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Noticias ItonGadol 23/3/2009

25 Mar

El 53.9 por ciento de los israelíes utilizan el teléfono móvil

23/3/2009 
Itongadol/AJN.- Según reveló una encuesta, el 53.9 por ciento de los israelíes utilizan el teléfono móvil para hablar desde sus casas a celulares, a pesar de que esa no sea la opción más económica.  


Netanyahu cierra un acuerdo de coalición con el partido ultraortodoxo Shass

23/3/2009 
Itongadol/AFP.- El Likud, el partido de derecha del primer ministro israelí designado, Benjamin Netanyahu, cerró este lunes de madrugada un acuerdo de coalición con el partido ultraortodoxo sefardí Shass, informaron fuentes de esta formación.  


Comisión Israelí Inter-ministerial por los Desaparecidos en Argentina
“Se estima que por medio del programa de evacuación “salieron extraoficialmente” a Israel alrededor de 500 personas”

23/3/2009 
Itongadol/ AJN.- Efraim Zadoff, ex miembro de la Comisión Israelí Inter-ministerial por los Desaparecidos en Argentina, sostuvo que Israel actuó “por la mutua responsabilidad que tenemos los judíos por salvar y ayudar judíos cuando son perseguidos” como tales. No obstante, evaluó que “no se ejerció toda la presión que tal vez se podría haber ejercido por temor a que la Argentina dañe a los judíos del país y por falta de comprensión ante cómo podrían reaccionar los militares ante una presión muy fuerte”. 


El embajador de Israel hará su primera visita a la escuela ORT

23/3/2009 

AJN.- El embajador israelí en Argentina, Daniel Gazit, visitará junto al presidente de la institución educativa, Guillermo Feldberg, la sede de Almagro, donde le mostrarán el campus virtual, las innovaciones en educación judía y nuevas obras. En diálogo con la Agencia Judía de Noticias, el director ejecutivo de ORT, Adrián Moscovich, señaló que la visita es “sustancial” porque la institución en una “escuela judía, independiente, abierta a la sociedad” y que está identificada con el Estado de Israel con el cual tienen “un lazo muy estrecho”.


Hallazgo impensado: tablilla milenaria que acerca el judaísmo al cristianismo

22/3/2009 
Itongadol.- Una nueva interpretación, de una tablilla milenaria que contiene la “Revelación de Gabriel” acorta las distancias entre el cristianismo y el judaísmo, al sugerir que – la idea de la muerte del mesías y su resurrección a los 3 días- es anterior a Jesús y de origen hebreo. 


 
    Títulos de los diarios de Israel
     Aumenta la oposición dentro del Laborismo
     El Al transportará al Papa en su viaje de Tel Aviv a Roma
     Tres documentales israelíes se proyectarán en el Bafici
     Moda escalofriante entre soldados israelíes
     En Haifa sueltan 1000 globos por Gilad Shalit
     Importante líder de Hamas acusó a Israel de frustrar la negociación para liberar a Shalit
     Olmert aseguró que el fallido ataque en Haifa había sido evitado ayer
     Barak creó un grupo para negociar con Netanyahu
     La Unión Europea aceptó los cambios al borrador para Durban II
     Un rabino librepensador
     Hajalonot Hagboim, Hatishma koli
Video Kolhashirim

     Estalla una bomba en norte de Israel sin causar víctimas en un centro comercial de Haifa
     Día de la Memoria, Familiares de Desaparecidos Judíos en la Argentina (AFDJA),
“La gente no quiere rememorar” a las víctimas de la dictadura

     Títulos de los diarios de Israel

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¿Abstención sexual o entendimiento papal?

25 Mar
Opinión
miércoles, 25 de marzo de 2009
¿Abstención sexual o entendimiento papal?
Maite García Romero, España

Mi política es la del amor” Fray Isidoro Macías, “Padre Patera”, hermano franciscano de la Cruz Blanca.

Un monje franciscano que desde que comenzó la llegada masiva de inmigrantes a las costas de Cádiz ha centrado su vida, sus esfuerzos y los humildes medios de los que dispone, en ayudar a las madres y niños. “Empecé a ver cómo entre los inmigrantes que llegaban, venían madres embarazadas y con niños, que estaban más indefensos que nadie, muchas llegaban en estado grave, perdían a sus hijos, morían en las playas…”, explica emocionado el padre Isidoro. “El corazón me pedía que hiciera algo”. A la pregunta: ¿Y cuál sería la especificidad cristiana? Fray Isidoro Macías, contesta, rotundo: Ayudar sin distinción de razas ni credo. Que digan “por aquí ha pasado un cristiano que intentó hacer el bien”

Escuchando hoy a través de una emisora de radio estas palabras del Padre Patera, me vino inmediatamente la imagen anodina del Papa Benedicto XVI durante su reciente viaje por África cuyo motivo, según un diario católico, ha sido “abrazar al continente entero, llevar a África una palabra de consuelo y esperanza y admirar la alegría de su fe”.

Por más que lo he intentado no he llegado a encontrar en ningún medio la palabra que manifestara esa admiración por la alegría de cómo expresa ese pueblo su fe, ni la palabra de consuelo y esperanza que ha llevado a todas esas personas sumidas en la violencia, la pobreza, el hambre, la corrupción y el abuso de poder. Lo único que sí he encontrado ha sido la supremacía de la que siempre ha hecho y hace gala la institución clerical. Sugerir que el carácter festivo y alegre de las misas africanas podría ser un obstáculo para “entrar en diálogo y comunión con Dios”, e insistir en la necesidad de que las misas sean “dignas” es, cuanto menos, una falta de respeto a la cultura africana y una deslealtad al Evangelio. La manera en que estos pueblos expresan su fe, de acuerdo con las declaraciones del Papa, carece de dignidad, imposibilita la verdadera comunión y diálogo con Dios y refleja atavismos tribales (O sea, la típica postura del colonialismo).

Y mientras millones de personas se mueren por el flagelo del sida y la ciencia hace ingentes esfuerzos por controlar la enfermedad, Benedicto XVI habla de la abstención como única solución en tanto que considera que los preservativos y los avances científicos están en contra de las leyes naturales de Dios y los mandatos de Cristos. ¿En nombre de qué dogma o qué ciencia está hablando el Sumo Pontífice?

Estas afirmaciones creo que son un atentado al sentido común, un paso atrás en la labor de ONG, de religiosos y trabajadores sociales, ya que siembran la duda sobre la eficacia de los programas de prevención de las enfermedades de transmisión sexual que se llevan a cabo en el continente africano, el más castigado con diferencia por el VIH. “Son palabras gravísimas cuando se ve el impacto que este tipo de mensajes pueden tener en África, donde dos tercios de la población son seropositivas”, consideró Béatrice Luminet, responsable de la prevención del Sida de la organización Médicos del Mundo. “Estamos muy enojados, son años de trabajo que se ponen en entredicho y sobre todo millones de personas van a contaminarse debido a estas declaraciones, que contradicen uno de los mensajes principales de la Iglesia: el respeto a la vida”.

De igual manera se han alzado voces de sacerdotes en desacuerdo a tales aseveraciones. “Todo aquel que tenga sida y sea sexualmente activo debe proteger al resto”, señaló Hans-Jochen Jaschke, obispo auxiliar de la diócesis de Hamburgo. “Creo que el Papa ha sido demasiado rígido”, dijo anteayer por teléfono Eugenio Bacaicoa, de la orden Misioneros de África, que ha pasado 28 años en Burkina Faso, seis en Chad y casi otros tantos en Costa de Marfil.

Si África, con 400 millones de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza, dicen que es el vivero crucial para la supervivencia de la fe católica, ¿no debería la curia responder a este continente de la misma manera que responde el Padre Patera a los inmigrantes que arriban a las playas? Dando testimonio de la verdad con hechos, con amor, sin juzgar, sin exigir, sin imponer maneras ni endiosados y pudibundos criterios científicos porque la Iglesia no ha sido ni es infalible como bien demuestra la historia, ni es un poder del estado de derechos. La Iglesia es la hermandad de todos los fieles, no una guardería que acoge ineptos ni un poder procedente directamente de Dios. Por eso le rogaría a Benedicto XVI, que no siga desatando tormentas con su radicalismo, que no ponga en pie de guerras a otras comunidades, ni distorsione la relación con las demás Iglesias.

El mundo está necesitado de paz, de diálogo, de entendimiento, de “padres pateras”. Por favor, no lo sigamos ensombreciendo aún más.

Maite García Romero

http://maitegarciaromero.blogspot.com

Fuente: http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1623

EL PASTOR, VERDADES Y MENTIRAS

25 Mar

EL PASTOR, VERDADES Y MENTIRAS

lunes, 08 de octubre de 2007
Manuel Cadenas Mujica, Perú

Uno de los temas más prolíficos de la Teología Práctica, con miles de publicaciones al año en todas las editoriales del mundo, es el “ministerio pastoral” y la figura del “pastor” como líder de las iglesias cristianas; pero, asimismo, se trata de una de las áreas menos exploradas en lo que a la exégesis bíblica seria se refiere. Esa es, precisamente, la motivación de este estudio: aportar desde la interpretación cuidadosa de la Escritura para dar en el blanco de la práctica eclesiástica, y que no suceda al revés: que los usos y las costumbres ya establecidas terminen por moldear a su antojo las declaraciones de la Escritura, con el peligro de subordinarla a los intereses más oscuros.

En el caso del uso del término “pastor”, primero es necesario realizar una comprobación del sentido que tienen los diferentes usos del término a lo largo del Nuevo Testamento, revisando las ocurrencias en cada uno de los libros.
Gracias a ese estudio se puede descubrir que si se quiere aclarar la naturaleza del “ministerio pastoral” en los días apostólicos, sólo es posible centrarse en el estudio exegético de Efesios 4:11, el único texto neotestamentario en que claramente habría una connotación de “oficio” en el uso de la palabra, ajeno al uso más bien metafórico que se impone en las escrituras griegas cristianas.
Por tanto, es necesario estudiar también el uso que el término “pastor” ha tenido en el contexto extrabíblico, es decir, a lo largo de la historia de la iglesia, aunque la palabra “pastor” como sinónimo de máximo dirigente eclesiástico no haya cobrado vigencia sino hasta después de la Reforma Protestante. Y obviamente, eso debe llevar a una propuesta para el redimensionamiento del ministerio pastoral en estos tiempos.

LO QUE DICE LA ESCRITURA

¿Por qué no abordar de inmediato la exégesis Efesios 4:11, sino primero hacer un acercamiento semántico al término “pastor” en el Nuevo Testamento?
La razón es, en realidad muy simple, como se comprobará precisamente en el acercamiento: el único texto en el que se hace referencia específica a poimen en un sentido de “oficial de la iglesia” es, precisamente Efesios 4:11. De manera que esclarecer su uso en el texto griego del Nuevo Testamento iluminará la comprensión de dicho pasaje y permitirá utilizarlo con propiedad y respeto a la sana hermenéutica en el planteamiento eclesiológico.
Como sustantivo, poimen aparece 17 veces en el texto del Nuevo Testamento, en sus formas singular y plural y en otros casos, como el acusativo y el dativo. Como verbo, en sus diversas formas, poimaino presenta 11 incidencias en el texto griego (formas sustantivadas: Mateo 9:36, 26:31; Marcos 6:34, 14:27; Lucas 2:8, 2:15, 2:20; Juan 10:2,10:11, 10:12, 10:14, 10:16; Efesios 4:11, Hebreos 13:20, 1 Pedro 2:25; formas verbales: Mateo 2:6; Lucas 17:7, 1 Juan 21:16; Hechos 20:28; 1 Corintios 9:7; 1 Pedro 5:2; Judas v.12; Apocalipsis 2:27, 7:17, 12:5, 19:15).
En estas 28 apariciones, de Mateo al Apocalipsis, se usa la palabra “pastor” en un sentido corriente, refiriéndose a la persona y a la actividad económica de la ganadería menor en Israel. Pastorear es, pues, ofrecer pastos, llevar al ganado a zonas de pastos para su alimentación.
Es a partir de esa actividad económica de ganadería menor y de ese oficio que los escritores del Nuevo Testamento (citando en ocasiones a los del Antiguo Testamento, principalmente a los profetas), utilizan la figura del pastor y del pastoreo como símil, metáfora o alegoría de una faceta del liderazgo que ejerce una persona sobre un grupo humano.
En ese contexto, el Señor Jesucristo se atribuye con justicia la denominación de “buen pastor”, debido a que él encarna perfectamente aquella faceta del liderazgo que implica el cuidado y el alimento, y que en el final de los tiempos comportará también mano dura contra los que no pertenecen al rebaño santo.
En el aspecto eclesiológico, encontramos varias referencias, pero la mayoría mantiene un sentido metafórico del término. La referencia hacia un don y tarea eclesiástica propiamente dichas es única en Efesios 4:11 y por ello sustentamos este estudio en la exégesis de dicho pasaje.

¿Qué dice Efesios 4:11?
Todo lo que se tenga que decir y plantear con respecto a una perspectiva eclesiológica del “pastor” (es decir, si es un cargo de la iglesia y en qué consiste) sólo puede depender de la información que brinde el Nuevo Testamento; pero habiendo realizado una aproximación semántica a los pasajes en los que aparece el término, sólo es posible usar Efesios 4:11 para ese fin.
La exégesis de ese pasaje necesita, primero, lo que en la crítica textual se llama “establecer el texto”, es decir, decidir a partir de todos los manuscritos existentes, usando criterios muy precisos, cuál pudo ser el texto exacto escrito de puño y letra por el apóstol Pablo.
El Nuevo Testamento Griego publicado por Nestle-Aland presenta el siguiente texto para Efesios 4:11:

Kai autos edoken tous men apostolous
tous de profetas, tous de euangelistas,
tous de poimenas kai didaskalos

Revisar el aparato crítico (el conjunto de manuscritos que sirvieron a Nestle-Aland para establecer el texto del Nuevo Testamento que servirá de base para las traducciones existentes) permite encontrar que no existen discrepancias entre los testigos (cada uno de los manuscritos griegos existentes) en ninguna de las palabras, salvo en edoken = dio.
El versículo, tal como lo presenta Nestle-Aland, cuenta con el respaldo de los manuscritos denominados Aleph, A, B, C, D, D2, Y, Psi, Mayoritario, f, vg. En cambio la variante dedoken = designar, establecer, que se usó para sustentar la traducción tradicional de la Reina Valera hasta la revisión 1995 (y sorprendentemente también de la Nueva Versión Internacional), tiene el apoyo solitario del manuscrito P46.
Esta evidencia externa (la suma de manuscritos) es, pues, abrumadora a favor de edoken. Pero también es abrumadora la evidencia interna (el contenido de toda la carta), si observamos que el contexto inmediato de Efesios 4:11 es Efesios 4:8, donde Pablo realiza una cita de origen desconocido, aunque atribuido al salmo 68:19: “Anabas eis upsos e chmaloteusen aichmalosian edoken domata tois antropois”, que se traduce “subiendo a lo alto, tomó cautiva la cautividad, dio dones a los hombres”. Este antecedente está ligado, indudablemente, al tema que el apóstol empezará a tratar a continuación, luego de una disgresión en los versículos 9 y 10.

Traducción, no transliteración
Habiendo establecido el texto, podemos intentar una traducción. Pero entonces es necesario tomar nota de que debido a la gran tradición y prestigio teológico que rodea a algunas de las palabras de Efesios 4:11, éstas no han sido traducidas sino más bien transliteradas (pronunciadas en español respetando los sonidos originales del griego), con lo que debe haberse perdido algunos matices semánticos importantes a la hora de la exégesis. Estas palabras no traducidas sino más bien transliteradas son tres: apostolous = apostoles; profetas = profetas; y euangelistas = evangelistas. En cambio, en el caso de poimenes y didaskalos, la traducción sí se ha efectuado, y tenemos así “pastores” y “maestros”.
La decisión para traducir o no es un verdadero dilema, porque mientras la transliteración sustenta una larga tradición teológica, la traducción en cambio la desafía. Yo he decidido traducirlo porque si se traducen los dos últimos sustantivos, ¿por qué no se puede hacer lo mismo con los tres primeros? La traducción que he intentado de Efesios 4:11 es la siguiente.

“Y él mismo dio: unos, embajadores;
otros portadores de mensajes divinos inspirados;
otros, expositores de las buenas noticias;
otros pastores que enseñan”.

Lo que vemos en esta traducción, que a su vez sigue la estructura sintáctica del texto griego, es que hay una elipsis del verbo (es decir, se deja de mencionar, pero sigue funcionando) en las últimas tres líneas, convirtiéndose edoken en un verbo distributivo, característica que se acentúa todavía más en el uso intencional de determinadas partículas.
En el análisis gramatical de las palabras de este versículo encontramos que hay cuatro grandes grupos de palabras: 1) Los sustantivos: en caso nominativo para indicar el sujeto de la acción; en caso acusativo para señalar el objeto directo sobre el cual (o sobre los cuales) recae la acción de este sujeto; 2) El verbo: edoken, explícito y conjugado, señalando una acción que se dio en el tiempo; 3) Los artículos: en acusativo, acompañando en género y número al objeto directo; y, 4) Las conjunciones: kai tiene la función de coordinar las afirmaciones que vienen con el antecedente inmediato, en este caso de Efesios 4:8; men que funciona con apostolous; y de que se queda con profetas, evangelistas y poimenas kai didaskalos.
Si hacemos un diagrama de flujo de oración veremos que se trata de una oración compuesta (por el predicado) coordinada copulativa, en la que prevalece la construcción sujeto-verbo-objeto directo, compartiendo el mismo verbo.
Esta descripción nos señala un camino: el de la distribución efectuada por un solo sujeto, autos (él mismo), pero no cualquier distribución, sino en dos categorías, señaladas por las conjunciones men (unos) y de (otros). Así podríamos decir “Y él mismo dio: unos (la facultad, el privilegio, el ejercicio del don, el ser) embajadores; otros (la facultad, el privilegio, el ejercicio del don, el ser) portadores de mensajes de Dios inspirados; otros (la facultad, el privilegio, el ejercicio del don, el ser) expositores de las buenas noticias; otros (la facultad, el privilegio, el ejercicio del don, el ser) pastores que enseñan”.

La importancia del verbo
En este ensayo de traducción he puesto sobre el tapete algunas consideraciones de índole semántica.
En primer lugar, la que tiene que ver con el verbo edoken. Es muy importante para la exégesis el esclarecimiento que trae consigo el texto griego Nestle-Aland, con claro apoyo en el aparato crítico. Si se prefiriera dedoken, el mensaje del v.8 quedaría trunco, mientras que el v. 11 daría pie claramente a la idea de “oficio”, de “ordenamiento”, de “cargo”, comprendida en el ámbito de la organización del liderazgo de la iglesia. En cambio, si aceptamos la abrumadora evidencia a favor de edoken, comprobaríamos la evidencia interna y el v.11 adquiriría una esclarecedora iluminación en el v. 8, señalando dones para el servicio –como en otras listas de Romanos y 1 Corintios– en lugar de cargos u organización del liderazgo eclesiástico. Concluimos, pues, sobre esta variante que el texto más confiable del v.11 apoya un sentido no organizacional sino ministerial del listado que se presenta a continuación. Es decir, no enumera cargos de liderazgo sino capacidades especiales para realizar ciertas tareas pendientes dentro de la iglesia.
Otro aspecto semántico importante, pero subordinado al uso de edoken, lo tiene la traducción tentativa de los tres primeros sustantivos en acusativo que se presentan, es decir, aquellos que han sido transliterados como apóstoles, profetas y evangelistas. Si se tratase de dedoken, estaríamos frente a la institución de cargos en la jerarquía eclesiásica, de modo que la transliteración bastaría a la luz de la mejor tradición de la Iglesia. En cambio, si se acepta edoken, y se trata más bien de dones para el servicio, se hace necesaria la traducción para entender plenamente el sentido de esos dones, en otras palabras “qué son y para qué sirven”. De modo que usaremos la traducción ya propuesta de “embajadores” para apóstoles, en el sentido de sujetos enviados para una misión específica que implica la representación; “portador del mensaje divino inspirado”, “exegeta” o “intérprete” para profetas, para conjugar los dos aspectos del ministerio profético en el Nuevo y Antiguo Testamento, como son el “Así ha dicho Yahveh” esclarecedor y la videncia; y “expositor de las buenas nuevas”, “predicador”, para evangelista, a despecho del uso restrictivo que se le ha dado muchas veces al término y ampliando el carácter de su tarea dentro y fuera de la iglesia, entre creyentes y no creyentes.
Creo necesario considerar también, para entrar de lleno en el tema del estudio, que la categoría “pastores y maestros” aparece como una sola en el texto griego, y no como dos entidades independientes, tal cual se ha usado a menudo. En este caso, si ampliamos la evidencia interna a las otras dos listas que tiene el Nuevo Testamento para los dones para el servicio, las tareas pendientes dentro de la iglesia, amén de los requerimientos que se demandan a los dirigentes eclesiásticos de las iglesias y la práctica de los líderes cristianos en los Hechos, las pastorales y las cartas de Pedro, tendremos un panorama más claro del pensamiento paulino (inspirado, por cierto) con respecto a estos temas.

