Archivo | 9:45 PM

Será muy tarde para buscar a Dios?

28 Abr

Será muy tarde para buscar a Dios…?

Será muy tarde para buscar a Dios? Yio creo que aun hay tiemo, querido lector. Aun hay tiempo para que le entregues tu vida al Señor Jesus. Pero si sigues perdiendo el tiempo,  haciendo lo que te viene en ganas, puede ser que llegue un moemtno en que ya sea muy tarde para buscar a Dios.

La mayoria de nosotros conocemos el significado que posee una pardoja, ¿verdad? El diccionario webster la define de la siguiente manera. ….

”1- Una aparente declaración contradicctoria que sin embargo puede ser cierta.

2.- Una presentación de aspectos o cualidades contradictorias.

3.- Una aserción o afirmación esencialmente contradictoria basada en una deducción valida y real aceptable.

4.- Una afirmación contraria a la opinión popular.” (Webster’s II, Diccionario Universitario New Riverside , ISBN 0-395-33957-X, pagina 852).

Con este conjunto de definiciones en mente, llamo a nuestra atención el mejor consejo jamas dado al hombre . ¡Esta disperso a través de la palabra de Dios y afirmado de varias formas, pero cuando comparamos la palabra de Dios con si misma, nos damos cuenta que en definitiva existe una paradoja!

¿Entonces cual sería el consejo? ¡Sencillamente que debemos de “Buscar del Señor”!

  • “Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto está cercano”. Isaías 55-6 (Versión Reina Valera).

Tome el tiempo para encontrar a Dios
escrito por Martha Noebel – Escritora para CBN
Dios desea ser parte de nuestra vida diaria. Él anhela mostrar su amor de formas especiales. Si tomamos el tiempo, Él nos sorprenderá con detalles de su amor durante el día.

Recientemente, una amiga sacó tiempo para encontrar a Dios. No, ella no se levantó temprano y se sentó bajo un gran árbol. No se detuvo a oler el aroma del campo o a escuchar a los pájaros cantar sus alabanzas al Señor. Ella no meditó todo el día, con el calor del sol sobre su rostro. Inició su día como cualquier otro, pasó tiempo con la Palabra y le permitió a Dios aparecer en el instante que quisiera. Fue a trabajar y ahí encontró obsequios especiales.

Las Escrituras que leyó esa mañana eran del libro de Cantares. Era un precioso pasaje que llevaba en su corazón. Al entrar al edificio donde trabaja, vio algo sobre la mesa de la entrada. Ella decidió recoger el objeto y botarlo. Ella se enorgullecía por su área de trabajo y quería mantenerlo limpio. Pero para su sorpresa, era una pequeña flor. Seguramente, usted pensará: ¿Y qué tiene que ver esto con la historia? Bueno, lo que ella había leído en la Biblia era:

  • “Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado, la lluvia se fue; se han mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.” (Cantares 2:11-12).

Significó tanto para ella. Ella se rió y dijo: “Gracias, Papá” (tal y como lo hace cuando habla con su Padre Celestial) y siguió caminando. Dios le estaba hablando a su corazón con respecto a su gran amor por ella.

Dios le permitió a alguien dejar una bella y pequeña flor sobre la mesa, para que cuando ella entrara en el edificio lo viera y sintiera su inmenso amor. Esto la tocó profundamente y se sintió tan bendecida por ser parte de ello. Yo estaba justo detrás de ella cuando entró a la oficina esa mañana.
Mientras pensaba en lo que fue ese momento para ella (sin saber aun lo del pasaje bíblico), sabía que algo maravilloso estaba sucediendo. Y Dios me habló personalmente diciendo: “Ella tomó el tiempo para buscarme a mí”. Y así fue, y aunque ella siguió su día normalmente, este instante en la mañana no se quedo desapercibido.

“Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.” (Óseas 6:3)

Sin lugar a duda, tomé el resto del día para buscar a Dios. Me aseguré de hacer contacto visual con todos los que encontraba y compartía una palabra amable y una sonrisa. Quería encontrar a Dios, quería su amor para con alguien más que necesitara verlo a Él de forma tangible.

Podemos encontrar a Dios y sentir su amor de formas maravillosas. No tenemos que pensar que Él está muy lejos o bastante ocupado para importarle nuestras necesidades diarias.

Tome el tiempo para buscar a Dios.

Conclución:

La palabra de Dios nos enseña: 

  • “¡Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano! Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” Isaías 55: 6- 9.
Fuentes bibliográficas: 
Anuncios

PROFETAS MENORES

28 Abr

PROFETAS MENORES

Una Biblia latina belga de 1407.
I. Introduccion:[0]

 

 

1.DIVISIONES

A. División por libros

Así como la Biblia está dividida en dos testamentos, así también éstos se subdividen en varias secciones o grupos de libros. Son estas secciones las que determinan el orden de los libros de la Biblia, el que no siempre ha sido el mismo a lo largo de los siglos.

1) Divisiones del Antiguo Testamento

a) Sistema hebreo. El AT estaba dividido originalmente en dos secciones llamadas Ley y Profetas, a las cuales se alude frecuentemente en el NT (Mt.5:17; Lc.16:16; Hch.13:15; 24:14). También se ha hallado esta división en los manuscritos del Mar Muerto. Pero desde el siglo II a.C. hasta nuestros días los judíos han dividido el AT en tres secciones, a saber: La Ley, Los Profetas y los Escritos. Aunque estas secciones comprenden solamente 24 libros, éstos equivalen a los 39 de nuestras Biblias.

En el sistema hebreo, los libros fueron colocados en el siguiente orden:

• La Ley (Torah): Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

• Los Profetas (Nebhin):

 -Profetas Anteriores: Josué, Jueces, Samuel y Reyes.

– Profetas Posteriores: Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce (profetas menores).

• Las Escrituras (Ketubim o Hagiografía):                                                                              
– Libros Poéticos: Salmos, Proverbios y Job.

– Cinco Rollos (Megilloth): Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Ester y Eclesiastés.

– Libros Históricos: Daniel, Esdras-Nehemías y Crónicas.

Los cinco rollos se leían en las fiestas anuales: Cantares en Pascua; Rut, en Pentecostés; Eclesiastés, en la fiesta de los Tabernáculos; Ester, en Purim y Lamentaciones, en el aniversario de la destrucción de Jerusalén. Jesucristo se refiere a la división tripartita en Lucas 24:44. En este lugar, a la tercera la llama Salmos.

b) Sistema griego. Los traductores de la versión de los Setenta no se limitaron a traducir el AT al griego sino que además, le introdujeron varias modificaciones en su estructura. Entre ellas podemos mencionar las siguientes:

• División de Samuel, Reyes y Crónicas.

•  Separación de los libros combinados en los Doce, y Esdras y Nehemías.

•  Cambio de nombre de varios libros.

•  Nueva agrupación de los libros de los Profetas y de los Escritos.                   

Así el AT quedó dividido en cuatro secciones que son: la Ley, los libros históricos, los libros poéticos y los libros proféticos. La diferencia fundamental entre el sistema de división hebreo y griego consiste en que, mientras el primero parece basarse en la categoría de los escritores, el último se basa en el contenido de los libros. La división del AT según el sistema griego ha sido la base de la estructura moderna de esta parte de la Biblia. Sólo ha habido variaciones en el orden de los libros; pero las divisiones han permanecido iguales.

En las versiones modernas de la Biblia los libros del Canon hebreo vienen agrupados en cuatro categorías:

• La ley : Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

• Los libros históricos: Josué, Jueces, Rut, 1-2 Samuel, 1-2 Reyes, 1-2 Crónicas, Esdras, Nehemías y Ester.

• Los libros líricos y de sabiduría: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares.

• Los profetas: Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel y los profetas menores.

Desde luego, tratándose de una división artificial, no todos los libros están en el grupo que les corresponde. Por ejemplo, Génesis es un libro histórico y Lamentaciones, poético. La mitad de Daniel es histórica en su mayoría, y la otra mitad profética. Algunos libros poéticos son en gran parte proféticos y además contienen historia. Pero en general, se han agrupado según su contenido.

2) Divisiones del NT. Siguiendo el sistema de la versión de los Setenta, los dirigentes de la iglesia primitiva dividieron el NT en cuatro secciones que son:

• Libros biográficos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

• Libro histórico: Hechos.

• Libros didácticos:

 -Epístolas de Pablo: Romanos, 1 y 2 Corintios, Calatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito y Fiiemón.

– Epístola a los Hebreos.

– Espístolas universales: Santiago, 1 y 2 Pedro, 1-3 Juan y Judas,

• Libro profetico: Apocalipsis.

Como se podrá notar, los libros de la Biblia no están arreglados en orden cronológico, pero en algunas secciones sí se puede ver tal orden.

B. División por capítulos y versículos

Leer un rollo se complicaba mucho, sobre todo al buscar un pasaje determinado. Por esta razón se empezaron a hacer divisiones para ayudar en la búsqueda.

1) Las primeras divisiones se fe hicieron al Pentateuco (586 a.C.). Fueron 154 agrupaciones (sedarim) para facilitar su lectura en un plan de tres años.

Cincuenta años más tarde se le seccionó en 54 divisiones (parashiyyoth) y en 669 segmentos más pequeños para facilitar la ubicación de referencias. Estas se usaron en un ciclo de lecturas de un año.

Los griegos hicieron divisiones alrededor del año 250 d.C. El más antiguo sistema de división en capítulos data del año 350 d.C. aprox., en los márgenes del Códice Vaticano.

Pero no fue hasta el siglo XIII que estas secciones fueron cambiadas. Esteban Langton, profesor de la Universidad de París, y más tarde Arzobispo de Canterbury, dividió la Biblia según la moderna división de capítulos (1206 d.C.}.

2) Los primeros indicadores de versículos variaron desde el uso de espacios entre palabras, hasta letras o números. No se usaron sistemáticamente de manera universal. Las primeras divisiones en versículos ampliamente aceptadas aparecieron alrededor del 900 d.C. La división en versículos del NT que tenemos en la actualidad es obra del impresor Roberto Estienne, quien la hizo en 1550 en un viaje de París a Lyon. No siempre es buena, y acusa las huellas de su origen: ser hecha durante un viaje; pero se introdujo rápidamente y por eílo,por razones prácticas se mantiene.

La Vulgata Latina fue la primera Biblia que incorporó la división tanto en capítulos como en versículos en el AT y NT.

Evidentemente, las divisiones por capítulos y versículos no son inspiradas, por lo cual puede ser que a veces, inclusive, divide en donde no debería haber división. Esto es una razón más por la cual siempre es importante leer un pasaje en su contexto.

En este item, solo consideraremos los profetas menores. Aca podemos ver una imagen con la clasificación de los libros de los profetas menores y un resumen de su contenido.

profetas-menores

Porque están en el canon?

Están en el canon, porque estos libros son inspirados por Dios. ¿Que es el canon?  «La palabra “CANON” viene del griego “KANON”, que significa vara, caña y por extensión un instrumento de medida, una regla o norma. Se aplica el término a la lista de libros normativos: el canon bíblico es el conjunto de los libros que la iglesia ha reconocido como inspirados por Dios. En la actualidad existen dos cánones; pero de hecho sólo uno de ellos es el verdadero[1]

Está lo que se denomina el canon del Antiguo testamento y el Canon del Nuevo Testamento. En este item,solo veremos el canon del Antiguo Testamento.

El Canon de Antiguo Testamento

«El canon judío de los Libros Sagrados ignoramos cuándo fue definitivamente cerrado. Para unos sería en tiempo de Esdras y Nehemías (siglo V a.C.); para otros, en la época de los Macabeos (siglo II a.C.). Lo cierto es que los judíos tenían en el siglo I de nuestra era una colección de libros Sagrados, que consideraban como inspirados por Dios.

Los documentos literarios que tenían autoridad en el pueblo de Israel se fueron multiplicando poco a poco. El libro de la ley de Moisés fue guardado al lado del arca del pacto (Dt. 31: 24 – 26), luego Josué, el sucesor de Moisés, adjuntó lo que él había escrito (Jos. 24: 26). El profeta Samuel por su parte, consignó el derecho de los reyes en un libro que puso ante el Señor (1 Sam. 10: 25). Ezequías, rey, mandó coleccionar las sentencias de Salomón (Prov. 25:1).

Pero es sobre todo en la época de Josías, rey (640-608 a.C.), cuando se comienza a hacer recurso a la autoridad de un texto escrito, cuyo carácter de código sagrado parece que había sido reconocido oficialmente. Antes del reinado de Josías no consta que la Ley mosaica haya gozado de una autoridad “canónica” universalmente reconocida.

Sin embargo, después que el sumo sacerdote Helcías encontró en el templo del Señor “el libro de la Ley” (2 R. 22; 23; 2 Crón 34; 35), las cosas cambiaron radicalmente. No se sabe si el libro encontrado ha de ser identificado con el Pentateuco entero, o más bien con sólo el Deuteronomio. Pero el hecho es que, a partir de este momento, “el libro de la Ley” fue considerado como algo muy sagrado y como la colección de las leyes dadas por Dios a Israel. En los libros de los Reyes encontramos ya las primeras citas explícitas de “la Ley de Moisés” (1 R. 2: 3;  2 R. 14: 6).

Los profetas Isaías (Is 30: 834: 16) y Jeremías (Jer 36: 2-427-32) escribieron sus profecías. Y la obra del profeta Jeremías está inspirada indudablemente en el espíritu de la reforma de Josías. Este mismo profeta tiene citaciones de profetas anteriores (Jer 26:1849:14-16 = Miq 3: 12; Abd 1: 4), lo cual parece indicar que ya existían colecciones de profecías.

Después del destierro babilónico tenemos testimonios escriturísticos importantes, de los cuales podemos deducir que casi todos los libros protocanónicos estaban ya reunidos en colecciones y eran considerados como canónicos. Los textos bíblicos de esta época nos dan a conocer tres clases de Libros Sagrados: la Ley (Torah), los Profetas (Nebi’im) y los Escritos o Hagiógrafa (Ketubim).

El primer testimonio en este sentido es el del libro de Nehemías (8 – 9). En él se narra que Esdras, sacerdote y escriba, leyó y explicó la Ley de Moisés delante del pueblo. Y, después de escuchar su lectura, el pueblo prometió con juramento observarla, lo cual parece indicar que reconocían autoridad canónica al Pentateuco. 

El profeta Daniel afirma que “estaba estudiando en los libros el número de los setenta años… que dijo Jehová a Jeremías profeta” (Dan. 9: 2;  Jer. 25: 11; 29: 10). Esto demuestra con bastante claridad que en aquel tiempo ya existía una colección de Libros Sagrados.

Para el año 132 a.C. se afirmaba que ya existía una triple división de las Escrituras: La Ley, Los profetas y los otros escritos análogos.

Los hebreos siempre han creído que fue en los tiempos de Esdras  y de Nehemías que se estableció el Canon de la Biblia de los libros inspirados del AT.

En el siglo I de nuestra era se nos da ya claramente el número de los Libros sagrados y su triple división: Ley, Profetas y Hagiógrafos. Sin embargo, en algunos ambientes judíos existían ciertas dudas sobre la canonicidad del Cantares, Proverbios, Ezequías y Ester. Para unos debían ser excluidos de la colección de los Libros Sagrados y de la lección pública de la sinagoga; para otros tenían la misma autoridad que los demás Libros Santos. Esto supone que ya por aquel entonces habían sido recibidos en el canon del AT.

El NT contiene innumerables citas del AT, aunque no nombra explícitamente los libros. Parece que no se alude a los libros de Rut, Esdras, Nehemías, Ester, Eclesiastés, Cantares, Abdías. Pero es indudable que los autores del NT admitían y usaban los libros canónicos recibidos por los judíos.

Josefo Flavio (38-100 d.C.), en su libro Contra Apión (1: 7-8), compuesto hacia el año 97-98 d.C., escribe que los judíos no tenían millares de libros en desacuerdo y contradicción entre sí, como sucedía entre los griegos, sino sólo veintidós, que eran justamente considerados como divinos y contenían la historia del pasado. Los 22 libros los distribuye de la siguiente manera: cinco de Moisés, trece de los profetas y otros cuatro libros que contenían himnos de alabanza a Dios y preceptos de vida para los hombres. Este texto de Josefo Flavio es de gran importancia, aunque no nos dé los nombres de los libros. Lo cual nos indica que en aquel tiempo ya se encontraba cerrado el canon de los judíos. Este hecho parece que tuvo lugar, según la tradición rabínica, en la asamblea de Yamnia (hacia el año 100 d.C.).

Después de la destrucción de Jerusalén, los judíos doctos se consagraron con gran ahínco a conservar lo que aún subsistía del pasado, en modo especial las Sagradas Escrituras. A partir de la asamblea de Yamnia, quedó fijado definitivamente el canon ya admitido desde hacía unos siglos antes.

Son bastantes los autores antiguos que atribuyen el canon de 24 libros del AT a Esdras. Por eso se le suele llamar canon esdrino. Esta opinión fue de nuevo resucitada en el siglo XVI por el judío Elías Levita (1549), el cual afirmó que Esdras había sido ayudado en su labor por los “miembros de la Gran Sinagoga”. A Elías Levita siguieron muchos protestantes y católicos, de tal forma que se convirtió en la opinión común hasta nuestros días.

Para los protestantes, Esdras habría cerrado de modo definitivo el canon, de tal manera que en lo futuro no se permitió añadir más libros; para los católicos, en cambio, la compilación canónica de Esdras no había sido definitiva. Por eso, los judíos alejandrinos pudieron añadir más tarde los libros deuterocanónicos.

Josefo Flavio atribuye la formación del canon al tiempo de Artajerjes I Longímano (465-425 a.C.), es decir, al período en que tuvo lugar la actividad religiosa de Esdras y Nehemías.

Los judíos palestinenses admitían, en tiempo de Cristo, todos los libros protocanónicos como sagrados. Esto parece estar fuera de toda duda. En tiempo de Cristo, existía ciertamente entre los judíos una colección de Libros Sagrados del AT, a la que se atribuía la máxima autoridad normativa. Jesucristo y los apóstoles recibieron también esta colección de libros con suma reverencia y la aprobaron, considerándola como sagrada y normativa. Esto se deduce de la manera de proceder de Cristo y de sus discípulos. Con frecuencia recurren al testimonio de las Sagradas Escrituras, considerándolas como palabra de Dios.

La colección de Libros Sagrados aceptada por Cristo contenía sin duda alguna todos los libros protocanónicos admitidos entonces por los judíos. Entre éstos hay que incluir también siete libros protocanónicos (Rut, Esdras, Nehemías, Ester, Eclesiastés, Cantares, Abdías, Nahum) que no son citados en ningún lugar del NT.

Nadie pone en duda que la Iglesia primitiva haya recibido como libros canónicos e inspirados siguiendo el ejemplo de Jesucristo y de los apóstoles todos los protocanónicos del AT[2]

 

La Iglesia Católica, se rige por el canon de Alejandria, que no veremos en este item. Los Cristianos Evangélicos nos regimos para determinar cuales libros del Antiguo Testamento son inspirados y cuales no, por el llamado canon hebreo. Estas desiciones se afirmaron en la epoca de la Reforma protestante.

Al respecto podemos citar la opinion de una web católica que explica estas determinaciones:

«La canonicidad de algunos libros  del Nuevo Testamento sólo llegó a establecerse después de muchos titubeos. En la Iglesia occidental no se estableció hasta el 380-390, mientras que en la oriental, dado que todavía seguía discutiéndose sobre el estatuto del libro del Apocalipsis, no llegó a establecerse hasta finales del s. Vll. San Atanasio presenta el primer canon completo del Nuevo Testamento el año 367 Algunos católicos, entre ellos Erasmo de Rotterdam, lanzaron sospechas Do sólo sobre la canonicidad, sino también sobre la autenticidad de algunos libros de la Biblia. Además, los reformadores del s. XVI optaron por el canon de los hebreos, llamando «apócrifos» a los deuterocanónicos del Antiguo Testamento. Lutero Y otros reformadores alemanes rechazaron Sant, Jds, Heb y Ap. Esto hizo necesario que la Iglesia se pronunciara dogmáticamente sobre el canon. Lo hizo en 1546 en el concilio de Trento, que exigía la misma referencia para con todos los cuarenta y cinco libros del Antiguo Testamento y los veintisiete libros del Nuevo Testamento, por el hecho de que Dios es su autor (cf. DS 1501-1505 y también 3029).

Las otras Iglesias reformadas no pusieron en discusión el canon del Nuevo Testamento, y en el s. XVll los mismos luteranos volvieron al canon tradicional del Nuevo Testamento. Todavía hoy los deuterocanónicos del Nuevo Testamento son comentados generalmente junto con los protocanónicos y en el orden tradicional: los deuterocanónicos del Antiguo Testamento, por el contrario, no han recobrado aún su autoridad.»[3]

El Canon Hebreo o Canon de Palestina

«Un grupo de rabinos que habían conseguido escapar del asedio de Jerusalén en el año 70 fundaron hacia el año 90 una escuela en Yamnia. Decidieron recopilar y ordenar los libros que consideraban inspirados, tarea que finalizaron en el siglo II de nuestra era. Sólo aceptaron los que habían sido escritos en hebreo; es decir solo treinta y nueve (39) libros, excluyendo los deuterocanónicos. Estos libros se denominan “protocanónicos”. La Biblia hebrea contiene 24 libros y se dividen según el siguiente esquema: 

  1. Torah (La ley); contiene los cinco libros de Moisés 
  1. Nebi’im (Los profetas); Se dividen en: 
  • Profetas Anteriores (Josué, Jueces, Reyes y Samuel) 
  • Profetas Posteriores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce) 
  1. Ketubin (Los escritos); contiene: Salmos, Proverbios, Job, cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras – Nehemías y Crónicas

Los 24 libros de la Biblia hebrea son los mismos 39 libros del AT de los cristianos, la numeración se originó cuando se empezó a contar por separado cada uno de los profetas menores y cuando se separaron en dos los libros de Samuel, Reyes, Crónicas y Esdras – Nehemías.

Como vemos la Biblia hebrea sólo acepta a treinta y nueve libros del AT como inspirados por Dios y excluye los siete restantes y varios fragmentos del libro de Daniel y de Esther que aceptan los católicos.» [4]

«El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente “Los Doce”. Agrupa doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el Dodecaprofeton. La iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce “Profetas Menores“»[5]

Grabado de las Lamentaciones de Jeremías, importante texto de la literatura profética.
¿Cual fue el primer canon?

«El primer canon es el Pentateuco, el cual se compone de los libros del GénesisÉxodoLevíticoNúmeros y Deuteronomio y contiene la “Ley de Dios”, que es el conjunto de los 613 preceptos del Judaísmo.

Dentro del Judaísmo surge disputa sobre el canon correcto. Un grupo religioso, los saduceos, sostiene que solamente conforma el canon de las Escrituras la Torá o Pentateuco (la Ley), mientras que otros grupos también consideran las Escrituras de los Nevi’im (Profetas) y losKetuvim (los Escritos). Después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C., el grupo judío predominante fue el de los fariseos, que sí considera al canon como conformado por la Ley, los Profetas y los Escritos. Así, a finales del siglo I el Judaísmo estableció en Yamnia (Yavne) como canon de sus libros sagrados aquellos que cumplieran tres requisitos: que hubiera una copia del libro en cuestión que se supiera que fue escrito antes del año 300 a. C. (cuando la helenización llegó a Palestina, con los problemas culturales y religiosos subsecuentes, y que pueden leerse en libros como los de los Macabeos o el de Daniel), que dicha copia estuviera escrita en hebreo o cuando menos arameo (no griego, la lengua y cultura invasora) y que tuviera un mensaje considerado como inspirado o dirigido al pueblo de Dios (con lo que también algunos libros que cumplían las dos características anteriores tuvieron que salir del canon).

En tiempos de Jesús de Nazaret es dominante la segunda opinión, la cual es sostenida y transmitida por muchos cristianos hasta tiempos de la Reforma Protestante con la controversia de los libros deuterocanónicos (ver «Estructura»up supra). Esta controversia probablemente se originó precisamente por el hecho de que el Judaísmo había establecido su canon a fines del siglo I, con lo que para ellos ya no estaban presentes aquellos textos que sólo se encontrarían en griego (en la versión de la Biblia judía de los Setenta). Estos libros fueron precisamente los que se considerarían, posteriormente, como deuterocanónicos.

La versión judía de la Biblia consta de 24 libros, con ciertas diferencias respecto a las Biblias cristianas. Algunas de ellas son:

Actualmente, los libros que no son considerados canónicos por católicos y ortodoxos, reciben el nombre de libros apócrifos; a su vez, esos mismos libros suelen ser denominados pseudoepígrafos por los protestantes, que, habitualmente, respetan también el nombre deDeuterocanónicos (literalmente, “del segundo canon”) para aquellos que han recibido reconocimiento canónico de católicos y ortodoxos (en general, son libros escritos originalmente en griego, incluidos en la traducción al griego de la Biblia judía conocida como Septuaginta o de los LXX). No obstante, algunas corrientes protestantes fundamentalistas insisten en conservar el nombre de apócrifos para los libros deuterocanónicos. Con todo, hay que señalar, que los primeros cristianos no usaban la Biblia hebrea, sino que usaban la Septuaginta o de los LXX por cuanto varios de los nuevos cristianos fueron judíos de cultura griega, como por ejemplo, Pablo de TarsoSan Esteban, y los evangelistas San Lucas y San Marcos.

Así pues, las versiones católicas de la Biblia constan de 73 escritos, en tanto que las versiones protestantes sólo contienen 66, debido a que ellos consideran que siete libros impresos en las versiones católicas (los deuterocanónicos) sólo son “lectura edificante”, pero no canónica. Las versiones ortodoxas, por su parte, incluyen 76 libros en total. Además, la Iglesia Ortodoxa Etíope incluye como canónico en el Antiguo Testamento el Libro de Enoc, que no incluye ninguna de las otras corrientes cristianas ni el judaísmo.»[6]

«Para los Judíos Ortodoxos, por supuesto, el Nuevo Testamento no tiene validez. El rabínico considera como fuente de doctrina el Talmud, mientras los Caraítas defienden desde el siglo VIII el Tanaj como única fuente de fe.»[7]

El Canon Griego o Canon de Alejandría

 «En la versión griega llamada Septuaginta o versión de los LXX, se incluyeron libros que se leían en sinagogas de Alejandría, los denominados libros “deuterocanónicos”. Algunos libros no fueron traducidos, sino escritos directamente en griego (Sabiduría y el segundo libro de Macabeos). Este canon tiene quince (15) libros más que el Canon Hebreo y se clasifica en:

  1. Legislación e historia
  2. Poetas y profetas»[8]

Conflictos contemporáneos respecto al canon

«La canonicidad de algunos libros del Nuevo Testamento sólo llegó a establecerse después de muchos titubeos. En la Iglesia occidental no se estableció hasta el 380-390, mientras que en la oriental, dado que todavía seguía discutiéndose sobre el estatuto del libro del Apocalipsis, no llegó a establecerse hasta finales del s. Vll. San Atanasio presenta el primer canon completo del Nuevo Testamento el año 367 Algunos católicos, entre ellos Erasmo de Rotterdam, lanzaron sospechas Do sólo sobre la canonicidad, sino también sobre la autenticidad de algunos libros de la Biblia. Además, los reformadores del s. XVI optaron por el canon de los hebreos, llamando «apócrifos» a los deuterocanónicos del Antiguo Testamento. Lutero Y otros reformadores alemanes rechazaron Sant, Jds, Heb y Ap. Esto hizo necesario que la Iglesia se pronunciara dogmáticamente sobre el canon. Lo hizo en 1546 en el concilio de Trento, que exigía la misma referencia para con todos los cuarenta y cinco libros del Antiguo Testamento y los veintisiete libros del Nuevo Testamento, por el hecho de que Dios es su autor (cf. DS 1501-1505 y también 3029).

Las otras Iglesias reformadas no pusieron en discusión el canon del Nuevo Testamento, y en el s. XVll los mismos luteranos volvieron al canon tradicional del Nuevo Testamento. Todavía hoy los deuterocanónicos del Nuevo Testamento son comentados generalmente junto con los protocanónicos y en el orden tradicional: los deuterocanónicos del Antiguo Testamento, por el contrario, no han recobrado aún su autoridad.

El reconocimiento de la canonicidad de los libros sagrados por parte de la Iglesia es un problema de tipo teológico, que se refiere al cuándo y al cómo de la revelación de esta verdad a la comunidad creyente. Si esta revelación se le concedió mientras vivía aún alguno de los apóstoles, aunque de una forma muy implícita, como parece que debería ser, o si sólo se le reveló más tarde. Este tema puede ser estudiado . también desde el punto de vista del desarrollo del dogma.

En estos últimos decenios el tema ha sido estudiado por los teólogos (Geiselm~nn, Grelot, Rahner, Lengsfeld, Congar) en busca de una solución convivente. Ha sido el Magisterio de la Iglesia el que nos ha dado a conocer el origen inspirado, es decir, divino de la sagrada Escritura, y el que nos dice además que afirma esto mismo por revelación divina.

En el reconocimiento definitivo del canon por parte de la Iglesia, han tenido ciertamente un lugar importante algunos criterios objetivos a propósito de los libros: su conformidad con la «regla de la fe”, su origen o su aprobación apostólica y su destino a una Iglesia oficial y el uso litúrgico que de ellos se hace. Pero no parece que estos criterios sean suficientes para esta definición. Hay que referir más bien el discurso al ámbito de la Tradición.

…En las Biblias protestantes de hov no solamente figuran todos los libros deuterocanónicos, sino que aparecen en el orden tradicional, en contra de lo que había hecho Lutero. Lutero, anticipándose a la discusión actual del “canon en el canon”, había clasificado los libros del Nuevo Testamento según su importancia; les atribuía un papel secundario a Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis, colocándolos al final de su versión, después de los otros libros a los que consideraba como «los verdaderos, los seguros y los más importantes del Nuevo Testamento” 

… Algunos autores protestantes alemanes (Bultmann, Kasemann, Konzelmann, Braun y Marxsen) han planteado un problema nuevo, con grandes repercusiones en el diálogo ecuménico. Si es verdad que el Nuevo Testamento nace de la Tradición y pone por escrito una Tradición dinámica y progresiva, entonces se pueden distinguir en el Nuevo Testamento varias tradiciones, en algunas de las cuales – especialmente en las que transcriben los libros más recientes- están ya presentes los rasgos típicos del catolicismo (etapas iniciales del sacramentalismo, de la jerarquía, de los ministros ordenados, del dogma, en una palabra, las características bien conocidas del cristianismo católico) que ellos -utilizando la expresión de Harnack- llaman Frunkatolizismus (ProtocatolicismoJ. Mientras que Harnack pensaba que los elementos del protocatolicismo se debían a la llamada «degeneración católica” en el s. II, cuando se consumó lo que él llama «pecado original” de fusión entre el helenismo y el cristianismo, los mencionados exegetas protestantes piensan que esos elementos se encuentran ya en los libros deuterocanónicos del Nuevo Testamento.

Estos autores piensan que donde aparecen en los libros o en las secciones del Nuevo Testamento:

1) el paso del carisma a la institución;

2) la disminución de la tensión escatológica;

3) la evolución en la presentación de la moral, allí hay que hablar de una penetración espurea del «protocatolicismo” y por tanto de una contaminación del Evangelio puro, con nuevas y graves consecuencias para el problema del canon.

El actual Nuevo Testamento es demasiado amplio y ~ contiene elementos impuros: habría que reducirlo para recobrar, dentro del canon actual y – tradicional, la pureza del Evangelio. Como era de prever, desde Lutero hasta cada uno de estos autores, los criterios para señalar el “centro del Nuevo Testamento, el Evangelio puro” son muy diferentes, y cada uno hace su opción a partir del propio principio teológico arquitectónico. De esta manera, los que habían partido con la afirmación del principio de la sola Scriptura han llegado a una sola pars Scripturae. La actitud católica intenta mantenerse abierta y libre a todo el Nuevo Testamento. He aquí entonces el dilema que se impone al protestantismo de hoy – : o aceptar todo el Nuevo Testamento y acoger -renegando de la Reforma- los elementos típicos del «proto-catolicismo” que están presentes allí, o bien permanecer fieles a la Reforma protestante y – optar por un “canon en el canon”.»[9]

Necesidad de un canon[10]

Entre las causas que hicieron necesaria la formación de un Canon de las Escrituras consideramos aquí 5:

A.  El mandamiento divino de conservar los escritos sagrados. Dios mismo mandó conservarlos, mandamiento que obedecieron los sacerdotes, Josué y Samuel, así como los profetas y los escribas (Dt.10:4,5; 17:18; 31:26; ls.30:8; Josué 24:26; 13.10:25; Ro.3:2).

Un imperativo similar deben de haber sentido los primeros cristianos al conservar los escritos apostólicos (Pedro conocía las espístolas de Pablo: 2 Pe.3:16).

B.  Las guerras y persecuciones originaron la destrucción de gran cantidad del patrimonio literario de los judíos y cristianos. Estos tenían que saber cuáles de todos ellos eran inspirados y velar para que no se perdiera ninguna parte de ellos. En cuanto a los judíos, muchos estuvieron dispuestos inclusive a morir bajo las persecuciones de Antíoco Epífanes con tal de no quebrantar uno solo de los requisitos de la ley mosaica. ¿Cuánto no estarían dispuestos a sacrificar con tal de guardar su Tesoro, la Palabra de Dios?

En el año 303 d.C. Diocleciano mandó confiscar los libros sagrados de los cristianos. Hubo muchas mártires. ¿Quién iba a morir por lo que era un simple libro religioso? Otra vez había necesidad de saber cuáles escritos eran canónicos, 

C.  La proliferación de los libros apócrifos en el período intertestamentario y hasta en los mismos días de los apóstoles. Los cristianos se veían en la necesidad de distinguir cuidadosamente entre los libros canónicos y los que no lo eran. Había necesidad de contar con el verdadero Canon del NT para contrarrestar el efecto pernicioso de las enseñanzas de Marción, hereje que por el año 140 había formado su propio Canon consistente sólo en un evangelio incompleto de Lucas y 10 epístolas de Pablo.

D.  También era necesario tener el Canon NT para saber qué libros constituían la norma de fe y conducta, porque algunas iglesias usaban libros apócrifos en la lectura bíblica y en la enseñanza.

E.  Por la gran expansión del cristianismo a diferentes países había necesidad de traducción de la Escritura a los diferentes idiomas de los pueblos evangelizados. Para hacerlo tenían necesidad del Canon.

¿Que eran los profetas?

«Los profetas son un grupo de hombres llamados por Dios para que transmitan Su palabra a los demás(si no les hacian caso, se dedicaban a lanzar bombas nucleares) Por definición, los profeta no obtendrá ningún beneficio de su misión, excepto servir a Jehová Dios: de hecho, muchas veces iba a dar con sus huesos a la cárcel.

El mensaje que el profeta ha recibido rara vez es para una sola persona: casi siempre debe ser transmitido a la comunidad en su conjunto, y se trata de una comunicación que tendrá efecto aquí y ahora pero también lejos y en el futuro. Dicho de otro modo, se trata de una verdad intemporal y universal. El profeta es enviado a hablar con sus contemporáneos, pero desde el momento en que lo que dice está inspirado por Dios, el mensaje se vuelve eterno e imperecedero.

Una de las características salientes del profeta es que tiene clara conciencia de su misión. Este saber de dónde viene su enseñanza le autoriza a utilizar la consabida fórmula “Así habla el Señor Yahvéh”, que a los ojos del lego puede parecer soberbia, pero que implica en realidad que la verdad de su experiencia profética demuestra que el que habla es en verdad Dios a través de la boca del profeta.»[11]

«El término hebreo, nabi, traducido «profeta», probablemente se deriva de una raíz que significa «anunciar» o «proclamar». El Antiguo Testamento lo aplica a una variedad de personas (Gn 20.7; Éx 7.1; 1 R 17–19; Mal 4.5).»[12]

¿Porque se les llama Profetas menores?

 

«No se les llama «menores» porque sean poco importantes; más bien, por regla general, son más breves que «Los profetas mayores». Algunos de los libros se refieren a soberanos; contribuirá a su entendimiento repasar la situación espiritual de los tiempos cuando esos hombres reinaron. En vista de que algunos de los libros no están fechados, no podemos ser dogmáticos acerca de cuándo fueron escritos. No obstante, note que todos los libros fechados están ordenados cronológicamente. No hay problema en considerar que cada uno de los libros no fechados habría sido escrito más o menos en el tiempo que transcurre entre el libro fechado anterior y el libro fechado posterior[13]

