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Congreso de Pastores y Líderes “Para Ganar tu Ciudad tienes que Trabajar en Equipo”.

5 Mar

Congreso de Pastores y Líderes “Para Ganar tu Ciudad tienes que Trabajar en Equipo”.

Carolina, Puerto Rico – UnoRed, la red cristiana número uno y la más visitada te invita a ser testigo de el evento que hará historia en Puerto Rico.

Por primera vez se transmitirá desde la Iglesia Fuente de Agua Viva un evento por Pay-Per-View para que no te lo pierdas, si estas fuera de Puerto Rico.

Quieres revolucionar tu ciudad, esta es la oportunidad de hacerlo con el congreso de Pastores y Líderes “Para Ganar tu Ciudad tienes que Trabajar en Equipo”. Separa los días 13, 14 y 15 de marzo para escuchar palabra de Dios.

Los Ministros que llevarán el mensaje serán Cash Luna, Hank Kunneman, Tommy Moya, Otoniel Font y José Luis Reyes en la adoración.

Cada uno de estos hombres de Dios complementara las herramientas para trabajar en equipo y lograr una unión en cada parte fundamental del cuerpo de la Iglesia.
No lo olvides forma parte de la historia llama hoy mismo y  al 787-625-2176 para pedir tu Pay- Per-View o visita: OtonielFont.com

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Licio Gelli, titiritero del poder

5 Mar
Pagina12.com.ar |Sábado, 15 de Noviembre de 2003
UN DOCUMENTAL DE ROMAN LEJTMAN, POR INFINITO

Licio Gelli, titiritero del poder

Creador de la Logia Propaganda 2, extorsionador, mafioso y hábil coleccionista de contactos políticos, Gelli vivió de cerca la historia argentina de los ’70. Hoy tiene 84 años y vive arrestado en su casa.

Por Mariano Blejman
http://www.pagina12.com.ar/fotos/20031115/notas/NA27FO01.JPG  

Gelli quiso conocer a Perón porque en él tenía depositadas sus esperanzas anticomunistas.
Le decían el titiritero: manejaba los hilos del poder desde las sombras de una logia masónica fascista, con vinculaciones en el Vaticano, el FBI, la Casa Blanca, el Palacio de Buckingham y, en la Argentina, con José López Rega, Juan D. Perón, Emilio Massera y Suárez Mason, entre otros. Construyó poder, manejó embajadores, ministros y presidentes de varios países. El arma más poderosa de Licio Gelli era la información que siempre supo conseguir: manejaba una enorme red de contactos a través de la logia masónica que él mismo creó (la P2 o Propaganda 2), con la que conseguía extorsionar y generar negocios millonarios de armas, petróleo y finanzas. Esa historia develará “Licio Gelli: el último padrino”, el documental de Román Lejtman, que se emitirá el domingo 16 a las 22 (repite jueves 20, a las 23), por Infinito.
Gelli tenía un Estado dentro del Estado. El acontecimiento que comenzó a resquebrajar la red tejida por Gelli fue la muerte de un banquero en Londres: un cardenal debió refugiarse en Estados Unidos y un capo de la mafia murió en extrañas circunstancias cuando se conoció que millones de dólares del Vaticano estaban en peligro. El Parlamento italiano decidió investigarlo y su poder se derrumbó. Años antes, en su tercera presidencia, Perón le había otorgado la “Orden de Honor del General San Martín”.
Gelli nació en Pistoia en 1919. Luchó por Franco en España y más tarde enlazó los servicios secretos de Mussolini y la SS de Hitler. Vivió en la Argentina después del primer gobierno de Perón, como refugiado protegido por la Fiat argentina. “Gelli volvió a Italia y se convirtió en un poderoso empresario textil. Creó la P2 en los ‘70, caracterizada por su anticomunismo y sus sólidas relaciones con los servicios secretos”, cuenta Cecilia Giménez, quien hizo la investigación periodística del documental.
Perón viajó en 1972 a Roma invitado por Gelli, quien lo ayudó a tejer contactos políticos y financieros de primer nivel. Luego de la salida de Cámpora, Gelli logró, en el ‘73, colocar a siete funcionarios en el gobierno que pertenecían a la P2. López Rega asumió en el Ministerio de Bienestar Social, Alberto Vignes en Relaciones Exteriores y Raúl Lastiri fue presidente de la Cámara de Diputados, además de varios embajadores. Todos respondían a Gelli.
Gelli compartía con López Rega el culto de ritos satánicos. En 1974 obtuvo el pasaporte argentino, fue nombrado consejero comercial y eligió al embajador argentino en Italia. Muerto Perón y expulsado López Rega del gobierno de Isabel, Gelli había contactado a Suárez Mason y a Massera, y festejó a los militares en el poder. Pronto logró un negocio: las Fuerzas Armadas invirtieron 6 millones de dólares en “modernización”.
En 1981, Giuliano Durone, juez de Milán, allanó la casa de Gelli y encontró una lista de 900 nombres, entre ellos el de Silvio Berlusconi. El destape hizo caer al gobierno de Italia. El titiritero estaba oculto en América latina, pero fue apresado en Ginebra. Más tarde desapareció de la cárcel cuando estaba por ser extraditado a Italia. Fue condenado en el ‘88 a 10 años de cárcel en Bologna. Pero, gracias a sus contactos, salió pronto. En abril del ‘92 intentó su última fuga, al ser condenado por la quiebra del Banco Ambrosiano. Los servicios lo encontraron en la Costa Azul y lo extraditaron a Italia. Actualmente, Gelli tiene 84 años, sufre problemas cardíacos y está en arresto domiciliario en Villa Wanda, de Arezzo, a 400 km de Roma.