Pastorear = enseñar
En Romanos capítulo 12:6-8, encontramos la primera lista. No aparecen allí pastores; sin embargo, sí está la docencia, en el tercer lugar de dicha lista, luego de la profecía y el servicio. En 1 Corintios 12:28-31, nuestra segunda lista, tampoco hallamos pastores, pero sí maestros nuevamente en el tercer lugar, después de apóstoles y profetas. Podemos notar que, junto a la de Efesios 4:11, las tres listas coinciden en colocar la tarea de enseñanza luego de la tarea apostólica y profética, pero sólo Efesios menciona el recado pastoral, asociado morfológica, sintáctica y semánticamente a la tarea de enseñanza, lo que nos lleva a una conclusión previa: que la tarea pastoral y docente es la misma, intercambiable. De allí que algunos opten por traducir “pastores que enseñen” comparando con 1 Timoteo 3:2. “No se trata de dos clases de personas, ya que en el original, los dos vocablos van unidos por un mismo artículo” (1).
El testimonio de los Hechos es también revelador sobre este particular. Temprano, en Hechos 2:42, encontramos a la iglesia perseverando en la doctrina (didaché) de los apóstoles, señal de que la tarea docente adquirió trascendencia inmediata tras la partida de Jesús, el Maestro por antonomasia, y el establecimiento de la primera comunidad de discípulos –seguidores y estudiantes– que él dejó. La actividad docente apostólica, enseñando a Jesús como el Mesías de Israel, fue la que ocasionó el encono de las autoridades judías, que tratan de prohibírselo, aunque ellos no estuvieron dispuestos a cumplir esa prohibición (Hechos 4, 5). Son muy importantes las menciones juntas en el 5:42 de didaskontes y euangelizonmenoi para iluminar Efesios 4:11 y la ausencia de evangelistas en las demás listas.
Otro hito esclarecedor es el 13:1 de Hechos, donde, a modo de los listados paulinos, se encuentran en la iglesia de Antioquía profetai kai didaskaloi, profetas y maestros, entre ellos; por supuesto, Pablo y Bernabé. El texto parece indicar que Pablo era maestro antes que profeta. Lo refrenda la actividad a la que se abocaba en cada ciudad (15:35, 18:11; 20:20; 28:31) y la que recomendó a los dirigentes de las iglesias de Asia Menor al partir hacia Jerusalén en los vv.28-31 del capítulo 20, sustentando su argumentación en la manera cómo él mismo había procedido: que apacienten la grey de Dios, porque luego vendrán lobos rapaces con enseñanzas destructoras.
Más adelante, en 1 Timoteo, Pablo no se avergüenza de ser llamado “maestro de los gentiles”, y tampoco se cansa de recomendarle a su discípulo que enseñe, instruya, que se dedique a la lectura, exhortación y enseñanza, pues si enseña bien será buen ministro de Jesucristo. Por eso le señala que quien anhele una dirigencia en la iglesia sea, entre otras cosas, apto para enseñar. Y lo mismo también los dirigentes que enseñan deben ser tenidos en doble honor.
Todas estas consideraciones de la evidencia interna nos permiten colegir que para Pablo y los cristianos del primer siglo, la tarea pastoral estaba indesligablemente unida a la de enseñanza, sino era la misma, como enseña Efesios 4:11. Más adelante veremos la importancia de esta comprobación.

Opiniones eruditas
Sobre la frase “pastores y maestros”, Raúl Caballero Yoccou señala que “estas dos capacidades están unidas por un mismo artículo en el texto original, por lo que entendemos que se trata de un mismo don con dos modos distintos de expresarse”(2). Y lo dice a pesar de su nota a pie de página en la que da cuenta de que hay quienes piensan que se trataría de dos dones completamente distintos, especialmente al estudiar la manera en que Pablo explicó los trabajos pastorales a Timoteo.
“Es evidente –continúa– que Pablo veía a los pastores y maestros como continuadores de la obra del evangelista, febrilmente ocupados en el crecimiento del cuerpo de Cristo tanto en su faz local (1 Co.12:27) como en el general (Col. 1:24; 2:19)”. Sin embargo, dejándose llevar por la inercia de la teología y la tradición eclesiológica occidental, este autor atribuye de inmediato al binomio “pastores y maestros” algunas obligaciones que escapan al texto de Efesios 4:11, como son las de proteger, presidir y alimentar.
Curtis Vaughan es de otro parecer, aunque reconoce la sociedad “pastores y maestros”. Y su postura está relacionada, como dijimos al evaluar la evidencia externa e interna, a la elección que hace entre los términos edoken y dedoken. No encuentra mayor problema en usar el uno o el otro indistintamente, aunque la preferencia semántica se percibe nítidamente en su producto teológico cuando afirma que pastores y maestros “constituye un oficio con una función doble”(3).

“Las dos funciones coinciden y se combinan en una persona. Como lo sugieren los términos, la persona que ocupaba este oficio debía pastorear (lo cual es la idea de la palabra ‘pastor’) el rebaño de Dios” e instruirlo en la verdad divina. Podemos considerarlo como una persona que desempeña su ministerio estableciéndose en un lugar antes que viajando de una parte a otra. Este es el único lugar del Nuevo Testamento donde la palabra ‘pastor’ se usa para referirse al oficio que conocemos por ese nombre. En otros lugares, a los que desempeñan este oficio se los llama ‘obispos’ (Hechos 20:28; 1 Timoteo 3:2) y ‘ancianos’ (Hechos 20:17; 1 Pedro 5:1)”. (4)

Es evidente que el enfoque –tradicional por cierto– de Vaughan enfatiza a la persona antes que al don. En otras palabras, que para él no es el don el que identifica a la persona, sino es la persona o su cargo la que identifica el don. Y por esa inversión del punto de vista paulino es que se suelen tomar como plenamente intercambiables los términos pastor, anciano u obispo, como si se tratasen de lo mismo. Pero es interesante notar que en uno de los textos que Vaughan menciona, Hechos 20, Pablo tiene un enfoque diferente: alude a los dirigentes de la iglesia (presbuteros, ancianos) y les señala como tareas las de supervisar (episkopos) la obra y pastorear la grey (poimenes). Que el mismo Pablo no use como sinónimos los términos tiene al menos dos consecuencias prácticas para la iglesia: que de acuerdo a Efesios 4:11, no todo el que pastoree será un anciano o dirigente de la iglesia, aunque todo dirigente deba pastorear; y que en 1 Timoteo hay una sinécdoque (figura literaria que nombra la parte por el todo, el género por la especie, el singular por el plural, la materia por el objeto, la especie por el individuo, etcétera) al usar obispo o anciano indistintamente, como si se tratase de lo mismo, si se tiene en cuenta que el obispo preferentemente ha de ser también maestro como cualquier anciano o dirigente.
Al respecto, cabe citar a Malcolm O. Colbert para ejemplificar cómo el enfoque influye notablemente en el resultado de la estructura teológica que se forme y viceversa. Él afirma que Efesios 4:11 contiene una de las listas de dones que Pablo menciona en sus cartas, citando 1 Corintios 12 y Romanos 12. “Notemos que ningún don es idéntico”, señala, para concluir que esto habla de una gran flexibilidad en los tipos de ministerio, a diferencia de los grupos cristianos contemporáneos, donde “los tipos de ministerio están fijados por la tradición y tienen poca flexibilidad”(5). Observando que todos los dones mencionados en Efesios están relacionados con la proclamación de la Palabra, dice algo muy importante: “Además, Pablo no hace la lista de los dones en abstracto, sino que se refiere a personas que eran portadoras de los mismos”(6). Colbert tiene claro que el enfoque paulino es sobre los dones, y no sobre las personas, aunque utilice la forma concreta de identificar a las personas por los dones. El resultado de este enfoque, al momento de asomar al binomio “pastores y maestros”, será muy cercano al que se propone en esta monografía.

“Pastores y maestros están ligados por la sintaxis y pueden referirse a la misma función. Una parte de la responsabilidad pastoral es la de instruir a los creyentes. El pastor era el principal maestro. Aun debe serlo”. (7)

El peso de la tradición
La interpretación condicionada por la tradición eclesiástica se hace tanto más patente en autores como Carrol Hale o G. H Lacy. El primero muestra esa estrechez teológica de una manera escueta, dando por sobreentendido cualquier comentario y como zanjada la discusión acerca de los alcances de la afirmación paulina en los límites de su concepción denominacional: “Pastores y maestros, o pastores-maestros, cuyo trabajo está en las iglesias particulares”(8). Se explaya más el segundo autor:

“La palabra traducida doctores, más exactamente significa maestros. En el original, el artículo se usa no más de una vez, y con la palabra traducida pastores, indica que pastores y maestros son diferentes aspectos de la obra de un mismo oficial. El pastor de una iglesia es a la vez maestro para enseñar a su congregación las verdades religiosas; por lo tanto, no debe llenar únicamente los requisitos de un buen pastor, sino también los de un buen maestro. Entre los requisitos que se dan para ser pastor en el capítulo 3 de la primera carta de Pablo a Timoteo, figura el de ser apto para enseñar, pues si se carece de este requisito no puede tener éxito como un pastor”. (9)

Haciéndole justicia al eminente teólogo, hay que anotar que su postura parte antes de la homologación anacrónica de los términos pastor, obispo y anciano que de un enfoque invertido del esquema paulino de Efesios 4. Él reconoce que conviene mejor edoken que dedoken, y que necesariamente esta distinción lleva a mirar hacia los dones y no hacia los cargos (10). Y con gran lucidez se suma a Agustín y Jerónimo al afirmar que todo intento de nombrar maestros y pastores por separado está destinado al fracaso (11).
En cuanto al prestigiado exegeta Guillermo Hendriksen, su primer aporte al tema que nos ocupa es, como siempre, una traducción muy particular e iluminadora sobre el texto griego. “Y fue él quien dio a algunos ser apóstoles; y a algunos, profetas; y a algunos evangelistas; y a algunos pastores y maestros”(12). A partir de ella coincide con Colbert en una cita de Roels, al señalar que “El énfasis en este pasaje (Ef. 4:11) no se halla en los apóstoles, profetas, etc., como oficiales sino como dones de Cristo a su iglesia” (13). De este modo Hendriksen asume el enfoque del edoken, desde el cual le parece mejor considerar al binomio “pastores y maestros” como una referencia a un grupo de ancianos docentes, ministros congregacionales que por medio de la exposición de la palabra pastorean a su rebaño (14).

