Se espera que Obama firme hoy el cierre definitivo de Guantánamo

22 Ene

Se espera que Obama firme hoy el cierre definitivo de Guantánamo

10:52

El flamante presidente de EE.UU. ordenaría el desmantelamiento de la cuestionada prisión en el plazo de un año. También prohibiría los métodos de tortura. Una de sus primeras medidas fue suspender los juicios en ese centro de detención.

Gran expectativa sobrevuela hoy en torno a la esperada decisión del flamante presidente estadounidense, Barack Obama, de ordenar el cierre de la cárcel instalada en la base naval de Guantánamo (Cuba) en el plazo de un año. 

En su segundo día de trabajo, Obama tiene previsto firmar otras dos órdenes que prohibirían el uso de la tortura y abrirían una revisión de los procesos de detención. 

El borrador del proyecto de orden presidencial para el desmantelamiento de la prisión dice que se trata de un paso que va “en el interés de la seguridad nacional de Estados Unidos, además del interés de la justicia”. El documento prevé además una revisión del estatus de todos los detenidos y una inmediata búsqueda de lugares alternativos para alojarlos o países dispuestos a recibirlos, en el caso de ser excarcelados. 

La cárcel fue montada por el gobierno de Bush para alojar a los sospechosos de pertenecer a organizaciones terroristas, pero el centro fue rápidamente objeto de acusaciones por las abusivas tácticas de interrogatorio o torturas y porque los sospechosos son aún retenidos sin el debido proceso ni con derecho a un abogado. Unos 800 prisioneros fueron recluidos en la base y muchos de ellos regresaron a sus países natales o a terceras naciones. Actualmente hay allí 245 personas aún encarceladas. 

Tras su asunción, el martes por la noche, Obama instruyó a su secretario de Defensa, Robert Gates, para que pidiera a los jueces militares en Guantánamo la suspensión durante 120 días de los procesos contra los presos que permanecen en esa cárcel, que en la actualidad son unos 250. 

Menos de 24 horas después de la solicitud transmitida por Gates, el coronel Patrick Parrish suspendió, sin audiencia, el proceso contra el ciudadano canadiense Omar Khadr, acusado por la muerte en 2002 de un soldado estadounidense en Afganistán. Cuando fue capturado, tenía 15 años. 
Por su parte, el coronel Stephen Henley suspendió también los procesos contra cinco hombres acusados de vinculación con los ataques terroristas en Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001. 

En la audiencia presidida por el juez militar Henley, cuatro de los cinco acusados (Jalid Sheik Mohamed, Ali Abd al Aziz, Walid ben Attash y Mustafa Ajmed al Hasawi) manifestaron que se oponen a la suspensión de sus juicios. 

(Fuente: Agencias)


LA ERA OBAMA
Primer paso para cerrar la cárcel de Guantánamo
(LNP)


Barack Obama habla para la prensa en Washington. Detrás, su vicepresidente Joe Biden.

* El flamante presidente de Estados Unidos ordenó suspender una serie de juicios que se llevaban a cabo en tribunales de excepción, creados para casos de terrorismo.

 

* Los procesos que ahora fueron frenados tienen que ver con cinco acusados de organizar los ataques del 11 de septiembre de 2001. El impasse será hasta mayo.

