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ENGAÑADOS POR LOS DEMONIOS

11 Oct

ENGAÑADOS POR LOS DEMONIOS

Por Apologista
Texto Bíblico Clave:
“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” (1 Timoteo 4:1).


La Primera Mentira Diabólica:
Desde la creación de los primeros padres humanos, el Diablo ha buscado engañar a los hombres con sus doctrinas mentirosas. Adán y Eva fueron engañados por “la serpiente” (una figura de Satán) con la doctrina de la inmortalidad inherente: “De seguro que no moriréis”. La doctrina de la reencarnación refleja este principio diabólico en todos sus aspectos. Hoy millones de llamados “cristianos” dan por cierta esta doctrina oriental pagana, sin saber que contradice a la doctrina cristiana de la resurrección de los muertos en el día final. Este es sólo un ejemplo de entre miles de doctrinas.
Emmanuel Kant y D. Hume:
No fue sino hasta que apareció el filósofo alemán Emmanuel Kant (1724-1804) que realmente se produjo una revolución en el pensamiento humano. Antes que él la filosofía clásica estaba basada sobre el proceso de ANTITESIS, que significaba que el hombre pensaba en términos de “causa y efecto”. Esto quiere decir que si “A” es verdad, entonces lo que no era “A” no podía ser también verdad.
De acuerdo a la filosofía clásica los valores eran ABSOLUTOS, tanto en el conocimiento como en la moral. Por ejemplo, hablar la mentira es malo (un principio absoluto), o el cometer incesto es una perversión (otro principio absoluto), por citar dos ejemplos. Así, antes de Kant, se podía razonar con la gente en base a la “causa y efecto”. Sin embargo, Kant comenzó sus críticas sobre si la gente podía aceptar cosas que estaban más allá de los sentidos. Él propuso que nadie puede conocer algo sino por la experiencia. Por tanto, Kant no encontraba base para aceptar absolutos. Este filósofo, junto con el filósofo inglés D.Hume (1711-1776), sentaron las bases del llamado “Agnosticismo” ( del griego “a” negación, y “gnósticos”, capaz de conocer; por tanto, “incapaz de conocer”, incognoscible). Los agnósticos nos dicen que es imposible afirmar que el mundo exterior existe o no existe.
Hegel:
Casi al mismo tiempo aparece el filósofo Hegel (1770-1823) quien decía que un hecho o idea (TESIS) obrando en contra de otro hecho (ANTITESIS) produce un nuevo hecho (ANTITESIS). Esta filosofía fue la base para la economía comunista de Karl Marx y del Nacional Socialismo de Hitler. Hegel glorificó el Estado. Él dijo que el Estado no tiene que obedecer leyes morales, ni que los gobiernos tengan que mantener sus acuerdos. Hitler siguió esta filosofía Hegeliana, cuando recordamos las veces que el líder Nazi violaba sus acuerdos.
Para Hegel todo es relativo. Cuando él introdujo la base filosófica para las cosas relativas y rechazó los absolutos, él literalmente alteró el curso futuro del mundo. En el pensamiento del relativismo, uno trata con lo subjetivo, donde causa y efecto no tienen parte. El relativismo se basa sobre lo cambiable. Para Hegel la verdad final o causa final no tiene necesidad de ser. Por tanto, para Hegel, ni Dios ni sus leyes tienen sentido. En consecuencia, ya nos podemos hacer una idea del gran daño que hizo también este filósofo al pensamiento de los valores absolutos. El mundo se fue a la deriva, y la moral se convirtió en algo relativo y subjetivo.
Soren Kierkegaard:
Luego aparece el filósofo Danés Soren Kierkegaard, quien es el padre del existencialismo. En sus escritos abiertamente rechaza la fe cristiana. Él creyó que el hombre llega a un punto en su vida donde concluye que su vida no tiene sentido ni que hay razón para la verdad.
Karl Marx y F.Engels:
También aparecen Karl Marx y F. Engels, quienes creyeron que la lucha de clases eliminarían la causa de todos los conflictos en la sociedad. Ellos creyeron que la causa de todos los males, luchas y guerras humanas se puede trazar a un mal terrible—LA PROPIEDAD PRIVADA. Si la clase oprimida destruye a la clase dominante, entonces no habrá porqué pelear y todos vivirían felices. Marx creyó que la clase dominante, que tenía propiedades, usaba la religión para consolidar su poder y suprimir a la clase explotada. Por eso el llamó a la religión: “El opio del pueblo”. De modo que el marxismo pretendió destruir los valores cristianos, en particular, con su filosofía materialista. Para Marx y Engels el materialismo es el principio y el fin de la realidad. Los comunistas llegaron a aceptar que todo en existencia vino como resultado del movimiento incesante entre las fuerzas de la naturaleza (¿?).
Charles Darwin:
Luego aparece la figura de Charles Darwin y su teoría de la Evolución de las Especies. Su teoría en forma simple dice que las cosas vivientes aumentan más rápidamente de lo que la gente cree. La tierra no puede proveer habitación y alimento para todas las crías de estos seres vivos; entonces los miembros de cada familia compiten para tener la oportunidad de vivir. Esta competencia trae lo que se llama una selección natural, o la preservación de esas formas de vida mejor adaptadas para sobrevivir a la lucha por la supervivencia. En esencia, esta es la creencia que formas menores avanzan a formas mayores en esta lucha por la existencia. Cuando Darwin tomó sus teorías de los reinos animales y vegetales y lo transfirió a los hombres, la cosa cambió radicalmente para la filosofía y la religión cristianas. La evolución comenzó a reemplazar a la creación Divina.
Los hombres han sido educados para aceptar la popular teoría de la “evolución” en lugar que la creación de Dios. Es decir, el creer en la evolución es estar de acuerdo con la ciencia, en tanto que el aceptar la creación es sinónimo de ignorancia o estupidez. En las escuelas y universidades se enseña la teoría de la evolución como si fuera una verdad demostrable e indiscutible como que 1+1=2. Los niños y los jóvenes crecen y se educan creyendo que la Biblia es una fábula más, y que Dios no nos creó sino que vinimos al mundo por el azar, así nomás sin ninguna intervención divina. Otros, como Thailard de Chardin, creyó—en el mejor de los casos—que Dios estuvo detrás de la evolución, dando, por así decirlo, la materia prima para que evolucionase y se formara la vida más compleja en la tierra. Pero Chardin seguía invalidando el Génesis en su totalidad.
La evolución sostiene que la vida fue primero simple, y con el correr de los millones de años esta se fue haciendo más compleja e intrincada hasta llegar a su máxima expresión en el hombre de hoy. Es decir, que para los ateos evolucionistas no hubo un diseño por parte de Dios, sino que todo se originó por el azar, a partir de células o microorganismos del mar.