LO QUE DICE LA HISTORIA

Hasta aquí nos hemos topado de cara con la evidencia escritural sobre el llamado “oficio pastoral”. Ahora, saldremos de la argumentación estrictamente bíblica para contrastarla con el sitial histórico que el término pastor ha adquirido en el pueblo de Dios muchas veces a despecho de la información escritural, el hilo conductor que nos conduzca hasta la práctica eclesiológica de las iglesias evangélicas contemporáneas.
Los primeros antecedentes del uso del término hay que buscarlos, desde luego, en el uso político y religioso que le dio la nación de Israel, pero no sólo allí, sino también en el de la Antigüedad en general.
La pareja pastor-rebaño ha sido una metáfora arraigada en el pueblo israelita, eminentemente ganadero y agrícola. Según el Vocabulario de Teología Bíblica de Xavier León Dufour (15), expresó siempre la autoridad en dos aspectos: jefe y compañero. El pastor era aquel hombre fuerte capaz de defender su rebaño contra los animales salvajes (1. Sa. 17:34-37), pero al mismo tiempo el delicado personaje que cuida de sus ovejas conociendo su estado (Prov. 27:23), adaptándose a su situación (Gn. 33:13), tomándolas en sus brazos (Is. 40:11) y queriéndolas como a hijas (2 Sa. 12:3). En otras palabras, una autoridad fundada en el amor.
Esto se ve en la relación de Yahveh con su pueblo, aunque no se presente muy a menudo en esa figura (Gn. 49:24; 48:15; Sal: 23:1; 80:2), reservada para el que habría de venir. Mientras tanto, delega el cuidado de sus ovejas en pastores (Moisés, Sal. 77:21; Josué, Nm. 27:15-20; David, Sal. 78:70 ss.). Quienes suceden a estos pastores político-religiosos no fueron fieles a ese encargo, pues no buscaron a Yahveh (Jer. 10:21), fueron rebeldes (Jer. 2;8), negligentes y egoístas (Ez. 34:3) y responsables de pérdidas y dispersión (Ez. 34:1-10). Por esa razón, los castigará y tomará él mismo su rebaño, después de lo cual les dará pastores buenos.
Después del exilio, los pastores no responden nuevamente y Zacarías anuncia la venida de un pastor, que será herido pero que con su muerte traerá salvación. Es así que Jesús habla de sí mismo como de ese buen pastor que da su vida por sus ovejas.
En el Antiguo Oriente, es el predicado honorífico de reyes y dioses. Es un estereotipo entre los sumerios, aunque no entre los cananitas (16).
Sin embargo, el uso del término para designar a los gobernantes no es exclusivo del Antiguo Testamento. En la “Iliada”, Homero llama a reyes y caudillos pastores (I, 263), y Jenofonte compara a Ciro con un valiente pastor (Cir. I, 1,2,3). Platon compara a los gobernantes de las polis griegas con pastores que cuidan el rebaño: soter poimenon poleos, “pastores de hombres” como imagen del pastor y legislador divino. Más tarde, en el siglo III a.C., Teócrito empleará la imagen pastoril tan estimada en el helenismo. Pero es notorio que en ninguno de los casos se confunden rey y pastor.

Cuando llegan los obispos
Si bien el término “pastor” no cobrará relevancia en el vocabulario eclesiológico sino hasta finalizada la Edad Media, la evolución que sufren las otras designaciones ministeriales una vez terminada la época apostólica influirá decisivamente en el manejo contemporáneo de los conceptos. Uno de los primeros fenómenos que marca esta evolución tiene lugar a principios del siglo II y es conocido como el obispado monárquico.
En el período apostólico hemos visto que presbítero y obispo se manejan indistintamente como sinónimos, aunque por la vía de la sinécdoque. El primer término acusa un origen más bien hebreo, de sinagoga judía (17), en donde siempre había un principal del presbuterion (18), organización colegiada con sentido de pertenencia a una unidad mayor (19) en tanto el segundo aparece bajo la influencia helenística, de las polis griegas (20), rezago de las asociaciones o clubes helenísticos (21).

“El Nuevo Testamento no intima ninguna distinción entre obispos y ancianos, siendo el término obispo simplemente la palabra griega para designar a la persona a la que los judíos llamaban anciano, mientras pastor indica a la misma persona pero como uno quien Dios había encomendado el cuidado y guía del rebaño”. (22)

Pronto esa situación empezaría a cambiar.

“La gente empezó a confundir los dos términos en su significado. Empezaron a hacer el episkopos superior al presbítero. Las epístolas de Ignacio, escritas a principios del siglo II, ya hablan de episkopos como distinto de presbíteros y como superior”. (23)

Guignebert señala que aunque no se sabe exactamente cómo sucedió la evolución hacia la autoridad única del obispo, lo que sí es posible entender es cuáles fueron sus causas, entre ellas la aparición de las herejías (24).
A entender de un conjunto de eruditos católicorromanos que escriben El ministerio y los ministerios según el Nuevo Testamento (25), es a partir de Ignacio de Antioquía que se instala la “trilogía jerárquica del obispo, el presbítero y el diácono”. La Didaché habla de profetas y doctores, mientras Clemente de Roma habla de egoumeneoi y archontes, y episkopos-presbuteros y diákonos. Más adelante, en cambio, Justino Mártir distingue entre el que preside la eucaristía y los diáconos, e Ireneo de Lyon ve en los obispos a los doctores de la fe, quienes en la Didaché y Clemente comparan el ministerio del templo con el del evangelio.
Resulta muy ilustrativo el cuadro que nos muestra Ignacio de Antioquía al presentar a la iglesia como el templo vivo construido sobre el altar, que es Jesucristo. Y que para su concepto, el obispo, rodeado de su presbiterio, ayudado por diáconos y diáconos en medio de su pueblo es la imagen simbólica de Cristo y sus doce apóstoles.

La pirámide eclesiástica
El camino hacia la jerarquía estaba allanado. En adelante, sobre todo después del edicto de Constantino, las antiguas estructuras cederían ante la necesidad de una organización vertical que se convirtiese en la columna vertebral del imperio. Cipriano, discípulo de Tertuliano, será el primero en desarrollar la doctrina de la iglesia episcopal, considerando a los obispos como escogidos por el Señor mismo, como los reales sucesores de los apóstoles y, sobre la base de Mateo 16:18, sostener que la Iglesia fue fundamentada sobre los obispos. El obispo pasa a ser considerado como el señor absoluto de la Iglesia (26).

“Pueden distinguirse unos indicios por los cuales el lenguaje de la Iglesia antigua llegó a aplicar primero a los obispos y luego a los presbíteros los nombres de pontífice y sacerdotes”. (27)

Cipriano fue también el primero en enseñar sobre el sacerdocio real del clero, en virtud de su supuesto trabajo sacrificial. En el siglo IV, la evolución se consuma. El presbítero, que se había limitado a asistir al obispo en la parroquia urbana, ahora pasa a los pueblos, donde hará culto en adelante. Con timidez primero, se le llama “sacerdote” como a los obispos, pero “secundi ordinis”, de segunda orden. El colectivo de autores católicos romanos que edita El ministerio y los ministerios según el Nuevo Testamento reconoce la influencia que el sacerdocio pagano cumple en esta evolución. “Aunque no hay que exagerar”, señalan, porque a su entender peor hubiese sido sucumbir ante el “peligro latente del judaísmo”.

“…El cambio esencial y decisivo no se sitúa en el tiempo de la constitución del Nuevo Testamento, sino que aparece después. Puede resumirse así: el cargo de episkope, (común a los presbíteros y a los epíscopos) se hace poco a poco exclusivo del obispo; al presbiterio se le confían cada vez más tareas cultuales, cosa que se acentúa con la sacerdotalizacion del ministerio presbiterial; finalmente, el diácono es colocado junto al obispo para tareas administrativas (en el sentido noble de la palabra) y caritativas (algo así como la gestión de la comunidad en el mundo)”. (28)

Ya se ha presentado en este período otro gran cambio, que tendrá posteriores repercusiones dentro y fuera del catolicismo romano: la distinción entre clero y laicos, consecuencia natural de la sacerdotización del ministerio.

Vientos de reforma
El documento que estamos siguiendo, y cuya importancia radica en el punto de vista autocrítico que asume y la influencia inconfesa que se descubre en el protestantismo, señala que cuando ocurre el concilio de Trento, si bien la reforma católica habla con entusiasmo de la responsabilidad pastoral de los obispos y de la necesidad de la predicación del evangelio como su función principal, igual aborda la doctrina del sacramento del orden a partir del sacerdocio visible, es decir, del sacerdocio del obispo y el presbítero en su aspecto meramente ritual. A su entender, en ese punto ocurrió precisamente el conflicto con la Reforma protestante.

