbia del “amor del hombre en favor del hombre sin Dios”: ateísmo idolátrico en frontal violación al primer precepto del decálogo: “Yo Yavé soy tu Dios… no habrá para ti otros dioses delante de mí” (Ex. 20,1) y “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente” (Dt. 6,5, cit. por Lc. 10,27).

Así, pues, mis queridos lectores: Nada de sustitutos camuflados ni de dejarse engañar por la “labia” de los pseudo sapientes multimediáticos.

Que en esta nueva Natividad del Verbo según la Carne Él, y sólo Él, colme de alegría y paz nuestros corazones.

Ricardo Fraga

Visto en Argentinidad de Esteban Falcionelli

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No temas – Dios te llama a adorar

8 Dic

El Sermón Dominical
Domingo 6 de Diciembre del 2009

No temas – Dios te llama a adorar
Pastor Tony Hancock

Introducción

En la adolescencia, casi todos llegamos a un momento en el que nada es interesante; todo es aburrido. Al menos, así tenemos que presentarnos al mundo – con aparente sofisticación. Muchos padres han llevado a sus hijos adolescentes de vacaciones a algún lugar bello e interesante, sólo para descubrir que sus hijos parecen estar más interesados en cualquier otra cosa más que el lugar donde están.

El problema está en que muchas personas hoy en día están viviendo todavía en la adolescencia. No hay nada interesante en sus vidas, nada que valga la pena realmente sacrificarse por
experimentar o conocer, simplemente un sinfín de aburrimientos y sinsabores.

El problema, en realidad, es que se nos ha olvidado cómo adorar.
¿Qué es la adoración? La adoración es simplemente reconocer y maravillarnos frente a la grandeza de Dios. Es dejarnos transportar por lo increíble que es El, abandonar nuestra
fascinación con nosotros mismos y darle el valor que El se merece. La adoración puede transformar tu vida.

Hoy vamos a conocer a un grupo de adoradores para aprender de ellos cómo adorar. Dicho sea de paso que estos adoradores eran algo inusuales; no son las personas que hubiéramos esperado
encontrar adorando – pero su ejemplo nos hace ver que cualquiera de nosotros se puede convertir en adorador también.

Lectura: Mateo 2:1-12

2:1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, 2:2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?
Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
2:3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
2:4 Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
2:5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
2:6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.
2:7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; 2:8 y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con
diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. 2:9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.
2:10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. 2:11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. 2:12 Pero siendo avisados por revelación en sueños que no
volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

En esta serie de mensajes, tenemos como tema las palabras de los ángeles a varios personajes de la historia navideña. En varias ocasiones, dijeron: “No temas”. En lugar de dejarnos llevar por
el temor, Dios quiere llenar nuestros corazones de otros sentimientos durante esta temporada navideña. El quiere que dejes el temor y aprendas a adorar.

Esto es lo que hicieron los sabios, o magos. Tradicionalmente los hemos llamado los tres reyes magos, pero no sabemos cuántos eran, ni nos dice el texto que eran reyes. Se ha pensado que
eran tres porque le ofrecieron a Jesús tres regalos, pero en realidad, no sabemos cuántos eran.

Tampoco se nos dice que eran reyes, pero sí eran magos. ¿Alguna vez te has preguntado qué hacían unos magos adorando a Jesús? Ellos se dedicaban a buscar conocimiento en diferentes lugares, incluyendo en la astrología – y sabemos que la astrología es algo que a Dios no le agrada.

Sin embargo, Dios los alcanzó. Sólo podemos especular acerca de cómo lo hizo. Ellos no eran judíos, pero probablemente habían llegado a sus manos copias del Antiguo Testamento entre los
muchos libros que recopilaban.

En el Antiguo Testamento hay una profecía acerca de una estrella que saldría de la descendencia de Israel, un rey que nacería para gobernar; quizás por medio de esta profecía habían llegado
a entender que un rey nacería, y Dios les envió una estrella milagrosa para guiarles al lugar donde estaba. Es increíble hasta dónde llegó Dios en su esfuerzo para que ellos lo
conocieran.

