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Rabat expulsa a cuatro misioneros españoles y a uno alemán por proselitismo

30 Mar

MARRUECOS | Les interviene propaganda evangélica

Rabat expulsa a cuatro misioneros españoles y a uno alemán por proselitismo

El Gobierno de Marruecos ha expulsado del país a cuatro misioneros evangélicos españoles y a uno alemán por haber llevado a cabo acciones de proselitismo, informaron fuentes cercanas a la investigación.

Los cinco, que fueron expulsados este domingo por el puesto fronterizo de Tánger, habían sido detenidos e interrogados este sábado por miembros de la Policía Judicial de Casablanca cuando se encontraban en una reunión en la que participaron ciudadanos marroquíes.

En el lugar del encuentro, según añadió un comunicado del Ministerio del Interior difundido por la agencia MAP, los agentes se incautaron de numeroso material de propaganda evangélica, incluidos libros y cintas de vídeo en árabe.

Tanto la Embajada española en Rabat, como los consulados de Tánger y Casablanca aseguraron que el Gobierno marroquí no se ha puesto en contacto con ellos para informarles de la medida.

Fuentes cercanas al caso explicaron que la rapidez con que se procedió a su expulsión se debe a que la ley marroquí no prevé que haya juicios en estos casos, y precisaron que los agentes actuaron conforme a lo establecido en la normativa en el país.

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El divino alfarero

30 Mar

El divino alfarero

Predicaciones

El divino alfarero

(03/07/2005)

P. Manuel Lauriño
” 1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: 2 Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. 3 Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.4 Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. 5 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 6 ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.” (Jeremías 18:1-6)

“20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? 21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? (Romanos 9:20-21)

– En Sevilla hay un barrio llamado Triana, durante años, ha sido un lugar de alfareria y alfareros, incluso una de las calles se llama “alfarería”. Si andas por ese barrio, podrás ver que aun quedan comercios que venden cerámicas, a la vez que la fabrican. En la fachada de uno de ellos hay un azulejo con una frase que dice:

“Oficio noble y bizarro, entre todos el primero, es el oficio del barro, pues Dios fue el primer alfarero y el hombre su primer cacharro”

– ¿porque Dios nos hizo del barro? ¿Porque Dios escogió la alfarería para fabricarnos?

– Dios siempre hace las cosas con sentido, todo tiene un porque y un para que.

¿Porque Dios escogió el barro y el se hizo alfarero?

1) Dios no quiere que olvides tus limitaciones.- “pues polvo eres, y al polvo volverás. ” (Génesis 3:19). Cuando el hombre muere regresa otra vez al barro, se vuelve polvo.

– El número 45 de la revista “conocer” contiene un reportaje realizado por A. Ibáñez y A.G. Crespo titulado “Y la Biblia tenía razón… La vida nace del Barro” donde se hace un estudio geológico de la composición de la arcilla y la composición del cuerpo humano y se demuestra que tenemos los mismos componentes básicos.

– Que el hombre proceda del barro nos muestra nuestra semejanza con el resto de la creación – Por otro lado en Génesis 2:7 se nos dice: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” que el hombre tenga el aliento divino nos muestra nuestra semejanza con Dios.

– Esta mezcla, en parte terrestre y en parte de Dios, hace que el hombre a veces se olvide de sus limitaciones, y se crea lo que no es.

2) Para demostrar su poder.- De algo sin forma Dios creó forma y de algo sin vida Dios creó vida “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

– Tanto nuestra forma como nuestra vida vienen directamente de Dios.

– Cada vez que te mires al espejo estarás viendo el poder de Dios manifestado. Tu eres la manifestación del poder de Dios.

3) Para que reconozcamos su soberanía.- “Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: No entendió?” (Isaías 29:16).

– Dios es soberano el nos creó y nos creó como el quiso ¿Porque tenemos dos brazos y no cinco? ¿Porque una nariz y no dos? ¿Porque eres alto? ¿Porque eres bajo? ¿Porque eres varón? ¿Porque eres mujer?

– “¿Acaso la obra dirá de su hacedor: No me hizo?” Es una locura pensar en una vasija discutiendo con el alfarero, pero vivimos en un mundo loco

– Dios nos hizo así y hemos de aceptarlo, tratar de sacar el máximo partido a como eres y procurar superarte

4) Para que entendamos el trato de Dios con nuestras vidas.- “Del norte levanté a uno, y vendrá; del nacimiento del sol invocará mi nombre; y pisoteará príncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero.” (Isaías 41:25). El proceso de la alfarería según se hacía en Israel tiene mucho que enseñarnos

a) Se pisa el barro.- El barro tal y como viene tiene impurezas, por eso es necesario añadirle agua y se pisa.

– Durante este proceso se van separando piedras y cosas que luego dañaran la obra final, a la par que le da al barro la consistencia necesaria para poderse trabajar con él

– Dios quiere obrar con nosotros, y primero ha de quitarnos las impurezas.

– Para esto El nos somete a situaciones donde el nos pisa y junto con el agua (la palabra) va sacando todo lo que estorba

– Aún antes de que Dios haya comenzado a trabajar con nuestras vidas ya está preocupado con la limpieza.

– Duelen las pisadas, esas impurezas llevan años con nosotros, pero eso nos ayuda a acabar siendo buenas piezas de alfarería. Sin la limpieza nunca seremos aquello que Dios diseñó para que fuéramos.

– Es por esto que la gente que juega con el pecado nunca llega a ningún lado

b) Se trabaja sobre la rueda.- “Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda” (Jeremías 18:3)

– Después de pisar y de limpiar se toma un trozo sin forma y se coloca en la rueda

– Dios nos coloca en una situación en que es preciso que demos muchas vueltas, durante mucho tiempo Dios va a pasar por sitios donde ya pasó antes, porque Dios quiere irnos perfeccionado cada vez más

– El giro, junto con el agua, el alfarero agrega continuamente agua a la pieza para poder trabajar mejor con ella(la palabra) y las manos del alfarero hacen que ese trozo de barro vaya tomando la forma determinada

5) Dios quiere cambiarnos.- (Jeremías 18:1-6)

V.2.- “Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras” Dios a veces utiliza cosas que nos rodean para hablarnos. Tus hijos, tu jefe, circunstancias, Dios habla de muchas maneras, aprende a oír su voz

V.3.- “Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.”, lo más normal, lo menos raro, muchísimos días el profeta había pasado por allí y Dios no le había hablado, pero ahora Dios tenía una cita con el. Dios puede tener una cita contigo en aquello que durante años no te ha llamado la atención

V.4.- “Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla” El alfarero cambió la forma de la vasija. El versículo 6 dice: “así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”

– En el nuevo testamento nos dice Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Cambia tu manera de pensar para cambiar tu manera de vivir.

– Dios viene a tu vida a cambiarte. Quien no entiende esto no entiende el evangelio, el evangelio son buenas noticias para que cambies, para hacerte una vasija mejor.

– Cuando alguien no quiere cambiar frenará el plan de Dios sobre su vida.

6) Para probar nuestra fidelidad.- (Romanos 9:20-21)

“Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”

– El nos diseña de formas diferentes, pero quiere que todos les seamos fieles

– El la obra “El gran teatro del mundo” de Pedro Calderón de la Barca se nos cuenta una historia muy interesante:

– Dios (el autor) distribuye los papeles del teatro: Rico, labrador, pobre, niño, rey. Hay otros personajes que acompañan: mundo, discreción, hermosura.

Cada uno comienza a vivir el papel que le ha tocado sin haberlo escogido, y algunos están descontentos con su papel y quieren el papel de otro, entonces el autor (Dios) dice:

“Haz tú bien el tuyo y piensa que para la recompensa yo te igualaré con él. No porque pena te sobre, siendo pobre, es en mi ley mejor papel el del rey si hace bien el suyo el pobre; uno y otro de mi cobre todo el salario después que haya merecido, pues en cualquier papel se gana, que toda la vida humana representación es”

– Dicho en otras palabras, lo importante no es lo que eres, sino hacer bien el papel que te ha correspondido de parte de Dios.

– Mas adelante le preguntan al autor como se llama esta obra y dice “Obrar bien, que Dios es Dios”

– Dios nos coloca a cada uno donde El quiere, hagamos bien el papel que Dios nos dio.

“Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”

7) No dejarse modelar es ser quebrado.- “y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero” (Apocalipsis 2:27) El que no se deja modelar se endurece y cuando el barro se seca al calor ya no puede volverse a aprovechar para la alfarería, solo vale para romperse

– Dios busca un pueblo que se deje modelar.

http://www.iglesiacristianamanantialdevida.com/predicaciones091.htm

Ramsés II parte 1

30 Mar

Ramsés II parte 1

Ver Ramses II parte II

Usermaatra Setepenra – Ramsés Meriamón,[1] o Ramsés II,[2] es el tercer faraón de la Dinastía XIX de Egipto, y gobernó unos 66 años, de c. 1279 a 1213 a. C.[3]Ramsés II es uno de los faraones más célebres, debido a la gran cantidad de vestigios que perduran de su activo reinado. Algunos escritores creen que es el faraón mencionado en el Éxodo bíblico, pero no hay pruebas ni documentos egipcios que lo confirmen.

Busto de Ramsés IIMuseo Británico

Busto de Ramsés II
Museo Británico

Antecedentes 

Ramsés II era hijo del faraón Seti I y de su Gran Esposa Real, Tuya. No fue, como a veces se asume, hijo único; se sabe que tuvo al menos dos hermanas, y al parecer, un hermano llamado Nebchasetnebet, quien murió antes de alcanzar la edad adulta, con lo que Ramsés pasó automáticamente a ser el heredero.

Desde niño vivió la actividad castrense, como miembro de una familia de militares.[4] Seti I nombró corregente a Ramsés cuando éste tendría unos catorce años, y recibió entrenamiento intensivo de parte del mismo faraón y de múltiples maestros de artes y ciencias.[5] La corregencia duró entre tres y siete años, no hay fuentes fiables sobre este tema. A los quince o dieciséis años Ramsés ya tenía autoridad sobre parte del ejército y una y otra vez, inscripciones de esa época lo describen como un “astuto joven líder”. Por aquel entonces ya estaba casado y era padre de cuatro hijos.

Durante el periodo de corregencia hubo pocos problemas militares, y Ramsés desempeñó tareas civiles como delegado de su padre, como eran supervisar los trabajos de construcción de los templos y la extracción de material de construcción en las canteras del sur del imperio.

El rey guerrero  

Ramsés acompañó a su padre en campañas militares para sofocar rebeliones en Canaán. También lo secundó en la guerra contra los hititas que habían ocupado los territorios de Siria, tradicionalmente pertenecientes al imperio egipcio, pero perdidos hacía varios años debido a la debilidad del rey Ajenatón. Ya como comandante, llevó a cabo una campaña contra Kush (Nubia), en el año 8 del reinado de Seti.

Prisioneros nubios. Templo de Abu Simbel.

Prisioneros nubios.
Templo de Abu Simbel.

Se cuenta que Ramsés se encontraba en Kush cuando Seti murió. Volvió a Egipto donde, junto con su madre, Tuya, llevó a cabo las ceremonias fúnebres de su padre en la necrópolis tebana.

Durante los cinco primeros años de su reinado llevó a cabo tres acciones militares:

Batalla naval.Relatada en la estela de Tanis, se produjo en el Delta, ante el ataque de piratas shardana. Ramsés los venció, y reclutó a los prisioneros como soldados para su ejército. Estos shardana son mencionados en el poema de Pentaur como miembros del ejército egipcio.[6]

Expediciones a Asia.Poco después de comenzar su reinado en solitario, Ramsés hubo de reaccionar ante la amenaza de los hititas. Quizás consideraban al nuevo rey más débil que su poderoso padre, pues iniciaron numerosas escaramuzas en las fronteras hasta que el ejército egipcio se vio obligado a reaccionar. La primera expedición fue para pacificar la zona de Palestina, como paso previo a la conquista de Siria. Fue comandada por el propio rey en el año 4, y está relatada en dos estelas, una en Eleuteros y otra en Biblos. Se puede considerar como la precampaña de la batalla de Qadesh.

La Batalla de Qadesh.

Ramsés en Qadesh

Ramsés en Qadesh

Artículo principal: Batalla de Qadesh

En el año 5 el faraón decidió cortar con los ataques hititas, muestra de ello es la célebre Batalla de Qadesh, al norte de Siria, donde por fin se encontraron los ejércitos egipcios de Ramsés II con la coalición sirio-hitita del emperador Muwatallis II.

Según se cuenta, Ramsés hizo caso omiso de los consejos de sus generales y visires, lo cual causó que cayera en una emboscada de sus enemigos hititas y su ejército se viera gravemente diezmado en territorio desconocido. Las tropas egipcias huyeron del ejército hitita, y Ramsés tuvo que luchar prácticamente solo contra los enemigos guiado por el dios Amón, o eso es lo que él mismo nos dice en los monumentos donde dejó escrita su hazaña. Los historiadores actuales son más críticos y prefieren pensar que la batalla acabó en tablas, y no en una aplastante victoria de Ramsés.