Esta teoría, iniciada por Carlos Darwin, hizo mucho daño a la fe cristiana, y consecuentemente, a nuestra sociedad cristiana basada en los principios bíblicos que se fundamentan en la aceptación de un Dios Padre Creador y sustentador de todo lo visible e invisible. Las normas de ética que rigen la familia se vinieron abajo con la negación de Dios como el responsable de la vida y de la creación en general. Las leyes de Dios se hicieron obsoletas, el amor por los demás se trastocó. Ya no se le veía al prójimo como un hermano de un mismo padre, y de un mismo Dios, sino como un medio, como algo para usarse y explotarse para el beneficio propio.  Hoy se sabe que la teoría de Darwin adolece de serios defectos y muestra grandes desaciertos científicos. Se sabe, por ejemplo, gracias al  microscopio electrónico, que las células son súper complejas, y que encierran grandes maravillas, comenzando con los genes. Darwin no tuvo la suerte de conocer los grandes secretos que encierran las células humanas, supuestas “simples” por él hace  casi siglo y medio.
Sigmund Freud:
Después aparece el sicoanalista Sigmund Freud, quien nace a mediados del siglo pasado en Austria. Él estuvo muy “atraído a las ideas de Darwin porque ofrecían la perspectiva de un extraordinario avance en el conocimiento humano.”
Freud fue un ateo, y el fundador del psicoanálisis. Sus ideas, enseñanzas, conceptos del inconsciente han venido a ser tan fundamentales en la actitud mental del siglo XX que “sin ellos la vida moderna es incomprensible.”
Freud define el psicoanálisis como el “método de tratamiento de aquellos que sufren de desordenes nerviosos.” La doctrina que promueve este tipo de tratamiento está basada sobre los puntos de vista de Freud sobre la naturaleza humana—puntos de vista que han formado la base para la sociedad permisiva en la cual vivimos hoy.
¿Qué Creía Freud? Que la raza humana está motivada principalmente por el placer; todo comienza y termina en el sexo. El hombre—creía él— está reprimido por la sociedad para el cumplimiento de su inconsciente deseo de gratificación de sus deseos eróticos; esta represión—creía él—hace al hombre infeliz. La consecuencia del conflicto entre nuestro instinto de búsqueda de placer y la represión ejercida por la sociedad es la neurosis.
Para Freud no hay ningún propósito para la existencia humana. No hay ninguna meta en la presencia humana en la tierra, No hay Dios…y si esto es así, entonces hagamos todo, pues todo está permitido.
Freud estableció firmemente las bases de la extrema permisividad, como parte de la forma superior de la conducta humana, en la cadena de la evolución del hombre. Pero como era de esperarse, las ideas freudelianas crearon el caos moral en todo el mundo, y una rebelión hacia todo aquello que tenía que ver con Dios y la religión. Sin el concepto de ‘pecado sexual’ los esposos bien podrían compartir sus parejas, tener varias mujeres al mismo tiempo, practicar la homosexualidad, la zoofilia, la violación, el incesto, la necrofilia, y toda forma de perversión sexual para “evitarse la neurosis”. Los llamados Hedonistas (del griego Hedone=placer) encuentran en Freud un aliado importantísimo para justificar su conducta permisiva y lasciva. En los Estados Unidos, como en muchas partes del mundo, las ideas de Freud han conducido realmente a la neurosis a los Hedonistas en vez de curarlos de ella. El SIDA, el Herpes Genital, la Sífilis, la Gonorrea, los abortos, las violaciones y los hijos indeseados, etc., han vuelto y millones de personas en neuróticas de verdad.
¿Dónde está la Verdad de la Vida?:
Millones de personas han caído en el error de las filosofías de hombres impíos y necios. La Biblia afirma que sólo el necio puede decir que Dios no existe, y que todo ha venido a existir por el azar. Por otro lado, el apóstol San Pablo razonó en cuanto a la existencia de Dios de esta manera: “Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.” (Hebreos 3:4). Esta verdad sencilla pero fundamental lo puede entender hasta un niño de tres años. Alguien tuvo que haber creado este magnífico “reloj” que es el universo. Los filósofos se han desviado de la verdad enseñando doctrinas de demonios.
Ya las falsas filosofías de la vida estaban en acción en pleno nacimiento del cristianismo. Los cristianos tuvieron que lidiar con hombres que promovían huecas filosofías que contradecían la verdad del evangelio de Jesucristo. San Pablo tuvo que advertirles a sus hermanos en la fe con estas palabras: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los  rudimentos (principios) del mundo, y no según Cristo.” “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas…” “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” (Colosenses 2:8; 2 Timoteo 4:3,4; Hebreos 13:9; 1Timoteo 4:16; 2 Tesalonicenses 2:15).
Como vemos, San Pablo, un gran apóstol del Señor, nos previno en contra de las filosofías y doctrinas foráneas, y antibíblicas. Los filósofos más destacados y reconocidos estaban andando en tinieblas espirituales, siendo engañados por los demonios y sus doctrinas. Ellos, por supuesto, no lo sabían.
San Pablo encontró el sentido de la vida en Jesucristo. Él dijo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13). También dijo: “Porque para mi el vivir es Cristo, y el morir ganancia.” (Filipenses 1:21). Sí, Pablo encontró finalmente la razón para qué vivir y morir. Muchos filósofos no llegaron a encontrar el verdadero propósito para sus vidas. Vivieron atormentados y sin rumbo en sus vidas, sin saber nada y sin tener ninguna esperanza para sus vidas.
¿Dónde están Marx y Engels con sus doctrinas materialistas? El comunismo ha resultado ser una utopía, una falsedad, una mentira. Hoy pocos son los que creen en sus promesas de un mundo más justo a través de esa filosofía. Y, ¿Qué diremos de Freud? ¿Daremos rienda suelta a nuestros instintos para escapar de la “neurosis”? Hoy los sicólogos reconocen que se necesita un freno moral para nuestros instintos. Imagínese que matemos al vecino porque cuadró mal su auto, o que violemos a una niña porque el instinto nos “impulsó” a hacerlo, a fin de no caer en la neurosis. Poco falta que nos volvamos en unos animalitos si seguimos las instrucciones de estos “pensadores filosóficos” contemporáneos. Y que diremos de Darwin y su teoría de que descendemos de criaturas inferiores o del mono. Muchos han creído eso y han justificado sus males diciendo que su “instinto animal” los impulsó a hacerlos. Ahora se dice que los hombres no son más que meros “animales racionales”, pero que de ninguna manera son—como dice la Biblia—de la misma imagen y semejanza de Dios.
Pero como Pablo dijo, la verdadera razón de su existencia era Cristo, pues él supo en quien había creído—¡En el divino Hijo de Dios! Jesús, pues, puede dar sentido a la vida de los hombres, y responder a la interrogante de nuestra existencia en este mundo. Si Jesús sabía para qué había nacido hace dos mil años: ¿Por qué no podría saberlo usted  también?

Nacidos Para Regir el mundo Venidero:
Jesús supo para qué había nacido hace dos milenios—¡Y se lo reveló al procurador Poncio Pilato! Lea usted el diálogo entre Cristo y Pilato: “Le dijo entonces Pilato: ¿Luego eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. YO PARA ESTO HE NACIDO, Y PARA ESTO HE VENIDO AL MUNDO…” (Juan 18:37). Sí, Jesús supo para que nació y para qué vino al mundo: ¡Para ser el Rey del planeta!. Él va a establecer un gobierno mundial de justicia y de rectitud cuando regrese por segunda vez al mundo. Pero él no gobernará solo. Él está llamando a personas de todas las naciones para que se le unan a su causa, obedeciendo las reglas que él exige. Él está eligiendo a sus corregentes para que le ayuden en la administración de la nueva sociedad que él va a implantar muy pronto. Tales elegidos deben mostrar—ahora—lealtad, probidad, rectitud, fidelidad, humildad, moralidad. perseverancia, santidad, y todas las virtudes cristianas que los harán merecedores de ingresar a ese reino o gobierno prometido. San Pablo afirmó: “…Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos al reino de Dios.” (Hechos 14:22). Y Jesús les dice a sus seguidores leales: “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí” (Lucas 22:29).
Los Cristianos Tienen la Esperanza de Resucitar:
Alguno dirá, ¿cómo se va a heredar el reino si todos vamos a morir algún día?. La respuesta es que los muertos en Cristo resucitarán primero para recibir cuerpos glorificados o inmortales en la segunda venida de Cristo (1 Corintios 15:52-54). ¿Y por qué tendríamos que esperar la Segunda Venida de Cristo? Pues, “carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.” (l Corintios 15:50). Jesús, al volver, transformará a los creyentes vivos y muertos y les dará—simultáneamente—cuerpos inmortales para que puedan heredar su reino incorruptible e inmarcesible (Mateo 25:31-34).
Usted puede Ser un Elegido si Responde al Llamado Celestial:
Jesús dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.” (Apocalipsis 3:20,21). ¿Responderá usted a su llamado para participar en su trono de su reino? ¡Usted tiene la última palabra!
Ing°. Mario A Olcese, http://apologista.wordpress.com/2009/06/24/enganados-por-los-demonios/

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Consejo para los que practican la masturbación, fornicación o el adulterio

11 Oct

Consejo para los que practican la masturbación, fornicación o el adulterio
Jueves, 4 de Septiembre del 2008

Existen personas creyentes y ni creyentes que practican el pecado de la masturbación, fornicación o adulterio. Tales prácticas nos aleja de DIOS muy gravemente haciéndonos vulnerable al caer mucho más profundo del abismo del pecado.

A continuación explicaremos unos consejos que debes para que las cumplas con el propósito de alejarte del pecado:

Masturbación

La masturbación es más frecuente entre los hombres que en las mujeres, esto no quiere decir que no existan mujeres que no practiquen la masturbación.

¿Qué consecuencia negativas trae la masturbación?

Daño psicológico
Infecciones vaginales
Varicoceles
Desanimo corporal
Consejos para dejarse de masturbar

Nuestros Genitales: Solo debemos tocar nuestros genitales (pene o vagina) cuando fuere necesarios (limpiarlo, lavarlo, entre otros). Esto evitara el frotamiento o manipulación que causan la excitación
Miremos los rostros: Nuestras miradas se deben centrar en los rostros de la personas del sexo opuestos, es decir, que no debes mirar todo lo que se encuentre debajo del cuello (pecho(s), caderas, brazos, entre otros).
No estar solo: Una de las causa de que un ser humano se masturbe es por estar en un lugar privado (baño, habitación, closet, otros) donde se pueden iniciar pensamientos sexuales produciendo excitación
No tocar al sexo opuesto: En casos que no podamos controlar nuestra imaginación sexual se recomienda evitar todo tipo de roce con el sexo opuesto incluyendo el ósculo santo.
Eliminar todo contenido pornográfico: Esta es una de las principales causa de la masturbación, en este sentido debemos desechar todo tipo de material pornográfico que tengamos a disposición (Revistas, periódicos, videos, DVD, entre otros)
Fornicación

El sexo fue creado por DIOS para ser practicado en el matrimonio, no en el noviazgo o con pasar un rato de placer sexual con otra persona sin tener ningún tipo de compromiso.

