Creaciones Tridimensionales

31 May

Creaciones Tridimensionales

A veces, cuando leo las palabras de 2 Corintios 5:17, me siento sacudida por el fin hacia el que apunta: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” Al llamar Señor a Cristo, fuimos hechos algo nuevo. Antes de que intentáramos vivir bien, antes de trabajar como discípulos, nuestros corazones estropeados y manchados han sido hechos blancos como la nieve. El Padre nos ha entregado la obra maestra de su Hijo y nos dice que cuando nos mira lo que ve es perfección.
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DIA 31 – Dame ese monte…

George Burns dijo:

“Cuando tienes 80 años ya has aprendido todo… Sólo tienes que intentar recordarlo”
“¿Está contento de estar aquí?”, le preguntaron, “A mi edad estoy contento de estar en cualquier sitio” (tenía 98 años)
Jean de la Bruyere dijo: “Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad”

Daniel Santoy escribió una hermosa canción basada en la historia de Caleb:

Que se ha pasado el tiempo
y que los años marcan mi cara
Que mi voz ha cambiado,
que no es el mismo mi caminar
Que malgasté mi fuerza,
que en vanidades la dejé ir
Que diga NO a mis sueños,
que se ha pasado mi mes de abril

CORO
Pero dame este monte
Y con mis fuerzas lo he de tomar
Cumpliré la promesa
Yo he sido creado para luchar
No habrá gigante que me haga dudar
Y mi bandera he de alzar

Hay quienes me aconsejan que
toque ahora la retirada
Que lo que no hizo el joven
jamás el viejo conseguirá
Que el tren se me ha pasado,
que debería ya desistir
Que ya no estoy a tiempo,
que mi carrera llegó a su fin

Caleb, el hijo de Jefone fue enviado junto a Josué y diez principales de Israel a la tierra de Canaán para hacer un reconocimiento previo con el propósito de traer un informe detallado a Moisés:

“Subid de aquí al Neguev, y subid al monte, observad la tierra como es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso…” (Números 13:17-20)
Los diez acompañantes de Josué y Caleb no fueron muy equilibrados a la hora de brindar su opinión:

“Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en ella son hombres de grande estatura” (Números 13:32)
Caleb en toda esta circunstancia tan confusa y negativa mantuvo la calma y trató de hacer reflexionar a los rebeldes:

“Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos” (Números 13:30)
“Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará” (Números 14:6-8)
Este acto de rebelión fue castigado por Dios con 40 años de tránsito por el desierto sin entrar a la Tierra Prometida:

“Pero a mi siervo Caleb por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró y su descendencia la tendrá en posesión” (Números 14:24)
A partir de ese momento pasaron 45 largos años… mucho tiempo en la vida de cualquier ser humano, y suficiente como para apagar el entusiasmo o dejar que los sueños tomen alas y se alejen de nosotros… pero, Caleb era diferente, de tal manera que cuando ya estaban afincados en la tierra se presentó delante de Josué para decirle:

“Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día… Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová a dicho” (Josué 14:6-12)
¡Que hombre sin igual! Dos ancianos forjados en el fragor de cien batallas se encuentran para conversar de asuntos administrativos. Lo recomendable era una apacible charla sobre logros del ayer y el establecimiento de algunas pautas generales para la juventud que venía pidiendo terreno, pero no… Caleb mira fijamente a Josué y le dice:

“Mira mis ojos, no han perdido la llama que los mantuvo encendidos durante estas últimas décadas… quiero lo que me pertenece por derecho… dame ese monte, lo tomaré aunque deba luchar con gigantes, Dios me lo dio y me corresponde”
Robert Frost dijo: “En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: ¡Sigue adelante!”

Recordemos: Mientras tengamos vida… ¡Sigamos adelante!

DECH
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