“Pero hay que reconocer que la evolución semántica, de que hablaba al principio, desembocó en la Edad Medida en una inversión: el título-atributo se convierte en nombre-sujeto a partir del cual se construye la doctrina”. (29)

Precisamente lo que buscaba Lutero era tomar distancia de esos aspectos distorsionados de la doctrina católica, de su nominalismo y jerarquización asfixiante, como se aprecia en su rechazo al sacerdocio especial a favor del sacerdocio universal del creyente, especialmente expuestas en La cautividad babilónica de la iglesia y La libertad cristiana.
Sobre el orden sacerdotal, el gran reformador afirmaría que “La Iglesia de Cristo desconoce este sacramento que fue inventado por la Iglesia del Papa” (30). La Escritura y la Patrística se oponen a que nadie se confiera la atribución de dispensar la gracia per se. Según la Biblia, el sacerdocio es universal para todos los creyentes. El invento del clero y la hipocresía del celibato eclesiástico es otra manera como Roma ha urdido la esclavitud de la Iglesia.

“Aquí terminó la fraternidad cristiana; aquí los pastores se convirtieron en lobos, los siervos en tiranos; los eclesiásticos en más que mundanos”. (31)

Los anabautistas tendrán una posición mucho más radical inclusive, en tanto Calvino suscribiría totalmente a Lutero en este punto. Calvino demuestra que el abundante testimonio patrístico es favorable a los postulados de la Reforma, mucho más de lo que se podría suponer y de lo que se jacta la Iglesia papista. De este modo, la mayor parte de su argumentación contra la organización eclesiástica impuesta desde Roma, que ocupa los capítulos del Libro IV de su Institución, la recoge de los autores cristianos antiguos.
Los datos históricos que acopia le sirven de apoyo a la enseñanza de la Escritura con respecto a lo que debe ser normativo o no en materia eclesiástica; le permiten seguir el curso del desarrollo de la Iglesia, entender y explicar los fenómenos que se han ido dando en ese proceso.
Es muy aleccionador lo que da a conocer, por ejemplo, con respecto al obispado y el presbiterio, y la evolución del régimen eclesiástico antes y después de la aparición del obispado monárquico.

“Lo mismo es presbítero que obispo y antes de que la instigación del Diablo naciese las discordias en la religión y se dijese entre los hombres: Yo soy de Pablo, yo de Cefas, las iglesias se regían por el común acuerdo de los presbíteros”. (32)

Sin embargo, como observaremos a continuación, de una manera no declarada, los rezagos de mil años de evolución eclesiológica dejarían profunda huella en el protestantismo, cuyo ideal de reforma no ha terminado al menos en ese aspecto.

La reforma inconclusa
Un vistazo a las posiciones de algunos de los teólogos de las tiendas teológicas y denominacionales más representativas del mundo protestante, posterior a los grandes reformadores, permite apreciar una resistencia a abandonar algunos postulados que se derivan del obispado monárquico y sus varios siglos de influencia. No es, claro está, una resistencia expresa, pero se deja entrever en sutiles presupuestos teológicos.
El connotado Luis Berkhoff, en su monumental Teología Sistemática, establece de plano una división tajante entre oficios extraordinarios y oficios ordinarios. Entre los primeros incluye al apóstol, el profeta y el evangelista, en tanto que entre los segundos coloca al anciano, el maestro y el diácono. Con una naturalidad sorprendente, Berkhof multiplica donde sólo hay suma. Lo sustenta de este modo:

“Es claro que los ancianos no fueron maestros originalmente. No había necesidad de separar maestros al principio, puesto que había apóstoles, profetas y evangelistas(…) Con el correr del tiempo dos circunstancias condujeron a distinguir entre los ancianos o inspectores que se quedaron encargados nada más que del gobierno de la iglesia y aquellos que fueron llamados también para enseñar”. (33)

El “correr del tiempo” y “las circunstancias” son su base hermenéutica. Pero, en buena cuenta, al establecer según el modelo presbiteriano denominacional (no necesariamente bíblico) la distinción entre ancianos gobernantes y ministros, ¿no se efectúa la misma diferencia que el catolicismo había establecido entre presbíteros y ancianos y entre clero y laicos?
Lewis Sperry Chaffer, en tono enérgico rechaza la distinción entre clero y laicos; sin embargo, acto seguido hace la tradicional distinción entre el oficio y el don (34), que en buena cuenta significa la posibilidad de que uno y otro subsistan sin necesitarse, con lo cual da pie a la existencia de un cuerpo de oficiales que lo sean simplemente por pertenecer a determinada clase o casta.
Pearlman también rechaza la jerarquía eclesiástica por no encontrar sustento en el Nuevo Testamento. Acto seguido, en cambio, propone su clasificación de los ministerios neotestamentarios, que los divide en dos sectores, a su entender: ministerio general, con apóstoles, profetas y maestros; y ministerio práctico, con ancianos y diáconos.
Una vez más, lo que se termina por realizar es la legitimización de los cambios históricos ocurridos en la iglesia en razón de las circunstancias que le tocó vivir, como si esa sola experiencia fuese suficiente para determinar el curso de la doctrina y práctica de la iglesia. Lo que tenemos como resultado es una suerte de híbrido entre el modelo neotestamentario y la tradición eclesiástica forjada en trece siglos de catolicismo romano hasta llegar a la Reforma.

El pastor en la iglesia peruana
La herencia doctrinal de las iglesias evangélicas en el Perú proviene mayoritariamente de las denominaciones bautistas, metodistas y pentecostales de los Estados Unidos. Sin embargo, debido a la idiosincracia de la población, principalmente la del interior del país, así como la imposición cultural de los misioneros extranjeros, se ha desarrollado un modelo eclesiológico de ministerio vertical y jerárquico en las iglesias peruanas.
A pesar de establecerse otros cuerpos de gobierno, llámese consistorio, cuerpo de ancianos o junta directiva, la práctica de las iglesias se inclina por entregar a la figura pastoral el peso más importante del gobierno eclesiástico. En muy pocas iglesias o denominaciones, incluso las presbiterianas, existe el contrapeso necesario para contrarrestar una posición dominante del ministro profesional, de donde resulta que termina conformando éste una suerte de “clero” evangélico, afín al que se conformó con los obispos y presbíteros.
El trasfondo católico ha contribuido a afianzar esa distinción. Se buscan liderazgos fuertes, despóticos. El modelo neotestamentario es visto como débil e ineficaz, o sencillamente impracticable. Para ello, se asume los presupuestos eclesiológicos desarrollados a partir de la era posapostólica, que consideran como absolutamente necesaria la evolución del obispado hacia la verticalidad y la conformación de un ministerio profesional, suerte de “clero” tácito, con consecuencias nefastas en muchos casos de lo que un estudioso sueco llamó “abuso espiritual”.
Veamos ahora de qué manera Efesios 4:11 y la enseñanza del Nuevo Testamento acerca del sentido del pastorado y el liderazgo en la iglesia permiten plantear una reingeniería doctrinal en los conceptos y prácticas eclesiológicas en el Perú de hoy.

UNA PROPUESTA PARA LA IGLESIA DE HOY

¿Tiene alguna trascendencia el mensaje de Efesios 4:11 para la iglesia de hoy? Desde luego que sí. Se diría que más que nunca. No olvidemos que versículos más adelante en el capítulo 4 de la epístola a los efesios, Pablo destaca que una de las razones por las cuales el Señor le ha dado tales dones a la iglesia ha sido para evitar que los cristianos sean arrastrados por todo viento de doctrina. Una exégesis superficial y tradicionalista de este pasaje llevará necesariamente a perder gran parte de la riqueza de fe y de práctica que el Espíritu Santo ha querido impartir a las congregaciones cristianas de todas las épocas y lugares, sino a exponer innecesariamente a los creyentes a influencias doctrinales nocivas, como advierte el apóstol.
Ya que en la actualidad el ministerio eclesiástico descansa principalmente en la figura pastoral y éste es el único pasaje en el que con certeza no se hace uso de una metáfora sino de una alusión directa al don pastoral, comprender el juego de relaciones que Pablo manejó para hablar del binomio “pastores y maestros” le dará una nueva dimensión al trabajo ministerial y eclesiástico, mucho más cercana a la práctica eclesiástica de los primeros cristianos, aunque esto haya sido visto como un fundamentalismo estéril o una pretensión inalcanzable. Sobre todo si se entiende la necesidad de que a partir de este versículo se examinen, concienzudamente y sin presupuestos doctrinales previos, todos y cada uno de los usos bíblicos que tenemos en relación al término “pastor”, el mismo que ya fue analizado semánticamente a lo largo del Nuevo Testamento al inicio de este estudio.

