¿PARA QUÉ DEBEMOS CONOCER LA DOCTRINA CRISTIANA BÁSICA?

16 Feb

¿PARA QUÉ DEBEMOS CONOCER LA DOCTRINA CRISTIANA BÁSICA?

LECTURA DEVOCIONAL: I Timoteo 1:1-11. 
TEXTO PARA MEMORIZAR: II Timoteo 3:16-17.

LECTURAS DIARIAS

LUNES: Hechos 2:36-42. 
MARTES: Efesios 4:8-14. 
MIÉRCOLES: II Tesalonicenses 2:13-15. 
JUEVES: I Timoteo 1:1-10. 
VIERNES: I Timoteo 1:11-20. 
SÁBADO: II Timoteo 3:12-17. 
DOMINGO: I Timoteo 4:1-8.

PROPÓSITO

Enfatizar la importancia de la doctrina en la iglesia.

El conocimiento intelectual de la doctrina cristiana no salva. Lo que sí salva es la experiencia de nacer de nuevo por medio de recibir a Jesucristo como Salvador y Señor personal, creyendo que su sacrificio expiatorio en la cruz es el pago suficiente para la salvación de todo aquel que cree, (Juan 3:1-21).

La doctrina nos sirve para determinar si Jesucristo y el plan de salvación que presenta cierta iglesia o grupo, literatura, película, himno, curso o movimiento, son los mismos que enseña la Palabra de Dios. Muchos cristianos sinceros, pero ingenuos, creen que cada vez que se menciona a Jesucristo, se trata del mismo que describen los evangelios. Pero no siempre es así. Debemos aprender a reconocer al Jesucristo bíblico, de entre las diferentes concepciones de Él, que nos presentan las diferentes sectas del cristianismo. El Jesucristo del evangelio bíblico original es muy diferente del Jesucristo de los mormones, del Jesucristo de los Testigos de Jehová, el de los moonies, el de los gnósticos, del de la Nueva Era, y del Jesucristo de las diferentes sectas.

La salvación se obtiene al aceptar al Jesucristo de Nazaret, a quien describe la Biblia como el Hijo de Dios; coexistente con el Padre y el Espíritu Santo por la eternidad; quien se hizo hombre al nacer de la virgen María por obra del Espíritu Santo; quien es Dios eterno y hombre perfecto; quien padeció, murió y resucitó al tercer día, ascendió a los cielos, se sentó a la diestra del Padre; donde intercede por nosotros y desde donde volverá para resucitar a sus redimidos, a juzgar a las naciones, a reinar en la tierra por mil años, a juzgar a los muertos impíos, a poner a todos sus enemigos bajo sus pies; y finalmente entregar el reino a Su Padre por la eternidad.

I. LA SANA DOCTRINA BIBLICA NOS SIRVE PARA:

Guardarnos de no incluir en nuestra fe y prácticas, elementos que no estén debidamente basados en las Sagradas Escrituras. 
Responder a los de otras creencias que nos demandan razón de nuestra fe, al comparar lo que ellos creen con lo que creemos. 
Discipular debidamente a quienes llegan a nuestra iglesia después de años de esclavitud en el ateísmo o las religiones. 
Reconocer si las enseñanzas en la televisión, radio, himnos, literatura, predicaciones, etc., tienen bases bíblicas o no.

II. ¿QUÉ ES LA DOCTRINA CRISTIANA?

Es el conjunto de principios o enseñanzas sobre fe y práctica, en los cuales se basa la institución de la Iglesia, basados estrictamente en la Palabra de Dios, revelada a nosotros por el Espíritu Santo. II Timoteo 3:16, dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. 
 

III. ¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE LA SANA DOCTRINA EN LAS IGLESIAS?

1.  Los discípulos permanecían en los principios básicos”. 
Hechos 2:42, “Perseveraban en la doctrina de los apóstoles”.

2.  Pablo aconseja ser firmes en lo que creemos: 
Efesios 4:14, “Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”.

3.  Pablo aconseja retener lo enseñado por él: 
II Tesalonicenses 2:15, “Retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra”.

4.  Pablo dejó a Timoteo en Éfeso para preservar la sana doctrina: 
I Timoteo 1:3, “Para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina”. 
I Timoteo 3:14, “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido”.

5.  La ley fue dada para sujetar a los desobedientes: 
I Timoteo 1:10, “Y para cuanto se oponga a la sana doctrina”.

6.  El Espíritu reveló en la Palabra que: 
I Timoteo 4:1, “En los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”.

7.  Se profetizó sobre tiempos peligrosos: 
II Timoteo 4:3, “Cuando no sufrirán la sana doctrina, sino teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”.

8.  Un buen ministro de Jesucristo está: 
I Timoteo 4:6, “Nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina”.

9.  Pablo recomienda a su discípulo, el joven Timoteo: 
I Timoteo 4:16, “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyen”.