Licio Gelli narra sus memorias a una cadena de televisión en Italia

5 Mar
Licio Gelli narra sus memorias a  una cadena de televisión en Italia

El diario Clarin de hoy, publicó un artículo titulado “Gelli dice que ayudó a Perón”, ya que el lunes en la noche, por televisión se pudo ver una entrevista a este hombre, antiguo miembro de una logia masónica.

«Licio Gelli, el Gran Maestre de la logia masónica Propaganda Due, se entrevistó en secreto con el entonces presidente Alejandro Lanusse para facilitar el regreso de Juan Perón a la Argentina, en una operación secreta denominada Gianoglio. La revelación es parte del informe “El Gran Titiritero: confesiones del poder en la sombras”, emitido ayer por Telenoche, de Canal 13.

Gelli, quien construyó una red internacional de contactos con la P2, dio por primera vez una entrevista a la televisión argentina y narró su participación en el regreso de Perón a la Argentina en 1972, y sus acuerdos posteriores con los jerarcas de la dictadura militar.

Gelli fue entrevistado por los periodistas David Cox y Damián Nabot -de la Agencia DyN- en su mansión de Arezzo, Italia.

“En ese momento estaba como presidente Lanusse, entonces me puse de acuerdo con los tres generales e hice que Lanusse me recibiera, para decirle si podíamos llegar a un acuerdo, convocando a elecciones en Argentina, y que presentaríamos a Héctor Cámpora. Así Lanusse terminaba en paz su mandato”, aseguró Gelli.»

El Domingo, 09 de noviembre, 2008 , un  diario de Uruguay publicó un articulo sobre este hombre, también conocido como “El Gran Titiretero”, por sus contactos con la mafia internacional.

« P2. UNO DE LOS CAPÍTULOS ESTARÁ DEDICADO A LA PROPAGANDA DUE, SUS MIEMBROS Y NEGOCIADOS

El gran maestro, con 89 años de edad, protagoniza el programa “Venerable Italia”, que se lanzó la semana pasada. Habla del fascismo, la guerra civil española, el peronismo, la guerra fría, el Banco Ambrosiano y la secreta logia Propaganda Due, cuyos archivos, hallados en Uruguay en 1980, nunca han sido revelados.