¿Cuales fueron los  orígenes del profetismo en Israel?
«Es sumamente discutido el origen del profetismo en Israel y su posible relación con otros fenómenos semejantes. Varios pasajes hablan de «videntes» y 1 Samuel 9.9 sugiere que así se le llamaba originalmente al profeta. Además, había un profetismo «extático» (en trance o posesión) en las religiones cananeas (cf. 1 R 18.20–40), y es posible que hubiera alguna relación entre este fenómeno y algunas manifestaciones en Israel (1 S 19.18–24). Por otra parte, los grandes profetas (Isaías, Amós, Jeremías) tenían experiencias extáticas (extraordinarias tanto para su tiempo como para nosotros), en las que hallaban un acceso especial a la «palabra de Jehová» y esta llevaba en sí misma una singular señal de autenticidad divina. Indudablemente no se trataba de un trance de absorción, sino de una concentración próxima a la oración, en la que la «palabra» recibida era meditada y articulada por el profeta en un mensaje (Is 10.6ss).
También se ha discutido mucho la relación de los profetas con el culto. Aunque había «bandas» proféticas en los lugares de culto (como en los santuarios no jehovistas), los profetas del Antiguo Testamento no parecen pertenecer a ellas y en algunos casos evidentemente repudiaron esta dudosa institución (Jer 29.26–30). Entre estos profetas de santuario, ocupados de los detalles y pequeños problemas políticos, y el profeta bíblico, con su visión de la acción de Dios en la historia, había una enorme diferencia. Sin embargo, es erróneo pensar, basándonos en unos pocos pasajes tomados aisladamente (Am 5.21–24; Is 1.11, 12, 14–17), que los grandes profetas se oponían al culto del templo y al sacerdocio, o a toda religión institucionalizada. Se trataba, más bien, de la crítica a la corrupción del culto, ya fuera por la idolatría o por la injusticia: «No puedo aguantar iniquidad y día solemne» (Is 1.13, VM ofrece la traducción más correcta). Los profetas conocen el culto y a menudo citan su ritual, himnos y oraciones. Algunos (Jeremías, Ezequiel) vienen de un trasfondo sacerdotal y otros (Habacuc, Nahum, Joel) muy probablemente participaban en el culto.
En los libros proféticos de la Biblia tenemos la obra directa de los propios profetas (Is 30.8; Jer 29.1s, entre otros pasajes, muestran que los profetas escribían y no solo anunciaban verbalmente sus oráculos). También hay casos de un testimonio indirecto, como el de Baruc, secretario de Jeremías (Jer 36). Y finalmente, existían escuelas de discípulos de un profetas (por ejemplo, Is 8.16; cf. 50.4) los cuales compilaban sus mensajes»[14]
¿De que tratan estos libros?
«Los doce libros que comprenden esta antología profética difieren considerablemente en sustancia y estilo. Algunos contienen elementos de biografía que complementan la predicación profética con algún vislumbre relacionado con el predicador (Amós, Oseas). Otros siguen siendo prácticamente anónimos, a pesar del nombre que se les da (Abdías, Malaquías). En relación con las fechas, abarcan períodos separados por más de tres siglos (desde el 750 a. C., hasta el 400 a. C.). Reflejan lugares geográficos diferentes, reflejando algunos la vida de los antiguos estados monárquicos de Israel y Judá, mientras que otros pertenecen al período posterior al exilio. Sin embargo, a pesar de todas las diferencias que hay entre ellos, los libros comparten una base común. Todos tienen que ver con profecía, a saber, la declaración de la palabra de Dios al pueblo de Dios. Y si se toman en conjunto, los doce profetas nos proporcionan un panorama de la religión de Israel durante uno de los períodos más críticos de su historia. Desde la falsa seguridad de la época de la monarquía, pasando por la desesperanza de los que estaban en el exilio, hasta llegar al final, a las nuevas esperanzas y aspiraciones que siguieron al exilio, se nos provee un entendimiento de la transición de una antigua religión del estado, hasta los dolores del nacimiento de una comunidad recién formada del pueblo de Dios. 
Más o menos un siglo después que se terminó el libro de los doce profetas, Josué ben Sira escribió esta famosa obra de sabiduría, en la cual alaba la fama de los héroes del pasado de Israel. Las palabras que dice acerca de los doce profetas, indican no solamente la grandeza que tuvieron ellos en épocas pasadas, sino también su aporte potencial para el futuro: «¡Que los huesos de los doce profetas también envíen nueva vida desde la tierra donde yacen! Pues ellos pusieron un nuevo corazón en Jacob (Israel) y rescataron al pueblo por medio de su segura esperanza» (Eclesiástico 49.10).»[15]
Características e Historia
«Aunque el mensaje de la profecía bíblica se halla principalmente en los libros conocidos como «proféticos», no debemos olvidar el profetismo anterior a Amós, ilustrado por figuras como Natán, Elías, Miqueas (1 R 22.8–38) y Eliseo, cuya función fue anunciar el juicio y la voluntad de Dios principalmente a los reyes. El nombre «profeta» se aplica también a Abraham (Gn 20.7), Aarón (Éx 7.1), María y Débora (Éx 15.20; Jue 4.4) y Moisés (Dt 18.18; 34.10). El profeta bíblico reúne algunas características que el NBD resume bien como «un llamado específico y personal de Dios» (Is 6; Jer 1.4–19; Ez 1–3; Os 1.2; Am 7.14, 15, etc.); la conciencia de la acción de Dios en la historia; la valiente confrontación de reyes, sacerdotes o pueblos con las demandas y el juicio divinos; el uso de medios simbólicos de expresión y el ejercicio de una función intercesora o sacerdotal ante Dios.
La función primordial del profeta es la proclamación de la «palabra de Dios» que ha recibido. El propósito es llamar al pueblo al arrepentimiento y la conversión a Jehová y a su pacto. Su mensaje se relaciona constantemente con sucesos y circunstancias presentes, de orden político, social o religioso. Pero como estas circunstancias son vistas como parte de la acción de Dios en la historia, el profeta no puede dejar de referirse al futuro para anunciar lo que Dios hará, para inducir a la acción y para certificar su mensaje. No hay duda alguna de que la predicación es parte esencial de la función profética, y muchos profetas manifiestan dones especiales de clarividencia y percepción del futuro. Pero, por otra parte, también existen falsos profetas, que apelan a los mismos dones y pretenden tener palabra de Dios. Pasajes como Deuteronomio 13; 18.9–22; Jeremías 23.9–40; Ez 12.21–14.11 sugieren algunos criterios de distinción. El problema es complejo y el Nuevo Testamento tampoco lo desconoce[16]
¿Cual era el Mensaje de Los Profetas?
«Ubicados en el horizonte de la decadencia de los reinos (a partir del siglo VIII a.C.), en medio de las amenazas políticas de los grandes imperios (Egipto, Asiria, Babilonia, Persia) y mientras acompañan a su pueblo en el cautiverio, los profetas anuncian, de diversas maneras pero con fundamental unidad, el propósito de Dios que se cumple en la convulsionada historia del Medio Oriente. IDB resume el mensaje profético con frases clave de los mismos profetas:
1. «Así dice el Señor». El profeta está consciente de que está al servicio de la palabra de Jehová, que no es un mero anuncio sino la expresión de la voluntad del Dios soberano en acción (Is 55.11; Am 3.8). El profeta no tiene control sobre esta palabra sino que está a su servicio (Jer 20.8b, 9; Am 3.8). Toda su vida, hasta sus gestos y acciones simbólicas, dependen de ella (Is 7 y 8; Os 1).
2. «De Egipto llamé a mi hijo». La misericordiosa y divina elección de Israel para un propósito determinado, y las obligaciones que esa elección impone, están siempre presentes en los profetas. Se expresan con las figuras de padre/hijo (Is 1.2; Os 11); propietario/viña (Is 5.1–7), pastor/rebaño (Is 40.11), alfarero/vasija (Is 29.16; Jer 18) y principalmente esposo/esposa (Is 50.1; 54.5; 62.4, 5; Jer 2.1–7; 3.11–22; Ez 16.23; Os 1–3). La ética social que admiramos en los profetas tiene su raíz en la justicia del pacto.
3. «Se alejaron de mí». La rebelión que denuncian los profetas no es solo de Israel, sino de todas las naciones (Is 10.5ss; Jer 46–51; Ez 25–32; Am 1 y 2). Dios tiene cuidado de todos los pueblos (Is 19.24; Am 9.7), pero Israel tiene un llamado y por tanto una responsabilidad y una culpa especial (Am 3.2). Su rebelión ha sido total muestra de infidelidad (Is 1.4, 5; 2.6–17; 59.1–15; Jer 2.4–13; 5.20–31; Ez 16), y se manifiesta en la corrupción religiosa, en la injusticia social y sobre todo en el vano orgullo y jactancia que conduce a la ruina.
4. «Regresarán a Egipto». Dios ejecutará su juicio, es decir, corregirá el mal castigando al culpable, vindicando al justo y estableciendo justicia. Los profetas de los siglos VIII—VI a.C. ven como juicio divino la catástrofe nacional que se avecina (Is 22.14; 30.12–14; Jer 5.3, 12, 14; Os 4.1; Am 3.1; Miq 6.1ss). No es un acto arbitrario de Jehová, pero Israel es conducido de nuevo al cautiverio (de allí la idea del regreso a Egipto) para restaurar la justa relación con Dios.
5. «¿Cómo te he de abandonar?» Para el profeta, aun el juicio inexorable es expresión de la compasión divina (Am 4.6–11). La misericordia (compasión, piedad, Gracia) es, más que una calidad del pacto, la naturaleza misma de Dios (Is 54.7, 8, 10; Jer 3.12; 31.3; Os 11.8ss).
6. «Haré regresar sus cautivos». El juicio es instrumental y disciplinario (Is 1.25; Os 2.14–23; 5.15; Am 4.6–11). Más allá de su ejecución, Dios se propone mantener un REMANENTE fiel que retoñará para cumplir el propósito divino (Is 7.1ss; Ez 27; Am 9.8bss). La segunda parte de Isaías lo anuncia como una segunda creación, un segundo éxodo (51.9–11). Jeremías discierne un nuevo pacto (Jer 31.31–34).
7. «Luz para los gentiles». La restauración no puede limitarse a la historia de Israel. Los profetas miran más allá a una consumación, un Día del Señor que abarcará en juicio y gracia a todos los pueblos (Zac 14.5–9). En esta expectación se inserta el anuncio del «Siervo del Señor», quien inaugurará un nuevo día para las naciones (Is 49.5, 6; 53.4, 5). Esta es la fe final y el mensaje de los profetas (Is 2.2–4; Miq 4.1–3).»[17]
Podemos ver un detalle un poco mas amplio de cada libro:
«1. OSEAS:«Oseas» significa «salvación» o «liberación».Oseas trabajó durante más de sesenta años en elreino del norte, esto es, el reino de Israel (7.5),dando comienzo con el reinado de Jeroboam. Fue contemporáneo de Isaías (1.7), que trabajó con elreino del sur, esto es, el reino de Judá. Los capítulos1 al 3 constituyen la clave del libro. Dan cuenta de la infidelidad de la mujer de Oseas, llamada Gomer,y la posterior aceptación de esta por parte deOseas. Gomer es tipo de Israel; Oseas es tipo deDios. El mensaje es que Dios ama a los Suyos auncuando ellos se alejan, y que Él anhela que vuelvan.Oseas 11.1 es citado en Mateo 2.15
2.JOEL:«Joel» significa «Jehová es Dios». Joel trabajócon el reino del sur. Describió una plaga delangostas (es probable que se cumpliera literal-mente; vea Amós 4.9). Las langostas eran símbolodel juicio de Dios. La figura de las langostas serefleja en el libro de Apocalipsis (9.1–11). Joel 2.28–32 es citado por Pedro en Hechos 2.16–21
3.AMÓS:«Amós» significa «que carga un peso». Seganaba la vida, no como profeta, ni como hijo deprofeta, sino como labrador (1.1; 7.14). En los díasde Uzías, rey de Judá, y de Jeroboam, Dios llamó aAmós de su ciudad natal en el reino del sur (1.1) yle dijo que fuera al reino del norte a profetizar(7.15). Él aparentemente fue al norte (7.10, 13),habló el mensaje de Dios acerca del juicio de Estecontra Israel, y luego volvió a casa
4.ABDÍAS:«Abdías» significa «siervo de Jehová». Este esel libro más breve del Antiguo Testamento. Elmensaje de Abdías es básicamente contra losedomitas, los descendientes de Esaú (Génesis 25.30; 36.1). Durante toda su historia, israelitas yedomitas se tuvieron una mutua hostilidad. Elgolpe final lo constituyó la acción llevada a cabopor los edomitas cuando Jerusalén fue destruida(vers. os 10–14)
5.JONÁS:«Jonás» significa: «paloma». Jonás vivió y trabajó en el reino del norte, en los días de Jeroboam (2o Reyes 14.25). Él siguió la obra de Elías y Eliseo en esa región. Dios le dijo que predicara en la ciudad de Nínive, la capital de Asiria, que destruyóel reino del norte algunos años después. Laexperiencia de Jonás dentro del gran pez es tipo dela resurrección de Cristo (Mateo 12.39–40)
6.MIQUEAS:«Miqueas» significa «¿Quién como Jehová?».Miqueas vivió en el reino del sur, y predicódurante los reinados de Jotam, Acaz y Ezequías(1.1). Fue contemporáneo de Isaías. Es el único profeta menor que dirigió sus mensajes de juiciotanto al reino del norte, Israel, como al reino delsur, Judá (1.5). También previó el regreso de loscautivos (2.12–13), el nacimiento de Jesús (5.2), y elestablecimiento de la iglesia (4.1–4)
7.NAHUM:«Nahum» significa «consuelo» o «consolador».El mensaje de Nahum era de consolación para losjudíos, pues uno de los peores enemigos de ellos,Asiria, había de ser destruido. Nahum trabajó másde cien años después que la predicación de Jonásprodujo arrepentimiento en Nínive, la capital deAsiria. Para la época de Nahum, la paciencia deDios se había agotado. 
8.HABACUC: Habacuc puede significar «uno que se aferra o abraza». El tema de Habacuc, la destrucción de los caldeos (el Imperio Babilónico), no es exclusivo,pero su enfoque sí lo es. Los primeros dos capítulos son un diálogo entre Habacuc y Dios, sobre los problemas del mal y el sufrimiento. El último capítulo es una oración en forma de cántico, que resuelve el asunto. El mensaje es que Dios tiene un plan y un propósito, de modo que nosotros debemosconfiar en Él y creer en Él. Habacuc 2.4 es citado enRomanos 1.17, Gálatas 3.11, y Hebreos 10.38
9. SOFONÍAS:«Sofonías» significa «Jehová ha guardado uocultado». Sofonías trabajó durante el reinado deJosías (1.1). Fue contemporáneo de Jeremías. Él no solo describió la caída de Judá; sino que también habló de la caída de las naciones vecinas. Recogiómuchas de las profecías del Antiguo Testamentoen un solo paquete.
10.HAGEO:«Hageo» es abreviatura de una palabra hebreaque significa «festival de Jehová». Hageo dio aliento a la reedificación del templo una vez que losisraelitas regresaron del cautiverio, después que Zorobabel y Josué interrumpieron la edificación.
11.ZACARÍAS:«Zacarías» significa «recordado de Jehová».Trabajó con Hageo en dar aliento a la reedificación deltemplo. Hageo abordaba principalmente el presente y el futuro inmediato cuando apremiaba a los israelitas a edificar; Zacarías dio como aliento la promesa de unmañana más brillante. Su libro contiene varias profecías mesiánicas tales como la entrada triunfal (9.9–10) y la traición (11.12–13). Es el libro que contiene más referencias específicas a la crucificción que cualquier otro libro del Antiguo Testamento, excepto el libro de Salmos (note 12.10–12; 13.6–7)
12.MALAQUÍAS:«Malaquías» es abreviatura de una palabra hebrea que significa «mensajero de Jehová». Es probable que Malaquías fuera compañero de trabajo de Nehemías; juntos trataron los mismos problemas: la indiferencia en la adoración,indiferencia en el matrimonio, etc. La profecía deMalaquías, acerca de la venida de Elías (4.5–6), o Juan el Bautista (vea Mateo 11.7–14), enlaza el último libro del Antiguo Testamento con losprimeros libros del Nuevo Testamento.» [18]
Conclución:
Concluyo esta parte con estos pensamientos, que considero de gran importancia:
1. ¡Dios es Dios! Debemos tomarlo con seriedad.«Dios no puede ser burlado» (Gálatas 6.7)
2. También debemos recordar constantemente algo que es de alta importancia: Debemos «reconocer que la Iglesia no creó ni fijó la lista de los libros reconocidos, sino que simplemente reconoció aquellos que fueron inspirados desde el momento en que fueron escritos. De lo contrario, se impondría la autoridad humana sobre la divina en decisión de cuáles libros incluir en el Canon.» [19]
La razón por la que estos libros están en el Canon ha sido no solo por las razones históricas que hemos comentado, sino porque así lo ha determinado el Señor, nuestro Dios soberano.
«Las cosas que necesariamente deben saberse, creerse y guardarse para conseguir la salvación, se proponen y declaran en uno u otro lugar de las Escrituras, de tal manera que no solo los eruditos, sino aún los que no lo son, pueden adquirir un conocimiento suficiente de tales cosas por el debido uso de los medios ordinarios. (Confesión de Westminster, 1:7)[20]

«Como cristianos debemos tener por entendido que cualquier cosa que se oponga a la Palabra de Dios o se aparte de ella en cualquier forma es un peligro para la misma causa de la verdad. La pasividad hacia el error conocido no es una opción para el cristiano. La intolerancia inquebrantable del error está basada en la misma tela de la Escritura. Y la tolerancia del error conocido es cualquier cosa menos una virtud.(Jhon McArthur)»[21]
  • “”y si alguien os pregunta por qué hacéis tal cosa, contestadle simplemente: Porque el Señor lo necesita.” (Lc. 19:31 CST)
  • “Tema toda la tierra al Señor;   hónrenlo todos los pueblos del mundo;”(Salmo 33:8 NVI)

Notas
6.Wikipedia, Biblia
7. Wikipedia, Biblia
10.Esteban Beitze, Bibliología, Instituto Bíblico Jorge Müller  
11. Wikipedia,Libros profeticos
12. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
13. http://www.biblecourses.com/sp_lessons/SP_200602_23.pdf
14. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
15. Twelve Prophets (Doce profetas), Peter C. Craigie,  http://www.biblecourses.com/sp_lessons/SP_200602_23.pdf
16. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
17. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
18. http://www.biblecourses.com/sp_lessons/SP_200602_23.pdf
19. Esteban Beitze, Bibliología, Instituto Bíblico Jorge Müller 
21. Ibid

Miss USA revela la agenda gay de sofocar la consciencia de otros.

28 Abr

Cuando un gay afirma sus creencias, es aplaudido, cuando un creyente lo hace, es condenado. Miss USA revela la agenda gay de sofocar la consciencia de otros.

Posted: 28 Apr 2009 04:25 AM PDT

Toma mucho valor el poder sostener la fe cristiana en el dia de hoy, ante tanto ataque de todos lados que quieren, a cualquier lugar, callar el testimonio cristiano que como creyentes, debemos de dar. 

Este año, en el evento de Miss USA, una pregunta, con muy mala intención, fue hecha a la que se esperaba que ganara el concurso, Carrie Prejean, una creyente, con la clara intención de que esta perdiera el concurso. La pregunta fue hecha por un homosexual con antecedentes latinos, Mario Armando Lavandeira, mejor conocido por el alias Perez Hilton. La pregunta fue la siguiente: Vermont se convirtió recientemente en el cuarto estado en legalizar el matrimonio homosexual. ¿Usted piensa cada estado debe seguir ese paso? ¿Por qué o por qué no? La pregunta, viniendo de un homosexual, no cabe duda que fue hecha para destruir la candidatura de Prejean. La respuesta de Prejean, no cabe duda que la hizo con gran valor, pues respondio, aunque timidamente al principio, lo que su fe cristiana enseña. La respuesta es la siguiente: Bueno, yo creo que es muy bueno que los americanos son capaces de elegir una u otra manera. Vivimos en una tierra donde se puede elegir el matrimonio del mismo sexo opuesto o del matrimonio. Sabes qué, en mi país, en mi familia, creo que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer, sin ofender a nadie mas. Pero así es como yo me crié, y creo que debería ser entre un hombre y una mujer. Gracias. Esta respuesta, dada en California, es la respuesta que ninguno de los ‘progresistas’ en ese estado (lo se, vivi ahi 7 años) queria oir.

Pero la controversia no paro ahí. Hilton dijo en su blog despues del evento, que Prejean perdio “porque ella no cree en el matrimonio gay, perdio porque ella es una tonta p*^%”. En su entrevista con Larry King, Hilton dijo que el esperaba que la candidata a Miss USA fuera “politicamente correcta”.

Esto si que ha sido un evento que nadie se lo esperaba. Desde los Oscares, cuando Sean Penn dijo que los nietos de los que ahora se oponen al matrimonio homosexual se avergonzarían de ellos, nadie del campo cristiano/conservador ha tenido tal oportunidad como para hacer una declaración como la que Prejean hizo. Las propias declaraciones de Hilton, demuestran quen en nuestra cultura, decir algo, como que es lo que se cree que personalmente sobre el matrimonio, es algo que debe debe de ser condenado. Es increible ver la intolerancia de Hilton, y de muchas elites, que promueven la tolerancia de pensamiento, pero cuando esta tolerancia no va segun el pensamiento de ellos, se vuelve en intolerancia. La respuesta de Prejean, fue una respuesta honesta, y por dicha respuesta, esta mujer demostro su integridad cristiana y personal. Pero por lo visto, nuestra sociedad progresista no tolera tal cosa, sino que se tiene que mentir a uno mismo, y a los demas, para poder conformarse a la moda de pensar corriente.

Dos ejemplos claros se ven en este episodio, el de Hilton, que esta dispuesto a humillar a cualquiera que no piense como el en nombre de la tolerancia, y el de Prejean, que tiene el valor de dar una respuesta que no va en conflicto con su consciencia.

No solo los cristianos debe y pueden tener este valor. Todo aquel ser humano que esta comprometido a ser honesto con si mismo, debe de responder conforme a sus convicciones, y no conforme a la oposicion, por muy amenazante que esta sea.

Luis Alberto Jovel

El origen de la secta de los mormones (contexto histórico-cultural)

28 Abr

El origen de la secta de los mormones (contexto histórico-cultural)

 Extractado de “Introducción a los Mormones”, por Pablo Santomauro

El origen de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días (SUD) puede trazarse hasta el siglo 19 en los EEUU, cuando Tomás Campbell y su hijo Alexander Cambpell iniciaron el “Movimiento de la Restauración”. Yo sé que en la mayoría de los libros acerca del mormonismo no se menciona esta conexión, pero es importante que ustedes sepan que la historia no sucede en un tubo de ensayo al vacío. Los sucesos y las cosas tienen una explicación para su existencia. Siempre hay una serie de circunstancias que actúan como catalizadores  que originan la concepción y el nacimiento  de los hechos históricos.

