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Consejo de Ministros italiano aprueba decreto para salvar a Eluana

6 Feb
Luz de esperanza
Consejo de Ministros italiano aprueba decreto para salvar a Eluana

Eluana Englaro

El Consejo de ministros de Italia, presidido por Silvio Berlusconi, aprobó el decreto de urgencia, por unanimidad, en el que se ordena proseguir con la hidratación y alimentación de la italiana Eluana Englaro, una joven en estado “persistente vegetativo” desde hace 17 años. Sin embargo, esta misma mañana la clínica La Quiete, en donde está internada la joven, había iniciado el proceso para dejar de hacerlo.

Según indica el diario italiano La Repubblica, Berlusconi habría señalado al comentar esta información que “no quiero la responsabilidad de la muerte de Eluana”, ya que, consideró, esta joven “es una persona viva“.

Asimismo, Berlusconi dijo que “en el caso de Eluana Englaro subsisten presupuestos de necesidad y urgencia, presupuestos que son confiados a la responsabilidad del gobierno”.

La decisión de los ministros, que estaría en vigor hasta la aprobación de la ley sobre el llamado “testamento biológico” y que debe ser acatada por la clínica La Quiete, espera aún ser ratificada por el Presidente del Gobierno, Giorgio Napolitano, quien según afirman los medios italianos, estaría en contra de la medida.

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Se vive solo una vez

6 Feb

Se vive solo una vez

“Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio.”1

Quisiera otra vez utilizar una de mis líneas preferidas la cual fue escrita en el siglo 18 por el líder religioso británico William Penn, “Espero pasar a través de este mundo pero solo una vez. Por lo tanto, cualquier buena cosa, que pueda hacer o cualquier amabilidad que yo pueda demostrar a cualquier ser humano déjenme hacerlo ahora. No permitan que lo aplace o lo descuide, porque no pasaré por aquí otra vez.”

Las palabras de Penn me traen a la mente a uno mis buenos amigos quien falleciera de cáncer a los 44 años de edad. Yo estaba con Graham poco antes de que él falleciera y le pregunté cómo se sentía teniendo 44 años y sabiendo que solo tenía semanas o en el mejor de los casos algunos meses para vivir. Una de las cosas inolvidables de las que él habló fue acerca de lo difícil que era para él cuando algunos amigos que lo visitaron en el hospital hablaban sin cesar con palabras vacías, o trataban de decir “lo correcto” pero sin sentirlo en sus corazones. Él se estaba muriendo y para él todas esas palabras eran clichés vacíos, sin sentido. Él deseaba hablar sobre la vida, la muerte, y de estar listo para encontrarse con Dios frente a frente — y cosas importantes.

Él también dijo que está enojado porque había muchas cosas que él no había hecho y aún deseaba hacerlas — pero se le había acabado el tiempo y nunca las haría. Éste era uno de sus grandes pesares. Pero lo que más le angustiaba era que él sentía que no había pasado bastante tiempo con sus hijos y familia.

Las palabras de Graham me recuerdan que tan temporal es la vida. Ningunos de nosotros tiene garantizado el mañana, así que (y sin fanatizarse) necesitamos vivir diariamente con los valores eternos en mente

¿Tiene usted cosas sin terminar? ¿Relaciones que usted pueda y necesidad resolver? ¿Alguna persona a quien usted necesita dejarle saber cuánto le ama? ¡Puedo sugerirle amablemente que lo haga hoy! ¿Y, sobretodo, necesita usted estar bien con Dios? Esto le ruego que lo haga hoy — en este momento.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a recordar las palabras del poeta quien dijo ‘Solo una vida, que pronto pasara, solo lo que se hace por Cristo será eterno,’ y vivan una vida completa — pero con los valores eternos siempre en mente. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

NOTA: Para estar seguros de que están bien con Dios lean, “Como saber que es un cristiano autentico” en: http://www.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php

1. Hebreos 9:27 (NKJV).

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Brown y Abbas analizan situación en Medio Oriente

6 Feb

ueves 5 de febrero de 2009 12:24

En Londres

Brown y Abbas analizan situación en Medio Oriente

El primer ministro británico, Gordon Brown, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, se reunieron hoy en la residencia oficial de Downing Street, en Londres, para analizar la situación en Medio Oriente y la posibilidad de reavivar el proceso de paz.
Ambos mandatarios consideraron medidas tras la ofensiva israelí en la Franja de Gaza, que terminó con un saldo de más de 1.400 muertos, entre ellos mujeres y niños, y cientos de heridos por los que Israel, según Abbas, debe ser juzgado por crímenes de guerra.
“Aquellos que cometieron estos crímenes tienen que ser juzgados, para que no vuelvan a repetirse”, subrayó el presidente palestino antes de su encuentro con Brown.
“Estamos extendiendo nuestra mano para lograr la paz con Israel. Pero lo que hicieron fue lamentablemente crímenes de guerra”, aseguró.
El jefe de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) también denunció los ataques con misiles de Hamas hacia Israel que, según este país, es lo que motivó su ofensiva.
Sin embargo, Abbas dijo que “las puertas están aún abiertas” para crear un gobierno de unidad con Hamas.
Mientras tanto, Hamas negó las acusaciones de funcionarios de la ONU acerca de que se quedó con paquetes de ayuda humanitaria destinados para la población civil de Gaza.
Miembros de ese grupo fueron acusados de apropiarse de 3.500 mantas y 400 parcelas de comidas de un galpón de Naciones Unidas en ese Territorio.
Paralelamente, un sondeo de opinión que se dio a conocer hoy en Israel señala que Hamas tiene más consenso que Al-Fatah entre los palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza.
De acuerdo al sondeo realizado por el Jerusalem Media Communication Center (JMCC), un centro palestino de estudios e investigaciones, en el caso de elecciones en Gaza y en Cisjordania, el 28,6% votaría por Hamas (contra el 19,3% en un sondeo realizado en abril), y el 27,9% lo haría por Al-Fatah (contra el 34% que afirmó que lo haría en abril).
Además, el 27,7% de los entrevistados dijo que confía más en Hamas que en Al-Fatah (26%) del presidente Abbas.
Al mismo tiempo, el 47,6% de los palestinos entrevistados cree que el conflicto bélico entre Hamas e Israel concluyó con la victoria del primero, mientras que para el 9,8% venció el segundo y para el 37,4% ninguno de los dos.
El estudio fue realizado sobre un grupo de 1.198 palestinos residentes en Cisjordania y la Franja de Gaza. (Télam)