El primer programa. Gelli contó cómo fue que conoció a Mussolini y la emoción que le embargó al estrechar su mano.
El primer programa. Gelli contó cómo fue que conoció a Mussolini y la emoción que le embargó al estrechar su mano.

A los 89 años de edad, Licio Gelli, el venerable maestro de la Logia masónica “Propaganda Due” (P2) ha protagonizado la semana pasada un nuevo escándalo en Italia a través de su presencia en el programa de televisión “Venerable Italia” que, con la conducción de la periodista Lucia Leonessi, se emite por el circuito privado Odeón.

El programa, que comenzó a trasmitirse el pasado 3 de noviembre, implicará una serie de capítulos con entrevistas a Gelli en su refugio de Villa Wanda (Arezzo), desde donde se anuncia, contará historias del fascismo italiano, la Masonería, la guerra civil española, el peronismo, la P2, la quiebra del Banco Ambrosiano y la Guerra Fría. En la primera emisión (que se puede observar en youtube), Gelli contó cómo fue que conoció a Benito Mussolini y la emoción que le embargó al estrechar su mano, entre otras consideraciones que periodistas italianos no dudan en calificar como apología del fascismo cuando la interna política italiana se ha volcado decididamente a la derecha. En la primera trasmisión de “Venerable Italia” también se emitió una entrevista al ex presidente Francesco Cossiga, dirigente ultraconservador y señalado como protector y amigo del propio Licio Gelli, que aparece como la carpeta Nº 291 en los archivos de la logia Propaganda Due que fueron encontrados en Uruguay en 1980. En sus memorias televisivas Gelli no ha dejado de hacer referencia a la política actual de Italia, y no dudó en sostener que Silvio Berlusconi ha logrado salir adelante, no por haber estado afiliado a la P2, sino porque ha tenido temperamento, aunque opinó que se muestra un poco “blando” cuando gobierna sin oposición y con mayoría parlamentaria. En declaraciones a la prensa, el presidente del Network, Raimondo Langosterna, anunció que el último capítulo de la serie tendrá al propio Licio Gelli en vivo en los estudios de televisión para hablar de su trabajo de escritor y poeta (2.535 escritos desde 1950), por los que el empresario propone que Gelli sea candidato al Premio Nobel de Literatura.

EL VENERABLE

Licio Gelli nació en Pistoia el 21 de abril de 1919. En 1936 participó como voluntario en la Guerra Civil española. En 1940 se afilió al Partido Nazionale Fascista, del que pasa a ser dirigente en su ciudad natal, donde protagonizó una serie de incidentes al frente de grupos fascistas. En 1965 se integró a la masonería y un año más tarde a la Propaganda Due, con la que constituirá diez años más tarde en Río de Janeiro una superlogia internacional (la Organización Mundial del Pensamiento y la Asistencia Masónica, Ompam), con la que, en el marco del Plan Gladio, habría alentado acciones terroristas en toda Europa. Miembro de la Orden de los Caballeros de Malta, Gelli trabó amistad con el exiliado Juan Domingo Perón en España, y llegó a acompañarlo en su regreso a Buenos Aires en 1973, cuando se produjeron los incidentes del aeropuerto de Ezeiza. Amigo de José López Rega, adquirió singular poder en el gobierno de Isabelita Perón. Sus inversiones en Argentina, lo transformaron en amigo de la junta militar que dio el golpe de Estado en 1976, particularmente con el almirante Eduardo Massera, que sería uno de los que le conectaría con altos círculos de la dictadura de Uruguay, donde su socio Umberto Ortolani se constituyó en representante de su logia y sus negociados. En 1980, el vaciamiento del Banco Ambrosiano del Vaticano y la muerte del banquero Roberto Calvi, lleva a que en un allanamiento en una casa de Carrasco, el inspector Víctor Castiglioni de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) encuentre los archivos de la “P2” que involucraban a personalidades de todo el mundo. Los archivos de la “P2” se constituyeron en una poderosa carta de poder del régimen militar y sus predecesores, aunque su contenido, con los nombres de quienes estaban implicados en la logia, sus negocios y acciones, todavía continúa siendo un secreto que en Uruguay no se ha terminado de conocer. Gelli podría revelarlo ahora en televisión.»