Mientras que el humanismo secular les va a decir que la historia se manifiesta en caos solamente, que no hay un orden lógico, una secuencia coherente de los acontecimientos históricos, la Biblia, por el contrario, nos enseña que hay un orden inherente en la historia. Las cosas no suceden así porque sí, siempre hay una razón para que pasen. Y en el siglo 19 ocurrieron  cambios sustanciales en la sociedad occidental, los que entre otras cosas trajeron el surgimiento de las sectas e introdujeron prácticas ocultistas de diversas fuentes. La iglesia cristiana no se percató de estos cambios, y por ello, millones de gentes abandonaron el cristianismo para seguir a las sectas y los grupos ocúlticos.

Cambios que trajo el  Siglo XIX

1. Revolución Industrial — Grandes sectores de la población se trasladaron del campo a las ciudades a trabajar en las fábricas. La sociedad se movió de una economía agricultural a una industrial. Las iglesias locales perdieron un gran número de miembros y los miembros perdieron su conexión con la iglesia local. Cuando la gente se traslada de pequeñas comunidades a grandes metrópolis, como Nueva York, Chicago, Londres o Berlín, ¿qué sucede?  En las grandes ciudades se disfruta de anonimato, se puede pecar, nadie nos vigila, las restricciones desaparecen, no existe ya más la pequeña iglesia de pueblo, el pastor no está ya más a un tiro de piedra, los vecinos que nos conocen desde pequeños ya no están, y la moral decae. Este tipo de inmigración fue fatal para el cristianismo en general.

2. Cambio en la filosofía y la religión — La Biblia, el Cristianismo, y la religión en general fueron atacadas fieramente por los pensadores seculares.  Los liberales comenzaron a influenciar a los cristianos, y junto con los paganos atacaron la Biblia vehementemente. El cristianismo fue desacreditado en la mayoría de la universidades del país.

3. Gran avance en la tecnología de las comunicaciones — Surge el telégrafo y florece la producción de imprentas y rotativas.  Los periódicos comenzaron a publicarse frecuentemente y las noticias viajaban de nación a nación rápidamente.

4. En el campo militar se comenzaron a fabricar armas de destrucción masiva, no tan masiva como las de hoy, por supuesto. El siglo 19 vio más guerras y batallas, y revoluciones, que cualquier otro siglo anterior. Los periódicos informaban de guerras prácticamente todos los días. Muchos pensaron que las palabras de Jesús en Mateo 24, “y oiréis de guerras y rumores de guerras …… se levantará nación contra nación ….”, estaban siendo cumplidas ante sus propios ojos.  Esta fue la época de Joseph Smith, el falso profeta y fundador de los mormones, quien anunció que el fin se acercaba, por ello llamó a su grupo  Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.  También surgió Mary Baker Eddy – fundadora de la Ciencia Cristiana (que no es ni científica ni cristiana). Recordemos a Madam Blavatsky, fundadora de la Teosofía, una mezcla de las artes ocúlticas occidentales con las enseñanzas hindúes. No pudieron faltar las hermanas Fox, las que promovieron el espiritismo, o sea, la comunicación con los muertos. Charles Taze Russell, a su vez, fundó las bases para el origen de los Testigos de Jehová. El matrimonio de los Fillmore fundó el grupo hereje llamado Unity School of Christianity. Algunos podrán recordar a Edgar Cayce, el profeta durmiente, que tenía revelaciones cuando entraba en trance – parecía que dormía. Fue él quien  fomentó la idea de los “años perdidos” de Jesús en la India. Todos estos surgieron en el siglo XIX.

5. Catástrofes naturales — En 1815, el polvo de erupciones volcánicas oscureció los cielos en varias partes del país y el planeta, provocando que la luna se viera rojiza y el sol ennegrecido. “El Fin del Mundo” pasó a ser la conversación de moda y un gran temor invadió a las masas. En noviembre 13 de 1833, una espectacular lluvia de meteoritos se pudo apreciar en toda la tierra. En una sola noche más doscientas mil estrellas fugaces alumbraron los cielos en forma magnífica. La gente pensó que se trataba de las potencias de los cielos siendo removidas, las estrellas cayendo de los cielos a la tierra, etc. – Mateo 24, Marcos 13, Lucas 21 y Apocalipsis, presentan este tipo de lenguaje con referencia al tiempo del fin. Fue en medio de todo esto donde entraron a tener influencia los falsos profetas. Muchos fijaban fechas para el regreso de Cristo, y eran ellos los únicos que tenían la fecha exacta, por supuesto. Las enseñanzas de los falsos maestros se distribuían mundialmente gracias  al avance de los medios de comunicación. La pobreza avanzaba, la ignorancia era abismal, las guerras eran salvajes. Todo esto junto con el aumento del crimen, la proliferación de los guetos y la explotación miserable de los obreros en las fábricas, llevó a muchos a decir: ¡El fin está cerca! El fin del mundo era un tema popular y la histeria era colectiva en el mundo de habla inglesa.

Los Campbell

Como notamos anteriormente, es en medio de este clima de temor, incertidumbre y confusión, que entran en escena los falsos profetas que decían conocer la fecha exacta del fin del mundo y como prepararse para el evento. Gracias a la tecnología, cualquier falso profetta estaba en condiciones de imprimir y distribuir sus doctrinas y anuncios a un precio relativamente bajo en miles de revistas y libros. Fue en este caldo de cultivo, en medio de esta efervescencia, que los Campbell (Thomas [1763-1854]; y Alexander [1788-1866]) propulsaron el “Movimiento de la Restauración” (“The Restoration Movement). Ellos eran los restauradores del evangelio.

 Algunos de sus postulados, a continuación :

1.                  La Iglesia Cristiana desapareció al final del primer siglo. El “verdadero” evangelio se perdió.

2.                Todas las iglesias protestantes, y por supuesto la católica, no eran iglesias cristianas.

3.                  Todos los credos y las confesiones a través de la historia debían ser declarados sin valor y por lo tanto ignorados.

4.                  Dios levantó a Alejandro Campbell para restaurar el verdadero evangelio y la verdadera iglesia cristiana, o sea, la iglesia apostólica pura.

5.                  El milenio comenzaría durante el curso de la generación presente.

6.                  El “verdadero” evangelio enseña que el “bautismo para la remisión de los pecados” es esencial para la salvación. Los “restauradores” hablaban de la “regeneración bautismal”.

7.                  El bautismo dado por otras iglesias no tiene poder para salvar. La persona tiene que ser re-bautizada.

8.                  Sólo nombres bíblicos deben ser usados para nombrar una iglesia. No es correcto usar nombres como bautistas, presbiterianos, metodistas, etc. Irónicamente, al principio se equivocaron y se llamaron “Bautistas Reformados”, pero luego, habiéndose percatado de tan “grave “error”, comenzaron a llamarse “Discípulos de Cristo”, “Iglesias de Cristo”, “La Iglesia Cristiana”, etc.

9.                  Nada se permite en las iglesias para lo cual no exista “libro, capítulo y versículo” donde apoyarse. Fue en base a esto que los “reformadores” del momento se opusieron a los instrumentos en la adoración, a las misiones, etc. Este postulado los ha llevado a miles de rencillas con las consecuentes divisiones. La Iglesias de Cristo se separaron de las Discípulos de Cristo y así sucesivamente, aun no han cesado de dividirse, ya sea por asuntos de velo, vestimenta, corte de cabello, uso de alhajas y maquillaje, etc., etc.

Las raíces “campbelitas” del mormonismo

La evidencia es más que contundente y muestra que el mormonismo surgió del campbellismo:

1.                  Los líderes más prominentes del mormonismo fueron predicadores en iglesias “campbelitas”. Muchos trabajaron personalmente con Alexander Campbell, entre ellos, Sidney Rigdon, Parley Pratt, Oliver Cowdery, etc.

2.                  Miles de integrantes de las iglesias “Discípulos de Cristo” se unieron a los mormones. Tal es así que Alexander Campbell llamó al mormonismo una imitación de Satanás de las iglesias Discípulos de Cristo.

3.                  Joseph Smith recibió el concepto de la “Restauración” y sus doctrinas peculiares directamente de Sidney Rigdon. Cuando Smith adoptó la mayoría de los postulados de la “Restauración”, se colocó el mismo como el restaurador del evangelio y la iglesia, en lugar de Alexander Cambell. Le cambió la foto al cuadro, en otras palabras.

Ejemplos:

a.                  La iglesia y el verdadero evangelio se perdieron o dejaron de existir en el primer siglo.

b.                  Todas las iglesias a partir de ese momento, son declaradas apóstatas.

c.                  Joseph Smith es el Restaurador.

d.                  Una iglesia debe tener solamente nombres bíblicos. ¿Cómo se llamaron los mormones en un principio? “Iglesia de Cristo”. Hasta hoy tienen en su nombre el mismo concepto.

e.                  Uno debe ser bautizado “para remisión de pecados”. Para ser salvo hay que ser bautizado por un sacerdote mormón.

f.                     El milenio comenzaría durante esa generación. Smith profetizó que Jesús retornaría entre 1891 y 1892.

g.                  Joseph Smith desafió a Alexander Campbell a un debate público sobre el tema de quién era el verdadero “Restaurador”.

Bien, una vez ubicados en la historia, podemos pasar a los particulares de la versión de Joseph Smith del inicio de la secta.

Origen oficial de la secta

La “revelación” inicial:

La secta fue iniciada oficialmente por Joseph Smith en 1830. A la edad de 14 años, en 1820, este hombre dijo que estando preocupado por el número de denominaciones cristianas fue a un bosque cercano a orar. Allí, a pesar de que la Biblia dice que nadie jamás ha visto al Padre, el Padre se le apareció en visión junto con Jesús y le dijeron que no debía asociarse con ninguna denominación existente. Según Joseph Smith, el quería saber a cual grupo se debería integrar.

Veamos lo que Joseph Smith dijo al respecto:

“Por consiguiente, de acuerdo con esta resolución mía de recurrir a Dios, me retiré al bosque para hacer la prueba. Fue en la mañana de un día hermoso y despejado, a principios de la primavera de 1820. . . . me arrodillé y empecé a elevar a Dios el deseo de mi corazón. . . . vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza . . . . Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Este es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo! . . . pregunté a los personajes que estaban en la luz arriba de mí, cuál de todas las sectas era la verdadera, y a cuál debía unirme. Se me contestó que no debía unirme a ninguna, porque todas estaban en error, y el personaje que me habló me dijo que todos sus credos eran abominación delante de Dios; y que todos los profesantes eran corruptos, se acercan a mí con sus palabras pero sus corazones están lejos de mí.”   (Joseph Smith,Historia de la iglesia, vol.1: 1 al 25)

En síntesis:

1.         “Todas las sectas estaban en el error” — esto elimina todas las denominaciones.

2.         “Todos los  credos eran abominación” — esto elimina la teología y los maestros.

3.         “Todos los profesantes eran corruptos” — esto elimina toda los miembros

¿Qué queda? Nada.  En treinta segundos, de un plumazo, Joseph Smith barrió con 1800 años de historia de la iglesia cristiana, con todos sus mártires, todos los grandes reformistas y teólogos, todos los concilios, credos y doctrinas. La agresividad u hostilidad nació de parte de ellos. Les digo esto porque los mormones hablan mucho de haber sido perseguidos en el pasado, un complejo de mártires que aun arrastran hasta hoy.

Bruce McConkie, el teólogo moderno más respetado de los mormones, (fallecido en 1984) en su libro Doctrina Mormona comenta sobre los orígenes de la reforma protestante y las “sectas” cristianas que se separaron de la Iglesia Católica:

“Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no son protestantes, y la Iglesia no es una iglesia protestante. La verdadera Iglesia no es una rama muerta cortada de un árbol muerto; es un árbol viviente plantado nuevamente en la viña del Señor, y crecerá y florecerá mucho después de que la viña haya sido quemada y cada rama y vid muertos hayan sido consumidos como paja.”  Bruce McConkie, Doctrina Mormona, p. 606.

Convendría recalcar, a pesar de la claridad de la declaración, que según los mormones, si usted es un cristiano protestante, no importa cuál sea su afiliación secundaria o la iglesia donde se congregue, usted es miembro de una rama (iglesia) muerta. Si usted es católico, es miembro de un árbol muerto, y en esto último los mormones pueden estar en lo cierto.<>

Agradecimiento:

Estas notas fueron posibles gracias a las enseñanzas del Dr. Robert Morey durante un seminario en sectas llevado a cabo en la ciudad de Hawaiian Gardens, al que asistí personalmente, y las charlas ofrecidas tiempo antes por el gran pionero en el tema de las sectas, Walter Martin, quien hoy está en la presencia del Señor.

Pablo Santomauro

Los componentes clave del olor de una flor

28 Abr

Los componentes clave del olor de una flor

Aunque el olor de una flor puede estar compuesto por cientos de sustancias químicas diferentes, el insecto adulto de esa especie necesita sólo unas cuantas para reconocerla.

“Es como identificar una pieza musical escuchando sólo las notas tocadas por unos pocos instrumentos”, explica el investigador principal Jeffrey A. Riffell. Los insectos no le prestan atención a todos los ingredientes al mismo tiempo. En realidad, sólo se fijan en unos pocos.

El hallazgo aporta un conocimiento mucho más profundo sobre cómo el cerebro procesa un olor específico de entre todo un mar de olores flotando en el aire.

El equipo de la Universidad de Arizona registró la actividad cerebral de machos adultos de Manduca sexta cuando olían cada una de las sustancias químicas de entre un total de cerca de 60 ingredientes básicos que forman la fragancia emitida por la fuente predilecta de néctar para estos insectos, las flores de Datura wrightii.

Clave del olor de una flor
El insecto extrae néctar de la flor. (Foto: Charles Hedgcock RBP)

Ésta es la primera ocasión en que se logra registrar la actividad cerebral de un insecto mientras olfatea por separado los compuestos químicos principales extraídos de una flor real. En las investigaciones anteriores sólo fueron empleadas fragancias sintéticas.

Sólo nueve de las sustancias químicas provocaron una respuesta neuronal. Sin embargo, las nueve tenían que estar presentes simultáneamente para que el insecto volara hacia la fuente del olor y extendiera su “lengua” en busca del ansiado néctar.

Todavía no se sabe bien cómo el sistema olfativo del cerebro descodifica los estímulos de olor. Dos tercios del cerebro de los machos de Manduca sexta están orientados hacia el entorno. Para las hembras, el porcentaje es del 90 por ciento del cerebro.

Para encontrar alimentos, estos insectos deben reconocer el tenue aroma de la Datura wrightii, y entonces rastrear el olor hasta llegar a la flor.

Los investigadores sospechan que las narices y cerebros humanos también funcionan prestando atención sólo a unos pocos compuestos dentro de una fragancia dada.

¿Que es un codice?

28 Abr

¿Que es un codice?


«Desde el comienzo del siglo II d.C., los cristianos dispusieron las hojas de papiro en cuadernos, formándose así los “Codex* o “Códices” los cuales hacían menos bulto y podían escribirse de ambos lados. Lo seco del clima, las arenas de Egipto y tas cuevas de Qumram, han permitido la preservación de numerosos papiros. El papiro estaba en pleno uso hasta el tercer siglo d.C. (2 Jn.12). »[1]

A que se le denomina codice?