Pakistán: al menos 12 muertos en atentado a mezquita

6 Feb
Jueves 5 de febrero de 2009 19:17
Ola de violencia

 

Pakistán: al menos 12 muertos en atentado a mezquita

 

   Al menos 12 personas  murieron y más de 25 resultaron heridas el jueves, en un aparente  atentado suicida en una mezquita chiita en Pakistán, último acto de la oleada de violencia sectaria que sufre el país, informó la  policía.

 

   Un anterior balance facilitado por un médico del hospital de  la ciudad de Dera Ghazi Jan (centro), donde se produjo el ataque,  señaló siete muertos por la explosión de una bomba.

 

   “Parece haber sido un ataque suicida porque no hay agujero  alguno en el suelo. Generalmente, si hubiera sido una bomba,  hubiera causado un agujero”, explicó a la AFP Shaukat Javed, el  más alto representante policial de la provincia.

 

   “Al menos doce personas murieron y más de 25 resultaron  heridas. La explosión ocurrió cuando un grupo de unos 50  musulmanes chiitas volvían a la mezquita tras visitar un lugar  cercano”, explicó.

 

   “La explosión se produjo a 15 metros de la mezquita. Es un  ataque terrorista dirigido a los chiitas para crear  desestabilización”, agregó Javed.

 

   La potente deflagración causó graves daños en la mezquita y en  otro lugar santo chiita cercano, agregó el oficial de la policía  local Mohammed Ahsan, que no especificó el nombre de este segundo  lugar.

 

   La explosión no fue, por el momento, reivindicada pero la  policía culpa a los extremistas sectarios que han llevado a cabo  atentados semejantes en otros lugares de Pakistán, un país  musulmán mayoritariamente sunita.

 

   Los chiitas guardan actualmente 40 días de duelo en  conmemoración de la muerte de una de sus principales figuras, el  Imán Hussein, que fue asesinado en Kerbala (actualmente una  ciudad de Irak) en el año 680 antes de Cristo.

 

   Los chiitas representan el 20% de los alrededor de 160  millones de habitantes de Pakistán. En este país, la coexistencia  de sunitas y chiitas ha sido tradicionalmente pacífica, pese a  que la violencia sectaria desde finales de los años ochenta se  haya cobrado 4.000 vidas.

 

   Hace dos días, una explosión en una mezquita sunita en Dera  Ismail Jan (norte) mató a una persona e hirió a otras 18.

 

   Más de 1.500 personas han muerto en los ataques y atentados  perpetrados en los últimos 19 meses por extremistas debido a la  decisión de Pakistán de apoyar a Estados Unidos en su guerra  contra el terror tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. (NA)

Armonía de las Confesiones Reformadas: Las Santas Escrituras

6 Feb

Armonía de las Confesiones Reformadas: Las Santas Escrituras

Posted: 05 Feb 2009 09:25 AM CST

 

Portada de la Confesión de Fe de Westminster

Portada de la Confesión de Fe de Westminster

La entrada de ayer de esta serie hablaba de la revelación de Dios en su aspecto más general. Hoy veremos que dicen las confesiones sobre la revelación especial de Dios: La Palabra.

Es interesante notar como los autores de las confesiones dedicaron mucho tiempo y tinta al tratar de este asunto. Esto se debe a que esta doctrina es base para todo el conocimiento que se nos presenta en la Palabra. Si tenemos un concepto de la Biblia menor al que debemos tener vamos a tener muchos problemas para aceptar las cosas que en ella son expuestas.

Leamos estas secciones de las confesiones.

 

 

Confesión Belga

Artículo 3

Confesamos, que esta Palabra de Dios no fue enviada ni producida por la voluntad de hombre alguno, sino que los santos hombres de Dios, siendo guiados por el Espíritu Santo, la hablaron, conforme dice el apóstol Pedro(1). Después, Dios, por un cuidado especial(2) que El lleva de nosotros y de nuestra salvación, mandó a sus siervos los profetas y apóstoles(3) consignar por escrito Su Palabra revelada; y El mismo escribió con Su dedo las dos tablas de la Ley(4). Por esta razón, a tales escritos los denominamos: santos y divinas Escrituras.

