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LAS PIÑAS, LOS MONOS Y LOS PUERCOS MONTESES

4 Ago

3 ago 09

de nuestro puño y letra
LAS PIÑAS, LOS MONOS Y LOS PUERCOS MONTESES
por Carlos Rey

«Desde Tugui, Brasil, el gobernador Álvar Núñez Cabeza de Vaca anduvo con su gente sin hallar poblado alguno, cruzando los muchos ríos y malos pasos que había, hasta el 19 de diciembre de 1541…. Ese día llegaron a un lugar habitado por indígenas guaraníes, quienes con el jefe y hasta con las mujeres y los niños salieron muy complacidos a recibirlos al camino, a dos leguas del pueblo. Traían muchas provisiones de gallinas, patos, miel, batatas y otras frutas, maíz y harina de piñones (de la que hacen muy grandes cantidades). Porque hay en aquella tierra muy grandes pinares. Son tan grandes los pinos que cuatro hombres juntos, tendidos los brazos, no pueden abrazar uno. Son muy altos y derechos los pinos, y son muy buenos para mástiles de naves… según su tamaño. Las piñas son grandes, los piñones del tamaño de bellotas, con una cáscara grande como de castañas. En el sabor se distinguen de las de España….

»Por aquella tierra hay muchos puercos monteses y monos que comen estos piñones de la siguiente manera: Los monos se suben encima de los pinos y se agarran de la cola, y con las manos y las patas tiran muchas piñas al suelo; y cuando ya han derribado muchas, bajan a comerlas. Muchas veces ocurre que los puercos monteses están abajo aguardando a que los monos derriben las piñas, y cuando las han derribado, al tiempo que los monos bajan de los pinos a comerlas, los puercos arremeten contra ellos, se las arrebatan, y se comen los piñones. Y mientras los puercos comen, los monos dan grandes gritos desde los árboles.»

De veras que es cómico imaginarnos a aquellos monos gritando desde los árboles en son de protesta por el robo de los puercos monteses, tal como lo narra Pero Hernández, secretario del explorador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca.1 ¡Sin duda debiéramos tener más compasión de los pobres monos, sobre todo nosotros que alguna vez hemos tenido a un mono de mascota! Y más aún los que podemos identificarnos con ellos por haber sido víctimas del despojo cometido por personas que, ya sea en carne propia o a distancia, nos han robado algo de nuestra propiedad física o intelectual que nos ha costado mucho trabajo. Es que, quiéranlo o no reconocer los culpables de ese delito, a los ojos de Dios es tan reprobable robarle una máquina de coser a una pobre viuda que se gana la vida con ella, como es condenable piratear las grabaciones de artistas musicales copiando y revendiendo sus discos compactos a precios irrisorios sin que los autores sepan siquiera lo que está sucediendo, aunque los pobres artistas lo supongan a causa de los pocos ingresos que perciben de las ventas legítimas. ¡Y ni hablar de los millares que a diario citan o copian las palabras de otros autores como si fueran suyas, ya sea en escritos o en la Internet, sin preocuparse un ápice por atribuirle autoría a esas palabras o investigar a ver quién las pronunció, dando así la impresión de que son de su propia inspiración!

Más vale que los culpables de tales robos se arrepientan sinceramente de esa violación del octavo mandamiento, no sea que en el día del juicio a Dios le toque despojarlos a su vez de lo que más vale, diciéndoles: «¡Apártense de mí, todos ustedes hacedores de injusticia!»2

1 Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Comentarios [adaptado al español contemporáneo] (México, D.F.: Editorial Océano de México, 2001), pp. 145,168-69.
2 Lc 13:27
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EXPLOSIÓN DE IRA

4 Ago

4 ago 09

EXPLOSIÓN DE IRA
por el Hermano Pablo

Era imposible que una insensata estupidez produjera efectos tan desastrosos. La mañana transcurría pacífica y feliz. El sol brillaba en el cielo. Brisas frescas mecían los pastos. Las vacas rumiaban tranquilamente, y Rubyat Wolf, granjero en el norte del Líbano, miraba feliz su hacienda.

En eso, un sobrino suyo disparó al azar su escopeta, y le dio en un ojo a una de las vacas. El granjero, enfurecido, le propinó una paliza. Intervinieron entonces otros parientes, y se produjo un tremendo tiroteo. Cuando se disipó el humo había, además de varios heridos, trece personas muertas en el suelo, y la vaca, con un ojo menos, seguía rumiando en el campo.

¿Qué fue esto? Un estallido de ira. El motivo era serio, cierto. Un muchachón armado de una escopeta lastimó de gravedad una vaca campeona. Pero, ¿justifica un ojo vacuno perdido, que hubiera, en menos de cinco minutos, trece personas muertas? ¡De ninguna manera!