Pero El los alcanzó; y ellos, con la poca luz que tenían, decidieron venir a adorar a este rey recién nacido. Se dirigen, lógicamente, a la capital de la tierra de los judíos, la ciudad
de Jerusalén; al llegar allí, empiezan a buscar al rey para adorarlo. De aquí podemos aprender una lección:

I. La adoración cuesta

Los magos querían adorar a este rey único y especial; para hacerlo, tuvieron que hacer un largo viaje, dedicar mucho tiempo y esfuerzo al proyecto e invertir buenas sumas de dinero. Les
costó mucho llegar a ese momento en el que pudieron arrodillarse frente al niño Jesús y adorarle.

Quizás tenían familias que tuvieron que dejar atrás. Seguramente tenían proyectos que se quedaron parados durante su ausencia. De seguro tuvieron que contratar ayudantes para hacer el viaje tan largo, para su protección. Al menos se ahorraron los gastos de combustible, pues viajaron en camello; pero los camellos también cuestan.

¿Valdría la pena? ¿Sólo para ver a un niño? ¿Será que en su país no había niños para mirar? Claro que valió la pena, porque éste no era cualquier niño; era el Hijo de Dios, el Rey nacido para
dar su vida a fin de comprar a un pueblo especial para su propia pertenencia. Ellos quizás no entendían todo eso; pero habían llegado a entender algo, y no les dolió hacer el sacrificio.

Es que así es la adoración. La adoración cuesta. Cuando tú llegas a comprender lo que Jesús vale, cuando tú llegas a comprender quién es El, estás dispuesto a pagar el precio para
poderle adorar. Jesús mismo contó la historia de un hombre que encontró un tesoro escondido en un campo. Regresó corriendo a casa para vender todo lo que tenía a fin de comprar el campo y quedarse con el tesoro.

Jesús es ese tesoro escondido que tú puedes encontrar, pero quizás te cueste todo lo que tienes. Si entiendes lo que El vale, te parecerá poco. Y te pregunto: ¿estás dispuesto a pagar
el precio para adorar a Jesús de verdad en esta Navidad? ¿Qué tendrás que sacrificar para poder enfocarte en El?

Asegúrate de separar tiempo para meditar en Jesús, para estudiar más acerca de su venida a este mundo y adorarle. No dejes que las fiestas y los regalos y la comida y la familia y Santa Claus y los duendes y todo lo demás te roben el supremo gozo de adorar a Jesús. La adoración cuesta, pero vale la pena.

Volvamos ahora a considerar a los magos. Habían venido de lejos y no conocían la tierra de Judea, pero en otro sentido, ellos eran los más ubicados de todos. Fíjense: el rey Herodes no tenía la menor idea de lo que estaba sucediendo. Cuando él oyó que había nacido un rey, su único pensamiento fue deshacerse de un posible rival.

Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley supieron decir, en base a su conocimiento de la profecía, dónde nacería el Rey Mesías; pero ellos también estaban perdidos, porque no se
les ocurrió visitar Belén para ver si era cierto que había nacido. ¡Qué ironía! Los extranjeros perdidos resultan ser los únicos de la historia que realmente están ubicados. Pero la
realidad es que

II. La adoración concentra

Así como los magos fueron los únicos de la historia que realmente sabían lo que estaba sucediendo, nosotros también nos encontraremos ubicados y centrados cuando aprendamos a adorar.
Sucede que este mundo nos distrae con un montón de tonterías:
quién se acaba de hacer novia de quién, quién le dijo qué a la otra persona, qué está o no está pasando con la economía – es un ruido interminable que nos distrae de lo más importante.

Pero cuando adoramos – allí es que llegamos a ubicarnos, a ver lo que realmente importa, a poder ver la vida como es de verdad, en lugar de desubicarnos en la neblina que este mundo produce.
La adoración es como un limpiaparabrisas que quita de nuestra vista toda la mugre para poder ver con claridad.

Te invito en esta Navidad a enfocarte en Jesús y adorarle, tu Salvador, el que te amó y vino desde el cielo para que pudieras conocer a su Papá. Ven a ver a ese bebé que nació en un lugar
sucio y humilde para que tú pudieras tener una mansión celestial. Ven a adorar a ese bebé que, como hombre, tomó tu lugar y el mío sobre una cruz para que pudiéramos escapar la
condenación. Te aseguro que no verás la vida igual después de hacerlo.

