Sacudí tu indiferencia.

18 Mar

Sacudí tu indiferencia.

12 de marzo

“Diciendo: ¡Oh, si conocieses tú también, por lo menos en éste tu día, lo que conduce a tu paz! Pero ahora está encubierto a tus ojos.” Lc 19:42

La situación era única en la historia. Jesucristo estaba por entrar en Jerusalén. Se iba a producir un acontecimiento que quedaría plasmado en las páginas de todos los historiadores de la época. Un hombre sin ejército, sin poder político, sin escuadrones ni influencias iba a entrar en la ciudad de David y sería tratado como un rey.
La entrada de Jesucristo alteró la monotonía de la ciudad, y provocó un terrible dilema para los líderes políticos de ese momento. Roma permitía cualquier acción ciudadana excepto los motines. Eran situaciones que por norma, se exterminaban con extrema dureza. La espada romana cortaba cualquier intento de amotinamiento. Y la multitud reunida por casualidad en la entrada de la ciudad daba esa sensación. Se estaba dando la bienvenida a un personaje que para ellos era casi desconocido, pero que atraía a miles de personas.

El ambiente era festivo, todos estaban conmocionados, todos querían ver a Jesús, aplaudían, gritaban, corrían, era una bienvenida digna de un conquistador victorioso. No faltaba nadie en ese evento. Pero Jesucristo llora. A pesar de tantos gritos de alegría, de tantas palmas en el suelo, de tantas capas para darle la bienvenida, el Soberano de la Tierra llora.

Solo Él podía ver que esa misma multitud que le estaba dando la bienvenida, sería la misma que una semana después gritaría. ¡¡Crucifícale!! en el patio de Pilatos. Que esa muestra de admiración era ficticia, que ellos estaban esperando otra cosa. Y que ninguno de ellos sabía bien para que estaba Cristo allí ese día. Ninguno lo conocía. Nadie sabía quien era en realidad. Ninguno sabía que Él era el origen de la Paz. Tenían los ojos cubiertos y no podían ver.

Jesús entraba en Jerusalén y lloraba por su indiferencia. A pesar de tanta muestra de cariño, no le interesaba. Hoy padecemos el mismo mal. Hay cultos alegres, repletos de personas, cánticos para Jesucristo, demostraciones visibles de su soberanía, palabras elocuentes y acordes al momento, pero Jesucristo esta afuera. No lo conocemos, no sabemos quien es. Hoy también tenemos los ojos cubiertos por el velo de la religión. Y Cristo padece nuestra indiferencia.

Despertate, destapá los ojos de tu alma. Es hora de mirar a Cristo. No le causes más dolor a Jesús.

REFLEXIÓN – Sacudí tu indiferencia.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

Visitá nuestro Sitio Web: http://www.devocionalpc.com.ar

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: