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Reliquias antiguas—nuevas amenazas

13 Ago

Agosto 14, 2009

Reliquias antiguas—nuevas amenazas

“Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia.”1

Melvin McDonald sirvió en la Naval canadiense durante la segunda guerra mundial. Un lunes, el hombre de 79 años y su esposa se presentaron en el departamento de policía de Winnipeg. Lo primero que dijo al oficial que lo asistió fue, “tengo una granada.” Les aseguro que él no estaba amenazando a nadie, solo dijo las cosas como eran. Con eso, él sacó la granada de una bolsa de y se la dio al oficial.

El sorprendido oficial mantuvo la calma. Sin embargo, llamó inmediatamente a los especialistas en explosivos. Fue entonces que las cosas empezaron a suceder. La mayor parte del edificio de seguridad pública fue evacuado, el departamento de bomberos fue puesto en alerta, y los especialistas en explosivos llegaron con toda su sofisticada parafernalia.

La granada aún estaba activa y el fusible intacto. “La he tenido en la casa todos estos años,” dijo el veterano. “La tenía en una repisa.” Su sobrino le había sugerido que lo mejor sería entregarla a la policía.

McDonald muy avergonzado se disculpó por la conmoción que había causado. Era solo un recuerdo de un entrenamiento en Escocia a principios de 1940.2

Una forma no muy sana de vivir y una de las peores es el enterrar y negar la ira sin resolver, dolor, amarguras, etc., del pasado. Estas son las emociones sobrealimentadas, reprimidas y negativas que, como una vieja granada de mano, al activarse pueden desencadenar una explosión emocional y dañar gravemente o destruir relaciones estrechas. Por otra parte, si estas emociones permanecer enterradas y por alguna razón se activan, puede causar una implosión y destruir la salud y bienestar de una persona.

Como todas las directivas de Dios, no es sin buena razón que la Biblia nos asesora para deshacernos de estas emociones destructivas. Y no nos deshacemos de ellas al enterrarles y negar su existencia. Para resolverlas es imperativo que sean reconocidas y expresada en formas creativos en vez de una manera destructiva.

En los siguientes tres Encuentros Diarios hablaremos sobre “controlando el temperamento” para mostrarles la importancia de resolver esas emociones enterradas y explicar cómo resolverlas.

Se sugiere al siguiente oración: “Dios mío gracias por tu palabra que nos amonesta diciendo ‘Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia.’ Por favor ayúdame a reconocer cualquiera de estas emociones y actitudes destructivas dentro de mí y muéstrame como resolverlas para deshacerme de ellas. Gracias por escuchar y responder a mis oraciones. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Efesios 4:31 (NVI).
2. Chad J Hedgepath. Citado en KneEmail,http://www.oakhillcoc.org/.

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