Consejos para lo que practican la fornicación

No hacerlo más: Este es el primer consejo y el más importante que debemos cumplir “No practicar la fornicación”. Hay para personas que pensarán que cumplir con esta norma es muy difícil, la razón de este pensamiento es porque no quiere dejarlo de practicar y la ves estamos diciendo a DIOS mentiroso porque su palabra nos enseñar que “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13
En buscar del matrimonio: La Dios lo sabe todo, por lo tanto también pico un pedazo de torta para los que no se pueden aguantar tener relaciones hasta el matrimonio en su palabra que dice lo siguiente: “que pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.” 1 Corintios 9:7. El pecado de la fornicación te aleja de Dios, por lo tanto es mejor que te cases sino puedes para tus apetitos sexuales.
Los que no desean un matrimonio: Hay personas que le gusta practicar relaciones sexuales pero no quiere nada de compromiso de matrimonios, el consejo para ellos es el siguiente: No practicar más la fornicación y tomar los consejos para los que practican la masturbación.
El Adulterio

Cuando ya adquirimos el compromiso de formar un hogar con nuestra pareja ideal (ayuda idónea), que se nos vuelve muy común cosas que cuando estaban de novio no lo eran como lo es las relaciones sexuales. Ser fieles con nuestra pareja es un compromiso o un pacto que tenemos con DIOS. Es común que nos preguntemos lo siguiente ¿Por qué cometemos adulterio? ¿Por qué somos infieles?, para responder estas interrogantes vamos a exponer una series de causas que motivan el adulterio.

Están cansados(as) de ver a su pareja y necesita tener nuevas experiencias
No le parece atractiva(o) su pareja
Por tener problemas en el hogar
Por necesidad económica
Por satisfacer un deseo
Existen muchas causas diversas por las cuales nosotros caemos en el adulterio, pero ellas no pueden ser la justificación de nuestro acto ya que la consecuencia de ello es la muerte segunda. Apocalipsis 21:8

Consejo para los que practican el adulterio

No hacerlo mas: Dios perdona al pecador cuando este se arrepientes de sus actos, pero este arrepentimiento debe ser genuino a tal grado que no lo puede cometer jamás el adulterio
Confesar nuestro pecado: La primera persona que nos perdona es DIOS, la segunda persona que debemos confesar nuestro pecado es a nuestra pareja para que nos perdone nuestra falta. ¿Cuándo debemos hacerlo? Es recomendable que confesemos nuestro pecado en un momento que nuestra relación se encuentre totalmente estable no cuando halla problemas o discusiones porque esto causa un gran dolor inclusive el no perdonar.
Tener misericordia: Cuando hemos recibido una disección de nuestra pareja lo primero que hay que hacer es acudir al perdón y seguir con la restauración matrimonial como lo enseña el siguiente versículo bíblico: “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.” Gálatas 6:1
Todos los consejos antes expuestos no pueden ser cumplidos sino acudimos a DIOS, porque sin Él no tenernos el poder de alejarnos del pecado. “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 2 Timoteo 1:7, este espíritu de poder debemos pedírselo a Dios para no caer de nuevo en nuestra debilidades.

cristianofull

Tres pasos para que DIOS te saque de la infidelidad

11 Oct

Tres pasos para que DIOS te saque de la infidelidad

Posted: 10 Oct 2009 02:51 PM PDT

infidelidadEn varias ocasiones se han acercado varias mujeres cristianas pidiendo accesoria porque le han sido infiel sexualmente a sus esposos, es crucial saber que el espíritu de infidelidad no solo ataca a los hombres sino también a las mujeres haciéndolas caer. La vida estas mujeres se han restaurado gracias a los siguientes  pasos que presentaremos a continuación.

Confiesa tu pecado a DIOS.

Hay personas que no saben que hacer al momento que comenten pecado y pero cuando existe una persona de por medio como lo es tu esposo o esposa, cuando se comete el pecado de infidelidad. Toda persona que tenga una relación intima con El Espíritu Santo y comete pecado tiene una sensación de culpabilidad en su corazón (dicho síntomas son buenos ya que El Espíritu Santo ye obliga al arrepentimiento, en este sentido la misma presencia de DIOS no morara en un templo sucio, en este caso, nosotros) , por lo que hay que confesar  a DIOS nuestras faltas para recibir el perdón como lo explica el siguiente versículo.

1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Es importante aclarar que cuando confesamos nuestros pecados debemos darle explicación de cómo sucedió desde el inicio hasta la culminación de nuestra falta, pues entendemos que para DIOS no existe nada oculto pero es no justifica el hecho de conversar de nuestras debilidades al que todo lo sabe porque lo que el mas desea es tener una intima relación con nosotros.

Establecer un verdadero arrepentimiento.

La condición de ser humano es imperfecto por lo que continuamente cometemos errores que no son agradables a DIOS, en este situación nos centramos en la infidelidad hacia nuestra esposa o esposo, por lo que no hay que no volver hacerlo como lo especifica nuestro amado Jesucristo cuando se dirigió a la mujer que querían matar por ser capturada en acto de adulterio.

Juan 8:11 “Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”

Jesús fue muy claro al decir “…y no peques mas”, dándonos el perdón con el compromiso que no volver a caer jamás en esta situación vergonzosa.

Tips para alejarse de la infidelidad.

  • No tener ningún tipo de contacto con la persona con que se cometió la infidelidad.
  • No tener comunicación con personas del sexo opuesto (verbal, texto, mail entre otros) que le puedan ser piedra de tropiezo en su relación matrimonial hasta que DIOS lo halla sacado de tal pecado.
  • Ser trasparente con tu pareja.

Confesar nuestro pecado a la persona que le fallamos

Es fácil pedir perdón o confesar nuestras fallas a personas ha personas que no exista ninguna relación intima pero cuando esa persona es nuestra pareja (esposa o esposo) nos parte el corazón confesar nuestra infidelidad sabiendo que cuando el propósito del matrimonio es ser fiel hasta la muerte. Para nuestras pareja es bastante duro la información que le deseamos trasmitir (así se sentirá DIOS cuando no cumplimos sus estatutos) pero el debe aceptar y perdonar nuestra falla y seguir adelante con la familia que DIOS le a dado.

Recomendaciones para confesar nuestro pecado a nuestra pareja:

  • Debemos esperar un tiempo para poder confesar nuestro pecado (se recomienda ser guiado por El Espíritu Santo).
  • Buscar el ambiente adecuado donde se refleje la paz y amor.
  • Tener asesoramiento de un pastor que se encuentre bien parado en las escrituras.

http://www.cristianofull.com

Reflexiones de un profeta moderno

11 Oct

A la manera de los profetas del Antiguo Testamento, el conocido predicador y autor evangélico realiza un punzante diagnóstico de la cristiandad actual.

Reflexiones de un profeta moderno

A. W. Tozer

Felicidad vs. santidad
Demasiado a menudo se presenta al evangelio como un medio para obtener la felicidad, la paz mental y la seguridad. Incluso están aquellos que usan la Biblia para relajarse, como si fuera una droga.