Finalmente, Ramsés y Muwatallis II se dieron un respiro y el faraón regresó a las Dos Tierras, donde prosiguió con sus numerosos trabajos de construcción.

Tras la muerte de Muwatallis, se desató una lucha por el poder entre su hijo Mursil y su hermano Hattusil, que Ramsés aprovechó para reafirmar el control en la zona, destacando guarniciones en distintas ciudades. No obstante, la guerra no acabaría hasta la llegada al trono hitita de Hattusil III, el ambicioso sucesor de Muwatallis II, que acabaría firmando la paz con Ramsés II cuando éste llevaba unos 25 años en el trono.

Conquistas en Libia.Ramsés también hizo incursiones en Libia, donde estableció varias colonias y construyó diversas fortalezas para vigilarlas, formando una línea defensiva desde Racotis hasta El-Alamein.

Reforma del ejército

Artículo principal: El ejército en el Antiguo Egipto

Ramsés II aprovechó el mal resultado de la batalla de Qadesh para cambiar a los militares de alto rango, colocando a sus hijos al frente de los distintos cuerpos. Su primogénito Amenhirjopshef fue generalísimo del ejército y supervisor de todas las tierras del norte; Ramsés era primer general de Su Majestad; Paraheruenemef y Mentuherhepeshef tenían el rango de general de carros y el título honorífico de primer conductor de Su Majestad.[7] A partir de entonces, nadie ajeno a la familia real tuvo mando. No tuvo problemas con esta reforma, ya que Seti I había dejado de lado a los aristócratas egipcios y promovido a oficiales a un gran número de soldados extranjeros, como el general Urhiya, hurrita de origen, que llegó a ser intendente del Ramesseum, su hijo Yupa que heredó el cargo, o el general Ramsés-Najt.[7]

Política interior  

Durante su reinado Egipto conoció su época de mayor esplendor, gracias a la prosperidad económica que favoreció el desarrollo de la literatura y las ciencias, y que le permitió erigir grandes construcciones.

Ramsés trasladó primero la corte a Menfis antes del traslado definitivo a Pi-Ramsés, en el Delta. Se desconocen los motivos por los que el faraón se arriesgó a alejarse de Tebas y de su poderoso clero viendo lo que había sucedido con Ajenatón años atrás, pero lo cierto es que este monarca era un hábil político y comprendía la importancia de estar próximo al norte, lo más cerca posible a la convulsa zona del Levante mediterráneo. El alejarse de la antigua capital tuvo otra consecuencia política: hizo que la aristocracia tebana perdiese influencia en favor del ejército y los escribas reales, pero no consiguió rebajar el creciente poderío del sumo sacerdote de Amón.

El rey constructor  

Durante el resto de su reinado Ramsés desarrolló una especie de obsesión por construir templos enormes y espectaculares. No sólo se dedicó a llenar la riberas del Nilo de hermosas y enormes construcciones, sino que también usurpó muchas de ellas a sus predecesores, incluido su padre Seti I. En sus muchos años de reinado, superó con creces en labor constructora a Amenhotep III, y prueba de ello son algunas grandes obras:

  • la ampliación del templo de Abidos, el Osireion.
  • La ampliación del templo de Amón en Tebas, añadiendo un nuevo patio, los pilonos de la entrada y dos obeliscos de granito rosa.
  • En Karnak terminó la gran sala hipóstila del templo de Amón.
  • El templo funerario del Ramesseum, en el Valle de los Reyes, destinado a ser su tumba.

Los templos en Nubia, entre los cuales los más célebres son sin duda los de Abu Simbel, dedicados a RaPtahAmón, e incluso al propio Ramsés como divinidad; el menor está dedicado a la diosa Hathor.

Templo de Ramsés II.Abu Simbel.

Templo de Ramsés II.
Abu Simbel.

Aunque no fue el primer faraón en hacerse adorar como un dios, sí lo fue en dedicarse templos y estatuas de forma sistemática. Ramsés fue, junto con Hatshepsut o Amenhotep III, uno de los pocos faraones que realmente creían, o pretendían hacer creer, que habían sido engendrados por la cabeza del panteón, el todopoderoso Amón-Ra.

No obstante, la construcción quizás más importante de todo el reinado de Ramsés II, y que sentaría las bases de la política egipcia durante cientos de años, fue la edificación de una nueva capital en el norte, que recibió el nombre de Pi-Ramsés Aa-najtu La Ciudad de Ramsés, construida sobre la que había sido la ciudad de loshicsosAvaris.

Es posible que en la construcción de Pi-Ramsés se contratasen obreros hebreos tal y como relata la Biblia (pues ésta menciona que fueron esclavizados para construir las ciudades de Pithom y Ramsés), ya que, aunque por entonces no existía en Egipto la esclavitud salvo para los prisioneros de guerra, las campañas militares en Canaan podrían haber suministrado esa mano de obra.

El lado humano del rey  

Ramsés en el templo de Tebas.

Ramsés en el templo de Tebas.

Sobre la descripción física de Ramsés II se tienen varias referencias a partir de distintas estatuas que –al contrario de lo que ocurre con otros faraones, a quienes los escultores idealizaban– se parecen mucho entre sí. Ramsés, probablemente, prefería que los retratos se hicieran fieles a su propia imagen.

A pesar de su larga vida, todas las imágenes de Ramsés II están ideadas como en sus años de juventud, no hay estatuas suyas como un hombre maduro. Así, para muchos, es un espectáculo sobrecogedor contemplar su momia, tan bien conservada, que muestra la implacabilidad del tiempo, que ha conseguido vencer al más famoso de todos los faraones.

Se suele describir a Ramsés como un emperador indiferente al pueblo, el cual se mantuvo en la pobreza durante su reinado mientras la clase alta se enriquecía cada vez más, pero era una pobreza relativa, ya que en Egipto siempre reinó la abundancia. También se le tacha de mujeriego, déspota, tirano, y sobre todo, de megalómano.[8]Alguien ha dicho que la distancia que separaba a Ramsés II de su pueblo era incluso mayor que la de Keops, considerado el faraón absolutista por antonomasia, lo que era debido a su asunción del papel de hijo de Amón-Ra.

Otros, sin embargo, han dicho que más que indiferente, Ramsés era cruel. Hay ciertos relatos que apoyan esta idea, en especial las trampas que puso alrededor de los lugares donde guardaba sus tesoros, su costumbre de colgar los cadáveres de sus enemigos en las paredes de los palacios o las murallas, y un hallazgo reciente de decenas de cuerpos decapitados frente a uno de sus templos, a pesar de que el sacrificio humano no era una costumbre egipcia desde tiempos prehistóricos.

Momia de Ramsés II

Momia de Ramsés II

Sin embargo, sobre el carácter de Ramsés II se sabe poco en realidad; a partir de cartas que escribió a su colega, el rey hitita, sabemos que le disgustaba sobremanera que le dieran órdenes. “¿Por qué me hablas como si fuera tu esclavo?” escribió al rey hitita en alguna ocasión, cuando este le exigía que le devolviera a un fugitivo que había tomado asilo en Egipto.
Él mismo relató en el Poema de Pentaur que, durante la batalla contra los hititas, cuando sus tropas lo abandonaron a su suerte, Ramsés se libró solo de sus enemigos y cuando se reunió de nuevo con su ejército diezmó a los soldados, enfurecido por haber sido traicionado: “Mi Majestad se puso ante ellos, los conté y los maté uno a uno, frente a mis caballos se derrumbaron y quedaron cada uno donde había caído, ahogándose en su propia sangre…”
Textos de la época de Ramsés, cuando todavía no era faraón, lo describen como un “joven y astuto jefe” en asuntos militares. En el Corán se menciona a un faraón que bien pudo ser Ramsés II; según estas escrituras, el faraón era temperamental, y cuando sus magos y sacerdotes admitieron que no podían enfrentarse a la magia del dios de los hebreos, el faraón los increpó: “¡Vosotros no teneis mi autorización para decir tal cosa!”, tras lo cual amenazó con clavar a los magos, de pies y manos, en una palmera.

Sea como fuere, el carácter de Ramsés II se fue templando con el paso del tiempo. Así, ya a las pocas décadas de subir al trono comenzó a delegar los asuntos del país en manos de sus numerosos hijos y subordinados. Sus intentos de favorecer a otros sacerdotes, como los de RaPtah o Seth no surtieron efecto en tanto que los de Amón siguieron siendo omnipotentes e incluso hacían peligrar la posición del faraón. Esto no lo supo ver el rey, y dejó seguir las cosas mientras iba envejeciendo y las sombras comenzaban a asolar Egipto. 

Las mujeres de Ramsés II 

Quizás por ser el más conocido de los faraones, hay datos de decenas de reinas, esposas y concubinas y de cientos de hijos e hijas de este rey, lo que le ha labrado la fama de lascivo y mujeriego. También es cierto que el rey no hizo nada para ocultar este hecho, sino que incluso llegó a confeccionar una lista con los nombres de todos sus hijos y diseñar una enorme tumba en el Valle de los Reyes para varios de ellos. Este hipogeo, conocido hoy como KV5 no deja de sorprender y sigue siendo estudiado en el 2007. Se ignora qué secretos puede guardar.

Nefertari

Nefertari

Sin temor a equivocarse, es indudable que la mujer de la vida del faraón fue su primera Gran Esposa Real, la bella Nefertari “por la que brilla el Sol”. Se desconoce su linaje, aunque se piensa que quizás estaba emparentada con la anterior dinastía por el faraón Ay: Ramsés se ocupó mucho de ocultar su parentesco. Nefertari no fue sólo una esposa y la madre de los hijos del faraón, sino que tomó un papel muy activo en las conversaciones con los hititas, y sus cartas con la emperatriz Putuhepa sentaron las bases del proceso de paz.

Era tal el amor que profesaba el rey a Nefertari que le llegó a dedicar el segundo templo de Abu Simbel, bajo la imagen de la diosa Hathor, en cual la imagen de la reina tiene el mismo tamaño que la del rey, algo inusual en Egipto. Desgraciadamente, es muy posible que Nefertari no llegase a ver el templo acabado, pues murió en el año 26º del reinado, antes de su inauguración. Su tumba, la QV66 tiene las pinturas mejor conservadas del Valle de las Reinas.

La desaparición de Nefertari encumbró aún más la posición de la segunda Gran Esposa Real de Ramsés, con la que también estaba casado desde la adolescencia, Isis-Nefert o Iset la Bella. Al contrario que su rival, esta mujer permaneció siempre en la sombra, pero se piensa que era muy inteligente, pues logró situar a todos sus hijos en los puestos más importantes del Estado. Se ha llegado incluso a pensar que hubo rivalidad entre la familia de Nefertari y la de Isis-Nefert, y que la muerte de la primera y de su primogénito se debieron a las intrigas de la segunda. Ante la ausencia de datos, sólo caben las conjeturas.

No se conoce la fecha de muerte de Isis-Nefert, pero se sabe que compartió el cargo de Gran Esposa Real con otras mujeres. Ramsés tuvo, aparte de sus dos primeras esposas, otras cinco reinas. Al parecer éstas fueron su hermana (o hija) Henutmira, la princesa hitita Maathornefrura (que fue la prenda de la paz con Hattusil III), la dama Nebettauy (tal vez hija de Isis-Nefert), así como dos hijas más. El incesto real era frecuente en la historia egipcia, y Ramsés II no tuvo el menor reparo en convertir en dos de las más importantes Grandes Esposas Reales a sus hijas, una de Nefertari (Meritamón) y otra de Isis-Nefert (Bint-Anat), que acabarían sustituyendo a sus madres tanto en su puesto político y ritual como en el corazón de su marido cuando éstas desaparecieron.

Los hijos de Ramsés II 

En cuanto a los hijos de Ramsés II, se conocen al menos 152 vástagos. De ellos, los más importantes fueron éstos:

Jaemuaset. Museo Británico

Jaemuaset.
Museo Británico

  • Nacidos de Nefertari:
    • Amenhirjopshef. El primogénito. Murió en extrañas circunstancias, pocos años después de la muerte de su propia madre.
    • Meritamón, la cuarta de sus hijas y la primera nacida de Nefertari. Acabó siendo ella misma Gran Esposa Real y la sustituta de Nefertari en numerosas ceremonias, incluida la fundación de Abu Simbel.
    • Paraheruenemef (el tercer hijo), Meriatum (el sexto) y Merira (el undécimo). También fue padre de la princesa Henuttauy, con la que se casó pero a la que nunca ascendió al rango de Gran Esposa Real.
  • Nacidos de Isis-Nefert:
    • Ramsés. El segundo hijo del faraón, y uno de los hombres fuertes de la primera mitad del reinado. Murió por la misma fecha que su medio-hermano Amenhirjopshef.
    • Bint-Anat, la mayor de las hijas del rey. Como hizo con Meritamón, Ramsés se casó con Bint-Anat, supliendo ésta a su madre Isis-Nefert. Se cree que fue madre de al menos una niña, de nombre Bint-Anat II, que llegaría a Gran Esposa Real del siguiente monarca.
    • Jaemuaset, el cuarto hijo. Es el hijo más conocido de Ramsés II. Ostentó el cargo de Sumo Sacerdote de Ptah y era tenido como el hombre más sabio del país e incluso se rumoreaba que era un poderoso mago. Murió, a una edad avanzada, unos pocos años antes que su padre.
    • Merenptah. Era el decimotercer hijo, pero debido a la longevidad de su padre fue el destinado a sucederle el trono. Estaba casado con su hermana Isis-Nefert II.
Continúa…