Hubo alguien que le puso nombre a la ira. La llamó «doncella con corazón de tigre». Si está dormida, es bella como la bella durmiente del bosque. Si está despierta, es violenta y feroz como un furioso huracán.

El sabio Salomón encara este tema con expresiones muy acertadas. He aquí sus palabras: «Pesada es la piedra, pesada es la arena, pero más pesada es la ira del necio» (Proverbios 27:3). La ira es aliento del infierno e impulso del maligno, y sopla vientos de fuego en corazones débiles.

El Maestro de Galilea tuvo unas palabras que decir acerca de la ira. «Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: “No mates, y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal.” Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno» (Mateo 5:21,22). Notemos cómo Jesucristo pone la ira a la par del homicidio.

La filosofía de hoy nos dice que nuestros sentimientos no se han de violar, que nuestros gustos son más importantes que los de cualquiera, y que si alguien pisotea nuestra opinión, debemos declarar en forma clara que no vamos a permitir que nuestros antojos se ignoren. El resultado es disgustos y pleitos.

¿Qué es lo opuesto a la ira? La comprensión, la bondad, la tolerancia, la paz. El Señor Jesucristo, Señor de amor y de paz, puede poner paz en nuestro corazón. Entreguémosle toda nuestra ansiedad y nuestra ira. A cambio nos dará su paz insondable.

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Útiles o desechables…

4 Ago

Útiles o desechables…

No podemos conocer detalladamente lo que Dios piensa en cada circunstancia. Pero sí podemos saber que El obra en cada una de ellas y lo hace de acuerdo a Sus Planes, siguiendo Sus Designios y utilizando los medios disponibles para llevar a cabo Su Obra.

En el libro de Los Hechos, la Iglesia crecía y se desarrollaba ante los ojos admirados del público que observaba…

“Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquia…y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquia” (Hechos 11:19,26)
Pero también, otras cosas sucedían en la trastienda…

“En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él” (Hechos 12:1-5)
Sin embargo, más allá de este escenario, se desarrollaba el Plan Divino:

En la vida de Pedro, instrumento útil para Dios

“Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos…habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma. Y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba” (Hechos 12:6-11)
En los guardias, instrumentos necesarios, pero no imprescindibles

“Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro. Mas Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte…” (Hechos 12:18-19)
En Herodes, instrumento descartado debido ya que olvidó su lugar

“Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón, pero ellos vinieron de acuerdo ante él, y sobornado Blasto, que era camarero mayor del rey, pedían paz, porque su territorio era abastecido por el del rey. Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre! Al momento, un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos” (Hechos 12:20-24)
Las personas son útiles o no para Dios. Depende de su disposición y entrega. Pero la Obra de Dios no se detiene por ellos…

“Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba. Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusalén, llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos” (Hechos 12:24-25)
Recordemos: En el escenario de la Obra de Dios, el Único Actor protagónico e imprescindible es El… El resto somos meros instrumentos…

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El valor de un hombre

4 Ago

Agosto 4, 2009

El valor de un hombre

“Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece…”1

Hace algunos años el periódico News & Observer de Raleigh, Carolina del Norte publicó un artículo titulado: “¿Cómo medimos a un hombre?” El artículo indicaba que se habían llevado a cabo unas extensas investigaciones en los estándares que se utilizaban para evaluar/medir al hombre en el siglo 20. Se puede decir que el criterio utilizado era muy interesante. Eran los siguientes:

1. Su habilidad para hacer y conservar el dinero; 2. El costo, estilo y año de su carro; 3. (Este es mi favorito) Cuanto pelo tiene; 4. Su fuerza y tamaño; 5. El trabajo que tiene y que tanto éxito tiene; 6. Que deportes le gustan; 7. A cuantos clubes pertenece; 8. Su agresividad y consistencia.

La forma en la que Jesús estimaba el valor de un hombre (o mujer) está en gran contraste con estas medidas. Estos valores son los siguientes:

“Dichosos los pobres en espíritu… los que lloran…los humildes…los que tienen hambre y sed de justicia… los compasivos…los de corazón limpio… los que trabajan por la paz…los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de Dios.”2

Hmm… Me pregunto como estoy yo. Algo serio en que pensar.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a evaluar mi vida no en las bases de lo que el mundo u otros piensan, pero en lo que dice tu palabra, la Biblia. Y ayúdame a amar de acuerdo a tu palabra. Gracias por escuchar y responder a mis oraciones. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Vea Mateo 5:1-12.
2. Ibid.

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