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CRISTO HA DADO SU VIDA

14 Oct

CRISTO HA DADO SU VIDA

Posted: 13 Oct 2009 10:46 PM PDT

Cristo murió y resucitó, para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos.

Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando El se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará. Debido a la angustia de su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.

¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria?

Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que uno murió por todos, por consiguiente, todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Porque El estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros que por medio de El sois creyentes en Dios, que le resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y esperanza sean en Dios.

Ro. 14:9 Is. 53:10,11 Lc. 24:26 II Co. 5:14,15 Hch. 2:36 I P. 1:20,21

http://mensajescristianos.net/jesus/cristo-ha-dado-su-vida.html

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LA METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

14 Oct

LA METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN
(Y EL BASTARDEO DE LOS DESCONOCEDORES OBSTINADOS)

Por Nidia G. Osimani

Dijera mi amigo Christian Sanz, Director Ejecutivo de Tribuna de periodistas: “Nidia, cualquiera habla y opina de cualquier cosa en cualquier lado y lo único que dicen son idioteces”.
Y para mi asombro lo toma con la misma calma cuando algún colega “inescrupuloso” lo plagia alevosamente, mientras suele agregar: “Ya ni me caliento, estoy acostumbrado”.
A mi no me sale. No me pasa nada de eso. Ni chinches me agarro cada vez que me plagian, las mismas chinches que no puedo disimular cuando vienen a mí alumnos de posgrados, o de carreras universitarias o terciarias desesperados pidiéndome ayuda porque no les aprueban sus tesis y no pueden graduarse. No por los alumnos, claro está, sino por los docentes que hay detrás.
Lo que genera mi molestia no es que tengan errores de interpretación o elaboración o metodológicos.no, no. eso sería lo razonable y entendible. Lo absurdo de la cuestión estriba en el hecho de que sus mismos docentes son los que en el marco de no entender un rábano de la materia (primera pregunta acerca de cómo o “por quién” están frente a esas cátedras), les corrigen como malo lo que está bien y de puro “desconocedores” les re-re-re corrigen sobre lo que ellos mismos les corrigieron, re corrigieron , re-re corrigieron y re-re-re corrigieron. resultando como corolario de tanta re-re-re corrección que la tesis o el proyecto terminan quedando exactamente igual a como los alumnos se los presentaron originalmente, ante lo cual, los “docentes re-re-re corregidores”, quedan en una vergonzosa evidencia de ser unos “perfectos desconocedores” de la metodología de la investigación, cuando dan la tesis en cuestión, por “correctamente corregida” y ahí es donde finalmente la aprueban!!!!!
Y esta es la parte en que suena dentro de mi cabeza una de las célebres frases de mi madre: “Pero Nidia, ¡¡¡estamos todos locos!!!, esto ya excede todos los límites”. Si mamá, y si no estamos se esmeran mucho en que nos volvamos, justamente excediendo todos los límites.
Quien ame profundamente la investigación y se dedique a ella desde prácticamente toda su vida, como es mi caso, tanto en el ámbito formal académico, como laboral o desde lo informal, sencillamente por el placer de llegar al fondo de las cosas y “saber”, como deleite del ser, de la realización individual a través del conocimiento, siente una profunda decepción ante tanta vulgarización de una disciplina cuyas características la sitúan por encima de las demás en tanto es la herramienta que permite saber más y mejor sobre todas ellas.
Uno de los elementos clave que caracterizan a un “investigador genuino” es precisamente su tendencia a la observación, ejercitándose en la abstracción de juicios previos de valor y el sustento intelectual del 1) No sé; 2) Parecería que..; 3) Trataré de corroborarlo; 4) Si no lo puedo validar o refutar, no lo desecho, modifico la metodología hasta ver si puedo obtener alguna conclusión; 5) Si no obtengo una conclusión, no lo etiqueto, lo dejo a un lado, porque quizás alguna vez se pueda saber algo al respecto.
Una de las cuestiones mas interesantemente descabelladas es que muchos docentes creen (eso da la pauta de las limitaciones en cuanto al conocimiento de la temática en cuestión), que para cualquier investigación se puede usar el mismo método, y repiten como loros un menú de ítems a incluír en una tesis que a veces no tienen ni razón de ser.
Si bien una tesis o un proyecto tienen una estructura formal (de ahí el nombre “metodología de la investigación”), presentan variantes según el método empleado, el objeto de estudio y lo que se quiere encontrar o validar.
Una de mis especializaciones es la aplicación justamente de modelos matemáticos que permitan explicar, comprender, validar o refutar ciertos fenómenos. En ese contexto utilizo fórmulas diversas, complejas y que muchas veces arrojan resultados ni siquiera esperados.
Hace tres días, se comunicó conmigo un alumno de un postgrado de una prestigiosa universidad nacional, literalmente desesperado porque lleva un año y medio rebotando con una tesis en la que debió emplear métodos estadísticos para encontrar ciertas respuestas.
En fin, no viene al caso describir de qué se trataba la cosa porque sería muy extenso hacerlo, pero si es dable destacar que este pobre cristiano era tomado “literalmente por idiota” por un docente contrariado a causa de la “hipotética” falta de comprensión del alumno.
Como a cada uno de sus compañeros le habían tocado temas diferentes no tenía con quién cotejar, y casi al borde de ataque de ira se comunicó conmigo por alguien que le había pasado mi dato.
Luego de un rato de conversación y cuando logré que desistiera de su deseo incontenible de realizar prácticas pugilísticas en el rostro del docente, empezamos a analizar el asunto.
Grande fue mi sorpresa cuando advertí que el modelo matemático impuesto por el docente era uno cuya aplicación resulta imposible en la resolución de casos como el de referencia.
¿”Se puede ser tan torpe?”, pensé.. Pero no se lo dije al alumno para no reflotar su inquietud boxística.
En resumen, y sin entrar en detalles innecesarios, aplicó el otro modelo que le sugerí y se lo mostró al docente con el resultado que éste esperaba, ante lo cual satisfecho le dijo: “bueno, está bien, te permito que lo resuelvas de esta manera si te es mas fácil, pero anda sabiendo que esto se puede resolver con el otro modelo también”.
Cuando el alumno me comentó el fin de la historia, recuerdo haberla asociado con esos test para niños pequeños en los que deben colocar el triángulo en el agujero correspondiente, una esfera de la misma forma, un cubo donde va el cubo, etc., mientras me preguntaba si el docente en cuestión habría sorteado con éxito ese test en sus primeros añitos de vida..En fin, suponiendo que lo haya hecho, algo severo debe haberle pasado a su humanidad para haberse perturbado de semejante manera.
Muy bien, concluída la correspondiente “catarsis”, retomo la rutina de mis “metodológicas” tareas, que esta vez incluyen informes estadísticos de los mas pesaditos algoritmos en su especie..mientras me pregunto ¿Le llegará a los docentes en cuestión el mensaje?, “Dejen de torturan alumnos con herramientas cuyo manejo desconocen, y en todo caso enseñen lo que verdaderamente saben”. ¿No suena lógico?

