Entrevista con el hombre que atrapó al Che Guevara

31 Mar

 EN BOLIVIA 

Entrevista con el hombre que atrapó al Che Guevara

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Fidel Castro y el Che Guevara

 

     El general Gary Prado nació el 15 de noviembre de 1938 en Bolivia, se inició en la carrera militar y cuando contaba con 28 años y ostentaba el grado de capitán (Comandante de la Compañía B del Regimiento de Asalto “Manchego”) dirigió una operación en el sur de la selva boliviana que lo hizo pasar a la historia.

     Corría el mes de octubre de 1967. El guerrillero Ernesto Guevara, junto a otros insurgentes cubanos y algunos refuerzos locales se habían internado en la selva boliviana desde hacía casi un año. Guevara y los suyos, en ese lapso, ya habían asesinado a medio centenar de personas y el objetivo era efectuar un golpe de Estado contra el presidente constitucional, René Barrientos. El entonces capitán Prado fue quien comandó la captura del iconográfico guerrillero argentino.
     Actualmente, el general Prado cuenta con 71 años, vive en Santa Cruz de la Sierra, en las tierras bajas del oriente boliviano y nos concedió el siguiente reportaje, en el que rememora su plan para capturar al Che. Sostiene que el delator de la presencia de Guevara en Bolivia fue el intelectual francés Regis Debray y que, además, Fidel Castro abandonó al Che a su suerte dejándolo aislado y cortándole toda comunicación y contactos.
     Prado considera a Guevara un hombre violento que en el caso de Bolivia preparó un plan insurreccional totalmente desacertado. Afirma, también, que la imagen actual que masivamente se ofrece respecto de la persona del Che no se corresponde en lo absoluto con la realidad.
     –¿En que circunstancias capturó al Che Guevara?
     –A raíz de informaciones proporcionadas por un campesino que nos hizo saber en la madrugada del 8 de octubre que durante la noche habían pasado por su sembradío de papa un grupo de hombres armados, subiendo la quebrada. Con esa información, reuní unos 70 hombres y descendí del Abra del Picacho hasta las quebradas.
     –¿Desde cuándo tenían información de que el Che estaba en Bolivia?
     –La confirmación de la presencia del Che se obtuvo con las declaraciones de Regis Debray al momento de su captura, cuando quiso encubrir su participación haciéndose pasar por periodista, pues dijo que había venido a Bolivia a hacerle una entrevista, cosa que había realizado en el campamento. Esa noticia fue mantenida en reserva hasta el mes de junio, cuando el abogado defensor de Debray la hizo pública como argumento de defensa en el juicio que se instauró en Camiri.
     –¿Cuánto tiempo pasó Ud. Junto al Che tras la captura?
     –Alrededor de 20 horas, desde la 13.15 del día 8, cuando lo capturamos hasta que dejé La Higuera a las 8 de la mañana del 9, para continuar el registro del área en busca de los guerrilleros faltantes.
     –¿De qué hablaron? ¿Cómo era su ánimo? ¿Qué impresión personal le causó el Che?
     –Esos diálogos están reconstruidos fielmente en mi libro publicado en varios países. Existe una edición argentina con el título de “Che: traición y muerte”, de la editora DISTAL, del año 2008 a la que puede referirse.
     Si bien Prado nos remite a su libro, en otras declaraciones efectuadas con anterioridad, Prado afirmó “tengo dos percepciones del Che. La primera fue el momento de la captura, de un hombre derrotado, como él mismo lo admitía, que decía `esto se ha terminado’. Un hombre prácticamente en el límite de sus fuerzas. Después, ya más descansado, alimentado, un poco más activo, mirando, buscando, queriendo saber cuál iba a ser su futuro. Son las dos imágenes que tengo, que son diferentes. El Che que yo conocí no es el Che del mito y de la leyenda. Era un hombre que daba pena. Daba pena verlo. No inspiraba ni admiración ni respeto. Era un hombre capturado, derrotado. Esa es la realidad”. (1)
     –¿Qué opina de la imagen mundial que hoy se ha construido del Che en cuanto “héroe romántico”?
     –Es parte del gran esfuerzo mediático que hizo Cuba para compensar la derrota sufrida por el castrismo a manos del Ejército mas débil y pequeño de Sudamérica. Con un enorme costo publicitario se ha creado una imagen que nada tiene que ver con el Che real.
      –¿Vio la película de Benicio del Toro? (la segunda parte del filme es dedicada a Bolivia), ¿su enfoque se corresponde con la realidad que Ud. vivió y protagonizó?
     –No, aquí solo llegó la primera parte. Sigue siendo parte del mito hacer este tipo de películas, pero aparentemente, pese al esfuerzo, la película no ha logrado el efecto que esperaban sus productores y quienes están detrás de esto.
      –¿Ud. estuvo de acuerdo con el fusilamiento de Guevara? Si no lo estuvo, ¿Cuál cree que debió haber sido la actitud correcta?
     –Es difícil este tema pues una cosa es la perspectiva de los ’60 sobre las acciones de guerrilla y otra es la actual, con toda la vigencia de democracia y derechos humanos. En Cuba había fusilamientos masivos, aquí solo hubo dos. Tal vez no fue la mejor solución pero los argumentos de los conductores de la época, que están en el libro, explican sus puntos de vista.
     –Más allá de que como militar obedecía órdenes, ¿obró convencido de lo que hacía al capturarlo?
     –Por supuesto, estábamos combatiendo contra una agresión extranjera a nuestro territorio, una invasión armada que pretendía imponernos un modelo que la mayoría rechazábamos. Hasta el PC (Partido Comunista) de Bolivia se opuso a la guerrilla foránea.
     ¿Por qué el Che no logró simpatía entre los campesinos boliviano?
     –Por su absoluto desconocimiento de la idiosincrasia boliviana, de nuestra historia y de las diferencias regionales existentes. La Revolución del ’52 ya había realizado una profunda reforma agraria, de manera que no había problema de tierras. En el oriente, lo que faltaba era gente.
     ¿La zona escogida por el Che para montar su guerrilla era propicia para un fin insurreccional?
     –De ninguna manera, era una zona poco poblada, sin centros vitales que amenazar, de fácil aislamiento y con pocas vías de comunicación. Tal era el desconocimiento, que el Che asistía a clases de quechua con sus guerrilleros, cuando las habitantes de la zona hablan guaraní.
     ¿La estructura guerrillera del Che era importante como para dar un golpe duro en Bolivia?
     –Era insuficiente y sumamente precaria. En su mayor momento los guerrilleros llegaron a 52 componentes, de los que luego varios desertaron. No tenían, fuera de los cubanos, la menor preparación militar y su motivación era limitada.
     –¿Qué apreciación tiene Ud. en cuanto a que Fidel Castro lo abandonó a Guevara en Bolivia?
     –Es evidente que el Che fue abandonado una vez que llegó a Bolivia. El enlace cubano que tenían en La Paz desapareció y dejó a la red urbana sin contactos, la guerrilla en el monte no tenía contacto con nadie y nunca llegaron ni refuerzos ni medios. Con esto, Castro se libró de un personaje que ya se había tornado incómodo para él, tal como lo atestiguan los propios sobrevivientes cubanos de esta aventura.
     –¿Qué opinión tiene Ud., a la distancia, del Che?
     –Un hombre violento, dispuesto a todo para obtener sus fines.
     –¿Qué opina de la reivindicación que el presidente Evo Morales hace de Guevara?
     –El presidente Morales nunca ha sabido ni leído lo que dice el Che. El simplemente usa la figura mítica. No tiene mayor trascendencia, aunque no deja de irritar a quienes combatimos esa invasión y mella la memoria de los que murieron defendiendo la Patria.
(1) http://www.BBC.mundo.com (14 abril, 2004)
     Nicolás Márquez, autor de esta nota, es abogado, periodista y escritor.
LNP,Domingo 15 de marzo de 2009

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Una respuesta to “Entrevista con el hombre que atrapó al Che Guevara”

  1. Diego Martínez Estévez 26 abril 2009 a 6:57 PM #

    El año 1983 y por razones académicas investigué la campaña militar de 1967 contra la guerrilla del Che Guevara. Después de haber analizado una apreciable cantidad de informes militares, declaraciones de campesinos capturados por el Che, Diarios de Campaña de sus hombres y otra bibliografía referente a este singular lider, llegué a la conclusión que reunía todas las caracteristicas de un lider militar que saber adecuar su carácter a las distintas situaciones que se le presentan cuando tiene que lidiar al comandar, con variadas personalidades de los combatientes que tiene bajo su mando.

    Hay mucho para admirar en la personalidad del Che. Una de ellas es su hábito por la lectura. En Ñancahuazú se propuso leer muchísimos libros y los fue leyendo los meses de diciembre de 1966 y enero de 1967. No pudo cumplir su programa de lecturas de los más de 100 libros que llevó a su campamento; no pudo cumplir porque fue siendo atacado por el ejército.

    Otra faceta de su personalidad es su gran espiritu militar. La mayoria de sus hombres que lucharon con él en Bolivia, eran indisciplinados, a quienes tuvo que subordinarlos incluso con amenazas de muerte, al no poder comportarse a la altura de los permanentes desafíos propios de un guerrillero como son: el hambre, la sed, el frio, la indiferencia campesina a su causa, los posteriores derrotas que fueron sufriendo y la ausencia de solidaridad con sus compañeros de lucha, los guerrilleros bolivianos.

    Por supuesto que es admirable su profundo humanismo. Arriesgar la vida de uno mismo en aras de buscar el bienestar de millones de seres humanos, es de hecho, un argumento más que suficiente para admirarlo.

    El ejército de Bolivia tuvo el honor de combatir y de derrotar al guerrillero más famoso y heróico del mundo. y por ello mismo, el Che Guevara merece nuestro respeto y admiración.

    Atte.
    Coronel del Ejército de Bolivia:
    Diego Martínez Estévez

    En mi espacio y cuya dirección lo copio más abajo, podrán encontrar algunas de las investigaciones realizadas en torno a la guerrilla del Che en Bolivia.

    http://diegomartinezestevez.spaces.live.com/feed.rss

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