Se descubrirá cuánta equivocación hay en todo esto, sencillamente, leyendo el Nuevo Testamento completo y meditando en él. Allí, el énfasis no radica en la felicidad, sino en la santidad. Dios se preocupa más por el estado del corazón de las personas que por el estado de sus sentimientos.

Sin lugar a dudas, la voluntad de Dios, finalmente, trae felicidad a aquellos que le obedecen, pero lo más importante no es cuán felices seamos sino cuán santos somos.

Más que una invitación a la tranquilidad

Como creyentes deberíamos estar prevenidos de que toda apelación al público en el nombre de Cristo que no va más allá de una invitación a la tranquilidad, debe ser reconocida como simple humanismo con unas pocas palabras acerca de Jesús puestas allí para hacer parecer que pertenece al cristianismo.

¿No es extraño que nos atrevamos, sin sentir vergüenza, a alterar y cambiar las palabras de Cristo mientras les hablamos de Cristo a aquellas mismas personas por quienes él murió? ¡Cristo llama a los hombres a llevar una cruz; nosotros los llamamos a que se diviertan en su nombre!

El los llama a abandonar el mundo, y nosotros les aseguramos que si tan sólo aceptan a Jesús el mundo será su ostra. Él los llama a sufrir, y nosotros les decimos que disfruten de todas las comodidades burguesas que ofrece la civilización moderna. Él los llama a negarse a sí mismos y a morir; nosotros los invitamos a esparcirse como árboles verdes de laurel o quizás a convertirse en estrellas de un despreciable zodíaco religioso de quinta categoría. Él los llama a una vida de santidad; nosotros los llamamos a una felicidad barata que el menor de los filósofos estoicos hubiera rechazado con desprecio.

Verdaderamente cristiano es solamente aquello que concuerda con el espíritu y las enseñanzas de Cristo. Todo lo que sea extraño al Espíritu del Varón de dolores y contrario a las enseñanzas y prácticas de sus apóstoles es anticristiano, sin importar de dónde emane.

Sentimentalismos

La venida de Jesucristo al mundo se ha sentimentalizado tanto que ahora es algo completamente apartado de la enseñanza bíblica al respecto. En la mente de millones de personas, se ha sustituido la misericordia de Dios por una delicada compasión humana, compasión que hace tiempo se ha degenerado en autocompasión. De alguna manera, se ha pasado a Dios la culpa por la condición del hombre, y la muerte de Cristo por el mundo se ha torcido interpretándose como un acto de penitencia de parte de Dios. En el drama de la redención, se ve al hombre como una Cenicienta que por largo tiempo ha sido oprimida y maltratada, pero ahora, mediante las heroicas acciones del Hijo más noble de la tierra, está por ponerse sus radiantes vestiduras y convertirse en una reina. Esto es humanismo, ¡teñido románticamente con algo de cristianismo!

Salga mi reino

¿Cuántos cristianos hay que todos los domingos en la iglesia oran: «Venga tu reino; hágase tu voluntad», sin darnos cuenta de las implicaciones espirituales de esta intercesión? ¿Para qué estamos orando?

Para que esta oración se convirtiera en una confrontación deberíamos corregirla de la siguiente manera: «Salga mi reino, venga el tuyo.» El reino de Dios nunca puede consumarse en mi vida hasta que mi reino egoísta haya sido depuesto. Cuando yo renuncie, cuando no sea más rey de mis dominios, entonces Jesucristo podrá convertirse en rey de mi vida».

El peligro de la autocomplacencia

La mayoría de los grandes maestros de la vida profunda tales como Fenelon, Molinos, Juan de la Cruz, Madame Guyon y otros tantos, han advertido acerca de las experiencias seudorreligiosas que producen mucha alegría carnal pero que alimentan la carne y envanecen el corazón con amor propio.

He aquí una buena regla: Nada que provenga de Dios apelará a mi orgullo o a mi autocongratulación. Si me siento tentado a sentir complacencia o superioridad a causa de una experiencia espiritual avanzada, inmediatamente debo caer de rodillas y arrepentirme. ¡He caído víctima del enemigo!

Adoración

Debo ser fiel a lo que sé que es verdad, por lo tanto, debo decirles que si no adoran a Dios los siete días de la semana, no podrán adorarle un día. En el cielo no existe tal cosa como adoración dominical, a menos que esté acompañada por la adoración del día lunes, del martes, y del resto de la semana.

Fe y confesión

La Biblia une la fe a la expresión, y una fe que nunca se expresa no es bíblica. Se nos dice que debemos creer en nuestro corazón y confesar con nuestros labios que Jesucristo es el Señor, y que así seremos salvos. En mi opinión, hermanos, creo que el cristianismo silencioso, callado, hay algo que anda mal.

Dios nos ha dado a cada uno de nosotros una boca, y quiere que la usemos para expresar algunas de las maravillas que se generan dentro de nuestro ser. Esta silenciosa religión que se disculpa diciendo: «No tengo nada que decir», no encuadra con la visión de los seres celestiales que dicen con sus voces: «¡Santo, santo, santo!». Tú puedes decir: «Bueno, yo adoro a Dios en mi corazón». Dudo que lo hagas. Me pregunto si simplemente no estás excusando el hecho de que no has generado el suficiente calor espiritual como para abrir tu boca.

La vida cristiana es un milagro

La iglesia cristiana está llamada a vivir en un plano tan alto que ningún ser humano puede vivir de esa manera por su propia habilidad y poder. El cristiano más humilde está llamado a vivir un milagro, una vida que es moral y espiritual, con tal intensidad y pureza que ningún ser humano podría vivirla, sólo Jesucristo puede hacerlo. Él quiere que el Espíritu de Cristo venga sobre su pueblo, una invasión de lo alto que nos afecte mental, moral y espiritualmente.

El oso y el cordero

Esperar de las naciones una conducta que sólo es posible en los seguidores de Cristo que han sido regenerados y purificados, es confundir la verdad del cristianismo y esperar que suceda lo imposible. En las Escrituras, las naciones de la tierra se simbolizan con un león, con un oso y con un leopardo.