Nidia Osimani

periodicotribuna

Probabilidades matemáticas de que Jesús cumpliera las profecías

14 Oct

Probabilidades matemáticas de que Jesús cumpliera las profecías

De estebanmoras
Este material es del libro “Evidencia que exige un veredicto” de Josh McDowell:

“Las siguientes probabilidades son tomadas de Peter Stoner en Science Speaks (La Ciencia Habla, Moody Press 1963) para mostrar que la coincidencia se elimina por la ciencia de la probabilidad. Stoner dice que usando la ciencia moderna de la probabilidad en referencia a ocho profecías, ‘encontramos que la probabilidad que cualquier hombre que haya vivido hasta nuestros tiempos y haya cumplido las ocho profecías es de uno entre 1017.’ Esto sería 1 en 100,000,000,000,000,000. Para que nosotros podamos comprender esta abrumadora probabilidad, Stoner lo ilustra suponiendo que tomáramos 1017 monedas de plata de 1 dólar y con ellos cubriéramos la superficie del estado de Texas. Estas cubrirían todo el estado a una profundidad de dos pies (aproximadamente 61 centímetros). Ahora marquemos uno de estos dólares de plata y revolvamos toda la masa completamente, sobre todo el estado. Vendémosle los ojos a un hombre y digámosle que puede viajar tanto como él desee, pero deberá escoger un dólar de plata y decir que es el correcto. ¿Cuan probable sería que él escogiera el correcto? Tan probable como que los profetas hayan escrito ocho profecías y que todas se hubieran cumplido en el mismo hombre.”

Stoner considera 48 profecías y dice “encontramos que la probabilidad que un hombre haya cumplido las 48 profecías sería de 1 entre 10157, o sea 1 entre 10,00,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,
000,000,000,000,000,000,000,000,000,000, 000, 000,000,000,000,000,000,000, 000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000 000,000,000.” (Esta información fue tomada del libro Evidencia que Demanda un Veredicto de Josh McDowell.)

El número estimado de electrones en el universo es de alrededor de 1079. Debería ser un tanto evidente que Jesús no cumplió las profecías por accidente. El era quien dijo ser, el único camino.

A continuación: Lo que está en negrita es el tema de una profecía, lo que está en rojo es la profecía en el antiguo testamento y lo que están en azul es el cumplimiento de la profecía en Jesús:

Nacido de la simiente de la mujer

Génesis 3:15

“Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre su simiente y la simiente tuya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón”

Mateo 1:20

“Pensando él en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es’.”

Nacido de una virgen

Isaías 7:14

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel.”

Mateo 1:18,25

“El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando comprometida María, su madre, con José, antes que vivieran juntos se halló que había concebido del Espíritu Santo … [José] no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito, y le puso por nombre Jesús.”

Hijo de Dios

Salmo 2:7

“Yo publicaré el decreto, Jehová me ha dicho: ‘Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy’.”

Mateo 3:17

“Y se oyó una voz de los cielos que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia’.”

Descendiente de Abraham

Génesis 22:18

“En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz.”

Mateo 1:1

“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”

Hijo de Isaac

Génesis 21:12

“Entonces Dios le dijo a Abraham: ‘No te preocupes por el muchacho ni por tu sierva. Escucha todo cuanto te diga Sara, porque en Isaac te será llamada descendencia’.”

Lucas 3:23,34

“Jesús, al comenzar su ministerio, era como de treinta años, hijo, según se creía, de José hijo de Elí … hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor…”

De la casa de David

Jeremías 23:5

“Vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso y actuará conforme al derecho y la justicia en la tierra.”

Lucas 3:23, 32

“Jesús, al comenzar su ministerio, era como de treinta años, hijo, según se creía, de José hijo de Elí …hijo de David, hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Salmón, hijo de Naasón…”

Nacido en Belén

Miqueas 5:2

“Pero tú, Belén Efrata, tan pequeña entre las familias de Judá, de ti ha de salir el que será Señor en Israel; su orígenes se remontan al inicio de los tiempos, a los días de la eternidad.”

Mateo 2:1

“Cuando Jesús nació, en Belén de Judea, en días del rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos sabios …”

Sería un profeta

Deuteronomio 18:18

“Un profeta como tú les levantaré en medio de sus hermanos; pondré mis palabras en su boca y él les dirá todo lo que yo le mande.”

Mateo 21:11

“Y la gente decía: ‘Este es Jesús, el profeta, el de Nazaret de Galilea’.”

Sería un sacerdote

Salmo 110:4

“Juró Jehová y no se arrepentirá: ‘Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”

Hebreos 3:1

“Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús.”

Hebreos 5:5-6, “Por eso, Tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino que fue Dios quien le dijo: ‘Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy’. Como también dice en otra parte: ‘Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.’”

Sería un rey

Salmo 2:6

“Yo he puesto mi rey sobre Sión, mi santo monte.”

Mateo 27:37

“Pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ‘Este es Jesús, el rey de los judíos’.”

El juzgará

Isaías 33:22

“Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro rey. ¡El mismo nos salvará! ”

Juan 5:30

“No puedo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió.”

Sería precedido por un mensajero

Isaías 40:3

“Voz que clama en el desierto.’¡Preparad un camino a Jehová; nivelad una calzada en la estepa a nuestro Dios!’”

Mateo 3:1-2

“En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: ‘¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!’”

La crucifixión

Salmo 22:1,11-18

“Al músico principal; sobre Ajelet-sahar [La gacela de la aurora]. Salmo de David. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? … No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay quien e ayude. Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado. Abrieron contra mí su boca como león rapaz y rugiente. He sido derramado como el agua y todos mis huesos se descoyuntaron. Mi corazón fue como cera, derritiéndose dentro de mí. Como un tiesto se secó mi vigor y mi lengua se pegó a mi paladar. ¡Me has puesto en el polvo de la muerte!