WASHINGTON (AFP-NA y otras agencias) — Dos jueces militares estadounidenses suspendieron ayer los juicios en tribunales de excepción de seis acusados, respondiendo a un pedido del presidente Barack Obama, mientras que organizaciones de derechos humanos celebraron la decisión.
     Obama, quien juró el martes, prometió que una de sus primeras medidas sería el cierre de la prisión de Guantánamo, convertida en símbolo de los excesos de Estados Unidos en su guerra contra el terrorismo.
     De hecho, inmediatamente después de su investidura, el mandatario pidió suspender durante 120 días los procesos ante los tribunales de excepción de Guantánamo, de acuerdo con documentos judiciales presentados a la prensa.
     “En el interés de la justicia, y a pedido del presidente de Estados Unidos y del secretario de Defensa, Robert Gates, el gobierno solicita, respetuosamente, que las comisiones militares autoricen el aplazamiento de los procesos mencionados anteriormente hasta el 20 de mayo de 2009”, dice la moción presentada por el juez Cayton Trivett, del ministerio público, a dos jueces de los tribunales militares, Patrick Parrish y Stephen Henley.
     Ambos magistrados aceptaron las mociones presentadas.
     El juez Stephen Henley suspendió el juicio a cinco acusados de organizar los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, pese a que cuatro de los cinco acusados se negaron a tal suspensión.
     El cerebro confeso de los atentados, Khaled Sheikh Mohammed, había pedido al juez Henley que continuara el proceso, al igual que Ali Abd al-Aziz, Wallid ben Attash y Mustapha Ahmed al-Hawsawi.
     Ramzi ben al-Shaiba, cuya responsabilidad mental se iba a examinar esta semana, fue el único que no mostró su oposición.
     Todos ellos podrían ser condenados a la pena de muerte.
     Poco antes, el juez Patrick Parrish había aceptado igualmente la suspensión del juicio de un ciudadano canadiense, Omar Khadr, arrestado hace 15 años, y cuyo proceso por crímenes de guerra iba a abrirse el lunes.
     “La defensa no se opone a la moción y el juez ordenó que se aplique”, declaró un portavoz de los tribunales acerca del caso Khadr.
     La organización Amnistía Internacional y la organización Reprieve, que representa a varios residentes británicos detenidos en Guantánamo, se congratularon por la decisión de Obama, pero pidieron ir más lejos.
     “La decisión de suspender los procesos es un paso en la dirección correcta, pero debe ser consolidada con un abandono permanente de esos procesos injustos”, declaró AI en un comunicado divulgado en Londres.
     La prisión de Guantánamo, un enclave bajo administración estadounidense en el extremo oriental de la isla de Cuba, se abrió en 2002 en el marco de la guerra contra el terrorismo lanzada por el gobierno de George W. Bush tras los atentados de Nueva York y Washington.
     Los tribunales de excepción fueron creados en 2006, y actualmente están a cargo de 21 casos, 14 de ellos asignados ya a un juez, sobre un total de cerca de 245 detenidos, de acuerdo con datos del Pentágono, aunque desde la apertura de la cárcel, pasaron por la base unos 800 detenidos.
     En su solicitud de suspensión de los juicios, Trivett sostiene que “permitirá al nuevo presidente y a su gobierno volver a examinar el sistema de comisiones militares en general y de los dos expedientes en curso en particular”.
     Luego cabrá “determinar si (las personas detenidas) pueden ser acusadas por ciertos delitos y la jurisdicción más apropiada” para tratar los casos.
     Queda por designar las instancias judiciales que reemplazarán a este tipo de tribunales que, en contradicción con todos los principios del derecho estadounidense, aceptan pruebas obtenidas bajo coacción.
No quiere secretos. Obama anunció también una medida para fomentar la transparencia del gobierno, que exigirá que todos los organismos gubernamentales vean las peticiones de información que se les presenten bajo la Ley de Libertad de Información.
     “Esa ley es la herramienta más poderosa que tenemos para hacer que la nuestra sea una administración honesta y transparente”, declaró.
     Los funcionarios “no sólo tendrán que obedecer su letra, sino también su espíritu”, insistió Obama, quien arremetió contra las prácticas “de excesivo secreto” del gobierno anterior, que “si había un argumento plausible para no proporcionar información, no la daba”.

 

Disculpas y promesas del secretario del Tesoro

El designado secretario del Tesoro (ministro de Economía), Timothy Geithner, pidió ayer disculpas por antiguos problemas fiscales y se comprometió ante el Senado a combatir la recesión con “energía y rapidez”.
     Todos los secretarios del gabinete presidencial deben recibir la aprobación del Senado antes de hacerse cargo de la función y Geithner aún aguarda el voto positivo.
     Ante la comisión de finanzas de la Cámara Alta, Geithner prometió “actuar con el cuidado necesario para poner en pie nuestra economía y renovar la fe de los estadounidenses en nuestro futuro económico”.
     Geithner expuso cuatro puntos de acción futura, para el caso de que la comisión confirme su designación.
     En primer lugar, dijo, Estados Unidos debe “proveer un apoyo importante para la reactivación de la economía y la recuperación del crédito”.
     El plan de reactivación económica de entre 800 y 850 mil millones de dólares que actualmente está en discusión en el Congreso y los 350.000 millones de dólares del plan Paulson de rescate del sector financiero, que todavía no fueron gastados, deberían contribuir al primer objetivo, subrayó Geithner.
     El secretario insistió asimismo en las inversiones necesarias principalmente en “la modernización de las infraestructuras” para reactivar la economía.
     En otro punto, abogó por el retorno a una “posición fiscal más defendible”, es decir, de moderación de los gastos una vez que se haya retomado el crecimiento.
     Finalmente, en su cuarto punto, defendió la necesidad de una reforma del sistema financiero, “a fin de que la economía estadounidense y mundial jamás vuelvan a enfrentar una crisis de tal gravedad”.
     “Estamos ante una importante pérdida de confianza en nuestra economía, pero no hemos perdido las capacidades fundamentales que tienen los estadounidenses: las de cambiar, de reformarse y adaptarse”, expresó, aunque admitió que eso “tomará su tiempo”.
     No obstante, Geithner admitió que todavía no tiene un plan de acción acabado y completo: “Hemos examinado cuidadosamente numerosas propuestas que nos llegaron y hemos consultado a numerosísimos especialistas del país y de todo el mundo, y esperamos venir muy pronto con un plan completo”, dijo.
     La comisión de Finanzas del Senado había revelado la semana pasada que Geithner no había pagado una parte de sus impuestos hace algunos años, aunque la propia comisión reconoció que esa situación se había regularizado.
     “Esos errores se debieron a negligencia y se podrían haber evitado”, explicó.
     “Yo debí haber sido más prudente, pero ya corregí esos errores y pagué lo que debía”, añadió.
     Geithner, de 47 años, llegó al cargo tras ocupar la presidencia del Banco Central de Nueva York y la vicepresidencia del comité monetario de la Reserva Federal.
     Brillante pero discreto, es uno de los principales artífices de las medidas de excepción tomadas por la Fed para intentar superar la crisis actual, entre las que se cuenta el rescate bancario puesto en práctica por el Banco Central y el Tesoro para combatir la congelación del crédito.

Estamos ante una importante pérdida de confianza en nuestra economía, pero no hemos perdido las capacidades fundamentales que tienen los estadounidenses: las de cambiar, de reformarse y adaptarse”. Timothy Geithner.

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