1. II Pe.1:21.

2. Sal.102:18.

3. Ex.17:14; 34:27.

4. Dt.5:22; Ex.31:18.

Artículo 4

Tenemos las Sagradas Escrituras en dos libros: el Antiguo y el Nuevo Testamento, y los llamamos libros Canónicos porque contra ellos no hay nada que objetar. A éstos se los enumera en la Iglesia de Dios del modo siguiente:

Libros del Antiguo Testamento:

Los cinco libros de Moisés, a saber Génesis, Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio; el libro de Josué, de los Jueces, y Rut; dos libros de Samuel; y dos libros de los Reyes, dos libros de las Crónicas, llamados Paralipómenos; el libro de Esdras, Nehemías, Ester, Job; los Salmos de David; tres libros de Salomón, a saber: Proverbios, Eclesiastés, y Cantar de los Cantares; los cuatro profetas mayores: Isaías, Jeremías (con sus lamentaciones), Ezequiel y Daniel; y los doce profetas menores, es decir: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, y Malaquías.

Y los del Nuevo Testamento, son: Los cuatro Evangelistas; Mateo, Marcos, Lucas, y Juan; los Hechos de los Apóstoles; las catorce cartas del Apóstol Pablo, o sea: a los Romanos, dos a los Corintios; a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses; dos a los Tesalonicenses, dos a Timoteo; a Tito, a Filemón, y a los Hebreos; las siete cartas de los otros apóstoles, a saber: la carta de Santiago, dos cartas de Pedro, tres de Juan, y la carta de Judas; y el Apocalipsis del apóstol Juan.

Artículo 5

Únicamente a estos libros aceptamos por sagrados y canónicos, para regular nuestra fe según ellos, para fundamentarla en ellos y con ellos confirmarla. Y creemos sin duda alguna todo lo que está comprendido en ellos; y eso, no tanto porque la Iglesia los acepta y los tiene por tales, sino sobre todo porque Espíritu Santo nos da testimonio en nuestros corazones, que son de Dios; y porque también tienen la prueba de ello en sí mismos; cuando advertimos que los ciegos mismos pueden palpar que las cosas que en ellos se han predicho, acontecen.

Artículo 7

Creemos, que esta Santa Escritura contiene de un modo completo la voluntad de Dios, y que todo lo que el hombre está obligado a creer para ser salvo se enseña suficientemente en ella(1). Pues, ya que toda forma de culto que Dios exige de nosotros se halla allí extensamente descrita, así no les es permitido a los hombres, aunque incluso sean Apóstoles, enseñar de otra manera que como ahora se nos enseña por la Sagrada Escritura; es más, ni aunque fuera un ángel del cielo, como dice el apóstol Pablo (Gál. 1:8). Porque, como está vedado añadir algo a la Palabra de Dios(2), o disminuir algo de ella (Dt. 4:2; 12:32; 30:6; Ap. 22:19). así de ahí se evidencia realmente, que su doctrina es perfectísima y completa en todas sus formas(3). Tampoco está permitido igualar los escritos de ningún hombre -a pesar de lo santos que hayan sido(4)- con las Divinas Escrituras, ni la costumbre(5) con la verdad de Dios (pues la verdad está sobre todas las cosas(6)), ni el gran número, antigüedad y sucesión de edades o de personas(7), ni los concilios, decretos o resoluciones(8); porque todos los hombres son de suyo mentirosos y más vanos que la misma vanidad(9).

Por tanto, rechazamos de todo corazón todo lo que no concuerda con esta regla infalible(10), según nos enseñaron los Apóstoles, diciendo: Probad los espíritus si son de Dios(11) (1 Jn 4:1).

Asimismo: Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa12 (2 Jn. 10).

1. Tim.3:16-17; I Pe.1:10-12.

2. Prov.30:6; Gál.3:15; Ap.22:18-19; I Tim.1:3; Gál.1:8,11; I Cor.15:2; Hch.26:22; Rom.15:4; Hch.18;28; Dt.12:32.

3. I Pe.4:1-11; Lc.11:13; Hch.20:27; Jn.4:25; 15:15.

4. I Tim.1:13.

5. Col.2:8; Hch.4:19.

6. Jn.3:13-31.

7. I Jn.2:19; Hbr.8:9; II Pe.2:17-19.

8. Mt.15:3; Mc.7:7; Is.1:12.

9. Sal.62:9.

10. II Tim.2:14; Mt.17:5; Is.8:20; I Cor.2:4; 3:11; Sal.12:6; Dt.4:5-6; Ef.4:5.

11. I Jn.4:1.

12. II Jn.10.


Catecismo de Heidelberg

P. 19.¿De dónde sabes todo esto?

Respuesta: Del Santo Evangelio, del cual Dios reveló primeramente en el paraíso (a), y después lo anunció por los santos patriarcas (b) y profetas (c), y lo hizo representar por los sacrificios y las demás ceremonias de la Ley (d): y al fin lo cumplió por su Hijo unigénito (e).

a. Gén 3:15.-

b. Gén 22:18; Gén. 12:3; Gén 49:10.-

c. Isaías 53; Isaías 42:1-4; Isaías 43:25; Isaías;Isaías 49:5-6, 22-23, Jer. 23:5, 6, 31-33, Jer. 32:39-41; Miq. 1:18-20; Hechos 3:22-24; Rom. 1:2, Hebr. 1:1.-

d. Hebr. 10:1, 8; Col. 2:7; Juan 5:46.-

e. Rom. 10:14; Gál. 3:24; Col. 2:17.

P. 22. ¿Qué es lo que debe creer el Cristiano?

Respuesta: Todo lo que se nos ha prometido en el Santo Evangelio (a), resumidamente contenido en el Símbolo Apostólico, en cuyos artículos se expresa la fe universal e infalible de todos los cristianos.

a. Juan 20:31; Mateo 28:19; Marc. 1:15.

P.98. ¿No se podrían tolerar las imágenes en las iglesias, como si fuesen libros para enseñar a los ignorantes?

Respuesta: No, porque nosotros no debemos ser más sabios que Dios, que no quiere instruir a su pueblo por imágenes mudas (a), sino por la predicación viva de su Palabra (b).

a. Jer. 10:8; Hab. 2:18, 19.

b. Rom. 10:14, 15, 17; 2 Pedro 1:19; 2 Tim. 3:16, 17.


Segunda Confesión Helvética

Artículo 1 – La Sagrada Escritura Es La Verdadera Palabra De Dios

Creemos y confesamos que los libros canónicos de los santos profetas y apóstoles en ambos Testamentos son la verdadera Palabra de Dios que poseen fuerza y fundamento suficientes sin necesidad de ser confirmados por los hombres. Pues Dios mismo ha hablado a los  padres, profetas y apóstoles  y  prosigue hablándonos a nosotros por las Sagradas Escrituras.

Toda la Iglesia de Cristo dispone, pues, de una completa exposición de lo que corresponde a una pura enseñanza de la fe salvadora y de la vida agradable a Dios. Por eso prohíbe Dios claramente que se añada o quite nada a lo que está escrito.

En esto se basa nuestra opinión de que en esas Escrituras se nos ofrecen la verdadera sabiduría y la piedad, el perfeccionamiento y cómo dirigir las iglesias, la enseñanza en todos los deberes de la piedad, y también la demostración de las doctrinas y la refutación de todos los errores y de igual modo todas las amonestaciones necesarias. Ya lo señala la palabra apostólica, que dice: «Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, etc.» (2 Timoteo 3: 16). También dice el Apóstol a Timoteo: «Esto te escribo… para que sepas cómo conviene comportarse en la casa de Dios» (1 Tim. 3:15). La Biblia es la Palabra de Dios. E igualmente escribe el mismo apóstol a los Tesalonicenses: «… cuando recibisteis la palabra de Dios, que os predicamos, recibisteis no palabra de hombres, sino verdaderamente la palabra de Dios, etc.» (1 Tes. 2:13). El Señor mismo ha dicho en el Evangelio (Mat. 10:20; Luc. 10:16; Juan 13: 20): «Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre hablará en vosotros. Por eso, el que os oiga, me oye a mí, y el que os deseche, me desecha a mí.»

Por consiguiente, si hoy en día es anunciada dicha Palabra de Dios en la iglesia por predicadores debidamente autorizados,  creemos  que  la  Palabra de Dios misma es anunciada y escuchada por los creyentes; pero igualmente creemos que no debe inventarse ninguna otra palabra de Dios o esperar que vaya venir  del  cielo. Por  otra  parte, hemos  de poner la atención en la Palabra de Dios misma más que en el predicador; porque incluso si se tratase de un hombre mal vado y pecador, la Palabra de Dios permanece igualmente verdadera y buena.

Consideramos que tampoco ha de pensarse que la predicación pronunciada sea de escasa utilidad por el hecho de que la enseñanza de la verdadera religión depende de la iluminación del Espíritu Santo. Y es que está escrito (Jer. 31:34): «Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano: Conoce al Señor: porque todos me conocerán.» Y (1 Cor. 3:7) «Así que ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios que da el crecimiento.»

La iluminación interior no hace innecesaria la predicación humana. Aunque, en verdad (Juan 6:44), nadie viene a Cristo si el Padre no le lleva y sin que sea iluminado interiormente por el Espíritu Santo, sabemos, sin embargo, que la voluntad de Dios es que su palabra sea predicada públicamente en todas partes. Indudablemente, Dios podría haber enseñado a Cornelio (según Hechos de los Apóstoles) sin valerse del servicio del santo Pedro, sino mediante el Espíritu Santo o mediante un ángel. No obstante, Dios indicó a Cornelio que mandase buscar a Pedro, del cual el ángel dice: «El te dirá lo que tienes que hacer» (Hech. 10:6).

Y es que el mismo que ilumina a los hombres interiormente con el don del Espíritu Santo ordenó a sus discípulos: «Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura»  (Marc.  16:15 y Hech. 16:10). Por eso el apóstol Pablo, estando en Filipos, predicó el evangelio «externamente» a Lidia, la comerciante en púrpura; «… Pero el Señor le abrió el corazón»  (Hech. 16:14). E igualmente hallamos que Pablo, según Rom. 10: 13-17, luego de desarrollar inteligentemente sus ideas, llega a esta conclusión:«Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios.» Concedemos, claro está, que Dios puede iluminar a hombres también sin la predicación «externa»; puede iluminar a los que quiera y cuando él quiera. Esto se debe a su omnipotencia. Pero nosotros nos referimos al modo usual en que los hombres deben ser enseñados, al modo que Dios nos ha transmitido con mandamientos y ejemplos.