10.  Pablo aconseja a Tito: 
Tito 2:1, “Tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina”.

11.  El autor de Hebreos aconseja: 
Hebreos 13:9, “No os dejéis llevar de doctrinas diversas”.

12.  El apóstol Juan también advierte: 
II Juan 9, “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”. 
 

IV.  LA DOCTRINA DEBE BASARSE ESTRICTAMENTE EN LAS ESCRITURAS

1.  Las Sagradas Escrituras son inspiradas por Dios 
II Timoteo 3:16, “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

2.  Son inspiradas por el Espíritu Santo 
II Pedro 1:20, 21, “Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. 
I Pedro 1:10,11, “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos”.

3.  No debe agregárseles ni quitárseles nada 
Apocalipsis 22:18,19, “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”. 
 

Aquí se nos prohíbe alterar el texto mismo de la Biblia, e igualmente tener como autoridad otros libros, cuyos autores pretenden haber recibido por revelación de Dios. La revelación escrita terminó con Apocalipsis 22:21.

4.  Hay que recordar las siguientes reglas

    a.  El autor de la Biblia, el Espíritu Santo, es su mejor intérprete. El debe guiar todo estudio sincero de ella. También la Biblia misma es el segundo mejor intérprete: lo que no está muy claro en un pasaje, se clarifica más adelante en otros pasajes, o debe interpretarse a la luz de todo el contexto general de ella.

    b.  Es una norma de la hermenéutica, o conjunto de reglas para la interpretación bíblica, que ninguna doctrina debe basarse en un solo versículo aislado. Para aceptar una doctrina, debe aparecer por lo menos en tres pasajes diferentes de la Biblia.

    c.  Ninguna revelación que pretenda ser de Dios puede contradecir lo que ya se ha revelado en las Sagradas Escrituras. 
 

V. LA DOCTRINA AFECTA LA VIDA PRACTICA

La doctrina afecta la vida práctica diaria. Si la doctrina es sana, sus seguidores tendrán una vida equilibrada, irradiando luz que atrae y que habla acerca de Dios a quienes lo busquen. Si la doctrina es torcida, la vida de las personas será rara y desbalanceada, y creará dudas y confusión a quienes buscan respuesta para sus problemas.

Ejemplo 1:

Los “Amigos” creemos que Dios sana el cuerpo haciendo milagros, y que también sana a través de la medicina científica que Él ha revelado a los hombres. Oramos por milagros de sanidad de nuestras enfermedades y las de otros; y también usamos el consejo médico y las medicinas farmacéuticas, esperando que Dios obre de acuerdo con Su voluntad.

Ahora, algunos enseñan que sólo debemos orar y esperar un milagro y, además, condenan el uso de la medicina científica. Cuando el creyente consulta a un médico, o intenta usar remedios químicos o naturales, entra en un conflicto de conciencia, pues se espera que su fe sea el único medio para obtener sanidad. Si también se le enseña que toda enfermedad sin excepción debe ser sanada, y que todo depende de su fe, en el caso de no curarse así, se le acusará de que no tiene la suficiente fe para alcanzar salud. Esta presión puede deprimirlo y agravar su situación.

Cuando un adulto decide no tomar medicina, él sufrirá por su propia elección. Pero cuando los niños o ancianos muy enfermos, que dependen de los adultos y no pueden decidir, mueren porque sus padres o parientes se niegan a darles medicina, esperando que sanen sólo por fe, esta doctrina está causando un mal mayor.

Ejemplo 2

Los Amigos creemos que el sexo tiene como propósito la procreación de los hijos y, además, expresar amor e intimidad al cónyuge. Creyendo así, los esposos viven una vida física, emocional y espiritual equilibrada.

Ahora hay quienes enseñan que el sexo es sólo para procrear, y que los esposos que ya han completado el número de hijos que desean, no deben tener más relaciones íntimas. Al hacerlo, experimentan sentimientos de culpa, tensiones, y aun tentaciones.

Ejemplo 3 
Los Amigos enseñamos que la salvación es sólo por la fe en el sacrificio expiatorio que Jesús hizo por nosotros en la cruz, pero que podemos perderla si no vivimos en santidad. Si la vida cristiana y la fe se marchitan gradualmente, podemos hasta dudar de nuestra salvación. Por ello exhortamos a los hermanos a vivir en estrecha comunión con Dios. La vida de santidad y la íntima comunión con Él, mantendrán viva la fe en Cristo, que es lo único que salva.

Muchos enseñan que una vez que somos salvos, permanecemos siempre salvos. Dicen que no importa cuánto nos desviemos, pues siempre volveremos al redil y nuestra salvación está asegurada. Esta doctrina puede llevar a los creyentes a ser un tanto descuidados en su conducta diaria.

En resumen, cualquier cambio en la doctrina afectará también la vida práctica diaria de los hermanos. Muchas veces, estas nuevas formas de vida no siempre resultan muy prácticas, sino ilógicas, dañinas y hasta esclavizantes. Por ello es necesario vigilar que siempre se mantenga la sana doctrina libre de contaminación.

Una iglesia debe adherirse a una sola línea de doctrina, pues cuando penetran otras corrientes con ideas diferentes, hay interferencia y conflictos y se pierde la unidad en la iglesia local.

Por supuesto, respetamos las doctrinas de otras iglesias.

“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que to oyeren.” (I Timoteo 4:16) 

 Fuente: http://www.institutoalma.org/CorazonYVida/DB-L1.htm

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