Los cristianos, en opuesto contraste, son comparados con pacíficos corderos en medio de lobos, que pueden sobrevivir únicamente permaneciendo cerca del Pastor. Si no es posible que el cordero actúe como el oso, ¿por qué vamos a esperar que el oso actúe como un cordero?

Sería bueno que los cristianos escucháramos menos a los nuevos comentaristas y más a la voz del Espíritu Santo.

Caricatura de Cristo

Confieso que me siento incómodo por las cosas que escucho que se dicen de lo que Cristo hace por la gente en estos días. Generalmente, se lo recomienda como alguien maravillosamente pero que no es demasiado capaz de discernir, que se deleita en ayudarnos a lograr nuestras metas, y que luego nos hace el favor de abstenerse de hacer preguntas molestas en cuanto a las cualidades morales y espirituales de esas metas.

En nuestro deseo de conducir a la gente a «aceptar» a Cristo, muchas veces nos sentimos tentados a presentar a un Cristo que es poco menos que una caricatura de «aquello santo» que fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de la virgen María, que fue crucificado y resucitó al tercer día para ocupar su lugar a la diestra de la Majestad en las alturas.

Milagros y maravillas organizados

En los círculos evangélicos generalmente surge la pregunta: ¿Por qué no suceden más milagros y maravillas en nuestro medio a través de la fe?

En nuestros días, todo parece ser comercializado, y debo decir que no creo en las maravillas y en los milagros que pertenecen a organizaciones y corporaciones. «Asociación de milagros» – no me interesa. «Asociación de sanidad» – tampoco me interesa. «Asociación de evangelismo» – ninguna de éstas me interesan.

Tengo mis dudas acerca de las señales y maravillas que necesitan ser organizadas, que demandan un presidente, una secretaria, y un gran camión con luces y cámaras. ¡Dios no está en eso!

Pero el hombre de fe puede irse solo al desierto y allí ponerse sobre sus rodillas, y dar órdenes al cielo. ¡Dios está allí! El cristiano que está dispuesto a retirarse a un lugar adonde pueda obtener la respuesta de Dios, y solamente de Dios, ¡encontrará al Señor allí!

Pero no tiene sentido que tratemos de ocultar el hecho de que entre nosotros se hacen gran número de oraciones que no cumplen su propósito, ¡nunca traen nada de vuelta! Es como enviar a un granjero al campo sin arado. ¡No es de asombrarse que la obra de Dios no avance!

Filosofía especializada en trivialidades

Si la iglesia fuera un cuerpo puro, lleno del Espíritu, totalmente guiado y dirigido por consideraciones espirituales, con seguridad, los hombres y las mujeres más santos y más puros serían los más apreciados y honrados, pero sucede exactamente lo contrario. Ya nadie valora la santidad, excepto los muy ancianos o los que están muertos.

Las almas de los santos son olvidadas en el remolino de la actividad religiosa. Se procura todo lo ruidoso, lo que hace valer sus derechos, lo que entretiene, y se lo recompensa de todas las formas posibles, con regalos, con multitudes, con ofrecimientos y publicidad. Aquellos que se parecen a Cristo, los abnegados, los que pertenecen a otro mundo son empujados hacia un lado para dar lugar al último hombre mundano que generalmente tiene poco de convertido y mucho de mundano.

Toda esta filosofía ciega que ignora las cualidades eternas y que se especializa en trivialidades es una forma de incredulidad. Estos cristianos que representan tal filosofía están reclamando una recompensa presente; son demasiado impacientes como para esperar el tiempo del Señor. El verdadero santo ve más allá de esto; poco le importan los valores pasajeros; él mira ansioso el día en que las cosas eternas sean reconocidas, y en que todo lo que importe sea la santidad.

El cristiano sabio estará satisfecho de esperar ese día, y mientras tanto servirá a su generación en la voluntad de Dios.

Teoría vs. práctica

La evidente disparidad entre la teología y la práctica, en quienes profesan el cristianismo, es un mal más destructor, en cuanto a los efectos que tiene sobre la religión cristiana, que el comunismo y el liberalismo combinados.

En la iglesia, es tan grande la brecha que separa la teoría de la práctica, que algún extraño curioso que eche un vistazo a ambas no podría soñar que existe alguna relación entre ellas. Un observador inteligente de nuestro cuadro humano, que escuchó el sermón del domingo por la mañana, y por la tarde observó la conducta de aquellos que habían oído el sermón, llegaría a la conclusión de que habría estado examinando dos religiones distintas y contrarias.

La iglesia promedio, sencillamente, no se anima a cotejar sus prácticas con los preceptos bíblicos. Es posible que la mente dé su aprobación y que las emociones disfruten, mientras que la voluntad arrastra sus pies y se rehúsa a seguir adelante. Y como Cristo apela a la voluntad, ¿no tenemos justificadas razones para preguntarnos si estas almas divididas alguna vez se han entregado verdaderamente al Señor?

Popularidad vs. excelencia

Los cristianos han caído en el hábito de aceptar a los más ruidosos y a los más destacados entre ellos como los mejores y los más grandes. Ellos también han aprendido a igualar la popularidad con la excelencia. En abierto desafío al Sermón del monte, los cristianos han dado su aprobación a quienes hacen sentir sus derechos en lugar de los mansos; a los seguros de sí mismos, en lugar de a los que lloran; a los cazadores de publicidad que buscan estar en los titulares, en lugar de los puros de corazón que ven a Dios.

Enseñanza bíblica vs. Enseñanza espiritual

Algunos lectores pueden alarmarse ante la sugerencia de que existe una diferencia entre poseer «enseñanza bíblica» y poseer «enseñanza «espiritual». ¡Sin embargo, es así!

Es muy posible tener instrucción sobre los rudimentos de la fe y, sin embargo, no tener una verdadera comprensión de todo el asunto. Y es posible convertirse en un experto en doctrina bíblica y no tener iluminación espiritual, con el resultado de que un velo permanece sobre la mente impidiendo que ésta aprehenda la verdad en su esencia espiritual.

Test para medir experiencias espirituales

La persona que busca las mejores cosas de Dios, siempre está deseosa de escuchar a todo aquel que ofrece una nueva manera de obtenerlas. He conocido a cristianos que fueron conducidos a experiencias emocionales que estaban más allá de su poder de comprensión, y han preguntado ansiosamente si esta experiencia provenía de Dios.