Por consiguiente, condenamos todas las falsas doctrinas de Artemón, los maniqueos, los valentínianos y las de Cerdon y los arcionitas, quienes han negado que las Sagradas Escrituras sean obra del Espíritu Santo o no han reconocido parte de ellas o se han permitido escribir en ellas intercalaciones y realizar mutilaciones.

Artículo 2 – La Interpretación De Las  Sagradas Escrituras, Los Padres De La Iglesia, Los Concilios Y Las Tradiciones

El apóstol Pedro ha declarado que la interpretación de las Sagradas Escrituras no puede quedar al arbitrio de cada cual (2 Pedro, 1:20). Por eso no aceptamos todas las interpretaciones. Tampoco reconocemos sin más ni más como fidedigna y original interpretación de las Escrituras lo que enseña la Iglesia Romana, es decir lo que los defensores de la misma intentan imponer a todos. Por el contrario, reconocemos solamente como interpretación ortodoxa y original de las Escrituras lo que de ellas mismas es dable sacar examinando a fondo el sentido del lenguaje en que fueron escritas, teniendo también en cuenta el contexto y, finalmente, comparando los pasajes semejantes y diversos, especialmente los pasajes más claros. Solamente de esta manera actuaremos de acuerdo con las reglas de la fe y del amor  y. sobre todo, ello será contribuir a la gloria de Dios y a la salvación de los hombres.

Por estas razones no desechamos las interpretaciones de los santos Padres de la  Iglesia griegos y  latinos, ni tampoco  censuramos sus discusiones y escritos sobre cosas sagradas…, siempre, claro es, si concuerdan con las Sagradas Escrituras. Sin embargo, con toda modestia desaprobamos dichas interpretaciones si resulta que son extrañas a las Escrituras o incluso las contradicen. Consideramos no ser injustos con ellos, toda vez que ellos mismos unánimemente no aspiraban a que sus propios escritos tuviesen el mismo valor que los canónicos, es decir, los bíblicos.  Los Padres de la  Iglesia exigían se examinase su interpretación para ver si estaba de acuerdo con las Escrituras o disentía de ellas y hasta exigían se aceptase lo concordante y se desaprobase lo disconforme con las Escrituras.

Situamos en la misma línea de los Padres de la Iglesia las explicaciones y reglas de los Concilios.

De este modo no nos dejamos acorralar en cuestiones discutibles de la religión y de la fe ni por la opinión de los Padres de la Iglesia o las conclusiones conciliares y mucho menos por las costumbres ya aceptadas y por los muchos que las sustentan, ni tampoco por la convicción de que todo ello posea ya validez. En cuestiones de fe reconocemos a Dios como el único juez, el cual mediante las Sagradas Escrituras anuncia, tanto distinguiendo entre lo verdadero y lo falso como entre lo aceptable o inaceptable. O sea, que ya nos conformamos con el juicio de hombres llenos del Espíritu, juicios basados solamente en la Palabra de Dios. Por lo menos Jeremías y otros profetas criticaron durante las asambleas de los sacerdotes y advirtieron expresamente que no oigamos a los «padres» ni sigamos la senda de aquella gente que caminaba conforme a los hallazgos propios por ellos encontrados, apartándose de la Ley de Dios.

Igualmente renunciamos a las tradiciones humanas. Bien pueden ostentar títulos llamativos como si éstos fueran de origen divino o apostólico. Para ello invocan que mediante la tradición oral de los apóstoles y la tradición escrita de varones apostólicos han sido legadas a la Iglesia de un obispo a otro. Pero si se comparan dichas tradiciones con las Escrituras se advierte que no están de acuerdo con ellas, y en esta contradicción se demuestra que no son apostólicas, ni mucho menos. Así como los apóstoles no han enseñado nada contradictorio, tampoco los Padres apostólicos han manifestado nada contradictorio a los apóstoles mismos. Supondría realmente una blasfemia el afirmar que .los apóstoles, al hablar, contradijesen a sus propios escritos. Pablo manifiesta claramente que ha enseñado lo mismo en  todas las iglesias (1 Cor. 4:17). Y repite: «No os escribimos otras cosas de las que leéis o también conocéis» (2 Cor. 1:13). En otras ocasiones afirma que él y sus discípulos, o sea, varones apostólicos siempre han seguido el mismo camino y que igualmente todo lo realizan con el mismo espíritu (2 Cor. 12:18). Los judíos poseían también la tradición de los «Antiguos»; pero el Señor se opuso duramente a ella, demostrando que su  observancia era obstáculo a la Ley de Dios, a la cual dicha tradición no da la gloria que a Dios corresponde (Mat 15-3  y 6; Marc. 7:7).

 

Cánones de Dort

Capítulo I – Artículo III

A fin de que los hombres sean traídos a la fe, Dios, en su misericordia, envía mensajeros de esta buena nueva a quienes le place y cuando Él quiere; y por el ministerio de aquellos son llamados los hombres a conversión y a la fe en Cristo crucificado. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quién no han oído? ¿Y Cómo predicarán si no fueren enviados? (Rom. 10:14,15).

Capítulo I – Artículo V

Existe además la promesa del Evangelio de que todo aquel que crea en el Cristo crucificado no se pierda, sino que tenga vida eterna; promesa que, sin distinción, debe ser anunciada y proclamada con mandato de conversión y de fe a todos los pueblos y personas a los que Dios, según Su beneplácito, envía Su Evangelio.

Capítulos III y IV – Artículo VIII

Pero cuantos son llamados por el Evangelio, son llamados con toda seriedad. Pues Dios muestra formal y verdaderamente en Su Palabra lo que le es agradable a Él, a saber: que los llamados acudan a Él. Promete también de veras a todos los que vayan a Él y crean, la paz del alma y la vida eterna.

Capítulos III y IV – Artículo XVII

Pero así como esa acción todopoderosa de Dios por la que Él origina y mantiene esta nuestra vida natural, tampoco excluye sino que requiere el uso de medios por los que Dios, según Su sabiduría infinita y Su bondad, quiso ejercer Su poder, así ocurre también que la mencionada acción sobrenatural de Dios por la que Él nos regenera, en modo alguno excluye ni rechaza el uso del Evangelio al que Dios, en Su sabiduría, ordenó para simiente del nuevo nacimiento y para alimento del alma. Por esto, pues, así como los Apóstoles y los Pastores que les sucedieron instruyeron saludablemente al pueblo en esta gracia de Dios (para honor del Señor, y pata humillación de toda soberbia del hombre), y no descuidaron entretanto el mantenerlos en el ejercicio de la Palabra, de los sacramentos y de la disciplina eclesial por medio de santas amonestaciones del Evangelio; del mismo modo debe también ahora estar lejos de ocurrir que quienes enseñan a otros en la congregación, o quienes son enseñados, se atrevan a tentar a Dios haciendo distingos en aquellas cosas que Él, según Su beneplácito, ha querido que permaneciesen conjuntamente unidas. Porque por las amonestaciones se pone en conocimiento de la gracia; y cuanto más solícitamente desempeñamos nuestro cargo, tanto más gloriosamente se muestra también el beneficio de Dios, que obra en nosotros, y Su obra prosigue entonces de la mejor manera. Sólo a este Dios corresponde, tanto en razón de los medios como por los frutos y la virtud salvadora de los mismos, toda gloria en la eternidad. Amén.

Capítulo V – Artículo XIV

Como agradó a Dios comenzar en nosotros esta obra suya de la gracia por la predicación del Evangelio, así la guarda, prosigue y consuma Él por el oír, leer y reflexionar de aquél, así como por amonestaciones, amenazas, promesas y el uso de los sacramentos.

 

Confesión de Fe de Westminster

De Las Santas Escrituras

II. Bajo el nombre de “Santas Escrituras” o la Palabra de Dios escrita, se encuentran todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, y los cuales son:

ANTIGUO TESTAMENTO

1.       Génesis

2.       Éxodo

3.       Levítico

4.       Números

5.       Deuteronomio

6.       Josué

7.       Jueces

8.       Ruth

9.       1a de Samuel

10.   2a de Samuel

11.   1a de Reyes

12.   2a de Reyes

13.   1a de Crónicas

14.   2a de Crónicas

15.   Esdras

16.   Nehemías

17.   Ester

18.   Job

19.   Salmos

20.   Proverbios

21.   Eclesiastés

22.   El Cantar de los Cantares

23.   Isaías

24.   Jeremías

25.   Lamentaciones de Jeremías

26.   Ezequiel

27.   Daniel

28.   Oseas

29.   Joel

30.   Amós

31.   Abdías

32.   Jonás

33.   Miqueas

34.   Nahúm

35.   Habacuc

36.   Sofonías

37.   Hageo

38.   Zacarías

39.   Malaquías

NUEVO TESTAMENTO

1.       Evangelio según San Mateo

2.       Evangelio según San Marcos

3.       Evangelio según San Lucas

4.       Evangelio según San Juan

5.       Hechos de los Apóstoles

6.       A los Romanos

7.       1a a los Corintios

8.       2a los Corintios

9.       A los Gálatas

10.   A los Efesios

11.   A los Filipenses

12.   A los Colosenses

13.   1a a los Tesalonicenses

14.   2a a los Tesalonicenses

15.   1a a Timoteo

16.   2a Timoteo

17.   A Tito

18.   A Filemón

19.   A los Hebreos

20.   Epístola de Santiago

21.   Epístola 1a de San Pedro

22.   Epístola 2a de San Pedro

23.   Epístola 1a de San Juan

24.   Epístola 2a de San Juan

25.   Epístola 3a de San Juan

26.   Epístola de San Judas

27.   Apocalipsis

Todos estos fueron dados por inspiración de Dios para que sean la regla de fe y de conducta. (1)

1. Lucas 16:29,31; Efesios 2:20; Apocalipsis 22:18,19; 2 Timoteo 3:16.

IV. La autoridad de las Santas Escrituras, por la que ellas deben ser creídas y obedecidas, no depende del testimonio de ningún hombre o iglesia, sino exclusivamente del testimonio de Dios (quien en si mismo es la verdad), el autor de ellas; y deben ser creídas, porque son la Palabra de Dios. (1).

1. 2 Pedro 1:19,21; 2 Timoteo 3:16; 1 Juan 5:9; 1 Tesal. 2:13.

V. El testimonio de la Iglesia puede movernos e inducirnos a tener para las Santas Escrituras una estimación alta y reverencial; (1) a la vez que el carácter celestial del contenido de la Biblia, la eficacia de su doctrina, la majestad de su estilo, la armonía de todas sus partes, el fin que se propone alcanzar en todo el (que es el de dar toda gloria a Dios), el claro descubrimiento que hace del único modo por el cual puede alcanzar la salvación el hombre y las muchas otras incomparables excelencias y su entera perfección son todos argumentos por los cuales la Biblia demuestra abundantemente que es la Palabra de Dios. Sin embargo, nuestra persuasión y completa seguridad de que su verdad es infalible y su autoridad divina proviene de la obra del Espíritu Santo, quien da testimonio a nuestro corazón con la palabra divina y por medio de ella. (2)

1. 1 Timoteo 3:15.

2. 1 Juan 2:20,27; Juan 16:13,14; 1 Corintios 2:10,11; Isaías 59:21.

VI. El consejo completo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvación, fe y vida del hombre, está expresamente expuesto en las Escrituras, o se puede deducir de ellas por buena y necesaria consecuencia, y, a esta revelación de su voluntad, nada ha de añadirse, ni por nuevas relaciones del Espíritu, ni por las tradiciones de los hombres. (1) Sin embargo, confesamos que la iluminación interna del Espíritu de Dios es necesaria para que se entiendan de una manera salvadora las cosas reveladas en la Palabra, (2) y que hay algunas circunstancias tocantes a la adoración de Dios y al gobierno de la iglesia, comunes a las acciones y sociedades humanas, que deben arreglarse conforme a la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana, pero guardando siempre las reglas generales de la Palabra que han de observarse siempre. (3)

1. 2 Timoteo 3:15-17; Gálatas 1:8,9; 2 Tes. 2:2.

2. Juan 6:45; 1 Corintios 2:9-12.

3. 1 Corintios 11:13,14, y 14:26,40.

VII. Las cosas contenidas en las Escrituras, no todas son igualmente claras ni se entienden con la misma facilidad por todos; (1) sin embargo, las cosas que necesariamente deben saberse, creerse y guardarse para conseguir la salvación, se proponen y declaran en uno u otro lugar de las Escrituras, de tal manera que no solo los eruditos, sino aún los que no lo son, pueden adquirir un conocimiento suficiente de tales cosas por el debido uso de los medios ordinarios. (2)

1. 2 Pedro 3:16.

2. Salmo 119:105,130.

VIII. El Antiguo Testamento se escribió en hebreo, (que era el idioma común del pueblo de Dios antiguamente), y el Nuevo Testamento en griego, (que en el tiempo en que fue escrito era el idioma más conocido entre las naciones). En aquellas lenguas fueron inspirados directamente por Dios, y guardados puros en todos los siglos por su cuidado y providencia especiales, (1) y por eso son auténticos. Por esta razón debe apelarse finalmente a los originales en esos idiomas en toda controversia. (2) Como estos idiomas originales no se conocen por todo el pueblo de Dios, el cual tiene el derecho de poseer las Escrituras y gran interés de ellas, a las que según el mandamiento debe leer y escudriñar en el temor de Dios, (3) por lo tanto la Biblia debe ser traducida a la lengua vulgar de toda nación a donde sea llevada, (4) para que morando abundantemente la Palabra de Dios en todos, puedan adorar a Dios de una manera aceptable (5) y para que por la paciencia y consolación de las Escrituras, tengan esperanza. (6)

1. Mateo 5:18.

2. Isaías 8:20; Hechos 15:15.

3. Juan 5:39,46.

4. 1 Corintios 14:6,9,11,12,24,27,28.

5. Colosenses 3:16.

6. Romanos 15:4.

IX. La regla infalible para interpretar la Biblia, es la Biblia misma, y por tanto, cuando hay dificultad respecto al sentido verdadero y pleno de un pasaje cualquiera (cuyo significado no es múltiple, sino uno solo), éste se debe buscar y establecer por otros pasajes que hablen con más claridad del asunto. (1)

1. Hechos 15:15,16; 2 Pedro 1:20,21.

X. El Juez Supremo por el cual deben decidirse todas las controversias religiosas, todos los decretos de los concilios, las opiniones de los hombres antiguos, las doctrinas de hombres y de espíritus privados, y en cuya sentencia debemos descansar, no es ningún otro más que el Espíritu Santo que habla en las Escrituras. (1)

1. Mateo 22:29,31; Efesios 2:20 con Hechos 28:25.


Catecismo Menor de Westminster

P. 2. ¿Qué regla ha dado Dios para enseñarnos cómo hemos de glorificarle y gozar de él?

R. La palabra de Dios que se contiene en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, es la única regla que ha dado Dios para enseñarnos cómo hemos de glorificarle y gozar de él.

Lucas 24:27‐44; 2 Pedro 3:2, 15,16; 2 Timoteo 3:16.17; Lucas 16:31; Gálatas 1:8‐9; Juan 15:11.

P. 3. ¿Qué es lo que principalmente enseñan las Escrituras?

R. Lo que principalmente enseñan las Escrituras es lo que el hombre ha de creer respecto a Dios y los deberes que Dios impone al hombre.

Juan 5:39; 20:31; 1 Juan 1:3‐4; Romanos 15:4; 1 Corintios 10:11.

 

Catecismo Mayor de Westminster

P. 3. ¿Qué es la palabra de Dios?

R. Las Santas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son la palabra de Dios, (1) la única regla de fe y obediencia.

1) II Tim. 3.16; II Ped. 1:19‐21; f) Is. 8:20, Luc. 16:29, 31; Gal. 1:8, 9. Véase II Tim. 3: 15‐17.