Perros me han rodeado; me ha cercado una banda de malignos; desgarraron mis manos y mis pies. ¡Contar puedo todos mis huesos” Entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos y sobre mi ropa echaron suertes.”

Lucas 23:33

“Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, lo crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y uno a la izquierda.”

Juan 19:33

“Pero cuando llegaron a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.”

Juan 19:23-24

“Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces dijeron entre sí: ‘No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será.’ Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura, que dice: ‘Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes’. Y así lo hicieron los soldados.”

fuente: http://seguidoresdelreydereyes.blogspot.com/2009/10/probabilidades-matematicas-de-que-jesus.html

Examinando la Maravillosa Cruz

14 Oct

Examinando la Maravillosa Cruz

Comprendiendo que la Expiación es algo más que comprender una teoría.

Busque en Google las palabras expiación junto con iglesia emergente, y su monitor pronto se recalentará en unos cuantos grados. Un debate en vivo (y no siempre civilizado) ha surgido entre quienes defienden las teorías clasicas de la Expiación y quienes las aprecian como una variación de la caricatura que Dorothy Sawyers dibujó hace 60 años:

ios quería maldecir a todo el mundo, pero su sadismo vengatigo fue saciado por la crucifixión de su propio Hijo, quien era verdaderamente inocente, y, por lo tanto, una victima particularmente atractiva.  Ahora Él maldice solamente a las personas que no siguen a Cristo o que nunca han escuchado de Él.

Desde la muerte de Jesús hace casi 2000 años, Teólogos comoOrigenes, Anselmo de Canterbury, Abelardo y Juan Calvino han propuesto maneras de entenderla: Como un rescate pagado a Satanás, una Satisfacción requerida por Dios, una influencia moral para la humanidad, una sustitución penal por el castigo de la humanidad. Algunas de estas teorías, haciendo referencias a sacrificios animales y a la ira de Dios, difícilmente convencen en estos tiempos modernos.

La Cruz es la imagen central del Cristianismo, y nos da una prueba vívida que, en las palabras del novelista Flannery O’Connorha sido, por todo su escándalo, hallada por Dios como algo por lo que vale la pena morir“. Sin embargo los teólogos de alguna manera deben explicar como la muerte de Jesús difiere en esencia de la muerte de cualquier otro líder. ¿Qué lo hizo necesario, y exactamente cómo afectó nuestra relación con Dios?

Durante la Semana Santa el año pasado, me encontraba reflexionando un poco en la justificación teórica de la Expiación en sus fundamentos prácticos.

Tres ideas de esa semana:

  • La Cruz hizo posible una nueva intimidad con Dios. Tres de los evangelios mencionan que en momento de la muerte de Jesús, una gruesa cortina dentro del temlo se rasgó de arriba a abajo, exponiendo el Lugar Santísimo. Tradicionalmente, una vez al año, en el día de la Expiación (Yom Kippur), el sacerdote podía entrar el temible Lugar Santísimo. Las preparaciones incluían baños rituales, vestimentas especiales, y cinco sacrificios de animales, y aún así el sacerdote ingresaba con aprehensión de cometer una ofensa. Él llevaba puestas campanas en su cadera y una cuerda alrededor de su tobillo para que si la campana se silenciara, otros sacerdotes pudieran recuperar su cuerpo.
El libro de Hebreos expone un vívido contraste: el autor afirma que los creyentes ahora pueden “acercarse al trono de gracia con confianza(4:16). Ninguna imagen puede ser tan impactante para los judíos devotos que el entrar con franqueza en el Lugar Santísimo. Por lo tanto, concluye el autor de los Hebreos, “acerquémonos confiadamente a Dios(10:22). Gracias a Jesús, no necesitamos una cortina protectora, Dios ha provisto un Mediador suficiente para siempre.

Mientras visitaba los Estados Unidos en 1962, el teólogo Karl Barth se enfrentó a una pregunta que precisaba cuando exactamente había sido salvado. Barth respondió “sucedió una tarde en el año 34 dc cuando Jesús murió en la cruz“. El amor encuentra su camino de sobreponerse a todos los obstaculos de unirse con el amado, sin importar el costo.

  • La Cruz revela los límites de los logros humanos. Pabloescribió “y despojándo a las potestades y autoridades, las exhibió en un espectáculo público, triunfando sobre ellas en la cruz” (Col 2:15). Poncio Pilato hizo que se escribiera el crimen de Jesús -“Rey de los Judios“- en tres idiomas, un tributo irónico a la parodia de justicia. De hecho fue un espectáculo público cuando las refinadas autoridades de la época se agruparon frente a un hombre inocente, y el sistema de justicia más renombrado ejecutó la sentencia.
Winter Thomas Merton señala que “nadie vió la Resurrección. Todo el mundo vió la Crucifixión. Todo el mundo ve la Crucifixión. La Cruz está en todas partes“. Debe darnos una pausa, este símbolo de contradicción, cuando somos tentados a mirar a la pólitica o la ciencia para resolver los problemas más profundos de la humanidad. Cristo expuso como dioses falsos los mismos poderes en el que hombres y mujeres se enorgullecen de invertir mayor esperanza.
  • La Cruz trae a la luz una calidad inesperada de la divinidad: humildad. Como Pablo expresa en Filipenses 2: “su actitud debiera ser la misma que Cristo Jesús: quien siendo en forma de Dios, no consideró su igualdad con Dios como cosa a que aferrarse sino que se despojó a si mismo… se humilló a si mismo y se hizo obediente hasta la muerte – ¡incluso hasta la muerte en la cruz! ” (v. 5-8). El pobre y aquel que se encuentra en desventaja responden por instinto a esta identificación personal: observe los sermones en Appalachia o las comunidades de base en América Latína que se centran en la Cruz. Los novelistas también lo saben: Graham Greene, Georges Bernamos e Ignazio Silone la hicieron del sacramento conmemorando la muerte de Jesús la pieza principal de sus más finas obras.

Cualquier otra cosa que podamos decir al respecto, la Expiación cumple el principio Judío que solo uno que ha sido herido puede perdonar. En el Calvario, Dios escogió ser herido.

Los Beneficios del Quebrantamiento

14 Oct

Los Beneficios del Quebrantamiento
Por qué a veces deseo haber sido alcohólico.

Escuchando la retórica de esta temporada de elecciones, uno puede asumir que un nuevo lote de políticos en Washington resolverá los problemas que enfrenta este país, sin mencionar el planeta. Elijan al candidato X, y él o ella hará frente al calentamiento global, resolverá la crisis de salud, eliminará la pobreza, corregirá la economía, y unirá un país dividido.

Para dos problemas, sin embargo, ningún político se atreve a ofrecer una solución: la muerte y la maldad. Endémicos a la condición humana, estos dos nos perseguirán a todos, durante todos los días. sin embargo estos son los problemas que el evangelio promete solucionar – no a través de la política o la ciencia, sino a través de un proyecto de recuperación iniciado en el Gólgota.

Eruditos de la biblia señalan que Romanos 3 es la expresión mas compacta de las buenas nuevas. Antes de revelar la cura a estos dos problemas, Pablo debe detallar la impotencia de la humanidad para encontrar una solución que no sea externa. Al igual que un médico, tiene que crear la impresión en el paciente de la terrible naturaleza de la enfermedad antes de presentar la cura.

Estoy sorprendido por las tres categorías de pecadores para Pablo en Romanos 1 y 2. Comienza la lista con los violadores flagrantes: pervertidos depravados, quienes odian a Dios (aunque, curiosamente, también menciona pecados “diarios” como la ira, envidia, la murmuración y el desobedecer a los padres).

Así como sus buenos ciudadanos lectores asienten conscientemente, engreídos en su superioridad moral hacia tales pecadores, Pablo gira la mesa en el capítulo 2: “Por eso eres inexcusable, hombre, tú que juzgas quienquiera que seas, porque al juzgar a otro, te condenas a ti mismo, pues tú, que juzgas, haces lo mismo.

Yo podría nunca haber robado un banco, pero ¿alguna vez he evadido los impuestos? o ¿he hecho trabajos de restauración en mi casa sin llenar los permisos para construcciones? o ¿he ignorado una necesidad apremiante debido a una fatiga de la compasión? Pablo sigue la lógica de Jesús en el Sermón del Monte: homicidio y adulterio Difieren del odio y la lujuria solamente en aspecto de escala. De hecho, la flagrante persona malvada tiene una ventaja peculiar de su tipo: un giroscopio interno de la consciencia que registra un sentido de estar fuera del camino.
la flagrante persona malvada tiene una ventaja peculiar de su tipo: un giroscopio interno de la consciencia que registra un sentido de estar fuera del camino.

Una vez acepté una conferencia entre Cristianos envueltos en programas de doce pasos como los alcohólicos anónimos. Mientras conversaba con los asistentes y reflexionaba que decir, finalmente decidí en el título irónico, “Por qué desearía haber sido un alcohólico” Se me ocurrió que lo que los alcohólicos en recuperación confiesan cada día – sus fallas personales, y la diaria necesidad de gracia y ayuda de parte de sus amigos y de un Poder Superior – representan vallas altas para aquellos de nosotros que nos enorgullecemos e nuestra independencia y autosuficiencia.

Pablo reserva sus comentarios mas feroces para una tercera categoría, los santurrones quienes en su día comprendían a los Judíos que observaban la ley escrupulosamente. Como Fariseo de Fariseos, conocía el patrón muy bien, como su pronombre lo atestigua. Él se refiere a los pervertidos como “ellos” y a los buenos ciudadanos como “tú”. Pero cuando discute la justicia propia, Pablo cambia a primera persona en plural. “¿Que diremos entonces?¿Somos nosotros mejores?¡de ninguna manera!”

En los días de la mayor santurronería, después de todo, Pablo había perseguido a los Cristianos y asistido al apedreamiento de Esteban. Él conocía el peligro que acompaña el sentimiento de la superioridad moral. Así como la negación puede mantener a una persona sin acudir al doctor por causa una lesión o bulto en la piel, poniendo así en peligro su vida, la negación del pecado puede llevar a consecuencias mucho peores. A menos que aceptemos el severo diagnóstico, no buscaremos una cura.

La descripción confesional de Pablo acerca de la santurronería me recordó sobre un peculiar intento del Señor Scott Peck de identificar un nuevo desorden siquiátrico denominado maldad. En su libro People of the Lie [el Pueblo de la Mentira], Peck investigó los tipos de maldad y concluyó, junto con Pablo, que el tipo de maldad más peligroso es el más sutil. Todos nosotros condenamos a los abusadores y a quienes maltratan a los niños – pero, ¿que de los padres manipuladores, controladores que habrán tenido el mismo efecto devastador en sus hijos? Peck consiguió estas sorprendentes características de la maldad: conducta de culpar a otros, intolerancia a la crítica, preocupación exagerada por la imagen pública y una auto-imagen de respetabilidad, e intelectualidad pervertida.

Pablo concluye, “No hay justo, ni aun uno”. en quizá el más oscuro pasaje de la Biblia entera, él une la descripción anatómica de las lenguas mentirosas, las gargantas mórbidas, labios venenosos, bocas resentidas, pies violentos, y ojos arrogantes (3:10-18). Todas las cuales establecen la magnifica presentación del evangelio iniciando con Romanos 3:21, la explicación de la justificación por fe que incendió la llama de la Reforma.

La gracia de Dios, la única solución a la muerte y la maldad, viene gratis, aparte de la ley, aparte de cualquier esfuerzo humano hacia la auto superación. Para un regalo gratuito, solamente necesitamos mantener abiertas nuestras manos necesitadas – el gesto más difícil de todos para una persona malvada o santurrona.
Fuente: Christianity Today

http://yanceyespanol.blogspot.com/2008/06/los-beneficios-del-quebrantamiento.html

LA SUPREMACÍA DE DIOS AL PREDICAR – La Seriedad y el Regocijo De la Prédica. –

14 Oct

05-LA SUPREMACÍA DE DIOS AL PREDICAR – La Seriedad y el Regocijo De la Prédica. – Por John Piper

La Seriedad y el Regocijo De la Prédica.

Hace doscientos cincuenta años, la prédica de Jonathan Edwards provocó un gran despertar en las iglesias. Fue un gran teólogo (hay quienes dicen que nadie como él en la historia de la iglesia), un gran hombre de Dios y un gran predicador. Resulta imposible copiarle estrictamente, mas, mucho podemos aprender de este hombre, especialmente acerca del tema de su pesada carga por predicar.

Desde cuando era joven fue fervoroso y intenso en todo lo que hizo. Una de sus decisiones colegiales fue, “resuelvo vivir con todas mis fuerzas mientras viva”. Sus prédicas fueron serias de principio a fin. En vano buscará usted una broma en los 1200 sermones que dejó.