Tradición eclesiástica vs. exégesis bíblica
Uno de los puntos de mayor “orgullo” protestante es el apego incondicional a la enseñanza escritural, declarada para todos los efectos como norma de regla de fe y de práctica. Pero, ¿cuán cierto resulta esa afirmación en el uso cotidiano? Al menos en lo que respecta a la eclesiología en general, y al ministerio cristiano en particular, no siempre los criterios han estado exentos de prejuicios y presupuestos no confesados e irreductibles.
Hablando específicamente del término “pastor”, resulta paradójico que siendo la palabra menos usada para referirse al dirigente de las iglesias cristianas del primer siglo, haya terminado imponiendo su hegemonía en el vocabulario eclesiológico. Los tratados y libros sobre “teología pastoral” abundan en las bibliotecas y son de aparición semanal en todas las imprentas del mundo. Y es precisamente esa conjugación de abundante interés con escasa información bíblica la que ha dado lugar a la construcción de un castillo de naipes teológico, que no resiste el menor soplido exegético.
A falta de información específica, se ha tomado información periférica. Se ha aplicado sin discriminación, y contra toda sana hermenéutica, cualquier pasaje que contenga las palabras “pastor” o “apacentar”. Se ha estirado sus implicancias hasta límites inauditos y en base a suposiciones, tratamientos alegóricos, cruce de información con otros pasajes paralelos que tampoco se refieren a ningún oficio pastoral, datos históricos extrabíblicos y especulación teológica, se ha forjado ese endeble edificio. Pues, ¿de qué otro modo podría haberse establecido una teología pastoral con una sola aparición de poimen como aparente oficio eclesiástico?
Alguno dirá, ¿pero es que acaso importa tanto una palabra? ¿No interesa más el concepto? Si fuera así, si fuese irrelevante, ¿por qué no eligió Pablo este término en lugar de presbuteros y episkopos para verter la información sobre la dirigencia de las iglesias cristianas? ¿Se equivocó el Espíritu Santo al elegir tales vocablos o acaso ellos mismos llevan connotaciones que el término “pastor” no posee en sí mismo?
En la exégesis del pasaje vimos cómo el enfoque del versículo establecido por una sola palabra puede cambiar por completo el panorama interpretativo. Pensemos entonces en cuánta influencia puede ejercer en la formación de un cristiano o un líder el manejo indiscriminado de capítulos y libros enteros de la Biblia. Por eso, el primer interés de este estudio fue centrar la palabra en el contexto neotestamentario y conocer en qué casos y hasta qué límites es permisible utilizar el término en el sentido eclesiológico.
Sólo un caso típico de mal uso de las referencias que nos sirva de ejemplo: “soter o poimen aforizei ta probata apo ton arifon” = “Como el pastor separa las ovejas de las cabras”, ha sido interpretado en muchas situaciones eclesiásticas como el deber de los pastores de las iglesias de imponer la disciplina expulsando a quienes serían las “cabras” o rebeldes. Sin hablar del clásico “no toqueis al Ungido” que se usa para evitar y aún condenar cualquier cuestionamiento a un comportamiento pastoral dudoso.
En lo que a la eclesiología se refiere, una de las peligrosas justificaciones que se usan con frecuencia para evitar la revisión de los conceptos es que el Nuevo Testamento no presenta el cuadro completo de la organización eclesiástica de las primeras iglesias y que por ello es necesario recurrir al desarrollo histórico posterior, la época de los padres de la iglesia, para una lectura “correcta”. Así, la Didaché o las cartas de Ignacio terminan por iluminar la Escritura y decirle qué es lo que tiene que decir, en lugar de que sea la Biblia quien ilumine a aquellas y corrija sus excesos y desvíos. La jactancia que existe entre los protestantes sobre el celo en la interpretación bíblica se reduce, por esta causa, a un bocado de pan.
El desafío está a las puertas. ¿Se ha de seguir apelando a las fuentes extrabíblicas o la tradición eclesiástica o la teología sistemática de tal o cual autor para apoyar una enseñanza que la Escritura no apoya, como se puede comprobar en cualquier trabajo de teología bíblica, y pensar que aún así habrá bienestar espiritual en las iglesias?

El pastor en una nueva dimensión
Pero sin duda hay otros factores a considerar en este acápite final. El primero, que la palabra “pastor” se encuentra amplia y fuertemente arraigada en el uso popular de las iglesias evangélicas y protestantes. ¿Será cuestión de invitar a que se destierre su uso para estar de acuerdo a la terminología que el Nuevo Testamento propone? Yo creo que no. Un trabajo de esa naturaleza sólo acarrearía más confusión entre los creyentes y una sensación de haber sido víctimas de algún fraude teológico o algo parecido. No.
En realidad, ya no es cuestión de cambio de términos, sino de un redimensionamiento del “ministerio pastoral”. Lo que se suele llamar una “reingeniería”. Que en base a un cuidadoso estudio del modelo neotestamentario del trabajo y organización ministerial de las primeras iglesias, que haga de lado consideraciones anacrónicas (atribuir a lecturas o hechos del pasado preocupaciones e ideas del presente), prejuicios denominacionales y/o influencias históricas posapostólicas, se nutra al ministerio del “pastor” de contenidos bíblicos más sólidos.
Un excelente punto de partida es, precisamente, Efesios 4:11. La exégesis realizada en el presente trabajo monográfico podría servir de incentivo a esa retroalimentación. Debe atenderse, como se ha visto, el enfoque que Pablo tiene por inspiración divina; esto es, que no contamos allí con una lista de cargos eclesiásticos sino más bien de dones para el servicio, para las tareas pendientes. A partir de esa comprobación, que sale del texto mismo, podremos abordar mejor aquellos pasajes en los que se habla del trabajo eclesiástico, los otros listados de dones y la obra de los apóstoles en los Hechos.
Debe tenerse en cuenta también el tema del binomio “pastores y maestros”, que permite conocer la naturaleza bíblica –no tradicional ni psicológica– del “pastorado”, ligado íntimamente a la enseñanza, la docencia. Que no ha de limitarse a la exposición pública del mensaje escritural, sino a todos los foros y espacios en que esta docencia pueda desarrollarse, masiva o individualmente, llámese consejería, charlas, conversaciones, discipulado personal, etcétera.
Por otro lado, habiendo conocido y reconocido que el Nuevo Testamento no convierte en sinónimos los términos “anciano”, “obispo” y “pastor”, y que, en cambio, utiliza genéricos como en el libro de Hebreos para hablar de los líderes cristianos como de “dirigentes”, es posible seguir la pauta paulina cuando habla de los obispos como sinónimos de ancianos por sinécdoque para hacer lo propio con “pastores”, aunque con plena conciencia de que se trata de una licencia, no de una regla. Es necesario que a la luz de lo que enseña Pablo en Hechos capítulo 20, se vacíe el contenido confuso que ha portado la palabra “pastor” durante siglos y se le alimente del contenido que en el Nuevo Testamento estaba destinado al anciano, presbítero y/u obispo, evitando de esa manera duplicaciones absurdas como las que conocemos en las iglesias con pastores y ancianos o pastores y pastores laicos.
Hasta aquí los aportes que he podido formular para el redimensionamiento del ministerio pastoral.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Lo que hemos podido comprobar a lo largo de este estudio exegético-histórico es que el término “pastor” no aparece en el Nuevo Testamento propiamente como un oficio o cargo eclesiástico, sino como la tarea encomendada mayormente a quienes ejercen la dirigencia de las iglesias locales, esto es, a los ancianos o presbíteros. De modo que resulta innecesaria y confusa la duplicación de cargos cuando se establecen en las iglesias contemporáneas pastores y ancianos. Ocurre que, a menudo, encontramos que los pastores ejercen funciones de presbítero y los presbíteros de diáconos, aunque las exigencias y aplicaciones bíblicas sean las correspondientes a sus nombres, con el enrevesamiento correspondiente.
Hemos encontrado, asimismo, que el trasfondo de estos manejos conceptuales erráticos es el manejo de la información bíblica con poca o nula coherencia exegética, manipulando textos y analogías para calzar en los moldes eclesiológicos, así como la influencia –negada pero palpable– de la tradición eclesiástica católicorromana, con su distinción entre lo clerical y lo secular y su modelo vertical, jerarquizado de gobierno. La reforma, en ese sentido como en muchos otros, todavía no ha terminado.
Por eso, propongo que, vistas las complicaciones que traería consigo el destierro de la palabra “pastor” para designar a los dirigentes cristianos, por haber propiciado confusiones en los últimos cinco siglos, se opte por alimentar esa entrañable expresión del pueblo protestante y evangélico de contenidos claramente bíblicos, específicamente los correspondientes al presbítero u obispo del Nuevo Testamento, evitando además mezclar esos contenidos con otros modelos bíblicos pero que no le son análogos, como el del rey o el sacerdote veterotestamentario.
Se tratará de un largo proceso educativo, pero a la postre traerá importantes beneficios para la práctica eclesiástica de las iglesias, como siempre que se traza bien la Palabra de Verdad.

NOTAS

1 ETHELBER W. Billinger. Diccionario de Figuras de Dicción Usadas en la Biblia, Terrassa, Barcelona: Editorial CLIE, 1985. p. 578.
2 RAÚL CABALLERO YOCCOU, Comentario Bíblico del Nuevo Continente, Efesios. p. 169.
3 VAUGHAN, Curtis. Efesios, comentario bíblico. p. 111.
4 Loc. cit.
5 TOLBERT, Malcolm O. Efesios, en nuevo pueblo de Dios. p. 106.
6 Loc. cit.
7 Ibid., p. 107.
8 HALE, Carrol. Colosenses, Efesios, Hebreos, Una interpretación de la Biblia. p. 165.
9 LACY G. H. Comentario sobre la epístola a los efesios. pp. 115,116.
10 LACY, G.H. Op.cit., p. 114.
11 Ibid., p. 116.
12 HENDRIKSEN, Guillermo. Efesios, Comentario del Nuevo Testamento. Gran Rapids, Michigan, EE.UU: Subcomisión de Literatura Cristiana de la Iglesia Cristiana Reformada, 1984. p. 212.
13 Ibid, p. 213
14 Ibid. p. 215.
15 LEÓN DUFOUR, Xavier. Vocabulario de Teología Bíblica. Barcelona: Editorial Herder, 1967. Pastor y rebaño.
16 LEONEN, Lothar; BEYREUTHER, Erich; BIETENHARD, Hans. Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, Salamanca: Ediciones Sígueme, 1983. v. III.
17 LEE BEALL, James, con BARBER, Marjorie. El pastor, líder del rebaño. Terrassa, Barcelona: Editorial CLIE, 1980. p. 145.
18 GUIGNEBERT, CH. El cristianismo antiguo. México: Fondo de Cultura Económica, 1921. p. 75. / LA CUEVA, Francisco. La iglesia cuerpo de Cristo, Curso de Formación Teológica Evangélica, Tomo VI. Terrassa, Barcelona: Editorial CLIE, 1973. p. 224
19 VARIOS AUTORES. Los primeros cristianos, el mundo social del apóstol Pablo. Salamanca: Editorial Sígueme, 1988. p. 140.
20 LEE BEALL, James. Op. cit., p. 145.
21 LOS PRIMEROS CRISTIANOS, el mundo social del apóstol Pablo. p. 140.
22 HARVEY, H. La Iglesia, su forma de gobierno y sus ordenanzas. El Paso, Texas: Casa Bautista de Publicaciones. p. 79.
23 LEE BEALL, James. Op. cit., p. 145
24 GUIGNEBERT, CH. Op. cit., p. 76.
25 VARIOS AUTORES. El ministerio y los ministerios según el Nuevo Testamento. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1975. p. 458.
26 BERKOHF, Luis. Historia de las doctrinas cristianas. Barcelona: El Estandarte de la Verdad, 1995. p. 291.
27 Loc. cit.
28 VARIOS AUTORES. El ministerio y los ministerios según el Nuevo Testamento. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1975. p.435-436.
29 VARIOS AUTORES. El ministerio y los ministerios según el Nuevo Testamento. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1975. p.445.
30 LUTERO, Martín. Sobre la cautividad babilónica de la iglesia. p. 245.
31 Ibid, p.248.
32 CALVINO, Juan. Institución de la Religión Cristiana, Libro IV, p. 849.
33 BERKHOF, Luis. Teología Sistemática. Grand Rapids, Michigan, EE.UU: Subcomisión de Literatura Cristiana de la Iglesia Cristiana Reformada. p. 541.
34 CHAFER, Lewis Sperry. Teología Sistemática. Darton, Georgia, EUA: Publicaciones Españolas, 1974. Tomo II, vol. III, p. 154.