En el programa televisivo, se cito el hecho de que este hombre pdoria estar relacionado con el tema de “Las manos de Perón”. Podemos leer un viejo artículo del diario Clarin de Argentina del DOMINGO 03 DIC 2006, que habla al respecto:

«¿Licio Gelli, detrás del robo de las manos de Perón?

LOS MISTERIOS DEL GENERAL: UNO DE LOS GRANDES ENIGMAS DE LOS ULTIMOS VEINTE AÑOS

La tumba del ex Presidente fue profanada en 1987. Un nuevo libro sobre el caso culpa al jefe de la logia italiana Propaganda Due. Sostiene que fue un crimen ritual. Y que se hizo en complicidad con los represores de la dictadura. Mientras, aumentan las presiones para que se reactive la investigación judicial.

 

El reciente traslado de los restos de Juan Domingo Perón hacia el mausoleo de San Vicente —con sus tiros, piedrazos, el rictus emocionado de viejos militantes— despertó de su agonía a uno de los mayores misterios de la historia argentina cercana: la profanación, hace ya 19 años, de la tumba del General.

La aparición de un libro que llegará a las librerías en los próximos días, promete la resolución a ese formidable enigma. Y el culpable tendría, por fin, nombre y apellido: Licio Gelli, el fascista italiano que lideraba la logia masónica Propaganda Due, de gran influencia en la política argentina de los años setenta (ver El temible paso de la P2).

La tumba de Perón, que tras el golpe del 76 fue llevada al cementerio de la Chacarita, fue profanada el 10 de junio de 1987. Desconocidos abrieron la bóveda, el ataúd y con una sierra eléctrica cortaron las manos del cadáver, que se llevaron junto a un anillo, la espada militar, una capa y una carta manuscrita con un poema que había dejado sobre el féretro la viuda Isabel. Ese poema fue fragmentado en tres y sus partes se enviaron a diputados peronistas, junto a un anónimo escrito a máquina donde los profanadores avisaban de su obra y pedían un rescate de 8 millones de dólares. El anónimo llevaba una firma: “Hermes Iai y los 13”, decía.

En el libro “La segunda muerte”, de editorial Planeta, los periodistas David Cox y Damián Nabot sostienen que la firma de ese anónimo encierra el misterio y se sumergen en un mundo subterráneo para rastrear su significado. Consultaron libros esotéricos, husmearon en la mitología del Antiguo Egipto hasta delinear las características del ritual que intentaron —o mejor, que lograron— los profanadores. En su búsqueda encontraron: que “Hermes” es el dios de los muertos en la mitología egipcia, que “Iai” significa la rebelión en el tránsito entre la vida y la muerte, y que “13” son las partes en las que se divide el cuerpo, según creencias ancestrales, al momento de ir hacia el otro lado. 

Simbología, en fin, que intentaba dar un mensaje: “La mutilación del cuerpo de Perón fue un crimen ritual“, sostiene el libro, y reflota un testimonio perdido en el voluminoso expediente judicial del caso, que había hecho meses después de la profanación Leandro Sánchez Reisse, uno de los pocos que en aquellos años se atrevió a culpar a Licio Gelli y a vincularlo a “esos rituales”. Sánchez Reisse carecía de credibilidad por su pasado como represor y miembro de Inteligencia militar en la dictadura. Pero en Europa había compartido un calabozo con Gelli y lo conocía bien.

Según Cox y Nabot, la profanación cumplió con un rito destinado a privar a un cadáver de alguno de sus miembros, para que el alma del muerto no pudiera completar “su tránsito hacia el más allá” en paz. Ese rito, dicen, es acorde a las creencias de la logia P2. Para esto,accedieron al archivo personal de Gelli, quien en febrero del 2005 donó toda su biblioteca a su pueblo natal de Pistoia, en Toscana. Allí dieron con libros de Cagliostro, Franck Ripel y otros expertos en esoterismo y rituales ancestrales. Hallaron incluso una carta de Gelli a Ripel, el descubridor del significado de la palabra “Iai”.