La primera prueba debe ser: ‘¿Qué ha aportado esta experiencia a mi relación con el Señor Jesucristo y a mi actitud hacia él? ¿Amo más a Dios? ¿Jesucristo es todavía para mí el centro de toda doctrina verdadera? ¿Todavía estoy de acuerdo con que todo lo que tienda a hacer que Jesucristo sea menos de lo que Dios ha declarado que es, debe ser rechazado?’. Otra vez: ‘¿Cómo ha afectado mi actitud hacia las Sagradas Escrituras? ¿Este nuevo punto de vista de la verdad brota de la misma Palabra de Dios o es el resultado de algún estímulo ajeno a la Biblia?’.

Programa vs. expectativa

Una característica que escasea en la iglesia promedio de hoy en día es la de la expectativa espiritual. Cuando los cristianos se reúnen, no esperan que suceda nada fuera de lo común; consecuentemente, sólo sucede lo habitual, y esto es tan predecible como la puesta de sol.

La expectativa de la iglesia cristiana sigue al programa y no a las promesas. Los agobiados esclavos de la aburrida rutina encuentran que es imposible esperar algo mejor. Actualmente necesitamos un espíritu fresco de expectativa que emane de las promesas de Dios. Debemos declararle la guerra a este espíritu de apatía, y reunirnos con fe infantil. Sólo entonces podremos conocer nuevamente la belleza y la maravilla de la presencia del Señor entre nosotros.

La verdadera iglesia no está muerta

Existe una noción generalizada según la cual el cristianismo está en sus últimos suspiros, demasiado débil o casi muerto. En la mente de muchos que no comprenden el cristianismo, la principal prueba de su muerte es el hecho de que cuando el mundo más lo necesitaba, no ha provisto un liderazgo.

Permíteme decirte que aquellos que se han adelantado a enterrar la fe de nuestros padres han hecho la cuenta sin el huésped. De la misma manera en que una vez enterraron a Cristo con la plena certeza de que se habían librado de él, así su iglesia ha sido puesta a descansar un sinnúmero de veces. Y de la misma manera en que Jesús desconcertó a sus enemigos levantándose de la muerte, así la iglesia ha confundido a los suyos resurgiendo nuevamente a una vida vigorosa, una vez que le habían rendido todas las exequias sobre su ataúd y habían derramado las lágrimas de cocodrilo sobre su tumba.

La verdadera iglesia es quien repone la vida de Dios entre los hombres, y si en algún lugar esta frágil vasija se rompe, esa vida surgirá por algún otro lado. De esto podemos estar seguros.

Entrenamiento y exhibición

Algunas iglesias entrenan a sus ujieres y recepcionistas para sonreír, mostrando la mayor cantidad de dientes posible: pero yo puedo presentir esta clase de exhibición, y cuando me saluda un hombre que sonríe porque lo han preparado para esa tarea, sé que estoy estrechando la aleta a una foca entrenada.

Pero cuando en una congregación existe la calidez, el deleite y el gozo del Espíritu Santo, y sus miembros son espontáneamente alegres y no pueden esconder la sonrisa de felicidad, el resultado es una maravillosa influencia sobre los demás.

La iglesia es celestial

La clase de cristianismo que descansa en la influencia de su poder humano y terreno enferma a Dios, porque la iglesia de Jesucristo es una institución celestial.

Debemos esforzarnos porque nuestras creencias y prácticas sean neotestamentarias en su contenido. Debemos enseñar y creer las verdades del Nuevo Testamento sin que se infiltren cosas del exterior.

Debemos mantener saludable nuestra parcela de plantío divino, y existe una sola manera de hacerlo: ¡Permanecer fieles a la Palabra de Dios! Constantemente debemos remitirnos a los fundamentos, y hacer que la Palabra more en la iglesia.

Oración vs. obediencia

¿Has notado cuánto se ha orado últimamente por un avivamiento y cuán poco se ha obtenido? Yo creo que nuestro problema es que hemos estado tratando de sustituir la obediencia por la oración, y esto sencillamente no funciona. Una iglesia, por ejemplo, sigue sus tradiciones sin pensar demasiado si éstas están de acuerdo a las Escrituras o no. O se rinde a la presión de la opinión pública y se deja llevar por tendencias populares que la apartan del modelo del Nuevo Testamento. Entonces, los líderes notan una falta de poder espiritual entre la gente y comienzan a inquietarse por eso. ¿Qué hacer? ¿Qué pueden hacer para que bajen lluvias refrescantes que vivifiquen sus almas desfallecidas?

En su concepto, ya tienen la respuesta. Los libros les dicen qué hacer: ¡Oren! El evangelista que está de paso conforma lo que los libros dicen: ¡Oren! Por lo tanto, el pastor llama a la gente a orar. Frente al entusiasmo de la misma, parecería por un momento que el avivamiento está en camino. Pero como no llega, el celo por la oración comienza a decaer. Pronto, la iglesia vuelve a su condición anterior y el desaliento se apodera de cada uno. ¿Qué es lo que ha estado mal?

Simplemente esto: Ni los líderes ni la gente ha hecho ningún esfuerzo por obedecer a la Palabra de Dios. A ellos les parece que toda su debilidad está basada en no orar lo suficiente, cuando realmente y de muchas maneras, eran deficientes en el vital asunto de la obediencia.

Adaptándose a la gente

Uno de los errores más populares, y del cual surge la mayor parte de la ruidosa y tumultuosa actividad religiosa en los círculos evangélicos, es la noción de que así como los tiempos cambian, la iglesia debe cambiar con ellos. Los cristianos deben adaptar sus métodos de acuerdo a las demandas de la gente.

Evangelismo contemporizador

Cualquier evangelismo que apele a los intereses comunes y a las disertaciones sobre los asuntos de actualidad para establecer un campo común donde el pecador se pueda sentir como en casa, es tan falso como lo eran los altares de Baal.

Cualquier esfuerzo por suavizar el camino del hombre y por quitar la culpa y la vergüenza, es algo peor que tiempo perdido, es malo y peligroso para las almas de los hombres.

Éxito y fracaso

¿Por qué será que la que se profesa como iglesia cristiana parece haber aprendido tan poco acerca de la sencilla enseñanza de nuestro Señor con respecto al éxito y al fracaso humanos?