P. 4. ¿Cómo sabemos que las Escrituras son la palabra de Dios?

R. Las Escrituras manifiestan en sí mismas que son la palabra de Dios por su majestad (1) y pureza, (2) por el consentimiento de todas sus partes, (3) y por el fin que se proponen en el todo, cual es dar toda gloria a Dios; (4) por su luz y poder para convencer a los pecadores, para consolar y edificar a los creyentes para la salvación; (5) pero el Espíritu de Dios dando testimonio con las Escrituras y por medio de ellas al corazón del hombre, es el único que puede persuadir plenamente de que son la verdadera palabra de Dios. (6)

1. Is. 66:1. Véase Amos 9: 2, 3, 4; Sal. 76.

2. Sal. 12:6; 119; 140;

3. Hch. 10:43; 26:22.

4.  Rom. 3: 19, 27;

5. Hch. 18:28; Sant. 1:18; Sal. 19:7‐9;

6. Juan 16:13,14; I Juan 2:20, 27.

P. 5. ¿Qué es lo que principalmente enseñan las Escrituras?

R. Lo que principalmente enseñan las Escrituras es lo que el hombre ha de creer respecto a Dios y los deberes que Dios impone al hombre. (1)

1.  Juan 20:31; II Tim. 1:13; Sal. 119:105.  

Obama: “La economía está cada día más enferma”

6 Feb

Jueves 5 de febrero de 2009 15:43
Estados Unidos

 

Obama: “La economía está cada día más enferma”

   El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, estimó el jueves que la economía estadounidense está cada día “más enferma”, presumiblemente buscando mantener presión sobre el Congreso y sobre sus adversarios republicanos por una rápida aprobación de su gigantesco plan de reactivación.

 

   Obama siguió tomando como testigo a la opinión pública al publicar en la prensa un artículo en el que denunció vigorosamente el fracaso de las políticas llevadas a cabo por los republicanos y apelando a la legitimidad que le confiere su  victoria electoral de noviembre.

 

   “Nuestra economía está cada día más enferma y debemos administrar ya el remedio para que los estadounidenses tengan trabajo, para que nuestra economía se reactive y que impulse un crecimiento duradero”, dijo Obama en un llamamiento publicado en el Washington Post, en momentos en que algunos de sus colegas demócratas y los republicanos se oponen en el Congreso a un plan de reactivación.

 

   “A nadie se le escapa hoy que la crisis económica que hemos heredado es la más profunda y la más terrible que hemos conocido desde la Gran Depresión”, expresó.

 

   “Si no se hace nada, esta recesión puede durar varios años. Nuestra economía perderá cinco millones de empleos adicionales y el desempleo se acercará al 10%. Nuestro país se sumergirá más profundamente en una crisis que en un momento dado corremos el riesgo de no poder reabsorberla”, prosiguió el presidente estadounidense.

 

   Obama quiere aprobar en la semana próxima un plan de más de 900.000 millones de dólares en inversiones en obras públicas y en disposiciones sociales, que crearía, según él, más de tres millones de empleos en dos años. (NA)

El Zoo presentó en sociedad cuatro recién nacidos

6 Feb

El Zoo presentó en sociedad cuatro recién nacidos

20:10

Se trata de un lemur de cola anillada, una vicuña sudamericana, un lobo marino y un burrito. 

BEBE. La mamá lemur con su hijo recién nacido.

Cuatro crías nacidas en el zoológico de Palermo, entre octubre y enero, fueron presentados hoy en sociedad. Se trata de un Lemur, un lobo marino, una vicuña y un burro. Los cuatro se encuentran en perfecto estado de salud junto a sus padres y esta mañana recibieron la visita de los chicos que integran la colonia de vacaciones del Zoo de Buenos Aires. 

BEBE I. La pequeña vicuña recién nacida, alimentándose.

La estrella del día fue el Lemúr bebé, de quien aún no se sabe si es macho o hembra, dado que pasa la mayor parte del tiempo abrazado a la espalda de su mamá hasta completar el destete. Ambos, junto al papá y a otra pareja integran la comunidad que habita la isla especialmente diseñada para su especie en el medio del parque. El pequeño fue concebido en forma natural y pesó 80 gramos al nacer. Se los denominan Lemures de cola anillada, son originarios de Madagascar y viven en el zoo hace cinco años. 

La llegada de la vicuña bebé macho, que nació el 11 de enero tras once meses de gestación, fue especialmente festejada por los biólogos y veterinarios del zoo por tratarse de un animal autóctono, que además integra a los camélidos sudamericanos, una especie en peligro de extinción. El pequeño se suma a los 15 que ya habitan el parque. 

Días antes, un nuevo integrante se sumó a la granja del zoo. La pareja de burros, Felipe y Carolina, tuvieron el 7 de enero a una hembrita. Se trata del primer bebé de la pareja y el segundo nacimiento de su especie en el zoo. 

En tanto, la comunidad que integran 23 lobos marinos del Acuario se agrandó el 18 de enero con la llegada de un bebé de un pelo que pesó 16 kilos. Se trata del segundo hijo de Sharon y Lucas, también nacidos en el zoo porteño, de 15 y 20 años. Luego de casi un año de gestación, la cría es amantada durante otro año entero y permanece junto a su madre en el área de cuidados veterinarios. Después se integrarán a la bahía del Acuario con el resto de sus compañeros. 

Durante todo el verano, los chicos que visiten el Zoo podrán elegir los nombres de estos nuevos bebés y en marzo se conocerán los seleccionados por sorteo.