BIBLIOGRAFÍA

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• VARIOS AUTORES. Los primeros cristianos, el mundo social del apóstol Pablo. Salamanca: Editorial Sígueme, 1988.
• VAUGHAN, Curtis. Efesios, comentario bíblico.

(NOTA DEL AUTOR.- El estudio que viene a continuación es un resumen de la tesis de grado para mi graduación como Bachiller en Teología, en 2002. Lo comparto para quienes tengan interés).

Fuente: Lupaprotestante.com

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“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:  Dios fue manifestado en carne,  Justificado en el Espíritu,  Visto de los ángeles,  Predicado a los gentiles,  Creído en el mundo,  Recibido arriba en gloria”.

Introducción.

            A. Indiscutiblemente (por confesión general, LBLA, margen), confesadamente, sin controversia o contradicción. Esta palabra es semejante a la expresión, “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos” (1:15, etc.).

            B. Grande, MEGAS (compárese el prefijo castellano e inglés, mega, que significa un millón y entra en la composición de algunas palabras como megáfono, megatón, megabyte). Tito 2:13, “nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”; Heb. 10:21, “teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios”.

            C.  Misterio. Pablo emplea esta palabra para hablar del evangelio que fue desconocido hasta que Dios lo revelara; es decir, el hombre nunca lo hubiera sabido por medio de su propio razonamiento (1 Cor. 1:18-21). Cristo sigue siendo un gran “misterio” para aquellos que no aceptan la revelación de Dios, sino que prefieren escuchar doctrinas de demonios (4:1).

                        1. El misterio es el evangelio. Rom. 16:25, “Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos,  26  pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe”.

                        2. Es el misterio de su voluntad. Efes. 1:9.

                        3. Es el misterio de Cristo. Efes. 3:4.

                        4. Es el misterio del evangelio. Efes. 6:19.

                        5. Es el misterio de Dios. Col. 2:2.

                        6. Es el misterio de la fe. 1 Tim. 3:9.

                        7. Es el misterio de la piedad. 1 Tim. 3:16.

            D. Piedad. (dice la versión inglesa American Standard, godliness, lo perteneciente a Dios). “EUSEBIA … 1 Ti 3:16, ‘el misterio de la piedad’ es la piedad en su incorporación en, y comunicada mediante, las verdades de la fe con respecto a Cristo” (WEV). 2 Ped. 1:3, “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia”. El v. 16 es como un resumen del tema principal del evangelio, que tiene que ver con la piedad; es decir, el evangelio es la fuente de la piedad verdadera. Es el poder que quebranta el yugo del pecado y nos da la nueva vida en Cristo.

I. Dios fue manifestado en carne.

            A. Mat. 1:23, “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,  Y llamarás su nombre Emanuel, {Is. 7. 14.} que traducido es: Dios con nosotros”.

            B. Jn. 1:14, “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

            C. Col. 2:9, “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”.

            D. Fil. 2:7, “se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”. Véase también Heb. 2:14; 10:5.

            E. Jn. 14:9, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”.

II. Justificado (vindicado, LBLA) en el Espíritu.

            A. “Como en la esfera de la carne, Cristo fue manifestado para sufrir y morir por el pecador, en la esfera de espíritu fue vindicado triunfalmente (Col. 2:15). Las frases ‘en carne’ y ‘en espíritu’, significan ‘en la esfera’ de ellos” (BHR).

            B. “La palabra ‘justificar’ muchas veces significa ser perdonado (Rom. 4:2-8) … Pero aquí significa vindicar, o ser respaldado (por Dios, en la resurrección, Rom. 1:4). Este sentido del verbo se ve en Mat. 11:19; Luc. 10:29)”. (BHR). Los judíos calumniaron a Jesús, diciendo que era glotón y bebedor de vino, que tenía demonio y que estaba fuera de sí, que blasfemaba, etc., pero fue vindicado (defendido contra la calumnia) por su resurrección de entre los muertos y por su ascensión al cielo.

III. Visto de los ángeles.

            A. Mat. 4:11, “El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían”; Luc. 22:43 (en Getsemaní), “Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle”.

            B. Mat. 28:2, “Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella”.

            C. Los ángeles anunciaron el nacimiento de Cristo, dijeron a José que huyera a Egipto, ministraron a Jesús en el desierto, le fortalecieron en Getsemaní, quitaron la piedra de su sepulcro, anunciaron su resurrección, y prometieron que El volvería.

IV. Predicado a los gentiles.

            A. Cristo fue manifestado en la carne, justificado en espíritu, visto de los ángeles, para que pudiera ser predicado a todas las naciones.

            B. Pablo explicó una y otra vez que la evangelización de los gentiles era parte integral del misterio (Rom. 16:26; Efes. 3:6).

            C. Mat. 28:19, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones”.

            D. Col. 1:23, “si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro”.

            E. Desde luego, el evangelio fue predicado a los judíos también; de hecho, fue predicado a ellos primero. Rom. 1:16, “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”.

                        1. La ley de Moisés fue dada exclusivamente a los judíos.

                        2. Pero el evangelio fue dado a todas las naciones.

V. Creído en el mundo.

            A. En la parábola del sembrador (Luc. 8:4-15), Jesús habla de cuatro clases de terreno que representan cuatro clases de oyentes. Entre ellos son los de “corazón bueno y recto que retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia” (v. 15).

            B. Hechos de los Apóstoles registra la acogida que el evangelio tuvo en todo el mundo, confirmando lo que Jesús dijo, y hasta la fecha hay quienes viven por toda palabra que procede de la boca de Dios.

            C. Hech. 18:10, “muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados”. La palabra creer se encuentra repetidas veces en el libro de Hechos.

VI. Recibido arriba en gloria.

            A. Luc. 24:26, “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?”; 24:51, “Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo”.

            B. Hech. 1:9-11, “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos”.

            C. Fue recibido arriba en gloria, porque “se sentó a la diestra de Dios” (Mar. 16:19).

            D. Apoc. 5:12, “decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”.

            E. Véanse también Fil. 2:9-11; Efes. 4:8, 9.

Fuente: http://www.waynepartain.com/Sermones/s4519.html


John Maxwell preso por posesión de arma de fuego

25 Mar

John Maxwell preso por posesión de arma de fuego

John MaxwellUSA.-  John C. Maxwell, conocido autor de libros cristianos, pastor y  gurú en el área de liderazgo, fue arrestado recientemente por haber intentado abordar un avión con un arma de fuego en su valija.

El incidente se produjo en en el Aeropuerto Internacional de Palm Beach, Florida poco antes del mediodía cuando se encontraba rumbo a dar una conferencia en Dallas.

Maxwell, cuyos libros han sido publicados por Grupo Nelson, usó el medio de comunicación Twiter y su propio blog: (http://johnmaxwellonleadership.com/2009/03/13/stupid-is-as-stupid-does/) para dar a conocer lo que él mismo reconoció como su mayor estupidez.

Maxwell, que más tarde fue dejado en libertad bajo fianza, comenta en su blog que se encontraba en visitando una iglesia y en ella un conocido le regaló un arma diciendo “Esto es para Margaret (su esposa), de esta manera se sentirá segura cuando viajas.

Maxwell continua comentando que “esta experiencia verdaderamente ha sido una de las cosas más tontas que he hecho. Fui al aeropuerto totalmente ciego. Puse mi equipaje de mano en seguridad y ni pensé que el arma estaba allí. Seguramente se imaginan lo que sigue. Me detuvieron, fui esposado, me llevaron a la cárcel. Allí me sacaron fotos y me tomaron las huellas dactilares. No hace falta decir que esto me abrió los ojos a un mundo que sólo había visto en películas. Me alegré cuando otorgaron la libertad bajo fianza y pude irme a casa”.

De acuerdo a reportes publicados, Maxwell salió bajo fianza tras pagar una multa de $3,000.00 y luego predicó en la Catedral de Cristal en California.

Maxwell es autor de Desarrolle los líderes que están alrededor de usted, Desarrolle el líder que hay en usted, Actitud de vencedor, y Las 21 cualidades indispensables de un líder que ha vendido más de 16 millones de copias, entre otros.

Michael Hyatt, presidente y CEO de Thomas Nelson dijo que por la manera como Maxwell manejó este asunto, asumiendo de inmediato toda responsabilidad y publicando lo sucedido en Internet, con honestidad y transparencia demuestra una vez más el modelaje de las acciones de un verdadero líder”.

Fuente: Visto en Cristomorphosis

UN TIERNO Y PIADOSO SUMO SACERDOTE

25 Mar

UN TIERNO Y PIADOSO SUMO SACERDOTE

 La Segunda gran verdad en la Biblia es que Dios se hizo carne y habitó entre los hombres.  Lo mejor es que Dios se hizo hombre a causa del gran amor por nosotros, y que fue a la cruz y personalmente murió por nuestros pecados.

 Jesucristo llegó a ser como tú y como yo.  Él santificó la vida asumiendo una naturaleza humana por significados de su encarnación.  Él era humano plenamente y plenamente Dios.  Jesucristo es Dios y es un hombre.  La Biblia pone estas dos grandes verdades de completa divinidad en humanidad completa y junta. Él fue el Dios-hombre.  Cuando nosotros miramos a Jesús nosotros miramos a Dios mismo.  “Cualquiera que me ha visto a mí ha visto a mi Padre.”  Lo que hace a Jesús ser único es que él es la persona en quien tu y yo miramos a Dios.