En 1744 en un sermón de ordenación dijo: “Si un ministro tiene luz sin calor y entretiene (a sus oyentes) con discursos aprendidos, sin el sabor del poder de la deidad, o con alguna apariencia de espíritu fervoroso, y celo por Dios y el bien de las almas, podrá agradar a los oídos hambrientos, y llenar las mentes de sus gentes con asuntos vanos, pero seguramente no enseñará a sus corazones, o salvará sus almas”. (1)

Edwards tuvo una tremenda convicción de la realidad de las glorias del cielo y de los horrores del infierno, que volvió sus prédicas tremendamente honestas. Fue duramente criticado por su participación en el fervoroso reavivamiento. Clérigos de Boston tales como Charles Chauncy, juntamente con otros le acusaron de sacudir con demasiado emocionalismo el serio temor acerca de la eternidad. Edwards respondió así:

Si alguno de ustedes que es cabeza de familia, viera a uno de sus hijos que está en medio de una casa que está quemándose y se encuentra ante el inminente peligro de ser consumido por las llamas, que sin darse cuenta del peligro rehusara escapar, a pesar de que usted ya le hubiera hablado repetidas veces advirtiéndole del peligro, ¿Acaso llegaría usted a hablarle de una manera fría e indiferente? ¿No le gritaría, y le advertiría y le mostraría el peligro así como su insensatez al demorarse, de la manera más vívida que le fuera posible? ¿Acaso la naturaleza misma no enseña esto, y le obliga a usted? Si usted continuara solo hablándole de una manera fría, tal como es acostumbre hacerlo en una conversación sobre temas indiferentes, ¿Acaso los que le rodean no comenzarán a pensar que usted ha perdido la razón? Si entonces nosotros que cuidamos de las almas supiéramos lo que es el infierno, visto la condición de los condenados o de alguna manera nos volviéramos sensible a cuan terrible era su caso… y viéramos a nuestros oyentes en eminente peligro, y que ellos no percibieran el peligro… ¿sería moralmente imposible evitar que nosotros expusiésemos con sinceridad ante ellos lo espantoso de esa calamidad a la que están expuestos… y advertirles que huyan de ella, y aun gritarles desaforadamente? (2)

De los testimonios de sus contemporáneos, sabemos que los sermones de Edwards eran tremendamente poderosos en su efecto sobre las gentes de su congregación de Northampton. No es porque él fuera algo así como un orador dramático como lo fue George Whitefield. En los días del despertamiento aun escribió todos sus sermones y los leyó con pocas gesticulaciones.
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Entonces ¿Donde estaba su poder? Sereno Dwight, quien recopiló sus memorias, atribuía su éxito en parte a “la profunda y penetrante solemnidad de su mente. En todo momento siempre tuvo una solemne conciencia de la presencia de Dios. Esto era visible en su apariencia y su semblante. Sin duda tenía una controlada influencia para todo lo que preparaba para el púlpito, que era manifiesta en todos sus servicios. Sus efectos en la audiencia eran inmediatos e irresistibles”.

No había estudiado variaciones de la voz, ni fuertes énfasis. Escasamente gesticulaba, o aun se movía, y no hacía ningún intento de elegancia para su estilo, o para embellecer su estampa, para satisfacer el gusto y fascinar la imaginación. Pero si usted considera la elocuencia como el poder de presentar una verdad importante ante una audiencia tremendamente cargada de argumentos y con tal intensidad de sentimientos que el alma entera del disertante es llevada en cada parte de la concepción y su entrega de modo que la solemne atención de toda la congregación esté fija de principio a fin, y dejan las impresiones de que no pueden ser borradas; Mr. Edwards fue el hombre más elocuente que he oído. (4) Intensidad de sentimientos, argumentos de peso, mente penetrante, sabor de piedad, espíritu fervoroso, celo por Dios – tales son las señas de la “seriedad de una prédica”. Si hay algo que podamos aprender de Edwards es tomar nuestro llamamiento en serio no menospreciando la Palabra de Dios y la acción de predicar.

Cien años después de Edwards en Escocia un malintencionado pastor llamado Thomas Chalmers fue convertido en su pequeña parroquia de Kilmany. Se convirtió en un poderos evangelizador para las misiones mundiales desde su pastorado en Glasgow y desde su atril de la Universidad de San Andrés y más tarde en Edimburgo. Su fama y poder en el púlpito fueron en su tiempo legendarias.

Sin embargo, de acuerdo a James Stewart, Chalmers predicaba con un desconcertante acento provincial, con una casi total falta de gestos dramáticos, ceñido firmemente al texto con su dedo siguiendo las líneas del manuscrito conforme leía”.(5) Andrew Blackwood se refiere a Chalmers como “atado al manuscrito, empleando largas frases” (6) ¿Cual pues, era su secreto? James Alexander quien por ese tiempo enseñaba en Princeton le preguntó a John Mason a su regreso de Escocia, por qué Chalmers era tan efectivo, a lo que Mason respondió: “Es por la honestidad que lleva en su sangre”. (7)

Deseo dar tan fuerte convicción como las palabras puedan comunicar, que el trabajo de predicar debe de ser realizado con “máxima honestidad”. No corramos el riesgo de una imitación mecánica de Edwards y Chalmers y sus padres Puritanos. Hemos descendido tanto de sus conceptos de prédica que no les podríamos imitar si tratáramos. Hablo de descender porque ya sea que se deba leer un manuscrito o que el sermón sea de dos horas de largo y sus frases complicadas con algunas historias, el hecho es que la gloria de estos predicadores fue su honestidad – una sinceridad que podemos llamar seriedad. La mayoría de las personas tienen muy poca experiencia de profundos, sinceros, reverentes y poderosos encuentros con Dios al predicar, y la única asociación que viene a sus mentes cuando tal noción es mencionada, es que el predicador es de mal genio o aburrido o lúgubre o triste o áspero o inamistoso.