«Se denomina códice (del latín bloque de madera, libro) a un documento con el formato de los libros modernos, de páginas separadas, unidas juntas por una costura y encuadernadas. Aunque técnicamente cualquier libro moderno es un códice, este termino se utiliza solo para libros escritos a mano, manufacturado en el periodo que abarca desde finales de la Antigüedad Clásica hasta los inicios de la Edad Media.»[2]

Etimologia de la palabra rollo

«heb. sefêr [Ex. 17:14; Jer. 25:13; etc.] y sifrâh [Sal. 56:8]; aram. sefar [Esd. 4:15; etc.], palabras todas que significan “escritura”* o “rollo”; gr. bîblos, “rollo”, y sus formas diminutivos biblîon y biblarídion, “rollito”.

También se usa el heb. dâbâr, “palabra” en forma oral o escrita y, por transferencia, un documento que contiene palabras (1 Cr. 29:29; etc.).»[3]

¿Como se escribieron los primeros libros?

«Los primeros libros se escribieron en tablillas de arcillas, luego fue la constante que lo estuvieran en un rollo continuo, fuera de papiro o pergamino. Pero el primer libro con paginas se le atribuye al emperador romano Julio César, quien encontró más práctico doblar un libro en paginas en vez de enrollarlo, facilitando las labores de desplazamiento. Tanto los antiguos griegos como los romanos tenían cuadernos unidos por anillos con páginas de madera, pero no fue sino hasta el 350 de la era actual que el libro con paginas o códice se convirtió en la forma convencional de almacenar las palabras. Los primeros cristianos encontraron que el codice, al ser más compacto, les servía para esconder sus textos prohibidos bajo la ropa.A partir del año 50 de la era actual, los libros, en especial los textos religiosos empezaron a ser más extensos y gradualmente el codice llego a ser más atractivo. El papiro , el material de escritura habitual de aquella época solía resquebrajarse al doblarlo en páginas, por eso la mayoria de los nuevos codices se hicieron de pergamino . ¿que otras ventajas tenía el codice sobre los otros sistemas? Por ejemplo permitía ir a cualquier sección instantáneamente o quizás ojearlo para revisar el contenido. Además, como se podían escribir por ambas caras, podían albergar el doble de palabras que un rollo del mismo tamaño.

El libro con páginas más antiguo que existe (Codice) es una biblia griega escrita entre los años 300 y 400. Se la conoce como Codex Sinaiticus porque se la encontró cerca del monte Sinaí, en Egipto. Otra biblia, el Codex Alexandrinus fue escrita un siglo más tarde. Ambas se encuentran en el Museo británico.»[4]

«Los libros, en el sentido de composiciones escritas de cierta extensión, fueron producidos en la antigüedad en varias formas y sobre diversos materiales. En la Mesopotamia escribían sobre tabletas de arcilla o de madera cubiertas de cera y atadas como las hojas de un biombo japonés. Egipto empleó los rollos de papiro temprano en su historia, y de allí se extendió su uso por todo el mundo antiguo. Un poco más tarde también se hicieron de cuero, y después de pergamino. Consistían de hojas de más o menos 30 cm de ancho unidas para formar largas tiras, generalmente de no más de 9 m de largo. No fue hasta los tiempos del cristianismo cuando los rollos cedieron su lugar a los códices, o libros armados con las hojas puestas a la par y cosidas como los nuestros en la actualidad. El códice más antiguo que se conoce proviene del s II d.C. Hay evidencias de que habrían sido los cristianos quienes popularizaron los códices en el mundo romano. Los libros escritos por los hebreos se mencionan por 1ª vez después del éxodo (Ex. 17:14), aunque el arte de escribir ya era conocido muchos siglos antes. Desde el tiempo de Moisés, por unos 1.000 años, una corriente de libros surgieron de la versátil pluma de los profetas o historiadores hebreos y otras personas. No todos encontraron lugar en el canon del AT. Muchos títulos que aparecen mencionados en el AT se han perdido (Nm. 21:14; 1 Cr. 29:29; etc.). El canon de escritos inspirados en hebreo se cerró hacia el 400 a.C. Los libros religiosos judíos del período siguiente están mayormente relegados al ámbito de los apócrifos* o seudoepigráficos.* La iglesia cristiana aceptó como inspirados también los libros del NT, escritos durante unos 50 años por autores reconocidos de la edad apostólica. En el transcurso de ese mismo período y más tarde, los cristianos escribieron muchos otros libros, que no hallaron lugar en el canon del NT. Sin embargo, aparte del NT y con excepción de la Primera epístola de Clemente, ningún libro escrito por un autor cristiano hasta el año 100 d.C. se ha conservado hasta nuestros días. Los manuscritos de las Escrituras hebreas que se usaban en los cultos públicos judíos y cristianos eran producidos por escribas especializados que escribían con tinta sobre cuero y pergamino. Los Rollos del Mar Muerto son los ejemplos más antiguos que han sobrevivido de estos libros (figs 245, 267, 314, 447). El común del pueblo no podía darse el lujo de tener esos libros, y si poseían alguno de la Biblia sin duda estaba escrito en papiro, del tipo muy difundido en tiempos griegos y romanos y producidos por copistas profesionales para los negocios comerciales de publicaciones. Los escritos del NT también circularon en papiro; en realidad, todas las copias de libros del NT de los 3 primeros siglos de la era cristiana están escritos sobre rollos o códices de papiro (fig 249). Pero cuando la iglesia comenzó a prosperar, hacia el s IV d.C., se produjeron costosas copias de la Biblia en códices de pergamino, de los cuales son ejemplos destacados los códices Vaticano y Sinaítico (figs 84, 85).»[5]

ruinas-de-qumrarn
Foto de Howard Vos. 

(der.)Una de las vasijas en que se guardaron los rollos del mar Muerto en las cuevas de Qumrán. (izq).Ruinas de la biblioteca de Celso, en Éfeso, del siglo II d.C.

 

  «Cuando los autores compusieron sus libros (y algunos de ellos, sobretodo en el Antiguo Testamento, tuvieron varias ediciones antes de llegar al texto como lo conocemos nosotros) más o menos inmediatamente se comenzó a copiar ese texto, pues se lo consideraba muy útil, o profecía, o apostólico, etc. Recuerde que no existía nada parecido a la imprenta, e incluso eran pocos los que podían escribir o leer. En ese trabajo de copiar se aprovechaba para “añadir” u “omitir” algunas cosas que habian ido cambiando con el tiempo. De esto se quejaron varios de los profetas (Jer.8:8).

Estando así las cosas, poco a poco fueron apareciendo colecciones de cartas apostólicas, evangelios y demás literatura sagrada. Son los llamados códices. También surgieron colecciones de textos para la lectura en las asambleas de los cristianos: son los llamados leccionarios, como son de uso aún hoy en las iglesias católicas y ortodoxas. Tanto las copias “sueltas”, como los “códices” y los “leccionarios” son obras de copistas, es decir, gente que sabía leer y escribir y que quería trasmitir el texto sagrado para su lectura comunitaria, y también personal.

El plural del término griego to biblíon (documento, rollo), ta biblía, llegó a usarse para las colecciones de escrituras sagradas. De aquí surge el término Biblia.

El término castellano «libro» viene del latín liber, que es la corteza interior de los árboles. Pero ya en la época de Cristo, debido a la costumbre de utilizar esa corteza para escribir, liber llegó a tener nuestra acepción moderna.

El antepasado del formato que ahora llamamos libro se origina en la costumbre antigua de amarrar varias tabletas, normalmente de madera, sobre las que se escribía algo. A veces las tabletas estaban cubiertas de cera, y se escribía en ellas con un estilete. El uso de este tipo de tabletas llevó a la costumbre de coserlas de tal modo que se pudieran cerrar una sobre la otra, pues así se protegía lo escrito. Cuando estos primitivos libros constaban de dos tabletas, se les llamaba «dípticos». En los primeros siglos de la iglesia, se acostumbraba escribir en tales dípticos los nombres de personas por las que se oraba al celebrar la comunión[6]

El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, nos comenta que:

«Originalmente, los libros estaban hechos de piel, de cuero o Pergamino, o bien de Papiro (Escritura). El rollo estaba formado por varias piezas de estos materiales, cosidas una a continuación de la otra. Al fijar sus dos extremos en palos o cilindros, la tira larga (alcanzaba ca. de 10 m y 25 cm de ancho) se enrollaba sobre los extremos (cf. Is 34.4; Zac 5.1s). Tal rollo podía contener, por ejemplo, el libro de Isaías o un Evangelio. El lector empezaba a leer el texto, escrito en columnas (Jer 36.23), desenrollando a partir de la derecha (Lc 4.20, 21). Excepcionalmente se escribía en ambas caras del rollo (Ez 2.9, 10; Ap 5.1).» [7]

El porque de las variantes en las copias de los textos sagrados

«Las diferencias entre las copias del texto sagrado, entre un códice y otro, o entre los leccionarios, etc, se llaman técnicamente “variantes”.

A menudo se hacian “correcciones” para uso personal.Dios inspiró al autor sagrado para escribir el texto, como sabemos, pero no inspiró al copista para que copiara sin error… “Pero cómo – dirá alguno; ¿no habrá inspirado Dios también al copista para que trasmitiera su Palabra sin error?” Respondemos con un claro NO. ¿Cómo se sabe esto? Simplemente porque hoy en día existen centenares de copias de los primeros siglos que no son iguales, es decir, que traen el texto de las Escrituras con más o menos diferencias. El querer negar esto es querer negar LA VERDAD. Sin duda que Dios asistió el proceso de trasmisión del texto de la Biblia, ya que es un hecho demostrado que las diferencias (entre esas copias) que llevan a significados distintos son pocas. Sí hay muchísimas diferencias sin importancia para el sentido del texto, mientras varias diferencias cambian el sentido del texto, aunque sin tener importancia para el contenido. Hay que hacer aquí la excepción (escasa, eso si) de cuando se altera de forma intencionada a fin de ratificar una idea o dogma.

Dicho sea de paso, de otras obras antiguas (como las obras de Homero) tampoco tenemos originales, y las copias que nos han llegado son muy posteriores (¡por siglos!) al escrito original, mientras que del Nuevo Testamento tenemos fragmentos del siglo II, textos enteros del III, códices enteros del IV… La Biblia es, sin duda alguna, el libro mejor trasmitido de la antigüedad. Justamente eso es lo que nos anima a que un día podamos llegar a conocer el “texto verdadero y original”, o cuanto menos acercarnos lo mas posible.

Así las cosas, tenemos que a los cristianos del siglo XXI no nos ha llegado el texto “original” de las Escrituras, sino “copias, con muchas variantes” -aunque con una altísima fidelidad-, trasmitidas en códices, leccionarios, traducciones, etc.

Los manuscritos y códices se pueden ver en las bibliotecas y museos donde se conservan (Vaticano, Londres, Paris, S. Petersburgo, etc. etc. etc), aunque el acceso a ellos se permite sólo a los estudiosos. En general se trabaja con las foto-copias hechas en microfilm y otros métodos, para no arruinar el manuscrito.»

Esta es la situación real, actual. Ahora bien, cuando alguien traduce una Biblia, por ejemplo, al español, lo primero que tiene que hacer el traductor es preguntarse: ¿de dónde saco el texto “original”?. Cada uno tiene su propio criterio. Cada traductor gusta mas de esta u aquella version, del mismo modo que gusta mas de usar una palabra u otra para la traducción ya que a menudo el mismo vocablo en griego (por ejemplo) significa varias cosas a la vez. Lo mismo ocurre en arameo y en otros idiomas semiticos…

Hoy en día existen varios trabajos de gente que “se pasó la vida” estudiando esos manuscritos de códices, leccionarios, fragmentos de papiro, etc, para compararlos, analizarlos, y darles un valor.

La cuestión es que existen hoy en día ediciones del texto bíblico, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento en hebreo y en griego, hecho por estudiosos serios, en las cuales aparece, por ejemplo, la carta a los Romanos según los códices y papiros más antiguos y serios, mientras que las “variantes” con respecto a ese texto aparecen mencionadas al pie de la página. Es lo que se llama una “edición crítica de la Biblia” (tanto para el Antiguo como para el Nuevo Testamento)…

De modo que el traductor del Nuevo testamento,por ejemplo, «para hacer su trabajo, debe en primer lugar adquirir una buena edición crítica del Nuevo Testamento, de la cual pueda él traducir al español, ya que es imposible que cada traductor consiga y lea todos los manuscritos que existen en el mundo (más de cinco mil, dispersos por los cinco continentes en museos, bibliotecas, etc).

Ese trabajo ya lo ha hecho otra gente, a saber, la que preparó la edición crítica. Hoy en día existen varias ediciones críticas. Para el Antiguo Testamento la más conocida es la llamada Biblia Stuttgartensia, aunque no es la única. Para el Nuevo Testamento hay varias; las más conocidas son Nestle-Aland, Merk, y otras.

Todas ellas muy recomendables para los que esteis interesados en llegar a la maxima “pureza” de esos escritos. Como esto no es lo normal finalmente hay que confiar en que los traductores actuaran de buena fe y lo harán lo mejor posible (siempre que no se dejen influenciar por sus creencias religiosas y dogmas establecidos por su confesión claro) dentro de sus posibilidades.Los traductores, con la edición crítica ante sus ojos, leen el texto que los editores de la obra proponen como texto más seguro, pero también comparan con las variantes al pié de página… y deben tomar una decisión: ¿conservo el texto así como lo trasmite tal o cual código, o en este caso sigo lo que dice tal otro?

Obviamente no se trata de un juicio meramente subjetivo, como quien dice “me gusta más si dice esto o aquello”. Hay reglas, y las decisiones deben basarse en estas reglas científicas. Esta es una de las grandes diferencias entre todas las traducciones que existen hoy en día, y al lector de una traducción no le queda sino confiar en quien hizo la traducción. En realidad, todos debemos confiar en que los autores de las ediciones críticas hayan hecho un buen trabajo… Y los que no conocen las lenguas originales deben confiar en que los traductores no hayan querido “llevar agua a su molino” haciendo una traducción tendenciosa…

En la Iglesia Católica existe el “nihil obstat”, que es una aprobación oficial que da la Iglesia a una determinada traducción, después de serio examen de la misma, y que le permite al lector sencillo estar tranquilo en cuanto a que la traducción es sustancialmente correcta. Quién no confía en la Iglesia en este campo, tendrá que confiar en su propio olfato, o a la comunidad cristiana que le recomienda tal o cual Biblia, o en el traductor a quien probablemente no conoce, etc. 