Estos magos, extranjeros y desubicados, no solamente resultan ser los únicos ubicados en la historia; también disfrutan de una protección única. Herodes era un rey anciano, y se había vuelto neurótico en su vejez; hasta mató a unos de sus parientes porque pensaba que estaban tramando su muerte. Era lógico, entonces, que hiciera lo necesario para deshacerse de un rival.

El planeó usar a los magos para encontrarlo, y de seguro no les iría bien después de ser usados para encontrar el niño. Sin embargo, sucede algo insólito después de que ellos llegan a
adorar al niño. Dios les advierte mediante sueños que no regresen a Herodes, y se van seguros a casa por otro rumbo. Es que

III. La adoración cubre

No me pidas que te lo explique, porque no lo puedo hacer; sólo te puedo decir que, cuando adoramos en verdad, somos protegidos por Dios. Dios protege a sus adoradores. Por eso, no tienes que temer que la adoración de Jesús te va a dejar desprotegido, que no tienes tiempo para adorar porque tienes que cuidarte tú mismo.

La adoración cubre. Ven a adorar; no importa lo que estés viviendo, no importa lo que te esté pasando, no importa lo que enfrentes – ven a adorar, y verás que Dios te protege de formas
inesperadas.

Conclusión

Tú fuiste creado para tener comunión con Dios, así como lo tuvieron Adán y Eva en el jardín del Edén. Jesús vino a este mundo precisamente para restaurar lo que habíamos perdido a
causa del pecado. Ahora, la invitación está abierta: ven a adorarle. Ven a adorar a Jesús, el Rey que vino para salvarte.
Si no lo conoces, invítale hoy a entrar en tu corazón y ser tu Señor y Salvador. En esta Navidad, no te pierdas la oportunidad de adorar.

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– ¡Visita la página web del Pastor Tony Hancock!
http://www.pastortony.net

Fuerza

8 Dic

Asunto: Fuerza

6 de diciembre

“Dios es el que me ciñe de fuerza, quien despeja mi camino.” 2 Samuel 22:33
Fuerza

Para Nadir.
El día que Dios libró a David de la persecución de Saúl y de todos sus enemigos, el cantor de Dios compuso esta canción donde cuenta su situación conflictiva y como Dios lo había ayudado.

Estamos en el último mes del año y ya todos se están preparando para las fiestas. Y hay un comentario generalizado que se escucha en todos los ámbitos: Estoy muy cansado, es porque estamos a fin de año. Pareciera como si el año tuviera una batería recargable que se va consumiendo a medida que pasa y que se recarga mágicamente en enero.

Se espera navidad, año nuevo y las vacaciones para descansar y recuperar fuerzas para todo el año que se inicia. Como si los problemas supieran de calendarios y fechas. O como si quince o veinte días de vacaciones pudieran solucionar los problemas de todo el año. David tenía otra solución para el desgano y la falta de fuerzas de fin de año.

Sus problemas eran reales y agotadores. A veces se escucha a personas que se quejan de situaciones irrisorias. Y cuentan agotadas su vida, sin darse cuenta que es lo que todos hacemos todos los días como normal (estudiar, trabajar o cuidar a los hijos). Pero no era el caso de David.

El peso de sus angustias y problemas cotidianos desgastaba el alma y agotaban el ánimo. Perseguido, sin amigos, sin familia, buscado por la justicia como un reo pero sin haber cometido ningún delito, Cansado, solo, triste y angustiado, David no sabía de fechas. El cambio de año no prometía arreglarle nada. Y si pudiera tomarse vacaciones, a su regreso la situación sería la misma.

Por eso en su cansancio extremo, este hombre admirable recurre a Dios. Y puede decir confiado: Dios es quien me ciñe de fuerzas, el que renueva mi vitalidad, quien me sostiene para dar otro paso mañana. Dios es quien lo alivia. Lo viste con su poder divino, lo asiste con su potencia eterna, lo alienta con su fuerza celestial. Y lo hace avanzar. Dios es quien despeja su camino de escombros y trabas. Dios hace ligera su carga.

Para este fin de año, David te recomienda encontrar el descanso en Dios. Si te sentís agotado porque es diciembre, Dios puede despejar tu camino y sostiene tu alma.

REFLEXIÓN – Dios te fortalece, no te canses.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany