UN TIERNO Y PIADOSO SUMO SACERDOTE

25 Mar

UN TIERNO Y PIADOSO SUMO SACERDOTE

 La Segunda gran verdad en la Biblia es que Dios se hizo carne y habitó entre los hombres.  Lo mejor es que Dios se hizo hombre a causa del gran amor por nosotros, y que fue a la cruz y personalmente murió por nuestros pecados.

 Jesucristo llegó a ser como tú y como yo.  Él santificó la vida asumiendo una naturaleza humana por significados de su encarnación.  Él era humano plenamente y plenamente Dios.  Jesucristo es Dios y es un hombre.  La Biblia pone estas dos grandes verdades de completa divinidad en humanidad completa y junta. Él fue el Dios-hombre.  Cuando nosotros miramos a Jesús nosotros miramos a Dios mismo.  “Cualquiera que me ha visto a mí ha visto a mi Padre.”  Lo que hace a Jesús ser único es que él es la persona en quien tu y yo miramos a Dios.

 Jesús completamente experimentó lo que significa ser hombre.  Él experimenta todo lo que nosotros experimentamos con una excepción que él nunca pecó en pensamiento o en verdad.  Esta es la razón por la cual él puede ser nuestro sumo sacerdote e intercesor.

 Jesús nunca experimentó el pecado personal, pero fue considerado como un pecador en nombre de todos nosotros y murió como nuestro sustituto.  La encarnación hizo posible para que Jesucristo muriera en la cruz y pagara nuestro castigo por los pecados.  Tres días después él resucitó en su cuerpo físico y luego ascendió hacia el cielo.  El destino eterno de la persona depende en la relación personal hacia la verdad eterna en Jesucristo.

 Por lo tanto, el escritor de Hebreos dice,  “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado, acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:15-16).

 Porque él es el Dios-hombre, Jesús está lleno de compasión tierna.  Nosotros venimos a él esperando, ternura, simpatía y compasión.  Nuestro gran sumo sacerdote siempre está listo para darnos fuerza, consuelo, para restaurar al creyente lastimado.  Él siempre está listo y preparado para recibir a todo aquel que le invoque en el trono de gracia.  Así como el apóstol Pablo, Cristo nos dice, “mi gracia es suficiente para ti.”

 Nosotros tenemos una gran provisión de la gracia de Dios en nuestro tiempo de prueba.  Esto siempre está disponible para nosotros.  Nuestro sumo sacerdote es el Hijo de Dios.  Porque él es hombre así como Dios él ya ha entrado al cielo y está a la mano derecha del Padre. “Por tanto teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.” (Hebreos 4:14).  Por lo tanto, esto es imposible para todos aquellos que son realmente la gente de Dios para echar de menos el descanso eterno y perfecto.

 Nosotros tenemos un sumo sacerdote de dignidad suprema, excelencia y suficiencia divina para ver cada necesidad espiritual (Hebreos 4:15).  Aun, él puede “simpatizar con nuestras debilidades” porque él ha tentado en todas las cosas tal como nosotros somos, aun sin pecado.”   Solamente Dios-hombre puede cumplir esto!.

 La invitación siempre esta abierta para acercarnos con confidencia al trono de la gracia, para que nosotros podamos recibir misericordia y podamos hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).

 La única cosa solicitada para venir al trono de la gracia es entender que nosotros somos pecadores, y que él es nuestro sumo sacerdote.  Nosotros venimos en fe como pecadores y santos.  Hay un lavamiento de pies, venda de nuestras heridas, y sostenimiento de la gracia en nuestro tiempo de necesidad.  En su gracia él causa a que todas las cosas trabajen juntas para nuestro bienestar y para su gloria.

 Todos los creyentes, jóvenes-viejos, débiles-fuertes, ricos-pobres, han sido traídos cerca por la sangre de Jesucristo,”  y por esto tenemos libertad de acceso a la presencia de Dios.  ¿Por qué nosotros deberíamos de retroceder en cobardía o impaciencia?

 Saphire muy bien lo dice, “Él permite el tiempo de necesidad, para que nosotros le invoquemos, y que seamos deliberados por él, haz que se glorifique su nombre.”

 Permítenos tomar ventaja completa de cada oportunidad y venir al trono momento a momento cada día con honestidad, franqueza y publicidad.  Aquí esta la persona en quien nosotros podemos derramar nuestro corazón en confidencialidad.   Nosotros podemos venir tal como somos, decir lo que sentimos, confesar todos nuestros pecados, y pedir lo que nosotros necesitamos en confidencia.  Nosotros no necesitamos avergonzarnos delante de él porque esto es su sangre que limpia y su espíritu que nos refresca espiritualmente.

Selah!

(c) 2002 Mensaje por Wil Pounds. Traducida por Juanita Morazan.

Fuente:

http://www.abideinchrist.org/selahes/may8.html

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