La útima actuación en directo de los Beatles, cumple 40 años con un homenaje fallido

31 Ene

31/1/2009 FRUSTRADA CONMEMORACIÓN DE UNA FECHA HISTÓRICA|DESCONCIERTO EN LA AZOTEA

La útima actuación en directo de los Beatles, cumple 40 años con un homenaje fallido

  1. Fue por sorpresa y a mediodía en el tejado de las oficinas de Apple Corps. en Londres,

Último concierto de los Beatles, hace 40 años. YOUTUBE

Últimas notas Los Beatles, técnicos de sonido y algunos fans, en el concierto del 30 de enero de 1969. Foto: ARCHIVO
NACHO PARA
MADRID

Los Bootleg Beatles son una banda londinense que han ofrecido más de 4.000 conciertos en todo el mundo. Imitan a los Beatles, claro está, lo hacen bien y viven de ello. Ayer, tenían la cita más especial de su carrera. Querían emular a sus ídolos tocando en la azotea de Apple Corps., en el número 3 de Savile Road de Londres, a las 12 de la mañana, el mismo lugar y la misma hora donde los Beatles dieron su último concierto, hace 40 años. La gente se había movilizado, iba a ser una fiesta, pero no ha sido posible. El estado del edificio desaconsejó subir allí a rocanrolear.
El 30 de enero de 1969, aquella fría mañana, fue la policía la que interrumpió el concierto, pero el grupo ya había tocado durante 42 minutos que pasarían a la historia. “Acabad con ese ruido”, fue la orden que recibió el sargento Ken Wharfe. Y el ruido acabó: John, Paul, George y Ringo no volverían a subirse juntos a un escenario. Todo muy británico: la banda que tanto había hecho por el reino era mandada callar porque molestaba a algunos comerciantes del barrio.
Aquella mañana, los Beatles –respaldados por el teclista Billy Preston– tocaron varias veces Get back, Don’t let me down, I’ve got a Feeling, One after 909 yDig a pony. Estaban a gusto y no querían parar.
“Aquello sonaba bien. Hubiéramos tocado todo el día”, dijo Harrison en una ocasión. “Me decepcionó la policía. Pensé que me arrancarían de la batería y me arrastrarían por el suelo. Pensé que ése sería un buen final para Let it be.
Pero no, simplemente desconectaron el equipo”, es el recuerdo que le queda a Ringo. Un buen final, eso es lo que andaban buscando. Pensaron en un concierto en el Sahara, o en una isla, o en un barco, o en un anfiteatro griego o en el Roundhouse de Londres. Finalmente optaron por una idea atrevida pero sencilla: se subieron al tejado y solventaron la papeleta con un entusiasmo impropio de su creciente desunión.
El concierto más legendario de los Beatles, filmado con muchas cámaras y mostrado solo en parte en el filme Let it be (1970), nunca ha sido publicado oficialmente en ningún formato audiovisual. Hubiera sido este un momento idóneo para reparar esa laguna en la historia del rock, pero un DVD de Let it be con abundante material extra se resiste a ver la luz.

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En aquel concierto solo habló Lennon, “Tenemos un recado de Martin Luther”, dijo al final de Get back. “Las manos están muy heladas para tocar”, resopló tras Dig a pony. “Quiero dar las gracias por mí y por el grupo, y espero que hayamos pasado la prueba”, ironizó al final del show. Para entonces, se habían arremolinado decenas de fans en la calle, y muchos se encaramaban a los tejados cercanos para asistir a la despedida de los Beatles. Nadie lo sabía, pero dos días después del estreno de la película, McCartney anunciaba su querella contra los otros tres. El sueño había terminado. Hoy, el tejado de Savile Road es demasiado frágil.

A 40 años del último concierto de Los Beatles

Hace cuarenta años, la rutina de los sastres y oficinistas de la céntrica calle Saville Row de Londres se hizo añicos por un inesperado estruendo: eran los Beatles tocando sobre una azotea en el que sería su último concierto.

La legendaria actuación, que los seguidores del cuarteto musical más famoso de la historia rememoraron en la capital británica, se produjo el 30 de enero de 1969, día que cayó en un jueves gélido y gris característico del invierno londinense.