Ramses II parte II

30 Mar

Ramses II parte II

La muerte de un dios

Ver Ramsés II parte 1

Ramsés tuvo un destino extraño: su existencia fue tan larga que sobrevivió a muchos de sus descendientes. Murió casi centenario tras unos 66 años de reinado y celebrar once festivales Heb Sed, y fue enterrado en el Valle de los Reyes, en la tumba KV7. Su momia, descubierta en 1881, es la de un hombre viejo, de cara alargada y nariz prominente. Fue sin duda el último gran faraón, ya que sus sucesores más importantes, Merenptah y Ramsés III, se vieron obligados a llevar una política defensiva para mantener la soberanía en Canaán. Posteriormente, la decadencia de sus descendientes habría de terminar con el poder de Egipto más allá de sus fronteras.

En realidad, el largo reinado, unido a la dejadez del rey tras los primeros veinte años y el inmenso esfuerzo constructor, fueron letales para Egipto, y el próspero Imperio Nuevo tenía los días contados.

Testimonios de su época 

Edificaciones  

Ramesseum

Ramesseum

Abu simbel

Abu simbel

El rey trasladó la capital a Pi-Ramsés (Qantir, al este del delta).[9]

Los monumentos más importantes están en:

Otros templos del rey en Nubia:

  • Beit El-Wali.[10]
  • Gerf Hussein.[9]
  • Bloques y fragmentos en Heliópolis.[11]
  • Bloques encontrados en Elefantina.[12]
  • Inscripciones de entierro de un toro Mnevis.[9]
  • Inscripciones grabadas en roca en Asuán, Sehel y Konossos.[13]

Titulatura 

Estos son algunos de los cinco títulos de Ramsés II, pues sólo del Nombre de Horus se conocen más de veinticinco variantes:

Aanesyt, Aasefyt, Ayhorjepesf, Enrasedjsetjetiu, Jahormaat, Juitaneb, Kahedyet, Kaenheqau, Kanajt, Menibsejempejti, Merimaat, Merimaatnebjabusedmiitefptahtatenen, Merira, Merirapetpetkasetnebethortjebuif, Saitem, Sedjsettauy, Sejempejti, Sepedabuy, Seqaiuaset, Tjestauy, Userjebusedmeritauy, Userjebusedmitaten, Usernejetuajahorjepesf, Userjepesh, Userpejti, Utyesmaat.

Titulatura Jeroglífico Transliteración (transcripción) – traducción – (procedencia)
Nombre de Horus:
G5 
 
 
E2
D40 
C10  mr 
 
  Imagen:srxtail.jpg 
k3 nḫt mr m3ˁt (Kanajt Merimaat)
Toro potente, amante de la Justicia (Maat)
Nombre de Nebty:
G16 

 

G20  V31
I6
t
O49 
G45  f
Z7
D44
N25 
t
Z2ss 

 

mk kmt uˁf ḫ3sut (Mekemet uafjasut)
Defensor de Kemet (Egipto), vencedor sobre los extranjeros
Nombre de Hor-Nub:
G8 

 

wsr  s  M4  M4  M4  O29
D44 
Z3 

 

usr rnput ˁ3 nḫtu (Userenput aanejetu)
Potente y duradero, grande en el triunfo
Nombre de Nesut-Bity:
nswt&bity 
 
Image:Hiero_Ca1.svg 
 
ra  wsr  mAat  ra  stp
n 
 
  Image:Hiero_Ca2.svg 
 
usr m3ˁt rˁ stp n rˁ (Usermaatra Setepenra)
La Justicia (Maat) de Ra es poderosa, elegido de Ra
Nombre de Sa-Ra:
G39  N5

 

 

 
Image:Hiero_Ca1.svg 
 
i  mn
n
N36 
ra
Z1
ms  s  sw 
 
  Image:Hiero_Ca2.svg 
 
rˁ ms su mri imn (Ramsés Meriamón)
Engendrado por Ra, amado de Amón

Popularidad

Su figura ha sido utilizada en distintas obras:

Notas 

  1.  En el Poema de Pentaur se lee su nombre:…rey del Alto y Bajo Egipto, Usermaatra-Setepenra, el Hijo de Ra, Ramsés-Meriamón…
  2.  Nombre del faraón en los epítomes de Manetón:Harmeses Miammun (Flavio Josefo, Contra Apión) Rameses Miammun (Flavio Josefo, de Teófilo) Rampses (Julio Africano, versión de Sincelo) Rampses (Eusebio de Cesarea, versión de Sincelo). Repetido en la dinastía XVIII como Rameses, llamado Egipto. Rampses (Eusebio de Cesarea, versión armenia). Repetido en la dinastía XVIII como Rameses, llamado Egipto.
    • Su nombre según otros escritores griegos: Osimandias, Rapsakes.
    • Otras grafías de su nombre: Harmeses, Kaedyet, Kanakht, Kanakhtmerymaat, Khahormaat, Mereramon, Meriamon, Merire, Miamun, Nebkhepesh, Ousirmaatre, Ozymandias, Raamonmerimesu, Rames, Ramesses, Ramose, Ramosis, Ramsete, Rapsaces, Setepenre, Setpenre, Usermaatre, Usermaatsetepenra, Usermaatsetepenre, Userpehti, Usimara, Usimare.
  3.  Cronología según Helck, von Beckerath, Shaw, Kitchen, Krauss y Málek.
  4.  En la estela de Qubban, levantada el año 3 de su reinado, se le elogia cuando niño con expresiones como: Tú deviniste en jefe del ejército cuando eras un niño de  diez años.
  5.  La inscripción de Abydos, datada en el año 1 del reinado de Ramsés II, habla sobre un período de corregencia entre Seti I y Ramsés, y da al todavía príncipe los rangos de primogénito, regente y comandante de infantería y carros.
  6.  J. Yoyotte, Les steles de Ramsès II à Tanis, Première Partie. Kêmi 10-11 (1949)
  7. ↑ a b Gnirs, A. M. (1996), Militär und Gesellschaft. Ein Beitrag zur Sozialgeschichte des Neuen Reiches, Heidelberg Orientverlag. ISBN 3-927552-30-5.
  8.  Prueba de su vanidad es el nombre dado a su templo funerario, el Ramesseum: Templo del millón de años.
  9. ↑ a b c d K. A. Kitchen, Ramesside Inscriptions: Historical and Biographical. Oxford, 1979.
  10.  H. Ricke, G.R. Hughes. E.F. Wente. The Beir el-Wali Temple of Ramesses II. Chicago, 1967.
  11.  Abdel-Aziz Saleh. Excavations at Heliopolis II. Cairo, 1983.
  12.  Friedrich Junge. Elephantine XI. Funde und Bauteile. 1.-7. Kampagne, 1969-76. Archäologische Veröffentlichungen 49. Mainz. 1987
  13.  J. de Morgan. Catalogue des monuments et inscriptions de l’Égypte antique. 1. De la frontière de Nubie à Kom Ombos. Vienne, 1894.

Bibliografía 

  • James, T.G. (2002), Ramesses II, White Star Publishers. ISBN 88-8095-826-7.
  • Freed, Rita E. (1987), Ramses II, The Great Pharaon and his Time (Catálogo de la exposición en Denver Museum of Natural History, Natl Book Network. ISBN 0-911797-81-5.
  • Lalouette, Claire (1985), L´empire des Ramsés, Fayard.
  • Lalouette, Claire (1994), Memorias de Ramses el grande, Critica Editorial. ISBN 84-7423-680-0.
  • Desroches Noblecourt, Christiane (1998), Ramsés II. La verdadera Historia, Ediciones Destino, S.A. ISBN 84-233-3032-X.
  • Kitchen, K.A. (1997), Pharaoh Triumphant, The Life and Times of Ramesses II, The American University in Cairo Press. ISBN 977-424-226-2.
  • Menu, Bernardette (1988), Ramses II: Soberano de soberanos, Ediciones B. Grupo Zeta. ISBN 84-406-8828-8.
  • Gardiner, Alan (1976), Kadesh Inscriptions of Ramesses II, Griffith Institute. ISBN 0-900416-03-3.

Enlaces externos 

Predecesor:
Seti I
Faraón
Dinastía XIX
Sucesor:
Merenptah

Obtenido de “http://es.wikipedia.org/wiki/Rams%C3%A9s_II

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