 Jesús completamente experimentó lo que significa ser hombre.  Él experimenta todo lo que nosotros experimentamos con una excepción que él nunca pecó en pensamiento o en verdad.  Esta es la razón por la cual él puede ser nuestro sumo sacerdote e intercesor.

 Jesús nunca experimentó el pecado personal, pero fue considerado como un pecador en nombre de todos nosotros y murió como nuestro sustituto.  La encarnación hizo posible para que Jesucristo muriera en la cruz y pagara nuestro castigo por los pecados.  Tres días después él resucitó en su cuerpo físico y luego ascendió hacia el cielo.  El destino eterno de la persona depende en la relación personal hacia la verdad eterna en Jesucristo.

 Por lo tanto, el escritor de Hebreos dice,  “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado, acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:15-16).

 Porque él es el Dios-hombre, Jesús está lleno de compasión tierna.  Nosotros venimos a él esperando, ternura, simpatía y compasión.  Nuestro gran sumo sacerdote siempre está listo para darnos fuerza, consuelo, para restaurar al creyente lastimado.  Él siempre está listo y preparado para recibir a todo aquel que le invoque en el trono de gracia.  Así como el apóstol Pablo, Cristo nos dice, “mi gracia es suficiente para ti.”

 Nosotros tenemos una gran provisión de la gracia de Dios en nuestro tiempo de prueba.  Esto siempre está disponible para nosotros.  Nuestro sumo sacerdote es el Hijo de Dios.  Porque él es hombre así como Dios él ya ha entrado al cielo y está a la mano derecha del Padre. “Por tanto teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.” (Hebreos 4:14).  Por lo tanto, esto es imposible para todos aquellos que son realmente la gente de Dios para echar de menos el descanso eterno y perfecto.

 Nosotros tenemos un sumo sacerdote de dignidad suprema, excelencia y suficiencia divina para ver cada necesidad espiritual (Hebreos 4:15).  Aun, él puede “simpatizar con nuestras debilidades” porque él ha tentado en todas las cosas tal como nosotros somos, aun sin pecado.”   Solamente Dios-hombre puede cumplir esto!.

 La invitación siempre esta abierta para acercarnos con confidencia al trono de la gracia, para que nosotros podamos recibir misericordia y podamos hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).

 La única cosa solicitada para venir al trono de la gracia es entender que nosotros somos pecadores, y que él es nuestro sumo sacerdote.  Nosotros venimos en fe como pecadores y santos.  Hay un lavamiento de pies, venda de nuestras heridas, y sostenimiento de la gracia en nuestro tiempo de necesidad.  En su gracia él causa a que todas las cosas trabajen juntas para nuestro bienestar y para su gloria.

 Todos los creyentes, jóvenes-viejos, débiles-fuertes, ricos-pobres, han sido traídos cerca por la sangre de Jesucristo,”  y por esto tenemos libertad de acceso a la presencia de Dios.  ¿Por qué nosotros deberíamos de retroceder en cobardía o impaciencia?

 Saphire muy bien lo dice, “Él permite el tiempo de necesidad, para que nosotros le invoquemos, y que seamos deliberados por él, haz que se glorifique su nombre.”

 Permítenos tomar ventaja completa de cada oportunidad y venir al trono momento a momento cada día con honestidad, franqueza y publicidad.  Aquí esta la persona en quien nosotros podemos derramar nuestro corazón en confidencialidad.   Nosotros podemos venir tal como somos, decir lo que sentimos, confesar todos nuestros pecados, y pedir lo que nosotros necesitamos en confidencia.  Nosotros no necesitamos avergonzarnos delante de él porque esto es su sangre que limpia y su espíritu que nos refresca espiritualmente.

Selah!

(c) 2002 Mensaje por Wil Pounds. Traducida por Juanita Morazan.

Fuente:

http://www.abideinchrist.org/selahes/may8.html

La secta Creciendo en Gracia hace campaña contra Iglesias evangélicas y católicas

25 Mar

La secta Creciendo en Gracia hace campaña contra Iglesias evangélicas y católicas
Miércoles 25 de Marzo de 2009
Sectas
Estados Unidos

Los seguidores del autoproclamado “Anticristo” están entrando a congregaciones que tienen distinta ideología a la de ellos para repartir su material entre los fieles y así tratar de convertirlos a su fe. 

Estados Unidos, (RIES / NoticiaCristiana.com) Miembros de la agrupación Creciendo en Gracia aseguran que no descansarán hasta sacar a cuantas personas les sea posible del “engaño de las religiones”. Esto hemos podido leerlo en el diario Mundo Hispánico, el vocero de la comunidad hispana de Georgia (EE.UU.). En el artículo, firmado por Mario Guevara, aparecen reflejadas las actividades de la secta Creciendo en Gracia.

Seguidores de un puertorriqueño que se autoproclama “Jesucristo encarnado” llegaron recientemente a Atlanta en búsqueda de nuevos adeptos… dentro de otras iglesias. Los miembros del grupo Creciendo en Gracia están entrando a congregaciones que tienen distinta ideología a la de ellos para repartir su material entre los fieles y así tratar de convertirlos a su fe. Hasta ahora lo han hecho en al menos dos iglesias del área metropolitana: una católica y otra evangélica.

De acuerdo con la directora de comunicaciones de Creciendo en Gracia, Axel Poessy, la idea es confrontar a las diversas religiones con la “verdad” que solo ellos tienen y que promueven. “Hay mucha gente engañada: el Papa y las religiones protestantes llevan años mintiéndole a sus creyentes y robándoles la bendición de tener una vida feliz al hacerles creer que existe el pecado”, manifestó Poessy minutos antes de que la policía la desalojara de la iglesia Tabernáculo de Atlanta.

A dicho lugar acudió Poessy junto con otras dos jóvenes el 28 de febrero, pues sabían que llegaría una masiva afluencia de personas para escuchar al congresista federal Luis Gutiérrez. Dentro del santuario tomaron fotografías y repartieron volantes con información de su grupo; luego hicieron lo mismo en el estacionamiento. La policía acudió a sacarlas tras ser descubiertas por líderes cristianos que estaban a cargo de la organización del evento, quienes llamaron a las autoridades.

“Es una falta de respeto lo que están haciendo. Ellas tienen derecho a pensar como quieran, pero no a tratar de imponerle a los verdaderos cristianos la farsa que les han metido”, aseguró el líder evangélico Pedro Díaz, quien fue el que confrontó a las jóvenes. El agente de policía de Gwinnett que sacó a las mujeres dejó que se quedaran en la acera, afuera de la iglesia.

Óscar Gonzalo, un creyente a quien trataron de convencer posteriormente, les dijo que él ya tenía a Cristo en su corazón y que con eso le bastaba. Poessy le insistió en que tomara un folleto con el rostro de su líder, José Luis de Jesús Miranda, para que “además de tener a Dios en su corazón, conociera su rostro”. Días antes, según Poessy, Creciendo en Gracia fue también a una parroquia católica para boicotear la celebración del Miércoles de Ceniza. “Hicimos lo mismo en 28 países donde tenemos presencia”, dijo. Mundo Hispánico trató de obtener los puntos de vista de varios representantes de la Iglesia Evangélica y Católica en Georgia, pero hasta el cierre de esta edición, no hubo respuesta alguna.

Controversia histórica

Desde su primera aparición pública en 2005, en Miami, Florida, la agrupación Creciendo en Gracia comenzó a generar controversia, ya que su líder, un puertorriqueño de 61 años, se presentó como “Dios hecho hombre”. Inicialmente, Miranda dijo ser el Apóstol Pablo, pero luego cambió su discurso proclamando que representaba la segunda venida de Jesucristo a la Tierra. Su doctrina rápidamente se extendió por Latinoamérica, a tal grado que ya tiene representación en cerca de 33 países.

No obstante, en El Salvador, Guatemala y Honduras, entre otros países, Creciendo en Gracia ha encontrado mucha oposición. La prensa de esos lugares informó de prohibiciones gubernamentales para el ingreso de Miranda desde hace tres años. Incluso se ha solicitado al Congreso de dichos países que modifiquen las leyes para impedir la entrada de la agrupación por considerarla una “secta peligrosa”. En El Salvador, por ejemplo, el Gobierno tuvo que intervenir en julio de 2007, luego de que simpatizantes de Miranda quemaran imágenes de la Virgen y de otros santos frente a una de las principales iglesias católicas de la capital, generando riñas.

No obstante, para Víctor Chávez, quien está a cargo de la representación en Georgia, el rechazo en esas naciones es solo una pequeña parte de la persecución que sufrirán por predicar la verdad y ello no les impedirá seguir con sus actividades allá o en esta ciudad. “Somos relativamente nuevos en Atlanta y no dudamos que tendremos oposición, pero confiamos en que los llamados oirán nuestra voz y regresarán al redil. Estamos preparados para enfrentar el rechazo”, explicó Chávez.

¿Libertad de culto?

Tanto la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, así como el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprueban la libertad de culto o religiosa. También consideran como derecho fundamental de cada ser humano la libre elección de su fe y prohíben que haya opresión, discriminación o presión hacia alguien con fines de que cambie de credo. En el caso de las actividades de Creciendo en Gracia, Chávez dijo que no obligan a nadie a unirse a ellos. “Únicamente damos en mensaje y cada persona toma la decisión, como en mi caso que fui católico y después evangélico y ahora por fin conocí verdaderamente a Dios”, explicó Chávez.

La doctrina

Creciendo en Gracia es una organización que se caracteriza por negar la existencia del pecado y, por consiguiente, del infierno. Asimismo, la agrupación insta a sus seguidores a tatuarse el número 666 porque, de acuerdo con su fe, no es un número satánico, sino de la sabiduría. También se graban con tinta las iniciales de la frase ‘Salvo, Siempre Salvo’ (SSS) como señal de que, aunque cometan errores, no son pecadores, sino que siempre estarán bendecidos pues Cristo eliminó al pecado en la Cruz. De acuerdo con esto, se puede hacer cualquier cosa negativa sin que ello aparte a la persona de Dios, aunque sí te trae consecuencias.

Los miembros de Creciendo en Gracia creen que Jesucristo, ahora encarnado en el puertorriqueño José Luis de Jesús Miranda, muy pronto destruirá a las Iglesias Católica y Evangélica pues, dicen, han predicado un falso evangelio.