De manera casi improvisada, los “cuatro fabulosos de Liverpool” subieron al tejado de la sede de su sello discográfico, Apple Records, ubicada en el número 3 de Saville Row, la conocida calle en la que los sastres tenían -y algunos aún conservan- sus talleres.

Ni los costureros, boquiabiertos en sus ventanas, ni los viandantes, paralizados en plena calle, salían de su incredulidad: ¿La banda más popular de la época actuando en directo y gratis?

Pero sí, eran ellos: John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr con sus melenas al viento, embutidos en sus gruesos abrigos y entregados, como siempre, a sus instrumentos musicales.

La idea de tocar en el tejado, que hizo enloquecer a medio Londres, surgió como parte del proyecto de grabación del disco “Let It Be” (1970), en el que la banda quería filmar el proceso creativo para elaborar un documental y culminar con una actuación en vivo.

Tras varios proyectos infructuosos, los Beatles, que llevaban años sin salir de gira y se hallaban inmersos en agrias disputas personales, acordaron tocar en el tejado de Apple Records.

El citado jueves, pues, al mediodía, hora a la que solían actuar cuando hicieron sus pinitos en el club “The Cavern” de Liverpool, Lennon, McCartney, Harrison y Starr se presentaron en la terraza, acompañados del teclista Billy Preston y de los cámaras de rodaje.

Los Beatles tocaron cinco canciones: “Get Back” (tres veces), “Dont Let Me Down (dos veces)”, I’ve Got A Feeling (dos veces)”, “One After 909” y “Dig A Pony”.

Asimismo, el cuarteto interpretó una breve versión del himno nacional británico, el “God Save The Queen”, y un corto ensayo de “I Want You (She’s So Heavy)”.

Fueron 42 minutos de puro rock interrumpidos por agentes de Scotland Yard, que accedieron a la azotea y ordenaron detener el concierto, mientras el caos se apoderaba de Saville Row.

“Si me decepcionó la policía con algo, fue el que no nos arrestara. Hubiera sido genial terminar el concierto en la azotea con un titular ‘Beatles acaban concierto en la cárcel”, bromearía más tarde Ringo Starr.

De hecho, el espectáculo podría haber durado más de no ser por las quejas de un comerciante de lana del inmueble adyacente, que tildó la sesión de “vergüenza absoluta” y exigió el fin de “este maldito ruido”.

La efeméride del histórico concierto no pasó hoy desapercibida en Londres, donde decenas de admiradores de la banda, entre ellos miembros del Club Británico de Fans de los Beatles, se congregaron ante el número 3 de Saville Row para poder visitar la terraza.

Admiradores y turistas se hicieron fotos ante la puerta de la antigua sede de Apple Records, un elegante edificio de ladrillo visto, donde también se encontraba el londinense Mark Smith, de 47 años, quien vio con sus propios ojos el “concierto de la azotea”.

“Yo -relató a EFE un nostálgico Smith- estaba aquí con mi padre y mi madre. Tenía siete años. Estábamos de compras, escuchamos música y nos acercamos (a Saville Row), que estaba totalmente abarrotada de gente, cámaras de televisión y muchas chicas gritando”.

“Es un gran recuerdo”, agregó Mark Smith, que, con la ilusión de aquel niño de siete años, soñaba hoy con acceder a la terraza que pisaron sus “ídolos”.

Los Bootleg Beatles, un conjunto imitador del legendario cuarteto, tenía previsto revivir el histórico concierto en la azotea, pero cancelaron sus planes después de que las autoridades municipales les denegaran el permiso por motivos de seguridad.

“Es molesto que los burócratas municipales hayan irrumpido para arruinar un evento que celebra un hito en la historia del pop británico”, dijo Raj Patel, representante de los Bootleg Beatles.

Muchas imágenes del “concierto de la azotea” se inmortalizaron en la película “Let It Be”, que se estrenó el 13 de mayo de 1970 y acabó ganando un Oscar de Hollywood, aunque la separación de los Beatles era ya una realidad.

Para el recuerdo quedaba la célebre e irónica frase con la que John Lennon se había despedido aquel frío 30 de enero de 1969 en la terraza del número 3 de Saville Row: “Me gustaría decir ‘gracias’ en nombre del grupo y espero que hayamos superado la audición”.EC

klm

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