¿Qué razón tenía Gelli para querer alterar la paz del fundador del movimiento político más importante del siglo XX argentino? Todo indica que se sentía decepcionado o hasta estafado por Perón, a quien lo unía una vieja relación y el auxilio de la P2 al “Brujo” José López Rega, el influyente secretario y ministro del General. Hipólito Barreiro, ex miembro de la P2, sostiene frente a los autores del libro que Perón le había prometido a Gelli la exclusividad de las exportaciones argentinas a Europa mientras durara su tercera Presidencia. Un pacto que por supuesto nunca se cumplió.

Pero no sólo eso. Los deseos de Gelli parecen haber confluído con el de los represores de la dictadura, que en aquellos años del gobierno de Alfonsín se ocupaban de generar un clima de inestabilidad para evitar el avance de los juicios por violaciones a derechos humanos. La relación de Gelli con Emilio Massera y con el jefe de Inteligencia militar en la dictadura, el general Guillermo Suárez Mason, son historia conocida pero hasta hoy nunca vinculada a la profanación. “Gelli compartía los objetivos que movían a sus socios militares para desestabilizar la joven democracia argentina”, sostiene el libro.

La causa judicial donde se investiga la profanación contiene a Gelli como una de sus múltiples hipótesis, pero nunca logró avanzar demasiado. Hay, en ese sentido, una resistencia de origen: la viuda de Perón nunca creyó en esa pista, acaso porque su relación con Gelli era más intensa de la que tenía el propio Perón. “Yo no lo creo”, dijo aClarín el abogado de Isabel, Humberto Linares Fontaine, quien se muestra más inclinado a la tesis principal del expediente, la que apunta contra sectores militares. Sólo que la pista militar se toca y se cruza con la esotérica. Una parte, con la mano de obra. La otra, con el planeamiento.

Uno de los secretos mejor guardados del expediente, es que los profanadores tenían influencia o contactos importantísimos en el poder. Esto se comprueba con un solo dato: si bien los profanadores rompieron el techo de la bóveda de la familia Perón y rompieron el vidrio que protegía al cadáver, lo hicieron sólo para disimular. Las pericias demostraron que la tumba había sido abierta con sus correspondientes llaves. Eran diez en total, una para la cerradura de la bóveda y otras nueve para la puerta de vidrio de 170 kilos que protegía el frente del ataúd.

Hasta el reciente traslado del cadáver a la quinta de San Vicente —el 17 de octubre pasado—, el juego de llaves original se guardó en la Escribanía general de la Nación. Allí estuvo desde 1976, cuando la dictadura trasladó los restos de Perón desde la Quinta de Olivos hasta la Chacarita, en un gesto de desprecio definitivamente simbólico.

¿Quiénes pudieron acceder a las copias o quiénes hicieron las copias? Las conjeturas apuntaron siempre hacia organismos oficiales. “Las sospechas quedaron siempre. Pero a esta altura sólo se puede terminar de resolver el caso con un arrepentido y para eso el Gobierno debería ofrecer una recompensa“, dice y pide el abogado de Isabel Perón. En similar sintonía se expidió hace dos semana la Legislatura de la provincia de Buenos Aires. A raíz del traslado de los restos de Perón a San Vicente, el diputado duhaldista Osvaldo Mércuri presentó un proyecto, que fue aprobado por todos los partidos, para que el Gobierno reactive la investigación judicial, hoy sin demasiado rumbo en el juzgado porteño de Jorge Baños. “Sólo el PJ bonaerense se acuerda del robo. Pero hay que aprovechar la conmoción de San Vicente para que de una buena vez se haga algo”, dice Mércuri, como si las estrellas marcaran, por algún arte oculto, que el enigma ha cumplido, por fin, su ciclo oscuro.»
 

Fuentes