Si usted intenta traer un santo silencio sobre la gente en un servicio de adoración, tenga la seguridad que alguien dirá que la atmósfera es inamistosa o fría. Todo lo que muchas gentes pueden imaginar es que la ausencia del hablar, significará la presencia de una rígida, rara y poco amigable atmósfera. Debido a que tienen poca o ninguna experiencia con el profundos regocijo
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en momentos de seriedad, ellos buscan la alegría de la única manera que saben – siendo superficiales, alegres y habladores. Los pastores se han acostumbrado a esta corta visión de gozo y amistad que ahora se cultiva por toda la tierra, rebajando el púlpito y la palabra casual, que hace que la honestidad de Chalmers y la penetrante solemnidad de la mente de Edwards, sean impensables. El resultado es que los Domingos se hacen o dicen prédicas plagadas de trivialidades, ligerezas, descuidos, petulancia y un espíritu sin nada de eternidad e infinitas proporciones. Si fuera a colocar mi tesis en una frase bien pensada, sería así: La alegría y la seriedad deberían de estar entretejidas ambas en la vida y la prédica del pastor en forma tal de sosegar el alma descuidada y endulzar las cargas de los santos. Hablo de “endulzar” porque se aplica a la capacidad del gozo que tengo en mente, de mitigar el sufrimiento, que evita pequeños y volubles intentos de provocar el gozo en una congregación. El amor por la gente no resta valor a preciadas realidades (de ahí el llamado a la seriedad), y el amor a las gentes no les pone cargas de obediencia sin proporcionarles la fuerza del gozo de ayudar, para ayudarles a llevarlas (de ahí el llamado al regocijo) El gozo en predicar es un acto de amor. La gente siempre se admira cuando digo que si un pastor ha de amar verdaderamente a su gente, deberá diligentemente buscar su felicidad en el ministerio de la Palabra. La gente ha sido consistentemente enseñada a que para ser una persona amorosa debes abandonar la búsqueda de tu propia felicidad. Está bien recibirla como un inesperado y no buscado resultado de amar (si ello fuera psicológicamente posible), pero no está bien dedicarse a ser feliz.

Yo afirmo lo contrario: Si eres indiferente a tu gozo en ministrar, eres indiferente a un elemento esencial del amor. Y si intentas abandonar tu gozo en el ministerio de la Palabra, lucharás contra Dios y tu gente. Considere Hebreos 13:17 “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría (meta charas), y no quejándose (stenazontes) porque esto no es provechoso a ti. (alusiteles gar humin touto)

Un pastor que lea esto no puede ser indiferente a su gozo si ama a su gente. El texto dice que el ministerio sin gozo no ayuda a las gentes. Mas el amor va con provecho para nuestra gente. Así, el amor no puede olvidar el cultivo de su propio gozo en la ministración de la Palabra. Pedro lo pone en la forma de un mandato: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto”. (1 Ped.5:2/3) “Voluntariamente” y “ánimo pronto” son sencillamente dos términos diferentes de alegremente. Una de las razones por lo que el elemento esencial del amor es el contentamiento por nuestro trabajo, es que usted no puede siempre dar aquello que no tiene. Si usted no da alegría, no da el evangelio; lo que da es legalismo. Un pastor que toma su trabajo como obligación, sin alegría, traslada ese mismo espíritu a su gente y su nombre es hipocresía y atadura legalista, no la libertad para aquellos cuyo yugo es liviano y cuya carga es ligera. Otra razón es, que un pastor que no está en verdad alegre en Dios, no le glorifica. No puede hacer que Dios luzca glorioso, si el conocer y servir a este Dios, no le produce alegría a su alma. Un conductor de turismo en los Alpes, aburrido y carente de entusiasmo, contradice y deshonra la majestad de las montañas.
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Phillips Brooks tenía razón en su estimación de que para que un predicador tenga éxito, debe de gozar plenamente con su trabajo, porque “su máximo gozo es la gran ambición que tiene al frente, de glorificar al Señor y de salvar las almas de los hombres. No hay en la tierra gozo comparable… Conforme leemos sobre la vida de todos los predicadores más destacados del pasado, o conforme conocemos a los hombres que son poderosos predicadores de la Palabra hoy en día, sentimos cuan verdadera y profundamente el ejercicio de sus ministerios les deleita” (3)

La alegría de predicar es esencialmente bíblica si amaramos a los hombres y glorificáramos a Dios – y estas son las dos grandes finalidades de la prédica.

Pero existe una gran diferencia entre el gozo de Edwards y las risas y chistes de muchos pastores en los cuales los hilos de felicidad no están entretejidos con una santa seriedad. Edwards dijo: “Toda grata devoción que sea dulce aroma a Cristo y que llene el alma de un Cristiano con dulzura celestial y fragancia son afecciones de corazones quebrantados… Los deseos de los santos entre más sinceros, son deseos humildes: su esperanza es una esperanza humilde; su gozo aún cuando sea inexplicable y lleno de gloria es un gozo humilde de quebrantado corazón…” (9) Hay algo acerca de la ligera carga de nuestros pecados, comparada con la magnitud de la santidad de Dios y la seriedad de nuestro llamado, que debería de producir un aroma de humilde seriedad a la alegría de nuestra predica.

La seriedad en la prédica es apropiada porque la prédica es el medio dispuesto por Dios para la conversión de los pecadores, el despertar de la iglesia y para la preservación de los santos. Si la prédica falla en su cometido, las consecuencias son infinitamente terribles. “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”. (1 Cor. 1:21) Dios salva a las gentes de la ruina eterna por medio de la prédica. Cuando Pablo pondera esto en 2ª. Corintios 2:15/16, siente el tremendo peso de su responsabilidad: “Porque para Dios somosgrato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden, a estos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquellos olor de vida para vida. Y para estas cosas ¿quien es suficiente?”

Es sencillamente estupendo pensar que – cuando predico, ¡el eterno destino de los pecadores cuelga de la balanza! Si a una persona no se le presente este hecho con seriedad y honestidad, inconscientemente aprende que las realidades del cielo y del infierno no son serias. No puedo menos que pensar que esto es lo que están comunicando por las casuales gracejadas que se dan en muchos púlpitos. James Denney dijo: “Ningún hombre puede dar la impresión de que él es muy listo y de que Cristo es poderoso para salvar” (10) John Henry Jowett dijo: “Nunca alcanzaremos el santuario del alma de un hombre con las aptitudes de un presentador de espectáculos o de un bufón”. (11) Sin embargo muchos predicadores creen que deben decir
algo bonito, listo o divertido.

Parece que existe un temor de aproximarse a la sangrante honestidad de Chalmers. Yo he visto un extraño silencio invadir una congregación y observar al predicador, aparentemente sin intención, interrumpirlo con una rápida e insignificante mofa o usar un juego de palabras o gracejada.