…La ciencia de la crítica textual ha hecho muchos descubrimientos y avances durante el siglo pasado: en estos momentos estamos en mejores condiciones para reconocer lo que podría ser el texto “original” de la Biblia, que lo que estaban nuestros hermanos del siglo X, o XV, o XVII. ¿Porqué? Porque se han descubierto códices (de toda la Biblia, o casi toda), leccionarios y papiros (de toda una carta, o de parte) ¡mucho más antiguos de los que se tenían hace unos siglos atrás! De este modo, hoy podemos decir, por ejemplo, que tal versículo, que hasta el momento aparecía en las mayorías de las biblias, o en la Biblia Vulgata, etc, en realidad no aparece en los manuscritos más confiables o más antiguos… O bien podemos tomar decisiones ante las variantes de los textos basados en una cantidad más grande o de más calidad de “copias” antiquísimas. Como referencia siempre se suele tener que a mas antigüedad mayor fiabilidad de que esté mas cercano al texto original.

Digamos también que los descubrimientos continúan, y no sería raro que se descubriesen otros manuscritos tan o más antiguos que los que tenemos (como sucedió en el desierto del Mar Muerto, en las cuevas de Qumran, hace algunos años), y tengamos que seguir cambiando, adaptando, quitando o tal vez agregando alguna que otra palabra o versículo; no se trata de “cambiar la Biblia”, sino al contrario, de irla purificando de los errores de los copistas o de las aclaraciones que ellos mismos agregaban, etc. »[8]

Las relaciones entre los códices 


«Los códices se agrupan en familias que suelen remontarse a una recensión que luego es ampliamente copiada. La recensión es una edición manuscrita crítica que pretende atajar un estado lamentable del texto que se ha ido corrompiendo por errores de los copistas. Dichas recensiones pueden localizarse en áreas geográficas.

Distinguen los especialistas cuatro tipos principales de textos dentro de los cuales pueden catalogarse los manuscritos actualmente existentes. Veamos un cuadro sinóptico de dichos textos, según Streeter 

El texto alejandrino es el texto neutro y el de mejor calidad. Se fue formando en Egipto y está representado por los mejores códices unciales, el sinaítico, Vaticano, el alejandrino (menos los evangelios), el palimpsesto C, el papiro 75. Evita armonizaciones y en general ofrece un texto breve sin ampliaciones.

El texto occidental es un texto muy antiguo en el que abundan las interpolaciones. Está representado por el códice D, las antiguas versiones latina y siríaca, y los Padres de la Iglesia latina y otros como Justino y Taciano.

El texto cesariense está relacionado con la obra de Orígenes y Eusebio. Se remonta al siglo III y está representado por los códices W y Q.

El texto bizantino proviene de alguna recensión realizada en el siglo V. Es más elegante y armonizante, y suele fusionar lecturas variantes. Es de hecho el que se ha venido usando en la Iglesia bizantina y el único conocido durante la Edad Media. Se denomina también textus receptus.»[9]

Algunos códices[10]

Los códices son usualmente llamados según el más famoso lugar en que han estado, ya sea una ciudad o una biblioteca. 

Entre los ejemplos de códices, encontramos:

  • Codex Abrogans
  • Códex Aleppo
  • Codex Alexandrinus
  • Codex Alimentarius
  • Codex Alimentarius Austriacus
  • Codex Amiatinus
  • Codex Argenteus
  • Codex Astensis
  • Codex Aureus de St. Emmeram
  • Codex Aureus de Lorsch
  • Codex Batres
  • Codex Berolinensis
  • Codex Bezae
  • Codex Biblicus Legionensis Biblia mozárabe del siglo X de León.
  • Codex Calixtinus
  • Biblia mozárabe de León (siglo X). Representación de Lucas en la que según los expertos del arte se inspiró Picasso para El Guernica.
  • Codex Claromontanus
  • Codex Cumanicus
  • Codex Ephraemi Rescriptus
  • Codex Euricianus
  • Codex Exoniensis
  • Codex Flatoiensis
  • Codex Gigas
  • Codex Hammer
  • Codex Hierosolymitanus
  • Codex Iustinianus
  • Codex Leicester
  • Codex Manesse
  • Codex Maximilianeus bavaricus civilis
  • Codex Pisanus
  • Codex Regius
  • Codex Runicus
  • Codex Sinaiticus
  • Codex Theodosianus
  • Codex Usserianus Primus
  • Codex Wallerstein
  • Codex Zamoscianus
  • Codex ms. 3227a
  • Leningrad Codex
  • Rohonczi Codex
  • Códice de Albacete
  • Cantigas de Santa María Cuatro códices de cantigas de Alfonso X el Sabio.
  • Codex Vaticanus.

1. Manuscritos iluminados:

«Mucho antes del uso de los capítulos y versículos modernos, los manuscritos medievales incluían muchas ayudas para los lectores. En manuscritos de la Edad Media se encuentran característicamente materiales tales como divisiones del texto en unidades pequeñas, títulos tradicionales para cada libro, notas al pie, los cánones de Eusebio y comentarios sobre el texto. Tal material es característicamente encontrado en manuscritos de la Edad Media. Un manuscrito iluminado se refiere a un manuscrito adornado, con decoraciones de color. Retratos de los 4 evangelistas adornan frecuentemente las páginas de los manuscritos medievales. Los manuscritos latinos en particular a menudo incluyen a los 4 evangelios con sus emblemas. El códice Amiantus, los Evangelios Lindisfame y el libro de Kells son ejemplos de los magníficos manuscritos que han sobrevivido. Amiatimus es una Biblia Latina completa con un excelente texto de la Vulgata».[11]

2. Manuscritos de la Arena 

«En años recientes la arenas de Egipto han revelado numerosos manuscritos de papiros, un numero de los cuales son muy valioso para el Nuevo Testamento. Grenfell y Hunt, dos jóvenes eruditos de Oxford abrieron brecha en la búsqueda científica de papiro.Tres grupos de papiros bíblicos son especialmente importantes:El papiro OxyrhynchusLos Papiros de Oxirrinco (Oxyrhynchus papyri) son un grupo numeroso de manuscritos descubiertos por los arqueólogos en una antigua zona cerca de Oxirrinco (Oxyrhynchus, 28 32′N 30 40′E, actual el-Bahnasa) en Egipto. Incluye miles de documentos en griego y latín, cartas y trabajos literarios.Tras aplicar una técnica fotográfica conocida como Multi-Spectral Imaging en el papiro Oxyrhynchus 4499 (datado de finales del siglo III – principios del s. IV y que se encuentra en el Museo Ashmolean) se consiguió identificar el número de la bestia, nombrada en el Apocalipsis de Juan, como el número 616 (χις), y no el 666 (χξς).Corrección a esta información: El manuscrito en griego más antiguo del Apocalipsis que se conoce hasta el presente, es el Papiro P47, de alrededor del año 200 d.C., que contiene los pasajes que van desde Apocalipsis 9.10 hasta 17.2. Este manuscrito se encuentra en el Museo Chester Beaty de Dublín, Irlanda. El tipo de texto griego del Papiro P47 es el Alejandrino, conocido como el más antiguo. Así que, lo más probable es que, viendo el error 616 en esta copia, reutilizaron el material para otro escrito.»[12]

El papiro Chester Beatty (S.III) 

«Adquiridos 1930 por Chester beatty, fue Sir Federico Kenyon quien los anunció al mundo en el London Times del 17 de noviembre de 1931. Incluyen porciones del Antiguo y del Nuevo Testamento, y su fecha aproximada es del tercer siglo D.C. (algunos les han asignado fechas en forma mas general, fechas que van del segundo al cuarto siglo). Son once códices de papiro, siete del Antiguo Testamento, tres del Nuevo y una parte de I Enoc. Las mas antiguas copias de las epístolas Paulinas, con algunas lagunas especialmente las pastorales: I y II Timoteo y Tito) se hallan en el grupo; también porciones de los cuatro Evangelios y Hechos que datan de poco después de 200 d.C.: Una parte del Apocalipsis completa los papiros que se encuentran actualmente en la biblioteca Chester Beatty, Dublín, a excepción de treinta hojas de las epístolas Paulinas, que están en la biblioteca de la Universidad de Michigan,Ann Arbor.”[13] “Ejemplo: el p45 con gran parte de los evangelios.[14]

El papiro Bodmer (Alrededor de 200 d.C.) [15]

«En 1956,1958 y 1962 se publicó el papiro Bodmer II. Este incluye los primeros trece capítulos de Juan en griego, en condición casi perfecta, y fragmentos de los restantes capítulos. Tiene fecha de alrededor de 200 D.C. Y se encuentra en la Biblioteca Bodemer, cerca de Ginebra. En 1961 se publicó otro documento Bodemer: Lucas 3:18 hasta Juan 15:8. Puede ser que su origen se remonte al último cuarto del siglo II. Otros fragmentos Bodmer incluyen Judas y II Pedro en griego (alrededor de 200 d.C.) y porciones de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, en griego y copto.“Ejemplo: los p66 y p75 con el texto de Juan”[16]

En conjunto, hoy son conocidos cerca de un centenar de papiros del Nuevo Testamento y más de cincuenta de estos datan del siglo IV o de antes.Algunos de estos papiros son 150 años o mas antiguos que manuscritos Vaticano y Sinaítico y por esto son indispensables para llenar el vacío textual entre los grandes unciales y el fin de la era apostólica. Estos papiros confirman principalmente el tipo de texto de Westcott – Hort y añaden inmensurablemente el sólido fundamento sobre el cual descansa nuestro texto moderno.»[17]

El texto del Antiguo Testamento [18]

«El códice Aleppo y códice Leningrado son considerados como nuestros mejores manuscritos hebreos, pero fecha mas allá de los siglos X y XI esto podría resultar ser una barrera difícil para el texto del antiguo testamento sino fuera por las defensas diseñadas y seguidas por los masoretas y por las reglas estrictas observadas por escribas judíos antiguos. Los masoretas fueron tan importantes en la transmisión del texto que nuestra Biblia hebrea moderna es conocida como el texto masorético. Los documentos bíblicos de los rollos del mar muerto son nada menos que sensacionales. Los dos rollos de Isaías y muchos otros también aunque se remontan a la era antes de Cristo, demuestran el texto del Antiguo Testamento fue bien preservado y transmitido a nosotros con presición.»

“En 1947 hubo un descubrimiento crucial en la historia de la arqueología bíblica, cuando unos beduinos penetran casualmente en una de las cuevas de Qumrán, donde encuentran grandes vasijas que contienen en su interior rollos de la Biblia hebrea, cubiertos de betún y cuidadosamente envueltos en tela: son los manuscritos hebreos de todos los libros del Antiguo Testamento, a excepción del libro de Ester, Judit, 1 y 2 Macabeos, Baruc y Sabiduría, y que pueden citarse entre el 150 a.C. y el 70 d.C. aproximadamente. Entre los textos descubiertos más importantes está el rollo de Isaías, escrito dos siglos antes de Cristo, que es prácticamente idéntico al texto que nosotros poseíamos: en mil años se puede decir que apenas se ha cambiado una coma. También Habacuc y Salmos estaban completos. Se han encontrado fragmentos de casi todos los libros del Antiguo Testamento. Este descubrimiento fue doble, no solo porque se encontraron los manuscritos más antiguos del AT, sino porque además al cotejarlos con la versiones modernas de la Biblia pudo apreciarse que todo el trabajo exegético, lingüístico y de comparación de manuscritos había valido la pena: los textos modernos de la Biblia eran los mismos que los que se habían encontrado en Qumrán. Este es uno de los buenos motivos para confiar en el cuidado y celo que la Tradición pone en preservar los textos y la doctrina originales. En los manuscritos hallados en Qumrán se cubre el período intertestamentario (entre los siglos II a.C. y I d.c.). Son, por eso, anteriores en más de mil años a los manuscritos que ya conocíamos, salvo el pequeño pairo de Nash (siglo I o II a.C.), que contiene una parte del Decálogo y el comienzo de la perícopa de Shemá -oración que los judíos debían recitar todos los días-, descubierto en 1902 en Egipto.» [19]

Otros manuscritos del Nuevo Testamento[20]

a.El Códice de Ephraemi:

Lleva la letra C. Es un manuscrito palimpsesto sobresaliente con un trasfondo histórico sobresaliente. ¿Que es un manuscrito palimpsesto? Debido a la escasez de material a usar en la escritura, en la Edad Media se acostumbraba tomar un pergamino viejo, lavarle o rasparle la tinta y luego usar el pergamino raspado como si fuera nuevo. En su forma original fue un manuscrito del Antiguo y del Nuevo Testamento, pero por alguna razón muchas de sus hojas se arrancaron y perdieron. Alrededor del siglo XII alguien tomó las hojas que quedaban y copió 38 sermones de Ephraemi de Siria sobre el texto bíblico. El códice, toma así su nombre de la capa de escritura superior. El manuscrito ha estado en Paris desde los años 1500 y se ha llamado la atención a la capa antigua de escritura. En 1840 Tischendorf fue a París a intentar descifrar el palimpsesto. Con la ayuda de reactivos químicos cumplió su objetivo, publicando la parte del Nuevo Testamento en 1843 y la del Antiguo Testamento en 1845. El texto no está completo. Se ha pedido mucho del Antiguo Testamento, pero del Nuevo Testamento hay 145 hojas de cada libo, excepto de 2 Tesalonicenses y 2 Juan. El escrito es de solamente una columna por página.

b.Códice Bezae:

Lleva la letra D. Pertenece a la Biblioteca de la Universidad Cambridge. Deriva su nombre del reformador protestante Teodoro Beza, quien luego de tenerlo por 20 años lo regaló en 1581 a la biblioteca de la Universidad de Cambridge. Contiene (con interrupciones) los 4 evangelios, Hechos y un fragmento de 3 Juan en Latín. Sus hojas son algo mas pequeñas que la de los manuscritos descriptos hasta ahora, pues mide 25 x 20 cm. El códice, consiste de 406 hojas de vitela delgada, y está ahora encuadernado en 2 volúmenes de tamaño conveniente. Es un manuscrito bilingüe; está escrito en dos idiomas, con el texto griego en el lado izquierdo de la página y el texto latino en el derecho. Las líneas escritas en una columna por página, son líneas de significado. Esto significa que las líneas varían en longitud y corresponden a pausas requeridas conforme el códice está siendo leído. Los evangelios aparecen en el llamado orden occidental: Mateo, Juan, Lucas y Marcos. Este códice, tiene diferencias del texto usual que incluyen no solamente cambios verbales, sino cláusulas adicionales y hasta oraciones. El códice Bezae y otros testigos textuales son representantes de un tipo de texto que es conocido como occidental, que se caracteriza por el apego a la paráfrasis, por las expansiones textuales y por las notables omisiones.

c. Otros unciales:

Los manuscritos del Nuevo Testamento, dependiendo de sus similitudes, se dividen generalmente en 3 grupos o clases de texto:

  • Alejandrino
  • Occidental
  • Bizantino.

El Bizantino está asociado con el mundo bizantino de la Edad Media. Es la clase de texto que se encuentra en la vasta mayoría de los manuscritos posteriores.

El Alejandrino, conectado con Alejandría en Egipto y representado especialmente por los manuscritos Vaticano y Sinaítico, es muy antiguo y es considerado como la mejor forma de texto.

Ahora hay una lista como de 280 unciales.

d.El códice Claromontano:

Es un manuscrito del siglo VI de las cartas de Pablo (incluye Hebreos).Es un pequeño volumen de 533 hojas escritas en vitela delgada. En un tiempperteneció a Teodoro Beza; está escrito en griego y también en latín, y su clase de texto es occidental. Editado por Tischendorf, se encuentra en la Bibliotecas Nacional de París.

e. El códice Laudiano (Ea):

Toma su nombre del Arzobispo Laud, que lo regaló a la Biblioteca Bodlecam de Oxford en 1636. Fechado a finales del s. VI, escrito en griego y latín, con omisiones al final.

Tiene características occidentales, pero su texto griego está mayormente en concordancia con la forma bizantina del texto. Es el manuscrito mas antiguo que incluyó la confesión del eunuco en Hch. 8:37

f. El códice Regio (L):

Es un códice del s. VIII que contiene los evangelios, ahora está en la Biblioteca Nacional en Paris.Conserva un buen tipo de texto Alejandrino, que a menudo concuerda con el Manuscrito Vaticano. Al final de Marcos incluye la terminación tradicional (Marcos 16:9-20) y también un final mas corto. Pero ese final mas corto es respaldado solamente por tres otros manuscritos griegos y unos cuantos testigos entre las versiones, todas las cuales (excepto una) incluyen también la terminación mas larga.

Manuscrito Freer Washington:

Fue obtenido en 1906 por Charles L. Freer de Detroit. Un manuscrito (Códice I) contiene una colección de cartas de Pablo hasta Hebreos, con Hebreos colocado después de II Tesalonicenses. El texto es de tipo alejandrino y data del s.V, pero desafortunadamente menos de la mitad del manuscrito ha sobrevivido. El otro manuscrito (Códice W) es una copia de los 4 evangelios, data del s. IV o V. Su tipo de texto puede ser mejor descrito como una mezcla, e indica probablemente que fue copiado de porciones de varios manuscritos.

Ambos manuscritos Freer se encuentran en la galería de Arte Freer en el instituto Smithsoniano, Washington, D.C.

Manuscritos minúsculos:

Datan del s.IX y comprenden la gran mayoría de los manuscritos que existen hoy. Aunque la lista de manuscritos conocidos está todavía creciendo en la actualidad hay alrededor de 2800 minúsculos. En general ellos representan, junto con muchos unciales tardíos, una forma posterior del texto (bizantino)

a.Los minúsculos 1 y 2: son manuscritos de los evangelios que datan del s. XII que ahora están en Basilea, Suiza. Estos minúsculos encabezan la lista porque fueron usados por Erasmo, quien editó el 1er. Nuevo Testamento griego. Erasmo principalmente usó el minúsculo 2 que es un manuscrito tipo bizantino.

b.El minúsculo XIII es un manuscrito del s.XII o XIII que está en Paris. Es uno de alrededor de una docena de manuscritos que comprenden la “Familia 13”, especialmente singular por su colocación del pasaje de la mujer adultera no en Juan 7:53 – 8:11 sino después de Lucas 21:38.

c.El minúsculo 33, del s.IX y que está en París, contiene los evangelios, Hechos y las Epístolas. Por causa, de su buen texto ha sido llamado “el rey de los cursivos”. El minúsculo 61 del s. XV o XVI y que está en Dublín, Irlanda, fue el 1er. Manuscrito encontrado que respalda los “tres testigos celestiales” de I Juan. 5:7,8.Sobre la autoridad de este manuscrito solamente, Erasmo añadió I Juan 5:7 a la 3era. Edición del texto griego.

d.El minúsculo 565 es una copia del s.IX de los evangelios que está en San Petersburgo, Rusia. Es un hermoso Códice, un ejemplo sobresaliente dentro de un número de manuscritos escritos en letras de oro o plata sobre vitela púrpura. El manuscrito 1739 es un manuscrito del s.X de Hechos y las Epístolas, localizado en uno de los muchos monasterios en monte Ethos en Grecia. Es un manuscrito importante porque su antepasado aparentemente se remonta al s. IV, pues tiene un texto similar al del manuscrito Vaticano.

Los Leccionarios:

El término griego lectron se refiere a un pasaje selecto de la Escritura diseñado para ser leído en servicios públicos de adoración y por consiguiente un leccionario es un manuscrito especialmente arreglado en secciones para este propósito y fueron copiados un poco más cuidadosamente que los manuscritos ordinarios. La mayoría, son de los evangelios, pero algunos son de Hechos y de las Epístolas. Los leccionarios no pueden ser clasificados como “unciales o minúsculos” porque son copias sobrevivientes de ambos tipos.

Hay alrededor de 2200 leccionarios.

Conclución:

Concluyo esta explicación, citando lo que explica Nelson, Wilton:

«El plural del término griego to biblíon (documento, rollo), ta biblía, llegó a usarse para las colecciones de escrituras sagradas. De aquí surge el término Biblia.

El término castellano «libro» viene del latín liber, que es la corteza interior de los árboles. Pero ya en la época de Cristo, debido a la costumbre de utilizar esa corteza para escribir, liber llegó a tener nuestra acepción moderna.
El antepasado del formato que ahora llamamos libro se origina en la costumbre antigua de amarrar varias tabletas, normalmente de madera, sobre las que se escribía algo. A veces las tabletas estaban cubiertas de cera, y se escribía en ellas con un estilete. El uso de este tipo de tabletas llevó a la costumbre de coserlas de tal modo que se pudieran cerrar una sobre la otra, pues así se protegía lo escrito. Cuando estos primitivos libros constaban de dos tabletas, se les llamaba «dípticos». En los primeros siglos de la iglesia, se acostumbraba escribir en tales dípticos los nombres de personas por las que se oraba al celebrar la comunión.

Los documentos escritos comenzaron a tomar la forma de nuestros libros actuales cuando se comenzó a utilizar el mismo principio de las tablas cosidas, pero empleando hojas de papiro o de pergamino. Naturalmente, esto permitía coser, no ya dos o tres hojas, sino muchas más. El nuevo formato se llamaba «códice» (del latín, codex, que significa tronco del árbol) término empleado también para referirse a las antiguas tabletas antes mencionadas.

Como es sabido, la Biblia en el Canon que utilizan los protestantes, consta de 66 libros: 39 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento. La Biblia católica, debido a la inclusión de los libros llamados «Apócrifos», tiene 46 libros en el Antiguo Testamento y los mismos 27 en el Nuevo Testamento.
La Biblia alude a ciertos libros perdidos, de los cuales algunos fragmentos se han incorporado en el canon: el libro de las batallas de Jehová (Nm 21.14), el libro de Jaser (Jos 10.13; 2 S 1.18), el libro de los hechos de Salomón (1 R 11.41), el libro de las historias de los reyes de Israel (1 R 14.19), y el «midrás del libro de los reyes [de Judá]» (2 Cr 24.27 BJ). Además, se menciona un libro de memorias (por ejemplo, Éx 17.14; Esd 4.15), que pareciera ser el origen de la idea de un Libro de vida.»[21]

codices

En la actualidad se conservan más de 3000 códices o manuscritos en pergaminos que contienen copias de los libros de la Biblia; entre los más importantes tenemos:

a. El Códice Vaticano del siglo IV, y se conserva en la biblioteca del Vaticano.

b. El Códice Sinaítico del siglo V, en el monasterio ortodoxo de Santa Catalina en el monte Sinaí.

c. El Códice Alejandrino del mismo siglo, en el museo británico de Londres.

d. El Códice de Efrén también del siglo V, y se exhibe en la biblioteca de París.

En el museo del “Templo de Libro” en Jerusalén, se conservan gran parte de los rollos de la comunidad esenia del Mar Muerto.

Notas

1.Esteban Beitze, Bibliología, Instituto teologico Muller

2. http://forocristiano.iglesia.net/showpost.php?p=401231&postcount=1

3. http://mundohistoria.portalmundos.com/papel-y-codices/

4.  http://www.bibliaonline.net/scripts/dicionario.cgi?procurar=libro&exata=on&link=bol〈=AR

5.  http://www.bibliaonline.net/scripts/dicionario.cgi?procurar=libro&exata=on&link=bol〈=AR

6. http://forocristiano.iglesia.net/showpost.php?p=401231&postcount=1

7. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

8. http://forocristiano.iglesia.net/showpost.php?p=401231&postcount=1

9. http://www.upcomillas.es/personal/jmmoreno/cursos/EScritura/Teologia/texto.htm

10. Wikipedia, Códice

11 Comprendamos como se formó la Biblia,  Pág. 40,Neil R. Lightfoot,Editorial Mundo Hispano.

12. Introducción a la Biblia, Pág.55, Donald E.Demary,Edit. Unilit

13 wikipedia,Papiros_de_Oxirrinco

14. http://www.upco.es/personal/jmmoreno/cursos/EScritura/Teologia/texto.htm

15. Introducción a la Biblia, Pág.55, Donald E.Demary, Edit. Unilit

16. http://www.upco.es/personal/jmmoreno/cursos/EScritura/Teologia/texto.htm

17. Comprendamos como se formó la Biblia, op. cit., Pág. 155

18. http://www.auladebiblia.com/introduccion/tema5/tema5.html

19. Comprendamos como se formó la Biblia, op. cit., Pág. 102-103

20. ibid.,Pág. 82

21. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

Informática en comunidad

28 Abr

TECNOLOGIA: UN SISTEMA OPERATIVO MAS JUSTO

Informática en comunidad

Por Esteban Magnani

Existe un viejo adagio que dice que una computadora es “un montón de tontos trabajando al mismo tiempo”. Esto es básicamente cierto, ya que lo que hace cada pequeña parte de la computadora es un trabajo absolutamente mecánico y simple que, bien organizado y multiplicado, puede lograr resultados asombrosos como calcular la trayectoria de una nave, coordinar en forma eficiente las luces de los semáforos de una ciudad enorme o vencer al mejor jugador humano de ajedrez.
Esta especie de mentalidad fordista de hacer las cosas lo más simples posibles (en ceros y unos), y de juntar a muchos “tontos”, no se termina en una PC o en una gran computadora. Muchas grandes empresas que se cansaron de tirar por una ventana las máquinas de hace dos años, mientras por la otra llegan flamantes equipos condenados a la misma senilidad, para beneficio de los fabricantes, decidieron llevar las cosas un paso más allá. Para ello, estas instituciones (como por ejemplo la National Aeronautics and Space Administration, NASA) han comenzado en los últimos años a revisar sus depósitos atestados de viejísimas PC (de dos o tres años de antigüedad), para ponerlas a trabajar en conjunto y hacer realidad eso de que “la unión hace la fuerza”. La idea caló tan hondo gracias a los buenos resultados, que algunos piensan llevar este modelo directamente a Internet, un espacio donde todavía queda lugar para algunas utopías sociales, como la de creer que el beneficio de muchos débiles puede más que el de unos pocos poderosos.

Un racimo de 
computadoras
El término que se utiliza en inglés para los grupos de computadoras de baja potencia que se ponen en red para aumentar su poder es cluster, que podría traducirse como racimo o cúmulo. Gracias a sistemas de software gratuitos, muchos centros de investigación que deben realizar engorrosos cálculos, arman supercomputadoras con los retazos de otros modelos. De esta manera logran capacidades de cálculo similares a las de equipos nuevos, pero con el 10 por ciento del costo. 
Para darle aún más velocidad y menor precio, estos racimos de computadoras suelen usar Linux, un sistema operativo gratuito y abierto que parece en condiciones de darle dolores de cabeza al dueño de Microsoft, Bill Gates. Linux tiene como ventaja que puede funcionar en equipos mucho menos poderosos que los exigentes Windows, los cuales reclaman computadoras cada vez más poderosas y que hacen obsoletas a las que ya tienen un par de años. El sistema operativo Linux es, para muchos, una metáfora de lo que el trabajo comunitario puede lograr en informática, ya que todo programador puede entrar a él, mejorar su funcionamiento y redistribuirlo sin riesgo de juicio por violación a la propiedad intelectual. Hay que reconocer que, a pesar de todo, en la batalla Linux/Windows la utopía aún tiene mucho camino por recorrer. 

El otro paso
Pero por mucho que los racimos sigan creciendo, como es el caso del que creó IBM para UnTec Science y que tiene 1250 equipos conectados, no alcanzarán nunca el potencial que brinda Internet. Por eso algunas empresas ya han comenzado a pagar para usar computadoras ociosas. El sistema es el siguiente: cada vez que el usuario deja su computadora porunos minutos, de la misma manera que un protector de pantalla, se inicia un programa que recibe datos a través de Internet y comienza a procesarlos hasta que vuelva a utilizarse la máquina, algo que ya se hace en algunas instituciones, aunque en forma fragmentaria. Este es el caso del programa SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) de detección de inteligencia extraterrestre que hace años utiliza computadoras de usuarios para analizar la masa de información recogida del espacio en busca de patrones lógicos. 
Frente al mundo de posibilidades que se abren, ya hay quienes piensan en la aparición de un Sistema Operativo a Escala para Internet (“ISOS” en inglés), que permita ir más lejos que una simple asociación de individuos, y que busca coordinar globalmente el trabajo de las computadoras conectadas a la red en forma eficiente y segura (una tarea que reviste no pocas complejidades técnicas). Uno de los investigadores que se encuentra trabajando en la problemática de un ISOS es David Anderson, de la Universidad de California (Estados Unidos), quien justamente es también director del proyecto SETI. Si este sistema operativo prosperara, los aproximadamente 150 millones de PC (por ahora, y contando) que están actualmente conectadas a Internet podrían trabajar en conjunto. Así, por dar un ejemplo, en la Argentina se podrían aprovechar las PC chinas mientras sus usuarios duermen. Cuando los chinos comiencen a levantarse, podrían aprovechar (más allá de las desigualdades numéricas) que los argentinos probablemente ya no utilizarán sus equipos por varias horas. En el caso de que hubiera un noctámbulo en alguno de los antípodas que quisiera utilizar su computadora, ésta dejaría de trabajar para otro y lo haría para su dueño directo. De esta manera, la capacidad de cálculo de todas las PC que estuvieran en la red crecería hasta límites inimaginables, permitiendo que la ayuda de los “tontos” ociosos potencie el equipo propio.

Una utopia social
Suponer que la gente está dispuesta a compartir el potencial de su propia PC, es el correlato informático de la utopía comunista de “cada cual según sus posibilidades y a cada cual según sus necesidades”. Pero también parecía una utopía cuando el inventor de Napster imaginó a usuarios compartiendo archivos libremente sin cobrar nada (aunque para perjuicio de los “propietarios intelectuales”). De hecho, en informática, una especie de “egoísmo comunitario” del tipo de Linux, Napster y demás ha demostrado ser más atractivo para las mayorías que el egoísmo competitivo de Adam Smith. Probablemente el mayor desafío a superar no sea el técnico ni el individualismo de los tiempos actuales sino justamente el egoísmo de las grandes empresas vendedoras de equipos que verán cómo modestísimas PC están en condiciones de alcanzar potencias mucho mayores gracias a la utilización comunitaria.
Una vez más, el cambio depende de las voluntades políticas y capacidades de lucha de distintos sectores, que dan color a la invisible mano del mercado.

http://www.pagina12.com.ar