Todavía vemos como ven los hombres y juzgamos de acuerdo a los juicios de los hombres. ¿Cuánto trabajo inútil, en el nombre de la religión, se hace basado en el deseo carnal de obrar bien? ¿Cuántas horas de oración se pierden rogando a Dios que bendiga proyectos que están destinados a glorificar a los pequeños hombres? ¿Cuánto dinero que le pertenece a Dios se vierte en hombres que, a pesar de su apelante tono de voz no procuran otra cosa más que lograr un espectáculo agradable en la carne?

El verdadero cristiano debe apartarse de todo eso. Ningún hombre puede ser merecedor del éxito hasta que no esté dispuesto a fracasar. Ningún hombre es moralmente merecedor del éxito en las actividades religiosas hasta que no esté dispuesto a que otro reciba el honor del éxito, si Dios así lo desea.

Dios permitirá que su siervo tenga éxito cuando lo haya disciplinado a tal punto que no necesite del éxito para ser feliz. El hombre que se siente gozoso cuando triunfa y frustrado cuando fracasa, todavía es un hombre carnal.

Nuestro honor se halla basado en ser justamente lo que Jesús fue y es; en ser aceptados por aquellos que lo aceptaron a él, rechazados por aquellos que lo rechazaron a él, y amados por aquellos que lo amaron. ¿Qué gloria mayor puede alcanzar un hombre?

Fe y razón

El testimonio de la iglesia cristiana es más efectivo cuando se declara en lugar de explicarlo, porque el evangelio apela a la fe y no a la razón. Lo que puede ser aprobado no necesita fe para ser aceptado, y la fe descansa en el carácter de Dios, no en las demostraciones de un laboratorio o de la lógica.

La cruz se yergue en abierta oposición al hombre natural. Su filosofía es contraria a los procesos de la mente no regenerada, de tal manera que Pablo pudo decir lisa y llanamente que el mensaje de la cruz es locura para los que se pierden. Tratar de encontrar un punto común entre el mensaje de la cruz y la razón del hombre caído sólo puede resultar en una razón empeorada, una cruz carente de significado y un cristianismo sin poder.

Estrellas religiosas

Creemos que el movimiento evangélico continuará apartándose más y más de la posición neotestamentaria, a menos que sus líderes dejen de ser las estrellas religiosas modernas, para convertirse en los modestos santos que no desean alabanza y no buscan una posición, sino que se sienten felices cuando toda la gloria se atribuye a Dios y ellos son olvidados.

Verdad objetiva y vida

Mucho de lo que se transmite como cristianismo neotestamentario es poco más que verdad objetiva endulzada con canciones y sazonada con entretenimientos religiosos. Corro el riesgo de que se me interprete mal cuando digo que probablemente ninguna otra porción de las Escrituras se puede comparar con las epístolas de Pablo cuando se trata de formar santos artificiales. Pedro advierte que los indoctos e inestables torcerían los escritos de Pablo para su propia destrucción, y con sólo visitar un estudio bíblico promedio, y escuchar algunas conferencias, nos daremos cuenta de lo que quiero decir.

Lo nefasto del caso es que las doctrinas del Pablo se pueden enseñar siendo completamente fieles al texto, sin hacer que los oyentes sean una pizca mejor de lo que son. El maestro puede, y a menudo lo hace, enseñar la verdad de tal manera que los oyentes queden sin un sentido de obligación moral.

Una de las razones para el divorcio entre la verdad y la vida puede ser la falta de iluminación del Espíritu. Otra es, con seguridad, que los maestros no desean meterse en problemas. Cualquier hombre con dones para el púlpito puede seguir adelante con una congregación promedio si tan sólo los «alimenta» y los deja seguir solos. ¡Dales mucha verdad objetiva y nunca insinúes que están equivocados y que deben cambiar, y así los tendrás contentos!

Pero el hombre que predique la verdad y la aplique a las vidas de sus oyentes sentirá los clavos y las espinas. Tendrá una vida dura, ¡pero gloriosa!

(Fragmentos tomados de “Manantiales de lo Alto”).

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http://www.aguasvivas.cl/revistas/42/08.htm

Clarembaux: “Jamás entraría a una cárcel sin compañía de un evangélico”

11 Oct

Clarembaux: “Jamás entraría a una cárcel sin compañía de un evangélico”

Armas, drogas y homicidios tras los muros es lo que la periodista venezolana Patricia
Clarembaux recoge en su libro “A ese infierno ya no vuelvo”, que cuenta el drama de las
cárceles de Venezuela, las más violentas de América.

En los 31 centros penitenciarios que albergan a unos 24.360 presos murieron 422
reclusos en 2008, lo que convierte a Venezuela en el país del continente con más muertes violentas intramuros, según datos del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP). Afirma el Observatorio que el número de muertes violentas en las prisiones venezolanas superó en 2008 las que hubo en todas las cárceles de México, Brasil, Colombia y Perú juntas, y si se amplía la muestra a los últimos diez años, se alcanza un total de 3.664 asesinados.

Cárceles hacinadas, sin paredes, en las que se acumulan la basura y los excrementos, en las que los presos están mejor armados que los guardias que los custodian y en las que se puede conseguir cualquier droga fue lo que se encontró la periodista. Ni siquiera la religión sirve para redimir a este sector, ya que los evangélicos, que tienen pabellones especiales y que son las personas más respetadas dentro de los penales, exigen verdaderas pruebas de fe para aceptar a sus miembros.

Clarembaux aclara que jamás entraría en un penal sin la compañía de evangélicos, que “caminan por cualquier pabellón o celda, se abrazan a todos y son respetados” a diferencia de los católicos, que “no tienen ninguna credibilidad” en las cárceles.
“Los penales convierten a los privados de libertad en seres imposibles para la sociedad ya que en lugar de rehabilitarlos les dan herramientas para ser mejores delincuentes”, explica en una entrevista a Efe Clarembaux, quien nunca se refiere a ellos como presos para “no ofenderlos” y “humanizarlos”.

Según la periodista, la causa principal de esta situación proviene de fuera de los muros, de una sociedad en la que muchos niños crecen en los barrios sin figura paterna, con madres que no pueden prestar atención a su educación por trabajar todo el día y en los que los delincuentes son el patrón ejemplar.