La risa parece haber sustituido el arrepentimiento como objetivo de algunos predicadores. La risa quiere decir que las gentes se sienten bien. Significa que usted les ha animado. Significa que
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usted tiene alguna medida de poder. Parece tener todas las señas de éxito en la comunicación – si la profundidad del pecado y la santidad de Dios y el peligro del infierno mas las necesidades de los corazones se dejan de un lado. Literalmente me sorprenden las conferencias en las que los predicadores mencionan la necesidad de un reavivamiento, mas luego procede a cultivar una atmósfera en la que nunca se podrá dar. En meses recientes leí Disertaciones sobre Reavivamientos de William Sprague y las memorias de Asahel Nettleton, un poderoso evangelista del Segundo Gran Despertar.

El profundo despertar en estos avivamientos fue acompañado de un espíritu de seriedad entre el pueblo de Dios. Cito parte de las memorias de Nettleton. Otoño de 1812, South Salem, Connecticut: “Su prédica produjo de inmediato solemnidad en las mentes de las gentes… La seriedad pronto se regó por el lugar, y el tema de la religión pronto se tornó en tópico de conversación”. Verano de 1813, North Lyme: “No había seriedad especial cuando comenzó sus labores. Pero pronto una profunda solemnidad cayó sobre la congregación” Agosto 1814, East Granby: “El efecto de su entrada en el lugar fue electrizante. La escuela… se llenó de vibrantes adoradores. La comunidad se llenó de solemne seriedad”. La primerísima cosa que Sprague menciona en su capítulo sobre la manera de producir y promover avivamientos, es la seriedad:

Exhorto a cualquiera de ustedes que haya estado en medio de un avivamiento, donde una profunda solemnidad no haya impregnado la escena… Y si usted en tal momento ha deseado estar alegre, ¿Qué no ha sentido que ese no es el lugar para ello? Sería más que ridículo conducir tal trabajo por medios que no están marcados por una profunda seriedad o introducir cualquier cosa que busque despertar y desear emociones triviales, cuando todas ellas deberían ser sacadas de la mente. Toda anécdota lasciva, y expresiones, gestos y actitudes similares nunca están tan fuera de lugar como cuando el Espíritu Santo se mueve en los corazones de una congregación. Cada una de estas cosas sin duda contrista al Espíritu Santo porque contradicen directamente la tarea a que ha sido enviado. – de convencer a los pecadores de su culpa y renovarles por el arrepentimiento.

A pesar de esta realidad histórica, que parece tan obvia por la misma naturaleza de las cosas, algunos predicadores que lamentan la ausencia de un avivamiento en nuestro día, parecen estar congelados por un temor a ultranza frente a un grupo de gentes. Algunas veces pareciera que las cosas más leves son los enemigos más grandes de un genuino trabajo espiritual que se está logrando en el auditorio.

Charles Spurgeon tuvo un profundo y robusto sentido del humor. Solía usar el humor para grandes efectos. Robertson Nicoll, sin embargo, escribió de Spurgeon, tres años después de la muerte de este gran predicador: “El evangelismo de tipo humorista podrá atraer a las multitudes, pero deja a las almas en ascuas y destruye el mero germen de la religión. Muchos no conocen sus sermones que Mr. Spurgeon fue un predicador con humor. De hecho no hay otro predicador cuyo tono sea tan uniformemente honesto y solemne” (14)

Spurgeon es un excelente ejemplo debido a que creía firmemente en el lugar adecuado del humor y la risa de los humanos. Una vez dijo a sus alumnos: “Debemos de conquistar – especialmente algunos de nosotros – nuestra tendencia a las veleidades. Hay una gran diferencia entre el santo gozo, que es una virtud, con la ligereza que es un vicio. Hay ligerezas que no tienen lo suficiente para hacer reír, sino que menosprecian todo, petulantes, vacías e irreales. Una gran carcajada no es menos ligera que un gran grito” (15)
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Es una señal de estos tiempos que los predicadores sean más inclinados al humor que a las lágrimas. El apóstol Pablo habló con lágrimas de los pecadores en Filipenses 3:18 porque vivían una vida “como enemigos de la cruz de Cristo”. Sin las lágrimas nunca habrá el avivamiento que necesitamos, como tampoco habrá una renovación espiritual duradera. De no caer sobre una congregación un poderoso espíritu de amor y convicción, a menos que el pastor, con toda honestidad y seriedad pueda comenzar su sermón de Pascua, no con un chiste o una bonita historia sino con las palabras de John Donne: ” ¿Qué mares proporcionaría a mis ojos las suficientes lágrimas a derramar, si pensara que de toda esta congregación que ahora me mira, yo no iba a encontrar a uno en la Resurrección en aquella diestra de Dios”. (16)

La seriedad y la sinceridad en la prédica son apropiadas no solamente (como lo hemos visto) debido a que la prédica es instrumento de Dios para el delicado asunto de salvar pecadores y revivir a las iglesias, sino que también, es el instrumento de Dios para preservar a los santos. Pablo dijo en 2 Timoteo 2:10, “Por tanto todo lo soporto por amor de las escogidos, para que ellos obtengan la salvación que es en Cristo Jesús para vida eterna”. La seriedad obra a favor de los elegidos, por tanto no es un adorno en el tema de su eterna seguridad. Se trata de los medios dispuesto por Dios para conservarlos seguros. La eterna seguridad es proyecto comunitario, (Hebreos 3:12/13) y la prédica es parte del poder seguro de Dios. Dios ciertamente llama por medio de la Palabra que guarda eficazmente.
Podemos decir que la eterna seguridad es ciertamente para cristianos, sin embargo evita una mirada mecánica que resta la profunda honestidad de la ministración semanal de la prédica a los santos. Bíblicamente Dios utiliza la honesta aplicación de los medios de la gracia para mantener a su pueblo seguro; uno de tales medios es la prédica de la Palabra de Dios. El cielo y el infierno son expuestos cada Domingo por la mañana, no por los incrédulos que podrían estar presentes pero también por las gentes que son salvas, “Si continúan en la fe” (Col. 1:23) Pablo relaciona la firmeza de la fe con la prédica de la Palabra de Dios en el evangelio (Rom.110:17) Seguramente que cada predicador diría, con toda seriedad, “Quien es capaz para estas cosas” – salvar pecadores, revivir la iglesia, proteger a los santos! Así, yo repito mi tesis: La alegría y la seriedad deberán ir entretejidas en la vida y la prédica de un pastor de tal manera que pueda serenar el alma descuidada y endulzar las cargas de los santos. El amor por las gentes no puede tratar las tremendas realidades de las gentes con ligereza (de ahí la seriedad), y el amor por las gentes no puede ser cargado con obediencia sin alegría (de ahí la alegría) Existen siete sugerencias prácticas a seguir para cultivar la seriedad y la alegría en su prédica.

