Bibliologia IV – LA INERRANCIA DE LAS ESCRITURAS

27 mar

Bibliologia IV - LA INERRANCIA DE LAS ESCRITURAS

1. SU IMPORTANCIA

La Biblia es constantemente cuestionada. Esto no es para sorprenderse. Desde el principio el Tentador ha dicho: ¿Conque Dios ha dicho?”. Hoy en día hay cuatro áreas principales donde se suele cuestionar lo que dice la Biblia:

• La veracidad científica de la creación y del diluvio.

• La historicidad de los eventos de la vida de Israel antes de 1000 a.C. (el reinado de David).

• La historia de Joñas y el pez.

• Los milagros de Cristo y de los apóstoles.

Frente a los ataques a la Biblia, es necesario afirmar y clarificar la doctrina de la inspiración porque afecta todo lo demás que uno cree. Si la Biblia no es de confianza en lo que relata de la historia, ¿cómo confiar acerca de lo que dice de Dios y de la salvación? Si no es correcto referente a la ciencia, ¿cómo puede ser confiable referente a lo moral?

Por ejemplo, si no se acepta que Génesis 1 al 6 relata hechos históricos, entonces la caída de Adán no explica la presencia del pecado en la raza humana, tampoco la necesidad de la salvación y por ende, la innecesidad de la venida de Cristo. Entonces, se puede llegar a la conclusión de que el hombre es básicamente bueno y no necesita ser salvo. La muerte de Cristo es, por lo tanto, solamente un ejemplo de altruismo y auto-negación.

Negar la veracidad de las Escrituras finalmente lo lleva a uno al agnosticismo y a la inmoralidad.

“El asunto es claro: ¿es verdad la Biblia y sin error dondequiera que habla, inclusive cuando toca la historia y el cosmos, o es, en algún sentido, sólo revelacional cuando toca temas religiosos? Esa es la cuestión”.

2. SU ALCANCE

La inerrancia trata de los manuscritos originales. McDowell y Stewart dicen:

“Es de monumental importancia para identificar el grado de inspiración incluir todos los libros de las Escrituras, todas las partes de los libros, y todas sus palabras tal como fueron dadas en el original. No se incluyen las copias de manuscritos, ni las traducciones que son reproducciones.

Ningún manuscrito ni traducción alguna son inspirados; sólo lo es el original. Sin embargo, para fines prácticos, sí son inspirados puesto que, con el gran número de manuscritos disponibles para escrutinio hoy en día, la ciencia de la crítica textual puede darnos un texto suficientemente representativo del original. Por lo tanto, podemos estar seguros de que al leer la Biblia recibimos la Palabra de Dios”.

3. SU BASE BÍBLICA

A. La naturaleza del profeta como vocero de Oíos                                                                         

Los profetas fueron fieles a las palabras de Dios (Ex.4:30; Nm.22:18; Dt.4:2; Jer.26:2).               

B. Las Escrituras como autoridad divina

El ‘Está escrito” aparece 92 veces en el NT (Mt.4:4,7,10).

No puede ser quebrantado (Jn10:35).

Es eterna (Mt.5:17,18).

C.  Las Escrituras como Palabra de Dios

Es la “palabra de Dios” (Jn. 10:35; He.4:12).

Es el “soplo” o “aliento” de Dios (2TÍ.3.16).

Son los “oráculos de Dios” (Ro.3:2; Hch.7:38).

D.  Las escrituras como verdaderas

Son de confianza (31119:160; Pr.30:5,6; Jn.17:17).

E.  La Biblia es histórica y científicamente verdadera

Cristo apoyó la veracidad del AT (Mt.12:40; 19:4; 24:34-39; Jn.3:14).

F. Lo que la Biblia dice, lo dice Dios y viceversa  

Dios dijo = dijo la Escritura

 

Gen. 12-.3

Gál.3:8

Ex. 9: 16

Ro.9:17

Dijo la Escritura = Dios dijo

Gn.2.24

Mat. 19:4.5

SaI.95:7

He. 3: 7

Sal.2:1

Hch.4:24,25

ls.55:3

Hch. 13:34

Sal.16:10

Hch.13:35

Dt. 32:43

He. 1:5,6

Sal.104:4

He. 1:5-7

Sal.45:6,7

He.1:8,9

Sal.102:25-27

He. 1:1 0-1 2

G. La analogía de Cristo y tas Escrituras

Los dos tienen aspectos humanos y divinos.

En los dos, el aspecto humano es sin defecto (He.4:15; Jn,17:17).

4. JESÚS AFIRMÓ SU INERRANCIA

Jesús se defendió de las tentaciones del diablo usando las Escrituras (Mt. 4:1-11). Cuando discutió con los saduceos los corrigió usando las Escrituras (Lc.20:27,38). En muchas ocasiones eran su apoyo para defender sus acciones (Mr.11:15-17; Mt.26:53,54).

Cristo vio su vida como el cumplimiento de las Escrituras. Comenzó su ministerio público citando Isaías 61:1,2 y declarando: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lc.4:18,19,21). En el Sermón del Monte declaró que vino no “para abrogarla ley o los profetas” sino “para cumplir” (Mt.5:17). Dijo a los líderes religiosos:

‘Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mf (Jn.5.39). A los discípulos en el camino a Emaús: “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lc.24:27).

Es evidente que Cristo tenía las Escrituras en muy alta estima, dando por sentado su veracidad aún hasta el punto más pequeño de la gramática.

5.  LA IGLESIA HA CREÍDO EN LA INERRANCIA

Hasta los tiempos modernos, la Iglesia siempre ha creído en la inerrancia. Aunque ésta no es un argumento de tanto peso como las dos anteriores, de igual manera tiene su lugar. Seriamos arrogantes en pensar que sabemos mejor que todos los cristianos que nos han precedido y desechar su testimonio.

A, Ireneo de Lión (II d.C.): “Quede asegurado que las Escrituras son en verdad perfectas, puesto que fueron -acíadas por la Palabra de Dios y Su Espíritu”.

B. Augustín de Nipona (IV d.C.): “He aprendido a considerar que sólo las Escrituras son inerrantes”.

En una carta a Jerónimo escribe: “He aprendido a dar (a las Escrituras) tal honor y respeto como para creer firmemente que ni uno de sus autores haya errado en escribir cualquier cosa… (Entonces) si encuentro algo en estos libros que parece contrario a la verdad, decido que: o el texto está corrupto, o el traductor no siguió lo que fue realmente dicho, o que no lo alcancé a entender”. 

C. Martín Lutero sobre el AT: “Ruego y advierto a cada cristiano piadoso no tropezar con la simplicidad del lenguaje y de las historias que encuentra allí. No debe dudar que, cuan simples que parecen, son las mismas palabras, obras, juicios y hechos de la alta majestad, poder y sabiduría de Dios”.

D. Juan Calvino: “Este es el principio que distingue nuestra religión de todas las otras: que sabemos que Dios nos ha hablado. Y estamos completamente convencidos de que los profetas no hablaron por iniciativa propia, sino que siendo órganos del Espíritu Santo, solamente hablaron lo que habían sido comisionados del cielo a comunicar. Quienquiera que desee aprovechar las Escrituras, primeramente debe dejar esto por sentado: que la Ley y los Profetas no son una doctrina entregada según la voluntad y placer de los hombres, sino dictados por el Espíritu Santo… Debemos a la Escritura la misma reverencia que a Dios; porque ha procedido de Él solamente, y no tiene nada perteneciente al hombre mezclado con ella”.

6. EL CARÁCTER DE DIOS EXIGE LA INERRANCIA

Detrás de los argumentos anteriores yace la verdad de que si cada dicho en la Biblia es de Días, y si Dios es un Dios de verdad – como la Biblia declara que es – entonces la Biblia tiene que ser totalmente verídica o inerrante Dios es verdadero, no puede mentir (Nm.23:19; Ro.3:4; Tito 1:2; Hb.6:18; 1Jn.1:5,6,10). Al reconocer errores en la Biblia, necesariamente empaña también el carácter de su Autor. ¿Puede Dios mentir? ¿Daría un mensaje equivocado sobre temas trascendentes y eternos? Tal vez algunos dirán que sí. Pero concordemos con lo que dijo Pablo: “Antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso”.

7. CONCLUSIÓN

El debate sobre inerrancia es de fundamental importancia. Por más de cien años la Biblia ha sido atacada directamente por el erudismo liberal y fue respondida. Últimamente, ha sido también atacada indirectamente por sus supuestos amigos, quienes confiesan que es la Palabra de Dios, pero con errores. Se debe reconocer esto por lo que es: la incredulidad. Es una sutil amenaza que socava el cimiento de la fe cristiana.

Juan Wesley dijo: “Si hay algunos errores en la Biblia, pueden haber miles. Si hay una sola mentira en ese libro no vino del Dios de la Verdad”:

Podemos concluir con las palabras de J.l.Packer: “Sólo la verdad puede tener autoridad; sólo una Biblia inerrante puede ser utilizada… en la manera en que Dios quiere que sea usada”.

“…Su texto es palabra por palabra dada por Dios; su mensaje es una unidad orgánica, la Palabra infalible de un Dios infalible, una red de verdades reveladas centradas en Cristo”.

“La única actitud correcta para nosotros es confesar que nuestras obras son viles y nuestra sabiduría necedad, y que recibamos con gratitud la justicia perfecta y las Escrituras perfectas de Dios que en Su misericordia nos da.

Cualquier otra cosa es una orgullosa afrenta a la gracia divina. Y la Teología evangélica es obligada a oponerse a la actitud que subestima el regalo de Escritura y presume corregir la inerrante Palabra de Dios”.

Fuente:

  • Instituto Bíblico Jorge Müller
  • Esteban Beitze
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