Primero. Luche por una alegre santidad, práctica y honesta, en cada área de su vida. Una de las razones es que usted no puede ser algo en el púlpito que no esté practicando en la semana – no por mucho tiempo. Usted no puede ser totalmente sincero en el púlpito y habitualmente petulante en la reunión del diaconado y la cena de la iglesia. Tampoco puede usted mostrar la gloria de Dios en la alegría de su prédica si usted es insolente, lúgubre e inamistoso durante la semana. No luche por ser cierta clase de predicador. Luche por ser una persona de clase. Segundo. Haga su vida – especialmente su vida de estudio – una vida de constante comunión con Dios por la oración. El aroma de Dios no permanece en una persona que no permanezca en la presencia de Dios. Richard Cecil dijo que “el defecto más grande de los ministros Cristianos es la necesidad del hábito devocional”. Somos llamados al ministerio de la Palabra y la oración,
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porque sin la oración el Dios de nuestros estudios dejará de ser temido y sin inspiración, y un Dios de insípidos de académicos juegos humanos. Provechosos estudios y ferviente vida de oración se complementan. B. B. Warfield oyó decir a una persona que Diez minutos en sus rodillas le dará un verdadero y profundo conocimiento de Dios, mas que diez horas en sus libros. Su respuesta era exactamente correcta. “!Cómo! ¿Que tal diez horas de rodillas sobre sus libros? Y lo mismo es verdad en el hecho de preparar nuestros sermones. La norma de Cotton Mather era la de detenerse al final de cada párrafo conforme escribía su sermón para orar y examinarse tratando de fijar en su corazón alguna santa impresión de su tema. Sin este espíritu de oración constante no podremos mantener la seriedad y la alegría que mora en la vecindad del trono de la gracia.

Tercero. Lea libros de aquellos que destilan Biblia cuando usted los pincha y que son honestos de corazón acerca de la verdad que discuten. De hecho descubrí un consejo transformador cuando un profesor de seminario nos pidió buscar a un gran evangelista teólogo, y sumergirnos en su vida y sus escritos. A apenas puedo sobrestimar el efecto que ha tenido en mi vida, vivir con Jonathan Edwards mes tras mes desde mis días de seminario. Y por medio de él encontrar mi camino a los hombres más modestos en el mundo – Calvino, Lutero, Bunyan, Burroughs, Bridges, Flavel, Owen, Charnock, Gurnall, Watson, Sibbes y Ryle! Busque los libros que son sinceros de corazón acerca de Dios, y descubrirá que ellos conocen el camino que conduce al gozo con mas exactitud que muchos otros guías contemporáneos.

Cuarto. A menudo dirija su mente a contemplar la muerte. Es absolutamente inevitable que el Señor se demore y es además muy importante. No pensar en sus implicaciones para la vida y la prédica es increíblemente ingenuo. Edwards fue lo que fue – con profundidad y poder (y onces hijos creyentes!) – porque las decisiones como estas, que tomó en su juventud.

9. Resuelvo. En toda ocasión pensar mucho acerca de mi muerte y las circunstancias comunes
que la rodean.
55 Resuelvo. Esforzarme al máximo a fin de actuar como creo que deba hacerlo, como si ya hubiera visto la felicidad del cielo y los tormentos del infierno. (20)
Cada funeral que realizo es una experiencia aplacadora. Me siento ante el mensaje y me imagino que yo o mi esposa o mis hijos están en aquel ataúd. La muerte y la enfermedad poseen una admirable manera de disipar de mi vida la niebla de la trivialidad en la vida y reemplazarla con sabia seriedad y alegría en la esperanza del gozo de la resurrección.
Quinto. Considere que como predicador, por la enseñanza bíblica, usted será juzgado mas estrictamente. “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Santiago 3:1) El escritor de Hebreos dice a los pastores; “Porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta” (13:17) Y Pablo lo pone más tremendo en Hechos 20 cuando dice a las gentes que ha estado enseñando en Efeso, “Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos, porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”. Evidentemente no enseñar el consejo de Dios completamente y con fidelidad puede poner la sangre de nuestra gente en nuestras manos. Si consideramos tales cosas como deberíamos, la seria responsabilidad y la alegría de su resultado
exitoso, modelará todo lo que hacemos.
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Sexto. Considere el ejemplo de Jesús. Él fue tan bondadoso, tierno y gentil como todo hombre justo pueda ser. No fue de mal humor. Dijeron que Juan el Bautista tenía un demonio, dijeron que Jesús era glotón y bebedor, amigo de colectores de impuestos y pecadores. Él no fue un aguafiestas psicopático, sino un hombre de dolor que conoció la angustia. Nunca predicó algún sermón descuidado y no hay registro de alguna palabra inútil. Nunca dijo una broma que sepamos y todo su humor fue como estuche para la espada de la palabra de verdad. Jesús es el gran ejemplo para los predicadores – las multitudes le oyeron gozosos, los niños se sentaron en su regazo, las mujeres le honraron. Sin embargo nadie como él en la Biblia, habló del infierno tan frecuentemente o en términos más horrendos.
Séptimo. Lucha con toda tu fuerza por conocer a Dios y a humillarte delante de su poderosa mano. (1Pedro 5:6) No te conformes con guiar a la gente entre las colinas de su gloria. Conviértete en un escalador de montaña en los acantilados de la majestad de Dios y permite que la verdad comience a sobrecogerte de tal modo que nunca te cansen las alturas de Dios. Cada vez que escales sobre un nuevo conocimiento, se presenta delante de ti desapareciendo en las nubes, un millar de kilómetros de belleza masiva en el carácter de Dios. Prepárate a escalar y apreciar el pensamiento que infinitas edades de descubrimiento en la infinita Esencia de Dios, no serán suficiente para debilitar tu alegría en la gloria de Dios u opacar la seriedad de su presencia.

http://prisionerodecristo.wordpress.com/2008/07/06/05-la-supremacia-de-dios-al-predicar-la-seriedad-y-el-regocijo-de-la-predica-por-john-piper/